Domingo, 29 de abril de 2012

Guión litúrgico para la Jornada de las Vocaciones Nativas 2012, publicado en la revista ILUMINARE n. 385 - ABRIL 2012 recibida en la parroquiacon los materiales para su celebración el 13 de Mayo en nuestra diócesis de Tenerife.

 

MONICIÓN de ENTRADA 

Nos reúne la presencia del Señor resucitado, que, como Buen Pastor, congrega y conoce a su mies, para derramar sobre nosotros su Salvación.

Hoy, IV Domingo de Pascua, se celebra en la Iglesia universal la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, y, además, en España, el día de las Vocaciones Nativas, bajo  el lema “María alienta las vocaciones en la misión”. Pidamos hoy especialmente por todas estas vocaciones, para que respondan con generosidad a la llamada del Señor, y como María, proclamen sus grandes obras entre todos sus coetáneos.

Aclamemos la grandeza de la misericordia de Jesucristo, cuya misión fue la de traer la Salvación a todos los hombres, haciéndose hombre en el seno de María:

ACTO PENITENCIAL 

. Tú, que quisiste nacer de una mujer para traer la Salvación a todos los hombres. Señor, ten piedad.

. Tú, que por medio de María quisiste obrar el primer signo de tu ministerio redentor. Cristo, ten piedad.

. Tú, que enviaste a los discípulos cuando oraban con María, para llevar tu paz hasta  los confines del mundo. Señor, ten piedad.

MONICIÓN a las LECTURAS

María escuchó la Palabra y pudo decir “sí” al plan de Salvación que Dios tenía preparado desde antiguo para toda la humanidad. Solo escuchando la Palabra podremos responder un “sí” con nuestra vida a la acción de Dios, y llegar de este modo a recibir la Salvación que nuestro corazón desea. Escuchemos con atención para que podamos ser también transmisores de esa Salvación que se nos regala en Cristo.

SUGERENCIAS para la HOMILÍA

San Juan nos ofrece el fruto de la Pascua: hemos sido hechos hijos de Dios por Gracia, entregada en Jesucristo. Nuestra vida no es lo que nos parece más evidente: el pecado, la debilidad o la muerte. Somos incapaces de hacernos felices a nosotros mismos, pero la verdad de nuestra vida pasa por la verdad de la vida de Jesucristo. No vemos a Jesucristo con los  ojos, pero podemos conocerle y creer en Él.

En la primera lectura, san Pedro da su testimonio. La verdad de Pedro es Jesucristo. Solo Él responde al deseo de felicidad que tienen todos los hombres. La respuesta a la súplica del cojo del templo no es la simple limosna, sino Jesucristo, que viene a llenar el vacío de un corazón postrado en el agarrotamiento de la desesperanza. 

¿Quién es Jesucristo? Es el Buen Pastor. Él es el que conoce a sus ovejas. El significado de “conocer” en san Juan es amar; y el del amor es la entrega. Dios, que es Vida, se entrega a los hombres para que tengamos la vida en plenitud que nos arrebata el pecado. Dios se hace muerte para que el hombre tenga vida. En esa entrega el hombre puede responder por el don de Dios a su deseo de plenitud.

La eucaristía es el momento en el que se vuelve a hacer presente esa entrega de Dios a los hombres. En ella entramos en comunión con Dios y los hermanos. En la eucaristía encontramos respuesta a nuestro deseo, pues el hombre ha sido creado para el amor. Esta eucaristía es la que constituye la Iglesia.

Jesús tiene ovejas en otro redil, que desean su salvación, y Él las quiere traer para que participen de su rebaño. Dios quiere que todos los hombres se salven por su amor. El fin de la misión ad gentes es la implantación de una nueva Iglesia particular, que sea redil para los que aún no conocen a Cristo. Para ello necesita ministros y religiosos que se consagren al servicio de sus hermanos. Hoy, Jornada de las Vocaciones Nativas, rezamos para que este don de Dios descienda sobre estas Iglesias que desean brotar con fuerza para ser luz del mundo y sal de la tierra.

Especialmente encomendamos esta obra sobrehumana a las manos de María, mediadora de todas las gracias. Ella, que es figura de la Iglesia, alienta a sus hijos para entregar la vida al servicio de Jesucristo. Que ella, como en Caná, siga llevando a los hombres a la verdad del Amor divino.

ORACIÓN DE LOS FIELES 

En la confianza de que todo aquello que pidamos al Padre en nombre de Jesucristo se nos  ha concedido, elevamos al Padre nuestra oración:

. Por la Iglesia, para que sea siempre fiel pregonera de la verdad del amor divino. Con María, roguemos al Señor.

.  Por el Papa, los obispos y todos los ministros de la Iglesia, para que, siendo fieles a la llamada de Dios, sean verdaderos profetas del Reino de Jesucristo. Con María, roguemos al Señor.

. Por todos los que han respondido a la llamada del Señor para anunciar su Evangelio por todo el mundo, para que su testimonio tenga un fruto abundante. Con María, roguemos al Señor.

. Por todos los jóvenes que sienten la llamada a dedicar sus vidas al anuncio del Evangelio, y especialmente por las vocaciones nativas, para que respondan con generosidad a la llamada del Señor. Con María, roguemos al Señor.

. Por los que hoy celebramos esta eucaristía, para que nos veamos fortalecidos por la presencia del Señor en el pan partido y seamos testigos de las maravillas de Dios. Con María, roguemos al Señor.

Acoge, Padre Santo, la oración que tus hijos hoy te dirigen a favor suyo y de toda tu Iglesia; derrama sobre ellos la gracia de tu Espíritu Santo, para que, como María, puedan cantar en el mundo tus proezas, y sean así misioneros del Evangelio de Jesucristo, que vive y reina  contigo por los siglos de los siglos. Amén.

DESPEDIDA 

El don que el Padre nos ha hecho con el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo nos ayude a poder proclamar la alabanza de su misericordia. No podemos quedarnos mirando al cielo. Como María, pongámonos en camino para anunciar a nuestros hermanos que el Poderoso ha hecho obras grandes por todos nosotros y por aquellos que lo acogen de todo corazón.

SUGERENCIA DE CANTOS

CANTO DE ENTRADA: El Señor es mi Pastor (CLN, 538) o Iglesia peregrina (CLN, 408).

OFERTORIO: María, puente y camino (CLN, 343) o Te ofrecemos, Señor (CLN, H8).

COMUNIÓN: Pescador de hombres (CLN, 407).

Seminario Diocesano de Madrid


Publicado por verdenaranja @ 19:33  | Liturgia
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