Lunes, 10 de septiembre de 2012

Propuesta de celebraciones para el AÑO DE LA FE enviada por la Vicaría de Pastoral de la Diócesis de Tenerife.

 

AMBIENTACIÓN Y PROPUESTA DE SIGNO 

Teniendo en cuenta las indicaciones del Papa Benedicto XVI buscamos que se “suscite en todo creyente la aspiración a confesar la fe con plenitud y renovada convicción, con confianza y esperanza. Será también una ocasión propicia para intensificar la celebración de la fe en la liturgia, y de modo particular en la Eucaristía, que es «la cumbre a la que tiende la acción de la Iglesia y también la fuente de donde mana toda su fuerza». Al mismo tiempo, esperamos que el testimonio de vida de los creyentes sea cada vez más creíble. Redescubrir los contenidos de la fe profesada, celebrada, vivida y rezada, y reflexionar sobre el mismo acto con el que se cree, es un compromiso que todo creyente debe de hacer propio, sobre todo en este Año.” (Benedicto XVI. Porta Fidei.)

Por ello, proponemos que en un lugar apropiado a la vista de todos se coloque el cartel del “Año de la fe” si es posible en gran formato y que permanezca allí hasta la clausura. En el presbiterio, junto a la Palabra, o en un lugar destacado, colocaremos un candelabro con varias lámparas simbolizando la luz de la fe y que de forma simbólica arderá en todas la celebraciones del año. Lo encenderemos en la celebración de apertura durante la profesión de fe. Además, puede repartirse entre la gente la pulsera conmemorativa de este año, para que durante todo el tiempo sea una invitación permanente a profesar, celebrar, vivir, rezar, reflexionar y comunicar la fe. (Podrán ser adquiridas en las Librerías Diocesanas)

A lo largo del curso, en los distintos tiempos, inspirándonos en el Ritual de la iniciación cristiana de adultos (RICA), se nos propone utilizar algunos signos propios del proceso, haciéndolos extensivos a toda la comunidad. En la apertura, las preguntas sobre la disposición para renovar la fe y el compromiso de profundizar en ella a lo largo de todo el año. Durante el Adviento proponemos la acentuación de la escucha y acogida de la Palabra de Dios y la entrega de la misma aprovechando que habitualmente en nuestras comunidades con motivo del año nuevo se distribuye entre los fieles el evangelio. Durante la Cuaresma puede tenerse la etapa de purificación insistiendo en el sacramento del perdón con las renuncias propias del ritual. En la Vigilia Pascual se entrega el Credo  y en Pentecostés el Padrenuestro. En la celebración de clausura se invitará a profesar solemnemente el Credo.

Además, y como viene siendo habitual, la Delegación de liturgia ofrecerá dos postales. La de Navidad llevará la frase del Credo sobre la Encarnación y la de Pascua que llevará la de la Resurrección. También se enviará en formato imprimible el Credo y el Padrenuestro para que cada uno pueda editarlos según les convenga y distribuirlo.

 

CELEBRACIÓN PARROQUIAL DE APERTURA 

(Esta celebración se puede hacer, dentro de la Eucaristía del domingo 14 de octubre, respetando las lecturas del día y sustituyendo la homilía por la profesión de fe que se adjunta, extraída del “Credo del Pueblo de Dios” del P.P. Pablo VI, al que hace referencia Benedicto XVI. También se pude adaptar para una celebración con grupos

 

MONICIÓN DE ENTRADA

El pasado 12 de octubre se ha hecho, en nuestra Diócesis, la apertura solemne de “El año de la fe” convocado por el Papa Benedicto XVI con motivo del 50º aniversario del Concilio Vaticano II y que concluirá el 24 de noviembre de 2013, Solemnidad de  Jesucristo,  Rey de Universo, coincidiendo con la fecha de clausura del mayor acontecimiento eclesial de los últimos tiempos. También conmemoramos, el 11 de octubre, los 20 años de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica. 

En la bella y profunda Carta Apostólica, “PORTA FIDEI”, enviada a la Iglesia Universal,  el Papa Benedicto XVI, en el número 9, dice:

“Deseo que este año suscite en todo creyente la aspiración a confesar la fe con plenitud y renovada convicción, con firmeza y esperanza. Será una ocasión propicia para intensificar la celebración de la fe en la liturgia, y de modo particular en la Eucaristía, “que es la cumbre a la que tiende la acción de la Iglesia y también la fuente de donde mana toda su fuerza. Al mismo tiempo, esperamos que el testimonio de vida de los creyentes sea cada vez más creíble. Redescubrir los contenidos de la fe profesada, celebrada, vivida y  rezada, es un compromiso que todo creyente debe hacer propio, sobre todo en este Año”. 

Acogiendo esa invitación del Papa, nos introducimos de lleno en este tiempo de gracia, para, como nos recuerda el Plan diocesano de Pastoral, “por la fe, ser mejores discípulos y misioneros”

 

MONICIÓN A LA PROFESIÓN DE FE Y ENCENDIDO D EL CANDELERO. 

El Credo de nuestra fe no es solo un resumen de las verdades en las que los cristianos decimos creer. El Credo es la expresión de la fe de un pueblo al que pertenecemos desde nuestro bautismo. El Credo nos incorporó a este pueblo de Dios. Y el Credo nos reúne cada semana para la celebración, festiva y comprometida de la cena del Señor. En el Credo nos encontramos y en Credo nos reencontramos. Por eso, hemos de vivir de fe y renovarla cada día. El Papa Benedicto XVI nos ha convocado en este año a redescubrir los contenidos de la fe y a testimoniarla con coherencia de vida. Por todo ello, en esta celebración queremos públicamente comprometernos en esta tarea y pedirle a Dios, que es el primero en salirnos al encuentro, que nos sostenga, ilumine y acompañe para que, al finalizar este año, podamos más conscientemente, profesar la fe de la Iglesia que es nuestra propia fe. Por todo ello, ahora, en primer lugar, estamos invitados a unirnos a la profesión de fe del Pueblo de Dios que hoy, fe forma especial será un poco más extensa a la vez que, como símbolo, iremos encendiendo las llamas del candelabro (con la respuesta del pueblo) y que luego, en cada celebración, nos recordará lo vivido y luego, una vez terminada, el sacerdote nos invitará, con motivo de este Año de la fe, a comprometernos cada uno personalmente como creyente.

BASADO EN EL CREDO DEL PUEBLO DE DIOS   DE PABLO VI

(Proclamada entre lector y pueblo. Es necesario que todos tengan una copia) 

 

Sacerdote: CREEMOS EN DIOS 

Lector:

Creemos que Dios es único, absolutamente uno. El es «el que es», El es «amor». Aquel que ha querido darse a conocer a nosotros revelándose como Padre, Hijo y Espíritu Santo de cuya vida eterna estamos llamados por gracia a participar, aquí abajo en la oscuridad de la fe y más allá de la muerte en la luz eterna. 

Pueblo:

 Creemos en el Padre que engendra al Hijo desde la eternidad; en el Hijo, Verbo de Dios, que es eternamente engendrado; en el Espíritu Santo, Persona increada, que procede del Padre y del Hijo, como eterno amor de ellos. 

Sacerdote: CREEMOS EN JESUCRISTO 

Lector.

Creemos en nuestro Señor Jesucristo, que es el Hijo de Dios. El es el Verbo eternal, nacido del Padre antes de todos los siglos por quien todo ha sido hecho. Se encarnó por obra del Espíritu Santo en el seno de la Virgen María y se hizo hombre: igual, por tanto, al Padre, según la divinidad e inferior al Padre, según la humanidad  

Pueblo

Habitó entre nosotros, con plenitud de gracia y de verdad. Anunció e instauró el Reino de Dios y nos hizo conocer en El al Padre. Nos dio un mandamiento nuevo: amarnos los unos a los otros como El nos ha amado. Nos enseñó el camino de las bienaventuranzas del Evangelio: la pobreza de espíritu, la mansedumbre, el dolor soportado con paciencia, la sed de justicia, la misericordia, la pureza de corazón, la voluntad de paz, la persecución, soportada por la justicia. Padeció en tiempos de Poncio Pilatos, como Cordero de Dios, que lleva sobre sí los pecados del mundo, y murió por nosotros en la Cruz, salvándonos con su sangre redentora. Fue sepultado y por su propio poder resucitó al tercer día, elevándonos por su Resurrección a la participación de la vida divina que es la vida de la gracia. Subió al Cielo y vendrá de nuevo esta vez con gloria para juzgar a vivos y muertos. Y su reino no tendrá fin. 

Sacerdote: CREEMOS EN EL ESPIRITO SANTO 

Lector

Creemos en el Espíritu Santo, que es Señor y da la vida, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria. El nos ha hablado por los profetas y ha sido enviado a nosotros por Cristo después de su Resurrección y su Ascensión al Padre. 

Pueblo

Él ilumina, vivifica, protege y guía la Iglesia, purificando sus miembros si éstos no se sustraen a la gracia. Su acción, que penetra hasta lo más íntimo del alma, tiene el poder de hacer al hombre capaz de corresponder a la llamada de Jesús: «Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto». (Mt 5, 48) 

Sacerdote: CREEMOS EN LA IGLESIA 

Lector

Creemos en la Iglesia, que es Una, Santa, Católica y Apostólica, edificada por Jesucristo sobre la piedra que es Pedro y fundada sobre los apóstoles. Ella es el Cuerpo Místico de Cristo, al mismo tiempo sociedad visible, la Iglesia terrestre, el pueblo de Dios peregrino aquí abajo; Iglesia colmada de bienes celestiales, germen y primicias del Reino de Dios, por el que se continúa a lo largo de la historia de la humanidad la obra y los dolores de la Redención y que tiende a su realización perfecta más allá del tiempo en la gloria. Creemos, así mismo, todo lo que está contenido en la Palabra de Dios escrita o transmitida y que la Iglesia propone para creer, como divinamente revelado por el magisterio ordinario y universal  

Pueblo

En el correr de los siglos Jesús, Señor, va formando su Iglesia por los sacramentos, que emanan de su plenitud. Por ellos hace participar a sus miembros en los Misterios de la muerte y de la Resurrección de Cristo, en la gracia del Espíritu Santo, fuente de vida y actividad. Ella es, pues, santa, aun albergando en su seno a los pecadores, porque no tiene otra vida que la gracia en virtud de la Sangre de Cristo y el don del Espíritu Santo.

 

Sacerdote: CREEMOS EN EL PERDON DE LOS PECADOS 

Lector

Creemos que Nuestro Señor Jesucristo, por el Sacrificio de la Cruz nos rescató del pecado original y de todos los pecados personales cometidos por cada uno de nosotros, de modo que, según afirma el Apóstol, adonde había abundado el pecado, sobreabundó la gracia» 20. 

Pueblo

Creemos en un solo Bautismo, instituido por Nuestro Señor Jesucristo para el perdón de los pecados. El Bautismo se debe administrar también a los niños que todavía no son culpables de los pecados personales, para que, naciendo privados de la gracia sobrenatural, renazcan «del agua y del Espíritu Santo» a la vida divina en Cristo Jesús 21.

 

Sacerdote: CREEMOS EN LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS Y EN LA VIDA ETERNA 

Lector

Creemos que la multitud de aquellos que se encuentran reunidos en torno a Jesús y a María en el Paraíso forman la Iglesia del Cielo donde, en eterna bienaventuranza, ven a Dios tal como es  en la gloria y que interceden por nosotros ayudándonos en nuestra flaqueza mediante su solicitud fraternal. 

Pueblo

Creemos en la comunión de todos los fieles de Cristo, de los que aún peregrinan en la tierra, de los difuntos que cumplen su purificación, de los bienaventurados del Cielo, formando todos juntos una sola Iglesia; y creemos que en esta comunión el amor misericordioso de Dios y de los Santos escucha siempre nuestras plegarias, como el mismo Jesús nos ha dicho: pedid y recibiréis 38. De esta forma, con esta fe y esperanza, esperamos la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. 

 

SACERDOTE

Queridos hermanos y hermanas. Dios ilumina a todo hombre y mujer que viene a este mundo y le manifiesta lo que permaneció invisible desde la creación del mundo para que aprenda a dar gracias a su Creador. A vosotros, que habéis seguido su luz y se os abrió el camino del Evangelio, para que sobre el fundamento de la fe conocierais al Dios vivo, que habla en verdad a los hombres; y para que caminarais en la luz de Cristo confiando en su sabiduría y pusierais vuestras vida en sus manos cada día y pudiérais creer de todo corazón en él, al comenzar este Año de la fe os pregunto: 

¿Os comprometéis nuevamente en confesar la fe con plenitud y renovada convicción, con confianza y esperanza?

Todos: Nos comprometemos

¿Os comprometéis a intensificar la celebración de la fe en la liturgia, y de modo particular en la Eucaristía, que es «la cumbre a la que tiende la acción de la Iglesia y también la fuente de donde mana toda su fuerza?.

 Todos: Nos comprometemos

¿Os comprometéis a ser testigos de la fe para que el testimonio de vuestra vida de creyentes,


Publicado por verdenaranja @ 22:57  | Liturgia
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