Lunes, 05 de marzo de 2012

Subsidio para el Día del Seminario, Eucaristía del IV Domingo de Cuaresma y/o Solemnidad de San José, recibido en la parroquia, desde el Seminario de Tenerife,con los materiales para su celebración. 

Antífona de entrada

Reunido el pueblo, el sacerdote con los ministros va al altar, mientras se entona el canto de entrada. Si no hay canto de
entrada, los fieles o algunos de ellos o un lector recitarán la antífona de entrada:

* Si se celebra el IV Domingo de Cuaresma (Is 66, 10-11):

Festejad a Jerusalén, gozad con ella todos los que la amáis, alegraos de su alegría los que por ella llevasteis luto; mamaréis a sus pechos y os saciaréis de sus consuelos.

** Si se celebra la solemnidad de San José (Cf. Lc 12, 42):

Este es el criado fiel y solícito a quien el Señor ha puesto al frente de su familia.

Monición de entrada

* Si se celebra el IV Domingo de Cuaresma:

Este domingo 4º del tiempo de Cuaresma coincide con la jornada nacional del Día del Seminario. La liturgia de este domingo nos presenta la forma y el modo que Jesús tiene de aplicar la misericordia y la compasión, porque la misericordia es un atributo propio de Dios en cuya virtud perdona los pecados y miserias de sus criaturas.

El lema escogido en este año es «Pasión por el Evangelio», aludiendo a la energía interior, al movimiento del corazón, que nutre toda vocación sacerdotal tanto en su origen como en su crecimiento. Pedimos hoy que esta pasión crezca paulatinamente durante los años de formación en el seminario en aquellos jóvenes que ponen su mirada en la vocación sacerdotal.

** Si se celebra la solemnidad de San José:

Celebramos hoy la solemnidad de San José, esposo de la Virgen María. Contemplando la figura del Santo Patriarca caemos en la cuenta de cómo Dios nos habla y nos llama de muchas maneras, y siempre espera que aceptemos sus designios como lo mejor, aunque no los entendamos. El Santo Esposo de la Virgen es para nosotros un modelo de fe y confianza en la voluntad de Dios.

Es también el «Día del Seminario», tradicionalmente unido al Santo Patrono de la Iglesia, de las vocaciones y de los seminarios españoles. Hoy tenemos muy presentes a todos nuestros seminaristas que en este año se están formando para ser sacerdotes.

Monición a las lecturas

El monitor puede hacer la siguiente monición antes de la proclamación de la primera lectura:

* Si se celebra el IV Domingo de Cuaresma:

La Palabra de Dios es la historia de su amor por el hombre. El Libro de las Crónicas (1ª lectura) relata, una vez más, la historia de ese amor misericordioso de Dios. El pueblo se empecina en alejarse de Dios por el pecado. Dios se compadece, busca a su pueblo y le ofrece la reconciliación. Dios nos ama (2ª lectura) y es rico en misericordia. Nos ama con amor infinito. Por eso, nos da la vida en Cristo, estando nosotros muertos por los pecados, nos resucita con Él y nos lleva al cielo. Así se muestra en todos los tiempos la inmensa riqueza de su gracia, su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. ¡Dios nos ama! Y nos muestra a su Hijo (Evangelio) simultáneamente elevado y exaltado en la cruz, de donde brota una luz que nos ilumina. Hay en ella una irradiación que nos revela a un tiempo la maldad de nuestro pecado y la misericordia de Dios.

Día del Seminario 2012

** Si se celebra la solemnidad de San José:

Nadie puede quedarse mudo ante la llamada de Dios, sobre todo cuando su invitación nos la hace cara a cara, mirándonos a los ojos. Cada vez que escuchamos la Palabra de Dios y la meditamos encontramos en su interior la llamada que Dios nos hace; nuestro compromiso es sentirnos inclinados a responder a esa llamada por caminos nuevos y distintos, para realizar servicios especiales y llevar el testimonio de lo que Dios ha obrado en nosotros. Puede que nos suceda como a José, pues su docilidad y obediencia puede que sea incomprensible para el mundo que nos rodea, pero nosotros sabemos que solo de esta forma podemos cumplir con la voluntad que Dios quiere de nosotros.

Intenciones para la Oración universal

− Por la Iglesia: para que llamada a anunciar la Buena Noticia a todos los hombres, sea fiel a este mandato y no decline nunca en esta su misión. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

− Por el papa y los obispos, por los sacerdotes y diáconos, por los consagrados y consagradas: para que vivan con autenticidad su vocación al servicio de todos los hombres. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

− Por los que gobiernan la tierra: para que pongan el mayor interés en el servicio desinteresado por el bien común.

Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

− Por los que nos acercamos a la belleza y verdad de la Palabra de Dios: para que seamos capaces de descubrir cómo por esta Palabra acogida y vivida también podemos llegar a participar de la vida, vocación y misión a la que Jesús nos llama. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

− Por los seminaristas de nuestro seminario diocesano: para que vivan su vocación como un don de Dios que les capacita para ser testigos del amor de elección que de Él han recibido y se preparen adecuadamente para ser buenos predicadores del Evangelio con palabras y obras. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

− Por los que sufren persecución a causa de la fe, por los enfermos y por todos los que sufren por cualquier causa: para que sean sostenidos por la gracia de Dios y ayudados por nuestra oración. Roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

Monición a la presentación de los dones y de la colecta

Mientras se hace la colecta a favor del seminario, el que preside la celebración se sienta en la sede. A continuación, algunos fieles le acercan el pan y el vino junto con la colecta, mientras el monitor lee la siguiente monición:

Presentamos el pan y el vino para poder celebrar el sacramento de unidad y caridad, de comunión y fraternidad entre los sacerdotes y el pueblo de Dios. La Eucaristía es la mejor acción vocacional que podemos desarrollar en este Día del Seminario, pues es fuente de toda vocación y modelo de toda respuesta vocacional.

Nuestra oración y el interés que tenemos por nuestros seminarios y la labor que en ellos se realiza en favor de los futuros sacerdotes queda reflejada, además de en nuestra oración, en nuestra ayuda económica, para que con la generosidad  de nuestra comunidad cristiana a los seminaristas nos les falte nada en su formación sacerdotal.


Publicado por verdenaranja @ 16:40  | Liturgia
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