Mi?rcoles, 19 de junio de 2013

 

Y como no hay hora ni momento en mi vida

en el que no esté sostenido por tus beneficios,

así no debe haber momento alguno

en el que no deba tenerte delante de los ojos de mi memoria

y no deba amarte con todas mis fuerzas.

Pero yo no soy capaz de tanto si tú no me ayudas,

porque tuyo es todo don bueno

y toda dádiva perfecta desciende del Padre de las luces,

en quien no hay cambio ni sombra de vicisitudes.

Pues el amarte, oh Señor, no es de quien quiere

ni de quien se afana,

sino de quien tú te compadeces.

Tuyo es ese don, Señor,

porque todo bien viene de ti.

Me mandas que te ame;

dame lo que mandas y manda lo que quieres.


Publicado por verdenaranja @ 17:30  | Oraciones
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