Jueves, 22 de marzo de 2012

Lectio divina para el jueves de la cuarta semana de Cuaresma  2012, ofrecida por la Delegación Diocesana de Liturgia de la diócesis de Tenerife.

Lectura: “Juan 7, 1 2. 10. 2530”

En aquel tiempo, recorría Jesúsla Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las tiendas.

Después que sus parientes se marcharon a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas.

Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron: «¿No es éste el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que éste es el Mesías? Pero éste sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene.»

Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó: «A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; a ése vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él, y él me ha enviado.»

Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.

Meditación: 

“El que es veraz”

Me gusta tu sinceridad y tu prudencia. Ya habías dicho en alguna ocasión que había que combinar la sencillez con la sagacidad. Y cuando se trata de ponerse ante un opositor, en el que el único argumento es la fuerza, hay que saber utilizar esa sagacidad o esa prudencia, y tú sabes hacerlo. No se trata de ir de “echado para adelante” en la vida, sin más. Puede chocarnos verte intentando esconderte, o escabulléndote con prisa, pero en casos extremos hay que recurrir también a actitudes más drásticas, sobre todo si uno tiene claro que hay que conseguir un objetivo, como tú lo tenías.

Y me confunde siempre la fuerza de tu palabra, que produce la atracción o el rechazo. Siempre es así cuando uno no se anda con medias tintas. También lo dijiste: “Ay, si todo el mundo habla bien de vosotros”, porque eso suele ser sospechoso. Tengo que reconocer que no me gusta el conflicto y, a veces, trato de acomodarme para quedar bien con todos, por lo que lo más normal es terminar quedando mal con todos.

Afirmas que vienes enviado “por el que es veraz”, y eso es un atrevimiento, entonces y ahora. Hablar de verdad provoca casi rechazo de antemano. La verdad no es más que la de uno mismo, por eso nos es tan difícil el diálogo. Es más fácil y más seguro cerrarme en mis principios que reconocer la verdad o la parte de verdad que hay en el otro, porque eso me obligaría a cambiar, a modificar actitudes, y eso hiere mi orgullo, o me puede poner en contra de muchos que rechazarían mi opción. En resumen, el miedo me frena a abrirme a la verdad, a tu verdad, a caminar gozosamente en su búsqueda. Me digo libre, pero lo cierto es que estoy más condicionado de lo que quisiera, desde dentro de mí mismo y desde fuera.

Oración: 

“Sinceridad”

Señor, dame la lucidez suficiente para saber cómo debo actuar en cada momento. Sé que no se trata de ir de héroe por la vida, aunque sea por ti. Se trata de ser capaz de responder en cada momento a la luz de la prudencia y del sentido común puestos a tu servicio. Sé que siempre puede existir el riesgo de evadirme, pero dame capacidad y sinceridad para discernir. Deseo responder a los acontecimientos desde ti y ser testigo de tu verdad. Necesito valentía para ser así de libre en medio de tantos condicionamientos y de tantas presiones a las que me enfrento, pero sé que contigo puedo. Acompáñame, Señor.    

Contemplación: 

“Palabras de paz”

Señor,
me pongo ante ti.

Reconozco los miedos
que me atenazan;
las contradicciones
que brotan en mi interior,
que me acercan a ti
y al mismo tiempo
me distancian.

Entra en mi corazón
confuso;
susúrrale palabras de paz;
serena esa inquietud
que le turba,
llénalo todo de Ti.


Publicado por verdenaranja @ 22:25  | Liturgia
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