Jueves, 15 de mayo de 2014

RAzones PARA ELEGIR el tema y ENFOQUE DE LA CAMPAÑA de  la pascua del enfermo 2014 publicadas por la Comisión Episcopal de Pastoral de la Salud de la CEE y recibidas en la parroquia para su celebración.

Fe y Caridad

“También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos”

(1Jn. 3,16) 

Esta Campaña está en continuidad con el tema profundizado en el curso pasado por toda la Iglesia: la fe. Pero en este caso en su dimensión ad-extra. La relación íntima del bautizado con Dios no puede quedarse sólo en eso, sino que llama a amar con el mismo amor al hermano, en especial al que sufre. Un amor que transparente el del Padre, encarnado en el Hijo y derramado en nuestros corazones gracias al Espíritu Santo que se nos ha dado. Ese amor tiene necesariamente que derramarse en nuestras relaciones y en nuestra acción pastoral, sino ‘nuestra fe será vacía’, como nos recordaba Santiago. A continuación indicamos las razones del tema y el posible enfoque.

1.- El sentido de Iglesia y vivencia de comunión uniéndonos a la propuesta del Pontificio Consejo al ofrecer como tema para el 2014: “Fe y Caridad”, con el lema: “También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos”.

2.-Está en continuidad con el Año de la Fe «El Año de la fe será una buena oportunidad para intensificar el testimonio de la caridad. La fe y el amor se necesitan mutuamente […] Muchos cristianos dedican sus vidas con amor a quien está solo, marginado o excluido […] porque en él se refleja el rostro mismo de Cristo. Gracias a la fe podemos reconocer en quienes piden nuestro amor el rostro del Señor resucitado […] y es su mismo amor el que nos impulsa a socorrerlo, cada vez que se hace nuestro prójimo en el camino de la vida.» (Porta Fidei 14).

3.-  La Caridad es una consecuencia de nuestro ‘ser bautizados’. Dios es Amor, y nosotros fruto de ese amor, creados para amar, y es sólo ese amor el que nos capacita para vivir una respuesta de amor, de fe, no hay otro. Se trata de un encuentro entre Dios y el amado/a. “Sólo el encuentro con Dios permite no ver siempre en el prójimo solamente al otro, sino reconocer en él la imagen divina, llegando así a descubrir verdaderamente al otro y a madurar un amor que es ocuparse del otro y preocuparse por el otro” (Benedicto XVI, Encíclica Caritas in veritate 11).

4.- También hay una correlación esencial entre Eucaristía y Caridad. Nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica: “la Eucaristía entraña un compromiso en favor de los pobres. Para recibir en la verdad el Cuerpo y la Sangre de Cristo entregados por nosotros debemos reconocer a Cristo en los más pobres, sus hermanos” (CIC, 1397).

5.- Hay una primera llamada en el tema dirigida a volver a las fuentes de nuestra vocación cristiana. No sólo de los que nos dedicamos a los enfermos, sino de todo creyente. Una segunda llamada, a no quedarnos en un servicio social, sino devolverle su auténtico sentido de fe. Y una tercera, a revitalizar el valor del testimonio personal y comunitario tanto de los párrocos, capellanes, profesionales sanitarios y voluntarios, como del testimonio de tantos enfermos y familias que se convierten en icono de la caridad allí donde están, y donde comparten su fe y su vida.

6.- El cartel de la Campaña 2014 trata de mostrar estas ideas. Partiendo de saber que va a estar presente en hospitales, residencias y otros lugares de evangelización misionera, hemos querido resaltar en él dos imágenes simbólicas: un corazón roto y unas tiritas (en forma de cruz). Es sencillo, a la vez que reclama la atención. Estamos llamados a curar los corazones heridos y rotos, por la enfermedad y la vida. La cruz (de Cristo, la de tantos que han entregado su vida –ésta se parece también a la de S. Andrés-, y la nuestra) es redentora, sanadora. La salvación crucificada cura y salva.

7.- Llamados a vivir la Caridad. El lema de esta Jornada “dar nuestra vida por los hermanos” es una llamada a salir de nosotros mismos, a entregar nuestra vida y nuestros esfuerzos por los hermanos, especialmente los enfermos que más nos necesiten. En la clave del Papa Francisco que nos llama a ir a las “periferias existenciales”. No son acciones puntuales, sino un estilo de vida: “la caridad no es un simple asistencialismo, y menos aún un asistencialismo para tranquilizar conciencias. No, eso no es amor, eso es comercio, eso es negocio. El amor es gratuito. La caridad, el amor, es una elección de vida, es una forma de ser, de vivir. (Papa Francisco, Discurso con los pobres y los presos en la catedral de Cágliari).

8.- Enfermo, Caridad y crisis. También nos llama a situarnos en el contexto social y sanitario actual de crisis, en el que aparece el tema de la justicia como central: hoy ya hay gente que tiene dificultades para el acceso pleno a los medicamentos o a la asistencia. Ante esta situación debemos optar como Iglesia por los más pobres, por los desasistidos. Poner a la persona y el bien común en el centro y la economía siempre al servicio de la persona. La Iglesia, como institución, muchas veces acoge y suple las deficiencias de la sociedad, aporta reflexión desde la dimensión de justicia y denuncia las situaciones de abandono. “El gesto de la caridad, al mismo tiempo, debe ser acompañado por el compromiso con la justicia, con una llamada que se realiza a todos, ricos y pobres”. (Mensaje Sínodo 2012, 12).

9.- Los Enfermos. «Contamos con vosotros para enseñar al mundo entero qué es el amor», decía el Mensaje del Vaticano II a los enfermos. También para el enfermo, aún en su situación, la enfermedad no tiene por qué llegar a ser su único horizonte, que le impida vivir la caridad hacia los demás, empezando por su familia y personal sanitario. Tenemos muchos ejemplos de cómo -aún en la debilidad- es posible dar mucho amor y hacer mucho bien. No son raros los casos en que el Espíritu convierte a enfermos en auténticos iconos de la caridad, y que nos llevan a preguntarnos a los sanos de dónde sacan las fuerzas, y qué espíritu les anima.

10.- La familia. Son los sufridores silenciosos: muchas veces necesitan apoyo, cercanía, escucha y ayuda para vivir de manera más sana, humana y cristiana la enfermedad de su ser querido. Ellos son el rostro diario de la caridad junto al enfermo, pero necesitan también sentirse amados por Dios y por la comunidad de fe.

11.- Los jóvenes. Se les hace la llamada. Vosotros, que sois muy sensibles a la idea de salir y dar la vida por los demás, no paséis de largo ante el sufrimiento humano, donde Dios os espera para que entreguéis lo mejor de vosotros mismos: vuestra capacidad de amar y de compadecer. “Sigan superando la apatía. Sean constructores del futuro. No balconeen la vida, métanse en ella”. (Palabras del Papa en la Celebración de envío de la JMJ 2013.)

12.- Los Profesionales Sanitarios y los Voluntarios. Estas experiencias se extienden a todos los que ejercen de manera desinteresada el propio servicio al prójimo que sufre, destinando a ello tiempo y fuerzas que nacen de su ser bautizados. Vosotros sois «reservas de amor», que lleváis serenidad y esperanza a los que sufren. Descubrir vuestro testimonio de caridad, y alentaros diariamente, es una tarea de esta Campaña. Lo hacía el Papa Francisco en Asís: “desde este lugar en el que se ve el amor concreto, digo a todos: multipliquemos las obras de la cultura de la acogida; obras animadas, ante todo, por un profundo amor cristiano, amor a Cristo crucificado; obras en las que la profesionalidad y el trabajo cualificado y justamente remunerado han de unirse con el voluntariado, un tesoro precioso”.

13.- Los Religiosos y Religiosas. “Cuidar a los enfermos en nombre de la Iglesia, como testigos de la compasión y ternura del Señor, es el carisma propio de las comunidades religiosas” (RUPE, 57). La Historia de la Caridad, historia necesitada de ser escrita, está repleta de tantos santos de comunidades religiosas que aún hoy son ejemplo vivo y estímulo constante de acción caritativa para multitud de cristianos.

14.- Los Obispos y Sacerdotes. «Aunque se deben a todos, de modo particular, sin embargo, se les encomiendan los pobres y los más débiles... tengan la mayor solicitud por los enfermos y moribundos, visitándolos y confortándolos en el Señor» (PO, 6). En una cultura de la indiferencia, donde se ‘desecha’ a pobres, enfermos y ancianos, “tengan el valor de ir contracorriente (…) contemplando, adorando y abrazando a Cristo en el encuentro cotidiano con él en la eucaristía y en las personas más necesitadas”. (Papa Francisco en la Misa con los obispos, sacerdotes, religiosos y seminaristas. JMJ 2013)

15.-  Las comunidades. Requiere en todos los cristianos una conversión de mente, corazón y obras para conformarse a la caridad de Dios. Porque la atención a los enfermos no es “monopolio de nadie, sino deber y responsabilidad de todos” (Evangelium Vitae, 90). La caridad no delega a otros la tarea, la asume por sí misma. “Donde hay una cruz que llevar, ahí está María, ahí debe estar la Iglesia”, el Papa en la JMJ de Río 2013 (Hospital S. Francisco de Asís).

 

OBJETIVOS DE LA CAMPAÑA

1. Sensibilizar a los creyentes sobre la necesidad del compromiso con los que sufren, que nace de su ser bautizados. Y a la sociedad entera sobre la necesidad de romper con la cultura de la indiferencia ante el sufrimiento y los que sufren hoy; de descubrir su situación y sus causas, y comprometernos activamente tanto en la sociedad como en la Iglesia.

2. Iluminar, revisar y purificar nuestras actitudes y comportamientos  con los enfermos y los que sufren a la luz de Jesús y de su Amor-Caridad hacia ellos, hasta dar su vida.

3. Promover el compromiso de la comunidad cristiana y de la sociedad con los que sufren, que se traduzca en acciones realistas y creativas, individuales y colectivas, de atención a los mismos.

4. Celebrar la fe y los signos de la Caridad hoy: de enfermos, familias, profesionales, instituciones, voluntariado, etc., difundir, apoyar y agradecer su tarea y entrega. 

CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA

COMISIÓN EPISCOPAL DE PASTORAL

DEPARTAMENTO DE PASTORAL DE LA SALUD


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