Mi?rcoles, 06 de mayo de 2015
Reflexión de monseñor Héctor Aguer, arzobispo de La Plata, en el programa "Claves para un Mundo Mejor" (2 de mayo de 2015)

La dignidad del hombre exige que tenga trabajo
 
Queridos amigos ayer se celebró el Día Internacional del Trabajo. Con un leve retraso hoy quiero hablarles de ese tema, porque el trabajo es una realidad humana fundamental.

Basta asomarse a la fenomenología y la historia de las culturas, para ver que el hombre ha trabajado desde el principio. En las primeras páginas de la Biblia vemos que Adán trabajaba, porque el Dios Creador lo puso en la tierra y le encomendó que la cuidara y la cultivase. Desde entonces podemos decir que el hombre siempre ha trabajado.

Es verdad que hay gente fiaca, avivada, coimera, ha habido siempre ricachones que no necesitan trabajar, pero normalmente la mayoría de la gente trabaja. ¡Y vaya si trabaja! Hay gente que se desloma trabajando. Y a cuántos, hoy día, les falta trabajo.

No me voy a extender en la historia, porque me llevaría mucho tiempo. Quiero hablarles del trabajo en la actualidad. Falta trabajo genuino, eso lo sabe todo el mundo, y hay mucha gente pidiendo trabajo. A mí mismo, en el Arzobispado, continuamente viene a verme gente a pedirme ayuda para conseguir trabajo; me escriben cartas y hasta le escriben al Papa Francisco. Llegan pobres, gente humilde y de la clase media, que un día se encuentran con que necesitan trabajar y no tienen dónde, no saben dónde. En el Estado siempre hay trabajo, pero la cuestión es el trabajo genuino y no siempre pueden encontrarlo.

¿Porqué yo señalo esta realidad? Porque, como decía al principio, el trabajo tiene que ver con la dignidad humana y por eso la Iglesia se ha ocupado de esto; sobre todo desde que comenzó la Revolución Industrial y el consiguiente problema obrero, la discriminación contra la clase obrera, la injusticia que se cometía con ella y que hoy día se sigue cometiendo. ¿Cuánta gente hoy trabaja en negro? Y tienen que trabajar en negro por necesidad. Se habla también de la “mano de obra esclava.

La Iglesia ha hablado claramente de la dignidad del trabajador. Detrás mío pueden ver el busto del Papa León XIII que, a fin del siglo XIX, escribió una encíclica que empieza con las palabras “Rerum Novarum”. Probablemente muchos de ustedes la habrán leído, o habrán oído hablar de ella: allí se hace una definición perfecta de lo que es el trabajo en la vida humana y de la dignidad propia del trabajador, que debe ser respetada.

Ahora hablamos mucho de los derechos humanos. Muy bien, y un derecho fundamental es este: que la gente tenga lo necesario para vivir y que lo consiga a través del trabajo. Subrayo: esto tiene que ver con la dignidad humana.

Por eso conviene que el Día Internacional del Trabajo sea recordado. Voy a añadir algo más, un dato claramente cristiano: además de Adán el nuevo Adán que es Jesucristo, trabajó. Todos sabemos que San José era carpintero, pero el Evangelio dice además que Jesús aprendió ese oficio y ejerció ese oficio y esto tiene que ver con el admirable misterio de la Encarnación. Dios, el Hijo, se hace hombre para compartir el destino de los hombres y realizar la salvación desde dentro, renovando la vida humana y por eso Él la asumió plenamente, y por eso trabajó.

De allí viene la ocupación de la Iglesia para reivindicar la dignidad de los trabajadores. Y la primera dignidad que se le debe a cada uno es que tenga trabajo.

Ni ustedes ni yo podemos resolver esto, pero es bueno que se diga, que de esto se hable. No es este un problema exclusivo de donde reina el capitalismo furioso, sino que ocurre actualmente en muchos países. Es un problema de la sociedad en muchos países y también lo sufrimos nosotros.

Hagamos lo posible, según la capacidad de cada uno, para recrear una verdadera cultura del trabajo. Pero para que ese propósito se cumpla, es imprescindible crear trabajo.

Mons. Héctor Aguer, arzobispo de La Plata

Publicado por verdenaranja @ 22:43  | Hablan los obispos
 | Enviar