Martes, 05 de marzo de 2013

Editorial de monseñor José Vicente Conejero Gallego, obispo de Formosa para el suplemento diocesano “Peregrinamos”, órgano de difusión de la diócesis (Marzo de 2013). (AICA)

Benedicto XVI, servidor de la verdad

El lunes, 11 de febrero, memoria de Nuestra Señora de Lourdes, Jornada Mundial de los Enfermos, y a dos días del inicio de la Cuaresma, una noticia sorprendió al mundo: La renuncia del Papa a su ministerio petrino. Dimisión pensada y libre que se efectivizó el pasado jueves, día 28. Hemos sido testigos de un hecho histórico que no acontecía desde hacía siglos.

El mismo pontífice explicó la razón: Me faltan las fuerzas. Esta grave decisión la ha tomado pensando en el bien de la Iglesia; y su renuncia no significa apartarse de la Iglesia, sino amarla y servirla, a partir de ahora, desde el silencio, la oración y la meditación, modos más adecuados a su edad y situación personal. ¡Qué ejemplo de humildad y sabiduría! Ciertamente el Espíritu del Señor está sobre él.

Ante la pregunta formulada por varios: ¿Qué piensa de la renuncia del Papa? Esta es mi opinión: Respeto a su libre decisión, admiración por su humildad y valentía, y agradecimiento por su amor y servicio a la Iglesia y al mundo. Este modo de pensar es propio y común de quienes tenemos fe, pertenecemos y amamos a la Iglesia, y también la opinión generalizada de los hombres de buena voluntad.
No han faltado, sin embargo, quienes han hecho lecturas e interpretaciones equivocadas, que no dejan sino traslucir la animosidad y hasta el odio que sienten por la Iglesia; desagrado, hasta llegar a expresar el deseo del fin y desaparición de la Iglesia. ¡Qué necios e ingenuos! No saben o quieren desconocer la promesa de Jesús a Pedro: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella” (Mt 16, 18).

Benedicto XVI ha sido y es un hombre de corazón sensato. Cuántas veces habrá rezado con el salmista: Señor, enséñanos a calcular nuestros años, para que nuestro corazón alcance sabiduría. (Salmo 89,12). Y Dios ha escuchado su oración, cuando ante Él y su conciencia, ha tenido que tomar esta grave decisión. Cuánto debemos, por tanto, aprender de él, no sólo de cuanto nos ha enseñado con sus encíclicas, discursos, catequesis y mensajes, tan claros y diáfanos; sino, con su testimonio de humildad y valentía, su ejemplo de entrega y generosidad a la Iglesia y al hombre del mundo de hoy. Benedicto XVI ha tenido el coraje de decir, repetidas veces, a nuestra generación, que Dios no quita nada al hombre, que la ausencia o negación de Dios falsea la realidad de la vida, y ha instado a colocar, sin vueltas, en el origen, el centro y el fin de la persona humana y de la sociedad, el misterio amoroso y salvífico de Dios, revelado por Jesucristo.

¿Cómo no admirar a este nuevo Pablo de nuestro tiempo; enamorado de Jesús, apóstol, maestro y teólogo de todos, que no ha hecho sino servir a la verdad? Con san Pablo puede bien afirmar: No tenemos poder alguno contra la verdad, sólo a favor de la verdad (2Cor 13, 8), servidor de la verdad, de la Verdad que nos hace libres, Cristo Jesús. Si por la acción del Espíritu del Señor, reflejamos como en un espejo, y somos transfigurados a su propia imagen con un esplendor cada vez más glorioso (2Cor 3, 18): dichoso tú, Benedicto XVI, bendecido de Dios –qué bien elegiste tu nombre-, porque reflejas en tu persona el misterio de la Encarnación del Verbo de Dios, Jesucristo, la Palabra hecha carne, la grandeza en la humildad, la fuerza en la debilidad.

En el Año de la Fe, agradezcamos a Dios por la vida y el ministerio de Benedicto XVI, que ha sabido defender la verdad de la fe y de la razón, ha sabido asumir la realidad con humildad, que no es otra cosa que la verdad. Y pidamos al Espíritu Santo, que es quien conduce a la Iglesia, nos conceda un nuevo Sucesor de Pedro, según el corazón de Cristo, Buen Pastor.

Mons. José VicenteConejero Gallego, obispo de Formosa


Publicado por verdenaranja @ 21:48  | Hablan los obispos
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