Jueves, 24 de octubre de 2013

Homilía monseñor Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas para el 29º domingo durante el año (20 de octubre de 2013) . (AICA)

“Sólo cuando amamos evangelizamos”

En esta reflexión continuada concluiremos con la última condición sugerida en este seguimiento discipular de Jesucristo, el Señor: la necesidad de amar para Evangelizar: “Finalmente, no podremos entender este discipulado en misión, esta dimensión misionera o esta misión discipular en nuestra Iglesia diocesana, si no vemos al mundo y al hombre, varón y mujer concretos de hoy, con cierto optimismo, positivamente, si no tratamos de ver que también la semilla del Verbo está en nuestra realidad. Si no tenemos esta actitud, de amor y diálogo, no podremos captar los códigos desde los cuales tendremos que evangelizar. Tendremos que tener esta actitud de salir, un salir misionero, permitiéndonos “ir”, e “ir a todos”, a los más lejanos y a los que están más excluidos. Así cumplimos con el mandato del Señor: “Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo” (Mt. 28,19-20).

Creo también, que hay que decir, que no tendremos que dogmatizar aquello que no es dogma y, lamentablemente a veces lo hacemos con nuestras respuestas pastorales o prioridades. Tenemos que sincerarnos en esta realidad, ya que cuando absolutizamos nuestro parecer, corremos el riesgo de cerrar las puertas al Espíritu.

Y termino con esta primera parte simplemente subrayando que los otros tres temas que vamos a tratar: laicos, jóvenes y familia, no los podremos discernir ni dar respuestas pastorales si no es desde este seguimiento, desde esta misión discipular, que siempre implicará ser testigos pascuales de Jesucristo”

Estas reflexiones catequísticas que venimos realizando sobre el discipulado tienen necesariamente una dimensión misionera. No sería un auténtico discipulado cristiano, si la misión no es un componente y consecuencia necesaria del seguimiento de Jesucristo, de los bautizados. En relación a esta dimensión misionera, el pasado 12 de octubre, celebramos “la Jornada mundial de las Misiones”. Como es habitual el Papa nos envía un mensaje para nuestra reflexión sobre dicha jornada. Creo oportuno incorporar algunos textos del Papa Francisco que nos permitirán seguir profundizando en nuestra reflexión continuada sobre la misión discipular, o bien “el discipulado misionero”.

El Papa en su mensaje reflexiona sobre la necesidad de la Misión en el contexto del año de la Fe: “A menudo, la obra de evangelización encuentra obstáculos no sólo fuera, sino dentro de la comunidad eclesial. A veces el fervor, la alegría, el coraje, la esperanza en anunciar a todos el mensaje de Cristo y ayudar a la gente de nuestro tiempo a encontrarlo son débiles; en ocasiones, todavía se piensa que llevar la verdad del Evangelio es violentar la libertad. A este respecto, Pablo VI usa palabras iluminadoras: «Sería... un error imponer cualquier cosa a la conciencia de nuestros hermanos. Pero proponer a esa conciencia la verdad evangélica y la salvación ofrecida por Jesucristo, con plena claridad y con absoluto respeto hacia las opciones libres que luego pueda hacer... es un homenaje a esta libertad» (Exhort, Ap. Evangelii nuntiandi, 80). Siempre debemos tener el valor y la alegría de proponer, con respeto, el encuentro con Cristo, de hacernos heraldos de su Evangelio, Jesús ha venido entre nosotros para mostrarnos el camino de la salvación, y nos ha confiado la misión de darlo a conocer a todos, hasta los confines de la tierra. Con frecuencia, vemos que lo que se destaca y se propone es la violencia, la mentira, el error. Es urgente hacer que resplandezca en nuestro tiempo la vida buena del Evangelio con el anuncio y el testimonio, y esto desde el interior mismo de la Iglesia. Porque, en esta perspectiva, es importante no olvidar un principio fundamental de todo evangelizador: no se puede anunciar a Cristo sin la Iglesia. Evangelizar nunca es un acto aislado, individual, privado, sino que es siempre eclesial. Pablo VI escribía que «cuando el más humilde predicador, catequista o Pastor, en el lugar más apartado, predica el Evangelio, reúne su pequeña comunidad o administra un sacramento, aun cuando se encuentra solo, ejerce un acto de Iglesia»; no actúa «por una misión que él se atribuye o por inspiración personal, sino en unión con la misión de la Iglesia y en su nombre» (ibíd., 60). Y esto da fuerza a la misión y hace sentir a cada misionero y evangelizador que nunca está solo, que forma parte de un solo Cuerpo animado por el Espíritu Santo.”

En este domingo queremos tener especialmente presente a las madres en su día. Rezamos por este gran don de la maternidad. La cual a veces ciertos sectores la desvalorizan y consideran que es sólo un problema. Nuestra gente desde el sentido común sabe que es un don de Dios. A todas las mamás les envió una oración y bendición.

¡Un saludo cercano y hasta el próximo domingo!


Mons. Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas


Publicado por verdenaranja @ 21:29  | Hablan los obispos
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