Martes, 24 de junio de 2014

Texto completo con las improvisaciones que el Santo Padre hizo La homilí­a del Papa en Calabria, 21 de junio de 2014(Zenit.org)

“En la fiesta del Corpus Domini celebramos a Jesús 'pan vivo bajado del cielo', alimento para nuestra hambre de vida eterna, fuerza para nuestro camino. Agradezco al Señor que hoy me permite celebrar el Corpus Christi con ustedes, hermanos y hermanas de esta Iglesia que está en Cassano all Jonio.

La de hoy es la fiesta en la cual la Iglesia alaba al Señor por el don de la Eucaristía. Mientras que el jueves santo recordamos su institución en la Última Cena, hoy predomina la acción de gracias y la adoración. De hecho es tradicional en este día la procesión con el Santísimo Sacramento. Adorar a Jesús Eucaristía y caminar con Él. Estos son dos aspectos inseparables de la fiesta de hoy, dos aspectos que dan fisonomía a toda la vida del pueblo cristiano: un pueblo que adora a Dios y camina con Él, que no se queda quieto, camina.

Primero de todo nosotros somos un pueblo que adora a Dios. Nosotros adoramos a Dios que es amor, que en Jesucristo se ha dado a sí mismo por nosotros, se ha ofrecido en la cruz para expiar nuestros pecados y por la potencia de este amor ha resucitado de la muerte y vive en su Iglesia. Nosotros no tenemos otro Dios fuera de esto.

Cuando a la adoración del Señor se sustituye la adoración del dinero, se abre el camino al pecado, al interés personal y al abuso.. Cuando no se adora a Dios, el Señor, uno se vuelve adoradore del mal, como los que viven de criminalidad y violencia.

Vuestra tierra tan hermosa conoce las heridas de este pecado, la N'drangheta es esto: la adoración del mal y el desprecio del bien común. (aplausos) Este mal se combate, se aleja, es necesario decirle No. La Iglesia que está tan empeñada en educar a las conciencias tiene siempre que emplearse para que el bien pueda prevalecer. Nos lo piden nuestros jóvenes, lo solicitan nuestros jóvenes necesitados de esperanza. Para responder a estas exigencias la fe nos puede ayudar. Los que han tomado este mal camino en su vida, como los mafiosos, no están en comunión con Dios, están excomulgados.

Hoy lo confesamos con la mirada dirigida a Corpus Crhisti, al sacramento del altar. Y por esta fe nosotros renunciamos a Satanás y a todas sus seducciones, a los ídolos, al dinero, a la vanidad del poder. Nosotros cristianos no queremos adorar nada ni nadie en este mundo que no sea Jesucristo y que está presente en la sagrada eucaristía.

Quizás no siempre nos damos cuenta hasta el fondo de lo que significa esto, de las consecuencias que tiene o debería tener esta nuestra profesión de fe.

Esta fe en la presencia real de Jesucristo verdadero Dios y verdadero hombre en el pan y vino consagrado, es auténtica si nos empeñamos a caminar detrás de Él y con Él. Adorar y caminar. Un pueblo que adora y un pueblo que camina.

Caminar con Él y detrás de Él, intentando poner en práctica su mandamiento, el que ha dado a los discípulos justamente en la Última Cena. 'Como yo les he amado, así ustedes ámense los unos a los otros'. El pueblo que adora a Dios en la eucaristía es el pueblo que camina en la caridad. Adorar a Dios en la eucaristía, caminar con Dios en la caridad fraterna.

Hoy como obispo de Roma estoy aquí para confirmarlos no solamente en la fe pero también para acompañarles y animarles en el camino con Jesús Caridad.

Quiero expresar mi apoyo al obispo, a los presbíteros y diáconos de esta Iglesia, y también a la Eparchia de Lungro, de rica tradición griego-bizantina. Y lo hago extensivo a todos, los pastores y fieles de la Iglesia en Calabria, empeñada con coraje en la evangelización y en favorecer estilos de vida e iniciativas que pongan al centro las necesidades de los pobres y de los últimos. Y lo extiendo también a las autoridades civiles que intentan vivir el empeño político y administrativo para dar un servicio al bien común.


Publicado por verdenaranja @ 18:19  | Habla el Papa
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