Jueves, 10 de octubre de 2013

Guión litúrgico para la celebración del Domund 2013, XXIX Domingo del Tiempo Ordinario, publicado en la revista ILUMINARE - OCTUBRE 2013, nº 389, recibida en la parroquia conlos materiales para la celebración de la Campaña.

Monición de entrada

Queridos hermanos y hermanas: hoy celebramos en la Iglesia católica la Jornada Mundial de las Misiones, el DOMUND, con el lema “Fe + Caridad = Misión”. Esta Jornada viene celebrándose desde 1926 y tiene como finalidad, en palabras del Papa Francisco, “animar y profundizar la conciencia misionera de cada bautizado y de cada comunidad, ya sea llamando a la necesidad de una formación misionera más profunda de todo el Pueblo de Dios, ya sea alimentando la sensibilidad de las comunidades cristianas a ofrecer su ayuda parafavorecer la difusión del Evangelio en el mundo”.

En este Año de la Fe, deseamos ardientemente que la Buena Noticia alcance a todos los hombres y mujeres de la Tierra. Son los misioneros y misioneras quienes, llenos de fe y movidos por la caridad, continúan la misión salvadora de Cristo, haciendo presente el Evangelio en todas las partes del universo.

Dispongámonos a escuchar, desde la fe, la Palabra de Dios y a unirnos a Jesucristo, que se nos entrega por amor, para ser enviados por la Iglesia como misioneros; porque, como dice el Papa, “hemos recibido el don de la fe, no para tenerla escondida, sino para difundirla, para que pueda iluminar el camino de muchos hermanos”.

Liturgia de la Palabra

Contemplemos, en la primera lectura, a Moisés, en su actitud orante, pidiendo por el pueblo que le había sido encomendado. Desde esta actitud contemplativa, descubramos en las palabras de Pablo la necesidad de permanecer en la fe en Cristo Jesús y la urgencia de anunciar, como misioneros, la Palabra de Dios sin desánimo y con esperanza. Por su parte, la parábola del Evangelio dibuja el perfil del misionero: perseverante en la oración y fuerte en la fe.

Sugerencias para la homilía

Una vez más, tenemos la oportunidad de celebrar el DOMUND. Es una cita importante en el caminar de la Iglesia, y este año es especial, porque la estamos viviendo dentro del Año de la Fe; de ahí este lema tan bonito de “Fe + Caridad = Misión”. Esta Jornada nos recuerda a todos los misioneros y misioneras que han salido de nuestras comunidades, de nuestras ciudades y pueblos, y están presentes en todos los territorios de misión, anunciando y dando testimonio del Evangelio con el sello de la sencillez, de la entrega total a aquellos con quienes están compartiendo su fe y caridad.

Por todas partes se ha suscitado admiración por los misioneros y misioneras. Los medios de comunicación nos los muestran como son: pioneros y modelos de solidaridad. También ha despertado esa admiración el hecho de que los misioneros estén trabajando entre los más empobrecidos del mundo, donde las expectativas de vida son de las más bajas, donde abunda el hambre, donde la marginación y la explotación son una ofensa a la dignidad de esas personas; sin olvidar que muchos misioneros y misioneras ponen en peligro su vida por defender los derechos de los más pobres.

Sin embargo, muchas veces en esta admiración por los misioneros se ha dejado a un lado lo que constituye la clave de interpretación y valoración de sus vidas: ¿Quién es y dónde está su fuerza? Muchos, quizás, no hayan sabido explicarse del todo sobre las razones o motivos que tienen los misioneros y misioneras para esa ejemplar solidaridad y entrega a los demás. El papa Francisco nos lo aclara con estas palabras: “La Iglesia –lo repito una vez más– no es una organización asistencial, una empresa, una ONG, sino que es una comunidad de personas, animadas por la acción del Espíritu Santo, que han vivido y viven la maravilla del encuentro con Jesucristo y desean compartir esta experiencia de profunda alegría, compartir el mensaje de salvación que el Señor nos ha dado” (Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones 2013, 4).

Nuestros misioneros y misioneras son nuestros hermanos universales, porque gastan su vida por el bien de todos los hombres, y son el ejemplo más elocuente de la superación de las divisiones existentes en el mundo por lo que respecta a las razas, a las ideologías, a las culturas... El misionero expresa y vive la solidaridad más extrema y radical, ya que en él se encarna la entrega más plena a los hermanos.

Por eso, todos los misioneros merecen nuestra admiración y ayuda. Ese es el mensaje de esta nueva Jornada del DOMUND, que promueven por el mundo entero las Obras Misionales Pontificias; estas Obras, como repetía recientemente el Papa, tienen el encargo “de sostener la misión y de suministrar las ayudas necesarias” para que los misioneros realicen su labor. Además, el DOMUND nos recuerda que son necesarias nuevas fuerzas, porque lamisión aún está en sus comienzos: más de las dos terceras partes de la humanidad no conocen a Jesucristo.

Pidamos al Señor que llame a jóvenes de nuestras parroquias que quieran ser misioneros y misioneras y tengan la valentía de seguir las huellas de aquellos que están entregando sus vidas, o los mejores años de su existencia, en esta tarea tan maravillosa de solidaridad y anuncio de la Buena Nueva. E imploremos, también, la protección de María, Reina de las Misiones, en favor de todos los misioneros, para que anuncien con gozo el Evangelio.

Oración de los fieles

A Jesucristo, que es luz y salvación para todos los pueblos, roguémosle confiadamente:

· Por todos los cristianos del mundo entero, para que seamos testigos, con nuestra palabra y nuestra vida, de la fe que profesamos. Roguemos al Señor.

· Por los que no creen en Jesucristo, aquí y en cualquier lugar del mundo, para que puedan llegar a descubrir un día la alegría del Evangelio. Roguemos al Señor.

· Por las Iglesias de los países de misión, para que sean luz de esperanza en medio de sus pueblos, y fuente de renovación para toda la Iglesia. Roguemos al Señor.

· Por los misioneros y misioneras, que en todas las partes del mundo anuncian el Evangelio, para que sientan la paz y la fortaleza de Dios que les bendice y les acompaña en su labor. Roguemos al Señor.

· Por todos los que participamos en esta Eucaristía, para que nos sintamos responsables de la acción misionera de toda la Iglesia y contribuyamos a ella según nuestras posibilidades. Roguemos al Señor.

Escucha, Señor Jesús, nuestra oración. Tú, el Hijo de Dios, el enviado del Padre, derrama tu gracia y tu bondad sobre todos los pueblos de la Tierra, para que todos vivan la alegría de tu salvación. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Despedida

Hemos compartido con alegría esta celebración dominical. La expresión conclusiva “podéis ir en paz” no es otra cosa que el envío misionero que recibimos todos nosotros, para que sepamos comunicar lo que acabamos de vivir aquí. Nos lo recuerda el Papa en su Mensaje: “La fe es un don que no se reserva sólo a unos pocos, sino que se ofrece a todos generosamente. [...] Y es un don que no se puede conservar para uno mismo, sino que debe ser compartido. [...] ¡Traigamos a este mundo, a través de nuestro testimonio, con amor, la esperanza donada por la fe!” (Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones 2013, 1.4). Que nuestra cooperación misionera no se reduzca a un mero recuerdo de los misioneros el día del DOMUND, sino que nos sintamos unidos a todos ellos con nuestra oración y nuestra ayuda continua.

Isaac Benito Melero.
Delegado Diocesano de Misiones y Director Diocesano de OMP de Segovia


Publicado por verdenaranja @ 18:01  | Liturgia
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