Mi?rcoles, 30 de julio de 2014

Reflexión de monseñor Rubén Oscar Frassia, obispo de Avellaneda-Lanús, en el programa radial Compartiendo el Evangelio (Domingo 27 de julio de 2014) (AICA)

Buscadores de Dios

Jesús dijo a la multitud: "El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo. El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró." El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve. Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos, para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes. ¿Comprendieron todo esto?". "Sí", le respondieron. Entonces agregó: “Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo". (San Mateo 13, 44-52)

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Jesús nos habla del Reino de Dios que está cercano. Hay ejemplos con algunas realidades: el tesoro escondido, la perla fina, la abundancia de los peces, etc; que señala que de alguna forma hay una búsqueda y un encuentro. En la vida todos tenemos que saber que somos buscadores. Buscadores de Dios, buscadores de lo absoluto, somos peregrinos de lo absoluto, y que ciertamente nuestra motivación tiene que ser siempre algo que está por encima y más allá de nosotros. Sería muy triste que no tuviéramos motivación ya que cuando no hay motivación surge la depresión. Por eso somos buscadores y más específicamente buscadores de Dios.

Dice San Agustín: “dices que tienes a Dios y no lo buscas, búscalo porque no lo tienes; dices que no lo tienes y lo buscas, sigue buscándolo porque ya lo tienes”. Siempre tenemos que ser buscadores: de Dios, de la verdad, del amor, porque es algo que ya ha iniciado, algo que ya está pero que también tenemos que seguir buscando.

El documento Lumen Gentium, del Vaticano II, dice que “la Iglesia es germen e inicio del Reino” pero que ya está en medio de nosotros. Pero histórica y sociológicamente tenemos que seguir buscándolo porque en este Reino vivimos y nos movemos, con falencias, fragilidades, límites en los demás y en nosotros mismos; por eso estamos siempre en camino, un camino que nos lleva a la fidelidad, que es capaz de encarnar, capaz de construir y saber que esto es para todos.

Se escucha decir que “donde esté tu tesoro allí estará tu corazón”. Pero preguntémonos cuál es nuestro tesoro; preguntémonos si Dios es el tesoro de nuestra vida o si Dios es “una cosa” nomás, porque si es “una cosa” vamos a vivir despreciando, superficializando, sin motivaciones. Pero si Dios es TODO vamos a concretar en cada cosa, en cada trato, en cada vínculo y relación interpersonal aquello de que “la Iglesia es germen e inicio del Reino” que ya comenzó pero que tenemos que seguir buscando.

Recordemos aquello de “discípulos-misioneros”: el que escucha bien responde bien, el que se ha encontrado a sí mismo compromete toda su vida, se involucra y no vive como antes, vive de otra manera. ¿No será que nos falta la fuerza del encuentro para fortalecer el sentido de la misión? Yo pienso que sí. Falta calidad de encuentro para tener cumplimiento en la misión. Pensemos que todos nosotros tenemos que volver a encontrar la motivación, el sentido, la vocación y la misión que tenemos que vivir, desarrollar y comunicar.

Les dejo mi bendición: en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Mons. Rubén Oscar Frassia, obispo de Avellaneda-Lanús


Publicado por verdenaranja @ 19:57  | Hablan los obispos
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