Lunes, 30 de abril de 2012

Vigilia de oración por las Vocaciones Nativas 2012 publicada en la revista ILUMINARE n. 385 - ABRIL 2012, recibida en la parroquia con los materiales para su celebración el 13 de Mayo en nuestra diócesis de Tenerife.

MONICIÓN DE INTRODUCCIÓN 

Nos reunimos en este lugar para orar. Como los primeros cristianos se reunían en la comunidad  para la oración, y así perseveraban en ella con María, nosotros queremos imitarles. Con María queremos ir de la mano hacia Jesús para suplicarle que conceda a su Iglesia vocaciones incesantes. Sobre todo, queremos pedirle al Señor que envíe vocaciones a las Iglesias de primera evangelización, vocaciones nativas.

El fin de la actividad misionera es la implantación de nuevas Iglesias, que se conviertan en testimonio vivo de la presencia de Jesucristo resucitado entre los coterráneos. Que unos lleguen a ser para otros signo real de la presencia de un Dios que es amor y viene a traerla Salvacióna su Pueblo. Esta es la misión dela Iglesiay de todos sus miembros. Esta es la vocación de todos los cristianos.

Abramos nuestro corazón en la oración, para interceder ante el Padre pidiendo que envíe obreros a la mies. Caminemos de la mano de María, escuchando, meditando y entregando nuestra vida ala Palabradela Vida. Nosponemos de pie. 

PARTE I: Palabra proclamada 

El presidente de la celebración entra en procesión con un canto adecuado. 

P: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

A: Amén.

P: El Señor esté con vosotros.

A: Y con tu espíritu.

P: Hermanos, nos reunimos esta noche de Pascua para celebrar la victoria de Cristo resucitado.

Él es la luz que ilumina nuestras tinieblas. Ahora, la victoria dela Pascuaalumbra nuestras vidas y las de todos los hombres. Jesús, luz de los pueblos dela Tierra, ¡ha vencido a la muerte! Dios está con nosotros. Os invito a que abráis el corazón en este momento de oración.

Dejemos que Jesús ilumine nuestros corazones. Por ello, recibimos ahora el cirio pascual, signo de esta victoria y expresión del deseo de que nos inunde con su luz. 

Procesión con el cirio pascual desde el fondo del templo, mientras se canta: ¡Oh luz gozosa! (CLN 760) o Haz brillar sobre nosotros (CLN 714). El cirio se coloca al lado del ambón. 

P: La luz de Cristo invade ahora este lugar y nuestro interior. Dios quiere hablarnos. Lo hace desde su Palabra, desde su Evangelio. Escuchemos con atención la voz de Dios y guardémosla durante todo este tiempo, meditándola en nuestro corazón. 

Mientras se entona el aleluya, un ministro adecuado se acerca al ambón y lee el siguiente texto.

L: El Señor esté con vosotros

A: Y con tu espíritu.

L: Lectura del Santo Evangelio según san Lucas (Lc 1,26-38).

A: Gloria a ti, Señor.

L: “En el mes sexto, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba  qué saludo era aquel. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante

Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin». Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco varón?». El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible». María contestó: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel se retiró”.

L: Palabra del Señor.

A: Gloria a Ti, Señor Jesús. 

Se vuelve a entonar el aleluya del principio.

Los participantes se sientan y se deja un rato de silencio para poder volver sobre el texto.Es bueno, para este fin, proyectar el texto en alguna parte o repartir un folleto para seguir la celebración. 

PARTE II: Palabra acogida 

P: Hemos vivido el pasado verano una experiencia inolvidable, que no podemos dejar pasar de largo:la Jornada Mundialdela Juventud. Hemosido de la mano de la vocación de María, y ahora Benedicto XVI nos va a ayudar a reflexionar sobre la vocación. 

L: “En esta vigilia de oración, os invito a pedir a Dios que os ayude a descubrir vuestra vocación en la sociedad y enla Iglesiay a perseverar en ella con alegría y fidelidad. Vale la pena acoger en nuestro interior la llamada de Cristo y seguir con valentía y generosidad el camino que Él nos proponga.

A muchos, el Señor los llama al matrimonio, en el que un hombre y una mujer, formando una sola carne (cf. Gén 2,24), se realizan en una profunda vida de comunión. Es un horizonte luminoso y exigente a la vez. Un proyecto de amor verdadero que se renueva y ahonda cada día compartiendo alegrías y dificultades, y que se caracteriza por una entrega de la totalidad de la persona. Por eso, reconocer la belleza y bondad del matrimonio, significa ser conscientes de que sólo un ámbito de fidelidad e indisolubilidad, así como de apertura al don divino de la vida, es el adecuado a la grandeza y dignidad del amor matrimonial...”. 

Silencio y canto. 

L: “... A otros, en cambio, Cristo los llama a seguirlo más de cerca en el sacerdocio o en la vida consagrada. Qué hermoso es saber que Jesús te busca, se fija en ti y con su voz inconfundible te dice también a ti: «¡Sígueme!» (cf. Mc 2,14).

Queridos jóvenes, para descubrir y seguir fielmente la forma de vida a la que el Señor os llame a cada uno, es indispensable permanecer en su amor como amigos. Y ¿cómo se mantiene la amistad si no es con el trato frecuente, la conversación, el estar juntos y el compartir ilusiones o pesares? Santa Teresa de Jesús decía que la oración es «tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama»” (Benedicto XVI, Vigilia en Cuatro Vientos, Madrid, JMJ 2011). 

Silencio y canto. 

PARTE III: Palabra respondida 

P: Ahora os invito a que pongamos nuestras vidas a los pies de Jesús, para que le preguntemos, le contemos, le pidamos, para que nos entreguemos a Él, que ahora se hace patente en el Sacramento dela Eucaristía. 

Se expone el Santísimo según su liturgia propia.

Después de un rato de silencio, se continúa con lo siguiente.

Las preces las pueden leer varios lectores, y entre prez y prez puede dejarse un momento de silencio, si se ve oportuno; incluso se puede encender una vela del color propio del continente, una vez leída la prez. 

P: En esta oración queremos presentar ante Jesús Sacramentado todas nuestras inquietudes.

Con confianza de hijos amados, le pedimos al Padre por medio de su Hijo y de María.

Respondemos: “Te lo pedimos, Señor”. 

  • Jesús, que quisiste que los pueblos de África conocieran tu nombre: suscita vocaciones en medio de sus Iglesias, para que se robustezca la fe en medio del dolor de tantas personas. Oremos. (Vela color verde).
  • Jesús, que quisiste que los pueblos de Asia conocieran tu nombre: suscita vocaciones en medio de sus Iglesias, para que sean testimonio vivo de tu verdad en medio de la dificultad del anuncio. Oremos. (Vela color amarillo).
  • Jesús, que quisiste que los pueblos de América conocieran tu nombre: suscita vocaciones en medio de sus Iglesias, para que se instaure tu Reino de paz, justicia y libertad en medio de la desesperanza de los hombres. Oremos. (Vela color rojo).
  • Jesús, que quisiste que los pueblos de Oceanía conocieran tu nombre: suscita vocaciones en medio de sus Iglesias, para que, siendo fieles a lo que han recibido, no caigan en los males que contagia el mundo. Oremos. (Vela color azul).
  • Jesús, que quisiste que los pueblos de Europa conocieran tu nombre: suscita vocaciones en medio de sus Iglesias, para que, nutriéndose de sus raíces cristianas, se reavive la pasión de la fe primera que de tus Apóstoles recibieron. Oremos.(Vela color blanco). 

P: Acoge nuestra oración, Señor, y bendice a tu pueblo, que espera anhelante el don de tu amor. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén. 

P: Antes de dar la bendición, vamos a orar todos juntos, como signo de comunión espiritual con todos los cristianos del mundo, especialmente, los de todas aquellas Iglesias que más necesitan de vocaciones que las sirvan: Padre nuestro…

El presidente da la bendición según el ritual, pero utiliza la oración que se ha elaborado para este día como conclusión de la vigilia. Termina con la fórmula: 

P: Id y anunciad lo que habéis visto y oído. Podéis ir en paz.

A: Demos gracias a Dios.


Publicado por verdenaranja @ 23:03  | Misiones
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