Martes, 31 de julio de 2012

Desgrabación de la homilía del cardenal Jorge Mario Bergoglio SJ, arzobispo de Buenos Aires, en las fiestas patronales de San Pantaleón (Santuario San Pantaleón, 27 de julio de 2012). (AICA)

En la primera lectura del Profeta Isaías escuchamos: “Qué hermosos son los pasos sobre la montaña, del que trae la Buena Noticia, del que proclama la paz, del que anuncia la felicidad”. Y en el Evangelio escuchamos a Jesús desde la montaña, desde el monte. Y El ha venido a traernos una Buena Noticia, a proclamar la paz, a anunciar la felicidad. Y desde esa montaña nos indica el camino para esa felicidad, es un camino que cuesta entenderlo porque parece un camino al revés y sin embargo el Señor nos marca el rumbo mirando el fin: el que va por este camino es feliz, tarde o temprano, es feliz.

A veces uno se pregunta cómo puede ser feliz un pobre de corazón, porque su único tesoro es el reino de los cielos; a ése que tiene el corazón despojado, sin tanta chuchería mundana... a ése lo espera el reino de los cielos. Cómo pueden ser felices los que lloran? Bienaventurados los que lloran, porque esos serán consolados. El que no sintió alguna vez en la vida la tristeza, la angustia, el dolor nunca va a conocer la caricia del consuelo; es tan linda la caricia del consuelo... Uno podría decir que una maldición, gitana o no gitana, que le puede desear a otro sería “Ojalá que no puedas llorar nunca”... pobre el hombre o la mujer que tenga el corazón de piedra y no pueda llorar, por eso felices los que lloran porque tienen capacidad de conmoverse, tienen capacidad de percibir desde su corazón, tanto dolor suelto, tanto dolor que tiene en su propia vida. Esos serán felices! porque serán consolados por la tierna mano del Padre Dios que los consuela y los acaricia.

Bienaventurados los pacientes! Nosotros que somos impacientes, nerviosos... que por cualquier cosa nos quejamos... Cuántas veces andamos a los gritos?? Bajemos el tono hacia la paciencia; nos impacientamos, cualquier cosa nos hace explotar, las exigencias... Miremos a esas mujeres que son madres, madrazas, buenas madres y miremos la paciencia que tienen para con sus hijos; como los van acompañando a lo largo de la vida. La paciencia frente al dolor... El que se pone nervioso por cualquier cosa termina con los cables pelados, ¿o no? Entonces no hay que ponerse nervioso. Además, el que está exigiendo, imponiéndose a los gritos o con nervios o con autoridad en el fondo se la creyó, que es el patrón del mundo y no es así; somos todos hijos de Dios.

Y por eso el Señor nos dice que el camino es el de la paciencia; es el camino que usó Jesús... el de la paciencia. Ya de chiquito, cuando era un niño de pecho tuvo que aguantar el destierro y después la calumnia, la difamación, la desinformación, de todos sus enemigos; tuvo que aguantar un tribunal injusto y se la bancó... Tuvo que aguantar la cruz y eso con amor. El Señor de la paciencia. Entonces Jesús nos dice: Felices los pacientes porque el que tenga paciencia va a heredar la tierra. Todos lo van a querer, todos lo van a amar, la paciencia del que escucha y del que aguanta porque para muchas cosas hay que tener aguante, ¿o no?

Felices los que tienen hambre y sed de justicia porque serán saciados... Felices esos hombres y mujeres que no toleran una injusticia! Felices esos hombres y mujeres que no toleran que al hermano o a la hermana le hagan una injusticia, que le roben la vida, que lo sometan, que lo esclavicen. Felices! porque serán saciados de una gran justicia: la justicia que sólo viene de Dios.

Y ésta es la más linda o por lo menos es la que mas me gusta a mí... Será porque como soy muy pecador es la que mas necesito. Felices los misericordiosos porque obtendrán misericordia. Feliz aquel que sabe perdonar, que tiene misericordia para los demás, que no anda condenando a cada rato a todo el mundo. Todos nosotros necesitamos que Dios nos tenga misericordia y por eso lo pedimos al comenzar la misa: “Señor ten piedad de nosotros”. Tené misericordia de nosotros porque todos tenemos fallas y necesitamos que El nos perdone... pero si nosotros no la tenemos con los demás no seremos felices! Abramos nuestros corazones a la misericordia de Dios o al revés, abrimos nuestro corazón porque nos damos cuenta de toda la misericordia que Dios tiene con nosotros. Le decimos continuamente: Perdoná nuestras ofensas, en el Padre Nuestro... pero no solo eso... sino que además decimos “Así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Esa es la misericordia.... pero Padre… si uno va por este camino ¿juega a perdedor? El cristiano juega a perdedor! ¿Está claro eso? Acá no venimos ni para trepar, ni para acomodarnos ni para tener grandes fortunas sino que venimos para seguir a Jesús. Y El jugó a perdedor para ganar después en la resurrección, en la vida eterna; el camino de la misericordia, el camino del perdón, de hacerse el distraído frente al camino de las ofensas y no el de la venganza...

Felices los que trabajan por la paz porque serán llamados hijos de Dios.... Vieron que hay gente que siempre está armando líos, siempre está llevando cuentos. Yo no sé si esto pasa acá pero vieron que hay gente que se la pasa llevando chismes de un lado a otro y esos no siembran paz. Siembran cizaña: son cizañeros. Esos no pueden ser felices. Los que siembran paz, son misericordiosos y pacientes serán llamados hijos de Dios. Porque nuestro Dios siembra paz; sembró a su Hijo entre nosotros que nos dio la paz!

Por este camino vamos a tener la felicidad, y podríamos seguir. Pero quiero retomar algo tan lindo que escuchamos en la primera lectura: Qué hermosos son sobre la montaña los pasos del que trae la Buena Noticia, del que proclama la paz, del que anuncia la felicidad. Y es Jesús el que nos trae la paz y la felicidad pero por este camino que acabamos de escuchar; por eso entre la primera y la segunda lectura escuchamos ese salmo tan bonito: Feliz el hombre que no sigue el consejo del impío... el consejo malo que dice "devolvésela", pegale, insultá"... eso no sirve; ni tampoco va por el camino de los malos: "coimeá", "robá"... ni frecuenta la reunión de los malvados: “A ver cómo podemos hacer caer a éste o a aquél otro”, sino feliz el hombre que se alegra en la ley del Señor y la medita día y noche. Y la ley del Señor son estas bienaventuranzas que hemos escuchado. Que ustedes durante este año las han venido meditando en el Santuario, hasta tal punto de ir asimilándolas.

Hoy en el día del Santo Patrono, pidámosle esa gracia de tener un corazón despojado, la gracia de poder llorar. la gracia de la paciencia, la gracia de luchar y trabajar por la justicia, la gracia de ser misericordiosos, la gracia de trabajar por la paz, de sembrar paz y no guerra ni pelea. Este es el camino que nos va a hacer felices y no el otro de que termina ahí nomás.

Le pedimos hoy a nuestro Santo Patrono San Pantaleón, que nos ayude a caminar este camino que fue por el que él anduvo.

Que así sea.

Cardenal Jorge M. Bergoglio SJ, arzobispo de Buenos Aires
Buenos Aires, 27 de julio de 2012.


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Lunes, 30 de julio de 2012

ZENIT nos ofrece las palabras del papa al introducir la oración mariana de Angelus, el domingo 29 de Juloio de 2012, dirigidas  a los fieles y a los peregrinos presentes en el patio del palacio de Castel Gandolfo.

 

Queridos hermanos y hermanas:

Este domingo hemos iniciado la lectura del capítulo 6 del Evangelio de Juan. El capítulo se abre con la escena de la multiplicación de los panes, que después Jesús comenta en la sinagoga de Cafarnaúm, indicando a sí mismo como el "pan" que da la vida. Las acciones de Jesús son paralelas a las de la Última Cena: "Tomó entonces Jesús los panes y, después de dar gracias, los repartió entre los que estaban recostados", como lo dice el Evangelio (Jn. 6,11). La insistencia en el tema del "pan", que es compartido, y sobre el dar gracias (v.11 eucharistesas en griego), recuerdan la Eucaristía, el sacrificio de Cristo para la salvación del mundo.

El evangelista señala que la Pascua, la fiesta, estaba cerca (cf. v. 4). La mirada se dirige hacia la Cruz, el don del amor y hacia la Eucaristía, la perpetuación de este don: Cristo se hace pan de vida para los hombres. San Agustín lo comenta así: "¿Quién, sino Cristo es el pan del cielo? Pero para que el hombre pueda comer el pan de los ángeles, el Señor de los ángeles se hizo hombre. Si esto no se hubiera realizado, no tendríamos su cuerpo; al no tener su propio cuerpo, no comeríamos el pan del altar" (Sermón 130,2). La Eucaristía es el mayor y más permanente encuentro del hombre con Dios, en el cual el Señor se hace nuestro alimento, se da a sí mismo para transformarnos en él mismo.

En la escena de la multiplicación, se describe también la presencia de un niño que, ante la dificultad de alimentar a tantas personas, ofrece compartir lo poco que tenía: cinco panes y dos peces (cf. Jn. 6,8). El milagro no se produce de la nada, sino de un modesto compartir inicial de lo que un muchacho sencillo tenía con él. Jesús no nos pide lo que no tenemos, sino nos hace ver que si cada uno ofrece lo poco que tiene, puede lograrse una y otra vez el milagro: Dios es capaz de multiplicar nuestro pequeño gesto de amor y hacernos partícipes de su don. La multitud fue sorprendida por el prodigio: ve en Jesús al nuevo Moisés, digno de poder, y en el nuevo maná, el futuro asegurado; pero se detienen en el elemento material, en lo que habían comido, y el Señor, "a sabiendas de que intentaban venir a tomarle por la fuerza para hacerle rey, huyó de nuevo al monte él solo" (Jn. 6,15). Jesús no es un rey terrenal, que ejerce su dominio, sino un rey que sirve, que se acerca hasta el hombre para satisfacer no solo el hambre material, sino sobre todo un hambre más profundo, el hambre de orientación, de sentido, de verdad, el hambre de Dios.

Queridos hermanos y hermanas, pidamos al Señor que nos ayude a redescubrir la importancia de alimentarnos no solo de pan, sino de verdad, de amor, de Cristo, del cuerpo de Cristo, participando fielmente y con gran conciencia de la Eucaristía, para estar cada vez más íntimamente unidos a Él. En efecto, no es el alimento eucarístico el que se transforma en nosotros, sino que somos nosotros los que gracias a él acabamos por ser cambiados misteriosamente. Cristo nos alimenta uniéndonos a él; «nos atrae hacia sí» (Exhortación Apostólica Sacramentum caritatis, 70). Al mismo tiempo, oremos para que nunca le falte a nadie el pan necesario para una vida digna, y que se terminen las desigualdades no con las armas de la violencia, sino con el compartir y el amor.

Nos confiamos a la Virgen María, a la vez que invocamos sobre nosotros y nuestros seres queridos, su maternal intercesión.

Traducido del original italiano por José Antonio Varela V.
© Librería Editorial Vaticana


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ZENIT nos ofrece la reflexión del obispo de San Cristóbal de las Casas, México, Monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, que aborda el tema de las vacaciones.

Saber descansar
Hacia unas vacaciones positivas

+ Felipe Arizmendi Esquivel

HECHOS

En algunas partes y para algunos sectores, estos son días de vacaciones. Nuestra ciudad de San Cristóbal de Las Casas está rebosante de turistas, que alientan la economía y el progreso. Muchos mexicanos y extranjeros, sobre todo europeos, disfrutan de tantas bellezas con que Dios bendijo a Chiapas: cascadas, ríos y lagos con aguas de color entre azul y verde, selva, sitios arqueológicos mayas, templos y edificios coloniales, y sobre todo las varias etnias que viven su cultura y la expresan en sus ropas, ritos y tradiciones. Sin embargo, muchas personas nunca pueden disponer de unos días de descanso, pues deben trabajar día con día, para llevar el sustento a su familia; nunca han sabido lo que significan unas vacaciones. Muchas mujeres casi no descansan.

En Europa, hay muchas inconformidades porque los recortes económicos que la crisis ha obligado a decretar, impiden seguir disfrutando el altísimo nivel al que se acostumbraron, como sus muchos días, hasta meses, de descanso. No quieren perder este logro, que se ha convertido en un derecho. Sus vacaciones son caras, dispendiosas, con un despilfarro que les parece normal; no se limitan y satisfacen todos sus gustos. No comparten la suerte de los pobres de nuestros pueblos, que con un día de vacaciones de un europeo, quizá comerían durante un mes, o en muchos días.

CRITERIOS

En un lenguaje simbólico, para hacer ver la necesidad del descanso para todo ser humano, la Biblia dice que, al terminar la obra de la creación, Dios descansó (Ex 20,11). Jesús, cuando ve que sus apóstoles han trabajado mucho en la misión evangelizadora que les encargó, les invita a descansar: “Vengan conmigo a un lugar solitario, para que descansen un poco…Se dirigieron en una barca hacia un lugar apartado y tranquilo” (Mc 6,31-33).

Cuando algunos me preguntan qué me ha servido mucho en mi vida, les respondo que son cinco cosas: Estar en paz con Dios y con mi conciencia. En cuanto de mí depende, estar en paz con las demás personas. Ser feliz en mi vocación. Trabajar mucho. Saber descansar.

No cualquiera sabe descansar. Algunos terminan más cansados en sus días de descanso, porque se atiborran de vino, de comida, de vagancia, de no hacer nada útil, de excederse en todo. Cada quien debe educarse a sí mismo para lograr un verdadero descanso, pues no todos nos distendemos de la misma manera. Se puede caminar, andar por la playa o la montaña, ir a un lugar apartado y tranquilo, practicar algún deporte, leer un buen libro o una novela sana, ver algo positivo en la televisión, disfrutar una película, visitar un museo, conocer otros lugares, convivir con la familia, dormir, meditar la Biblia, orar, estar un buen rato ante Jesús Sacramentado. Esto a mí me relaja mucho, me alienta, me fortalece, me da paz, serenidad y ánimo. Hay que educarse para saborear el silencio y no tenerle miedo.

PROPUESTAS

Niños y jóvenes: Si en estas fechas tienen vacaciones, compartan con sus padres su descanso. Ayuden al quehacer de casa. Levántense a buena hora y díganle a papá o a mamá que ustedes hacen lo que ellos acostumbran hacer, para que ellos descansen un poco; que ustedes barren, lavan su propia ropa y la planchan, limpian los trastes, van por las tortillas y al mercado, hacen la comida, dan de comer a los animales del hogar, ponen agua a las flores y les quitan lo seco. Al menos, pongan en orden su habitación. Aprendan a disfrutar una buena conversación con sus padres y hermanos, un buen libro, una sana amistad. Podrían prepararse en forma intensiva para la Primera Comunión, o la Confirmación, ir a un retiro espiritual propio de su edad, con otros niños y jóvenes, de acuerdo con su parroquia. Eviten encerrarse en sí mismos con su música a todo volumen, con sus audífonos que los aíslan, con su internet que los absorbe y los aleja de su familia. Organícense para visitar ancianitos en asilos, o a niños abandonados en orfanatorios; esto les ayudará a valorar más lo que tienen en casa y ser agradecidos con sus padres.

Cada quien analicemos cuál sería una forma positiva de descansar: qué nos hace crecer en humanidad, en armonía familiar, en madurez espiritual.


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Domingo, 29 de julio de 2012

Homilía de monseñor José Luis Mollaghan, arzobispo de Rosario en la celebración de Nuestra Señora del Carmen (15 de julio de 2012). (AICA)

Le confiamos a María el Año de la Fe

 

Queridos hermanos:
Celebramos las fiestas patronales de Nuestra Señora del Carmen, Patrona de esta Parroquia. Nos unimos también y saludamos a las parroquias y capillas de nuestra Arquidiócesis que también celebran este día; así como al Carmelo de Pueblo Esther, que renueva con su vida, la espiritualidad carmelitana.

A la Santísima Virgen le confiamos nuestras necesidades, ya que la Madre de Dios escucha las oraciones, las confidencias y la gratitud de los fieles que le confían; y lo hace también hoy, intercediendo por nosotros.

La Virgen del Carmen toma su advocación del Monte Carmelo
La imagen de la Virgen del Carmen toma su advocación del Monte Carmelo, la viña de Dios. El Carmelo, cuya hermosura ensalza la Sagrada Escritura (ls. 35, 2), fue siempre un monte sagrado. En este monte rezaba el profeta Elías; y tal era su confianza en Dios, que en una ocasión en la que faltaba agua porque su pueblo se había alejado de Dios, el profeta se puso a rezar en la cima del Monte. Entonces comenzó a verse una pequeña nube, como una pequeña mano. Con esto entendió Elías que ya iban a llegar las lluvias; y la nube fue creciendo y se convirtió en una fuerte lluvia que alegró a aquellas gentes que llevaban tantos meses sin agua.

La Iglesia vio en esa nubecilla que apareció en el Monte Carmelo el anuncio de María, la cual recibió la noticia más grande y hermosa que es Cristo, y por ella llegó a nosotros. María nos abre las puertas a Cristo.

La Virgen y el Año de la Fe
El Año de la fe, convocado por el Papa Benedicto XVI que ya estamos preparando, para comenzarlo en el mes de octubre, nos habla de la Puerta de la Fe. Jesús es la puerta de la salvación y de la vida, por quien se nos abren las puertas de la salvación.

Pero también, los Padres de la Iglesia aplicaban a María la imagen de la puerta, porque la ven como una nueva Eva; así como también por su maternidad virginal; y por su intercesión suplicante en favor de sus hijos (cfr.M.V.M,nº 46,p.205).

a. La Virgen, con su sí humilde, nos abre las puertas que Eva, por su soberbia, había cerrado. Como nos dice el Magnificat, “El Señor exaltó a los humildes , y dispersó a los soberbios de corazón”.

Esas puertas se han vuelto a abrir por María; y lo hará nuevamente en el Año de la Fe. Necesitamos la humildad de María parta vivir la fe, y abatir la superficilidad de una vida sin alma, de una cultura sin corazón.

b. Pero también María es la puerta por su maternidad virginal, Ella es puerta de la vida, por la que llegó a nosotros la salvación del mundo. La puerta luminosa del cielo, de su sí generoso, por quien llegó Cristo, luz del mundo.

Necesitamos encontrarnos con Cristo, el único Salvador, no solo en la vida de oración a la que nos dispone la fe; sino también en la vida cotidiana., alejándonos del camino fácil y tentador de la satisfacción de todo deseo, y buscando la caridad.

c. Finalmente, María es la puerta de la súplica y de la intercesión, por la que llegan a nosotros los dones de Dios. Por su intercesión llegan a nosotros, que acudimos a Ella, lo que pedimos con fe a su Hijo Jesucristo (Pref. B.V.M).

Necesitamos acudir a María, que es la puerta de cielo, y confiarle las puertas de Año de la Fe. Pensemos que la fe “no es un presupuesto obvio de la vida común”. Al contrario, muchas veces se la niega o menosprecia en la sociedad. Mientras que nos ayudaba reconocer un tejido cultural, ampliamente aceptado en su referencia al contenido de la fe y a los valores inspirados por ella, hoy ya no parece que sea así, a causa de una profunda crisis de fe que afecta a muchas personas (cfr. Porta Fidei, nº 2).

Creer en Jesucristo es, por tanto, el camino
La pregunta planteada por los que lo escuchaban a Jesús, hoy es también la misma para nosotros: «¿Qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?» (Jn 6, 28). Sabemos la respuesta de Jesús: «La obra de Dios es ésta: que creán en el que Él ha enviado» (Jn 6, 29). Creer en Jesucristo es, por tanto, el camino para poder llegar de modo definitivo a la salvación.

Por esto recordemos las palabras del Señor :«Trabajen… por el alimento que perdura para la vida eterna» (Jn 6, 27). En este sentido, el Año de la fe es una invitación a una auténtica conversión al Señor, único Salvador del mundo. Dios, su muerte y resurrección, ha revelado el Amor que salva y llama a los hombres a la conversión de vida mediante la remisión de los pecados (cf. Hch 5, 31).

Para el apóstol Pablo, este Amor lleva al hombre a una nueva vida: «Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, lo mismo que Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva» (Rm 6, 4).

Le pedimos a la Virgen por nuestras necesidades
Finalmente, la devoción a la Virgen del Carmen que nos invita a contemplarla en relación a las puertas de la fe, también nos invita, como dijimos, a acudir a Ella en nuestras necesidades.

En el Padrenuestro pedimos a Dios que nos libre de todo mal, especialmente del pecado, que es el mayor mal que puede tener el hombre.

Hay también otros males de muchas clases, como infidelidades, enfermedades, angustias de la vida, falta de lo necesario para vivir. De todos estos males pedimos a Dios que nos libre, pues Dios es nuestro Padre y en el momento que convenga El nos ayudará a salir de nuestro dolor.

De un modo particular pedimos por la seguridad en nuestros barrios. Esta seguridad tiene que ver principalmente con la protección que nos debe proporcionar la autoridad; sin embargo muchas veces la falta de respeto por la persona y la violencia que se experimenta tiene relación con el amor y la unión en la familia; con una educación que aliente a formar los valores morales; al hecho que la droga sea un mal que se expande; y a que frecuentemente la sociedad le da la espalda a Dios, a su ley, a su Gracia, o al mismo Jesucristo.

La vida que Dios le da al hombre es mucho más que existir. Es buscar y trabajar por una plenitud de vida, es germen de una existencia nueva que supera los límites del tiempo, y se abre a la eternidad (cfr. E.V.,nº 34).

Confiemos a la Virgen María la preparación del Año de la fe. Que Ella nos ayude a abrir las puertas de la fe, para alcanzar un acercamiento filial a Cristo, el Señor, ya que nos ama y nos invita a seguirlo.

Mons. José Luis Mollaghan, arzobispo de Rosario


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S?bado, 28 de julio de 2012

(ZENIT  El Consejo Pontificio Cor Unum ha hecho público un comunicado sobre la Reunión del Consejo de Administración de la Fundación Autónoma Populorum Progressio que tiene lugar en Bogotá del 24 al 27 de julio. ofrecemos el texto de comunicado.

Del 24 al 27 de Julio, tendrá lugar en el Centro de Pastoral y Espiritualidad de la Conferencia Episcopal de Colombia, la reunión anual del Consejo de Administración de la Fundación Populorum Progressio de la que el Pontificio Consejo Cor Unum se hace cargo desde su fundación, en el año 1992, quinto centenario de la evangelización de América. Como cada año, los miembros que la componen, estudiarán y considerarán la financiación de los proyectos presentados en favor de las poblaciones indígenas, mestizas y afroamericanas de América Latina y Caribe.

Son miembros del Consejo los cardenales Robert Sarah, presidente de la Fundación; Juan Sandoval Íñiguez, arzobispo emérito de Guadalajara, México y presidente del Consejo; los monseñores Edmundo Luis Flavio Abastoflor Montero, arzobispo de La Paz, Bolivia, vicepresidente; Murilo Sebastião Ramos Krieger, arzobispo de São Salvador da Bahia, Brasil; Javier Augusto Del Río Alba, arzobispo de Arequipa, Perú; Antonio Arregui Yarza, arzobispo de Guayaquil, Ecuador; Óscar Urbina Ortega, arzobispo de Villavicencio, Colombia; Segundo Tejado Muñoz, subsecretario del Pontificio Consejo Cor Unum.

Dos nuevos miembros se añaden este año al Consejo: el nuevo representante del Brasil, monseñor Sebastião Ramos Krieger y monseñor Javier Del Río Alba, representante del Perú.

La Fundación recibe los fondos para poder trabajar, principalmente del Comité de ayuda en favor del Tercer Mundo de la Conferencia Episcopal Italiana y de donantes privados.

El Consejo de Administración de la Fundación celebra tradicionalmente las reuniones en un país latinoamericano, con el fin de dar a conocer las actividades de la misma en las Iglesias particulares. Este año, la reunión se celebra en la sede del Secretariado, en Bogotá, acogidos por el arzobispo colombiano del Consejo, monseñor Óscar Urbina Ortega. A lo largo de la reunión, se tendrá ocasión de dialogar con el CELAM y con la Conferencia Episcopal Colombiana sobre las actividades de la Fundación.

Este año se han presentado 203 proyectos por un importe de 2.908.727 de dólares provenientes de 19 países. Como sucede todos los años, las naciones más "activas" en la presentación de los mismos, han sido: Brasil (59), Colombia (42), Perú (15), Ecuador (16) y El Salvador (6), naciones en las que las poblaciones sostenidas por la Fundación, son más numerosas. Han presentado también proyectos: Haití (12), Guatemala (5), Argentina (5), Bolivia (10), Paraguay (4), Chile (4), Cuba (5), Costa Rica (6), México (3), Venezuela (2), Nicaragua (3), Republica Dominicana (2), Honduras (2) y Uruguay (2).

La Fundación se encuentra en un proceso de renovación, sea de sus miembros, como del secretariado. Se pretende dar al mismo nuevos instrumentos de difusión de las actividades de la Fundación y se llevará al estudio de los miembros un proyecto presentado por un experto en fundaciones, Juan Carlos Navarro, con la ayuda del consultor jurídico de Cor Unum, monseñor Silverio Nieto, que contiene posibles elementos de cambio para el método de trabajo de la Fundación. Asimismo, en la presente reunión, se elegirán nuevos presidente y vicepresidente del Consejo de Administración.


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Viernes, 27 de julio de 2012

DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO - B
29 de julio de 2012

La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y el don del Espíritu Santo estén con todos vosotros.

- Hoy, terminando ya este mes de julio, contemplaremos a Jesús rodeado de una gran multitud. Mucha gente de toda Galilea iba siguiéndole, porque se sentían atraídos por las cosas que decía y por los milagros que hacía. Y un día, al otro lado del lago
de Tiberíades, en un lugar descampado, lejos de las zonas habitadas, cuando parecía que toda aquella gente se iba a quedar sin comer, Jesús hace que el pan se multiplique y todos puedan participar de una comida inesperada y abundante.

- Aquella comida que se multiplica y alcanza a todos es un signo para nosotros. Un signo de la vida abundante que Dios quiere para todos sus hijos. Un signo del pan que debe ser distribuido para que en ningún lugar del mundo nadie tenga que pasar hambre, y un signo del pan que alimenta para siempre, que es el propio Jesús que se nos da en la Eucaristía.

A. penitencial: En silencio, y con espíritu de acción de gracias, preparémonos para esta celebración. (Silencio).

- Tú, que eres nuestro hermano. SEÑOR, TEN PIEDAD.

- Tú, que eres nuestro guía. CRISTO, TEN PIEDAD.

- Tú, que eres el camino, la verdad y la vida. SEÑOR, TEN PIEDAD

1. lectura (2 Reyes 4,42-44): Escuchemos, en la primera lectura, una historia del Antiguo Testamento. Una historia que nos prepara para escuchar luego la palabra del evangelio.

2. lectura (Efesios 4,7-6): La segunda lectura es una llamada importante para nuestra fe. Una llamada a vivir de verdad como cristianos, per responder a la gracia que hemos recibido.

Oración universal: Presentemos nuestras peticiones a Dios, nuestro Padre, para que su salvación llegue a todos los confines del mundo. Oremos diciendo: TE ROGAMOS, ÓYENOS.

Para que los cristianos tengamos siempre hambre de Jesucristo, que es nuestro camino y nuestra luz. OREMOS:

Para que, como Jesús, trabajemos para que llegue a todas las personas y a todos los países el alimento necesario para vivir, y nadie quede excluido de los bienes de este mundo, como Dios quiere. OREMOS:

Para que den buen fruto las actividades para niños y jóvenes que en este tiempo se realizan desde las parroquias y entidades de Iglesia. OREMOS:

Para que encuentren acogida en nosotros nuestros hermanos que sufren discriminación, o que son mal vistos, o que se han equivocado en la vida. OREMOS:

Paraqueestetiempodeveranoseatambién un tiempo de más oración y mayor re,lación con Dios. OREMOS:

Escucha, Padre, nuestra oración, y muéstranos tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor.

Padrenuestro: Cada vez que rezamos el padrenuestro, decimos: "Danos hoy nuestro pan de cada día". Subrayemos hoy especialmente esta petición: que nunca nos falte el pan de cada día, el alimento físico que necesitamos para vivir, y que tampoco nos falte nunca "el pan de vida" que es Jesús y la Eucaristía. Así pues, digamos juntos:

Despedida: La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Hermanos y hermanas, podéir ir en paz.

 

CPL


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Mi?rcoles, 25 de julio de 2012

ZENIT nos ofrece  la homilía pronunciada el miércoles 25 de Julio de 2012 por monseñor Julián Barrio, arzobispo de Santiago de Compostela, con motivo de la fiesta del Apóstol Santiago, patrono de España:

La religión cristiana favorece la vida espiritual de las personas

La solemnidad del Apóstol Santiago el Mayor, patrón de España, nos anima a revitalizar la auténtica religiosidad y a recordar los valores del Evangelio transmitidos por el Apóstol, que han ido modelando la fisonomía espiritual y cultural de Europa, y que han de ser referencia ineludible a la hora de ser testigos del Dios vivo. Esta preocupación adquiere un relieve especial en una sociedad anónima como la nuestra, en la que la opinión común es modelada con frecuencia sin tener en cuenta que la existencia humana es una realidad abierta a lo trascendente.

“La Iglesia católica está firmemente comprometida para que se otorgue el justo reconocimiento a la dimensión pública de la afiliación religiosa”[1], siempre atenta para que el respeto hacia el otro se mantenga en toda circunstancia. La religión cristiana favorece la vida espiritual de las personas y de los pueblos, iluminando la dimensión cultural y social, la económica y la política. “No se trata de una confrontación ética entre un sistema laico y un sistema religioso, sino de una cuestión de sentido al que se confía la propia libertad”, ayudando a la persona a tomar conciencia de su verdadera identidad, cuando la autonomía humana se ha convertido en referente único y el progreso pretende sustituir la providencia de Dios.

Para conocer la naturaleza de cada pueblo, decía San Agustín, hace falta mirar a las cosas que ama. Es momento de preguntarnos qué es lo que amamos en una cultura marcada por lo efímero y lo voluble, donde los vínculos son cada vez más superficiales, donde el individualismo hace vulnerables a las personas y donde se pretende que la vivencia religiosa quede marginada a lo estrictamente privado. Volver a Dios y regenerar la situación actual, son dos tareas en las que convergen la misión de la Iglesiay el empeño sanamente laico de una sociedad que no quiera ser una Babel. Hay que obedecer a Dios para volver de verdad al hombre, respondiendo a las grandes preguntas de éste, y mostrando la aportación de humanidad, de razón y de libertad, que ofrece la fe cristiana. La vida se obscurece si no se abre a Dios, pues “donde está Dios, allí hay futuro”[2]. “Es cierto que el hombre puede excluir a Dios del ámbito de su vida. Pero esto no ocurre sin gravísimas consecuencias para el hombre mismo y para su dignidad como persona: el alejamiento de Dios lleva consigo la pérdida de aquellos valores morales que son base y fundamento de la convivencia humana…”[3]. Potenciar el diálogo entre fe y razón, entre política y religión, entre economía y ética, permitirá construir una civilización que no convierta al hombre en algo superfluo.

Dios nos ama y nos bendice con la gratuidad de su gracia. “Pero llevamos este tesoro en vasijas de barro para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros” (2Cor 4,7). Somos llamados a reflejar la presencia de Cristo en el mundo y a discernir creyentemente la realidad. “Cristo, resucitado de entre los muertos, brilla en el mundo, y lo hace de la forma más clara, precisamente allí donde según el juicio humano todo parece sombrío y sin esperanza. Él ha vencido a la muerte, vive, y la fe en Él, como una pequeña luz, penetra todo lo que es oscuridad y zozobra”[4].

Con el testimonio de la santidad y de la fidelidad que siempre da calidad humana y espiritual a nuestras relaciones, podemos decir: “Creí por eso hablé, también nosotros creemos y por eso hablamos” (2Cor 4,13). La fe que no nos ahorra sufrimientos y dificultades, hemos de vivirla con mayor conciencia y madurez día a día. “Desde Compostela, corazón espiritual de Galicia, nos decía el Papa Benedicto XVI, exhorto a todos los fieles de esta querida Archidiócesis, y a los de la Iglesia en España, a vivir iluminados por la verdad de Cristo, confesando la fe con alegría, coherencia y sencillez, en casa, en el trabajo y en el compromiso como ciudadanos”. Es el espíritu de fe (2 Cor 4,13), el que lleva a anunciar a Cristo muerto y resucitado, que nos descubre la perspectiva de la vida eterna dando sentido a la existencia del hombre en este mundo. “Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor” (Hech 4,33). El espíritu del Resucitado nos hace sentir la urgencia y la belleza de anunciar su Palabra y dar testimonio de Él entre los hombres. “En el cristianismo todo termina siendo derivado de Cristo o referido a Cristo: la búsqueda de Dios, la esperanza humana, la relación con el prójimo. Porque en él Dios nos ha dado su medida, modales e intenciones… En él hemos descubierto quien es nuestro prójimo, cuándo y cómo somos prójimos para los demás”[5].

Así nos dice: “El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo” (Mt 20,26-27). No debemos ceder a la lógica del poder y del egoísmo. Fue la lógica que llevó a Santiago y a su hermano Juan a pedir a través de su madre los primeros puestos, irritando al resto de los apóstoles. “Dominio y servicio, posesión y don, interés y gratuidad: estas lógicas profundamente contrarias se enfrentan en todo tiempo y lugar. No hay ninguna duda sobre el camino escogido por Jesús: Él no se limita a señalarlo con palabras a los discípulos de entonces y de hoy, sino que lo vive en su misma carne”. En las actuales circunstancias sentimos intranquilidad ante la situación de tantas personas necesitadas espiritual y materialmente, y no debemos eludir la responsabilidad ante los graves problemas sociales que más allá de los procesos y mecanismos estrictamente económicos, movidos a veces por una especulación inmoral, deben resolverse con un compromiso ético y moral. La voluntad de servir ha de ser la opción para no poner el beneficio económico por encima del bien de la persona humana, ni el éxito individual por encima de la solidaridad. Buscar siempre el bien común con espíritu de justicia y ser para los demás embellecen nuestra existencia.

Pero todo esto será sólo un buen deseo, si no nos convertimos al Señor. En una visión reductiva de la persona humana se nos hace creer que la felicidad se puede conseguir a través de la acumulación de bienes, que la libertad consiste en la satisfacción de todos los deseos, y que la vida social puede resultar de la conjugación de todos los intereses privados. En medio del desvalimiento económico, provocado por el desorden moral, el miedo condiciona los diferentes aspectos de nuestra vida, y la crisis está repercutiendo de manera dramática sobre personas y familias con menos posibilidades. La Iglesia, siempre atenta a lo que afecta al hombre, está ayudando con su acción caritativa y social, nos llama a recuperar la confianza en los valores como la sobriedad, el esfuerzo, la veracidad, la comprensión, la honestidad, el compromiso social, y la gratuidad, y nos indica que sólo Cristo es la respuesta a nuestras aspiraciones más profundas. La crisis puede ser ocasión de una toma de conciencia saludable para crear las condiciones de un nuevo estilo de vida que se concreta en que todo lo que queramos que haga la gente con nosotros, lo hagamos nosotros a la gente (Mt 7,12), mirando con confianza al futuro. Podemos hacer presente el amor de Cristo en el mundo. La actitud de Santiago y Juan, a partir del momento en que el Señor les pregunta: “¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?”, y le responden “podemos” (Mt 20,22), fue la de quien se pone en camino, teniendo fija la mirada en la ciudadanía del Cielo (Fil 3,20). Dirigir nuestra mirada al cielo es posibilitar que en la tierra brille el reflejo de la gloria de Dios.

Celebremos cunha actitude positiva e gozosa a fe que nos transmitiu o Apóstolo Santiago, “aínda que agora, se fai falta, teñamos que sufrir por un pouco tempo diferentes probas. Deste xeito, o xenuíno da nosa fe ten máis valía co ouro e considérase merecente de loanza, gloria e honra cando se revele Xesús Cristo” (1Pet 1,6-9). Non cedamos á tentación de alterala, minguala ou pregala a outros intereses, e transformémonos en anunciadores incansables da fe en Cristo, coa palabra e o testemuño da nosa vida.

Sr. Oferente, con confianza acollo a vosa ofrenda para poñela no Altar. Encomendo coa intercesión do Apóstolo Santiago a todos os pobos de España, de xeito especial ao pobo galego, ás familias para que coa colaboración necesaria se esforcen na nobre tarefa de formar ás xeracións máis mozas, animándoos a construír unha sociedade onde se vivan os principios morais e espirituais, garantía dunha sociedade con futuro. Teño en conta na miña oración ás persoas adultas e mozos afectados polo desemprego. Encomendo os froitos espirituais do Ano da Fe ao que nos convoca o Papa e no que a estrela do Apóstolo Santiago será de xeito especial referente para a nosa Diocese e para á Igrexa en España. Pido polos nosos gobernantes e por todas aquelas persoas que están ofrecendo os seus mellores esforzos para responder ás esixencias do ben común e construír unha sociedade mellor. Amigo do Señor, asiste e protexe ao Papa, e á Igrexa que peregrina en España para que nos manteñamos fieis a Cristo ata o remate dos tempos. Co teu patrocinio, Santo Apóstolo, pido que o Señor bendiga ás súas Maxestades e a toda a Familia Real, e tamén á Vosa Excelencia, Sr. Oferente, á súa familia e aos seus colaboradores. “Astro brillante de España, apóstolo Santiago; o teu corpo descansa na paz; a túa gloria perdura entre nós”. Amén.

[1] BENEDICTO XVI, Discurso en Berlín.

[2] BENEDICTO XVI, Discurso en Friburgo, 24 de septiembre de 2011.

[3] JUAN PABLO II, Homilía en Huelva, IV Visita Apostólica a España en 1993.

[4] Ibid.

[5] O. GONZALEZ DE CARDEDAL, Raíz de la esperanza, Salamanca 1995, 349.


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Martes, 24 de julio de 2012

Reflexión de monseñor Rubén Oscar Frassia, obispo de Avellaneda-Lanús, en el programa radial Compartiendo el Evangelio (22 de julio de 2012)

"Al regresar de su misión, los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. El les dijo: "Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco". Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer. Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto. Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos. Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato" (San Marcos 6,30-34)                       


Estamos hablando de los pastores, de aquellos que son discípulos y específicamente estamos hablando de los sacerdotes y de los obispos, ya que cada uno de nosotros está enviado a dar la vida por el Señor y por el Pueblo de Dios. Somos servidores no somos patrones; el servidor tiene que servir y el ejemplo es Cristo, que se da, que se deja comer por los demás, que se entrega, que se conmueve. Creo que cada sacerdote, cada obispo, tiene que tener esa capacidad de conmoverse, de estar disponible.

En Israel y también en la Iglesia, pueden haber pastores que se abrevan a sí mismos, se apacientan a sí mismos y eso es una infidelidad a la misión, dándole la espalda al Señor, no ocupándose de la grey, pastoreándose a sí mismos dejando a las ovejas que vivan en el desánimo y en la dispersión. Esto es algo que urge a la Iglesia, a los obispos y a los sacerdotes.

¡Cuántas necesidades hay! ¡Cuántos lugares de desierto existen en nuestra sociedad y en la Iglesia! ¡Cómo necesitamos pastores que sean capaces de apacentar el rebaño! Por eso la Iglesia pide siempre vocaciones, para dar de comer en la Eucaristía, para dar de comer en la Palabra, para servir a los hermanos.

No es igual el sacerdocio ministerial al celibato como si fueran indisolubles. El sacerdocio ministerial es la entrega a Cristo y a la Iglesia; y para la Iglesia Latina, en conformidad a esto, se nos pide la renuncia por medio del celibato. Pero esta renuncia no es un egoísmo, o negación de un valor importante como el matrimonio, sino es para que haya una mayor disponibilidad en el servicio, para que uno pueda amar más, para que uno esté totalmente.

El sacerdote que vive celibatariamente, está anticipando la escatología y porque como cree en el Reino de Dios, cree en Cristo y cree que esto es lo más importante, es capaz de hacer una renuncia fuerte, pero porque quiere amar más. Lo mismo a través de la pobreza, de la obediencia y, obviamente, a través de la castidad.

Como Iglesia vamos a pedir por los pastores, rezar en serio por nuestros sacerdotes. El sacerdote es un hombre de Dios, sacado de nuestro pueblo pero vuelto al Pueblo de Dios; hay que darle el lugar, reconocerle el lugar y que él mismo se los reconozca, pero que los fieles también se lo puedan reconocer.

También pidamos por las vocaciones. Que Dios nos bendiga como diócesis, que bendiga a nuestras familias. Si Dios llama a uno de sus hijos, no es una desgracia; si tiene vocación es una gracia y una bendición. No sean obstáculo a lo que Dios pide para dar más.

Que el Señor nos ayude a todos, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Mons. Rubén Oscar Frassia, obispo de Avellaneda-Lanús


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ZENIT nos participa el mensaje que el Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes ha hecho público el martes 24 de Julio de 2012  con ocasión de la Jornada Mundial del Turismo que se celebrará el 27 de septiembre de 2012.

Mensaje con ocasión de la Jornada Mundial del Turismo 2012
“Turismo y sostenibilidad energética: propulsores del desarrollo sostenible”

El 27 de septiembre se celebra la Jornada Mundial del Turismo, promovida anualmente por la Organización Mundial del Turismo (OMT). La Santa Sede se ha adherido a esta iniciativa desde su primera edición, valorándola como una oportunidad para dialogar con el mundo civil, ofreciendo su aportación concreta, basada en el Evangelio, y considerándola también como una ocasión para sensibilizar a toda la Iglesia sobre la importancia que este sector tiene a nivel económico, social y, singularmente, en el contexto de la nueva evangelización.

Este mensaje se publica cuando aún resuenan los ecos del VII Congreso mundial de pastoral del turismo, celebrado el pasado mes de abril en Cancún (México), a iniciativa del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes en colaboración con la Prelatura de Cancún-Chetumal y la Conferencia del Episcopado Mexicano. Los trabajos y conclusiones de dicho encuentro están llamados a iluminar nuestra acción pastoral en los próximos años.

También en esta edición de la Jornada mundial asumimos como propio el tema que la OMT propone, “Turismo y sostenibilidad energética: propulsores del desarrollo sostenible”, y que está en consonancia con el presente “Año internacional de la energía sostenible para todos”, promulgado por las Naciones Unidas con el objetivo de poner de relieve “la necesidad de mejorar el acceso a recursos y servicios energéticos para el desarrollo sostenible que sean fiables, de costo razonable, económicamente viables, socialmente aceptables y ecológicamente racionales”.1

El turismo ha crecido a un ritmo importante en las últimas décadas. Según las estimaciones de la Organización Mundial del Turismo, se prevé que durante el presente año se alcance el hito de los mil millones de llegadas de turistas internacionales, que ascenderán a dos mil millones en el año 2030. A éstos hay que añadir los números aún más elevados que supone el turismo local. Este crecimiento, que tiene ciertamente unos efectos positivos, puede suponer un serio impacto medioambiental, debido entre otros factores al consumo desmesurado de recursos energéticos, al aumento de agentes contaminantes y a la generación de residuos.

El turismo tiene un papel importante en la consecución de los Objetivos de desarrollo del Milenio, entre los que se encuentra el “garantizar la sostenibilidad del medio ambiente” (objetivo 7), y debe hacer todo cuanto esté en su mano para que éstos sean alcanzables.2 Por ello, debe adaptarse a las condiciones del cambio climático, reduciendo su emisión de gases de efecto invernadero, que en el presente supone un 5% del total. Pero el turismo no sólo contribuye al calentamiento global, sino que también es víctima del mismo.

El concepto de “desarrollo sostenible” está ya arraigado en nuestra sociedad, y el sector del

turismo no puede ni debe quedarse al margen. Cuando hablamos de “turismo sostenible” no nos estamos refiriendo a una modalidad más entre otras, como podría ser el turismo cultural, el de playa o el de aventuras. Toda forma y expresión del turismo ha de llegar a ser necesariamente sostenible, y no puede ser de otro modo.

Y en ese camino, se han de tener debidamente en cuenta los problemas energéticos. Es un presupuesto errado el pensar que “existe una cantidad ilimitada de energía y de recursos utilizables, que su regeneración inmediata es posible y que los efectos negativos de las manipulaciones de la naturaleza pueden ser fácilmente absorbidos”.3

Es cierto, tal como indica el Secretario General de la OMT, que “el turismo está a la vanguardia de algunas de las iniciativas sobre sostenibilidad energética más innovadoras del mundo”.4 Pero también estamos convencidos que todavía queda mucha tarea que desarrollar.

También en este ámbito el Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes quiere ofrecer su aportación, desde la convicción de que “la Iglesia tiene una responsabilidad respecto a la creación y la debe hacer valer en público”.5 No nos corresponde proponer soluciones técnicas concretas, pero sí hacer ver que el desarrollo no puede reducirse a simples parámetros técnicos, políticos o económicos. Deseamos acompañar este desarrollo con unas adecuadas orientaciones éticas, que subrayen el hecho de que todo crecimiento debe estar siempre al servicio del ser humano y del bien común. De hecho, en el Mensaje que dirigió al mencionado Congreso de Cancún, el Santo Padre subrayaba la importancia de “iluminar este fenómeno con la doctrina social de la Iglesia, promoviendo una cultura del turismo ético y responsable, de modo que llegue a ser respetuoso con la dignidad de las personas y de los pueblos, accesible a todos, justo, sostenible y ecológico”.6

No podemos separar el tema de la ecología ambiental de la preocupación por una ecología humana adecuada, entendida como el interés por el desarrollo integral del ser humano. Así mismo, no podemos desligar nuestra visión del hombre y de la naturaleza del vínculo que les une con su Creador. Dios ha encomendado al ser humano la buena gestión de la creación.

Es importante, en primer lugar, un gran esfuerzo educativo con el fin de promover “un cambio efectivo de mentalidad que nos lleve a adoptar nuevos estilos de vida”.7 Esta conversión de la mente y del corazón “debe permitir llegar rápidamente a un arte de vivir juntos que respete la alianza entre el hombre y la naturaleza”.8

Es justo reconocer que nuestros usos diarios están cambiando, y que existe una mayor sensibilidad ecológica. Pero también es cierto que con facilidad se corre el peligro de olvidar estos planteamientos durante el periodo vacacional, buscando ciertas comodidades a las que consideramos que tenemos derecho, sin reflexionar siempre sobre sus consecuencias.

Es necesario cultivar la ética de la responsabilidad y de la prudencia, preguntándonos por el impacto y las consecuencias de nuestras acciones. Al respecto, el Santo Padre afirma que “el modo en que el hombre trata el ambiente influye en la manera en que se trata a sí mismo, y viceversa.

Esto exige que la sociedad actual revise seriamente su estilo de vida que, en muchas partes del mundo, tiende al hedonismo y al consumismo, despreocupándose de los daños que de ello se derivan”.9 En este punto, será importante animar tanto a los empresarios como a los turistas a que tengan en cuenta las repercusiones de sus decisiones y actitudes. Así mismo, es crucial “favorecer comportamientos caracterizados por la sobriedad, disminuyendo el propio consumo de energía y mejorando las condiciones de su uso”.10

Estas ideas de fondo deben traducirse necesariamente en acciones concretas. Por ello, y con el objetivo de alcanzar destinos turísticos sostenibles, deben promoverse y apoyarse todas las iniciativas que sean energéticamente eficientes y con el menor impacto ambiental posible, conducentes a usar energías renovables, promover el ahorro de recursos y evitar la contaminación.

Al respecto, es fundamental que tanto las estructuras turísticas eclesiales como las propuestas vacacionales que la Iglesia promueve destaquen, entre otras cosas, por ser respetuosas con el medio ambiente.

Todos los sectores implicados (empresas, comunidades locales, gobiernos y turistas) han de ser conscientes de la responsabilidad que les corresponde en vistas a alcanzar formas sostenibles de turismo. Es necesaria la colaboración entre todas las partes interesadas.

La Doctrina Social de la Iglesia nos recuerda que “la tutela del medio ambiente constituye un desafío para la entera humanidad: se trata del deber, común y universal, de respetar un bien colectivo”.11 Un bien, del cual, el ser humano no es dueño sino “administrador” (cf. Gn 1, 28), al que Dios se lo ha confiado para que lo gestione adecuadamente.

El Papa Benedicto XVI afirma que “la nueva evangelización, a la que todos estamos convocados, nos exige tener presente y aprovechar las numerosas ocasiones que el fenómeno del turismo nos ofrece para presentar a Cristo como respuesta suprema a los interrogantes del hombre de hoy”.12 Invitamos, pues, a todos a promover y disfrutar el turismo de un modo respetuoso y responsable, de modo que le permitamos desarrollar todas sus potencialidades, con la certeza de que la contemplación de la belleza de la naturaleza y de los pueblos puede llevarnos al encuentro con Dios.

Ciudad del Vaticano, 16 de julio de 2012

Antonio Maria Card. Vegliò, Presidente

Joseph Kalathiparambil, Secretario

NOTAS

1 ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS, Resolución A/RES/65/151 aprobada por la Asamblea General, 20 diciembre 2010.

2 Cf. ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL TURISMO, Tourism and the Millennium Development Goals: sustainable competitive -responsible, 2010, 34.

3 PONTIFICIO CONSEJO “JUSTICIA Y PAZ”, Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 2 abril 2004, 462.

4 TALEB RIFAI, Secretario General de la OMT, Mensaje del Día Mundial del Turismo 2012.

5 BENEDICTO XVI, Encíclica Caritas in veritate, 29 junio 2009, 51.

6 BENEDICTO XVI, Mensaje con ocasión del VII Congreso mundial de pastoral del turismo, Cancún (México), 23-27 abril 2012.

7 BENEDICTO XVI, Encíclica Caritas in veritate, 29 junio 2009, 51.

8 BENEDICTO XVI, Discurso a seis nuevos embajadores ante la Santa Sede, 9 junio 2011.

9 BENEDICTO XVI, Encíclica Caritas in veritate, 29 junio 2009, 51.

10 BENEDICTO XVI, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, 1 enero 2010, 9.

11 PONTIFICIO CONSEJO “JUSTICIA Y PAZ”, Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 2 abril 2004, 466.

12 BENEDICTO XVI, Mensaje con ocasión del VII Congreso mundial de pastoral del turismo, Cancún (México), 23-27 abril 2012.

La Fundación recibe los fondos para poder trabajar, principalmente del Comité de ayuda en favor del Tercer Mundo de la Conferencia Episcopal Italiana y de donantes privados.

El Consejo de Administración de la Fundación celebra tradicionalmente las reuniones en un país latinoamericano, con el fin de dar a conocer las actividades de la misma en las Iglesias particulares. Este año, la reunión se celebra en la sede del Secretariado, en Bogotá, acogidos por el arzobispo colombiano del Consejo, monseñor Óscar Urbina Ortega. A lo largo de la reunión, se tendrá ocasión de dialogar con el CELAM y con la Conferencia Episcopal Colombiana sobre las actividades de la Fundación.

Este año se han presentado 203 proyectos por un importe de 2.908.727 de dólares provenientes de 19 países. Como sucede todos los años, las naciones más "activas" en la presentación de los mismos, han sido: Brasil (59), Colombia (42), Perú (15), Ecuador (16) y El Salvador (6), naciones en las que las poblaciones sostenidas por la Fundación, son más numerosas. Han presentado también proyectos: Haití (12), Guatemala (5), Argentina (5), Bolivia (10), Paraguay (4), Chile (4), Cuba (5), Costa Rica (6), México (3), Venezuela (2), Nicaragua (3), Republica Dominicana (2), Honduras (2) y Uruguay (2).

La Fundación se encuentra en un proceso de renovación, sea de sus miembros, como del secretariado. Se pretende dar al mismo nuevos instrumentos de difusión de las actividades de la Fundación y se llevará al estudio de los miembros un proyecto presentado por un experto en fundaciones, Juan Carlos Navarro, con la ayuda del consultor jurídico de Cor Unum, monseñor Silverio Nieto, que contiene posibles elementos de cambio para el método de trabajo de la Fundación. Asimismo, en la presente reunión, se elegirán nuevos presidente y vicepresidente del Consejo de Administración.


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Lunes, 23 de julio de 2012

Reflexión de monseñor Héctor Aguer, arzobispo de La Plata, en el programa "Claves para un Mundo Mejor" (21 de julio del 2012) (AICA)

El problema: ¿Quién es el hombre?

Es admirable comprobar cuánto se ha avanzado en el conocimiento de la realidad humana, de lo que es el hombre.

Si nos fijamos, por ejemplo, en el desarrollo que han adquirido en el siglo XX las que se llaman las ciencias humanas veremos que, en efecto, disponemos de conocimientos con los cuales no contaban nuestros antepasados.

Me refiero, por ejemplo, al conocimiento de la biología humana, a las aplicaciones médicas del mismo, o al conocimiento que brinda la psicología, por ejemplo la penetración en la profundidad del inconsciente, a los datos sociológicos, de la historia de la cultura y de la civilización.

Es decir que desde distintos enfoques hoy, al parecer, tenemos un conocimiento vastísimo acerca de lo que es el hombre.

Digo al parecer porque a pesar de aquellos datos en el pensamiento contemporáneo, sobre todo el de los últimos años, ha surgido lo que se llama la cuestión antropológica. Se habla de la emergencia de la cuestión antropológica. Ese título parece un poco solemne y misterioso. ¿Qué quiere decir? Que a pesar de todos aquellos conocimientos parciales de los que disponemos acerca de la realidad humana, nos desconocemos a nosotros mismos, no sabemos en el fondo qué es el hombre, quién es el hombre. Lo que está en juego en numerosas cuestiones concretas de máxima actualidad es la idea del hombre, incluso en la problemática social contemporánea. Por tanto, hay que volver a afianzar la verdad sobre el hombre. ¿Cómo se llega a ella?

De esos estudios parciales que hemos mencionado, ofrecidos por las ciencias humanas, habría que llegar al planteo filosófico propiamente tal acerca de la naturaleza de la persona humana, de su actividad, de su proyección, en la cultura, de su destino. Conocemos muchas cosas sobre el hombre pero en el fondo no sabemos quién es él. Sobre todo no sabemos de dónde viene y adónde va. ¿No sabemos? ¡Nosotros, los cristianos, si lo sabemos! Lo sabemos no solo por la fuente racional, sino que lo sabemos también por la revelación divina.

Un camino para conocer quién es el hombre es el ejercicio de la razón. Se abre al fundar todos aquellos conocimientos parciales que nos brindan las ciencias humanas en un conocimiento filosófico acerca de la esencia del hombre, de su naturaleza corporal y espiritual.

Pero nosotros, los creyentes, tenemos otra fuente que es la revelación de Dios. Abrimos la Biblia y en las primeras páginas nos encontramos con que Dios ha creado al hombre a su imagen y semejanza. Y es claro que el hombre emerge entre todas las criaturas con esta imagen y semejanza de Dios impresa en su ser y manifestada en su acción.

¿En qué consiste esta condición? Consiste en que es un ser inteligente y libre, que puede conocer a su Creador y por tanto puede conocer también su fin. Y si no conoce esto, si no conoce su origen, si no se reconoce como criatura y si no conoce su fin no advierte que su vida personal y la trayectoria entera de la historia llevan a Dios. Entonces no sabe cómo ordenarse en las cosas más elementales. Podrá conocer muchas cosas pero no podrá dirigir su vida. Ha perdido el sentido de la existencia.

Entonces desde esa doble vía, la de la razón, tomando en cuenta incluso los adelantos que nos brindan las ciencias humanas, o por esta otra vía, la de la revelación, la de la fe, el hombre puede conocerse a sí mismo. Las dos vías son complementarias, y la fe completa y perfecciona el conocimiento racional.

Hay que subrayar como conclusión: ¿quién es el hombre? El hombre ha sido creado por Dios como un ser inteligente y libre a imagen y semejanza de Dios. Tiene en Dios su origen y tiene en Dios su fin.

Esto que parece tan teórico tiene que ver con cuestiones concretas de máxima actualidad. Por ejemplo, cuál es la causa de que hoy día se hayan aprobado en la Argentina, y en tantos otros países, leyes inicuas que alteran la concepción de la vida humana y la esencia del matrimonio y de la familia, tiene que ver con que se ha perdido, se ha borrado, el sentido auténtico de la existencia. Los legisladores que han aprobado esas leyes, y sus asesores, no reconocen que exista una naturaleza de la persona humana y un orden que rija su acción. De allí la urgencia de la “cuestión antropológica.

Mons. Héctor Aguer, arzobispo de La Plata


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Domingo, 22 de julio de 2012

ZENIT nos  ofrece en nuestro espacio Foro un nuevo artículo del obispo de San Cristóbal de las Casas, México, monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, en el que afronta el tema de Dios en la política.

Dios en la política
El mejor defensor de la verdad, la justicia, la paz y el amor

+ Felipe Arizmendi Esquivel

HECHOS

Es frecuente que, cuando los obispos abordamos las implicaciones sociales y políticas de nuestra fe, como es nuestro deber pastoral, saltan de inmediato voces reclamándonos que estamos invadiendo esferas que no nos corresponden, que violamos el Estado laico, que pretendemos imponer nuestra moral a todo el país, que deberíamos reducirnos a las ceremonias religiosas en el interior de los templos. De inmediato aducen la palabra de Jesús: Al César lo que es del César, como si ellos le hicieran mucho caso y nosotros desconociéramos su palabra, o como si ellos fueran muy conocedores del Evangelio y muy escrupulosos de que nosotros lo cumplamos. Ignorantes como son de lo que es la fe cristiana, se imaginan que es ajena a los avatares diarios del pueblo.

En un programa semanal de radio que tengo desde hace casi cinco años en una emisora comercial, al comentar que, según las estadísticas oficiales, ha disminuido el número de católicos, alguien me envió un mensaje diciéndome que esto se debe a que nosotros hablamos mucho de Iglesia liberadora; es decir, de una Iglesia que se preocupa por las injusticias estructurales, económicas, sociales y políticas, las denuncia y trata de formar las conciencias para que la fe no sea indiferente a la vida de la gente, a sus gozos y esperanzas, a sus dolores e inquietudes, como lo fueron el sacerdote y el levita que pasaron de largo ante el pobre malherido, tirado al borde del camino, y que fueron recriminados por Jesús. Otro mensaje, sin embargo, decía que se cambian de religión porque piensan salvarse con sólo levantar la mano, sin compromiso con los pobres.

CRITERIOS

Nuestra legislación civil, a pesar de los candados que todavía tiene para una más plena libertad religiosa, dice que “el Estado mexicano garantiza en favor del individuo, entre los derechos y libertades en materia religiosa, no ser objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa por la manifestación de ideas religiosas” (Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, Art. 2, e). Y aunque el artículo 14 prohíbe a “los ministros de culto asociarse con fines políticos, realizar proselitismo a favor o en contra de candidato, partido o asociación política alguna”, en lo cual concuerda con nuestro Código de Derecho Canónico (canon 287), el artículo 9 reconoce a las iglesias el derecho de “propagar su doctrina”. Hay imprecisión y contradicciones, pero algo de libertad se ha logrado.

La frase de Jesús: Al César lo que es del César, se complementa con otra: A Dios lo que es de Dios. Nosotros tenemos el deber de decir a los césares actuales que no son dioses; por tanto, no son dueños de la vida, de las leyes, de la familia, del poder; no son árbitros absolutos del bien y del mal, de la verdad y del error. Deben reconocer los derechos de Dios, que son la base de los derechos humanos, como dijo el papa Benedicto XVI a las autoridades civiles en Milán, recordándoles “una verdad central sobre la persona humana, que es fundamento sólido de la convivencia social: que ningún poder del hombre puede considerarse divino; por tanto, ningún hombre es amo de otro hombre… La libertad no es un privilegio para algunos, sino un derecho de todos, un valioso derecho que el poder civil debe garantizar. Con todo, la libertad no significa arbitrio del individuo; más bien, implica la responsabilidad de cada uno. Aquí se encuentra uno de los principales elementos de la laicidad del Estado: asegurar la libertad para que todos puedan proponer su visión de la vida común, pero siempre en el respeto de los demás y en el contexto de las leyes que miran al bien de todos” (2-VI-2012). Cuando un césar se siente dios, acaba por ser un dictador, que dispone de todo y de todos a su arbitrio.

PROPUESTAS

Demos a Dios el lugar que le corresponde en la economía, en la política, en la educación, en los medios informativos, y todos saldremos ganando, pues Dios no es enemigo de quien haya que defenderse, sino el mejor defensor de la verdad, la justicia, la paz y el amor; por tanto, el mejor defensor de la patria, de la sociedad, del ser humano. Si todos le hiciéramos caso, nuestro mundo sería un paraíso.


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ZENIT nos ofrece el calendario de aquellos eventos relativos a la celebración del Año de la Fe, que se extenderá del 11 de octubre del presente año al 24 de noviembre del 2012, en los que estará presente el papa Benedicto XVI.  La Santa Sede los ha hecho público  en rueda de prensa el el jueves 21 de Junio de 2012.

Calendario del Año de la Fe
Eventos con la presencia del papa

La solemne apertura del Año de la Fe en la plaza de San Pedro el 11 de octubre de 2012, con motivo de los cincuenta del inicio del Vaticano II: Será una misa concelebrada por todos los padres sinodales, los presidentes de las Conferencias Episcopales del mundo y los padres conciliares aún vivos que puedan participar.

El 21 de octubre de 2012, tendrá lugar la canonización de seis mártires y confesores de la fe: Jacques Barthieu sacerdote jesuita, mártir misionero en Madagascar (1896); Pedro Calungsod laico catequista, mártir en Filipinas (1672); Giovanni Battista Piamarta, sacerdote testigo de la fe en la educación de la juventud (1913); madre Marianne (Barbara Cope) testigo de la fe en el leprosario de Molokai (1918); María del Monte Carmelo, religiosa en España (1911), Catalina Tekakwitha, laica indígena mohawk de Canadá, primera santa piel roja, convertida a la fe católica (1680), y Anna Schäffer, laica bávara, testigo del amor de Cristo desde su lecho de sufrimiento (1925).

25 de enero de 2013. Será la celebración ecuménica en la basílica de San Pablo extramuros con un carácter solemne.

Sábado 2 de febrero, celebración para los consagrados al Señor en religión, en la basílica de san Pedro.

Domingo de Ramos, el 24 de marzo, dedicado a los jóvenes que se preparan a la Jornada Mundial de la Juventud.

Domingo 28 de abril, dedicada a todos los jóvenes que recibieron la Confirmación. El santo padre la conferirá a un pequeño grupo de jóvenes.

Domingo 5 de mayo. Será dedicado a la fe en la piedad popular, una forma peculiar de fe de pueblo y la vida de las cofradías.

La vigilia de Pentecostés, el 18 de mayo, está dedicada a todos los movimientos, antiguos y nuevos, con la peregrinación a la tumba de san Pedro. "En la plaza de San Pedro pediremos al Señor nos envíe aún y con tanta abundancia, su Espíritu para que se renueven los prodigios como en los primeros tiempos de la Iglesia naciente".

La fiesta del Corpus Christi, domingo 2 de junio, con una solemne adoración eucarística que será simultánea en todo el mundo.

El domingo 16 de junio: el testimonio del ‘evangelio de la vida’ en defensa de la dignidad de la persona desde la concepción hasta su muerte natural.

Domingo 7 de julio. En San Pedro, conclusión de la peregrinación de los seminaristas, las novicias y novicios y los que están en camino.

Del 23 al 28 de julio. La Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro.

El 29 de septiembre, dedicado a los catequistas recordará también los veinte años de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica.

Domingo 13 de octubre, con la presencia de todas las realidades marianas, para indicar que la Virgen María, madre de Dios puede realizar auténticas maravillas.

Domingo 24 de noviembre. Será celebrada la jornada conclusiva del Año de la Fe.

Se realizarán muchas otras iniciativas, como las de los dicasterios que celebrarán los cinquenta del Concilio con diversos congresos e iniciativas culturales.

No faltará grandes eventos de carácter cultural, en el arte, la literatura y en la música, donde tantos hombres y mujeres han expresado su genialidad y su fe. Entre estos la exposición en el Castillo del Santo Ángel del 7 de febrero al 1 de mayo con obras particulares sobre la figura del apóstol Pedro y un gran concierto en la Plaza de San Pedro el sábado 22 de junio.


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S?bado, 21 de julio de 2012

ZENIT nos participa de la declaración con motivo de la cumbre de la ONU Río+20 que se desarrolla en Brasil, sobre desarrollo sostenible, han apoyado la alianza internacional de agencias católicas de desarrollo CIDSE, a la que se han unido las firmas de numerosos líderes católicos, incluídos un buen número de obispos y arzobispos, y representantes de la sociedad civil.

Nosotros, representantes de la Iglesia Católica y de la sociedad civil de todos los continentes, trabajando para la erradicación de la pobreza y el desarrollo integral apelamos a los líderes mundiales para que hagan una demostración de su liderazgo político enla Conferenciade Rio +20, y a toda la gente de buena voluntad para que actúen para lograr un mundo justo y sostenible.

No podemos seguir esperando re-imaginar y re-hacer un mundo mas verde y mas justo en el que la gente, mujeres y hombres, reconozcan que son una parte integral de la creación, viviendo en armonía con ella y respetándose mutuamente los unos a los otros. La tarea es inminente puesto que nos hemos permitido construir un mundo en el que existe aún demasiada gente sin suficiente alimento, agua o energía para vivir de forma digna.

Trabajamos a diario con los más necesitados y queremos darles voz. Las comunidades más pobres están luchando para tener acceso a los recursos necesarios para su propio desarrollo, siendo cada vez más vulnerables a las amenazas medioambientales, mientras que los ecosistemas de los que dependen para ello están agotados y destrozados.

Vemos cómo la necesidad de tierra, agua, comida, recursos minerales y energía está aumentando de forma dramática, causando múltiples y violentos conflictos en el mundo entero. La imperiosa necesidad de recursos naturales será aún más intensa en las generaciones venideras.

El cambio climático está avanzando con mucha rapidez, por lo cual no podremos retroceder salvo si empezamos a actuar ahora. La gente más pobre y vulnerable es la más afectada por este cambio, a pesar de ser la menos responsable por las causas que lo provocan.

Estamos frente a una enorme tarea, por haber permitido que las reglas del mercado quedasen fuera de nuestro control, y que su lógica mercantilista se impusiese en nuestros anhelos y deseos, tratando la diversidad de la creación de Dios como «natural» y como parte del «capital humano». Hemos permitido que nuestros deseos humanos y aspiraciones sean fundamentalmente materialistas en lugar de generosos, impulsados más por el interés personal, que por la solidaridad.

Juntos, somos capaces de crear nuevos caminos de desarrollo hacia un mundo justo y sostenible. Además, este cambio depende también de cada uno de nosotros, con lo cual nuestra tarea primordial es trabajar en una transformación radical, fomentar estilos de vida alternativos, una nueva cultura caracterizada por el respeto a la creación, simplicidad y solidaridad, para un mayor desarrollo humano, verdadero y con calidad de vida. Aunque los pobres sean marginados, en su lucha diaria para sobrevivir demuestran mucha creatividad y han trabajado alternativas que constituyen para nosotros una gran fuente de aprendizaje y de referencia a la hora de adoptar políticas de incidencia. Hacemos un llamamiento para adoptar, durantela Conferenciade Rio +20, cambios

estructurales que permitan a las mujeres y a los hombres alcanzar su pleno potencial en igualdad de condiciones.

¡Es el momento de replantear todo y tomar el control! Ya es hora de regular el mercado para que sirva al bien común.

Los líderes mundiales se fijan en el crecimiento económico como principal medida de éxito. No obstante, ¿qué significa realmente el concepto del «crecimiento económico» si tomamos en cuenta el hecho de que los más pobres no pueden participar en éste, si nuestra calidad de vida no mejora y las desigualdades persistentes se profundizan aún más? ¿Qué significa este mismo concepto si implica la destrucción de nuestros bosques, nuestros océanos y nuestros recursos naturales? Necesitamos medir las cosas que importan, midamos de qué manera la economía está reduciendo la pobreza, creando modos de vida y trabajos dignos, mejorando la sostenibilidad ecológica y la estabilidad social.

Una economía que nos lleve realmente al desarrollo sostenible tiene que ser justa y equitativa, reconociendo de forma adecuada la contribución valiosa de los enfoques locales que generan ventajas sociales y, sobre todo, respetan la dignidad y los derechos humanos de mujeres y hombres.

El desarrollo sostenible tiene que ser la base de un sistema financiero debidamente diseñado y regulado, que ponga la dignidad humana, el interés común y el cuidado de la creación en el centro de la vida económica. Son elementos fundamentales de un sistema financiero justo, la subsidiariedad y el mantenimiento de la función social de la propiedad privada, además de la redistribución a través de los impuestos. Es necesario dar reconocimiento y apoyo al pequeño e informal sector que constituye una parte importante del sector privado y es fuente de ingresos y

empleo para millones de personas pobres. Las instituciones financieras que forman parte de las grandes corporaciones sólo representan una pequeña parte del sector privado; sin embargo, tienen el mando de la mayoría del poder y los recursos, se les deberá exigir que demuestren cómo están contribuyendo al desarrollo sostenible por medio de su transparencia cada vez mayor y el cambio de sus prácticas insostenibles y explotadoras.

Los gobiernos deberán asegurar que los marcos normativos prioricen las necesidades y los derechos básicos de las comunidades y los países pobres para que éstos tengan suficiente acceso al agua, al alimento y la energía, y asegurarse también de que reciban beneficios por comercializar sus recursos naturales.

Debe darse prioridad a las mujeres, porque son ellas las que constituyen la mayoría de la gente que vive en la pobreza y las que se ven más afectadas por las desigualdades sociales, medioambientales y económicas. Por ello, en el eje de las políticas de los gobiernos, se deberán adoptar fuertes medidas para fomentar la igualdad entre mujeres y hombres a nivel social, económico y medioambiental para el desarrollo justo y sostenible.

El escándalo de que mil millones de personas están pasando hambre quebranta el derecho humano a la alimentación, y no puede continuar. Hay que aportar un mayor apoyo a los millones de campesinas y campesinos que trabajan en armonía con el medioambiente; ellos suponen la fuente más importante en materia de seguridad alimentaria para los más pobres.

En definitiva, hay que realizar esfuerzos para tratar con urgencia el cambio climático de origen antropogénico – esa es la amenaza más acuciante (de los más pobres en particular) a la que ahora nos enfrentamos. Se deben tomar acciones más ambiciosas, basadas en los principios clave dela Convención Marcode las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

Por último, el marco esbozado para desarrollo sostenible deberá capitalizar también los logros obtenidos; dirigiendo responsabilidades y retos de desarrollo en países desarrollados y menos desarrollados; deberá ser medible y comprensible para todo el mundo.

¡Esperamos quela Conferenciade Rio +20 finalice con un mensaje bien fundamentado de esperanza para todas las generaciones venideras! Esperamos que los líderes mundiales asuman su responsabilidad y la obligación moral de sus actos. Hoy hacemos un llamamiento a los líderes mundiales y a todas las personas de bien, a que sean conscientes de que tienen la oportunidad de hacer el camino de forma conjunta, un camino hacia un desarrollo equitativo y basado en los derechos humanos, hacia una vida verdaderamente humana, hacia un mundo en el que aceptemos que somos parte de la creación que nos ha sido dada para salvaguardarla.

Más información a través de: www.cidse.org/rioplus20.  


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ZENIT nos ofrece el texto de la meditación del Papa en la Audiencia General del miércoles 20 de Junio de 2012 dirigido a los grupos de peregrinos llegados de Italia y del otros países.

Queridos hermanos y hermanas:

Nuestra oración es muy a menudo, una petición de ayuda en momentos de necesidad. Y esto es normal para el hombre porque necesitamos ayuda, necesitamos de los demás, necesitamos de Dios. Así es que para nosotros es normal pedirle algo a Dios, buscar su ayuda; y debemos tener en cuenta que la oración que el Señor nos enseñó: el "Padre nuestro" es una oración de petición, y con esta oración el Señor nos enseña la importancia de nuestra oración, limpia y purifica nuestros deseos, y de este modo limpia y purifica nuestro corazón. Así es que, si de por sí es algo normal que en la oración pidamos alguna cosa, no debería ser siempre así.

Hay también ocasión para dar gracias, y si estamos atentos, veremos que recibimos de Dios tantas cosas buenas: es tan bueno con nosotros que conviene, es necesario darle gracias. Y esta debe ser también una oración de alabanza: si nuestro corazón está abierto, a pesar de todos los problemas, apreciamos también la belleza de su creación, la bondad que nos muestra en su creación. Por lo tanto, no solo debemos pedirle, sino también alabar y dar gracias: solo así nuestra oración es completa. En sus cartas, san Pablo no habla solo de la oración, sino que también presenta oraciones de petición, oraciones de alabanza y de bendición por lo que Dios ha hecho y sigue realizando en la historia de la humanidad.

Y hoy quisiera detenerme en el primer capítulo de la Carta a los Efesios, que comienza justamente con una oración, que es un himno de bendición, una expresión de gratitud, de alegría. San Pablo bendice a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, porque en Él nos hizo "conocer el misterio de su voluntad" (Ef. 1,9). En realidad hay razón para dar gracias porque Dios nos hace conocer lo que está oculto: su voluntad con nosotros, para nosotros, "el misterio de su voluntad." "Mysterion", "Misterio": un término que se repite con frecuencia en la sagrada escritura y en la liturgia. No quisiera entrar ahora en la filología, pero en el lenguaje común significa lo que no se puede conocer, una realidad que no podemos abarcar con nuestra propia inteligencia. El himno que abre la Carta a los Efesios nos lleva de la mano hacia un significado más profundo de este término y de la realidad que nos muestra. Para los creyentes, el "misterio" no es tanto lo desconocido, sino sobre todo la voluntad misericordiosa de Dios, su diseño de amor que en Jesucristo se ha revelado plenamente y nos da la posibilidad de "comprender con todos los santos cuál es la anchura y la longitud, la altura y profundidad, y conocer el amor de Cristo" (Ef. 3,18-19).

El "misterio desconocido" de Dios se ha revelado, y es que Dios nos ama, y nos ama desde el principio, desde la eternidad. Detengámonos un poco sobre esta oración solemne y profunda. "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo" (Ef. 1,3). San Pablo utiliza el verbo "euloghein", que normalmente traduce la palabra hebrea "barak": que es alabar, glorificar, dar gracias a Dios Padre como el origen de los bienes de la salvación, como Aquel que "nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo". El Apóstol agradece y alaba, pero también reflexiona sobre las razones que empujan al hombre a esta alabanza, a este agradecimiento presentando los elementos clave del plan divino y sus etapas. En primer lugar tenemos que bendecir a Dios Padre porque --como escribe san Pablo--, Él "nos escogió antes de la creación del mundo para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor" (v. 4). Lo que nos hace santos y sin mancha es la caridad.

Dios nos ha llamado a la existencia, a la santidad. Y esta elección precede incluso a la creación del mundo. Desde siempre hemos estado en su plan, en su mente. Con el profeta Jeremías, podemos decir también nosotros que antes de formarnos en el vientre de nuestra madre, Él ya nos ha conocido (cf. Jr. 1,5); y conociéndonos nos ha amado. La vocación a la santidad, es decir, a la comunión con Dios, pertenece al plan eterno de este Dios, un diseño que se extiende en la historia y abarca a todos los hombres y mujeres del mundo, porque es una llamada universal. Dios no excluye a nadie, su plan es solo de amor. San Juan Crisóstomo dice: "Dios mismo nos ha hecho santos, por lo que estamos llamados a ser santos. Santo es aquel que vive en la fe" (Omelie sulla Lettera agli Efesini, 1,1,4). San Pablo continúa: Dios nos ha predestinado, nos ha elegido para ser "hijos adoptivos por medio de Jesucristo", a ser incorporados en su Hijo unigénito.

El Apóstol pone de relieve la generosidad de este maravilloso plan de Dios para la humanidad. Dios nos escoge no porque seamos buenos, sino porque Él es bueno. En la antigüedad había una palabra sobre la bondad: bonum est diffusivum sui; el bien se comunica, es parte de la esencia del bien que se comunique, que se extienda. Es así porque Dios es la bondad, es la comunicación de la bondad, Él quiere comunicar; Él crea porque quiere comunicarnos su bondad y hacernos buenos y santos. En el centro de la oración de bendición, el Apóstol muestra la forma en que se lleva a cabo el plan de salvación del Padre en Cristo, en su Hijo amado. Escribe: "En él tenemos por medio de su sangre la redención, el perdón de los delitos, según la riqueza de su gracia" (Ef. 1,7).

El sacrificio de la cruz de Cristo es el acontecimiento único e irrepetible con el que el Padre ha demostrado brillantemente su amor por nosotros, no solo con palabras, sino en términos concretos. Dios es tan real y su amor es tan real que entra en la historia, se hace hombre para sentir qué es, cómo es vivir en este mundo creado, y acepta el camino de sufrimiento de la pasión, sometido también a la muerte. Así de real es el amor de Dios, que participa no solo en nuestro ser, sino en nuestro sufrir y morir. El sacrificio de la cruz significa que llegamos a ser "propiedad de Dios", porque la sangre de Cristo nos ha rescatado del pecado, nos limpia de todo mal, nos saca de la esclavitud del pecado y de la muerte. San Pablo nos invita a considerar qué tan profundo es el amor de Dios que transforma la historia, que ha transformado su vida de perseguidor de los cristianos a un apóstol incansable del Evangelio. Se hacen eco una vez más, las tranquilizadoras palabras de la Carta a los Romanos: "Si Dios está por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no perdonó ni a su propio Hijo, antes bien le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará con él graciosamente todas las cosas?... Estoy seguro de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados ni lo presente ni lo futuro ni las potestades, ni la altura ni la profundidad, ni otra criatura alguna podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro" (Rm. 8,31-32.38-39). Esta certeza --Dios está por nosotros, y ninguna criatura podrá separarnos de Él, porque su amor es más fuerte--, tenemos que insertarla en nuestro ser, en nuestra conciencia de cristianos. Por último, la bendición divina se cierra con una referencia al Espíritu Santo que ha sido derramado en nuestros corazones; el Paráclito que hemos recibido como un sello prometido: "Él --dice Pablo--, es prenda de nuestra herencia, para redención del Pueblo de su posesión, para alabanza de su gloria" (Ef. 1,14).

La redención no es todavía completa --lo escuchamos--, pero encontrará su plena realización cuando aquellos que Dios ha adquirido sean totalmente salvos. Nosotros todavía estamos en el camino de la redención, cuya realidad esencial se ha dado con la muerte y resurrección de Jesús. Estamos en el camino a la redención definitiva, hacia la plena liberación de los hijos de Dios. Y el Espíritu Santo es la certeza de que Dios llevará a cumplimiento su plan de salvación, cuando conduzca "a Cristo por cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la tierra" (Ef. 1,10). San Juan Crisóstomo comenta sobre este punto: "Dios nos escogió por la fe y ha marcado en nosotros el sello de la herencia de la gloria futura" (Omelie sulla Lettera agli Efesini 2,11-14). Tenemos que aceptar que el camino de nuestra redención es también nuestro camino, porque Dios quiere criaturas libres, que digan libremente que sí; pero es sobre todo y primero, Su camino. Estamos en sus manos y ahora es nuestra libertad el ir en el camino abierto por Él. Vamos por este camino de la redención, junto con Cristo, y sentimos que la redención se realiza. La visión que nos presenta san Pablo en esta gran oración de bendición, nos ha llevado a contemplar la acción de las tres Personas de la Santísima Trinidad: el Padre que nos ha elegido antes de la fundación del mundo, ha pensado en nosotros y nos ha creado; el Hijo que nos ha redimido por su sangre, y la promesa del Espíritu Santo, prenda de nuestra redención y de la gloria futura.

En la oración constante, en la relación diaria con Dios, aprendemos también nosotros, como san Pablo, a distinguir con más claridad los signos de este diseño y de esta acción: de la belleza del Creador, en la belleza que surge de sus criaturas (cf. Ef 3,9 ), como lo canta san Francisco de Asís: "Alabado sea mi Señor, con todas tus criaturas" (FF 263). Es importante estar atento aún ahora, en el periodo de las vacaciones, a la belleza de la creación y ver revelarse en esta belleza el rostro de Dios. En sus vidas, los santos indican de modo brillante qué puede hacer el poder de Dios en la debilidad del hombre. Y puede hacerlo también con nosotros. En toda la historia de la salvación, en la que Dios se ha hecho cercano a nosotros y espera pacientemente nuestros tiempos, incluyendo nuestras infidelidades, alienta nuestros esfuerzos y nos guía. En la oración aprendemos a ver los signos de este plan misericordioso en el camino de la Iglesia. Así, crecemos en el amor de Dios, abriendo la puerta a fin de que la Santísima Trinidad venga a morar en nosotros, ilumine, caliente, guíe nuestra existencia. "Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él" (Jn. 14,23), dice Jesús, prometiendo a sus discípulos el don del Espíritu Santo, que enseñará todo. San Ireneo dijo una vez que en la Encarnación el Espíritu Santo se ha habituado a estar en el hombre. En la oración, nosotros debemos habituarnos a estar con Dios. Esto es muy importante, que aprendamos a estar con Dios, y así veremos lo hermoso que es estar con Él, que es la redención.

Queridos amigos, cuando la oración alimenta nuestra vida espiritual nos volvemos capaces de conservar aquello que san Pablo llama "el misterio de la fe" en una conciencia pura (cf. 1 Tm. 3,9). La oración como una forma de "acostumbrarse" a estar junto a Dios, crea hombres y mujeres animados no por el egoísmo, del deseo de poseer, de la sed de poder, sino de la gratuidad, del deseo de amar, de la sed por servir, es decir, animados por Dios; y solo así se puede llevar luz a la oscuridad del mundo. Quisiera concluir esta catequesis con el epílogo de la Carta a los Romanos. Con san Pablo, también nosotros damos gloria a Dios porque nos ha dicho todo acerca de sí en Jesucristo y nos ha dado al Consolador, el Espíritu de la verdad. San Pablo escribe al final de la Carta a los Romanos: "A Aquel que puede consolidarlos conforme al Evangelio mío y la predicación de Jesucristo: revelación de un Misterio mantenido en secreto durante siglos eternos, pero manifestado al presente, por las Escrituras que lo predicen, por disposición del Dios eterno, dado a conocer a todos los gentiles para obediencia de la fe, a Dios, el único sabio, por Jesucristo, ¡a él la gloria por los siglos de los siglos! Amén" (16, 25-27). Gracias.

Traducido del original italiano por José Antonio Varela V.
©Librería Editorial Vaticana


Publicado por verdenaranja @ 23:37  | Habla el Papa
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Viernes, 20 de julio de 2012

Reflexión a las lecturas del domingo décimosexto del Tiempo Ordinario - B, ofrecida por el sacerdote Don Juan Manuel Pérez Piñero bajo el epígrafe "ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR".

Domingo 16º del T. Ordinario B 

         Vuelven los apóstoles de la misión contando a Jesús todo lo que habían hecho y enseñado. El domingo pasado contemplábamos como los mandaba de dos en dos con una serie de recomendaciones… Estar con Jesucristo, ser enviado por Él y volver a Él… ¡He ahí las características que constituyen la vida del apóstol ! Hay cristianos que, cuando van a realizar una tarea apostólica de modo individual o en grupo, comienzan ante el Sagrario de la Parroquia y, después que la han realizado vuelven de nuevo a él.

         Jesús se lleva a los Doce en barca a un sitio “tranquilo y apartado” a descansar un poco. ¡Se los lleva de vacaciones! ¡Qué importante es ir de vacaciones con el Señor! Yo digo a veces que en la vida espiritual no puede haber vacaciones. Porque ésta no consiste en el cumplimiento de unos deberes religiosos sino que comporta una vida nueva con todas sus necesidades y exigencias…

         Cuando S. Juan Bosco hablaba a los jóvenes que atendía en el Colegio, de las vacaciones, les decía que, a veces, son la “vendimia del diablo”. ¡Que no sea así para nosotros! Que en las vacaciones, los que podamos tenerlas, haya espacio para cuidar de la vida de Dios en nosotros.  Hay cristianos, muchos cristianos que lo hacen así. Y ¿quién no recuerda las “actividades de verano” que organizan colegios e  instituciones de la Iglesia, para que tantos y tantas pueden “descansar un poco”.

         Pero había gente que andaba como “ovejas sin pastor”…Y, al embarcar, los reconocieron, se les adelantaron y cuando llegan al lugar elegido y desembarcan, se encuentran con una multitud en busca de el Señor. Y dice el Evangelio que a Jesús le dio lástima de ellos; y se puso a enseñarles con calma.  “¡Le estropearon las vacaciones al Señor!”  Pero su reacción no fue de enfado o nerviosismo, nos les dice: ¿No saben que tengo que descansar un poco? Nosotros diríamos: ¿No saben que estoy de vacaciones? ¿No saben Vds. que necesito descansar? ¿No les parece que ya está bien todo que hago por Vds? Ahora, déjenme descansar un poco… Vengan otro día…

No podemos olvidar que las vacaciones no constituyen un valor absoluto. Hay muchas personas que, en el tiempo de vacaciones, tiene que trabajar mucho, especialmente, las madres… O tienen que resolver unas necesidades urgentes, o tienen que cuidar un familiar o amigo enfermo o que necesita ayuda. ¡Y tantas cosas más…! Pero para eso, hace falta tener un corazón bueno y sensible como el de Jesucristo que “le dio lástima” de aquella gente…

         Frente a aquellos malos pastores del Antiguo Testamento, que dispersan las ovejas, las expulsan y no las guardan, como dice la primera lectura, Jesús es el Pastor bueno que anuncia allí el profeta, un descendiente de David que se llamará “el Señor nuestra justicia”. El es el verdadero Pastor del Nuevo Testamento. Y Él cuenta con nosotros, miembros de su Cuerpo, para que le ayudemos, con palabras y obras, a seguir siendo el Pastor bueno de su pueblo.                           

                            ¡BUEN VERANO! ¡FELIZ DÍA DEL SEÑOR!


Publicado por verdenaranja @ 22:49  | Espiritualidad
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DOMINGO 16 B
MONICIONES   

PRIMERA LECTURA

Ante la situación de desconcierto y abandono en que se encuentra el pueblo de Israel, el profeta mira hacia el futuro y anuncia un pastor fiel y capaz de guiar al pueblo. Para nosotros, los cristianos, como veremos luego en el evangelio, ese pastor es Jesucristo, el Señor. 

SALMO

         Cantemos ahora, en el salmo, a Dios, nuestro Pastor, que nos acompaña, nos guía y nos conduce hacia la vida. 

SEGUNDA LECTURA

         En la carta a los cristianos de Éfeso, que comenzábamos a leer el pasado domingo, S. Pablo continúa hoy exponiéndonos el proyecto divino de salvación: todos los hombres, judíos y gentiles, se unen en Cristo, que ha sellado con su sangre nuestra paz. 

TERCERA LECTURA

         El Evangelio nos narra la vuelta de los apóstoles de la misión a la que habían sido enviado por el Señor y su compasión por la multitud, a la que comienza a enseñar con calma.

         (Aclamemos ahora a Cristo, buen Pastor, con el canto del aleluya). 

COMUNIÓN

En la Comunión nos unimos a Cristo, el Pastor bueno, que nos invita a descansar con Él. Pidámosle por todos los que pueden disfrutar de un tiempo de vacaciones y por los que no pueden hacerlo, sobre todo, por causa de la crisis, el desempleo, o porque  tienen que ayudar a los hermanos que sufren.


Publicado por verdenaranja @ 22:42  | Liturgia
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Jueves, 19 de julio de 2012

Reflexión de José Antonio Pagola al evangelio del Domingo décimo sexto del Tiempo Ordinario, B.

LA MIRADA DE JESÚS 

         Marcos describe con todo detalle la situación. Jesús se dirige en barca con sus discípulos hacia un lugar tranquilo y retirado. Quiere escucharles con calma, pues han vuelto cansados de su primera correría evangelizadora y desean compartir su experiencia con el Profeta que los ha enviado.

         El propósito de Jesús queda frustrado. La gente descubre su intención y se les adelanta corriendo por la orilla. Cuando llegan al lugar, se encuentran con una multitud venida de todas las aldeas del entorno. ¿Cómo reaccionará Jesús?

         Marcos describe gráficamente su actuación: los discípulos han de aprender cómo han de tratar a la gente; en las comunidades cristianas se ha de recordar cómo era Jesús con esas personas perdidas en el anonimato, de las que nadie se preocupa. "Al desembarcar, Jesús vio la multitud, se conmovió porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles con calma".

         Lo primero que destaca el evangelista es la mirada de Jesús. No se irrita porque han interrumpido sus planes. Los mira detenidamente y se conmueve. Nunca le molesta la gente. Su corazón intuye la desorientación y el abandono en que se encuentran los campesinos de aquellas aldeas.

         Enla Iglesiahemos de aprender a mirar a la gente como la miraba Jesús: captando el sufrimiento, la soledad, el desconcierto o el abandono que sufren muchos y muchas. La compasión no brota de la atención a las normas o el recuerdo de nuestras obligaciones. Se despierta en nosotros cuando miramos atentamente a los que sufren.

         Desde esa mirada Jesús descubre la necesidad más profunda de aquellas gentes: "andan como ovejas sin pastor". La enseñanza que reciben de los maestros y letrados de la ley no les ofrece el alimento que necesitan. Viven sin que nadie cuide realmente de ellas. No tienen un pastor que las guíe y las defienda.

         Movido por su compasión, Jesús "se pone a enseñarles con calma". Sin prisas, se dedica pacientemente a enseñarlesla Buena Noticia de Dios y su proyecto humanizador del reino. No lo hace por obligación. No piensa en sí mismo. Les comunicala Palabra de Dios, conmovido por la necesidad que tienen de un pastor.

         No podemos permanecer indiferentes ante tanta gente que, dentro de nuestras comunidades cristianas, anda buscando un alimento más sólido que el que recibe. No hemos de aceptar como normal la desorientación religiosa dentro dela Iglesia. Hemosde reaccionar de manera lúcida y responsable. No pocos cristianos buscan ser mejor alimentados. Necesitan pastores que les transmitan la enseñanza de Jesús.     

José Antonio Pagola 

Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
22 de julio de 2012
16 Tiempo ordinario (B)
Marcos 6, 30-34


Publicado por verdenaranja @ 22:10  | Espiritualidad
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Mi?rcoles, 18 de julio de 2012

(ZENIT) Monseñor Javier Echevarría ha presidido en Roma este lunes el comienzo del proceso canónico sobre la vida y virtudes de Dora del Hoyo. El acto se ha celebrado enla Pontificia Universidad dela Santa Cruz, en Roma.

Empleada doméstica, camino de los altares
Dora del Hoyo, miembro del Opus Dei

Salvadora (Dora) del Hoyo Alonso nació en una aldea de Castilla, España, en 1914. Después de efectuar sus estudios elementales, empezó a trabajar como empleada del hogar, labor que ejerció con profesionalidad y pasión hasta pocas semanas antes de su fallecimiento, el 10 de enero de 2004.

En 1939 se trasladó a Madrid. Después de trabajar en casa de diversas familias, en 1944 comenzó a ejercer su profesión enla Moncloa, residencia universitaria donde conoció a san Josemaría. En marzo de 1946 decidió pedir la admisión en el Opus Dei. En diciembre de ese año se trasladó a Roma, donde trabajó con gente de todo el mundo.

Desde su muerte hasta la actualidad, más de trescientas personas –la mayoría, mujeres que ejercen su misma profesión- han escrito el bien que ha supuesto el ejemplo cristiano de Dora en sus vidas. También constan por escrito numerosos favores que se atribuyen a su intercesión.

El origen de la apertura de esta Causa de Canonización --indica el Opus Dei en un comunicado- es un fenómeno de devoción espontánea que nace de la fe viva del pueblo de Dios y del quela Iglesiaindaga después su autenticidad y su fundamento.

Cumplidos los requisitos previstos por las leyes canónicas y verificada la solidez de las pruebas que habían ido surgiendo acerca de la ejemplaridad cristiana de Dora, el prelado del Opus Dei, monseñor Javier Echevarría, decidió comenzar la investigación procesal sobre su vida y virtudes, constituyendo un Tribunal.

Durante la ceremonia, el prelado ha dicho que “estoy cada vez más convencido del papel fundamental que esta mujer ha tenido y tendrá en la vida dela Iglesiay de la sociedad. El Señor llamó a Dora del Hoyo a ocuparse de tareas similares a las desarrolladas porla Virgen María en la casa de Nazaret”.

“El ejemplo cristiano de esta mujer –ha continuado–, con su fidelidad a la vida cristiana, contribuirá a mantener vivo el ideal del espíritu de servicio y a difundir en nuestra sociedad la importancia de la familia, auténtica Iglesia doméstica, que ella supo encarnar con su trabajo diario, generoso y alegre”.

El significado primario de toda causa de canonización está en hacer bien a las demás personas y así contribuir al bien de la Iglesia. Esta Causa permitirá comprender mejor la figura de quien vivió la vida cotidiana haciendo de ella un continuo acto de ofrecimiento a Dios, de servicio alegre en las tareas de la casa.

Un camino abierto

Dora decidió dedicar su vida a una labor que consideraba fundamental no sólo para la familia sino para cada persona y para la sociedad entera. Estaba convencida de que el ideal de “un mundo feliz”, debía comenzar por crear un hogar sereno, cuidando unas tareas que contribuyen al ambiente de armonía y de buen humor.

Sus colegas dan cuenta del prestigio profesional del que gozaba. No se contentaba con cumplir unos deberes en el lavadero o en la cocina, sino que empleaba sus talentos a fondo: desde decidirse a planchar las camisas de unos jóvenes universitarios con almidón –a la moda de los años 40- sin que nadie se lo pidiese, a preparar un plato especial sin apenas medios económicos. Mantener limpias unas sartenes o servir la mesa eran para ella era una ocasión de amar. Quería encontrar a Dios en la aparente menudencia –heroica- de ofrecer el trabajo bien hecho, con cariño, un día y otro, hasta el final de la vida.

Los variados recuerdos escritos sobre la vida de Dora destacan también su buen gusto y elegancia.

"Un estilo, el de Dora --afirma el comunicado--, para mujeres que hoy ven en el trabajo de la casa una verdadera profesión. Una ayuda en el cielo para afrontar los mil avatares diarios que conlleva la gestión y atención del hogar, de las personas".


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Lunes, 16 de julio de 2012

zenit nos ofrece las palabras del papa al introducir la oración mariana del Angelus desde el balcón del patio del Palacio Apostólico de Castel Gandolfo, el domingo 15 de Julio de 2012, dirigidas los fieles y a los peregrinos presentes.

¡Queridos hermanos y hermanas!

En el calendario litúrgico, el 15 de julio es la memoria de san Buenaventura de Bagnoregio, franciscano, doctor de la Iglesia y sucesor de san Francisco de Asís en el gobierno de la Orden de los Frailes Menores. Él escribió la primera biografía oficial de Francisco, y al final de su vida fue también obispo de esta diócesis de Albano. En una de sus cartas, Buenaventura escribe: "Confieso ante Dios que la razón que me hizo amar más la vida del beato Francisco es que es similar al origen y al crecimiento de la Iglesia" (Epistula de tribus quaestionibus, en Opere di San Buenaventura. Introduzione generale, Roma 1990, p. 29). Estas palabras nos dirigen directamente al evangelio de este domingo, que presenta el primer envío en misión de los Doce Apóstoles de parte de Jesús. “Jesús llamó a los Doce --narra san Marcos-- y comenzó a enviarlos de dos en dos... Y les ordenó que nada tomasen para el camino, fuera de un bastón: ni pan, ni alforja, ni dinero en el cinturón: sino calzados con sandalias y que no vistan dos túnicas" (Mc 6,7-9 ).

Francisco de Asís, después de su conversión, practicó a la letra este Evangelio, convirtiéndose en un fiel testigo de Jesús; y asociado de un modo especial al misterio de la Cruz, fue transformado en un "otro Cristo", como san Buenaventura lo presenta. Toda la vida de san Buenaventura, así como su teología, tiene como centro de inspiración a Jesucristo. Esta centralidad de Cristo la encontramos en la segunda lectura en la Misa de hoy (Ef.1,3-14), el famoso himno de la Carta de Pablo a los Efesios, que comienza así: "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo". El Apóstol muestra cómo se ha realizado este designio de bendición, en cuatro etapas que comienzan todos con la misma expresión "en Él", refiriéndose a Jesucristo. "En él", el Padre nos ha elegido antes de la fundación del mundo; "en Él" tenemos la redención por su sangre; "en Él" nos hemos convertido en herederos, predestinados a ser "alabanza de su gloria"; "en Él", cuantos creen en el Evangelio fueron sellados con el Espíritu Santo.

Este himno paulino contiene el punto de vista de la historia que san Buenaventura ha contribuido a difundir en la Iglesia: toda la historia tiene como centro a Cristo, el cual garantiza también novedad y renovación a cada época. En Jesús, Dios ha hablado y ha dado todo, y ya que Él es un tesoro inagotable, el Espíritu Santo no deja nunca de revelar y actualizar su misterio. Por lo tanto, la obra de Cristo y de la Iglesia no vuelve hacia atrás nunca, sino que avanza siempre.

Queridos amigos, invoquemos a María Santísima, a quien mañana celebraremos como la Virgen del Monte Carmelo, para que nos ayude, como san Francisco y san Buenaventura, para responder generosamente al llamado del Señor, para proclamar su Evangelio de salvación con la palabra y sobre todo con la vida.

Traducción de original italiano por José Antonio Varela V.


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ZENIT  nos ofrece el artículo de nuestro colaborador habitual monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Cristóbal de las Casas, México, en el que aborda la misión profética y evangelizadora de la Iglesia.

Iglesia profética y colaboradora
Para la construcción de una sociedad justa y fraterna

+ Felipe Arizmendi Esquivel

HECHOS

La Iglesia Católica se esfuerza por cumplir su misión evangelizadora y profética cuando hay regímenes contrarios a la fe, y también colaborar con autoridades más afines y abiertas. No han faltado tiempos en que el poder secular y la institución eclesial parecieran estar casadas, y una servirse de la otra para sus propios fines.

Después de las elecciones que hubo en nuestro país, muchos sólo piensan cómo acomodarse con los elegidos, qué ventajas podrán alcanzar, o qué riesgos pueden correr. Los obispos no estamos exentos de estos planteamientos, pero nuestra decisión no puede depender de cálculos oscuros e interesados, de ventajas personales o institucionales, sino de analizar cómo ser una Iglesia profética, que anuncia el misterio de Cristo y denuncia lo contrario al Reino de Dios, y también una Iglesia dispuesta a colaborar en la construcción de una sociedad justa y fraterna. Lo decisivo es mantenerse fieles al proyecto de Jesús, que es buscar la gloria de Dios, que se manifiesta también en la vida digna del pueblo.

CRITERIOS

Anunciar el amor del Padre, centrado en Jesús, y presente hoy por el Espíritu, es una tarea que debemos hacer en todo tiempo y lugar, aunque no hubiera las libertades mínimas. Es la misión que nos da identidad. Sin Cristo en el centro de nuestras vidas y de nuestro ministerio, no seríamos su Iglesia. Nuestra tarea fundamental es anunciar a Jesucristo. Este anuncio no puede ser desencarnado, etéreo, vago, sin incidencia en la realidad. Jesús siempre se preocupó por lo que vive y sufre el pueblo.

El profeta Amós decía: “Escuchen esto, los que buscan al pobre sólo para arruinarlo. Disminuyen las medidas; alteran las balanzas, obligan a los pobres a venderse; por un par de sandalias los compran y hasta venden el salvado como trigo. Convertiré en duelo las fiestas de ustedes” (Am 8,4-6.10). En sintonía con esta denuncia profética, considero inmoral que, en las pasadas elecciones, algunos se hayan dedicado a comprar el voto de los pobres, aprovechando su indigencia, o hayan hecho trampas para cambiar los resultados. Es indigno que se regale dinero, que se obsequien comales, láminas, camisetas, gorras, refrescos, cubetas, o que se rifen muebles e inmuebles, con tal de convencer a los ciudadanos de votar por una persona. Reprobamos el abusivo poder del dinero, para tratar de influir en la decisión de los electores. Es vergonzoso que se sigan dispendiando tantos recursos en publicidad, por parte de todos los partidos. Es un dinero que ahora se convierte en basura, mucha ni siquiera reciclable.

Sin embargo, estamos dispuestos a colaborar, desde nuestra identidad y competencia, para construir, entre todos, una patria mejor. Así lo decía el papa Benedicto XVI a los obispos de Papúa y Nueva Guinea: “Otra parte importante de vuestro ministerio pastoral la ejercéis cuando habláis públicamente como voz moral objetiva en nombre de los necesitados. Cuando la Iglesia manifiesta su preocupación en el ámbito público, lo hace legítimamente y con el fin de contribuir al bien común, no proponiendo soluciones políticas concretas, sino más bien ayudando a purificar e iluminar la aplicación de la razón al descubrimiento de principios morales objetivos. Teniendo esto en cuenta, os aliento a seguir dialogando y colaborando con las autoridades civiles, para que la Iglesia pueda ser libre de hablar y proporcionar servicios para el bien común de modo plenamente conforme con los valores evangélicos” (9-VI-2012).

PROPUESTAS

Quienes formamos la Iglesia de Jesús (laicos, consagrados, jerarquía), tendamos puentes de comunicación con las autoridades civiles, no para hacer tratos convenencieros, ni para buscar privilegios, sino para ofrecerles información sobre las necesidades reales de nuestros pueblos, pues muchas veces no las conocen de cerca, o sus colaboradores no les presentan la realidad de las cosas. Pedirles que tomen en cuenta lo que los pobres requieren y los consulten antes de tomar decisiones que les afecten. Ser profetas que no sólo denuncian, sino que también proponen caminos de vida.

 


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S?bado, 14 de julio de 2012

Reflexión de José Antonio Pagola al evangelio del domingo quince del Tiempo ordinario - B.

EVANGELIZACIÓN NUEVA 

         En la Iglesia se siente hoy la necesidad de una nueva evangelización. ¿En qué puede consistir? ¿Dónde puede estar su novedad? ¿Qué hemos de cambiar? ¿Cuál fue realmente la intención de Jesús al enviar a sus discípulos a prolongar su tarea evangelizadora?

         El relato de Marcos deja claro que solo Jesús es la fuente, el inspirador y el modelo de la acción evangelizadora de sus seguidores. Estos actuarán con su autoridad. No harán nada en nombre propio. Son "enviados" de Jesús. No se predicarán a sí mismos: solo anunciarán su Evangelio. No tendrán otros intereses: solo se dedicarán a abrir caminos al reino de Dios.

         La única manera de impulsar una "nueva evangelización" es purificar e intensificar esta vinculación con Jesús. No habrá nueva evangelización si no hay nuevos evangelizadores, y no habrá nuevos evangelizadores si no hay un contacto más vivo, lúcido y apasionado con Jesús. Sin él haremos todo menos introducir su Espíritu en el mundo.

         Al enviarlos, Jesús no deja a sus discípulos abandonados a sus fuerzas. Les da su "autoridad", que no es un poder para controlar, gobernar o dominar a los demás, sino su fuerza para "expulsar espíritus inmundos", liberando a las gentes de lo que esclaviza, oprime y deshumaniza a las personas y a la sociedad.

         Los discípulos saben muy bien qué les encarga Jesús. Nunca lo han visto gobernando a nadie. Siempre lo han conocido curando heridas, aliviando el sufrimiento, regenerando vidas, liberando de miedos, contagiando confianza en Dios. "Curar" y "liberar" son tareas prioritarias en la actuación de Jesús. Darían un rostro radicalmente diferente a nuestra evangelización.

         Jesús los envía con lo necesario para caminar. Según Marcos, solo llevarán "bastón, sandalias y una túnica"  . No necesitan de más para ser testigos de lo esencial. Jesús los quiere ver libres y sin ataduras; siempre disponibles, sin instalarse en el bienestar; confiando en la fuerza del Evangelio.

         Sin recuperar este estilo evangélico, no hay nueva evangelización. Lo importante no es poner en marcha nuevas actividades y estrategias, sino desprendernos de costumbres, estructuras y servidumbres que nos están impidiendo ser libres para contagiar lo esencial del Evangelio con verdad y sencillez.

         La Iglesia ha perdido ese estilo itinerante que sugiere Jesús. Su caminar es lento y pesado. No acierta a acompañar a la humanidad. No tenemos agilidad para pasar de una cultura a otra. Nos agarramos al poder que hemos tenido. Nos enredamos en intereses que no coinciden con el reino de Dios. Necesitamos conversión.

José Antonio Pagola 

Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
15 de julio de 2012
15 Tiempo ordinario
Marcos 6, 7-13


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Viernes, 13 de julio de 2012

Reflexión a las lecturas del domingo quince del Tiempo Ordinario - B,  ofrecido por el sacerdote Don Juan Manuel Pérez Piñero bajo el epígrafe "ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR"

Domingo 15º del T. Ordinario B                           

Entre todos los discípulos, el Señor “eligió a doce para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar”. Así lo leemos en el Evangelio. (Mc 3, 14). Jesús forma con ellos una comunidad, que será el origen, el fundamento, el punto constante de referencia del nuevo Pueblo de Dios. En el Evangelio de este Domingo S. Marcos nos presenta a Jesucristo que envía a los apóstoles de dos en dos con una serie de recomendaciones… Deben anunciar, fundamentalmente, que el Reino de Dios está cerca. (Mt 10, 7).  Y Cristo les da unos poderes divinos que son “las señales” del Reino. S. Marcos los resume todos con la expresión “dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos”, que están en el origen de todo mal.Cu do contemplamos esta escena del Evangelio, recordamos y revivimos la llamada que Jesús nos ha hecho a nosotros, a cada uno y a cada una, para que anunciemos la Buena Noticia del Reino por todas partes, con palabras y obras.

 El fundamento de esta misión es el Bautismo y sobre todo, la Confirmación. En efecto, por los sacramentos de Iniciación Cristiana, nos incorporamos plenamente a la Iglesia, que “sale” todos los días, como los apóstoles a predicar la conversión y a hacer el bien a todos. En efecto, “la misión” es el deber fundamental, la razón de ser de la Iglesia… Y ella encuentra su  gozo es anunciar el Evangelio a los pueblos. Y, como miembros de esa Iglesia, cada uno tiene que ver si está cumpliendo esa misión: cómo, cuándo y dónde la cumple. Porque no se trata de un consejo sino de un mandato, un encargo, que nos hace el Señor como última recomendación de despedida el día de la Ascensión. (Mc 16, 15). Y cada uno tiene que cumplirla según su propia vocación. No es lo mismo la forma de cumplirla de un presbítero o de un diácono, que de una madre de familia.

         Ya nos advierte el Vaticano II que en la Iglesia hay “diversidad de ministerios, pero unidad de misión”. (A. A. = Ap. Seglares, 2.

Y nos dice el Evangelio que “ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban”.

“Ellos fueron”, nos dice el Evangelio.

         Y después de los apóstoles, han sido muchos y muchas las que también han salido y continúan saliendo por todas partes, hasta los confines de la tierra.  Cuando, por ejemplo, hay un conflicto en cualquier país del Tercer Mundo y los Medios de Comunicación dan las noticias, enseguida aparecen los misioneros y misioneras que estaban allí desde hacía mucho tiempo, sin que nadie lo supiera.    Pero aparecen también muchísimos de los que se podría escribir: “Ellos no fueron”.  Y esa realidad ha traído unas consecuencias muy grandes y muy graves en el primer mundo, en el tercer mundo y en el cuarto mundo. Porque ya existe en la Sociología un “cuarto mundo”. Por eso hoy hay tantos millones de hombres y mujeres que no han oído hablar nunca de Jesucristo. Y en los países de antigua tradición cristiana se ha descendido tanto, que se habla hoy, por todas partes, de la necesidad de una Nueva Evangelización.

         “Ellos no fueron”.

         Mis queridos amigos y amigas: Que no se pueda escribir en el futuro de nosotros, como en un nuevo evangelio, “ellos no fueron”.


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DOMINGO XV - B    
MONICIONES

 

PRIMERA LECTURA

         En el pueblo de Israel había grupos de profetas profesionales, que estaban al servicio de los gobernantes civiles y religiosos, pero cuando Dios quería que alguno hablara en su nombre, no escogía a estos profetas oficiales, sino que buscaba personas fieles, personas dispuestas, si era necesario, a enfrentarse con los poderosos. Escuchemos ahora lo que sucede a uno de estos profetas elegidos por Dios. 

SEGUNDA LECTURA

         Comienza hoy la lectura de la carta de S. Pablo a la comunidad cristiana de Éfeso que se prolongará durante du-rante seis domingos. Escuchemos ahora cómo el apóstol alaba al Señor por su proyecto de salvación y de vida sobre nosotros. 

TERCERA LECTURA

         En el Evangelio contemplaremos al Señor enviando a los apóstoles de dos en dos por los diversos pueblos y aldeas con unas consignas bien concretas.

(Aclamemos al Señor que también nos envía a nosotros, con el canto del aleluya).        

COMUNIÓN

         En la Comunión recibimos a Jesucristo, el enviado del Padre, que ha cumplido perfectamente su misión; que envió a los apóstoles y nos envía también a nosotros a anunciar el Evangelio con la luz y la fuerza del Espíritu Santo. Ojalá que cada uno de nosotros seamos fieles a la misión que Él  nos ha confiado.


Publicado por verdenaranja @ 19:28  | Liturgia
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Jueves, 12 de julio de 2012

'Jesús es el milagro más grande: todo el amor de Dios contenido en un corazón humano'

Palabras de Benedicto XVI al introducir el Ángelus

ZENIT nos ofrece las palabras del papa al introducir la oración mariana del Angelus desde el Palacio Apostólico de Castel Gandolfo, el martes 3 de julio de 2012, dirigidas a los fieles y peregrinos presentes.

¡Queridos hermanos y hermanas!

Voy a referirme brevemente a la página evangélica de este domingo, un texto que dio vida a la famosa frase "Nadie es profeta en su patria", es decir, que ningún profeta es bien recibido entre las personas que lo vieron crecer (cf. Mc. 6,4). De hecho, después de que Jesús, cercano a los treinta años, había dejado Nazaret y ya desde hacía un tiempo estaba predicando y obrando y curando por otros lugares, regresó una vez a su pueblo y se puso a enseñar en la sinagoga. Sus conciudadanos "permanecieron sorprendidos" por su sabiduría y, a sabiendas de él como el "hijo de María", el "carpintero", que había vivido en medio de ellos, en lugar de acogerlo con fe se escandalizaban de Él. (cf. Mc. 6, 2-3). Este hecho es comprensible, porque la familiaridad en el plano humano hace que sea difícil ir más allá y abrirse a la dimensión divina. Jesús mismo aplica como ejemplo la experiencia de los profetas de Israel, que en su propia casa habían sido objeto de desprecio, y se identifica con ellos. Debido a esta cerrazón espiritual, Jesús de Nazaret no podía realizar en Nazaret "ningún milagro, a excepción de unos pocos enfermos a quienes curó imponiéndoles las manos" (Mc. 6,5). De hecho, los milagros de Cristo no son una exhibición de poder, sino los signos del amor de Dios, que tiene lugar allí donde encuentra la fe del hombre. Orígenes escribe: "Así como para los cuerpos hay una atracción natural de unos hacia los otros, como el imán al hierro, así tal fe ejercita una atracción sobre el poder divino" (Comentario al Evangelio de Mateo 10, 19).

Por tanto, parece que Jesús --como se dice- se de a sí mismo una razón de la mala acogida que encuentra en Nazaret. En cambio, al final de la historia, nos encontramos con una observación que dice todo lo contrario. El evangelista escribe que Jesús "se maravilló de su falta de fe" (Mc. 6,6). Ante el asombro de sus conciudadanos, que se escandalizan, se da el maravillarse de Jesús. ¡También él, en un cierto sentido, se escandaliza! A pesar de saber que ningún profeta es bien recibido en su tierra, sin embargo la cerrazón del corazón de su gente sigue siendo para él oscura, impenetrable: ¿Cómo es posible que no reconozcan la luz de la Verdad? ¿Por qué no se abren a la bondad de Dios, que quiso compartir nuestra humanidad? De hecho, el hombre Jesús de Nazaret es la transparencia de Dios, en Él Dios permanece plenamente. Y aunque siempre buscamos otros signos, otros milagros, no nos damos cuenta que el Signo real es Él, Dios hecho carne, Él es el milagro más grande del universo: todo el amor de Dios contenido en un corazón humano, en el rostro de un hombre.

Alguien que ha entendido verdaderamente esta realidad es la Virgen María, feliz porque ha creído (cf. Lc. 1,45). María no se escandalizó de su Hijo: su asombro por Él está lleno de fe, lleno de amor y de alegría, al verlo tan humano y a la vez tan divino. Aprendemos de ella, nuestra Madre en la fe, a reconocer en la humanidad de Cristo la revelación perfecta de Dios.

Traducción del original italiano por José Antonio Varela V.

©Librería Editorial Vaticana


Publicado por verdenaranja @ 22:17  | Habla el Papa
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zenit  nos ofrece un artículo de nuestro colaborador monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Cristóbal de las Casas, México, en el que aborda el tiempo postelectoral y propuestas de actitudes a asumir.

Todos por la unidad
Actitudes cristianas en tiempo postelectoral

+ Felipe Arizmendi Esquivel

HECHOS

Han pasado las elecciones en nuestro país. Hubo, y hay todavía, mucha confrontación, ataques feroces de unos contra otros, desconfianzas, descalificaciones, impugnaciones, intereses no siempre claros. Hay como tres fuertes corrientes claramente señaladas en los votos emitidos, que nos pueden dividir más, pero que también son una oportunidad de crear nuevas alianzas, de buscar consensos en lo que podemos convenir, de hacer a un lado conveniencias personales, de grupos o partidos, para comprometernos todos en el bien social común.

En nuestras comunidades eclesiales se dan también divisiones y conflictos: unos viven su fe recalcando los aspectos piadosos, y otros se esfuerzan por que incida en la vida diaria de los pueblos; unos quieren que no se toque nada de la realidad social, política, cultural, económica y religiosa, y otros juzgan esa actitud como incompleta, porque están convencidos de que la fe debe iluminar y promover un cambio integral, para que en verdad colaboremos a que se haga presente el Reino de Dios. Unos han encontrado a Dios en un retiro de alguno de los nuevos movimientos eclesiales y su vida ha cambiado sinceramente; otros ven en esos movimientos un peligro de espiritualismo desencarnado, sin compromiso profético. Esto ha llevado, en algunas partes, a construir capillas distintas, cada grupo para sus seguidores, sin lograr una coordinación pastoral que refleje la única fe en Jesucristo. No siempre somos casa y escuela de comunión, pues cada quien sigue su propia espiritualidad, juzga, condena y excluye otras formas de vida cristiana.

CRITERIOS

La escena entre Caín y Abel refleja lo que llevamos muy dentro de nuestra humanidad: la envidia, no aceptar que el otro es mejor y más aceptado, sentirse el único y que otros no tienen los mismos derechos. Lo mismo pasa entre Saúl y David: éste es aclamado por la multitud, y el rey Saúl intenta deshacerse de David. Los apóstoles también reflejan esta ambición de pretender los mejores puestos, sin importarles los demás. Esta tendencia de actuar como quienes creemos que tenemos toda la verdad y que nuestro camino no sólo es el mejor, sino el único, nos marca a todos sin excepción.

Jesucristo nos viene a enseñar todo lo contrario: que somos hermanos, que la grandeza de alguien es amar como Dios; es hacer a los otros sólo el bien y nunca el mal; es servir y desgastar la vida para que los demás tengan vida digna; es apreciar los valores del otro, aunque sea de una línea o tendencia diversa o contraria a la mía; es reconocer los propios errores y limitaciones; es hacerse humilde y aprender de los demás; es no ambicionar lo que no me corresponde; es buscar el bien de la comunidad, más que el interés personal. Sólo quien tenga estas actitudes cristianas, es capaz de ser constructor de unidad y de armonía en la sociedad. Y ahora es el momento de demostrar quién ama en verdad a su patria y es capaz de sacrificarse por su pueblo, y quién con sus hechos demuestra no ser digno de confianza; quién tiene corazón grande y mente abierta para construir justicia y paz junto con otros, y quién se encierra en sí y en los de su grupo.

PROPUESTAS

Hagamos a un lado las condenas de unos contra otros, y unámonos en todo cuanto ayude a vencer la pobreza y la incertidumbre. Pongamos en común nuestras inquietudes y busquemos coincidencias, con la mira puesta en el bien de la comunidad. Valoremos las propuestas e iniciativas de los otros, y seamos humildes para ceder en las nuestras. Superemos el pasado y seamos capaces de perdonar con el corazón. Unamos esfuerzos los diversos niveles de gobierno, instituciones legislativas, empresarios, educadores, comunicadores, líderes sociales, asociaciones religiosas, para superar divisiones destructivas, para ser hermanos contra la marginación y la violencia, para contrarrestar la inseguridad y el narcotráfico, para que los jóvenes tengan alternativas esperanzadoras, para que los campesinos e indígenas vivan con dignidad. Sólo quien es humilde y generoso para renunciar a sí mismo y para construir con otros la unidad, es un buen ciudadano y un buen cristiano.


Publicado por verdenaranja @ 22:11  | Hablan los obispos
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El DEPARTAMENTO DE COMUNICACIÓN del obispado de Tenerife nos participa de loas noticias generadas durante la última semana en la diócesis.

38201. La Laguna. Tenerife.
Tfno. 922-25 86 40 / Extensión 8
e-mail: comunicacionobispadodetenerife@gmail.com

Boletín 490

LAS NOTICIAS AMPLIADAS PUEDEN VERLAS ENTRANDO EN NUESTRO BLOG. Textos, sonidos, e imágenes los tienen en: http://www.comunicacionobispadodetenerife.blogspot.com/

Se han hecho públicos los siguientes nombramientos pastorales: 

- José Emiliano Rodríguez García Administrador parroquial de las parroquias de Ntra. Sra. del Carmen, en El Sobradillo, de la Exaltación de la Santa Cruz, en Llano del Moro, y de Ntra. Sra. del Rosario, en El Tablero, Arciprestazgo de Taco.  

- Gabriel Morales Cruz, párroco, por seis años, de la parroquia de San Isidro Labrador, en El Chorrillo, El Rosario, Arciprestazgo de Taco.

- José Félix Hernández López, párroco, por seis años, de la parroquia de San Pablo Apóstol, en Urb. Radazul y Tabaiba, Arciprestazgo de Taco.  

- Santiago Domingo Albertos González, párroco, por seis años, de las parroquias de Ntra. Sra. del Rosario de Fátima, en Güímar, y de Santiago Apóstol, en El Puertito de Güímar, Arciprestazgo de Güímar.  

- Ramón Moisés Acevedo Mendoza, párroco, por seis años, de las parroquias de Ntra. Sra. de Monserrat, en Los Sauces, San Andrés y Sauces, de San Pedro Apóstol, en Las Lomadas, San Andrés y Sauces, de San Juan Bautista, en Los Galguitos, y de San Andrés Apóstol, en San Andrés y Sauces, Arciprestazgo de Santa Cruz de La Palma.  

-  Isidoro Hernández Correa, párroco, por seis años, de las parroquias de San Antonio Abad, en Fuencaliente, y de Santa María Madre de la Iglesia, en Las Indias, Fuencaliente, Arciprestazgo de Los Llanos de Aridane.  

-  Airán Expósito Hernández, párroco, por seis años, de las parroquias de Ntra. Sra. de las Nieves, en Taganana, y de San Blas, en Roque Negro, Arciprestazgo de Santa Cruz de Tenerife.  

- Julián Andrés Azcárate Acosta, párroco, por seis años, de las parroquias de San Juan Bautista, en Puntallana, Santa Lucía, en Santa Lucía, San Bartolomé Apóstol, en La Galga, y del Sagrado Corazón de Jesús, en Tenagua, Puntallana, Arciprestazgo de Santa Cruz de La Palma.  

- Antonio Fernando Delgado Rodríguez, párroco, por seis años, de las parroquias de San Mauro Abad, en Puntagorda, de Ntra. Sra. del Carmen, en las Tricias, Garafía, de Ntra. Sra. de Candelaria, en Tijarafe, y de Ntra. Sra. de Fátima, en La Punta, Tijarafe, Arciprestazgo de Los Llanos de Aridane.  

-  Pedro Jorge Benítez, párroco, por seis años, de la parroquia de San Antonio María Claret, en La Orotava, Arciprestazgo de La Orotava.

- Óscar Luis Guerra Pérez, párroco, por seis años, de las parroquias de Ntra. Sra. de la Concepción, en La Orotava, y de San Isidro Labrador, en El Calvario, La Orotava, Arciprestazgo de La Orotava.  

- José Agustín León Rodríguez, párroco, por seis años, de las parroquias de Ntra. Sra. del Buen Paso, en Buen Paso, Icod de los Vinos, y de San Isidro Labrador, en La Mancha, Arciprestazgo de Icod de los Vinos.  

- Fermín Santiago Hernández Hernández, párroco, por seis años, de la parroquia de Ntra. Sra. del Buen Viaje, en Icod del Alto, Los Realejos, Arciprestazgo de La Orotava.  

- Jesús Javier Izquierdo Hernández, párroco, por seis años, de las parroquias de Ntra. Sra. del Carmen, en Valleseco, de San Juan Bautista, en María Jiménez, y de Ntra. Sra. de Loreto en Cueva Bermeja, en Santa Cruz de Tenerife, Arciprestazgo de Santa Cruz de Tenerife.  

- Roque Rodríguez de La Guardia, párroco, por seis años, de las parroquias de San Juan de la Cruz y de San Pío X, en Santa Cruz de Tenerife, Arciprestazgo de Ofra.  

- Félix Manuel Santana Ramos, párroco, por seis años, de las parroquias de La Santa Cruz, en La Cruz Santa, y de Ntra. Sra. de las Nieves, en Zamora Alta, Los Realejos, Arciprestazgo de La Orotava.  

- Miguel Jesús Guerra Rodríguez, párroco, por seis años, de las parroquias de San Blas, en Mazo, de Santo Domingo de Guzmán, en Tigalate, y de San Fernando Rey, en Tirimaga, Arciprestazgo de Santa Cruz de La Palma.  

- Diego Jesús Rodríguez Hernández, párroco, por seis años, de las parroquias de San Juan Bautista, en Chío, Guía de Isora, y de Santa Ana, en Tamaimo, Santiago del Teide, Arciprestazgo de Isora.

- Asterio Cabrera Concepción, párroco, por seis años, de Nuestra Señora del Camino, en el Arciprestazgo de Ofra. 

 

El próximo domingo 15 de julio, se celebrará en la parroquia de San Miguel de Tazacorte la festividad de los Beatos Mártires de Tazacorte, coincidiendo con el día de su muerte violenta en el mar cuando se dirigían hacia el Brasil en el barco "El Santiago". La celebración de la Eucaristía será a las 19:30 horas y estará presidida por el vicario general, Antonio Pérez. Asimismo, este año ha querido sumarse a esta festividad el postulador de la causa de canonización de los Mártires de Tazacorte, el jesuita Joao Canijo, quien estará acompañado por dos seglares que han querido acudir a La Palma para conocer, de primera mano, la devoción que existe en la isla a los Mártires. 

Esta semana se dio cita en el Instituto Superior de Teología, en La Laguna, un numeroso grupo de alumnos interesados por saber algo más "para entender el Concilio Vaticano II", título con el que ha denominado este curso el sacerdote y profesor, José Domingo Morales. Además, dio comienzo el taller sobre Coaching, dirigido por el especialista en dicho tema, José Vicente García, que debido al elevado número de alumnos matriculados se ha desdoblado en dos fechas. Este miércoles, con un grupo, y el siguiente, que será el próximo día 19, quedando ya cerrado el plazo de matrícula debido a que se ha superado el número de alumnos admitidos. 

Desde el blog de comunicación del Obispado se puede acceder al programa de actos religiosos con motivo de la Solemnidad de la Asunción de María a los cielos, fiesta de la Virgen de Candelaria, Patrona de Canarias. Cabe resaltar que el 15 de agosto, la celebración eucarística presidida por el Obispo, tendrá lugar a partir de las 11:00 horas. 

Asimismo, en el referido blog se ha publicado el cartel diocesano sobre la celebración del Año de la Fe. Una celebración que dará comienzo el 12 de octubre en Garachico y se clausurará el 24 de noviembre de 2013, en la Catedral de La Laguna. 

En este sentido, el pasado martes algunos miembros de la DPJ Tenerife se desplazaron hasta Garachico para ir aterrizando los trabajos asignados para el encuentro diocesano del 12 de octubre. 

La Delegación para la Nueva Evangelización de nuestra Diócesis ha estado presente en la 65 Semana de Misionología que se ha celebrado en Burgos, con el objetivo de desvelar la relación que existe entre la misión "ad gentes" y la Nueva Evangelización y delimitar los ámbitos propios de la Nueva Evangelización tanto desde el punto de vista geográfico, como cultural o social. 

También, la delegación se hizo presente en el Encuentro de Nueva Evangelización. Un encuentro anual en el que se pretende mostrar formas prácticas y concretas de llevar a cabo la Nueva Evangelización. Una oportunidad para conocer experiencias exitosas de Nueva Evangelización que se están realizando alrededor del mundo. 

Desde el 16 al 19 de julio se celebrará en el Seminario de Ciudad Real el VIII Encuentro de Seminaristas de Bachillerato, que reunirá durante seis días a unos cincuenta seminaristas y a una docena de formadores de varios seminarios de algunas diócesis de España, entre la que se encuentra la diócesis de Tenerife. 

El 16 de julio se celebra el Día de la Gente de la Mar y de Apostolado del Mar. Este año bajo el lema: “Apóstoles de la mar: Testigos de la Nueva Evangelización”. Asimismo, diferentes enclaves diocesanos celebran la festividad de Nuestra Señora del Carmen como es el caso, por ejemplo, de la parroquia de la Peña de Francia en el Puerto de la Cruz. La celebración eucarística en este templo será a las 19:00 horas. 

El grupo de jóvenes de Icod ha organizado una vigilia de acción de gracias por la clausura del curso. La misma se celebrará el 18 de julio, a las 20:30 h. en la parroquia del Cristo del Calvario. 

Radio ECCA lanza para este verano una doble oferta de formación y de experiencia espiritual. Con tono más formativo, está el curso LA ASAMBLEA CRISTIANA, que presenta la historia y la misión de la Iglesia en una reflexión interesante. Un curso muy recomendable para catequistas, profesores de religión y personas que deseen conocer mejor la experiencia religiosa de la Iglesia. Por otro lado, está la propuesta de Ejercicios Espirituales bajo el nombre de CONOCIMIENTO INTERNO. Ambas iniciativas ya están disponibles en la web para inscribirse: www.radioecca.org 

Del 15 al 19 de agosto, el movimiento juvenil “Hombres Nuevos” desarrollará su acampada de verano. Será en El Lagar, en La Guancha. Los miembros de este movimiento han animado a todos los que quieran, especialmente a las familias, a compartir la celebración de la Eucaristía de clausura el 19 de agosto. 

El pasado 7 de julio, siguiendo con la programación de la Coordinadora Arciprestal de Catequesis de La Orotava, se desarrolló en el Colegio de los Salesianos, el primer encuentro lúdico-formativo de los catequistas de la zona. 

El periódico "El Día" ha recogido una noticia titulada: "La Catedral de La Laguna ya muestra la imagen de sus primeras bóvedas". En ella señala que el templo lagunero tiene ya hormigonadas tres bóvedas de la nave central, dos de un lateral y una sexta del otro lado de la iglesia.  


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Mi?rcoles, 11 de julio de 2012

ZENIT nos participa del mensaje al cierre de la XXVII Asamblea Nacional del Clero Diocesano, dedicada al tema “Sacerdote, ministro de la fe”. La directiva de esta entidad en representación de los sacerdotes diocesanos de Bolivia ha dirigido un mensaje al pueblo de Bolivia en una rueda de prensa.

En la segunda carta de San Pablo a los Corintios leemos: “Nos sobrevienen pruebas de toda clase pero no nos desanimamos, estamos entre problemas pero no desamparados, somos perseguidos pero no eliminados, derribados pero no fuera de combate por eso no nos desanimamos al contrario aunque nuestro exterior esta decayendo el hombre interior se va renovando día a día en nosotros. No se pueden equiparar esas ligeras pruebas que pasan aprisa con el valor formidable de la gloria eterna que se nos está preparando. Nosotros, pues, no nos fijamos en lo que se ve, sino en lo que no se ve; porque las cosas visibles duran un momento, pero las invisibles son para siempre”. (2 Corintios, cap 4)

Nosotros los sacerdotes diocesanos de Bolivia reunidos en nuestra asamblea anual en comunión con el santo padre Benedicto XVI y nuestros obispos, saludamos en Cristo Jesús nuestro Señor a todo el pueblo boliviano con todo nuestro cariño y respeto.

Al compartir nuestra realidad como pueblo del Señor a la luz y la palabra de Dios con fe y esperanza en nuestro Salvador vemos con preocupación el contexto histórico marcado por la modalidad sensualista, relativista y materialista que tiende a suprimir a Dios del horizonte de la vida que no favorece la adquisición de un marco claro de valores cristianos, humanos y naturales que apaga la conciencia de la moral y del pecado y la convivencia humana, porque nos hace vivir en una sociedad de inseguridad ocasionados por la violencia del crimen.

Familias que quedan en el dolor al perder los seres queridos por la migración motivados por la búsqueda de otras condiciones de vida que dejan a sus hijos en el abandono y la destrucción familiar.

Llama la atención el aumento de divorcios y separación de matrimonios con graves consecuencias para los propios hijos y las mismas parejas, desvalorizando los sacramentos influenciados por ideologías foráneas al evangelio, despreciando la vida desde la concepción y no dando ejemplo de educación ni formación en el respeto a la dignidad del ser humano.

A pesar de estas influencias negativas valoramos muchísimo la expresión de la fe de nuestro pueblos en sus diversas manifestaciones religiosas. Es nuestro deber de profundizar la orientaciones pastorales de nuestros Obispos que nos ofrecen luces para encaminarnos en el seguimiento a Cristo el Señor desde nuestras realidades históricas hacia la salvación respetando la vida natural de todo ser viviente.

El aumento del narcotráfico que destruye la vida de las personas y fomenta la cultura del dinero y la valoración personal en el tener por encima del ser de la persona humana.

Como sacerdotes diocesanos de Bolivia reconocemos y apoyamos a los hermanos indígenas en su planteamiento y lucha por sus derechos naturales incluyendo territoriales en el mejoramiento de sus condiciones de vida que no son debidamente atendido ni respetados en sus necesidades siendo transgredidos en sus derechos naturales y humanos por las autoridades correspondientes coyunturales quienes, ven como enemigo a los que reclaman sus derechos de vivir bien.

Apreciamos y valoramos el ejemplo de lucha pacifica y profundidad religiosa de sus costumbres manifestado en sus marchas.

Esperamos con mucha ilusión la iniciativa del Año de la Fe a inaugurarse el próximo mes de octubre, unidos a la preocupación e intereses que tiene nuestro santo padre, el papa Benedicto XVI, en adhesión y comunión a nuestros pastores y a todo el pueblo de Dios para realizar con éxito en el Señor la Misión Permanente con lo que nos sentimos comprometidos y entusiasmados.

Rogamos a todo el pueblo de Dios orar diariamente por las vocaciones sacerdotales para el servicio ministerial de nuestras iglesias.

La Mamita Virgen de Urkupiña fortalezca nuestras voluntades para cumplir en nosotros la invitación que Ella nos hace: Hagan lo que El les diga.


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ZENIT publica la segunda parte de la intervención, en la XXII edición del curso internacional de formadores para Seminarios, del cardenal Mauro Piacenza, prefecto de la Congregación para el Clero. El cardenal Piacenza intervino el martes 3 de julio, en el Colegio Pontificio Internacional Maria Mater Ecclesiae de Roma.

¿Qué educación en tiempo de crisis? (II)

"Educar a los Formadores en tiempo de emergencia educativa"

2.- Formación humana y fe

Dos son los polos, los protagonistas o --si preferís- los "lugares teológicos" de la respuesta a esta pregunta: el hombre en cuanto tal es el Hombre-Dios Jesús de Nazaret.

2.1.- El hombre en cuanto tal

Partamos del primer lugar teológico.

En cualquier situación histórica, social o humana donde se pueda uno encontrar, existe siempre la posibilidad de volver a empezar, de realizar una obra educativa y de trabajar en el ámbito de la formación. También en la crisis de época contemporánea, a cuyas raíces históricas y filosóficas he aludido, la posibilidad concreta que se tiene de educar está siempre representada por el hombre: sea del hombre concreto que cada uno es, sea del hombre concreto que se tiene de frente.

Crucial, a este respecto, antes de todo itinerario de formación humana, es la respuesta humilde y concreta a la pregunta: "¿Quién soy yo?, "¿Quién es el hombre?".

Y no pretendo, en tal modo, señalar itinerarios de descripción físico-psicológica del ser humano, ni, mucho menos, reabrir la puerta al idealismo, que se pregunta: "Qué pienso del hombre", y no quién es.

Cada hombre, cualquiera sea su condición y cualquiera sea la época en la que vive, se autopercibe y es percibido por los otros, como "necesidad", como "pregunta".

Y si toda la cultura dominante se conjura para sofocar las preguntas fundamentales que constituyen al hombre, no es porque no estén llenas de significado y no exijan una respuesta, sino, simplemente, porque la cultura dominante, incapaz de ofrecer respuestas humanamente perceptibles y satisfactorias, no tienen otra posibilidad, no tiene otra "vía de fuga" que la de sofocar en el hombre las preguntas.

Es como si el parangón evangélico del padre que, aún malo, no da piedras a los hijos que le piden pan o serpientes si le piden huevos (cfr. Mt 7,9-10), hubiera sido radicalmente vaciado en la actitud, filosóficamente y antropológicamente absurda, del poder dominante, que sigue repitiendo: "¡No debéis tener hambre!".

Espero que el mencionado parangón evangélico, en el desconcertante parangón con la cultura dominante, nos ofrezca al menos en parte, la medida de la dramaticidad de la situación en la que nos encontramos.

Los medios de comunicación, luego, hábilmente gestionados por los grandes poderes de este mundo, contribuyen ampliamente a una especie de anestesia general.

¡Sin embargo, el hombre es y sigue siendo "pregunta"!

Es y sigue ireductiblemente caracterizado por la evidencia del propio ser, y del ser del munco, y por aquellas preguntas fundamentales que, demasiado a menudo, llamamos "valores", sin recordar que son valores solo porque son exigencias fundamentales del yo.

¿La justicia, la verdad, la belleza, la racionalidad, la libertad, son valores? Ciertamente, y nadie de nosotros osaría desconocerlo, son valores humanos universales, y no confesionales, porque son, "antes", tanto desde el punto de vista ontológico como pedagógico, exigencias fundamentales del hombre.

Considero simplemente imposible, toda acción educativa que no parta de las exigencias fundamentales del hombre, que no saque a colación lo que el hombre es, lo que profundamente desea y cuál es el anhelo último de su corazón.

Y este dato hay que tenerlo siempre presente, ¡también cuando quienes se forman los los formadores!

El mismo sentido religioso humano --que no pocos estudiosos de la historia de las religiones relegan a un desarrollo más o menos estructurado de las diversas culturas y civilizaciones- es en realidad una característica antropológica universal e insuperable. No sólo porque históricamente no existe ninguna civilización, incluso la más primitiva y remota, que no haya expresado alguna dimensión religiosa, sino también porque, puesto frente a la realidad y a sí mismo, como datos, es decir como no provenientes de la propia obra, el hombre y su inteligencia están obligados a preguntarse: "¿Qué sentido tiene todo?".

En esta pregunta, o en la búsqueda del sentido último de la totalidad --por tanto de sí mismos y de lo real- Debemos, como educadores, recordar que se indica a los propios hermanos solo la respuesta que se ha encontrado, ¡partiendo de la propia pregunta!

Si no, también la respuesta teológicamente y antropológicamente más correcta (admitido que se la conozca) se convierte en una fórmula repetida, pero no vivida.

La misma misión educativa de la Iglesia debe continuamente ser revigorizada, reforzada y relanzada por esta auténtica pasión por el hombre; pasión que, como dice la etimología del término passio, es sobre todo compartir la misma condición de "demanda de significado".

2.2.- El Hombre-Dios Jesús de Nazaret

Frente a esta realidad de hombre, que he apenas delineado, el cual es demanda de significado y que vive los valores no como imposiciones externas a la propia conciencia, sino como el florecer vigoroso de las propias preguntas fundamentales (vivo la justicia porque soy necesidad de justicia; vivo la verdad porque soy necesidad de verdad, etc), frente a esta realidad de hombre, se presenta Cristo.

Antes de cualquier acto de fe en Jesús de Nazaret Señor y Cristo, es necesario subrayar que el Evento-Cristo tiene una propia e irreductible dimensión histórica.

Lo ha recordado eficazmente el santo padre Benedicto XVI en el incipit de su primera encíclica Deus Caritas Est, en la cual el ser cristiano es definido como: "Encuentro con un Acontecimiento, una Persona"

(n. 1).

El encuentro, por tanto, presupone algo-alguien de "otro" que yo, que se me hace encuentro y que yo puedo encontrar. Las consecuencias de esta clarificación sobre la esencia del Cristianismo y sobre la educación y formación son inmediatamente perceptibles por todos: por un lado la fidelidad al dato histórico excluye toda autoreferencialidad subjetiva, intimista o autoproyectiva en la relación con Cristo y, por otro, aún más profundamente, la dimensión histórica resulta radicalmente incompatible con toda concepción idealista y relativista, que afirme la imposibilidad del hombre de conocer la realidad.

Es posible por tanto afirmar --y es en el fondo la traducción que hace el evangelista Juan- que la respuesta a lo que el hombre es, que no está dentro de él, se ha hecho encontrable, ha venido a nuestro encuentro, se ha revelado en lo que era el ámbito más próximo al hombre: el hombre mismo.

"Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que nuestras manos han tocado, o sea el Verbo de la vida […], lo anunciamos también a vosotros […] para que nuestra alegría sea perfecta" (1Juan 1-4).

Tal encuentro entre la humanidad, como pergunta, y el Acontecimiento de Cristo, como respuesta, constituye la posibilidad de toda formación auténtica.

Con dos corolarios.

El primero: es posible vivir un intenso sentido religioso, es decir una profunda pregunta existencial, sin añun haber encontrado la respuesta que es Cristo. Y es necesario reconocer y afirmar que ya el sentido religioso, auténticamente vivido, representa y constituye un factor fundamental de formación.

Por contra --segundo corolario- en la mayor parte de los casos sucede --y probablemente todos podríamos dar testimonio- que precisamente el encuentro con Cristo determina el volverse a despertar un sentido religioso dormido, el despertarse de la humanidad; por tanto, con otro tanto realismo, es posible afirmar que: el Acontecimiento del encuentro con Cristo es el primer factor educativo, precisamente porque educa a estar en aquella posición de grato estupor, típica del sentido religioso, que constituye la esencia del hombre frente a Dios. Lo que Cristo vive por naturaleza, nosotros podemos vivirlo por gracia.

El percibir por sí mismos la Presencia del Misterio permite al humano vivir según la alta Vocación a la cual el Creador lo ha llamado: ser imagen y semejanza de Dios.

A nadie pienso que se le escape que tal "imagen y semejanza" tenga en Jesucristo el própio único modelo.

Traducido del italiano por ZENIT


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Viernes, 06 de julio de 2012

Reflexión a las lecturas del domingo décimo cuarto del Tiempo Ordinario - B, ofrecido por el sacerdote Dopn Juan Manuel Pérez Piñero bajo el epígrafe "ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR".

Domingo 14º del T. Ordinario B 

¡Es el drama de la Encarnación!

Para hablarnos, para darnos sus dones, su salvación…, Dios ha querido tener necesidad de la fragilidad de lo humano, hasta llegar a hacerse hombre como nosotros. Y así, en su pueblo de Nazaret, no le acogen como al Mesías, al Hijo de Dios vivo, al que tenía que venir…  Se quedan en lo humano… Por eso, “no pudo hacer allí ningún milagro”, porque les faltaba fe. Y Jesús “se extrañó de su falta de fe”, nos dice el Evangelio. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando. Pero sus paisanos de Nazaret se quedaron sin nada… Y es que la condición humana de Jesús revela su condición divina. Es verdad. Pero también la oculta. A este hecho lo llamo yo el “Drama de la Encarnación”. Aquella gente que escucha a Jesucristo en la sinagoga,  por un lado, “se asombran” y por otro “desconfían de Él”. Y comienzan a pensar y a decir: “¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? ¿Y sus hermanas no viven con nosotros aquí?”.

         Estas cosas que para los otros pueblos constituían pruebas de su grandeza,  para los de Nazaret se convirtieron en obstáculos… Y no son capaces de recapacitar y de abrirse a la fe. ¡Y no se trata sólo de la envidia de los pueblos pequeños! ¡Es el peligro de todos los que sabemos mucho de Jesús! Y esto hace que siempre tengamos excusas para no creer!  Es todo tan frágil, tan sencillo, tan simple, tan humano, que hace falta, a cada paso, recordar “el Misterio”

Si la palabra de Dios viniera envuelta en un resplandor celestial, si en los sacramentos cambiaran de color los signos, si los profetas y enviados parecieran extraterrestres, si hubiera algún tipo de conversación telefónica para poder preguntar alguna cosa…, pero no existe… Y es todo tan simple, tan “normal”,  que, a veces,  no nos parece que se trate de algo divino. De ahí que avivar nuestra fe  a cada paso, resulte imprescindible.  Y si, encima, somos “testarudos y obstinados”, como dice la primera lectura, la cosa se agrava. Y si los propios enviados tenemos alguna “espina en la carne”, algún emisario de Satanás que “nos apalea”  todavía peor. Es lo que sucede a S. Pablo (2ª Lect.). Rechazar los dones de Dios porque vienen envueltos en la fragilidad de lo humano es algo terrible, dramático. Por eso llamo a este Misterio el “El Drama de la Encarnación”.

Y todo esto que comentamos de Jesús, sucede también en la vida de la Iglesia. “El Drama de la Encarnación” está también presente en ella. ¡No hacen falta grandes análisis para comprobar su debilidad y su fragilidad! Y eso en todo: En sus instituciones, sus signos, sus recursos, su historia, las personas que pertenecemos a ella…

Pero, a pesar de eso, nos advierte el Vaticano II: “… Así como la naturaleza asumida sirve al Verbo divino como de instrumento vivo de salvación, unido indisolublemente a Él, de modo semejante la articulación social de la Iglesia sirve al Espíritu Santo, que la vivifica, para el acrecentamiento de su Cuerpo. Ésta es la única Iglesia de Cristo que, en el Símbolo, confesamos como una, santa, católica y apostólica…” (L. G. 8).

         Tantas veces nos gustaría que todo fuera de otro modo, que la Iglesia fuera más perfecta y más pura, pero Dios ha preferido otro camino…

         ¿Y por qué?

Nos enseña S. Pablo que “llevamos este tesoro en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros” (2Co 4, 7).

Y en la segunda lectura de hoy, el mismo Pablo nos presenta la “la regla de oro” que regula la existencia del Misterio: “La fuerza se realiza en la debilidad”. 

¡FELIZ DOMINGO! ¡FELIZ DÍA DEL SEÑOR!


Publicado por verdenaranja @ 21:42  | Espiritualidad
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Reflexión de José Antonio Pagola al evangelio del domingo catorce del Tiempo Ordinario - B.

Rechazado entre los suyos 

Jesús no es un sacerdote del Templo, ocupado en cuidar y promover la religión. Tampoco lo confunde nadie con un maestro de la Ley, dedicado a defender la Torá de Moisés. Los campesinos de Galilea ven en sus gestos curadores y en sus palabras de fuego la actuación de un profeta movido por el Espíritu de Dios.

Jesús sabe que le espera una vida difícil y conflictiva. Los dirigentes religiosos se le enfrentarán. Es el destino de todo profeta. No sospecha todavía que será rechazado precisamente entre los suyos, los que mejor lo conocen desde niño.

El rechazo de Jesús en su pueblo de Nazaret era muy comentado entre los primeros cristianos. Tres evangelistas recogen el episodio con todo detalle. Según Marcos, Jesús llega a Nazaret acompañado de un grupo de discípulos y con fama de profeta curador. Sus vecinos no saben qué pensar.

Al llegar el sábado, Jesús entra en la pequeña sinagoga del pueblo y "empieza a enseñar". Sus vecinos y familiares apenas le escuchan. Entre ellos nacen toda clase de preguntas. Conocen a Jesús desde niño: es un vecino más. ¿Dónde ha aprendido ese mensaje sorprendente del reino de Dios? ¿De quién ha recibido esa fuerza para curar? Marcos dice que todo "les resultaba escandaloso". ¿Por qué?

Aquellos campesinos creen que lo saben todo de Jesús. Se han hecho una idea de él desde niños. En lugar de acogerlo tal como se presenta ante ellos, quedan bloqueados por la imagen que tienen de él. Esa imagen les impide abrirse al misterio que se encierra en Jesús. Se resisten a descubrir en él la cercanía salvadora de Dios.

Pero hay algo más. Acogerlo como profeta significa estar dispuestos a escuchar el mensaje que les dirige en nombre de Dios. Y esto puede traerles problemas. Ellos tienen su sinagoga, sus libros sagrados y sus tradiciones. Viven con paz su religión. La presencia profética de Jesús puede romper la tranquilidad de la aldea.

Los cristianos tenemos imágenes bastante diferentes de Jesús. No todas coinciden con la que tenían los que lo conocieron de cerca y lo siguieron. Cada uno nos hacemos nuestra idea de él. Esta imagen condiciona nuestra forma de vivir la fe. Si nuestra imagen de Jesús es pobre, parcial o distorsionada, nuestra fe será pobre, parcial o distorsionada.

¿Por qué nos esforzamos tan poco en conocer a Jesús? ¿Por qué nos escandaliza recordar sus rasgos humanos? ¿Por qué nos resistimos a confesar que Dios se ha encarnado en un Profeta? ¿Tal vez intuimos que su vida profética nos obligaría a transformar profundamente su Iglesia? 

José Antonio Pagola 

8 de Julio de 2012
14 Tiempo ordinario (B)
Marcos 6, 1-6


Publicado por verdenaranja @ 21:34  | Espiritualidad
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Jueves, 05 de julio de 2012

El DEPARTAMENTO DE COMUNICACIÓN del obispado de  Tenerife nos participa de las noticias generadas durante la última semana en la diócesis.

38201. La Laguna. Tenerife.
Tfno. 922-25 86 40 / Extensión 8
e-mail: comunicacionobispadodetenerife@gmail.com

Boletín 489 

LAS NOTICIAS AMPLIADAS PUEDEN VERLAS ENTRANDO EN NUESTRO BLOG. Textos, sonidos, e imágenes los tienen en: http://www.comunicacionobispadodetenerife.blogspot.com/

El próximo día 7 de julio, a las 10:30 horas, en la Santa Iglesia Catedral, tres nuevos sacerdotes serán ordenados por el Obispo para el servicio ministerial de la Diócesis Nivariense. Antonio Delgado, Airán Expósito y Julián Azcárate, entrarán a formar parte del Presbiterio Diocesano. Concluye su período de formación y se inicia su ministerio sacerdotal. 

Las primeras misas de estos nuevos presbíteros quedan de la siguiente forma: Airán Expósito, el 10 de julio, a las 19:30 horas, en la parroquia de San Marcos Evangelista, en Icod de los Vinos y el 12 de julio, a las 19:00 horas, en la parroquia de San Pedro, en Güímar. Por su parte, Antonio Delgado presidirá su primera Eucaristía el 9 de julio, a las 19:00 horas, en la parroquia de San Lázaro, en La Laguna. Y Julián Azcárate hará lo propio el domingo 8 de julio, a las 19:30 horas, en la parroquia de Santa María, en Añaza. 

La VIII Escuela de Verano del ISTIC, en La Laguna, se inauguró con el curso "Para abrir la puerta de la fe", desarrollado por el profesor Quino Guerra, quien hizo hincapié en la importancia hoy de significar los verdaderos fundamentos de la fe, sobre todo en una sociedad que pasa por una crisis económica, pero de forma especial por un trasfondo de ausencia de valores. 

También en la isla bonita han comenzado esta semana las Jornadas de Formación de Verano. En esta ocasión, con un cursillo sobre el Credo de la Fe. Alrededor de 150 personas disfrutan de esta iniciativa formativa encaminada a profundizar en aquello que se proclama cuando, en el seno de nuestras celebraciones, expresamos la fe. Un cursillo que se presenta como continuación del impartido el año pasado en estas mismas fechas. En esta ocasión, los contenidos son: “Creo en la Iglesia Católica, la Comunión de los Santos, el Perdón de los Pecados, la Resurrección de los Muertos y la Vida Eterna. La realización del curso corre a cargo de Juan Antonio Guedes, párroco de S. Francisco de Asís y Nuestra Señora del Pilar y Santiago Apóstol. 

El pasado martes, en la contraportada de DIARIO DE AVISOS, última aparición de la sección Nuestra Gente, hasta el martes 4 de septiembre, Ricardo Iglesias, trabajador social de Cáritas, desenredó en su reportaje la necesidad de las redes sociales para la labor pastoral en la Iglesia. Sobre esto continuó hablando, Ricardo precisamente en la Escuela de Verano del ISTIC, donde desenredó aún más el ovillo de hilo de las redes sociales en el mundo de las comunidades y la Iglesia hoy.  

Esta semana se está desarrollando el Cursillo de Discernimiento Vocacional en el Seminario. 

El 16 de julio se celebra el Día de la Gente de la Mar y de Apostolado del Mar. Este año bajo el lema: “Apóstoles de la mar: Testigos de la Nueva Evangelización”. 

En estos días tuvo lugar la celebración del final de curso de la Coordinadora de Jóvenes del Arciprestazgo de Granadilla de Abona. Celebración que también sirvió de preparación para el campo de trabajo que el movimiento juvenil "Savia Nueva" realizará del 1 al 5 de Agosto, en el municipio de San Miguel de Abona 

Radio ECCA lanza para este verano una doble oferta de formación y de experiencia espiritual. Con tono más formativo, está el curso LA ASAMBLEA CRISTIANA, que presenta la historia y la misión de la Iglesia en una reflexión interesante. Un curso muy recomendable para catequistas, profesores de religión y personas que deseen conocer mejor la experiencia religiosa de la Iglesia. Por otro lado, está la propuesta de Ejercicios Espirituales bajo el nombre de CONOCIMIENTO INTERNO. Ambas iniciativas ya están disponibles en la web para inscribirse: www.radioecca.org 

Del 13 al 19 de agosto, el movimiento juvenil “Hombres Nuevos” desarrollará su acampada de verano. Será en El Lagar, en La Guancha. Los miembros de este movimiento han animado a todos los que quieran, especialmente a las familias, a compartir la celebración de la Eucaristía de clausura el 19 de agosto.

Los actos religiosos en honor a Nuestra Señora del Carmen en Los Realejos han dado comienzo el miércoles 4 de julio con la bajada de la imagen de su camarín hasta el presbiterio, al finalizar la llamada "misa de los miércoles del Carmen". Se da la circunstancia, que en la fiesta de este 2012 se cumplen los 30 años de la Coronación Canónica de la imagen. 

A finales del mes de junio, tuvo lugar la reunión mensual de la "Frater Tenerife" (Fraternidad Cristiana de personas con discapacidad), en los salones parroquiales de La Gallega (Santa Cruz de Tenerife). Después de la acogida, tuvo lugar un taller de risoterapia que dio paso al almuerzo compartido para, ya en la tarde, celebrar la Eucaristía final de curso, rematada con un momento de fiesta. 

Recientemente, se ha vuelto a reunir el Cabildo Catedral para hacer balance del seguimiento de las obras del templo catedralicio. 

El pasado domingo 1 de julio, los miembros de la delegación diocesana de pastoral penitenciaria revisaron el trabajo que a lo largo del curso pastoral realizaron con los hermanos y hermanas encarcelados y con el personal penitenciario. Las conclusiones se pueden leer desde el blog de comunicación del Obispado. 

La Conferencia Episcopal Española (CEE) ha publicado el documento "La verdad del amor humano. Orientaciones sobre el amor conyugal, la ideología de género y la legislación familiar". 


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DOMINGO XIV - B   

 MONICIONES

 

PRIMERA LECTURA

         La primera Lectura nos prepara, como siempre, para el Evangelio. Al antiguo pueblo de Dios que se había convertido en pueblo rebelde, el Señor le envía un profeta. Le hagan caso o no, sabrán que hubo un profeta en medio de ellos. En el Evangelio será el propio Jesucristo, nuestro Maestro y Señor, el que será rechazado en su propio pueblo de Nazaret. 

SEGUNDA LECTURA

         S. Pablo, en medio de tantas persecuciones y dificultades, comprende que en la obra de la evangelización, Dios es el que tiene el poder y la eficacia. Por eso, llega a esta conclusión: “Cuando soy débil, entonces soy fuerte”. 

TERCERA LECTURA

         El Evangelio nos presenta a Jesús, de visita a su pueblo de Nazaret. Pero allí no pudo hacer ningún milagro porque les faltaba fe.

         Aclamémosle ahora con el canto del aleluya.  

COMUNIÓN

         En la Comunión recibimos a Jesús de Nazaret, el hijo de María, el carpintero de Nazaret, pero también nuestro Dios y Salvador. Pidámosle que nos ayude a reconocerle siempre en su Palabra, en sus mensajes y en sus dones, a pesar de lo frágil y débil de la envoltura humana con que llegan hasta nosotros.


Publicado por verdenaranja @ 22:56  | Liturgia
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Mi?rcoles, 04 de julio de 2012

ZENIT nos ofrece el artículo de nuestro colaborador el obispo de San Cristóbal de las Casas, México, sobre el actual proceso electoral que vive el país azteca y los criterios a tener en cuenta.

Esquizofrenia moral en la política
Criterios ante el proceso electoral en México

+ Felipe Arizmendi Esquivel

HECHOS

Como estamos en un avanzado proceso electoral para elegir presidente dela República, senadores, diputados, gobernadores y presidentes municipales, la reportera de un diario nacional me preguntó si realmente existe un voto católico; es decir, si hay sectores que votan conforme a sus convicciones religiosas, por ejemplo por candidatos que enarbolan valores similares a los del catolicismo; o esto es un mito.

Le respondí que la mayoría de la gente vota por quien considera que le pueda mejorar sus ingresos económicos, y no se fija tanto en otros valores. Muchos van a los mítines de los candidatos para ver qué les regalan, o sólo para escuchar qué conjunto musical ameniza el evento, no tanto para conocer la forma de ser y de pensar de los diversos aspirantes, ni para escuchar sus propuestas y analizarlas; lo que más les importa es la economía. Como un importante empresario que intentaba convencernos a los obispos de las bondades de un candidato, fijándose sólo en datos económicos, sin considerar sus limitaciones en otros aspectos, como sus políticas antinatalistas, o su declarada convicción de que su fe católica nada tiene que ver con su práctica política.

Una buena parte de la población no toma en cuenta la religión del candidato, su estabilidad matrimonial, su actitud ante el aborto o la familia, qué piensa de la libertad religiosa, ni cuál podría ser su relación con las iglesias; lo que más les importa es lo material, su conveniencia personal. Pareciera que la fe de la mayoría de los votantes no tuviera nada que ver al decidir su voto. Sin embargo, sí hay personas maduras y conscientes, que analizan cuáles candidatos piensan y viven conforme a la propia fe, y este juicio les ilumina al votar.

CRITERIOS

Los obispos nos empeñamos insistiendo a la gente que analice todos los factores: económicos, sociales, políticos, educativos, laborales, culturales, etc., pero también los de índole moral y religiosa; que tomen en cuenta si un candidato tiene criterios y actitudes acordes con la propia fe (la mayoría de declaran católicos), o todo lo contrario, y que este análisis les ayude a decidir a quién apoyar con su voto. Sin embargo, son relativamente pocos quienes analizan la coherencia de vida de los candidatos con nuestra fe, y dan su voto a quien impulsa políticas no acordes con ella, sólo fijándose en aspectos meramente políticos y económicos. Hacemos documentos para iluminar las conciencias, pero son pocos quienes los toman en cuenta. Si su fe no es criterio para votar, es una fe trunca, mocha, incompleta, no madura, espiritualista, esquizofrénica.

En su vuelo hacia México, el papa Benedicto XVI dijo a los periodistas: “Hay en muchos católicos una cierta esquizofrenia entre la moral individual y la moral pública: individualmente son creyentes católicos, pero en la vida pública siguen otros caminos que no responden a los grandes valores del Evangelio, que son necesarios para el establecimiento de una sociedad justa. Es bueno educar para superar esta esquizofrenia, educar no sólo a una moral individual, sino a una moral pública. Esta moral pública debe ser una moral razonable y compartida, compartida también por los no creyentes, una moral de la razón”.

En Cuba, dijo claramente: “Cuando Dios es arrojado fuera, el mundo se convierte en un lugar inhóspito para el hombre. Dios nos ha creado como fruto de su amor infinito; por eso vivir conforme a su voluntad es el camino para encontrar nuestra genuina identidad, la verdad de nuestro ser, mientras que apartarse de Dios nos aleja de nosotros mismos y nos precipita en el vacío”.

PROPUESTAS

Si usted es creyente, si su fe es una luz que ilumina sus decisiones y no vive en esquizofrenia, analice qué candidatos son más coherentes, en sus declaraciones y en su vida, con los postulados de la propia fe: ¿Cuál es su actitud ante la familia, el aborto, las uniones homosexuales, la religión, los pobres, el abandono del campo, la corrupción, la inseguridad, el narcotráfico, la migración, la violencia, los derechos de la mujer? La fe exige moral, pero también es justicia, verdad, amor.


Publicado por verdenaranja @ 22:31
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ZENIT Con motivo del 50 Congreso Eucarístico Internacional, ofrecemos un artículo de José Antonio Benito, historiador eclesiástico, sobre el origen las cofradías del Santísimo Sacramento.

La Cofradía del Santísimo Sacramento
Una antigua devoción eucarística en el mundo seglar

Por José Antonio Benito*

Las cofradías del Santísimo Sacramentoconstituyen la fuerza más importante que aglutina y fomenta la devoción al Santísimo. Conviene insistir en la repercusión social de la fe en el ordinario ambiente laboral, ya que es la fuente principal de la actividad del seglar. Como señalaba el experto uruguayo Guzmán Carriquiry, entonces subsecretario del Pontificio Consejo para los Laicos, en el Encuentro Mundial de Cofradías celebrado en Sevilla (España) en octubre de 1998, las cofradías tienen cuatro características fundamentales: la liturgia y la vida de oración; la caridad atenta a los más pobres y necesitados; la “cultura de vivir juntos la fraternidad cristiana”; y el aporte de obras de valor artístico e histórico que mantienen viva la religiosidad popular.

Fue la repulsa a la herejía de Berengario en el siglo XI lo que llevó a introducir el rito de la elevación en la Santa Misa. De igual manera, otras herejías impulsaron a crear instituciones como las cofradías. En 1246, el obispo de Lieja, monseñor Ricardo de Torote mandó celebrar en su diócesis la fiesta del Corpus, que provocó el surgimiento de las procesiones “teofóricas” en las que se portaba la hostia santa "in calice coperto", hasta la concesión de la procesión del Corpus con el papa Urbano IV. La primera cofradía eucarística parece que fue la “Confraternitate o Suoele o Compagnie del Sacratisimo Corpo di Cristo” fundada por el franciscano padre Cherubino di Spoleto y Bernardino Tomitano, hacia 1484 en Parma, Orvieto, Génova, Boloña, Forli, Macerata, Milán y en 1501, San Lorenzo en Damaso de Roma.

Según reza la introducción de los estatutos “cuatro pobres pecadores sin dotes, pero piadosos cristianos, fueron los fundadores y primeros miembros de la Cofradía” [1] Los fundadores y primeros miembros se presentaban en la iglesia todas las mañanas dispuestos a acompañar los viáticos con un cirio en la mano. Fue con el papa Paulo III cuando el dominico padre Tomás Stella estableció en 1538, en la iglesia de Santa María sobre Minerva, una cofradía del Santísimo Sacramento con bula Dominus noster Ieus Cristus del 30 de noviembre de 1539, que marcará el inicio de una fecunda proliferación de cofradías del SS por todo el mundo. En España, incluso antes de la citada bula, existían cofradías del SS por el impulso de doña Teresa Enríquez, la “loca del Sacramento” quien fue nombrada por el papa Patrona en España dela Archicofradía del SS y quien obtuvo de Julio II una bula especial para la misma. Más adelante, proliferarán asociaciones eucarísticas destinadas a practicar un culto más vivo ala Eucaristía comola Adoración Perpetua, día y noche, ante el Santísimo, de las benedictinas reformadas, el culto a las 40 horas, iniciativa al parecer de san Carlos Borromeo por bula del papa Clemente VIII en 1592. El 35 Congreso eucarístico de Barcelona de 1952 insta a que se renueven los votos para que entre todas la asociaciones eucarísticas se establezca con preferencia en cada parroquiala Cofradía del SS. Las cofradías del Santísimo Sacramento surgen a partir del Concilio de Trento con un profundo sentido religioso y espiritual, pues defienden la presencia real de Cristo enla Eucaristía. Son llamadas también de Minerva, a imitación de la fundada en la iglesia de Minerva de Roma en 1539.

Una venerable tradición afirma quela Hermandad Sacramentaldel Sagrario de la Catedral, ‘La Pontificiae Ilustre Archicofradía del Santísimo Sacramento del Sagrario dela Santa Metropolitanay Patriarcal Iglesia Catedral de Sevilla’ fue fundada por doña Teresa Enríquez, "La Locadel Sacramento", en 1511, año en que llegó a Sevilla como integrante del séquito del rey Fernando el Católico y de su segunda esposa Germana de Foix. Traía consigo la famosa Bula Pastoris Aeternis expedida en Roma el 21 de agosto de 1508 por el papa Julio II, concediendo indultos y especiales privilegios para las cofradías eucarísticas que se iban instituyendo bajo el patrocinio de tan noble dama en todos los reinos españoles. A finales del siglo XVI se había extraviado la primitiva Regla, aprobándose otra el 21 de mayo de 1589 por el Provisor y Vicario General del Arzobispado hispalense el licenciado Bernardino Rodríguez. Poco después, el 17 de noviembre de 1607, era el Provisor D. Jerónimo de Leiva quien ratificaba unas nuevas Ordenanzas. Como era preceptivo, el Real y Supremo Consejo de Castilla aprobó otras Reglas el 19 de octubre de 1787. Las últimas por las que se rige datan del 26 de abril de 1993.

En todos los congresos eucarísticos internacionales, desde el de Lille en 1881, se ha incentivado la devoción al Santísimo y puede decirse que en todos ellos se ha preconizado como excelente medio la erección dela Cofradíadel Santísimo. Éste en concreto “hace votos para que se trabaje por establecer en todas las parroquias, sobre todo en las Catedrales, una cofradía del Santísimo Sacramento”. El segundo, de Avignon, “desea, además, que todos los meses se dé a los cofrades una instrucción eucarística”. Del mismo modo se urge en los demás, con la añadidura de alguna norma o alabando las ya establecidas. El Código de Derecho Canónico recogió el deseo y lo expresó sabiamente en el Canon  711, 2. Tales palabras  según declaróla Comisióne intérpretes en 1927 (AAS 19-161) no causan a los prelados obligación formal, pero manifiestan el deseo dela Iglesiaque, entre todas las asociaciones eucarísticas, es deseo dela Iglesiaque, entre todas las asociaciones eucarísticas, se establezca con preferencia en las parroquias dela Cofradíadel Santísimo Sacramento, no siendo las demás, según la mente del canon, sino asociaciones que suplen a aquella en determinada circunstancia.

La cofradía del Santísimo Sacramento en Lima

Por el objeto de su culto, la más importante era sin duda la cofradía del Santísimo Sacramento. En Lima se creó el año mismo de la fundación de la ciudad por Francisco Pizarro (AAL, Cofradías, XLII:26, ff.9-13v). Parece ser que fueron los dominicos quienes la instituyeron en una capillita cercana a la futura catedral y consiguieron bula de confirmación de Roma un 25 de mayo de 1540 con las mismas gracias jubilares que la archicofradía dela Minervade Roma. Hubo un litigio con la catedral para ver dónde debería estar y después de muchos encuentros y desencuentros se decidió que estuviese en el convento, con la condición de que con sus rentas acuda al culto del Señor en ambas iglesias. A mediados del siglo XVII los 24 hermanos y los cofrades decidieron regresar a la catedral y costearon un edificio contiguo, la parroquia del Sagrario. Según sus constituciones la cofradía estaba integrada por 50 hermanos seglares, aparte de los sacerdotes...La cofradía estaba obligada a financiar cierta “danza de niños”.

En el Virreinato, según el minucioso censo eclesiástico de 1619, ejecutado en tiempos del tercer arzobispo de Lima, Bartolomé de Lobo Guerrero, consta que en casi toda la extensión de la arquidiócesis tenía vida la cofradía del Santísimo Sacramento; en primer lugar, enla Catedralde Lima, pero también en las parroquias de Santa Ana, San Sebastián y San Marcelo; en el pueblo del Cercado; en el puerto del Callao; enla Magdalena, a cargo de los franciscanos; en la doctrina de Lunahuaná, en la de Chinchán a cinco leguas de Pisco; en Coayllo y Calango, en Lea, Luren, Nazca, puerto de Pisco, (cofradías de españoles y de indios), Chunchanga, Sumay (sic), Villa de Arnedo (o Chancay), Huacho, Carrión de Velasco Unto a la actual Vigueta), San Damián (en Huarochirí), San Lorenzo de Quinta (también en Huarochirí), Cajatambo, Reyes (cerca de Junín), Ninacaca (en Huánuco), Óndores, San Juan de Huariaca (en Paseo), Concepción, Matahuasi, San Jerónimo de Tunán, Orcotuna, Cincos (estas seis últimas en el valle del Mantaro, a cargo de los franciscanos), Llapo, Chacas y el Obraje, Tauca, Piscobamba, Llamellín, Santo Domingo de Huari, Huántar y Chavín, Ichopincos, Huaraz (estas ocho últimas en Ancash), y en la iglesia mayor de la ciudad de Huánuco.

A decir verdad, de la estadística revisada consta que la más extendida erala Cofradíadel Santísimo Sacramento, seguida de las de Nuestra Señora y de las Animas, en ese orden. Los cófrades se obligaban a una particular devoción al misterio eucarístico y se esmeraban en honrarlo, con el máximo esplendor posible, en la fiesta del Corpus Christi.

[1] José Bachs Cortina “La cofradía del Santísimo Sacramento en la letra y en el espíritu del canon 711,2”XXX Congreso Eucarístico Internacional 1952 “La Eucaristíayla Paz” Tomo I, Barcelona 1952, pp. 797-800.

José Castelltort “Restablecimiento de la cofradía dela Minerva” - XXX Congreso Eucarístico Internacional 1952 “La Eucaristíayla Paz” Tomo I, Barcelona 1952, pp. 801-806

*Historiador eclesiástico. Director del Centro de Estudios Toribianos dela Facultadde Teología Pontificia y Civil de Lima. El presente artículo fue publicado por el autor en: “La devoción eucarística en los santos peruanos” Congreso Eucarístico del Norte del Perú. Arzobispado Metropolitano de Trujillo, Trujillo 2006, pp. 30-44.


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ZENIT nos ofreceel texto de la homilía pronunciada en la misa final del Congreso Eucarístico Internacional de Dublín por el cardenal Marc Ouellet, prefecto de la Congregación de los Obispos y legado papal para el Congreso.

Queridos hermanos y hermanas:

La cincuenta edición del Congreso Eucarístico Internacional está llegando a su fin. Estamos profundamente agradecidos a Dios por la luz de su Palabra y por el don de la Santa Eucaristía, que refuerza nuestra comunión con Cristo y con los otros.

Al final de esta celebración oiremos el mensaje del papa Benedicto XVI. Sus palabras nos recuerdan que este Congreso Eucarístico Internacional da testimonio de la Iglesia católica como la universal comunión de muchas Iglesias particulares. Los obispos, sacerdotes, religiosos y fieles laicos aquí representan a la Iglesia católica que se encuentra en todo el mundo en miles de comunidades, pero que es una en la fe y el amor de Jesucristo. Saludo a los representantes ecuménicos y les agradezco a todos por participar en este evento lleno de gracia.

Saludo al presidente de Irlanda, y a todas las autoridades civiles, consciente de la noble tradición de esta valiente nación. Agradezco de corazón al arzobispo Martin, al cardenal Brady y a todos los colaboradores de este evento por el don de su cálida hospitalidad y por el ejemplo de su fuerte dedicación a la renovación cristiana de su país.

Para prepararnos a escuchar el mansaje del santo padre, déjenme reflexionar sobre las lecturas de hoy, que nos ofrecen un mensaje de gran esperanza y confianza.

A través del profeta Ezequiel, el Señor dice: "También yo tomaré la copa de un cedro, de sus ramas cimeras tomaré un tallo, y lo plantaré en un monte muy alto; lo plantaré en un monte alto de Israel; y echará ramas y dará frutos, y se hará un cedro magnífico". (Ez. 17:22-23).

En el Evangelio, Jesús usa una imagen similar para hablar del Reino de Dios "[El Reino] es como un grano de mostaza. Cuando se siembra en la tierra, es la más pequeña de todas las semillas. Pero, una vez sembrada, crece, se hace mayor que cualquier hortaliza y echa ramas tan grandes que las aves del cielo pueden anidar a su sombra" (Mc. 4:31-32).

Entendemos la profesía de Ezequiel a la luz de Cristo. Jesucristo es el tallo tomado de la rama más alta, es Dios de Dios, y plantado por Dios mismo en una montaña muy alta, que es el Calvario.

Dios Padre ha plantado en el Calvario la semilla de la Cruz por amor a su creación y por todos los pecadores. La semilla de la Cruz es el Sagrado Corazón de su Hijo unigénito, traspasado hasta morir por nuestros pecados, pero elevado de la muerte por el poder de la divina misericordia. Por lo tanto, Cristo Jesús es el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo. Es el Santo Redentor en el que confiamos y encontramos salvación. La semilla del amor de Cristo, enterrada en la tierra del Calvario, produjo un fruto inimaginable: un árbol, el Árbol de la Vida, un noble cedro que es la Santa Iglesia de Dios, el alba del Reino. Creemos en una única, santa, católica y apostólica Iglesia, porque creemos en Cristo que quiere que la Iglesia sea su Cuerpo, nacida de la entrega de su Cuerpo Eucarístico.

Queridos hermanos y hermanas, regocijémonos llenémonos de confianza. "Estamos llenos de confianza" (2 Cor. 5:6), como san Pablo dice a los corintios. Lo estamos porque el Señor resucitado es nuestra casa y nuestra salvación. Experimentamos limitaciones y fallos en la Iglesia pero el Señor nos sostiene, curando nuestras heridas y reforzando nuestro amor. ¡Regocijémonos en El y estemos alegres!

Podemos descansar en el Señor para un nuevo comienzo. San Pablo nos da la clave para toda renovación personal o eclesial: "Queremos complacerle" (2 Cor. 5:6). Esta clave de renovación en nuestras vidas es una decisión de renovarnos en el amor del Señor y vivir y morir por El, conociendo que su gracia nunca falla. ¡Que el próximo Año de la Fe confirme en nosotros esta decisión!

Jesús es la semilla sembrada por Dios mismo en las profundidades de la tierra, una semilla que cayó a la tierra, murió y fue elevada a la vida eterna. De esta pequeña semilla de salvación viene el Árbol de la Vida, la Iglesia, en la toda la humanidad está llamada a encontrar un hogar y seguridad en la compañía del Señor resucitado.

Por esta verdadera razón, la Iglesia está llamada, y nosotros estamos llamados a dar testimonio del señor compaciéndole, es decir, predicando el Evangelio, viviendo en fraternidad y orando a Dios por el don de la salvación.

Después de esta semana de reflexión eucarística, celebración y adoración, somos ciertamente más conscientes de la llamada de Dios a la comunión con El y con los otros.

Llevemos el testimonio de su gracia llamando a los otros a la fe en esta comunión. Que la campana irlandesa, que resuena desde Lough Derg, desde Knock y Dublín, resuene en el mundo entero. Toquemos la campaña con nuestro personal testimonio de fe renovada en la Santa Eucaristía.

la fe es el don más precioso que hemos recibido con el Bautismo. ¡No lo conservemos en privado y con temor! ¡Dejémoslo crecer con un espléndido árbol a través del compartir en todas partes!

Incluso si a veces somos probados en nuestra fe, no temáis, y recordad que nosotros somos: el cuerpo de Cristo dedicado a amar a Dios sobre todas las cosas, dedicado a vivir en el Espíritu de la nueva y eterna alianza.

No estamos solos; el Espíritu de Pentecostés mora en nosotros. La comunión de los santos, con María en su centro, viene en nuestra ayuda tan pronto como toquemos la campaña de la oración con total confianza. ¡Mantenéos esperanzados y alegres, porque el Reino de Dios está cerca!

Queridos hermanos y hermanas, al final de esta Misa escucharemos el mensaje del santo padre para la conclusión de este Congreso. Oigámosle con gran respeto y gratitud porque es nuestro padre espiritual, un padre que es santo y digno de nuestra confianza y sincera obediencia.

Que nuestra comunión con el Cuerpo de Cristo sea un nuevo vínculo de amor; una pequeña semilla, quizás, pero, por la gracia y misericordia de Dios, llena de fruto.

Juntos oramos con las palabras de san Efrén, diácono y doctor de la Iglesia: "Señor... hemos tenido tu tesoro escondido entre nosotros desde que recibimos la gracia bautismal; crece cada vez más rico en nuestra mesa sacramental. ¡Enséñanos a encontrar nuestra alegría en su favor! Señor, tenemos entre nosotros tu memorial, recibido en tu mesa espiritual; danos poseerlo en su plena realidad cuando sean hechas nuevas todas las cosas" (Sermo 3, De fine et admonitione 2. 4-5). ¡Amen!

Traducido del original inglés por ZENIT


Publicado por verdenaranja @ 21:40  | Homil?as
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Martes, 03 de julio de 2012

ZENIT nos ofrece el texto del videomensaje del papa Benedicto XVI que los asistentes pudieron ver y escuchar en la clausura del 50 Congreso Eucarístico Internacional que se ha celebrado en Dublín, Irlanda.

Queridos hermanos y hermanas:

Con gran afecto en el Señor, saludo a todos los que os habéis reunido en Dublín para el 50 Congreso Eucarístico Internacional, en especial al señor cardenal Brady, al señor arzobispo Martin, al clero, a las personas consagradas, a los fieles de Irlanda y a todos los que habéis venido desde lejos para apoyar ala Iglesiaen Irlanda con vuestra presencia y vuestras oraciones.

El tema del Congreso – «La Eucaristía: Comunión con Cristo y entre nosotros» – nos lleva a reflexionar sobrela Iglesiacomo misterio de comunión con el Señor y con todos los miembros de su cuerpo. Desde los primeros tiempos, la noción de koinonia o communio ha sido central en la comprensión quela Iglesiaha tenido de sí misma, de su relación con Cristo, su Fundador, y de los sacramentos que celebra, sobre todola Eucaristía. Medianteel Bautismo, se nos incorpora a la muerte de Cristo, renaciendo en la gran familia de los hermanos y hermanas de Jesucristo; porla Confirmaciónrecibimos el sello del Espíritu Santo y, por nuestra participación enla Eucaristía, entramos en comunión con Cristo y se hace visible en la tierra la comunión con los demás. Recibimos también la prenda de la vida eterna futura.

El Congreso tiene lugar en un momento en el quela Iglesiase prepara en todo el mundo para celebrar el Año dela Fe, para conmemorar el quincuagésimo aniversario del inicio del Concilio Vaticano II, un acontecimiento que puso en marcha la más amplia renovación del rito romano que jamás se haya conocido. Basado en un examen profundo de las fuentes de la liturgia, el Concilio promovió la participación plena y activa de los fieles en el sacrificio eucarístico. Teniendo en cuenta el tiempo transcurrido, y a la luz de la experiencia dela Iglesiauniversal en este periodo, es evidente que los deseos de los Padres Conciliares sobre la renovación litúrgica se han logrado en gran parte, pero es igualmente claro que ha habido muchos malentendidos e irregularidades. La renovación de las formas externas querida por los Padres Conciliares se pensó para que fuera más fácil entrar en la profundidad interior del misterio. Su verdadero propósito era llevar a las personas a un encuentro personal con el Señor, presente en la Eucaristía, y por tanto con el Dios vivo, para que a través de este contacto con el amor de Cristo, pudiera crecer también el amor de sus hermanos y hermanas entre sí. Sin embargo, la revisión de las formas litúrgicas se ha quedado con cierta frecuencia en un nivel externo, y la «participación activa» se ha confundido con la mera actividad externa. Por tanto, queda todavía mucho por hacer en el camino de la renovación litúrgica real. En un mundo que ha cambiado, y cada vez más obsesionado con las cosas materiales, debemos aprender a reconocer de nuevo la presencia misteriosa del Señor resucitado, el único que puede dar amplitud y profundidad a nuestra vida.

La Eucaristíaes el culto de todala Iglesia, pero requiere igualmente el pleno compromiso de cada cristiano en la misión dela Iglesia; implica una llamada a ser pueblo santo de Dios, pero también a la santidad personal; se ha de celebrar con gran alegría y sencillez, pero también tan digna y reverentemente como sea posible; nos invita a arrepentirnos de nuestros pecados, pero también a perdonar a nuestros hermanos y hermanas; nos une en el Espíritu, pero también nos da el mandato del mismo Espíritu de llevarla Buena Nuevade la salvación a otros.

Por otra parte,la Eucaristíaes el memorial del sacrificio de Cristo en la cruz; su cuerpo y su sangre instauran la nueva y eterna Alianza para el perdón de los pecados y la transformación del mundo. Durante siglos, Irlanda ha sido forjada en lo más hondo por la santa Misa y por la fuerza de su gracia, así como por las generaciones de monjes, mártires y misioneros que han vivido heroicamente la fe en el país y difundidola Buena Nuevadel amor de Dios y el perdón más allá de sus costas. Sois los herederos de una Iglesia que ha sido una fuerza poderosa para el bien del mundo, y que ha llevado un amor profundo y duradero a Cristo y a su bienaventurada Madre a muchos, a muchos otros. Vuestros antepasados enla Iglesiaen Irlanda supieron cómo esforzarse por la santidad y la constancia en su vida personal, cómo proclamar el gozo que proviene del Evangelio, cómo inculcar la importancia de pertenecer ala Iglesiauniversal, en comunión conla Sedede Pedro, y la forma de transmitir el amor a la fe y la virtud cristiana a otras generaciones. Nuestra fe católica, imbuida de un sentido radical de la presencia de Dios, fascinada por la belleza de su creación que nos rodea y purificada por la penitencia personal y la conciencia del perdón de Dios, es un legado que sin duda se perfecciona y se alimenta cuando se lleva regularmente al altar del Señor en el sacrificio dela Misa. Lagratitud y la alegría por una historia tan grande de fe y de amor se han visto recientemente conmocionados de una manera terrible al salir a la luz los pecados cometidos por sacerdotes y personas consagradas contra personas confiadas a sus cuidados. En lugar de mostrarles el camino hacia Cristo, hacia Dios, en lugar de dar testimonio de su bondad, abusaron de ellos, socavando la credibilidad del mensaje dela Iglesia.¿Cómo se explica el que personas que reciben regularmente el cuerpo del Señor y confiesan sus pecados en el sacramento de la penitencia hayan pecado de esta manera? Sigue siendo un misterio. Pero, evidentemente, su cristianismo no estaba alimentado por el encuentro gozoso con Cristo: se había convertido en una mera cuestión de hábito. El esfuerzo del Concilio estaba orientado a superar esta forma de cristianismo y a redescubrir la fe como una amistad personal profunda con la bondad de Jesucristo. El Congreso Eucarístico tiene un objetivo similar. Aquí queremos encontrarnos con el Señor resucitado. Le pedimos que nos llegue hasta lo más hondo. Que al igual que sopló sobre los Apóstoles enla Pascuainfundiéndoles su Espíritu, derrame también sobre nosotros su aliento, la fuerza del Espíritu Santo, y así nos ayude a ser verdaderos testigos de su amor, testigos de la verdad. Su verdad es su amor. El amor de Cristo es la verdad.

Mis queridos hermanos y hermanas, ruego que el Congreso sea para cada uno de vosotros una experiencia espiritualmente fecunda de comunión con Cristo y su Iglesia. Al mismo tiempo, me gustaría invitaros a uniros a mí en la oración, para que Dios bendiga el próximo Congreso Eucarístico Internacional, que tendrá lugar en 2016 en la ciudad de Cebú. Envío un caluroso saludo al pueblo de Filipinas, asegurando mi cercanía en la oración durante el periodo de preparación a este gran encuentro eclesial. Estoy seguro de que aportará una renovación espiritual duradera, no sólo a ellos, sino también a todos los participantes del mundo entero. Ahora, encomiendo a todos los participantes en este Congreso a la protección amorosa de María, Madre de Dios, y a san Patricio, el gran Patrón de Irlanda, a la vez que, como muestra de gozo y paz en el Señor, os imparto de corazónla Bendición Apostólica.

©Librería Editorial Vaticana


Publicado por verdenaranja @ 23:29  | Habla el Papa
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ZENIT nos ofrece las palabras del papa al introducir la oración mariana del Angelus,el domingo 17 de Junio de 2012, dirigidas a los fieles y peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro.

Queridos hermanos y hermanas:

La liturgia de hoy nos ofrece dos breves parábolas de Jesús: la de la semilla que crece por sí misma y la del grano de mostaza (cf. Mc. 4, 26-34). A través de imágenes del mundo de la agricultura, el Señor presenta el misterio dela Palabray del Reino de Dios, e indica las razones de nuestra esperanza y de nuestro compromiso.

En la primera parábola, la atención se centra en el dinamismo del sembrado: la semilla que se echa en la tierra, sea que el agricultor duerma o sea que esté despierto, crece por sí misma. El hombre siembra con la confianza de que su trabajo no será infructuoso. Lo que sostiene al agricultor en su trabajo diario es precisamente la creencia en el poder de la semilla y en la bondad de la tierra. Esta parábola se refiere al misterio de la creación y de la redención, del trabajo fecundo de Dios en la historia. Él es el Señor del Reino, el hombre su humilde colaborador, el que contempla y disfruta de la acción creadora divina y espera pacientemente los frutos. La cosecha final nos recuerda la intervención final de Dios al final de los tiempos, cuando Él establecerá a plenitud su Reino. El momento actual es el momento de la siembra, y el crecimiento de la semilla está asegurada por el Señor. Todo cristiano, por tanto, sabe que debe hacer todo lo posible, pero que el resultado final depende de Dios: este conocimiento lo sostiene en el trabajo diario, especialmente en las situaciones difíciles. En este sentido, escribe san Ignacio de Loyola: "Actúa como si todo dependiera de ti, sabiendo muy bien que en realidad todo depende de Dios" (cfr. Pedro de Ribadeneira, Vita di S. Ignazio di Loyola, Milán, 1998).

La segunda parábola utiliza también la imagen de la semilla. Aquí, sin embargo, es una semilla particular, el grano de mostaza, considerado el más pequeño de todas las semillas. A pesar de lo pequeño, sin embargo, está lleno de vida, y al partirse nace un brote capaz de romper el suelo, de salir a la luz solar y de crecer hasta convertirse en "la más grande de todas las plantas del jardín" (cfr. Mc. 4,32): la debilidad es la fuerza de la semilla, el partirse es su fuerza. Así es el Reino de Dios: una realidad humana pequeña, compuesta por quien es pobre de corazón, por quien no confía solo en su propia fuerza, sino en la del amor de Dios, por quien no es importante a los ojos del mundo; no obstante, a través de ellos irrumpe el poder de Cristo y transforma aquello que es aparentemente insignificante.

La imagen de la semilla es particularmente querida por Jesús, ya que expresa claramente el misterio del Reino de Dios. En las dos parábolas de hoy esto representa un "crecimiento" y un "contraste": el crecimiento que se produce debido al dinamismo presente en la semilla misma y el contraste que existe entre la pequeñez de la semilla y la grandeza de lo que produce. El mensaje es claro: el Reino de Dios, incluso si requiere nuestra cooperación, es ante todo un don del Señor, gracia que precede al hombre y a sus obras. Nuestra pequeña fuerza, aparentemente impotente ante los problemas del mundo, si entra en aquella de Dios no teme a los obstáculos, porque la victoria del Señor es segura. Es el milagro del amor de Dios, que hace que todas las semillas germinen y hace crecer cada semilla de bien diseminada en el suelo. Y la experiencia de este milagro de amor nos hace ser optimistas, a pesar de las dificultades, los sufrimientos y el mal con que nos encontramos. La semilla brota y crece, porque la hace crecer el amor de Dios.La Virgen María, quien ha escuchado como "tierra buena" la semilla dela Palabrade Dios, fortalezca en nosotros esta fe y esta esperanza.

Traducido del original italiano por José Antonio Varela V.
©Librería Editorial Vaticana

A los fieles de lengua hispana les dijo: "Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española que participan en esta oración mariana. En el evangelio de este domingo, el Señor nos ha mostrado que el Reino de Dios es como una semilla que, aunque al principio puede parecer pequeña, sin embargo está llamada a crecer y a desarrollarse hasta convertirse en un árbol frondoso. Así también, que la vida de gracia y amor de Dios, sembrada en nuestra alma con el bautismo, y alimentada con la escucha de la palabra de Dios, la participación en los sacramentos y la oración constante, crezca continuamente y llegue a madurar en frutos abundantes de fe, esperanza y caridad. Muchas gracias y feliz domingo".


Publicado por verdenaranja @ 23:26  | Habla el Papa
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Lunes, 02 de julio de 2012

ZENIT  noS ofrece el texto de las palabras del papa en la Audiencia General del miércoles 13 de Junio de 2012 dirigidas a los grupos de fieles llegados de Italia y del mundo.

Queridos hermanos y hermanas:

El encuentro diario con el Señor y la frecuencia a los sacramentos nos permiten abrir nuestra mente y nuestro corazón a su presencia, a sus palabras, a su acción. La oración no es solamente el aliento del alma, sino, para usar una imagen, es también el oasis de paz en el que podemos sacar el agua que alimenta nuestra vida espiritual y transforma nuestra existencia. Y Dios nos atrae hacia sí, nos hace subir a la montaña de la santidad, para que estemos siempre más cerca de Él, ofreciéndonos a lo largo del camino luz y consuelo. Esta es la experiencia personal a la que san Pablo se refiere en el capítulo 12 dela Segunda Cartaa los Corintios, en la que quiero detenerme hoy. En contra de quien impugnaba la legitimidad de su apostolado, él no repasa tanto las comunidades que ha fundado, los kilómetros que ha recorrido; no se limita a recordar las dificultades y las oposiciones que ha enfrentado para anunciar el Evangelio, sino que señala su relación con el Señor, una relación tan intensa, también caracterizada de momentos de éxtasis, de contemplación profunda (cfr. 2 Cor. 12,1); por lo que no se jacta de lo que hizo, de su fuerza, de sus actividades y logros, sino de la acción que ha hecho Dios en él y a través de él.

Con gran moderación, cuenta el momento en que vive la experiencia particular de ser arrebatado hasta el cielo de Dios. Recuerda que catorce años antes del envío dela Carta"fue arrebatado –así dice--, hasta el tercer cielo" (v. 2). Con el lenguaje y los modos con que cuenta lo que no se puede pronunciar, san Pablo habla del hecho incluso en tercera persona; afirma de un hombre raptado al "jardín" de Dios, en el paraíso. La contemplación es tan profunda e intensa, que el Apóstol no recuerda el contenido de la revelación recibida, pero tiene muy presente la fecha y las circunstancias en las que el Señor lo tomó totalmente, lo atrajo hacia sí, como lo había hecho en el camino de Damasco en el momento de su conversión (cf. Flp. 3,12). San Pablo añade que, justamente, para no alzarse en soberbia por la grandeza de las revelaciones recibidas, él lleva sobre sí un "aguijón" (2 Cor. 12,7), un sufrimiento, y suplica al Resucitado de ser liberado del enviado del Diablo, de tal dolorosa espina en la carne. Por tres veces, dice, oró fervientemente al Señor para que le quite esta prueba. Y es en esta situación que, en la profunda contemplación de Dios, durante la cual "oyó palabras inefables que no es permitido a nadie pronunciar" (v. 4), recibió respuesta a su súplica. El Resucitado le dirige una palabra clara y tranquilizadora: "Mi gracia te basta; que mi fuerza se realiza en la flaqueza" (v. 9).

El comentario de Pablo a estas palabras nos puede dejar sorprendidos, pero revela la forma en que él había entendido lo que significa realmente ser un apóstol del Evangelio. Exclama así: "Por tanto, con sumo gusto seguiré gloriándome sobre todo en mis flaquezas, para que habite en mí la fuerza de Cristo. Por eso me complazco en mis flaquezas, en las injurias, en las necesidades, en las persecuciones, y las angustias sufridas por Cristo; pues cuando soy débil, entonces es cuando soy fuerte "(v. 9b-10), es decir, no hace alarde de sus acciones, sino de la actividad de Cristo que actúa justamente en su debilidad.

Detengámonos ahora un momento en este hecho que se produjo durante los años en que san Pablo vivió en silencio y en contemplación, antes de comenzar a viajar al Occidente para anunciar a Cristo, porque esta actitud de profunda humildad y confianza frente a la manifestación de Dios, es fundamental también para nuestra oración y para nuestra vida, para nuestra relación con Dios y en nuestras debilidades. En primer lugar, de cuáles debilidades habla el Apóstol? ¿Qué es este "aguijón" en la carne? No lo sabemos y no nos lo dice, pero su actitud nos hace comprender que todas las dificultades en el seguimiento de Cristo y en el testimonio de su Evangelio, puede ser superado abriéndose con confianza a la acción del Señor.

San Pablo es muy consciente de ser un "siervo inútil" (Lc. 17,10) --no es él quien ha hecho las grandes cosas, es el Señor--, un "vaso de barro" (2 Cor. 4,7), en el cual Dios pone la riqueza y el poder de su gracia. En este momento de intensa oración contemplativa, san Pablo entiende claramente la forma de enfrentar y vivir cada hecho, sobretodo el sufrimiento, la dificultad, la persecución: cuando uno experimenta la propia debilidad, se manifiesta el poder de Dios, que no abandona, no te deja solo, sino que se convierte en apoyo y fuerza. Por supuesto, Pablo hubiera preferido ser liberado de esta "espina", de este sufrimiento; pero Dios dice: "No, eso es para ti. Tendrás la gracia suficiente para resistir y hacer lo que debe hacerse". Esto también se aplica a nosotros. El Señor no nos libera de los males, más bien nos ayuda a madurar en los sufrimientos, en las dificultades, en las persecuciones. La fe, por lo tanto, nos dice que si permanecemos en Dios, "mientras nuestro hombre exterior se va desmoronando --son muchas las dificultades--, el hombre interior se renueva, madura de día en día justamente en la prueba" (cfr. V. 16).

El Apóstol comunica a los cristianos de Corinto y también a nosotros que "el momentáneo, ligero peso de nuestra tribulación nos procura, sobre toda medida, un pesado caudal de gloria eterna" (v. 17) En realidad, humanamente hablando, no era ligero el peso de las dificultades, era gravísimo; pero en comparación con el amor de Dios, con la grandeza del ser amados por Dios, es ligero, a sabiendas de que la cantidad de la gloria será incalculable. Así, en la medida en que crece nuestra unión con el Señor y se intensifica nuestra oración, también nosotros vamos a lo esencial y comprendemos que no es el poder de nuestros medios, de nuestras virtudes, de nuestras capacidades lo que realiza el Reino de Dios, sino es Dios que obra maravillas a través de nuestra debilidad, de nuestra insuficiencia a lo encomendado. Debemos, por tanto, tener la humildad para no confiar simplemente en nosotros mismos, sino de trabajar, con la ayuda del Señor, en la viña del Señor, confiándonos en Él como frágiles "vasos de barro".

San Pablo se refiere a dos revelaciones particulares que han cambiado radicalmente su vida. La primera --lo sabemos--, es la pregunta sobrecogedora en el camino de Damasco: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? "(Hch. 9,4), una pregunta que le llevó a descubrir y encontrar a Cristo vivo y presente, y a escuchar su llamado a ser apóstol del Evangelio. La segunda son las palabras que el Señor le ha dirigido durante la experiencia de oración contemplativa sobre la que estábamos reflexionando: "Mi gracia te basta; que mi fuerza se realiza en la flaqueza".

Solo la fe, el confiar en la acción de Dios, en la bondad de Dios que no nos abandona, es la garantía de no trabajar en vano. Así la gracia del Señor ha sido la fuerza que acompañó a san Pablo en el enorme esfuerzo por difundir el Evangelio, y su corazón ha entrado en el corazón de Cristo, haciéndose capaz de dirigir a otros hacia Aquel que murió y resucitó por nosotros.

En la oración abrimos, por lo tanto, nuestro ánimo al Señor para que Él venga a habitar en nuestra debilidad, transformándola en fuerza para el Evangelio. Y es significativo también la palabra griega con que Pablo describe este habitar del Señor en su frágil humanidad; utiliza episkenoo, que podemos tomar como "poner su propia tienda". El Señor continúa poniendo su tienda en nosotros, en medio de nosotros: es el misterio dela Encarnación. Elmismo Verbo divino, que vino a morar en nuestra humanidad, quiere vivir en nosotros, plantar en nosotros su tienda, para iluminar y transformar nuestra vida y el mundo.

La intensa contemplación de Dios experimentada por san Pablo recuerda aquella de los discípulos en el monte Tabor, cuando, viendo a Jesús transfigurarse y resplandecer de luz, Pedro le dijo: "Rabí, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías" (Mc. 9,5). "No sabía qué decir, porque estaban atemorizados", añade san Marcos (v. 6). Contemplar al Señor es, al mismo tiempo, fascinante y tremendo: fascinante, porque nos atrae hacia él y rapta nuestro corazón hacia lo alto, llevándolo a su altura donde experimentamos la paz, la belleza de su amor; tremendo porque pone al descubierto nuestra debilidad humana, nuestra deficiencia, el esfuerzo para superar al Maligno que amenaza nuestras vidas, esa espina también clavada en nuestra carne. En la oración, en la contemplación cotidiana del Señor, recibimos la fuerza del amor de Dios y sentimos que son verdaderas las palabras de san Pablo a los cristianos de Roma, donde está escrito: "Pues estoy seguro de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni las potestades, ni la altura ni la profundidad ni otra criatura alguna podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro"(Rm. 8, 38-39).

En un mundo donde hay el riesgo de confiar únicamente en la eficiencia y el poder de los medios humanos, en este mundo estamos llamados a redescubrir y dar testimonio del poder de Dios que se comunica en la oración, con la que crecemos cada día en configurar nuestra vida a la de Cristo, el cual --como él mismo dice--, "fue crucificado en razón de su flaqueza, pero está vivo por la fuerza de Dios. Así también nosotros: somos débiles en él, pero viviremos con él por la fuerza de Dios sobre ustedes" (2 Cor. 13,4).

Queridos amigos, en el siglo pasado, Albert Schweitzer, teólogo protestante y premio Nobel dela Paz, afirmaba que "Pablo es un místico y nada más que un místico", en realidad un hombre verdaderamente enamorado de Cristo y tan unido a Él, hasta poder decir: Cristo vive en mí. La mística de san Pablo no se fundamenta solo sobre la base de los acontecimientos extraordinarios que experimentó, sino también en la cotidiana e intensa relación con el Señor, que siempre lo ha sostenido con su gracia.

La mística no lo ha alejado de la realidad, por el contrario, le dio la fuerza para vivir cada día para Cristo y para construirla Iglesiahasta el fin del mundo en ese momento. La unión con Dios no aleja del mundo, sino que nos da la fuerza para permanecer de tal modo, que se pueda hacer lo que se debe hacer en el mundo. Incluso en nuestra vida de oración podemos, por lo tanto, tener momentos de especial intensidad, en los cuales quizás, sintamos más viva la presencia del Señor, pero es importante la constancia, la fidelidad en la relación con Dios, especialmente en las situaciones de aridez, de dificultad, de sufrimiento, de aparente ausencia de Dios. Solo si estamos aferrados al amor de Cristo, estaremos en grado hacer frente a cualquier adversidad como Pablo, convencidos de que todo lo podemos en Aquel que nos fortalece (cf. Flp. 4,13). Así que, en la medida de que damos espacio a la oración, más veremos que nuestra vida cambiará y será animada por la fuerza concreta del amor de Dios.

Es lo que sucedió, por ejemplo, con la beata Madre Teresa de Calcuta, que en la contemplación de Jesús y, precisamente, también en tiempos de larga aridez encontraba la razón última y la fuerza increíble para reconocerlo en los pobres y en los abandonados, a pesar de su frágil figura. La contemplación de Cristo en nuestras vidas nos es ajena --como lo he dicho--, de la realidad, sino más bien nos vuelve aún más partícipes de la experiencia humana, porque el Señor, atrayéndonos a sí en la oración, nos permite hacernos presentes y cercanos a cada hermano en su amor. Gracias.

Traducido del original italiano por José Antonio Varela V.
©Librería Editorial Vaticana


Publicado por verdenaranja @ 23:23  | Habla el Papa
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ZENIT nos ofrece el texto de la homilía del cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga, en la misa de hoy, festividad de San Antonio de Padua, en el Congreso Eucarístico Internacional.

San Antonio de Padua y su devoción eucarística

La liturgia nos dice que los santos cumplen una triple función en la Iglesia: el ejemplo de sus vidas, la ayuda de su intercesión y el compartir su destino.

La primera lectura puede aplicarse a la vida de san Antonio que fue consagrado en el bautismo, la confirmación y la ordenación sacerdotal para "llevar la buena noticia a los pobres, curar los corazones destrozados, confortar a los afligidos" y difundir la gracia del Señor. Como los discípulos del evangelio, dejó su nativo Portugal y como auténtico seguidor de san Francisco, enriqueció a miles de cristianos mediante su pobreza. Hay muchos ejemplos edificantes en su vida pero en el contexto del Congreso Eucarístico, deseo concentrarme en el siguiente tema: "San Antonio de Padua vivió una íntima y apasionada relación personal con la Eucaristía; este Divino sacramento marcó sus días, llenándole de esperanza confiada".

Encarando al movimiento de los cátaros que rechazaban los sacramentos, san Antonio fue un testigo de la presencia real de Cristo en la Eucaristía: "Sí, creo firmemente y profeso que este cuerpo, que nació de la Virgen, colgó en la cruz, reposó en la tumba, resucitó al tercer día y ascendió al cielo a la derecha del padre, este mismo cuerpo fue verdaderamente dado a los apóstoles y esta verdadera realidad es hecha presente cada día porla Iglesia y dada a los fieles...".

Para contrarrestar la influencia de la herejía patarina (un movimiento reformista que empezó en el norte de Italia) y que había desfigurado el dogma de la presencia real, reduciendo la Eucaristía a una simple cena histórica, "sólo una mera memoria, san Antonio, predicando un día en Rimini ilustró plenamente la realidad de la presencia de Jesús en la Hostia consagrada. Sin embargo, los líderes de la herejía no aceptaron el razonamiento del santo y trataron de desacreditar su argumentos. Uno de los líderes le dijo: "Menos palabras ahora: si deseas que crea en este misterio, tendrás que hacer el siguiente milagro: Tengo una mula. la dejaré sin comida tres días seguidos. Cuando hayan pasado los tres días, iremos a verla juntos, yo con hierba y tu con el sacramento. Si la mula rechaza la hierba y se arrodilla y adora 'tu pan', entonces yo mismo lo adoraré". El santo aceptó el desafío y fue a implorar la ayuda de Dios por medio de oración, ayuno y penitencia.

Durante tres días, el hereje privó a la mula de todo alimento y luego la llevó a la plaza pública. Al mismo tiempo, san Antonio fue a la plaza en el lado opuesto, llevando en sus manos una custodia con el Cuerpo de Cristo; todo esto en presencia de una multitud de gente deseosa de saber el resultado de este extraordinario reto aceptado por el santo franciscano. San Antonio encaró al hambriendo animal y le dijo: "En el nombre de este Señor al que yo, aunque indigno, llevo en mis manos, te mando que vengas y reverencies a tu Creador, de manera que la malicia de los herejes pueda ser confundida y comprendan la verdad de este santísimo Sacramento que los sacerdotes llevamos al altar y por el cual las criaturas están sujetas a su Creador".

Mientras el santo pronunciaba estas palabras, el hereje mostraba cebada a la mula para que comiera, pero la mula sin prestar atención a la comida se dirigió paso a paso como si tuviera uso de razón y respetuosamente dobló ambas rodillas ante el santo que sostenía elevada la sagrada Hostia y permaneció en esa postura hasta que san Antonio le dio permiso para levantarse.

El hereje, llamado Bonvillo, cumplió su promesa y se convirtió de todo corazón a la fe católica: el hereje se retractó de sus errores y san Antonio, tras bendecirle con el Santo Sacramento entre grandes aplausos, llevó la custodia en procesión a la iglesia donde dio gracias a Dios por el milagro y la conversión de tantos hermanos.

Más allá de un milagro espectacular, lo que san Antonio enseñó respecto a la Eucaristía es la doctrina de la Iglesia. Ante todo, es un don del Señor, del que el sacerdote no es el dueño sino el servidor.La Eucaristía es el más espléndido Sacramento de la Presencia de Cristo; es inevitable que la Eucaristía tenga una acción transformante en el corazón de cada uno que lo vive.La Eucaristía es un don de amor que sólo será plenamente comprendido en la eternidad.

El beato Juan Pablo II, en su encíclica Ecclesia de Eucharistia (2003) recuerda que la Iglesia "obtiene su vida dela Eucaristía, Cristo da su cuerpo y su sangre para la vida de la humanidad. Y aquellos que se nutren de modo digno en la mesa se convierten en instrumentos vivientes de su presencia amorosa, misericordiosa y dadora de paz.

San Pablo recuerda a los cristianos de Corinto que la cena del Señor no es sólo un evento de compañerismo; es también un memorial del sacrificio redentor de Cristo. "Así, entonces, cada vez que comes de este pan y bebes de este cáliz anuncias la muerte del Señor hasta que venga". Quien participa es unido al misterio de la muerte del señor y transformado en su "misionero".

Hay una profunda relación entre celebrar la Eucaristía y proclamar a Cristo. Entrar en comunión con El significa, al mismo tiempo, ser transformados en misioneros del evento que la celebración hace real. Implica hacerlo contemporáneo en cada época, hasta que el Señor venga.

Por esta razón, los santos, cada uno en modo único en su propio y particular contexto, revelan o manifiestan a Cristo. San Antonio de Padua vivió una íntima y apasionada relación personal conla Eucaristía; que marcó su vida, llenándole de esperanza confiada.

La vida de Antonio de Padua, tan rica de dones sobrenaturales y sucesos extraordinarios, estaba fundada en una radical piedad eucarística. La expresión "Dadles vosotros de comer" (Lc. 9,13) tuvo un gran significado en su propia vida, dado que en muchas situaciones en las que en las que se dio la multiplicación del pan, estas han de ser vistas como una consistente extensión de su intensa unión con Cristo y de su ininterrumpida oración.

Cristo, "el pan vivo que baja del Cielo", es el único que puede aliviar el hambre de la persona humana en todos los tiempos y en todos los lugares de la tierra. No puede hacerlo solo, sin embargo, y por esta razón, como en la multiplicación del pan, implica a los discípulos: "Luego Jesús tomó los cinco panes y los dos peces, levantó los ojos al cielo, pronunció la bendición, los partió y se los iba dando a los discípulos para que los distribuyeran entre la gente" (Luc 9,16). Este potente signo es una imagen de este maravillo misterio de amor que se rebueva cada día enla Santa Misa: a través del ministerio del sacerdote. Cristo da su Cuerpo y su Sangre por la vida de la humanidad. Y aquellos que dignamente participan en la mesa se convierten en instrumentos vivientes de su presencia amorosa, misericordiosa y dadora de paz.

San Antonio fue el primero que enseñó teología en la Orden Franciscana.

Para él, predicar a Cristo es comprenderlo y explicarlo a través del misterio de la Eucaristía, viviendo en completa consistencia, su unión con Cristo vivo y presente en el Santísimo Sacramento. Solía decir "se esfuerza en vano en difundir la doctrina de Cristo quien le contradice con sus obras": de ahí sus largas horas de contemplación y profundo silencio amoroso ante la presencia de Jesús en el Tabernáculo. Su personal devoción era el modo más convincente de predicar lo que creía: que Jesús está presente en el Santísimo Sacramento del Altar. La fuerza y la abundancia de milagros en su vida, tiene su fuente y profundo fundamento en su profunda vida eucarística.la Eucaristía, celebrada y adorada, es el principio de la configuración con Cristo.

En nuestro tiempo nosotros quizás no tenemos las herejías del pasado sino más bien la praxis de la indiferencia.La Sagrada Eucaristía es simplemente ignorada y no ocupa un importante lugar para la gran mayoría de la gente, que puede no decirlo en palabras pero llevan a pensar las palabras de los israelitas en el desierto: "Estamos ya hartos de este pan sin levadura". (Num. 21,5). El propósito del Congreso Eucarístico Internacional es ayudarnos a vivir mejor cada día la fe enla Iglesiay el Santo Sacramento. Que a través de la intercesión de san Antonio seamos capaces, cada día, de dar al Sacramento del Altar un lugar más central en nuestras vidas, y podamos alimentar a través de este Sacramento un modo cristiano de vida que produzca frutos de amor y solidaridad. Tal como se pide en la oración de entrada dela Misa: "Concédenos que con la asistencia e intercesión de este extraordinario predicador, mientras seguimos las enseñanzas de la vida cristiana, podamos conocer su ayuda en toda prueba". Amén.

Traducido del original inglés por ZENIT


Publicado por verdenaranja @ 23:13  | Homil?as
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Domingo, 01 de julio de 2012

ZENIT nos ofrece el discurso que el Papa dirigió a los superiores y alumnos de la Academia Pontificia Eclesiástica, el centro de estudios donde se forman los diplomáticos de la Santa Sede, que preside monseñor Beniamino Stella.

Venerado Hermano en el Episcopado,
queridos Sacerdotes:

Doy las gracias, antes de nada, a monseñor Beniamino Stella por las amables palabras que me ha dirigido en nombre de todos, así como también por el precioso servicio que realiza. Saludo con gran afecto a toda la comunidad dela Academia PontificiaEclesiástica. Me complace recibiros también este año, en el momento en que se concluyen las clases y, para algunos de vosotros, se acerca el día de partir para el servicio en las Representaciones Pontificias esparcidas por todo el mundo. El papa cuenta con vosotros, para ayudarle en el desarrollo de su ministerio universal. Os invito a no tener temor, preparándoos con diligencia y seriedad a la misión que os espera, confiando en la fidelidad de Aquél que desde siempre os conoce y os ha llamado a la comunión con su Hijo Jesucristo (cf. 1 Co 1,9).

La fidelidad de Dios es la clave y la fuente de nuestra fidelidad. Hoy quisiera llamar vuestra atención precisamente sobre esta virtud, que expresa muy bien el vínculo especial entre el Papa y sus directos colaboradores, tanto enla Curia Romanacomo en las Representaciones Pontificias: un vínculo que para muchos tiene su raíz en el carácter sacerdotal del que están investidos, y se especifica después en la peculiar misión confiada a cada uno en el servicio al Sucesor de Pedro.

En el contexto bíblico, la fidelidad es sobre todo un atributo divino: Dios se nos da a conocer como Aquél que es fiel para siempre a la alianza que ha establecido con su pueblo, no obstante la infidelidad de éste. En su fidelidad, Dios garantiza el cumplimiento de su plan de amor, y por esto es también digno de fe y veraz. Es esta actitud divina la que crea en el hombre la posibilidad de ser, a su vez, fiel. Aplicada al hombre, la virtud de la fidelidad está profundamente unida al don sobrenatural de la fe, llegando a ser expresión de la solidez que caracteriza a quien ha puesto en Dios el fundamento de toda su vida. En la fe encontramos de hecho la única garantía de nuestra estabilidad (cf. Is 7,9b), y sólo a partir de ella podemos también nosotros ser verdaderamente fieles: en primer lugar con respecto a Dios, después hacia su familia,la Iglesia, que es madre y maestra, y en ella a nuestra vocación, a la historia en la que el Señor nos ha injertado.

Queridos amigos, en esta óptica os animo a vivir el vínculo personal con el Vicario de Cristo como parte de vuestra espiritualidad. Se trata, ciertamente, de un elemento característico de todo católico, y más aún de todo sacerdote. Sin embargo, para los que trabajan enla Santa Sedeadquiere un carácter particular, desde el momento que ellos ponen al servicio del Sucesor de Pedro buena parte de sus propias energías, su tiempo y su ministerio cotidiano. Se trata de una grave responsabilidad, pero también de un don especial, que con el tiempo va desarrollando un vínculo afectivo con el papa, de confianza interior, un idem sentire natural, que se expresa justamente con la palabra «fidelidad».

Y desde la fidelidad a Pedro, que os envía, deriva también una especial fidelidad hacia aquellos a los cuales sois enviados: de hecho, se pide a los representantes del Romano Pontífice, y a sus colaboradores, de hacerse intérpretes de su solicitud por todas las Iglesias, así como de la cercanía y afecto con el que sigue el camino de cada pueblo. Debéis, por tanto, alimentar una relación de profunda estima y benevolencia, incluso diría de verdadera amistad, hacia las Iglesias y las comunidades a las cuales seréis enviados. También hacia ellas tenéis un deber de fidelidad, que se concreta en la dedicación asidua al trabajo cotidiano, en la presencia en medio de ellas en los momentos alegres y tristes, a veces incluso dramáticos de su historia, en la adquisición de un conocimiento profundo de su cultura, del camino eclesial, en el saber apreciar todo lo que la gracia divina ha obrado en cada pueblo y nación.

Se trata de una preciosa ayuda para el ministerio petrino, sobre el que el siervo de Dios Pablo VI decía lo siguiente: «El Pastor Eterno, al confiar a su Vicario la potestad de las llaves y constituirlo piedra y fundamento de su Iglesia, le confió también el mandato de "confirmar a los hermanos": esto no se verifica solamente cuando los guía o los mantiene unidos en su nombre, sino también cuando los sostiene y conforta, ciertamente con su palabra, pero de alguna manera también con su presencia» (Carta apos. Sollicitudo omnium ecclesiarum, 24 junio 1969: AAS 61 (1969) 473-474).

De esta forma, animaréis y estimularéis también a las Iglesias particulares a crecer en fidelidad al Romano Pontífice, y a encontrar en el principio de comunión conla Iglesiauniversal una orientación segura para su propia peregrinación en la historia. Y, no por último, ayudaréis al Sucesor de Pedro a ser fiel a la misión recibida de Cristo, permitiéndole conocer más de cerca la grey que se le ha confiado y hacerse presente en ella por medio de su palabra, su cercanía y su afecto. Pienso en este momento con gratitud en la ayuda que recibo cotidianamente de muchos colaboradores dela Curia Romanay de las Representaciones Pontificias, como también en el apoyo que me llega de la oración de innumerables hermanos y hermanas de todo el mundo.

Queridos amigos, en la medida en que seáis fieles, seréis también dignos de fe. Sabemos por otra parte que la fidelidad que se vive enla Iglesiay enla Santa Sedeno es una lealtad «ciega», porque está iluminada por la fe en Aquél que ha dicho: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia» (Mt 16,18). Comprometámonos todos en este camino, para que un día escuchemos las palabras de la parábola evangélica dirigidas a nosotros: «Siervo bueno y fiel, entra en el gozo de tu señor» (cf. Mt 25,21).

Con estos sentimientos, renuevo a monseñor presidente, a sus colaboradores, a las Hermanas Franciscanas Misioneras del Niño Jesús y a la toda la comunidad dela Academia PontificiaEclesiástica mi saludo, al mismo tiempo que os bendigo de corazón.

©Librería Editorial Vaticana


Publicado por verdenaranja @ 22:42  | Habla el Papa
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