Jueves, 02 de febrero de 2012

Subsidio litúrgico para la celebración diocesana de la Jornada por la Vida Consagrada, publicado por la Comisión Episcopal de Vida Consagrada de la CEE para el el dia 2 de Febrero, festividad de la Presentación del Niño de Dios en el Templo.

MONICIÓN DE ENTRADA

Queridos hermanos todos, que habéis venido a celebrar hoy la fiesta de la Presentación del Niño Jesús en el Templo. La Virgen María y su esposo san José, en fidelidad a la tradición de Israel, entran en el Templo portando su Hijo Jesús a los 40 días de su nacimiento. También nosotros, 40 días después de haber celebrado la Natividad del Señor, somos llevados y presentados por nuestra Madre la Iglesia ante el Dios vivo y verdadero, al tiempo que agradecemos la paternal custodia de nuestro obispo diocesano.

El lema de esta Jornada de la Vida Consagrada, Ven y sígueme (Mc 10, 21). Vida Consagrada y Nueva Evangelización, nos recuerda a todos los consagrados la vocación y misión evangelizadora que hemos recibido en la Iglesia.

En el seguimiento de Cristo somos testigos y anunciadores del Evangelio de la Vida y, consagrados al Padre, seguimos al Hijo con la fuerza del Espíritu.

La Eucaristía que celebramos es acción de gracias y renovación de nuestra consagración. Presididos por nuestro obispo, Padre y Pastor de esta Iglesia particular, salimos al encuentro del Señor con la luz de la Fe, la fuerza de la Esperanza y el vigor del Amor de Dios. 

RENOVACIÓN DE LA CONSAGRACIÓN

[Acabada la homilía, los miembros de los Institutos de Vida Consagrada renuevan su consagración en el seguimiento de Cristo y en la misión de la Iglesia.]

El celebrante:

Hermanos y Hermanas:

En esta fiesta de la Presentación del Señor, somos invitados al agradecimiento sincero por nuestra vocación consagrada, suscitada en la Iglesia como una luz que el Padre ha puesto en el candelero, para que alumbre a todos los de la Casa. Nosotros, por la misericordia de Dios, hacemos presente el Amor Trinitario en este mundo. Los diversos carismas y las distintas formas de consagración son expresión de la múltiple gracia con que Dios ha querido embellecer a su Iglesia. Hoy renovamos nuestro particular seguimiento de Cristo pobre, casto y siempre obediente al Padre.

(Todos oran en silencio durante algún tiempo)

El celebrante:

Bendito eres, Señor, Padre Nuestro, porque en tu gran misericordia, y por medio de tu Espíritu, no has dejado de llamar, a lo largo de la historia, a hombres y mujeres que, consagrados a Ti, fuesen en la Iglesia  manifestación  viva del seguimiento radical de Cristo, testigos creíbles del Evangelio, profetas humildes y valientes de tu Reino, hijos fieles de la Iglesia. Por ello, ¡te glorificamos!

Cantor: Gloria a Ti, por los siglos.

Asamblea: Gloria a Ti, por los siglos.

(I) Lector 1º:

Te glorificamos, Padre, Señor del Cielo y de la Tierra, porque en tu Hijo Jesús nos has mostrado el camino del amor sin medida en el servicio solícito y generoso. Cristo ha hecho de Tu voluntad su alimento y su descanso, su fortaleza y su alegría.

Lector 2º:

Gracias, Padre, por habernos querido asociar íntimamente a este misterio de Obediencia filial, en Cristo, por Cristo y con Cristo. La Virgen María, la Sierva obediente, siempre dócil a tu Palabra, nos precede en la sincera adhesión a tu Santa Voluntad, y renovamos nuestro voto de obediencia que un día profesamos en el seno de tu Iglesia.

Asamblea: Gloria a Ti, por los siglos.

(II) Lector 1º:

Te glorificamos, Padre, y te bendecimos, porque en Jesucristo, nuestro Dios y Señor, nos has dado la Verdad de tu Amor, donación sin reservas y entrega sin límite. Él, que siendo rico se hizo pobre para enriquecernos con su Pobreza, nos ha mostrado la dicha evangélica reservada para los mansos y humildes de corazón, los pobres de espíritu, los misericordiosos, los que trabajan por la paz, los perseguidos y los que sufren a diario por causa de tu Reino.

Lector 2º:

Gracias, Padre, porque en Cristo nos lo has entregado todo. Él es tu  Hijo Amado, a quien nos invitas a escuchar siempre. Él, nuestro maestro y nuestro hermano, es el Hombre-Dios paciente y misericordioso, compasivo y fiel, que ha venido a buscar lo que estaba perdido y enseñarnos el camino de regreso a la Casa el Padre. De Él aprendemos que no tenemos, aquí en la tierra, otro lugar donde reclinar nuestra cabeza fuera de Ti. Junto a Él somos dichosos de vivir desprendidos, compartiendo nuestros bienes con los necesitados y proclamando que solo Cristo es nuestra riqueza.

Asamblea: Gloria a Ti, por los siglos.

(III) Lector 1º:

Te glorificamos, Padre, y te damos gracias, porque en Jesucristo, el Hijo Bendito de María, hemos sido seducidos por tu Amor y conducidos a la virginidad de nuestros corazones. Como María podemos decir hoy: ¡Somos  de Cristo y le pertenecemos solo a Él!

Lector 2º:

Gracias, Padre, por tu Hijo Jesús, Esposo fiel de la Iglesia. Renueva Tú en nosotros la llama de tu Amor, la dicha y la alegría de vivir la verdadera Castidad y la pureza sincera, de cuerpo, mente y corazón, en el camino de santidad que plenifica nuestras vidas.

Asamblea: Gloria a Ti, por los siglos.

El celebrante:

Oh Señor: mira con ojos de misericordia a estos hijos tuyos y a estas hijas tuyas: un día les llamaste y ellos te siguieron. Lo dejaron todo por Ti. Renueva hoy en sus vidas el fuego ardiente del amor primero. Ayúdales a caminar presurosos tras tus huellas e infunde en sus corazones el auténtico seguimiento que nace del Evangelio. Dales la adhesión del corazón a tu Palabra y la comunión sincera con nuestra Madre la Iglesia. Hazlos fieles cooperadores de la Verdad y leales colaboradores de tu Reino.

Te lo pedimos en el Nombre de Jesús, tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Asamblea: (Cantando)

Amén, amén, amén.

ORACIÓN UNIVERSAL

[A las intenciones propias de la fiesta se propone añadir estas cuatro específicas de la jornada]

• Señor, tu Palabra es Camino, Verdad y Vida. Te pedimos hoy por todos los jóvenes que te buscan aun sin saberlo; que puedan escuchar tu invitación Ven y sígueme, y se dejen iluminar con la Luz del Evangelio. Roguemos al Señor.

• Roguemos por todos los Institutos Religiosos de Vida Apostólica, los miembros de Institutos Seculares y de Nuevas Formas de Consagración,  por el Orden de las Vírgenes, por cuantos han recibido el don de la llamada a la consagración, para que, alcanzados por Cristo sean auténticos testigos de la Resurrección y firmes defensores de la Vida, en nuestra sociedad y en el mundo entero. Roguemos al Señor.

• Roguemos por todas las familias, elegidas por Dios para transmitir la fe a sus hijos, para que impulsadas por la fuerza del Espíritu Santo y el amor de Jesús, puedan ejercer su misión de ser semillero de vocaciones. Roguemos al Señor.

• Roguemos por quienes estamos participando en esta celebración de acción de gracias por la vida consagrada, para que todos seamos uno en el amor, y el mundo crea en Jesucristo, único Salvador de todos los hombres.  Roguemos al Señor.


Publicado por verdenaranja @ 13:14  | Liturgia
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