Viernes, 30 de marzo de 2012

Lectio divina para el sábado de la quinta semana de Cuaresma 2012, ofrecida por la Delegación Diocesana de Liturgia de la diócesis de Tenerife.

Lectura: 

“Juan 11, 4557”

En aquel tiempo, muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.

Pero algunos acudieron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús.

Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín y dijeron: «¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos signos. Si lo dejamos seguir, todos creerán en él, y vendrán los romanos y nos destruirán el lugar santo y la nación.»

Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo: «Vosotros no entendéis ni palabra; no comprendéis que os conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera.»

Esto no lo dijo por propio impulso, sino que, por ser sumo sacerdote aquel año, habló proféticamente, anunciando que Jesús iba a morir por la nación; y no sólo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos.

Y aquel día decidieron darle muerte. Por eso Jesús ya no andaba públicamente con los judíos, sino que se retiró a la región vecina al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y pasaba allí el tiempo con los discípulos.

Se acercabala Pascuade los judíos, y muchos de aquella región subían a Jerusalén, antes dela Pascua, para purificarse. Buscaban a Jesús y, estando en el templo, se preguntaban: «¿Qué os parece? ¿No vendrá a la fiesta?»

Los sumos sacerdotes y fariseos habían mandado que el que se enterase de dónde estaba les avisaran para prenderlo.

Meditación: 

“Decidieron darle muerte”

Intereses. Cuantos intereses nos llevan a actuar injustamente a los hombres y cuantas actuaciones negativas justificamos para salvar nuestros proyectos.

Tú habías devuelto la vida a un hombre, siempre tu opción por la vida, y eso no gustaba a los que veían peligrar su poder. Es la misma historia de siempre. Recibimos el poder para servir y terminamos sirviéndonos del poder. Y esto a gran escala y a pequeña escala; en los importantes foros de decisión o en los sencillos ámbitos de nuestra vida.

Hay en todo hombre un afán de dominar, de acaparar. Terminamos convirtiendo nuestros espacios en pequeños reinos donde somos dueños y señores, donde no permitimos que nadie entre, donde tratamos de dejar claro quién manda. Tú liberando, nosotros atando. Tú abriendo, nosotros cerrando. Tú aclarando, nosotros difuminando, ocultando.

Y así me das tu lección: hay que trabajar por la vida aunque cueste la vida. Muchos que lo han entendido así han pagado igual que tú. Han perdido su vida, sus puestos, su imagen. A veces siento miedo, pero los hombres necesitamos de otros hombres que den la vida por dar vida. Y lo vamos a vivir con toda su fuerza, su tragedia y su gloria, a lo largo de la semana que se nos abre.

Oración: 

“Levantar los ojos”

Te pido que me des la valentía necesaria para aprender de ti, para imitarte, como otros muchos. Hay demasiada muerte en el mundo, demasiados intereses oscuros, y yo amo la vida. Ayúdame a tener la fuerza necesaria para que mi vida contribuya a la vida, no solamente en su aspecto material sino en su dignidad.

Gracias, porque en estos momentos de oscuridad, de confusión sobre el sentido del hombre, del mundo, de la historia,  tu vida y tu palabra siguen siendo una llamada a levantar los ojos y el corazón para descubrir la grandeza de la dignidad humana, y a poner la vida en juego, como tú, para dar pasos en ello.

Contemplación: 

“Gestos de vida”

En mi oscuridad
brilla tu luz.

En mi silencio
tu palabra.

En mi vida
tu Vida
que lo llena todo,
lo invade todo,
lo dignifica todo,
lo plenifica todo.

En ella me llamas
a ser contigo,
portador
de gestos de vida,
hacedor
de un mundo mejor.


Publicado por verdenaranja @ 23:50  | Liturgia
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