Jueves, 15 de mayo de 2014

Subsidio litúrgico para la Jornada de la Pascua del Enfermo 2014 publicadas por el Departamento de Pasotral de la Salud de la CEE y recibido en la parroquia con los materiales para su celebración.

Monición de entrada

En este VI domingo de Pascua la Iglesia española celebra la Pascua del enfermo.

El tema de este año es “Fe y Caridad”, que remite tanto a nuestro ser bautizados, como a la necesidad de expresar esa fe en el compromiso con los demás, en concreto con los enfermos y en el mundo de la salud.

Uniéndonos a la Iglesia apostólica, también hoy nos llenamos de alegría al sentir como el Señor sigue a nuestro lado defendiéndonos en los momentos difíciles, enviándonos su Espíritu Santo curador. También su Palabra y su Cuerpo eucarístico serán nuestra fuerza, que nos empujaran a alabarle y descubrir las maravillas que sigue actuando cada día en tantas personas.

(Acogemos en esta celebración a los hermanos que van a recibir el Sacramento de la Unción).

Con alegría y gozo, iniciamos esta celebración. 

Sugerencias para la Homilía

Las lecturas del día

Hch. 8,5-8.14-17: Les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo. El Bautismo recibido por Felipe le empuja a predicar y a hacer signos sobre los enfermos y paralíticos. Esto trae la alegría al pueblo, que sienten el poder del Espíritu Santo enviado por el Resucitado.

Como Felipe, un cristiano bautizado en Cristo no puede desligar su fe de su compromiso por el hermano concreto, por la justicia social en el mundo de la salud y por los que están viviendo a su lado, familia y profesionales.

Sal 65,1-3ª.4-5.6-7ª.16.20: Aclamad al Señor, tierra entera. El salmista nos invita a escucharle y a descubrir las maravillas que el Señor ha hecho con él; cómo el Señor no rechazó su súplica ni le retiró el favor cuando más lo necesitaba. Experiencia también vivida por muchos enfermos.

Invitación a la alegría y la alabanza que extiende a toda la tierra. Que toda la humanidad aclame al Señor y descubra sus obras.

1 Pe.315-18: Como era hombre, lo mataron, pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida. Estamos llamados a dar razón de nuestra esperanza, tanto en la salud como en la enfermedad. Confiados en que, a imagen de Cristo lleno del Espíritu, también nosotros seremos llenados de Vida.

Jn 14,15-21: Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor. El evangelio de hoy es una invitación a no dejarnos llevar por el miedo ante las dificultades. Esta es una experiencia muy común a quien tiene que vivir la enfermedad, y a su entorno familiar.

Pero Él nos dará otro Defensor, el Espíritu Santo. Con Él los miedos se disipan en la confianza del que afrontó en su propia carne el dolor, el sufrimiento y la muerte, venciéndolos. Él no nos dejará huérfanos, y menos en ese momento; Él siempre estará con nosotros. 

Oración de los Fieles

Invocamos a Dios nuestro Padre, que resucitó al Hijo que dio su vida por nosotros, y le presentamos nuestras intenciones y las de todo el mundo.

Por nuestro mundo, marcado por el sufrimiento en sus distintas formas, para que Tú, Padre, lo transformes y pongas en su corazón el Espíritu del Amor, el espíritu de tu Hijo. Oremos.

Por la Iglesia, para que en los caminos del mundo plasme Tu amor, como Iglesia samaritana, entre los más pobres y enfermos. Oremos.

Por los que rigen los destinos de los pueblos, para que tu Amor ilumine sus políticas sanitarias y pongan siempre en su centro a las personas, antes que a la economía. Oremos.

Por nuestros hermanos enfermos, para que sientan Tu presencia a través del encuentro con buenos samaritanos que les hagan sentir tu cariño y misericordia. Oremos.

Por las familias de los enfermos, los profesionales, los voluntarios, y todos aquellos que les atienden y cuidan, tantas veces preciosos iconos de la caridad al lado del que sufre. Oremos.

Por nuestra comunidad cristiana, para que tenga siempre unos ojos atentos y un corazón sensible a las necesidades de quien sufre, y se deje evangelizar también por ellos. Oremos.

Escucha, Padre, nuestra oración y ayúdanos a llevar al mundo el amor-Caridad que de ti hemos recibido en Jesucristo, nuestro Señor. Amén.  

Oración

 

Deus caritas est,

Dios es Amor.

Tú, Padre, nos has amado tanto,

lo hemos experimentado a lo largo de la Historia:

en Egipto, en Israel, en la Cruz, en nuestras vidas.

A veces la enfermedad pretende arrebatarnos esta increíble experiencia,

otras veces, es la ocasión para vivirla.

También hoy sigo sintiendo tu Amor,

en tantos acontecimientos, en tantas experiencias,

en tantas personas.

Un amor que no me deja indiferente:

me empuja también a mí a Amar,

a amar en dos direcciones: a Ti y al hermano.

Dame tu Espíritu, Señor, para amar siempre como Tú:

mirar como Tú, servir como Tú, entregarme como Tú.

Con los enfermos,

pero también cuando a mi me toque la enfermedad o el sufrimiento.

Que tu Amor me contagie y penetre,

para llegar a decir también yo:

“ya no soy yo, es Cristo quien ama en mí”.

Gracias, Señor, por tu Amor,

gracias por tu Caridad. 

 

CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA

COMISIÓN EPISCOPAL DE PASTORAL

DEPARTAMENTO DE PASTORAL DE LA SALUD


 | Enviar