Mi?rcoles, 17 de septiembre de 2014

Alocución de monseñor José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz (13 de septiembre de 2014) (AICA) 

Exaltación de la Santa Cruz

Este domingo celebramos la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. Es una Fiesta que ha calado muy hondo en la devoción del pueblo cristiano. En ella contemplamos el signo mayor del amor de Dios que en su Hijo: “se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres…… se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz” (Filip. 2, 6-8). Desde Cristo la cruz ha dejado de ser signo de muerte para convertirse en signo de vida. No podemos comprender este sentido pascual si no nos acercamos a ella con una mirada de fe. Cuando san Pablo quiere expresar el significado profundo de la fe en Jesucristo, no duda en hablar de la “sabiduría de la cruz”, que es: “escándalo para los judíos y locura para los paganos, pero fuerza y sabiduría de Dios para los que han sido llamados” (1 Cor. 1, 23). Una cruz sin Jesucristo es pesada, no tienen sentido y nos termina aplastando, con Él y en Él se convierte en causa de vida y de esperanza.

Para comprender esto debemos preguntarnos: ¿Cuál es el motivo de la presencia de Jesucristo, del Hijo de Dios, entre nosotros? La única respuesta es la que nos da san Juan: “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo para que todo el que crea en él no muera…. Porque Dios no envío a su Hijo para juzgar al mundo, concluye, sino para que el mundo se salve por él” (Jn. 3, 16), como leemos en el evangelio de hoy. Esto nos habla de que la relación de Dios con el mundo y el hombre es el amor. Desde Jesucristo la cruz ya no es castigo sino camino de una vida nueva, se ha convertido en sabiduría. No se trata de masoquismo o de gusto por sufrir, sino de ver en ella el camino de Jesucristo que tiene como horizonte el triunfo de la Pascua. No podemos quedarnos en un viernes santo. Una cruz que no se la viva con sentido pascual no es fuente de vida. Ella nos permite conocer, en nuestra condición de peregrinos, el significado del dolor y la muerte. La sabiduría de la fe no niega esta realidad, ni nos lleva a buscar en la magia de una pseudo religión una explicación milagrera, que termina negando la misma condición del hombre en cuanto hijo de Dios y con destino de eternidad. La cruz es un sí, desde Jesucristo, a la condición del hombre en este mundo.

La Exaltación de la Santa Cruz es una Fiesta que tiene una profunda raíz en la piedad y devoción de nuestro pueblo, que ha sabido descubrir en ella el camino de Jesucristo. Son muchas las Iglesias y Capillas que este domingo celebran sus Fiestas Patronales. Pidamos al Señor que sepamos asumir el sentido de esa Cruz que en Jesucristo se ha convertido en sabiduría, que da sentido y esperanza a nuestro caminar en este mundo. Que al elevar nuestra mirada a la Cruz reconozcamos en ella el camino del amor de Dios, que ha enviado a su Hijo para acompañarnos y abrirnos a una esperanza que no conoce el ocaso de la muerte. En la cruz Jesucristo es, además, principio de paz para el mundo, porque en ella él mismo ha derribado el muro de enemistad que separaba a los hombres (cfr. Ef. 2, 11- 15).

Reciban de su obispo, junto a mi afecto y oraciones, mi bendición en el Señor.

Mons. José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz


Publicado por verdenaranja @ 23:36  | Hablan los obispos
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