Martes, 01 de julio de 2014

Reflexión de monseñor Héctor Aguer, arzobispo de La Plata, en el programa "Claves para un Mundo Mejor" (29 de junio de 2014)

Recemos por el papa Francisco en su día


Como ustedes saben, queridos amigos televidentes, el 29 de junio la Iglesia celebra la Solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo.

Pedro es aquella piedra, aquella roca, sobre la cual Cristo levantó su Iglesia y Pablo es aquel a quien llamamos el apóstol de los gentiles, o de los paganos, porque con sus viajes recorrió el mundo entonces conocido y llegó hasta Roma, donde Pedro instaló su cátedra.

Pedro es el primer Obispo de Roma, es el primer Papa. Las figuras de Pedro y Pablo nos remiten a la figura histórica del papado y, hoy, para nosotros, es más significativo este día que se llama Día del Papa porque contamos con un Papa argentino, con el Papa Francisco.

Entonces tenemos que pensar la figura del Papa Francisco, incluso más allá del afecto y de la cercanía que nos inspira por el hecho de compartir nuestra nacionalidad, en referencia a los apóstoles Pedro y Pablo.

Francisco es ante todo el Obispo de Roma y entonces como a todos los Papas se lo llama el sucesor de San Pedro es decir aquel que en la sucesión de los Sumos Pontífices ocupa el lugar actual. Imagínense, piensen ustedes, lo que significa eso. Toda esa enorme tradición que el Papa Francisco hoy representa: la referencia a la firmeza de la Iglesia, a la inmutabilidad de la fe, a la actualización perenne de esa tradición bimilenaria. Por ser el Obispo de Roma es el Sumo Pontífice de la Iglesia Universal.

Pablo, con su referencia a las naciones, nos recuerda lo que Francisco quiere para la Iglesia de hoy, cuando él habla de la salida de la Iglesia y de una Iglesia fuertemente misionera. Esa es la referencia a los pueblos que todavía no han ingresado a la Iglesia y aquellos con los cuales la Iglesia mantiene una vinculación, una relación. Pensemos en los viajes de los Papas y en los viajes de Francisco que recién comienzan, y que han concitado la admiración general.

Esta Solemnidad de San Pedro y San Pablo, este Día del Papa, es una ocasión propicia para que nosotros nos sintamos unidos a Francisco. Y cuando digo nos sintamos no me refiero a una cosa puramente afectiva, puramente sentimental, sino con el sentimiento de la fe, con el sentido de la fe, porque el Papa es aquel a quien Cristo ha puesto hoy para pacentar la Iglesia, para darnos la certeza de la fe de acuerdo a esa tradición y también para protagonizar él primero esa salida misionera de la Iglesia hacia todos.

Pero además recordemos eso que, sobre todo, Francisco nos pide continuamente, con todos aquellos con los cuales entra en comunicación: Recemos por él, recemos para que el Señor le dé fuerza para cumplir su misión universal.

Y les pido que lo hagamos como rezábamos de niños en una vieja oración que yo creo que muchos de ustedes recordarán y que dice: “Oremos por nuestro Santo Padre, el Papa Francisco, que el Señor lo conserve, lo fortalezca, lo haga feliz en la tierra y no permita que caiga en manos de sus enemigos”. Que así sea y hasta la próxima.

Mons. Héctor Aguer, arzobispo de La Plata


Publicado por verdenaranja @ 23:42  | Hablan los obispos
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