Lunes, 14 de octubre de 2013

Reflexión de monseñor Rubén Oscar Frassia, obispo de Avellaneda-Lanús, en el programa radial Compartiendo el Evangelio (XXVII domingo durante el año, 6 de octubre de 2013)  (AICA)

Dijo el Señor a sus discípulos: “si tu hermano peca, repréndelo; y si se arrepiente, perdónalo; y si peca siete veces al día contra ti, y otras tantas vuelve a ti diciendo ‘me arrepiento’, perdónalo. Los Apóstoles dijeron al Señor: "Auméntanos la fe". El respondió: "Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran a esa morera que está ahí: 'Arráncate de raíz y plántate en el mar', ella les obedecería. Supongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado. Cuando este regresa del campo, ¿acaso le dirá: 'Ven pronto y siéntate a la mesa'? ¿No le dirá más bien: 'Prepárame la cena y recógete la túnica para servirme hasta que yo haya comido y bebido, y tú comerás y beberás después'? ¿Deberá mostrarse agradecido con el servidor porque hizo lo que se le mandó? Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: 'Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber'". (San Lucas 17, 3-10)                   




¡Tantas veces Dios nos perdona por nuestros pecados!, ¡y si nos arrepentimos Dios nos perdona en serio!, así nosotros tenemos que saber perdonar las ofensas y los errores de los demás. Pero no al estilo de “una vez, dos veces, bueno…¡basta!”, no. yo diría que tiene que ser con una actitud sin límites, siempre. No siete veces sino setenta veces siete.

Ahora bien, el tema central de este Evangelio es la fe; un tema muy importante para todos nosotros y en especial por el interés que debe tener para nuestro país. ¡Tantos jóvenes peregrinos, que de muchos y variados lugares caminaron a al Santuario de Lujan, nos indica cuánta fe hay en nuestro pueblo! Y esto debe interesar a los políticos, a los empresarios, al Estado, a la Nación. Porque los argentinos somos un pueblo que tiene fe y ahora con la dicha de tener un Papa argentino.

Pero ¿a qué me compromete todo esto? En que, la fe que tengo en el Señor, crea en mí una mayor responsabilidad. Por ejemplo, si yo conocí al Papa, cuando era el Cardenal Bergoglio, también tiene que responsabilizarme. ¿Y ahora qué? ¿En qué me involucro? ¿Cómo me comprometo? ¿Cómo vivo mi fe y mi vida? Porque ambas son partes de una misma realidad.

Creer es darse a Dios y saber que Dios es fiable; que yo puedo fiarme de Él y saber que no voy a ser defraudado jamás. La fe es el único camino para comprender el misterio de la historia, de mi historia y la historia de los demás. Es una inclinación permanente a juzgar y obrar según el pensamiento de Cristo y no según mis caprichos, mis antojos, mis ganas o el “sólo por hoy”.

La fe me ayuda a reconocer que creo, veo, escucho y me decido a seguirlo. Es creer mirando a Cristo porque hace las cosas del Padre. Es escuchar porque cuando uno escucha bien responde bien. Y viendo como obra Cristo también podemos ver. Luego, sabiendo que Dios está con nosotros, somos tocados por Él y se produce en nosotros una transformación. Sin embargo, muchas veces en nuestra sociedad Dios está ausente, y se organiza la vida sin Él.

Hoy decimos a la Virgen María “¡Madre, cuida la fe de tu pueblo que camina!” y le pedimos que nos bendiga, que bendiga nuestras familias, y que bendiga a nuestra patria. Que interceda ante Dios por nuestra querida Nación y por aquellos que habitan nuestro suelo.

Les dijo mi bendición: en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


Mons. Rubén Oscar Frassia, obispo de Avellaneda-Lanús


Publicado por verdenaranja @ 21:31  | Hablan los obispos
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