S?bado, 01 de marzo de 2014

Subsidio litúrgico para el Día de Hispanoamérica 2014 publicado por CEE y contenido en carpeta, recibida en la parroquia  con  los materiales para su celebración el 2 de Marzo.

HISPANOAMÉRICA (2 DE MARZO DE 2014)

VIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
GUIÓN LITÚRGICO
 

 

Monición de entrada

La comunidad cristiana se reúne como cada domingo para escu­char la Palabra de Dios y celebrar el sacramento de la eucaristía. En el encuentro con Jesús, su Espíritu Santo nos llena de renovada vitalidad, para que con el espíritu misionero salgamos de nosotros mismos para ir al encuentro de nuestros hermanos en la misión.

Hoy, además, la Iglesia en España conmemora el Día de Hispa­noamérica. Hace siglos muchos misioneros salieron de nuestra tie­rra para evangelizar América. De este continente ha venido el papa Francisco, que nos invita a llevar a los demás la alegría del Evange­lio. De ahí el lema de esta Jornada: "La alegría de ser misionero".

En el continente americano están trabajando, como misioneros, miles de españoles que un día recibieron la vocación a la misión. Participemos en la eucaristía para dar gracias a Dios por su genero­sidad y su entrega al servicio del reino de Dios. 

Acto penitencial

Dios nos ofrece su Palabra para que la escuchemos con fe y la proclamemos con confianza.

Hijo único de Dios, Palabra hecha carne. Señor, ten piedad.

Hijo del hombre, solo Tú tienes palabras de vida eterna. Cristo, ten piedad.

Verbo eterno del Padre, que nos haces hijos de Dios. Señor, ten piedad. 

Ideas para la homilía

«¿Es que una madre puede olvidarse de su criatura?» (1. a lectura)

El día de Hispanoamérica es una llamada «a intensificar y profundizar los vínculos que unen a España con Hispa­noamérica y a fortalecer la comunión evangelizadora entre sus Iglesias» (Mensaje de la CAL). Miles de misioneros es-pañoles, dóciles al mandato misionero de «ir y anunciar el Evangelio...», partieron a evangelizar el continente ameri­cano. Esta corriente de cooperación evangelizadora no ha terminado. Juan Pablo II así lo reconocía en la Conferen­cia Episcopal Española el 15 de junio de 1994: «Ya en mi visita a Zaragoza de 1984, y más recientemente en Santo Domingo, (...) tuve ocasión de expresar mi viva gratitud y la de toda la Iglesia por la ingente labor evangelizadora de aquella pléyade de misioneros españoles que llevaron el mensaje de salvación al mundo entero. Hoy lo hago nue­vamente, ante vosotros, consciente de que os transmito también el reconocimiento de las comunidades eclesiales de América».

De hecho, el 70% de los misioneros españoles está coope­rando con la evangelización en América. Por su parte las Iglesias nacientes de este continente también responden a su vocación misionera saliendo a otros lugares a anunciar el Evangelio, también en Europa y en España.

«Buscad el reino de Dios y su justicia» (Evangelio)

Ante el dilema de servir a Dios o al dinero, Jesús en el evangelio plantea el gran reto para los cristianos: Buscar —únicamente— el reino de Dios. Es la razón de ser de la vocación misionera. La vocación a la misión implica salir de uno mismo para ir al encuentro del otro. Los misione-ros han encontrado la perla preciosa, se despojan de todo y desde su pequeñez y pobreza se entregan al anuncio del reino de Dios. El reino de Dios no puede ser separado ni de Cristo ni de la Iglesia... Si se separa el reino de la per­sona de Jesús, no es este ya el reino de Dios revelado por él, pero tampoco puede separarse de la Iglesia, ya que está ordenada al reino de Dios, del cual es germen, signo e ins­trumento.

«¿Acaso no han sido ellos mismos quienes han salido e ido al encuentro de los pueblos como vanguardias misioneras de un movimiento evangelizador sin confines, hacia todas las periferias humanas, conmovidos por el encuentro con Cristo y urgidos por compartir su presencia redentora por doquier?» (Mensaje de la CAL). La alegría de ser misionero (lema de la Jornada) sirve para recordar la entrega generosa «de todos los misioneros españoles en tierras americanas, pero también para suscitar en todas las diócesis españolas, en comunidades religiosas y en movimientos eclesiales, nuevas y muchas más vocaciones misioneras» (Mensaje de la CAL).

«Que la gente solo vea en vosotros servidores de Cristo y adminis­tradores de los misterios de Dios. Ahora, en un administrador, lo que se busca es que sea fiel» (2.a lectura)

Desde el año 1949 han partido para la misión en América miles de sacerdotes diocesanos, acogidos al servicio de la OCSHA, más de 2300. En la actualidad permanecen 309 y cada año se repiten nuevos "envíos". Su tarea es servir a aquellas Iglesias en las tareas más complejas y difíciles, especialmente en ámbitos de pobreza y de marginación, o en la formación de agentes de pastoral, especialmente en seminarios. Se insertan en el presbiterio que les acoge y tra­bajan en el ministerio que el obispo les asigna. Actualmente desde allá están saliendo para la misión a otros ámbitos so­ciales y territoriales. Todo gracias a la fidelidad de quienes partieron como administradores de los misterios de Dios.

La celebración del Día de Hispanoamérica es una nueva oportunidad para actualizar nuestra responsabilidad misio­nera y nuestra confianza en Dios. «También el ministerio misionero se realiza de rodillas. Solo implorando día a día la gracia del Señor, que se irradia por los sacramentos, que se cultiva en la oración y que se manifiesta en el amor lle­no de misericordia y ternura hacia quienes nos han sido confiados, y especialmente a los más pobres, reviviremos la alegría de ser misioneros. Solo así reviviremos la alegría de nuestro primer "sí", como el de María, la alegría de nues­tra primera respuesta a la vocación de ser misioneros, las pequeñas y grandes alegrías compartidas en el camino de nuestra vida y nuestras comunidades» (Mensaje de la CAL). 

Oración de los fieles

Jesús en el evangelio nos recuerda que Dios es nuestro Padre que cuida de cada uno de nosotros. Acudamos a Él con la confianza de reconocernos sus hijos:

- Por el papa Francisco, por los obispos y todos los pastores, para que, como fieles administradores de los misterios de Dios, busquen únicamente su Reino. Roguemos al Señor.

- Por la Iglesia en América para que responda a la llamada de Dios y envíe misioneros a otros países y continentes. Roguemos al Señor.

- Por los misioneros y misioneras españoles, que están gas­tando su vida al servicio del Evangelio en América Latina, para que sigan siendo fieles en el ministerio recibido. Ro­guemos al Señor.

- Por quienes ponen su mente y su corazón en los bienes ma­teriales, para que descubran que Dios cuida de nosotros y únicamente hemos de buscar su Reino. Roguemos al Señor.

-  Por las familias que han llegado a nuestro país como emi­grantes desde América para que encuentren en nosotros la acogida y la ayuda que necesitan para vivir como ciudada­nos e hijos de Dios. Roguemos al Señor.

- Por nosotros, para que no perdamos la alegría de ser misio­neros que trasmiten a los demás el gozo de haber conocido el Evangelio. Roguemos al Señor.

Escucha, Padre de bondad, la oración de tu Iglesia, y atiende con misericordia su plegaria. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

Monición de ofertorio

  • Ofrecemos el pan y el vino, expresión de nuestro trabajo y de nuestra pobreza, que Dios transforma en el Cuerpo y Sangre de Cristo para alimento de su Pueblo.

  • Ponemos a disposición de la Iglesia la limosna evangélica para ayudarla en su actividad apostólica y misionera en el continente americano.

 

Oración sobre el pueblo y bendición final

Dios, Padre nuestro,

que has enviado a los hombres

a tu hijo Jesucristo, Palabra de vida,

haz que tu pueblo se afiance en esta roca y permanezca siempre

arraigado y cimentado en Cristo, firme en la fe. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.


Publicado por verdenaranja @ 22:04  | Liturgia
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