Viernes, 20 de enero de 2012

Textos bíblicos, comentario y oración para el día CUARTO del Octavario 2012 de Oraciones por la Unidad de los Cristianos publicado en folleto de Materiales para su celebración elaborado por una comisión mixta entre el Pontificio Consejo parala Promocióndela Unidadde los Cristianos yla Comisión Fey Constitución del Consejo Mundial de Iglesias y traducido porla Comisiónpara las Relaciones Interconfesionales dela Conferencia EpiscopalEspañola. Este año tiene como lema: “Todos seremos transformados por la victoria de nuestro Señor Jesucristo” (1Cor 15, 51-58) 

Día cuarto
Tema: Transformados por la victoria del Señor sobre el mal

Texto: Vence al mal a fuerza de bien (Rom 12, 21)

Lecturas

Éx 23,1-9 No te inclines a hacer el mal, aunque la mayoría lo haga
Sal 1 Dichoso el que se complace en la ley del Señor
Rom 12, 17-21 Vence al mal a fuerza de bien
Mt 4, 1-11 Al Señor tu Dios adorarás y sólo a él darás culto 

Comentario

En Jesús aprendemos lo que realmente significa la palabra ‘victoria’ para el hombre, es decir, la felicidad de unos con otros en el amor de Dios gracias a su victoria sobre todo lo que nos separa. Se trata de participar en la victoria de Cristo sobre las fuerzas destructivas que corrompen la humanidad y toda la creación divina. En Jesús podemos compartir una nueva vida que nos llama a luchar contra el mal de nuestro mundo con renovada confianza y encontrar nuestra alegría en lo que es bueno.

Las palabras del Antiguo Testamento advierten categóricamente contra la participación en el mal y la injusticia. La actitud de la mayoría no puede en ningún caso servir de excusa. Ni el número de personas que lo hacen ni otras situaciones de la vida justifican que se haga el mal.

El salmo 1 llama la atención no sólo sobre la necesidad de observar los mandamientos, sino especialmente sobre la alegría que ello produce. El que ama la ley del Señor sobre todas las cosas es feliz y bendito.La Palabrade Dios es guía segura en la adversidad y constituye el cumplimiento de la sabiduría humana. El que medita la palabra de Dios día y noche puede llevar una vida muy fructífera para el bien de los demás.

Las amonestaciones del Apóstol nos animan a vencer el mal con el bien. Solo el bien puede interrumpir la interminable espiral de odio y el deseo humano de venganza. En la lucha por el bien, no todo depende de los seres humanos. Sin embargo, el apóstol Pablo pide hacer todo lo posible para mantener la paz con los demás. Él entiende nuestra lucha continua contra nuestros instintos de perjudicar a quienes nos han hecho mal y nos exhorta a no dejarnos arrastrar por estos sentimientos destructivos. Hacer el bien es una manera eficaz de luchar contra el mal entre nosotros.

La lectura del Evangelio describe la lucha del Hijo de Dios contra Satanás −la personificación del mal–. La victoria de Jesús sobre las tentaciones en el desierto se cumple en su obediencia al Padre, que lo lleva a la cruz. La resurrección del Salvador confirma que la bondad de Dios en última instancia gana: el amor vence la muerte. ¡El Señor resucitado está cerca! Él nos acompaña en nuestras luchas contra la tentación y el pecado en el mundo. Su presencia invita a los cristianos a actuar juntos por la causa del bien.

El escándalo consiste en que a causa de nuestras divisiones no podemos ser lo suficientemente fuertes para luchar contra los males de nuestro tiempo. Unidos en Cristo, regocijándonos en su ley de amor, estamos llamados a compartir su misión de llevar esperanza a los lugares de la injusticia, del odio y de la desesperación. 

Oración

Señor Jesucristo, te damos gracias por tu victoria sobre el mal y las divisiones. Te alabamos por tu sacrificio y por tu resurrección que ha vencido la muerte. Ayúdanos en nuestra lucha cotidiana contra el mal. Que el Espíritu Santo nos dé fuerza y sabiduría para que podamos superar el mal con el bien y la división con la reconciliación. Amén. 

Preguntas para la reflexión

1. ¿Dónde vemos el mal en nuestras propias vidas?

2. ¿En qué forma puede nuestra fe en Cristo ayudarnos a superar el mal y al Maligno?

3. ¿Qué podemos aprender de las situaciones en nuestra comunidad donde la división ha dado paso a la reconciliación?


Publicado por verdenaranja @ 23:17  | Ecumenismo
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