Martes, 13 de marzo de 2012

Lectio divina para el miércoles de la tercera semana de Cuaresma 2012, ofrecida por la Delegación Diocesana de Liturgia de la diócesis de Tenerife.

Lectura: “Mateo 5, 1719”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.

Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde dela Ley.

El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.»

Meditación: 

“Dar plenitud”

Tú no eres un legalista, lo demostraste de sobra. Pero podemos tener el peligro de pensar que eso supone pasar por encima de todo, y dejar de dar importancia a las cosas. No, no se trata de eso. Lo que quieres dejar claro es que no quieres que cumplamos las cosas porque sí, porque son normas dadas, sino descubrir la riqueza, la autenticidad, su estar al servicio del hombre, de su crecimiento de su humanización. Ése fue el riesgo de algunos sectores religiosos de entonces, que utilizaban los principios más santos en su provecho, pasando por encima de la persona, fuese cual fuese la situación. Y tú quisiste insistir en que en el núcleo de la ley y de los profetas está en el amor, él les da sentido, los explica, los traduce, y los plenifica.

De todas maneras seguimos sin aprender la lección, y las normas y las leyes, sean del signo que sean, se aplican caiga quien caiga, sin que entre por medio, no ya el amor, sino siquiera el sentido común.

Reconozco que no hay que caer en nimiedades, pero no cabe duda de que el detalle de las cosas pequeñas, aparentemente no significativas y sin importancia, expresan una gran sensibilidad humana y espiritual, y manifiesta el detalle y el cariño, el aprecio de aquello que decimos valorar. La grandeza de una persona está en su capacidad de sensibilidad en los pequeños detalles, al fin y al cabo, son los que dan calor a la vida.

Oración: 

“Crecer en amor”

Quiero aprender sensibilidad, Señor. Seriedad y responsabilidad ante las cosas importantes, y delicadeza con las cosas pequeñas, que manifiesten la delicadeza de mi alma. Quiero aprender a tratar a los demás con la misma medida que lo deseo para conmigo, y quiero aprender, sobre todo, a tener presente, que en el núcleo de todo aquello que debo hacer, debe estar el amor.

Ayúdame a crecer en sencillez, en humildad, en verdad. Ayúdame a crecer en amor. Dame capacidad para aprender de tu sensibilidad ante todo lo que es bueno, para desarrollarlo y, también, ante todo lo que no es justo, y genera dolor, para que no caiga en ello, Señor.

Contemplación: 

“A mi pequeñez”

Tú eres el Dios
de las cosas grandes,
pero en las pequeñas
manifiestas tu predilección.
Por eso te siento capaz
de asomarte a mi pequeñez,
de no asustarte ante ella,
y de colmarla con tu amor.


Publicado por verdenaranja @ 22:47  | Liturgia
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