Martes, 28 de febrero de 2012

Lectio divina para el miércoles de la primera semana de Cuaresma 2012, ofrecida por la Delegación Diocesana de Liturgia de la diócesis de Tenerife.

Lectura: “Lucas 11, 2932”

En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: «Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.

Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.»

Meditación: 

“Fue un signo”

          Sí, me tengo que preguntar si no hay también algo de perverso en mi forma de actuar y de pensar. Si me suena fuerte la palabra, tal vez pueda decir que, al menos, hay una gran incoherencia. En muchos momentos pido signos de tu presencia para arrancar mi adhesión a ti, pero al mismo tiempo soy incapaz de abrirme a los signos que me ofreces, simplemente porque no coinciden con la señal que yo espero. En el fondo es mi deseo de manipularte y pretender que tú actúes y hagas lo que yo pienso o deseo. Y gracias que no es así.

          Tu vida, tu palabra, tu actuar, tu entrega, tu vivir desviviéndote, es el signo del amor de un Dios que se da sin medida, y no aprendo, no acojo el signo, y no lo acojo porque complica mi vida. No es la imagen de un Dios cómodo para mí que me permita seguir viviendo a mi aire, girando todo en torno a mis criterios, a mi forma de ver las cosas.

          Intuyo que también a mí me invitas a ser signo, incomprendido, porque nadie acogemos aquello que no nos interesa, porque nos molesta. Pero eso no impide que intente ser un signo de tu presencia con mi acogida, con mi compromiso por el bien, por mi ilusión para ser una persona disponible, preocupado por todas las causas nobles, con el que se pueda contar. Sé que esto me puede complicar, pero te aseguro, que me gustaría ser un signo, que deseo ser una señal. 

Oración: 

“Ser un signo”

No sé muy bien cómo, aunque lo intuyo, a veces con más claridad que otras, por eso te pido que me ayudes a estar atento, a ser sensible, a saber responder desde ti, a todo lo que me rodea.  Ayúdame a tener claridad de mente y de corazón. Que no me falte el valor para presentarme como una señal de luz en medio de tantas oscuridades, de tantas confusiones, a veces de las mías propias, ayúdame a ser un signo de vida.

Contemplación: 

“El signo”

Miro a mi interior
y vislumbro una luz,
que ilumina mi oscuridad.

Es tu luz que lo llena todo,
que me llena,
me penetra
y me invade.

Es el signo
de tu presencia.


Publicado por verdenaranja @ 22:40  | Liturgia
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