Mi?rcoles, 28 de marzo de 2012

Lectio divina para el jueves de la quinta semana de Cuaresma 2012, ofrecida por la Delegación Diocesana de Liturgia de la diócesis de Tenerife

Lectura: 

“Juan 8, 5159”

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Os aseguro: quien guarda mi palabra no sabrá lo que es morir para siempre.»

Los judíos le dijeron: «Ahora vemos claro que estás endemoniado; Abrahán murió, los profetas también, ¿y tú dices:"Quien guarde mi palabra no conocerá lo que es morir para siempre"? ¿Eres tú más que nuestro padre Abrahán, que murió? También los profetas murieron, ¿por quién te tienes?»

Jesús contestó: «Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre, de quien vosotros decís: "Es nuestro Dios", aunque no lo conocéis. Yo sí lo conozco, y si dijera: "No lo conozco" seria, como vosotros, un embustero; pero yo lo conozco y guardo su palabra. Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio, y se llenó de alegría.»

Los judíos le dijeron: «No tienes todavía cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?»

Jesús les dijo: «Os aseguro que antes que naciera Abrahán, existo yo.»

Entonces cogieron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo.

Meditación: 

“Guarda mi palabra”

Nos acercamos a la semana santa y voy sintiendo con más fuerza los motivos que llevaron a aquellos hombres a llevarte a la muerte. Eres atrevido, molesto, arrogante, Te arrogas la autoridad de Dios para desacreditar a los especialistas en religión, a quienes te atreves a decir que no conocen a Dios. Me gustaría tener el mismo valor para decir las cosas como tú, pero sobre todo, me gustaría vivirlas.

Yo soy de los que digo que te creo y te sigo. Creo conocer tus palabras pero tengo que reconocer que muchas veces mi vida no se mueve desde ellas. Pero, al menos reconozco que sí, que es verdad. Tus palabras saben a vida. Tus palabras expanden el corazón, Desatan los deseos más ricos y nobles que laten en mí. Mi pobreza humana, mis incoherencias, las difuminan, pero cuando te escucho tengo la convicción de que si yo y todos los hombres te acogiésemos, el mundo sería otro, el hombre sería otro, el dolor inútil, la miseria, la violencia, las injusticias no tendrían cabida.

La fuerza y el dramatismo que tienen tus afirmaciones en este momento hacen prender como una llama nueva en mi interior. Me urgen a una especie de renovación, de reformulación de mis actitudes. El mundo necesita vida, no tanta muerte. Yo necesito vida, y deseo aportarla en la medida de mis fuerzas. Creo en la vida de ahora, y en la de luego a la que tú me asomas, y eso me impulsa porque despierta mi esperanza.

Oración: 

“Descubrir la vida”

Gracias, Señor, por tu valor, por tu coraje, porque no te frena el temor a las consecuencias de lo que dices y de lo que haces en tu enfrentamiento con aquellos que viven aferrados a “su verdad”, sobre todo cuando esa verdad la tratad de apoyar en Dios. Gracias porque tu Espíritu sigue siendo libre y se empeña en dirigirnos a ti y sale a mi encuentro como fuerza para hacer frente a los obstáculos de mi interior y del exterior. Y perdona, Señor, perdona mis miedos, mis comodidades, mis gestos que no generan vida, que ofrecen tristeza, dolor, indiferencia, negación, rechazo, muerte. 

Ayúdame a descubrir la vida que has puesto en mí. Ayúdame a descubrir todos los signos de vida que puedo aportar, y que ningún miedo me frene para realizarlos.

Contemplación: 

“Pensar en ti”

Pensar en ti
acelera mi pulso,
descubre mis sombras,
y despierta mis ansias
de vida.

Renuevas así
lo más íntimo
de mi intimidad,
y una fuerza,
intensa y misteriosa
me atraviesa,
y me impulsa
a romper mis nudos
y salir a tu paso,
a nuestro encuentro.


Publicado por verdenaranja @ 22:34  | Liturgia
 | Enviar