Martes, 16 de diciembre de 2014

Alocución de monseñor José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz (14 de diciembre de 2014) (AICA)

La alegría del Cristiano

En el camino de preparación de Adviento, tiempo de conversión y oración, la Iglesia nos habla de la alegría del cristiano: “Estén siempre alegres. Oren sin cesar. Den gracias a Dios en toda ocasión: esto es lo que Dios quiere de todos ustedes, en Cristo Jesús” (1 Tes. 5, 16-17). La alegría es signo de la presencia del Espíritu del Señor. La fuente de la alegría está en Dios, pero nace en nuestro interior como fruto de su Espíritu. Una alegría que no nace en el interior es pasajera, no tiene raíces, dura poco, vive a la espera de otras sensaciones, que también son breves. Por tener su fuente en Dios dice referencia al bien y a la verdad, y es expresión de belleza y de paz en una persona. La alegría cristiana nace de un encuentro vivo con Jesucristo.

Aquí nos ayuda la figura del Bautista que es nuestro mejor camino en este tiempo para el encuentro con Jesucristo. Luego de preguntarle los sacerdotes quién era él, y ¿qué dices de ti mismo?, Juan Bautista responde de una manera clara indicando su tarea de precursor pero, al mismo tiempo, señalando la presencia de Jesús: “en medio de ustedes hay alguien al que ustedes no conocen” (Jn. 1, 26). En medio de ustedes, es decir, Jesucristo no está lejos debemos reconocerlo. Para ello es necesario volver a esos lugares dónde él se encuentra. Tenemos que hablar de su Palabra, de la Iglesia, de los Sacramentos, pero también de esa otra presencia que nos puede parecer más oculta, sin embargo él nos espera en ella, me refiero al dolor, al que sufre, al pobre. Descubrir en los rostros sufrientes el rostro del Señor (Mt. 25, 31-46), es algo que nos desafía a una profunda conversión personal y eclesial. No lo olvidemos, son los preferidos del Señor.

La alegría cristina se alimenta del encuentro con Jesucristo. Desde él todo comienza a ser una realidad nueva y todo se convierte en fuente de paz y alegría. San Pablo les decía a los Corintios: “Todo es de ustedes, pero ustedes son de Cristo, y Cristo es de Dios” (1 Cor. 3, 22). Dirigir nuestra mirada hacia él y buscarlo dónde nos espera, es el mejor camino para vivir este Adviento como tiempo de preparación y de encuentro nuevo con él. ¡Qué desafío es escuchar esas palabras de Juan, “en medio de ustedes hay alguien a quien no conocen”! Puede ser que lo conozcamos, pero siempre podemos avanzar en el conocimiento de él. Hay un conocimiento que se va adormeciendo, va perdiendo entusiasmo, se va quedando en una fe que no comunica vida ni alegría. Cuando el cristiano pierde el horizonte de la santidad como camino al que está llamado, y se contenta con el cumplimiento de una vida buena pero gris, la alegría va desapareciendo. Que en Adviento recuperemos la alegría del encuentro con Jesucristo.

Reciban de su obispo, junto a mi afecto y oraciones, mi bendición en el Señor que está en medio de nosotros.

Mons. José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz


Publicado por verdenaranja @ 20:39  | Hablan los obispos
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