Jueves, 05 de abril de 2012

VIERNES SANTO
MONICIONES 

ENTRADA (En silencio)

         Hermanos: Según una antiquísima tradición de la Iglesia, hoy no se celebra la santa Misa: nos hemos reunido esta tarde, a la hora aproximada de la Muerte del Señor, para celebrar la Acción Litúrgica de su Pasión. En ella escucharemos la Palabra de Dios, que culmina con la Lectura de la Pasión del Señor, oraremos, de una forma más amplia y solemne que otras veces, por las necesidades de la Iglesia y del mundo; adoraremos la Cruz victoriosa de Cristo y recibiremos en la Comunión al Cordero inmolado por nosotros. 

PAUSA:

         Ahora de rodillas y en silencio, mientras el sacerdote se postra en el suelo, expresamos nuestro arrepentimiento, acción de gracias, oración sobrecogida ante el misterio inaudito de la Pasión y Muerte del Señor. 

PRIMERA LECTURA

         Escuchemos atentos la larga descripción que el profeta Isaías hace del Siervo de Yahvé. En Jesús de Nazaret se cumplió plenamente esta profecía. 

SALMO

         Jesús nos enseña a morir poniéndonos en las manos del Padre. Unámonos a su oración y a sus sentimientos más profundos en aquella hora en que Él culmina su entrega por nosotros.  

SEGUNDA LECTURA

         Jesús es ya el único Sacerdote, el Sumo Sacerdote de la Nueva Alianza, que se ha ofrecido como víctima de propiciación por los pecados del mundo entero y se ha convertido para todos los que creen en Él, le obedecen, le siguen…, en autor de salvación eterna. 

TERCERA LECTURA

         Uno de los momentos más importantes de nuestra Celebración es la Lectura de la Pasión del Señor.

         Recordemos conmovidos las últimas horas de Jesucristo, llenas de desprecios e injusticias, de sufrimiento y de muerte. Pero, como se subraya en la Lectura de S. Juan, reconozcamos en Él, al mismo tiempo, al Hijo de Dios que se entrega por nosotros con amor y triunfa en la Cruz. 

COMUNIÓN

         Ahora se traslada de la Capilla adornada para esta ocasión, el Cuerpo del Señor de la Celebración de ayer.

         Dispongámonos a recibirle, recordando su entrega por nosotros…

         ¿Cómo le acogeremos este día? ¿Qué le diremos?

         Que Él no permita que su sufrimiento y su muerte sean inútiles para nosotros…

Que nos enseñe y nos ayude a trabajar con ilusión y esfuerzo para hacer cada vez más útil posible en nosotros y en mundo su Sacrificio Redentor.


Publicado por verdenaranja @ 0:06  | Liturgia
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