Lunes, 06 de octubre de 2014

Texto completo de las palabras del Papa en la oración mariana del domingo 5 de Octubre de 2014 (Zenit.org)

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

esta mañana, con la concelebración eucarística en la Basílica de San Pedro, hemos inaugurado la Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos. Los padres sinodales, procedentes de todas las partes del mundo, junto conmigo, vivirán dos semanas intensas de escucha y de debate, fecundadas en la oración, sobre el tema "Los desafíos pastorales sobre la familia en el contexto de la evangelización".

Hoy la Palabra de Dios presenta la imagen de la viña como símbolo del pueblo que el Señor ha elegido. Como una viña, el pueblo requiere mucho cuidado, requiere un amor paciente y fiel. Así hace Dios con nosotros, y así somos llamados a hacer nosotros, Pastores. También cuidar de la familia es una forma de trabajar en la viña del Señor, para que produzca los frutos del Reino de Dios.

Pero para que la familia pueda caminar bien, con confianza y esperanza, es necesaria que esté nutrida por la Palabra de Dios. Por esto es una feliz coincidencia que precisamente hoy nuestros hermanos paulinos hayan querido hacer una gran distribución de la Biblia, aquí en la plaza y en muchos otros lugares. Damos las gracias a nuestros hermanos paulinos. Lo hacen en ocasión del centenario de su fundación, por parte del beato Giacomo Alberione, gran apóstol de la comunicación. Entonces hoy, mientras se abre el Sínodo por la familia, con la ayuda de los paulinos podemos decir: ¡Una Biblia en cada familia! ¡Una Biblia en cada familia! 'Pero padre, nosotros tenemos dos, tenemos tres'. 'Pero, ¿dónde las tenéis escondidas?' La Biblia no es para ponerla en una estantería, sino para tenerla a mano, para leerla a menudo, cada día, ya sea de forma individual o juntos, marido y mujer, padres e hijos, quizá en la noche, especialmente el domingo. Así la familia crece, camina, con la luz y la fuerza de la Palabra de Dios.

Esta es la Biblia que os darán los hermanos paulinos. Una para cada familia. Estad atentos, no seáis pícaros, tomadla con una mano, no con las dos. Con una mano para llevarla a casa.

Invito a todos a apoyar los trabajos del Sínodo con la oración, invocando la materna intercesión de la Virgen María. En este momento, nos unimos espiritualmente a los que en el Santuario de Pompeya, elevan la tradicional 'Súplica' a la Virgen del Rosario. ¡Que conceda la paz, a las familias y al mundo entero!

Angelus Domini…

Queridos hermanos y hermanas,

ayer en Estados Unidos fue proclamada beata sor María Teresa Demjanovich, de las Hermanas de la caridad de Santa Isabel. Damos gracias a Dios por esta fiel discípula de Cristo, que tuvo una intensa vida espiritual.

Hoy, en Italia se celebra la Jornada por la eliminación de las barreras arquitectónicas. Animo a todos los que trabajan por garantizar oportunidades de vida iguales para todos, independientemente de la condición física de cada individuo. Deseo que las instituciones y los ciudadanos particulares estén cada vez más atentos a este objetivo social importante.

Y ahora saludo cordialmente a todos vosotros, fieles romanos y peregrinos procedentes de Italia y de varios países. Saludo particularmente a los estudiantes llegados desde Australia y los de San Bonaventura Gymnasium Dillingen (Alemania), los jóvenes de Jordania, la Asociación San Giovanni de Matha y los fieles de la parroquia de San Pablo de Bérgamo, que les veo allí.

Saludo a todos los peregrinos que han llegado en bicicleta desde Milán en el recuerdo de Santa Gianna Beretta Molla, santa madre de familia, testigo del Evangelio de la vida, y les animo a seguir en sus iniciativas de solidaridad a favor de las personas más frágiles. Por favor no os olvidéis, rezad por el Sínodo, rezad a la Virgen para que custodie esta Asamblea Sinodal.

A todos os deseo buen domingo. Rezad por mí. Buen almuerzo ¡Hasta la vista!


Publicado por verdenaranja @ 23:37  | Habla el Papa
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