Mi?rcoles, 10 de diciembre de 2014

Alocución de monseñor José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz para el segundo domingo de Adviento (8 de diciembre de 2014) (AICA)

Preparar los caminos del señor 

En este segundo domingo de Adviento el evangelio nos muestra la figura de Juan el Bautista que se presenta, recordando la profecía de Isaías, como el mensajero enviado para preparar los caminos del Señor: "Mira, yo envío mi mensajero delante de ti para prepararte el camino. Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos" (Mc. 1, 1-8). Este texto se refiere, ante todo, a la venida histórica de Jesús como Mesías en Belén. Pero el Señor siempre está llegando, por ello siempre necesita de precursores que preparen su camino. Creo que a esta imagen tan rica del Bautista la debemos hacer realidad en nuestras vidas y en nuestras comunidades.

El que prepara el camino sabe que lo importante no es él, sino el Señor que viene. No es un auto referente, no habla de sí, ni pretende que las miradas se dirijan a él, sino, como dice el Bautista: "Es necesario que él crezca y yo disminuya" (Jn. 3, 30). Esta actitud de sincera humildad no niega la importancia del testimonio que se debe dar a través de la vida y la palabra, pero deja bien en claro cuál es el primer aspecto que debe tener quién asume la responsabilidad de preparar el camino del Señor. El precursor no es un protagonista que ocupa un lugar excesivo, es un testigo que habla, señala y sabe guardar silencio. Este saber disminuir nuestra presencia no es negar nuestras condiciones y la importancia de nuestra palabra, sino orientar la mirada hacia el Señor.

Otra actitud de quién se siente llamado a "preparar el camino", es la decisión de quitar todo aquello que impide un encuentro con el Señor. Me refiero a saber crear un clima de confianza donde la apertura sea posible. Hay muchos muros, trabas, desconfianza que nos aíslan y que hacen difícil abrirnos a un encuentro. La vida de quien se siente llamado a ser "precursor" de este encuentro con el Señor, debe ser testimonio de sinceridad, de cercanía, de saber compartir. ¡Cuántas distancias y prejuicios nos separan! El precursor, el que prepara el camino debe, además, sentirse enviado para una misión.

Cuando el cristiano no siente su presencia en el mundo como una carta de Dios para su hermano, su vida pierde el sentido de una misión y termina siendo una misión para sí mismo. Cuánto mal hace esa frase que nos lleva a ser objeto de nosotros mismos y que mucho se escucha: "pensá en vos, no pierdas tiempo con el otro". Esta actitud quiebra la relación con mi hermano. Detengámonos a contemplar la figura de san Juan Bautista, y tratar de acercarnos a ella para aprender a preparar "el camino del Señor", en nuestra vida y en nuestros ambientes, dar nuestro tiempo empezando por la familia y amistades.

Reciban de su obispo, junto a mi afecto y oraciones, mi bendición en el Señor.

Mons. José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz


Publicado por verdenaranja @ 21:07  | Hablan los obispos
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