Mi?rcoles, 20 de junio de 2012

Desde el 8 de mayo la Virgen de Luján ya tiene su himno.   Buenos Aires, 6 Jun. 12 (AICA

Virgen de Luján

La Patrona de la Argentina no tenía su himno, como lo tienen las más célebres advocaciones del país. Esa deuda filial para con Ella quedó cumplida en el reciente día de su fiesta, el 8 de mayo, cuando se celebró con particular solemnidad el 125º aniversario de su Coronación Pontificia y el nuncio apostólico, monseñor Emil Paul Tscherrig, renovó la consagración de la Argentina que le ofreció el beato Juan Pablo II en 1987 en su segunda visita a nuestro país coincidiendo con el Centenario de aquella coronación.

     Se trata de una alabanza que en sus estrofas va recordando sus glorias, especialmente su Inmaculada Concepción, y su protección maternal sobre nuestro pueblo, y que culmina con una súplica fervorosa.

          Este año, por decisión del rector y párroco, el himno fue cantado por primera vez ante la sagrada imagen de la Patrona argentina en su basílica de Luján, como culminación de los tradicionales “piropos” que le ofrece la ciudad de Luján, capital de la Fe de la Patria, en cada vigilia, cuando los fieles, junto con el rector y los sacerdotes que lo secundan, esperan el día 8 de mayo. Fue así que este año, en el primer minuto del día de su fiesta, la Virgen recibió su himno cantado por los lujanenses en nombre de todos los argentinos.

     Su letra y partitura serán publicadas en el sitio oficial del Santuario, a fin de que todo el pueblo de la Virgen de Luján se pueda unir en esa súplica desde cualquier lugar del territorio patrio y aún desde otros lugares del mundo.

     Como se dijo, el autor de la letra del himno a la Virgen de Luján es Jorge Sernani Panópulos y el autor de la música es Javier Dameson.
  

Letra completa del himno. 

Madre de Luz
(Himno de Nuestra Señora de Luján)

Reluciente de sol, / con corona de estrellas
y la luna a tus pies / ¡eres Tú la más bella!

Desde la eternidad / Dios te tuvo a su lado
en un trono de nubes / Él te dio el principado. 

Estribillo
Argentina sé fiel / a tu Madre de luz,
como el Negro Manuel / ¡te lo manda Jesús!
Y con Ella amarás / a tu Blanco Pastor,
proclamando la Fe, / adorando al Señor.

Oh gran Madre de Dios / digna Reina del Cielo,
Madre nuestra también, / Señora del Consuelo.

Pura y Limpia llegaste / siempre Virgen bendita,
en tu pueblo arraigaste / aliviando sus cuitas.

Argentina sé fiel…

Esta Patria nació / de Ti, Madre querida:
En Luján la alumbraste / amparando su vida.

Con acentos de cielo / la acunaste clemente,
con la Cruz del Señor / has signado su frente.

Argentina sé fiel…

Tus colores le diste / por bandera de gloria
donde brilla aquel sol: / el Señor de la historia.

De tu amor la colmaste / y a la vera del río
derramaste tus gracias / como suave rocío.

Argentina sé fiel…

Hoy tu pueblo te eleva / un clamor nacional,
y confiado suplica / que lo libres del mal.

Corazón de María, / refugio de la paz
Argentina ya es tuya / consagrada en Luján.

Argentina sé fiel…
¡Argentina, sé fiel…!

    

El Himno tiene diez estrofas de alabanza que, a la vez hacen un relato de las Glorias de María.

     La primera estrofa la saluda como la Mujer del capítulo 12 del Apocalipsis, según siempre la vio la Iglesia, y sobre todo los pontífices de los últimos tiempos.

     La segunda estrofa está compuesta con palabras de la Sabiduría, que la Iglesia, en su Magisterio y en su Liturgia, pone en boca de María: “El Señor me creó como primicia de sus caminos, antes de sus obras, desde siempre. Yo fui formada desde la eternidad, desde el comienzo, antes de los orígenes de la tierra” (Prov 8, 22-23), “y mi trono estaba en una columna de nube” (Ecli 24,4).

     En la tercera estrofa se la proclama Madre de Dios y nuestra, Ella es nuestro Consuelo.

     La cuarta contempla a María como la Inmaculada Concepción  -su advocación de Luján-  usando nuevamente palabras de la Escritura: “Yo eché raíces en un Pueblo glorioso” (Ecli 24,12) aludiendo a su solicitud materna: “aliviando sus cuitas”.

     La quinta la señala como Madre y fundadora de la Patria en Luján.

     La sexta canta que “la acunó”, para recordar los cuidados de sus primeros tiempos, signándola con la Cruz de su Hijo. La Argentina fue y será desde siempre y para siempre cristiana.

     La séptima proclama que nos dio sus colores de Inmaculada “por bandera de gloria”, donde brilla el sol de la eucaristía, Jesucristo.

     La octava canta los favores  que concede desde su Santuario a orillas del río Luján.

     Por fin, en la última, se expresa el clamor nacional que su pueblo eleva unido, suplicando confiadamente la ayuda de su Madre Reina y Patrona, para que nos libre de los males presentes, con la expresión “que nos libres del mal”, que nos enseñó Jesús.

     El estribillo llama a la Argentina a imitar la fidelidad de consagración mariana del Negrito Manuel, en adhesión al Vicario de Cristo, proclamando la fe verdadera y adorando al Señor en los altares: los tres grandes amores de la Iglesia: la Eucaristía, la Inmaculada y el Papa.

     Y finaliza su súplica recordando que la Argentina fue consagrada al Corazón Inmaculado de María por tres veces en el altar de la Patria: Luján.+ 


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