Martes, 25 de febrero de 2014

Columna de opinión de monseñor Jorge Lozano, obispo de Gualeguaychú y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social (23 de febrero de 2014)

Periferias cercanas y lejanas 
 
No todo lo que parece lejos lo está realmente, y viceversa. Pero también podemos decir que las distancias geográficas no son las únicas entre las personas.

Salir de uno mismo es necesario para ir al encuentro de otro. Si uno vive encerrado en su mundo, difícilmente los demás tendrán lugar en el propio corazón, por más que vivamos bajo el mismo techo o en el mismo barrio.
La misión evangelizadora de la Iglesia implica salir. Francisco nos dice que debemos ir hacia las periferias en tres sentidos: las geográficas, las existenciales y los nuevos ámbitos socioculturales. Al hablarnos de la Iglesia diocesana nos dice que “ella es el sujeto primario de la evangelización (...) Su alegría...”. “De comunicar a Jesucristo se expresa tanto en su preocupación por anunciarlo en otros lugares más necesitados como en una salida constante hacia las periferias de su propio territorio o hacia los nuevos ámbitos socioculturales.” (EG 30)

Quiero comentarte algo acerca de estas tres maneras de entender las periferias.

Las geográficas son las más simples de comprender. Se refiere a los “confines”, las zonas más alejadas en distancia del centro parroquial o de la capilla o de la diócesis. A la gente de los barrios a los que les cuesta mucho acercarse hasta la Parroquia. Incluso hay muchos lugares en centros urbanos muy poblados en los que la gente ni siquiera conoce dónde queda el templo parroquial.

Periferias geográficas también son aquellas de otros continentes en los cuales hace falta anunciar la vida y enseñanza de Jesucristo.

Otro modo de abordar esta realidad es lo que Francisco llama las “periferias existenciales” o “antropológicas”. Se refiere a los límites interiores que enfrentamos. Por ejemplo el sufrimiento, la enfermedad, la drogadicción, el alcoholismo, la soledad, la pobreza, la esclavitud sexual, la muerte... Son situaciones que nos hacen experimentar los límites de la existencia humana. Más allá de la distancia o cercanía geográfica con la Parroquia, aquí se trata de situaciones existenciales dramáticas. El tango “Yira yira” lo relata con belleza que duele: “Verás que todo es mentira/ verás que nada es amor / que al mundo nada le importa/ ¡Yira! ¡Yira! / Aunque te quiebre la vida / aunque te muerda un dolor / no esperes nunca una ayuda / ni una mano, ni un favor”. (Enrique Santos Discépolo)

El modo de expresar cercanía no es en este caso la palabra o el discurso, sino el gesto cordial que nos lleva a “achicar distancias (...) tocando la carne sufriente de Cristo en el pueblo” (EG 24). El pobre, el enfermo, el preso, el abandonado, es esa carne de Cristo para asumir, tratar con ternura y servir. Francisco en Brasil se refirió a los que son oprimidos por la adicción a la droga como “santuarios del sufrimiento humano”.

La tercera manera de entender la periferia es la referida a los ámbitos socioculturales. Aquí podemos mencionar el mundo de la ciencia y la técnica, el arte, la economía, la política. Son como nuevos escenarios en los cuales hacer presente la buena noticia de Jesús. Su salvación es integral y abarca todas las dimensiones de la persona. Evangelizar estos ámbitos es hacer que la mirada se centre en el bien común, la justicia, la solidaridad, la belleza.

Para asumir estas tres maneras de entender las periferias es necesario des-centrarnos. El significado etimológico de “periferia” es circunferencia, o espacio que rodea al núcleo o centro. Por eso la dimensión de salida es ir hacia los bordes, dejar de lado lo conocido y confortable.
La evangelización es una tarea que nos impulsa a salir, y mirarnos en la Iglesia “como una madre que sale al encuentro, una casa acogedora” (DA 370), decíamos los obispos de América Latina y el Caribe.

Así evangelizó Jesús, andando por las periferias y tocando el sufrimiento humano. Francisco Luis Bernárdez, poeta argentino fallecido en 1978, escribió un bello poema para quienes quieren encontrar a Dios en la Nochebuena: “No busques en los sitios / donde la luz brilla más / y donde es más poderoso / el poder de la ciudad; / deja las calles del centro / entra en las del arrabal / y allí donde la pobreza / linda con la oscuridad / en la casa más humilde/ al Niño Dios hallarás”.

Ayer el Papa Francisco instituyó a 19 nuevos cardenales de diversos lugares del mundo. Entre ellos está Mario Poli, Arzobispo de Buenos Aires. Recemos por ellos, para que puedan ser buenos colaboradores del Santo Padre.


Mons. Jorge Lozano, Obispo de Gualeguaychu.


Publicado por verdenaranja @ 20:46  | Hablan los obispos
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