Domingo, 31 de mayo de 2015

Texto completo del discurso del Santo Padre Los obispos de la República Domincana se encuentran realizando en Roma la 'visita ad limina'. Y en la mañana de este jueves el papa Francisco les recibió en audiencia. Ciudad del Vaticano,28 de mayo de 2015 (ZENIT.org)

"Queridos hermanos en el Episcopado: Reciban mi más cordial bienvenida con motivo de la visita ad limina Apostolorum. Confío

que estos días de reflexión y oración ante las tumbas de los santos Pedro y Pablo sean para ustedes fuente de renovación y sirvan para cultivar los lazos de comunión eclesial para responder a las exigencias de una acción conjunta y coordinada en la promoción del progreso espiritual y material de la porción del Pueblo de Dios que se les ha confiado. Agradezco las amables palabras que Monseñor Gregorio Nicanor Peña Rodríguez, Obispo de Nuestra Señora de la Altagracia en Higüey y Presidente de la Conferencia Episcopal Dominicana, me ha dirigido en nombre de todos.

Los comienzos de la evangelización en el continente americano traen siempre a la memoria el suelo dominicano que recibió en primer lugar el rico depósito de la fe, que los misioneros llevaron con fidelidad y anunciaron con constancia. Su efecto se sigue percibiendo hoy por los valores cristianos que animan la convivencia y en las diversas obras sociales a favor de la educación, la cultura y la salud. Por lo demás, la Iglesia en República Dominicana cuenta con numerosas parroquias vivas, con un nutrido grupo de fieles laicos comprometidos y un número consistente de vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. Damos gracias al Señor por lo que ya se ha realizado y se está realizando en cada una de sus Iglesias locales.

Hoy la Iglesia sigue caminando en esas queridas tierras con sus hijos en la búsqueda de un futuro feliz y próspero, se encuentra con los grandes desafíos de nuestro tiempo que afectan la vida social y eclesial, y especialmente a las familias. Por eso me gustaría hacerles un llamado a acompañar a los hombres, a reforzar la fe y la identidad de todos los miembros de la Iglesia.

El matrimonio y la familia atraviesan una seria crisis cultural. Pero eso no quiere decir que hayan perdido importancia, sino que se siente más su necesidad. La familia es el lugar donde se aprende a convivir en la diferencia, a perdonar y a experimentar el perdón, y donde los padres transmiten a sus hijos los valores y singularmente la fe. El matrimonio, «visto como una mera forma de gratificación afectiva», deja de ser un «aporte indispensable» a la sociedad (cf. Evangelii gaudium, 66). En este próximo Jubileo de la Misericordia, no desfallezcan en el trabajo de la reconciliación matrimonial y familiar, como bien de la convivencia pacífica: «Es urgente una amplia catequización sobre el ideal cristiano de la comunión conyugal y de la vida familiar, que incluya una espiritualidad de la paternidad y la maternidad. Es necesario prestar mayor atención pastoral al papel de los hombres como maridos y padres, así como a la responsabilidad que comparten con sus esposas respecto al matrimonio, la familia y la educación de los hijos» (Ecclesia in America, 42). Sigamos presentando la belleza del matrimonio cristiano: «casarse en el Señor» es un acto de fe y amor, en el que los esposos, mediante su libre consentimiento, se convierten en transmisores de la bendición y la gracia de Dios para la Iglesia y la sociedad.

Les invito a dedicar tiempo y a atender a los sacerdotes, a cuidar a cada uno de ellos, a defenderlos de los lobos que también atacan a los pastores. El clero dominicano se distingue por su fidelidad y coherencia de vida cristiana. Que su compromiso en favor de los más débiles y necesitados les ayude a superar la mundana tendencia hacia la mediocridad. Que en los seminarios no se descuide la formación humana, intelectual y espiritual que asegure un encuentro verdadero con el Señor, sin dejar de cultivar la entrega pastoral y una madurez afectiva que haga a los seminaristas idóneos para abrazar el celibato sacerdotal y capaces de vivir y trabajar en comunión. «No se pueden llenar los seminarios con cualquier tipo de motivaciones, y menos si éstas se relacionan con inseguridades afectivas, búsquedas de formas de poder, glorias humanas o bienestar económico» (Evangelii gaudium, 107).

La atención pastoral y caritativa de los inmigrantes, sobre todo a los provenientes de la vecina Haití, que buscan mejores condiciones de vida en territorio dominicano, no admite la indiferencia de los pastores de la Iglesia. Es necesario seguir colaborando con las autoridades civiles para alcanzar soluciones solidarias a los problemas de quienes son privados de documentos o se les niega sus derechos básicos. Es inexcusable no promover iniciativas de fraternidad y paz entre ambas naciones, que conforman esta bella Isla del Caribe. Es importante saber integrar a los inmigrantes en la sociedad y acogerlos en la comunidad eclesial. Les agradezco que estén cerca de ellos y de todos los que sufren, como gesto de la amorosa solicitud por el hermano que se siente solo y desamparado, con quien Cristo se identificó.

Sé de sus esfuerzos y preocupaciones por afrontar adecuadamente los graves problemas que afectan a nuestros pueblos, tales como el tráfico de drogas y de personas, la corrupción, la violencia doméstica, el abuso y la explotación de menores o la inseguridad social. Desde la íntima conexión que existe entre evangelización y promoción humana, toda acción de la Iglesia Madre ha de buscar y cuidar el bien de los más desfavorecidos. Todo lo que se haga en este sentido acrecentará la presencia del Reino de Dios que ha traído Jesucristo, al mismo tiempo que da credibilidad a la Iglesia y relevancia a la voz de sus pastores.

La Misión Continental, impulsada por el Documento de Aparecida, y el Tercer Plan Nacional de Pastoral han de ser dos motores de la actividad conjunta entre las Iglesias locales. Pero tengan presente que no es suficiente tener planes bien formulados y celebraciones festivas sino permean la vida cotidiana de nuestras gentes.

Por eso, es indispensable que el laicado dominicano, que se percibe tan presente en las obras de evangelización a nivel nacional, diocesano, parroquial y comunitario, no descuide su formación doctrinal y espiritual, y reciba un apoyo constante, para que sea capaz de dar testimonio de Cristo penetrando en aquellos ambientes donde muchas veces los Obispos, los sacerdotes y religiosos no llegan. También es necesario que la pastoral de los jóvenes reciba una atención cuidadosa para que no se dejen distraer de la confusión de los anti-valores que busca desbordar hoy a la juventud.

Sin contar con la orientación que los padres y la Iglesia quieren dar a la formación de las nuevas generaciones, las leyes civiles tienden a sustituir la enseñanza de la religión en la escuela por una educación del hecho religioso de naturaleza multiconfesional o por una mera ilustración de ética y cultura religiosa. No puede faltar en quienes están empeñados en este servicio y en esta misión educativa una actitud vigilante y valiente para que se pueda dar en todas las escuelas una educación conforme a los principios morales y religiosos de las familias (cf. Gravissimum educationis 7). Es importante ofrecer a los niños y jóvenes la enseñanza catequética conforme a la verdad que hemos recibido de Cristo, Palabra del Padre.

Finalmente, para concluir, y teniendo presente la hermosura y colorido de los paisajes de la bella República Dominicana, invito a todos a renovar el compromiso por la conservación y el cuidado del medio ambiente. La relación del hombre con la naturaleza no debe ser gobernada por la codicia, por la manipulación ni por la explotación desmedida, sino que debe conservar la armonía divina entre las criaturas y lo creado para ponerlas al servicio de todos y de las futuras generaciones.

Hermanos, les pido, por favor, que lleven a los queridos hijos e hijas quisqueyanos el afectuoso saludo del Papa, que los confía a la intercesión de Nuestra Señora de la Altagracia, a quien contemplan en el misterio de su maternidad divina. Les pido que recen por mí y les imparto de corazón la Bendición Apostólica".


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Carta pastoral del arzobispo de Madrid, Mons. Carlos Osoro Sierra. 'De vivir creyendo a no creer la diferencia es abismal'. Madrid,27 de mayo de 2015 (ZENIT.org)

 

El título de la carta pastoral del arzobispo de Madrid, Mons. Carlos Osoro Sierra, para esta semana es En la misión de dar la esperanza que salvará a los hombres”. A continuación publicamos el texto íntegro de la misma:

Me vais a permitir que mi carta semanal la comience con un poema de Gerardo Diego, escrito en 1943 y que titula “Creer”:

Porque, Señor, yo te he visto

Y quiero volverte a ver

quiero creer.

Te vi, sí, cuando era niño

y en agua me bauticé,

y, limpio de culpa vieja,

sin velos te pude ver.

Quiero creer.

Devuélveme aquellas puras

transparencias de aire fiel,

devuélveme aquellas niñas

de aquellos ojos de ayer.

Quiero creer.

Limpia mis ojos cansados,

deslumbrados del cimbel,

lastra de plomo mis párpados

y oscurécemelos bien.

Quiero creer.

Ya todo es sombra y olvido

y abandono de mi ser.

Ponme la venda en los ojos.

Ponme tus manos también.

Quiero creer.

Tú que pusiste en las flores rocío

y debajo miel,

filtra en mis secas pupilas

dos gotas frescas de fe.

Quiero creer.

Porque, Señor, yo te he visto

y quiero volverte a ver,

creo en Ti y quiero creer.

¿Te has preguntado con seriedad quién soy yo? ¿Quién soy yo de verdad? En nuestra sociedad y cultura, tremendamente fragmentada, abundan viajeros que perdieron el norte. Está esa enfermedad que llamo de “las tres D”: desdibujamiento, desesperanza, desorientación. Con ella quiero expresar que hay soñadores que no saben aceptar las limitaciones de la condición humana; hay náufragos del absoluto, su barca se hunde bajo el azote de vientos cuyo origen a menudo les es desconocido; tambilica Ecclesia in Europa, anunciando, celebrando y sirviendo el Evangelio de la esperanza ocomo nos dice dad que estde hacemos nuén hay algunos que se han unido a la corriente de esa civilización que quiere construirse sin alma, y que provoca desilusión, desesperanza, vacío, crea descartes y es incapaz de atreverse a asumir que su gran tarea es hacer la cultura del encuentro. Para ello es necesario no coger el primer salvavidas que se presente. Os lo aseguro: hoy la cuestión de Dios no es secundaria. Es fundamental la cuestión de la verdad para construir el presente y el futuro. Por eso, ¡qué importante es conocer a Jesucristo! ¡Qué importante es la fe! De vivir creyendo a no creer la diferencia es abismal. Es verdad que la fe es un don. Y, como todo don, se puede acoger o rechazar, tomar o dejar. Doy las gracias a todos aquellos que me dieron a conocer y me enseñaron a vivir y a dar a conocer “a Jesús, el Nazareno, hombre acreditado por Dios ante vosotros con milagros, prodigios y señales que Dios hizo por su medio entre vosotros, como vosotros mismos sabéis, a éste, que fue entregado según el determinado designio y previo conocimiento de Dios, vosotros lo matasteis clavándole en la cruz por mano de los impíos; a éste, pues, Dios le resucitó librándole de los dolores del Hades, pues no era posible que quedase bajo su dominio … Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado” (cf. Hch 2, 22-36). Os invito a vivir siendo discípulos misioneros, que en definitiva es hacer sentir pasión para que en este mundo nuestro se haga visible Jesucristo. La morada de Dios entre los hombres, que es la Iglesia fundada por Él y de la que somos parte, debe dar testimonio creíble de que Jesús es el Señor.

Hoy existe la tentación de quedarnos sólo en que el mundo no entiende a la Iglesia y que la juzga únicamente por apariencias externas e incluso por las faltas de sus miembros. Aún siendo verdad, podemos debilitar nuestra mística misionera si nos quedamos en esto. Es necesario que cada uno de los cristianos, y todos en conjunto, tomemos conciencia de nuestra esencia y dignidad. Pero nadie puede realizar su cometido y su propia esencia si no tiene conciencia clara de lo que es y debe ser. Y toma la decisión firme de acepar con toda su alma su propia esencia. La Iglesia sabe que “la fuente de la esperanza, es Cristo,… y que la Iglesia es el canal a través del cual pasa y se difunde la ola de gracia que fluye del Corazón traspasado del Redentor”(cfr. EE 18). La Iglesia se presenta con el mismo anuncio de siempre, es su gran tesoro: “Jesucristo es el Señor; en Él, y en ningún otro, podemos salvarnos”(cf. Hch 4,12). Con la Iglesia fundada por Cristo, la historia de la humanidad ha entrado y se dirige hacia una nueva época, entró la historia del Reino de Dios en la tierra. ¿Cómo te incorporaste tú a la Iglesia? ¿Cómo has llegado a formar parte de la Iglesia? Por el Bautismo somos miembros de Cristo, hemos sido incorporados a la Iglesia y a su misión. Por eso, “evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar, es decir, para predicar y enseñar, ser canal del don de la gracia, reconciliar a los pecadores con Dios, perpetuar el sacrificio de Cristo en la Santa Misa, memorial de la muerte y Resurrección gloriosa” (EN 14). Tomando conciencia de nuestra vida, de lo que somos, de lo que Cristo hizo en nosotros a través de la Iglesia entregándonos su propia vida, recobremos el entusiasmo del anuncio. El Bautismo es la fuente de la vida nueva en Cristo, de la cual brota toda la vida cristiana.

La Iglesia entregará la esperanza que salvará al mundo. En un mundo como el nuestro que, teniendo necesidad de Dios, sin embargo tiene ciertas sospechas sobre Él y sobre la Iglesia, ¿imagináis qué fuerza tendría decir a los hombres, aquí y ahora, con seguridad, con fundamentos, con evidencias de testigos, que el Evangelio no está contra ellos, sino que está a su favor? Pensemos en lo que sucedería si cada uno de nosotros asumiésemos la responsabilidad que nace de nuestro Bautismo y de ser miembros vivos de la Iglesia de salir por los lugares donde hacemos nuestro vivir diario, y a cada persona que nos encontrásemos la dijésemos: “¿a qué tienes miedo?, te lo aseguro, el Evangelio no está contra ti, está a tu favor”. Y, al mismo tiempo, pudiéramos mostrar que la esperanza que proponemos de cambio del mundo no está basada en unas metas utópicas, sino que tiene para nosotros un nombre propio: Jesucristo. De tal manera que, frente a las sombras de la realidad que están ahí, ofreciéramos el Evangelio tal y como el Santo Padre San Juan Pablo II nos decía en la Exhortación Apostólica Ecclesia in Europa, anunciando, celebrando y sirviendo el Evangelio de la esperanza o, como nos dice el Papa Francisco, viviendo y llevando la alegría del Evangelio a todos los hombres.

Estamos asistiendo al nacimiento de una nueva cultura: ¿qué hacemos los cristianos? Es ocasión de gracia para poner de relieve la novedad radical que supone acoger la vida nueva que ha traído Jesucristo, y que tan bellamente nos ha descrito San Juan Pablo II en la Carta Apostólica Novo millennio ineunte con estos términos, y que nos impulsa a acoger esta vida: “un rostro para contemplar”, “caminar desde Cristo”, “testigos del amor”. Novedad que podríamos describir diciendo que Dios no necesita defensores, sino testigos. Necesitamos ser testigos de la fe, sin complejos ni agresividad, humildes, bastante lúcidos para amar nuestra época y discernir sus grandezas y sus límites, respetuosos con el caminar de Dios en el corazón de cada cual, ya que es Él quien pone el ritmo. Con el Papa Juan Pablo II os hago la misma pregunta que le hacían a Pedro y a los demás Apóstoles: “¿qué hemos de hacer hermanos?” (Hch 2, 37). La respuesta nos la entrega también el Santo Padre: “No se trata, pues, de inventar un nuevo programa. El programa ya existe… Se centra, en definitiva, en Cristo mismo, al que hay que conocer, amar e imitar, para vivir en él la vida trinitaria y transformar con él la historia hasta su perfeccionamiento en la Jerusalén celeste… La perspectiva en la que debe situarse el camino pastoral es el de la santidad… Para esta pedagogía de la santidad es necesario un cristianismo que se distinga ante todo en el arte de la oración” (cf. NMI 29-32).

Esto mismo nos dice el Papa Francisco en la Exhortación Evangelii Gaudium. Tenemos necesidad de un encuentro con Jesucristo. Volvamos la mirada a Él. La Belleza que salvará el mundo, que es el mismo Jesucristo, tiene un itinerario imprevisible. Tenemos necesidad urgente de dejarnos guiar por Jesucristo para vivir todo un camino que haga creíble la Belleza que salvará a este mundo. Sólo será posible si tenemos un encuentro con Jesucristo a la manera que lo tuvieron los Apóstoles: encuentro con el Salvador del mundo. De esa Belleza, que viene de lo alto, debe y tiene que alimentase el discípulo de Jesús, que tiene que hacerse siempre de nuevo su anunciador para compartirla con quien no la conoce y con quien va en su búsqueda. Déjate guiar por el Señor y hazlo creíble en este mundo, sabiendo que Él es la Belleza que salva el mundo.

Con gran afecto, os bendice:

+ Carlos, Arzobispo de Madrid


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Texto completo de la catequesis del Papa en la audiencia del miércoles 27 de mayo de 2015 (ZENIT.org)


"Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En estas catequesis sobre la familia, hoy quisiera hablar de noviazgo. El noviazgo --se escucha en la palabra (en italiano se dice ‘fidanzamento’ ndr.)-- tiene con ver con la confianza, la confidencia, la fiabilidad. Confianza con la vocación que Dios dona, porque el matrimonio es sobre todo el descubrimiento de una llamada de Dios. Ciertamente es una cosa bella que hoy los jóvenes puedan elegir casarse sobre la base de un amor recíproco.

Pero precisamente la libertad de la unión requiere una consciente armonía en la decisión, no solo un simple entendimiento de la atracción o del sentimiento de un momento, de un tiempo breve. Requiere un camino. El noviazgo, en otros términos, es el tiempo en el que los dos están llamados a hacer un buen trabajo sobre el amor, un trabajo partícipe y compartido, que va a la profundidad.

Se conocen el uno al otro: el hombre entiende a la mujer aprendiendo de esta mujer, su novia; y la mujer entiende del hombre aprendiendo este hombre, su novio. No infravaloremos la importancia de este aprendizaje: es un compromiso bonito, y el amor mismo lo requiere, porque no es solamente una felicidad sin preocupaciones, una emoción encantada… El pasaje bíblico habla de toda la creación como un bonito trabajo del amor de Dios: “Dios miró, así dice el libro del Génesis, todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno”. Solamente al final, Dios “descansó”. De esta imagen entendemos que el amor de Dios, que dio origen al mundo, no fue una decisión improvisada. ¡No!, fue un bonito trabajo. El amor de Dios creó las condiciones concretas de una alianza irrevocable, sólida, destinada a durar.

La alianza de amor entre el hombre y la mujer, alianza para la vida, no se improvisa, no se hace de un día para otro, no hay matrimonio exprés: es necesario trabajar en el amor. Es necesario caminar. La alianza del amor entre el hombre y la mujer se aprende y se afina. Me permito decir, es una alianza artesanal. Hacer de dos vidas una vida sola. Es también casi un milagro. Un milagro de la libertad y del corazón, confiado a la fe.

Tendríamos quizá que comprometernos más en este punto, porque nuestras “coordinadas sentimentales” están un poco confusas. Quien pretende querer todo y enseguida, cede también todo --y enseguida-- a la primera dificultad, o a la primera ocasión. No hay esperanza por la confianza y la felicidad del don de sí, si prevalece la costumbre de consumar el amor como una especia de “integrador” del bienestar psico-físico. ¡El amor no es esto! El noviazgo se centra en la voluntad de cuidar juntos algo que nunca deberá ser comprado o vendido, traicionado o abandonado, por tentadora que pueda resultar la oferta.

También Dios, cuando habla de la alianza con su pueblo lo hace, algunas veces en la Biblia, en términos de noviazgo. En el libro de Jeremías, hablando al Pueblo cómo se había alejado de Él, dice así en el capítulo 2. ‘Yo recuerdo el tiempo de tu juventud, el tiempo de tu noviazgo’ Cuando el Pueblo era la novia de Dios y Dios ha hecho este recorrido de noviazgo.

Hace también una promesa, lo hemos oído, ahí, al inicio de la audiencia en el libro de Oseas. ‘Te haré mi esposa para siempre,  y te daré como dote el derecho y la justicia, en  el amor y la compasión. Te daré como dote mi fidelidad, y entonces conocerás al Señor’ . Es un largo recorrido que el Señor hace con su Pueblo en este camino de noviazgo. Al final Dios se casa con su Pueblo, en Jesucristo, se casa en Jesús con la Iglesia, el Pueblo de Dios es la esposa de Jesús.

Pero cuánto camino, y vosotros italianos, en vuestra literatura, tenéis una obra maestra sobre el noviazgo. Es necesario que los jóvenes lo conozcan, lo lean. Es una obra maestra donde se cuenta la historia de los novios que han sufrido mucho dolor, han hecho un camino de muchas dificultades hasta llegar al final, al matrimonio. Pero no dejéis de lado esta obra maestra sobre el noviazgo que la literatura italiana os ha ofrecido. Es necesario ir adelante, leerlo y ver la belleza, también el sufrimiento, pero la fidelidad de los novios. (se refiere a I promessi sposi de Alessandro Manzoni)

La Iglesia, en su sabiduría, cuida la distinción entre el ser novios y ser esposos, precisamente en vista de la delicadeza y la profundidad de esta verificación. Estemos atentos a no despreciar a la ligera esta sabia enseñanza, que se nutre también de la experiencia del amor conyugal felizmente vivido. Los símbolos fuertes del cuerpo conservan las claves del alma: no podemos tratar los vínculos de la carne con ligereza, sin abrir alguna herida duradera en el espíritu. (1 Cor 6,15-20).

Cierto, la cultura y la sociedad de ahora se han convertido lamentablemente indiferentes a la delicadeza y a la seriedad de este pasaje. Y por otro lado, no se puede decir que sean generosos con los jóvenes que tienen serias intenciones de formar una familia y a traer hijos al mundo. Es más, a menudo ponen mil obstáculos, mentales y prácticos.

El noviazgo es un recorrido de vida, que debe maturar, como la fruta. Es un camino de maduración, el amor. Hasta el momento en el que se convierte precisamente en matrimonio.

Los cursos prematrimoniales son una expresión especial de la preparación. Y nosotros vemos muchas parejas, que quizá llegan al curso un poco sin ganas. ‘Estos sacerdotes nos obligan a hacer este curso, pero ¿por qué? Nosotros ya sabemos...’ Lo hacen sin ganas. Pero después están contentos y dan las gracias, porque de hecho han encontrado allí una ocasión --a menudo la única-- para reflexionar sobre su experiencia en términos no banales.

Sí, muchas parejas están juntos desde hace mucho tiempo, quizá también en la intimidad, a veces viviendo juntos, pero no se conocen verdaderamente. Parece extraño, pero la experiencia demuestra que es así. Por eso, se debe revalorar el noviazgo como tiempo de conocimiento recíproco y de compartir un proyecto.

El camino de preparación al matrimonio viene configurado en esta perspectiva, valiéndose también del testimonio simple pero intenso de los cónyuges cristianos. Y dirigiéndose también aquí sobre lo esencial: la Biblia, de redescubrir juntos, de forma consciente; la oración en su dimensión litúrgica, pero también esa oración ‘doméstica’, de vivir en familia. Los sacramentos, la vida sacramental, la confesión, la comunión... El Señor viene a vivir en los novios y les prepara para recibirles verdaderamente el uno con el otro con la gracia de Cristo; y a la fraternidad con los pobres y con los necesitados, que nos invitan a la sobriedad y a compartir. Los novios que se comprometen en esto, ambos, esto lleva a preparar una bonita celebración del matrimonio. De forma distinta, no mundana, sino de forma cristiana.

Pensemos en estas palabras de Dios que hemos escuchado cuando Él habla a su pueblo, como el novio a la novia. ‘Te haré mi esposa para siempre,  y te daré como dote el derecho y la justicia, en el amor y la compasión. Te daré como dote mi fidelidad, y entonces conocerás al Señor’.

Cada pareja de novios piense en esto y diga el uno al otro ‘te haré mi esposa, te haré mi esposo, espero ese momento’. Es un momento, es un recorrido que va despacio hacia adelante y que  es un recorrido de maduración. No deben quemarse las etapas del camino. La maduración se hace así, paso a paso.

El tiempo del noviazgo puede convertirse de verdad en un tiempo de iniciación, ¿a qué? a la sorpresa, a la sorpresa de los dones espirituales con los cuales el Señor, a través de la Iglesia, enriquece el horizonte de la nueva familia que se dispone a vivir en su bendición.

Ahora, invito a rezar a la Sagrada Familia de Nazaret, Jesús, José y María. Rezar para que la familia tenga este camino de preparación. Y rezar por los novios. Rezamos a la Virgen todos juntos, un Ave María por todos los novios para que puedan entender la belleza de este camino hacia el matrimonio. Ave María… "


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Viernes, 29 de mayo de 2015

ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR"

 La Santísima Trinidad (B)

 

Hay una novela inglesa que nos presenta a unos demonios que trabajan en equipo, como una empresa: hay un diablo jefe y los demás diablos están a sus órdenes. Un día el jefe encarga a uno de aquellos diablillos de vigilar a un ateo. Tiene que hacer todo lo posible para que no se haga creyente; pero, a pesar de todo, el plan fracasa y el ateo se convierte y se hace creyente. Entonces el diablo aquel le escribe al diablo jefe, todo desanimado y frustrado, comunicándole que el ateo se había convertido. Pero el diablo jefe le contesta con toda tranquilidad: “¿Que se ha convertido? No importa. No te preocupes. Ahora procura que tenga una idea falsa de Dios”.

Verdaderamente el diablo jefe conocía bien el tema: ¡una idea falsa de Dios! Y ¡cuánto abunda! Una vez me encontré con un libro que se titula “El Dios en quien no creo”.

Frente a la fe en  Dios, nos encontramos, por tanto, con la negación de Dios, teórica y práctica, es decir, vivir con la convicción de que Dios no existe o no se puede conocer, o vivir como si Dios no existiera. Y nos encontramos también con la idea falsa de Dios. Más todavía, ¿quién puede decir que tiene un perfecto conocimiento del Dios verdadero? ¿No estamos todos en camino? Todos tenemos que ir acercándonos más y más al Misterio, hasta que lleguemos a contemplar cara a cara la hermosura infinita de su gloria.

El Papa San Juan Pablo II presentaba una de esas imágines falsas de Dios, en la Encíclica sobre el Espíritu Santo, Dominum et Vivificantem n. 38: Dios como enemigo del hombre.  Decía el Papa que, “a pesar de todo el testimonio de la Creación y de la economía salvífica inherente a ella,  el espíritu de las tinieblas es capaz de mostrar a Dios como enemigo de la propia criatura y, ante todo, como enemigo del hombre, como fuente de peligro y amenaza para el hombre..." "El hombre es retado a convertirse en adversario de Dios".

Lo constatamos muchas veces en la cultura moderna: Dios, enemigo del hombre, de su libertad, de su autonomía, de su felicidad. Hoy, por ejemplo, se presenta la Religión, los mandamientos, las orientaciones de la Iglesia como algo trasnochado, propio de otras épocas, que no contribuye, por supuesto, al bienestar del hombre. De esta forma, la Iglesia es también enemiga del hombre.

Sin embargo, en la primera lectura de este domingo, leemos:Guarda los preceptos y mandatos que te prescribo hoy para que seas feliz tú y tus hijos, después de ti y prolongues tus días en el suelo que el Señor tu Dios te da para siempre”.

El libro de Los salmos nos advierte: “Los que se alejan de ti, se pierden” (Sal 72, 27).

Además, la fe en el Dios trino y uno, no es algo puramente exterior a nosotros mismos porque el Espíritu de Dios infunde en nuestro interior, el espíritu de hijos, “que nos hace gritar: ¡Abba! (Padre). Ese Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio concorde: que somos hijos de Dios; y, si somos hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, ya que sufrimos con Él, para ser también con Él glorificados”. Es lo que leemos en la segunda lectura.

El Evangelio nos recuerda el mandato del Señor de ir y hacer discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que nos ha mandado.

Para ello es imprescindible, cada vez más, el testimonio de palabra y de obra de los creyentes, como el que nos ofrecen constantemente los monjes y monjas de clausura, a los que recordamos hoy en la Jornada “Pro Orantibus”. Ellos dedican su vida a la oración y al trabajo, constituyendo una gran riqueza para la Iglesia y para el mundo, como testigos del Dios viviente, que nos quiere felices en el tiempo y en la eternidad.  

¡FELIZ DÍA DEL SEÑOR!


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DOMINGO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD B  

MONICIONES 

PRIMERA LECTURA

          Escuchemos, en la primera lectura, una página del Antiguo Testamento. En ella se nos presenta la grandeza y cercanía, a un tiempo, del único Dios, que quiere que cumplamos sus mandamientos para que seamos felices. 

 

SALMO

          La revelación de la Santísima Trinidad se ha realizado a lo largo de la Historia de la salvación. Cantemos con el salmo la salvación de Dios. 

 

SEGUNDA LECTURA

          La segunda lectura de hoy es un texto de S. Pablo. En él nos acerca a la presencia y acción del Espíritu Santo en nosotros. 

 

TERCERA LECTURA

          En el Evangelio escuchamos el mandato de Jesús de hacer discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y enseñándoles a guardar todo lo que nos ha mandado. 

 

COMUNIÓN

          Al acercarnos hoy a la Comunión podemos recordar aquellas palabras de Jesús: "El Padre que vive me ha enviado y Yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí".

          Comulgar es, por tanto, participar de la misma vida de Dios, de la Santísima Trinidad, que Jesucristo nos ofrece a todos, para que no desfallezcamos por el camino.


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Comentario a la liturgia dominical por el P. Antonio Rivero, L.C. Doctor en Teología Espiritual, profesor y director espiritual en el seminario diocesano Maria Mater Ecclesiae de são Paulo (Brasil). Brasil,26 de mayo de 2015 (ZENIT.org)

Solemnidad de la Santísima Trinidad  Ciclo B 

Textos: Deut 4, 32-34.39-40; Rm 8, 14-17; Mt 28, 16-20

 

Idea principal: Dios es un Dios cercano. A esta verdad los Padres de la Iglesia llamaban la condescendencia divina, un “bajarse Dios”, acomodarse a las capacidades del hombre. Y todo por amor.

Síntesis del mensaje: en este ciclo B se nos presenta a un Dios cercano a nuestra vida: que por amor gratuito ha hecho de Israel su pueblo elegido, que por amor paterno le ha dirigido su Palabra, que con amor firme lo ha liberado “con mano fuerte y brazo poderoso” de la esclavitud (1ª lectura), y que a los que estamos bautizados en su Nombre nos ha concedido ser hijos adoptivos suyos (2ª lectura) y nos ha lanzado por el mundo para enseñar esta verdad enseñada por Cristo (evangelio).

Puntos de la idea principal:

En primer lugar, ese bajarse Dios a nosotros fue progresivo. Dice san Gregorio Nacianceno: “En el Antiguo Testamento se reveló claramente el Padre y comenzó a revelarse, en forma todavía velada y oscura, el Hijo. En el Nuevo Testamento, se reveló claramente el Hijo y comenzó a hacerse luz el Espíritu Santo. Ahora (en la Iglesia), el Espíritu habita entre nosotros y se revela abiertamente. De ese modo, por sucesivas conquistas y ascensiones, pasando de claridad en claridad, era necesario que la luz de la Trinidad brillase frente a ojos ya iniciados en la luz” (Oratio, 31, 26). San Agustín vio con más claridad este misterio: ese Dios que se acerca y condesciende con el hombre es Amor, es una Trinidad de Amor en la cual el Padre es el amante, el Hijo, el amado, y el Espíritu Santo, el amor (cf. De Trinitate, VIII, 10, 14; IX, 2, 2). La primera lectura nos da los gestos de amor de ese Dios: nos habla a través de los patriarcas, profetas; nos salva de la esclavitud. Él será la alegría para nosotros, con tal que guardemos su Palabra y sus mandamientos. 

En segundo lugar, en la segunda lectura de hoy se nos da un paso más de este Dios cercano: es Padre amoroso y nosotros somos hijos en el Hijo. La analogía nos permite distinguir claramente entre nuestra filiación y la del Señor Jesús: Él es Hijo por naturaleza, nosotros lo somos por incorporación. La misma analogía, aunque imperfecta, no es una filiación ficticia, sino que es una "una participación real en la vida del Hijo único" (Catecismo de la Iglesia Católica, 460), “por lo que podemos "invocar a Dios Padre con el mismo nombre familiar que usaba Jesús: Abba” (Juan Pablo II, Catequesis del 16 de diciembre, 1998). ¿Por qué es una filiación auténtica? Porque se ha realizado en nosotros un profundo cambio en nuestra naturaleza, una transformación ontológica que nos configura con el Señor Jesús y nos incorpora a su Cuerpo místico, que es la Iglesia (Catecismo de la Iglesia Católica, 1121; 1272-1273). Por un Don del Padre los que creemos en el Hijo único llegamos a ser verdaderamente hijos en el Hijo único (Jn 1,12), según la conmovida expresión del apóstol Juan: "Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!" (1Jn 3, 1).

Finalmente, en el evangelio se da el tercer paso de esta hermosa revelación de Dios. Dios es Trinidad. El Dios uno y simple, vive en tres Personas: el Padre, el Hijo, que tomó carne en Cristo, y el Espíritu Santo. La Trinidad significa que Dios no es un Dios solitario, sino una comunidad de amor. Dios es el amor hecho vida: amor como persona. El resto de lo que sabemos o podemos saber de Dios viene como consecuencia. Y en este evangelio, Cristo nos anuncia la misión que encomendó a la Iglesia. Es una misión triple: evangelizadora (“Id y haced discípulos”), celebrativa (“bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”) y vivencial(“enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado”).

Para reflexionar: ¿Cómo experimento en mi vida el amor de la Santísima Trinidad? ¿Cómo trato cada día a la Trinidad Santa? ¿Con qué Persona divina tengo más intimidad: con el Padre, con el Hijo, con el Espíritu Santo? ¿A quién me asemejo más: al Padre en su ternura, al Hijo en su sabiduría, al Espíritu Santo en su bálsamo consolador?

Para rezar: Recemos con la beata Isabel de la Trinidad: “¡Oh Dios mío, trinidad adorable, ayúdame a olvidarme por entero para establecerme en ti! ¡Oh mi Cristo amado, crucificado por amor! Siento mi impotencia y te pido que me revistas de ti mismo, que identifiques mi alma con todos lo movimientos de tu alma; que me sustituyas, para que mi vida no sea más que una irradiación de tu propia vida. Ven a mí como adorador, como reparador y como salvador...¡Oh fuego consumidor, Espíritu de amor! Ven a mí, para que se haga en mi alma una como encarnación del Verbo; que yo sea para él una humanidad sobreañadida en la que él renueve todo su misterio. Y tú, ¡oh Padre!, inclínate sobre tu criatura; no veas en ella más que a tu amado en el que has puesto todas tus complacencias. ¡Oh mis tres, mi todo, mi dicha, soledad infinita, inmensidad en que me pierdo! Me entrego a vos como una presa; sepultaos en mi para que yo me sepulte en vos, en espera de ir a contemplar en vuestra luz el abismo de vuestras grandezas”.

Cualquier sugerencia o duda pueden comunicarse con el padre Antonio a este email: arivero@legionaries.org


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Mi?rcoles, 27 de mayo de 2015

Información recibida de  Carlos Peinó Agrelo: Peregrino. Cursillista. Ex-Notario Adjunto Tribunal Eclesiástico (Archidiócesis de Madrid, España) Causa de Canonización de Manuel Aparici. Colaborador en la redacción de la Positio super virtutibus, Ex-Vice Postulador de su Causa, etc. 


PROFUNDIZAR EN LAS RAÍCES DEL MOVIMIENTO DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD 

 

            «En todo árbol, por grande que sea –escribe Mons. Jaime Capó–, hay que buscar las raíces escondidas […]» [1].

 

«[…] Porque los vi nacer y a ellos he dedicado toda mi vida ministerial […]» [2] … «Toda mi vida, aún antes de ser ordenado sacerdote, ha estado vinculada al MCC. También lo estuvo la vida, destino y muerte de mi hermano Juan [Capó] […]» [3]. 

«[…] Un fenómeno –dice Francisco Forteza [4]– sólo puede entenderse –escribe Luis Reyes Larios– de manera plena, cuando se comprenden sus orígenes», porque como decía un tal Ellermeier –al que Eduardo cita en la contestación que le da a Mons. Cordes– «un fenómeno histórico puede ser captado adecuadamente sólo cuando se hace la luz sobre sus inicios» [5]. Sin embargo, en «Carisma Fundacional del Movimiento de Cursillos», Corea 30 de Septiembre-5 de Octubre de 1997, se lee: «Un fenómeno histórico puede captarse adecuadamente sólo cuando se iluminan sus comienzos». 

            Sin embargo, en la entrevista que Bonnín mantiene con Eduardo Suárez del Real, por ejemplo, NO cita a Ellermeier con las mismas palabras que le dice a Mons. Cordes. Lo hace con las mismas palabras que se leen en «Carisma Fundacional»: «Un fenómeno histórico puede captarse adecuadamente sólo cuando se iluminan sus comienzos» [6]. Esta es la cita literal de Ellermeier [7]

«Cristo, la Iglesiay el Papa –se lee en “Bebiendo en las Fuentes” de Alberto Monteagudo, p. 112– nos exhortan a todo Movimiento y Asociación a profundizar en las fuerzas espirituales que surgen del Carisma iniciador depositado en los fundadores. Hemos de considerar que el MCC habiendo iniciado una búsqueda de sus raíces, al mismo tiempo bebe en las Fuentes, que con la Gracia de Dios de por medio, ha de proporcionarnos un justo reconocimiento al estudio y pensamiento del fundador de los Cursillos de Cristiandad, Don Eduardo Bonnín». 

De «justo reconocimiento al estudio y pensamiento del fundador de los Cursillos de Cristiandad, Don Eduardo Bonnín», escribe Alberto.

Siento mucho tener que volver sobre este particular, pero ante tanta insistencia por parte de algunos hermanos, no cabe más que, al igual que ellos, ofrecer, una vez más, lo que dicen voces autorizadas. 

Aunque este punto lo trataré, amplia y documentadamente, en otro documento de la mano de voces grandes y otras muy autorizadas, Mons. Cordes por su carta de fecha 29 de Septiembre de 2009 me decía: 

«[…] A propósito de la polémica sobre su persona y las afirmaciones que he realizado en mi libro "Segni di speranza" quisiera  precisar lo siguiente:

»No he pretendido en mi libro afrontar la realidad de los nuevos movimientos de manera histórico-empírica; mis preguntas a las personas que conforman el texto de mi libro son, en la mayoría de los casos, una búsqueda de comprensión de los diversos carismas que el Señor ha regalado a su Iglesia en los últimos tiempos. El texto de los Estatuto, tiene por su misma naturaleza, un carácter mucho más preciso, ya que ha sido redactado por la Santa Sede, consultando las personas responsables del Movimiento.

»Cuando hablo en italiano de "fondatore di Cursillos de Cristiandad", no digo "il fondatore". Esta diferencia en la lengua italiana es importante. Considere asimismo, que otros de los entrevistados en mi libro, son llamados fundadores siendo, en algunos casos, co-fundadores, como es el caso de Kiko Arguello. Mi libro no tiene la pretensión de ser un tratado científico de cada realidad eclesial. Este trabajo corresponde a ustedes, que, con sincera reflexión, deberán escribir la historia de los Cursillos.

»El mismo Don Eduardo Bonín, con gran humildad, en la página 63 de mi libro, a una pregunta mía sobre "su carisma", me contesta que "el carisma", como todos los dones que Dios da a su Iglesia, no es suyo, sino del Espíritu Santo. Nunca, en nuestros diálogos, se refirió a sí mismo como fundador exclusivo […]». 

Años antes, al prologar el libro de Eduardo Suárez del Real «Eduardo Bonnín un aprendiz de cristiano», Segunda Edición revisada: Marzo de 2002, p. 13, escribía. «[…] Bonnín ha sido uno de los fundadores de los Cursillos de Cristiandad […]». 

Por su parte Mons. Clemens, Secretario del Pontificio Consejo para los Laicos, en su carta de fecha 25 de Octubre de 2013 (1113/13/AIC-104) a Ia Sra. Carrigan, entonces Presidenta del OMCC, que puedes consultar en las páginas Web reseñadas a pide de página [8], le decía, entre otras cosas:  

«Esta formulación corresponde a los estudios del propio Dicasterio acerca de los orígenes del Movimiento, y esos estudios indican que la visión alternativa a que te refieres en tu carta -la de un único fundador- no se sostiene.

»Es por esa razón que la misma formulación fue adoptada en el Decreto de Reconocimiento en 2004, el texto del cual, como tu correctamente interpretas, no puede ser cambiado.

»Conforme indicado en la carta anterior de este Dicasterio, cualquier borrador de Ideas Fundamentales deberá reflejar la posición estatutaria establecida». 

La carta anterior a que se refiere Mons. Clemens no la he encontrado en la red. Si tú la tienes, te agradecería me facilitases una fotocopia. 

            «[…] Descubrid vuestras raíces cristianas –decía Juan Pablo II–, aprended la historia de la Iglesia, profundizad en el conocimiento de la herencia espiritual que os ha sido transmitido, seguid a los testigos y a los maestros que os han precedido» [9]

            Podríamos decir que una de las constantes de Juan Pablo II durante su Pontificado fue su permanente petición a los diferentes movimientos que volvieran a sus raíces. Benedicto XVI también ha hablado en repetidas ocasiones de volver a las raíces. 

            El Presidente de la Asociación Católicade Propagandistas, a la que pertenecía Manuel Aparici en su etapa de seglar, afirmó que «lo que hoy en día es la AsociaciónCatólicade Propagandistas y lo que podremos llegar a ser en el fututo lo alcanzaremos únicamente si no perdemos nuestras raíces» [10; palabras éstas, que, en mi opinión, son aplicables también en su integra totalidad al Movimiento de Cursillos de Cristiandad. 

El Padre Luis Martino S.D.B. en el Prólogo al libro de Alberto Monteagudo, «Volviendo a las Fuentes», 1997, p. 14, nos recuerda que «[…] los orígenes no pueden olvidarse. Como las organizaciones de otras órdenes, hay que saber como han nacido y con qué firmeza y detalles  especializados se engalanaron». Por su parte, Alberto, en el Apartado «Secretariados» del libro, p. 79, escribe que hay que «[…] profundizar en las raíces del Movimiento […]». 

En el Facebook de su Editorial De Colores hay un trabajo de Manuel (Meme) Roque, Martes 16 de Febrero de 2010, titulado «Los Cursillos de Cristiandad en el Mundo de hoy», extraído de la Revista OLCC (Abril/99), Boletín Secretariado Nacional MCC Canadá, Enero 2010, en el que se lee: «[…] Cómo puede un dirigente joven [o un cursillista o un dirigente no tan joven, me pregunto yo] entender el MCC y su mentalidad si no conoce el ABC de su origen […]». 

Por su parte, Osvaldo Meloni en “Apuntes de las Terceras Conversaciones de Cala Figuera. Cursillos de Cristiandad, que tuvieron lugar en Mallorca en Mayo de 2011, escribe: «Es importante que los dirigentes nacionales y diocesanos, estudien y profundicen en las raíces del carisma [regresen a las fuentes]» [11]

«Nuestro Movimiento –dice Carlos E. Muñoz, Laval , Quebec, Canadá, cuando presenta el libro de Alberto Monteagudo “Bebiendo en las Fuentes”, p. 11– necesita dirigentes que piensen, que estudien, que reflexionen, que compartan con otros […]». 

De regresar a las fuentes habla también, por ejemplo, Juan Ruiz en el Boletín del OMCC de Mayo de 2008 cuando era su Presidente: 

«Es de las fuentes de donde se ha de beber.

»Volver a las fuentes es beber del manantial del que brota el agua.

»Beber de las fuentes es "renacer" con cada sorbo de agua pura original.

»La génesis de las cosas nos ilustra acerca de su naturaleza y para comprender bien la naturaleza de cualquier concepto nada mejor que comenzar investigando su origen, el mejor método de investigación es estudiar las cosas en el proceso de su desarrollo desde el comienzo». 

«En los Cursillos –se lee en el Boletín del OMCC, Australia, de Mayo/Junio 2011– volvemos a nuestras raíces –nos volvemos hacia la fuente– para beber y alimentar nuestra comprensión de nuestro Carisma». 

«Permitidme en primer lugar recordar –escribe Mons. Sáiz Meneses– cuan importante es conocer y valorar los orígenes, la propia historia, las raíces. Conocer la historia de la familia que se transmite de generación en generación. El álbum familiar que se pasa de padres a hijos. Es éste un aspecto que se cuida sobremanera en determinadas instituciones eclesiales pero que se descuida un tanto en el MCC [...]» [12]

            «Bonnín comenta que para comprender la esencia del Movimiento de Cursillos de Cristiandad es necesario poner la vista en sus orígenes» [13], es decir, volver a las raíces del Movimiento. 

            «En la historia de Cursillos –escribe Francisco Forteza– tenemos que hacer una autocrítica muchas veces […]» [14]. 

            El OMCC, Brasil, escribe en su Carta de Febrero 2003: «Toda vez que “volver a las fuentes” signifique realizar cosas solamente porque son tradicionales o porque “siempre fueron así”, ¿creen ustedes que el sólo uso de esas expresiones estarían dando legitimidad a ciertas acciones, de modo que todo el MCC tuviera que aceptarlas so pena de ser considerados infieles a los que tengan una opinión diferente?». 

«Una  historia  –escribe  Rodolfo  Letona  en  «Razón de ser», Noviembre 2010, p. 40–, pero no concebida en términos de fechas y personas, sino cómo exposición de aquellas ideas, actitudes vitales y opciones pastorales que en el tiempo dieron origen al Movimiento de Cursillos» (emplea las mismas palabras que «Ideas Fundamentales», Su porqué histórico, Primera edición 1974, p. 17). 

¿Historia pero no términos de fechas y personas sino como exposición de … ? 

«Historia: Magistra Vitae» escribe el Rvdo. Don Celso Pérez Carnero, Canónigo Emérito de La Catedral Basílicade Orense, España. La palabra «historia» significa, según el Diccionario dela Lengua Española, en su quinta acepción, «conjunto de los acontecimientos ocurridos a alguien a lo largo de su vida o en un periodo de ella». 

«[…] El diccionario nos dice –escribe Eduardo en “Puntualizaciones sobre el método de Cursillos” [15]– lo que la palabra significa […]» … «[…] Cuando una generación pierde las palabras para nombrar las cosas, cree que ha perdido las cosas […]», escribe, por su parte, Don Olegario González de Cardedal [16].
 

La palabra «definido», participio del verbo definir,  significa, según el Diccionario de la Lengua Española, «cosa sobre la que versa toda definición», en tanto que la palabra «definición» significa «preposición que expone con claridad y exactitud los caracteres genéricos y diferenciales de algo material o inmaterial». 

Según el Diccionario Filosófico-XTEC «definición» «es manifestar lo que una cosa es: deslindar o señalar los límites conceptuales de algo». En la definición, según Aristóteles, se expresa el género próximo y la diferencia específica. 

«La palabra [historia] deriva del griego […], (léase historia, traducible por “investigación” o “información”, conocimiento adquirido por “investigación” o “información”), del verbo […] (“investigar”]» (Wikipedia). Historia en lenguaje usual es la narración de cualquier suceso, hechos concretos acaecidos que dieron lugar al inicio, en nuestro caso, de los Cursillos de Cristiandad, antecedentes, fechas, etc. 

«Los antecedentes son siempre necesarios en toda clase de Obras. Enseñan la evolución de las instituciones, facilitando la comprensión de la situación actual. El conocimiento de la historia evita incurrir en errores, ahora fracasos, permite el progreso» … «Los jóvenes somos propicios a olvidarnos de la historia. A veces enjuiciamos injustamente el esfuerzo anterior, olvidándonos de que sin las generaciones anteriores, las que abrieron camino, no seríamos lo que somos» [17]. 

«La historia –escribe Mons. Jaime Capó– desvirtúa la leyenda. Pero es cometido necesario poner de manifiesto las virtudes y los errores del pasado para enseñanza del presente» [18]. 

Si respetar la cronología es siempre obligado en el estudio de la historia, en el tema de los Cursillos de Cristiandad también lo es para conocer lo que pasó, cuándo, cómo y por qué pasó. ¿No crees que la historia ha de escribirse con todo detalle y precisión? 

Siempre se ha dicho que cuando tengamos que escribir sobre algo venimos obligados a documentarnos. También se ha dicho que cuando no se quiere creer porque no nos conviene, no se cree. Muchísima gente prefiere creer a saber. Les da miedo el saber. 

«Hay cristianos que opinan –y tranquilizan así sus conciencias– que pueden vivir al margen de la historia de la Iglesia, porque la historia es algo que los supera como personas […]». ¿No Crees que estas palabras de Mons. Justo Mullor García —entonces en la Nunciatura Apostólica de Bruselas– en «La Nueva Cristiandad. Apuntes para una teología de nuestro tiempo», Segunda Edición, p. 8, son de aplicación a nosotros, los cursillistas? [19]. 

«La historia de la vida de Eduardo Bonnín –escribe Eduardo Suárez del Real en «Eduardo Bonnín un aprendiz de cristiano», p. 18– se va desenvolviendo, a través de sus respuestas, a lo largo de diez conversaciones/capítulos que siguen un orden lógico pero no cronológico. Al principio de cada entrevista hay una entradilla que simplemente pretende contextualizarla y servir como hilo conductor del relato [...]». 

Al optar por un orden lógico y no cronológico, –orden cronológico que viene impuesto por la unidad biográfica o autobiográfica– priva al lector de poder conocer y comprender los hechos en el momento en que sucedieron, por qué sucedieron y cómo sucedieron. Comprendo que se trata de una entrevista ¿«biográfica» o «autobiográfica»? y  no de una historia, pero ...  son datos de sumo interés que se hurtan al lector y a la historia.
 

            A mí, y supongo que a ti te gusta tener siempre muy presente nuestra historia y nuestras raíces porque los pueblos sin memoria están condenados a morir o dicho con palabras del filósofo Santayana: «la persona que ignora la historia está condenada a repetirla».           

Arsenio Pachón, Secretariado Diocesano de Cursillos de Cristiandad de Mallorca, cuando habla del «Estudio del Ambiente», considera «que es preciso y necesario extraer del  archivo  de  la  memoria  histórica  lo  que  significó  la  expresión  física de “lo primero”» [20]. 

                              1.             Al «Estudio del Ambiente» le dedico otro documento de la mano de voces grandes y otras autorizadas. 

2.            «Uno de  los peligros evidentes de los jóvenes de hoy –escribe Miguel García de Madariaga, testigo en la Causa de Canonización de Manuel Aparici–, y no tan jóvenes, es la crisis de la memoria histórica. Es muy juvenil y creo que no es bueno, el creer que la historia empieza con nosotros» [21]. 

Yo no he extraído nada de la memoria histórica, sino que he acudido a esas voces grandes del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, entre ellas la de Eduardo, Francisco Forteza, etc. de las que habla Arsenio Pachón, y a otras muy autorizadas. 

Amalia González (Vigo) y Guillermo J. Morado (Mondariz) en carta a «Alfa y Omega»  Núm. 608, de fecha 25 de Septiembre de 2008 empleaban esta expresión: «[…] En nombre de la mal llamada Memoria Histórica […]». Y terminaban así la carta: «Como recordaba el gran Mingote [dibujante humorista en ABC, diario español de tirada nacional], “lo malo de tener memoria histórica es que no todos recordamos lo mismo”». 

Días antes,  Xavier Pericay, Escritos, en la tercera página de ABC, Viernes 19 de Septiembre de 2008, escribía:  «Como  la memoria es muy traicionera –y no sólo la llamada “memoria histórica”– […]». 

Por su parte, Fernando García de Cortázar, jesuita bilbaíno, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Deusto y miembro de la Real Academia de la Historia, escribía en ese mismo Diario: «[…] Es que no existe la memoria histórica, la memoria hace referencia a algo subjetivo, mientras que la historia tiene pretensión científica. Muchas veces este intento de creación suena a intoxicación de […]» [22]. 

            No se trata, pues, de hablar muy alto, sino de hablar muy claro, «porque los hechos no dejan de existir por el sólo hecho de que los ignores [los ignoremos] (Aldo Huxley)», Y muy claro hablan, en este trabajo las voces grandes del Movimiento y otras muy autorizadas.  

Estos son los hechos. No se trata de apreciaciones subjetivas, sino de hechos probados, incuestionables expuestos por los citados. Están en los libros. 

Ahora es tu turno. ¿Tú que opinas? La hora de las voces grandes y otras  autorizadas ya ha pasado. Pero antes permíteme decirte, por si te puede ayudar en tu toma de decisiones, que en todos mis trabajos siempre he seguido los consejos de Eduardo. 

«Nunca había admitido ciegamente lo que se me decía. Yo siempre he dicho –le dice a Eduardo  Suárez del Real-, y  no me cansaré de repetir, que no quiero creer lo que puedo saber» [23] …«[...] Si queremos ser cristianos en ejercicio –escribe Bonnín en "Vivir la Verdad y de la Verdad", tan sólo estamos obligados a creer lo que no podemos saber [...]», que recoge Alberto Monteagudo («serio investigador de las fuentes y del desarrollo del espíritu y criterio de la comunidad», se lee en Catholic.net [24]) en «Volviendo a las Fuentes», de Alberto Monteagudo, en el Apartado Secretariado de Eduardo Bonnín y Francisco Forteza, p. 88. 

«[…] Es elemental –escribe Alberto en “Bebiendo en las Fuentes», Junio de 2009, p. 183 , al hablar del Carisma del Movimiento– que cada uno busque por sí mismo. Ni siquiera porque lo diga Eduardo Bonnín hay que aceptarlo de una». 

            Yo hago mías las palabras de Carlos Mántica en «Para caminar en Cursillos de Cristiandad», Secretariado Nacional de Cursillos de Cristiandad, Madrid, 1981, con Prólogo de Sebastián Gayá: «Nos adentramos en el tema –escribe– sin prejuicios, sin argumentos a favor o en contra, dejando que el lector saque sus propias conclusiones […]», p. 36. 

La respuesta, por tanto, la has de buscar tú y ello sin tener miedo a la verdad. 

«Nadie debe tenerle miedo a la verdad –decía el entonces Alcalde de Madrid (España) Excmo. Sr. Don Alberto Ruiz-Gallardón–,  si es la que ellos nos han contado. Si alguno está preocupado será aquel que ... » [25]

«[…] El saber el “por qué” de las cosas, le da más significado y vida a todo lo que podemos hacer, no sólo en el Movimiento, sino en todas las fases de nuestra vida  –escribe Juan Ruiz en el Boletín de Febrero de 2007–». 

 

Carlos Peinó Agrelo

Peregrino. Cursillista. Ex-Notario Adjunto Tribunal Eclesiástico (Archidiócesis de Madrid, España) Causa de Canonización de Manuel Aparici. Colaborador en la redacción de la Positio super virtutibus, Ex-Vice Postulador de su Causa, etc. 



[1]  «Cursillos de Cristiandad. El mensaje, el origen, una experiencia», p. 125 (en adelante CC).

[2]  «Llorad sobre vuestros hijos. L. 23,28. I Los Movimientos y Comunidades Eclesiales (Específicamente Cursillos de Cristiandad» (en adelante LLSVH).

[3]  CC.p. 296.

[4]  «Carisma Fundacional e Ideas Fundamentales del MCC. Contrastes y Coincidencias», p. 14.

[5]  «Signos de Esperanza. Retrato de siete movimientos eclesiales». Ediciones San Pablo.1998. España, p. 54  (esta edición está descatalogada como también lo estála Edición Italiana).

Guillermo Bibiloni, por ejemplo, hace también referencia a Ellermeier pero no lo hace con las mismas palabras. Escribe: «Un fenómeno histórico sólo puede ser captado adecuadamente cuando se hace luz sobre los inicios» («Historia de los Cursillos de Cristiandad. Mallorca, 1944-2001». Colección: CURSILLOS DE CRISTIANDAD. Dirección: Jesús R. Valls. Fundación Eduardo Bonnín Aguiló. Cursillos de Cristiandad. LIBROSLIBRES. Primera edición: Abril 2002, p. 32.

Tampoco lo hace Osvaldo Meloni en «Apuntes de las Terceras Conversaciones de Cala Figuera, Cursillos de Cristiandad», Mallorca 2011. Escribe: «[…] Como cuando Ellermeyer (lo escribe así) dijo: “un evento histórico importante sólo puede entenderse propiamente si se iluminan sus principios”» (Catholic.net).

[6]  «Eduardo Bonnín un aprendiz de cristiano». Colección: CURSILLOS DE CRISTIANDAD. Dirección: Jesús R. Valls. Fundación Cursillos de Cristiandad. LIBROSLIBRES. Segunda edición revisada: Marzo de 2002, p. 47 (en adelante EBAC).

[7]  «Isaís. Jeremías» escrito por Luis Alonso Schökel, José Luis Sucre, Stanislas Breton, E. Zurro. Ante-cedentes. 1. Culturas Cicundantes. Ediciones Cristiandad, S.L. Segunda Edición 1987, p. 30.

[8]  https://www.google.es/. PDF OCR  Document-Movimiento de Cursillos de Cristiandad Arequipa

www.mcc-arequipa.org/Documentos%20PonenciasVII%20Encuent …y

PDF Ver Pontificium Consilium Pro Laicis-MCC Argentina www.argentinamcc.com.ar/encuentros/plenario 1113/pontificium.pdf

[9]  De su Mensaje para las VXII Jornada Mundial dela Juventud. En Castelgandolfo el 25 de Julio de 2001.

[10] «Alfa y Omega» . Semanario Católico de Información editado por la Fundación San Agustín, Arzobispado de Madrid, España, de fecha 1 de Mayo de 2014, p. 26 (en adelante «Alfa y Omega»).

[11]  Catholic.net.

Cita como ponentes al Rvdo. Don Antonio Pérez Ramos, Consiliario Diocesano de Cursillos de Cristiandad de Mallorca, Juan Ruiz, Bartolomé Arrom, Ramón Armengol, Antonio Punyed, Presidente del Secretariado Nacional del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de San Salvador, Jesús Valls y al Padre Bernardo Varga.

[12]  Conferencia pronunciada en Córdoba por Mons. Saiz Meneses el 10 de Noviembre de 2005 con ocasión de la celebración por parte dela Diócesis de las Bodas de Oro del MCC. Edición EDIBESA. Madrid 2006, pp. 232-272.

[13]  Página Web de Editorial De Colores. Videos de charlas de Eduardo Bonnín. Volver a las Raíces del MCC. FEBA – 22 sec – 20 Marzo 2006 y página Web «Cursillos de Cristiandad. Secretariado Nacional de Chile. Volver a las raíces del Movimiento de Cursillos de Cristiandad». Google videos de fecha 16 de Abril de 2011.

[14]  «I Conversaciones de Cala Figuera», 19-21 de Agosto de 1994, p. 28.

[15]  «El pensamiento de Eduardo Bonnín y del Secretariado Diocesano de Mallorca. Colección: Volviendo a las Fuentes. A partir del IV Encuentro Mundial del MCC. Cursillos de Cristiandad. Mallorca».

[16]  «Cristianismo sin … » publicado en El PAÍS, diario español de tirada nacional, de fecha 6 de Noviembre de 1999.

[17]  «Historia de la Juventud de Acción Católica». (Texto mecanografiado sin fecha ni firma, si bien, por su estilo, contenido, etc. puede afirmarse que es de Manuel Aparici, Carpeta 4).

[18]  CC p. 213.

[19]  «Biblioteca de Autores Cristianos (BAC)». Madrid-1968.

[20  «Cursillo de Cristiandad. “Luz y Sal en el Mundo”. Ultreya Regional USA: Región 11 (California-Nevada-Hawai), 9 de Octubre de 2004. 60º Aniversario. “Carisma Fundacional”».

[21]  SIGNO de fecha 5 de Enero de 1965.

[22]  ABC, diario español de tirada nacional, de fecha 28 de Octubre de 2008, p. 67 (en adelante ABC).

[23]  EBAC p. 32.

[24]  http://es.catholic.net/laicos/744/2326/artículophp?id=42848

[25]  Sara Medialdea en ABC de fecha 18 de Junio de 2011, p. 18.


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El santo padre Francisco se ha asomado para rezar el Regina Coeli, con los fieles reunidos en la plaza de San Pedro, el domingo, 24 de mayo de 2015, Solemnidad de Pentecostés.    (ZENIT.org)               

Queridos hermanos y hermanas, buenos días:

La fiesta de Pentecostés nos hace revivir los inicios de la Iglesia. El libro de los Hechos de los Apóstoles narra que, cincuenta días después de la Pascua, en la casa donde se encontraban los discípulos de Jesús “de pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento… y todos quedaron llenos del Espíritu Santo” (2,1-2). Los discípulos son completamente transformados con esta efusión: al miedo le entra la valentía, la clausura cede lugar al anuncio y toda duda es eliminada por la fe llena de amor. Es el “bautismo” de la Iglesia, que iniciaba así su camino en la historia, guiada por la fuerza del Espíritu Santo.

Ese evento que cambia el corazón y la vida de los apóstoles y de los otros discípulos, se refleja inmediatamente en el Cenáculo. De hecho, esa puerta cerrada durante cincuenta días finalmente es abierta y la primera Comunidad cristiana, ya no cerrada en sí misma, inicia a hablar a la multitud de distintas procedencias de las grandes cosas que Dios ha hecho (cfr v. 11), es decir de la Resurrección de Jesús, que había sido crucificado. Y cada uno de los presentes escucha hablar a los discípulos en su propia lengua. El don del Espíritu restablece la armonía de las lenguas que se había perdido en Babel y pronostica la dimensión universal de la misión de los apóstoles. La Iglesia no nace aislada, nace universal, una y católica, con una identidad precisa pero abierta a todos, no cerrada, una identidad que abraza al mundo entero, sin excluir a nadie. La madre Iglesia no le cierra a nadie la puerta en la cara. A nadie, ni siquiera al más pecador, a nadie, y esto por la gracia y la fuerza del Espíritu Santo. La madre Iglesia abre sus puertas a todos porque es madre.

El Espíritu Santo derramado en Pentecostés en el corazón de los discípulos es el inicio de una nueva época: la época del testimonio y de la fraternidad. Es un tiempo que viene de lo alto, de Dios, como las llamas de fuego que se posaron sobre la cabeza de cada discípulo. Era la llama del amor que quema cualquier aspereza; era el lenguaje del Evangelio que cruza las fronteras puestas por los hombres y toca los corazones de la multitud, sin distinción de lengua, raza o nacionalidad. Como ese día de Pentecostés, el Espíritu Santo se derrama continuamente hoy sobre la Iglesia y sobre cada uno de nosotros para que salgamos de nuestra mediocridad y de nuestras clausuras y comuniquemos al mundo entero el amor misericordioso del Señor. Comunicar el amor misericordioso del Señor. ¡Esta es nuestra misión! También a nosotros nos han dado la “lengua” del Evangelio y el “fuego” del Espíritu Santo, porque mientras anunciamos a Cristo resucitado, vivo y presente en medio de nosotros, calentamos el corazón de los pueblos acercándoles a Él, camino, verdad y vida.

Nos encomendamos a la materna intercesión de María Santísima, que estaba presente como Madre, era la madre de Jesús que se convierte en madre de la Iglesia, en medio a los discípulos en el Cenáculo, para que el Espíritu Santo descienda en abundancia sobre la Iglesia de nuestro tiempo, llene los corazones de todos los fieles y encienda en ellos el fuego de su amor.

Regina Coeli….

Después de la oración:

Queridos hermanos y hermanas, sigo con viva preocupación la situación de los numerosos refugiados en el Golfo del Bengala y en el mar de Andamán. Aprecio los esfuerzos cumplidos por los países que les han dado su disponibilidad y acogen a estas personas que están afrontando graves sufrimientos y peligros. Animo a la comunidad internacional para darles la asistencia humanitaria necesaria.

Tal día como hoy, hace 100 años, Italia entró en la Gran Guerra, esa masacre inútil. Pedimos por las víctimas pidiendo al Espíritu Santo el don de la paz.

Ayer, en el Salvador y en Kenia, fueron proclamados beatos un obispo y una religiosa. El primero es monseñor Óscar Romero, arzobispo de San Salvador, asesinado por odio a la fe, mientras estaba celebrando la eucaristía. Este pastor celante, sobre el ejemplo de Jesús, eligió estar en medio de su pueblo, especialmente de los pobres y  los oprimidos, también a costa de la propia vida. La religiosa es sor Irene Stefani, italiana, de las Misioneras de la Consolata, que sirvió a la población keniana con alegría, misericordia y tierna compasión. El ejemplo heroico de estos beatos suscite en cada uno de nosotros el vivo deseo de testimoniar el Evangelio con valentía y abnegación.

Saludo a todos vosotros, queridos romanos y peregrinos: las familias, los grupos parroquiales, las asociaciones. En particular a los fieles procedentes de Gran Bretaña, Barcelona, de Friburgo, y el coro de jóvenes de Herxheim. Saludo a la comunidad Dominicana de Roma, los fieles de Cervaro (Frosinone), los militares de la aeronáutica de Nápoles, la Sacra Coral Jónica y los chicos de confirmación de Pievidizzio (Brescia).
Saludo hoy, en el día de la María Auxiliadora, a la comunidad salesiana. Que el Señor les dé fuerza para llevar adelante el espíritu de san Juan Bosco.
A todos deseo un buen domingo de Pentecostés. Por favor, no os olvidéis de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta pronto!

 

Texto traducido por ZENIT 


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Martes, 26 de mayo de 2015

Texto completo de la homilía del Papa en la misa de Pentecostés. Ciudad del Vaticano,24 de mayo de 2015 (ZENIT.org)

            

 

«Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo... recibid el Espíritu Santo» (Jn 20, 21.22), así dice Jesús. La efusión que se dio en la tarde de la resurrección se repite en el día de Pentecostés, reforzada por extraordinarias manifestaciones exteriores. La tarde de Pascua Jesús se aparece a sus discípulos y sopla sobre ellos su Espíritu (cf. Jn 20, 22); en la mañana de Pentecostés la efusión se produce de manera fragorosa, como un viento que se abate impetuoso sobre la casa e irrumpe en las mentes y en los corazones de los Apóstoles. En consecuencia reciben una energía tal que los empuja a anunciar en diversos idiomas el evento de la resurrección de Cristo: «Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas» (Hch 2, 4). Junto a ellos estaba  María, la Madre de Jesús, la primera discípula, y allí Madre de la Iglesia naciente. Con su paz, con su sonrisa, con su maternidad, acompañaba el gozo de la joven Esposa, la Iglesia de Jesús.

La Palabra de Dios, hoy de modo especial, nos dice que el Espíritu actúa, en las personas y en las comunidades que están colmadas de él, las hace capaces de recibir a Dios “Capax Dei”, dicen los Santos Padres. Y ¿Qué es lo que hace el Espíritu Santo mediante esta nueva capacidad que nos da? Guía hasta la verdad plena (Jn 16, 13), renueva la tierra (Sal 103) y da sus frutos (Ga 5, 22- 23). Guía, renueva y fructifica.

En el Evangelio, Jesús promete a sus discípulos que, cuando él haya regresado al Padre, vendrá el Espíritu Santo que los «guiará hasta la verdad plena» (Jn 16, 13). Lo llama precisamente «Espíritu de la verdad» y les explica que su acción será la de introducirles cada vez más en la comprensión de aquello que él, el Mesías, ha dicho y hecho, de modo particular de su muerte y de su resurrección. A los Apóstoles, incapaces de soportar el escándalo de la pasión de su Maestro, el Espíritu les dará una nueva clave de lectura para introducirles en la verdad y en la belleza del evento de la salvación. Estos hombres, antes asustados y paralizados, encerrados en el cenáculo para evitar las consecuencias del viernes santo, ya no se avergonzarán de ser discípulos de Cristo, ya no temblarán ante los tribunales humanos. Gracias al Espíritu Santo del cual están llenos, ellos comprenden «toda la verdad», esto es: que la muerte de Jesús no es su derrota, sino la expresión extrema del amor de Dios. Amor que en la Resurrección vence a la muerte y exalta a Jesús como el Viviente, el Señor, el Redentor del hombre, el Señor de la historia y del mundo. Y esta realidad, de la cual ellos son testigos, se convierte en Buena Noticia que se debe anunciar a todos.

El Espíritu Santo renueva – guía y renueva - renueva la tierra. El Salmo dice: «Envías tu espíritu... y repueblas la faz tierra» (Sal 103, 30). El relato de los Hechos de los Apóstoles sobre el nacimiento de la Iglesia encuentra una correspondencia significativa en este salmo, que es una gran alabanza a Dios Creador. El Espíritu Santo que Cristo ha mandado de junto al Padre, y el Espíritu Creador que ha dado vida a cada cosa, son uno y el mismo. Por eso, el respeto de la creación es una exigencia de nuestra fe: el “jardín” en el cual vivimos no se nos ha confiado para que abusemos de él, sino para que lo cultivemos y lo custodiemos con respeto (cf. Gn 2, 15). Pero esto es posible solamente si Adán – el hombre formado con tierra – se deja a su vez renovar por el Espíritu Santo, si se deja reformar por el Padre según el modelo de Cristo, nuevo Adán. Entonces sí, renovados por el Espíritu, podemos vivir la libertad de los hijos en armonía con toda la creación y en cada criatura podemos reconocer un reflejo de la gloria del Creador, como afirma otro salmo: «¡Señor, Dios nuestro, que admirable es tu nombre en toda la tierra!» (Sal 8, 2.10). Guía, renueva y da, da fruto.

En la carta a los Gálatas, san Pablo vuelve a mostrar cual es el “fruto” que se manifiesta en la vida de aquellos que caminan según el Espíritu (Cf. 5, 22). Por un lado está la «carne», acompañada por sus vicios que el Apóstol nombra, y que son las obras del hombre egoísta, cerrado a la acción de la gracia de Dios. En cambio, en el hombre que con fe deja que el Espíritu de Dios irrumpa en él, florecen los dones divinos, resumidos en las nueve virtudes gozosas que Pablo llama «fruto del Espíritu». De aquí la llamada, repetida al inicio y en la conclusión, como un programa de vida: «Caminad según el Espíritu» (Ga 5, 16.25).

El mundo tiene necesidad de hombres y mujeres no cerrados, sino llenos de Espíritu Santo. El estar cerrados al Espíritu Santo no es solamente falta de libertad, sino también pecado. Existen muchos modos de cerrarse al Espíritu Santo. En el egoísmo del propio interés, en el legalismo rígido – como la actitud de los doctores de la ley que Jesús llama hipócritas -, en la falta de memoria de todo aquello que Jesús ha enseñado, en el vivir la vida cristiana no como servicio sino como interés personal, entre otras cosas. En cambio, el mundo tiene necesidad del valor, de la esperanza, de la fe y de la perseverancia de los discípulos de Cristo. El mundo necesita los frutos, los dones del Espíritu Santo, como enumera san Pablo: «amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, lealtad, modestia, dominio de sí» (Ga 5, 22). El don del Espíritu Santo ha sido dado en abundancia a la Iglesia y a cada uno de nosotros, para que podamos vivir con fe genuina y caridad operante, para que podamos difundir la semilla de la reconciliación y de la paz. Reforzados por el Espíritu Santo – que guía, nos guía a la verdad, que nos renueva a nosotros y a toda la tierra, y que nos da los frutos – reforzados en el Espíritu y por estos múltiples dones, llegamos a ser capaces de luchar, sin concesión alguna, contra el pecado, de luchar, sin concesión alguna, contra la corrupción que, día tras día, se extiende cada vez más en el mundo, y de dedicarnos con paciente perseverancia a las obras de la justicia y de la paz. 

 

Texto distribuido por la Sala de Prensa del Vaticano

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Ciudad del vaticano (Agencia Fides) – Publicamos el texto completo del mensaje del santo padre Francisco para la jornada mundial de las misiones 2015, que se celebrará este año el domingo 18 de octubre.

Queridos hermanos y hermanas:
La Jornada Mundial de las Misiones 2015 tiene lugar en el contexto del Año de la Vida Consagrada, y recibe de ello un estímulo para la oración y la reflexión. De hecho, si todo bautizado está llamado a dar testimonio del Señor Jesús proclamando la fe que ha recibido como un don, esto es particularmente válido para la persona consagrada, porque entre la vida consagrada y la misión subsiste un fuerte vínculo. El seguimiento de Jesús, que ha dado lugar a la aparición de la vida consagrada en la Iglesia, responde a la llamada a tomar la cruz e ir tras él, a imitar su dedicación al Padre y sus gestos de servicio y de amor, a perder la vida para encontrarla. Y dado que toda la existencia de Cristo tiene un carácter misionero, los hombres y las mujeres que le siguen más de cerca asumen plenamente este mismo carácter.
La dimensión misionera, al pertenecer a la naturaleza misma de la Iglesia, es también intrínseca a toda forma de vida consagrada, y no puede ser descuidada sin que deje un vacío que desfigure el carisma. La misión no es proselitismo o mera estrategia; la misión es parte de la “gramática” de la fe, es algo imprescindible para aquellos que escuchan la voz del Espíritu que susurra “ven” y “ve”. Quién sigue a Cristo se convierte necesariamente en misionero, y sabe que Jesús «camina con él, habla con él, respira con él. Percibe a Jesús vivo con él en medio de la tarea misionera» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 266).
La misión es una pasión por Jesús pero, al mismo tiempo, es una pasión por su pueblo. Cuando nos detenemos ante Jesús crucificado, reconocemos todo su amor que nos dignifica y nos sostiene; y en ese mismo momento percibimos que ese amor, que nace de su corazón traspasado, se extiende a todo el pueblo de Dios y a la humanidad entera; Así redescubrimos que él nos quiere tomar como instrumentos para llegar cada vez más cerca de su pueblo amado (cf. ibid., 268) y de todos aquellos que lo buscan con corazón sincero. En el mandato de Jesús: “id” están presentes los escenarios y los desafíos siempre nuevos de la misión evangelizadora de la Iglesia. En ella todos están llamados a anunciar el Evangelio a través del testimonio de la vida; y de forma  especial se pide a los consagrados que escuchen la voz del Espíritu, que los llama a ir a las grandes periferias de la misión, entre las personas a las que aún no ha llegado todavía el Evangelio.
El quincuagésimo aniversario del Decreto conciliar Ad gentes nos invita a releer y meditar este documento que suscitó un fuerte impulso misionero en los Institutos de Vida Consagrada. En las comunidades contemplativas retomó luz y elocuencia la figura de santa Teresa del Niño Jesús, patrona de las misiones, como inspiradora del vínculo íntimo de la vida contemplativa con la misión. Para muchas congregaciones religiosas de vida activa el anhelo misionero que surgió del Concilio Vaticano II se puso en marcha con una apertura extraordinaria a la misión ad gentes, a menudo acompañada por la acogida de hermanos y hermanas provenientes de tierras y culturas encontradas durante la evangelización, por lo que hoy en día se puede hablar de una interculturalidad generalizada en la vida consagrada. Precisamente por esta razón, es urgente volver a proponer el ideal de la misión en su centro: Jesucristo, y en su exigencia: la donación total de sí mismo a la proclamación del Evangelio. No p uede haber ninguna concesión sobre esto: quién, por la gracia de Dios, recibe la misión, está llamado a vivir la misión. Para estas personas, el anuncio de Cristo, en las diversas periferias del mundo, se convierte en la manera de vivir el seguimiento de él y recompensa los muchos esfuerzos  y privaciones. Cualquier tendencia a desviarse de esta vocación, aunque sea acompañada por nobles motivos relacionados con la muchas necesidades pastorales, eclesiales o humanitarias, no está en consonancia con el llamamiento personal del Señor al servicio del Evangelio. En los Institutos misioneros los formadores están llamados tanto a indicar clara y honestamente esta perspectiva de vida y de acción como a actuar con autoridad en el discernimiento de las vocaciones misioneras auténticas. Me dirijo especialmente a los jóvenes, que siguen siendo capaces de dar testimonios valientes y de realizar hazañas generosas a veces contra corriente: no dejéis que os roben el sueño de una misión aut éntica, de un seguimiento de Jesús que implique la donación total de sí mismo. En el secreto de vuestra conciencia, preguntaos cuál es la razón por la que habéis elegido la vida religiosa misionera y medid la disposición a aceptarla por lo que es: un don de amor al servicio del anuncio del Evangelio, recordando que, antes de ser una necesidad para aquellos que no lo conocen, el anuncio del Evangelio es una necesidad para los que aman al Maestro.
Hoy, la misión se enfrenta al reto de respetar la necesidad de todos los pueblos de partir de sus propias raíces y de salvaguardar los valores de las respectivas culturas. Se trata de conocer y respetar otras tradiciones y sistemas filosóficos, y reconocer a cada pueblo y cultura el derecho de hacerse ayudar por su propia tradición en la inteligencia del misterio de Dios y en la acogida del Evangelio de Jesús, que es luz para las culturas y fuerza transformadora de las mismas.
Dentro de esta compleja dinámica, nos preguntamos: “¿Quiénes son los destinatarios privilegiados del anuncio evangélico?” La respuesta es clara y la encontramos en el mismo Evangelio:  los pobres, los pequeños, los enfermos, aquellos que a menudo son despreciados y olvidados, aquellos que no tienen como pagarte (cf. Lc 14,13-14). La evangelización, dirigida preferentemente a ellos, es signo del Reino que Jesús ha venido a traer: «Existe un vínculo inseparable entre nuestra fe y los pobres. Nunca los dejemos solos» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 48). Esto debe estar claro especialmente para las personas que abrazan la vida consagrada misionera: con el voto de pobreza se escoge seguir a Cristo en esta preferencia suya, no ideológicamente, sino como él, identificándose con los pobres, viviendo como ellos en la precariedad de la vida cotidiana y en la renuncia de todo poder para convertirse en hermanos y hermanas de los últimos, llevándoles el testimonio de la alegría del Evange lio y la expresión de la caridad de Dios.
Para vivir el testimonio cristiano y los signos del amor del Padre entre los pequeños y los pobres, las personas consagradas están llamadas a promover, en el servicio de la misión, la presencia de los fieles laicos. Ya  el Concilio Ecuménico Vaticano II afirmaba: «Los laicos cooperan a la obra de evangelización de la Iglesia y participan de su misión salvífica a la vez como testigos y como instrumentos vivos» (Ad gentes, 41). Es necesario que los misioneros consagrados se abran cada vez con mayor valentía a aquellos que están dispuestos a colaborar con ellos, aunque sea por un tiempo limitado, para una experiencia sobre el terreno. Son hermanos y hermanas que quieren compartir la vocación misionera inherente al Bautismo. Las casas y las estructuras de las misiones son lugares naturales para su acogida y su apoyo humano, espiritual y apostólico.
Las Instituciones y Obras misioneras de la Iglesia están totalmente al servicio de los que no conocen el Evangelio de Jesús. Para lograr eficazmente este objetivo, estas necesitan los carismas y el compromiso misionero de los consagrados, pero también, los consagrados, necesitan una estructura de servicio, expresión de la preocupación del Obispo de Roma para asegurar la koinonía, de forma que la colaboración y la sinergia sean una parte integral del testimonio misionero. Jesús ha puesto la unidad de los discípulos, como condición para que el mundo crea (cf. Jn 17,21). Esta convergencia no equivale a una sumisión jurídico-organizativa a organizaciones institucionales, o a una mortificación de la fantasía del Espíritu que suscita la diversidad, sino que significa dar más eficacia al mensaje del Evangelio y promover aquella unidad de propósito que es también  fruto del Espíritu.
La Obra Misionera del Sucesor de Pedro tiene un horizonte apostólico universal. Por ello también necesita de los múltiples carismas de la vida consagrada, para abordar al vasto horizonte de la evangelización y para poder garantizar una adecuada presencia en las fronteras y territorios alcanzados.
Queridos hermanos y hermanas, la pasión del misionero es el Evangelio. San Pablo podía afirmar: «¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!» (1 Cor 9,16). El Evangelio es fuente de alegría, de liberación y de salvación para todos los hombres. La Iglesia es consciente de este don, por lo tanto, no se cansa de proclamar sin cesar a todos «lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos» (1 Jn 1,1). La misión de los servidores de la Palabra -obispos, sacerdotes, religiosos y laico- es la de poner a todos, sin excepción, en una relación personal con Cristo. En el inmenso campo de la acción misionera de la Iglesia, todo bautizado está llamado a vivir lo mejor posible su compromiso, según su situación personal. Una respuesta generosa a esta vocación universal la pueden ofrecer los consagrados y las consagradas, a través de una intensa vida de oración y de unión con el Señor y con su sacrificio redentor.
Mientras encomiendo a María, Madre de la Iglesia y modelo misionero, a todos aquellos que, ad gentes o en su propio territorio, en todos los estados de vida cooperan al  anuncio del Evangelio, os envío de todo corazón mi Bendición Apostólica.
Vaticano, 24 de mayo de 2015
Solemnidad de Pentecostés
Francisco
(Agencia Fides 25/05/2015)


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Lunes, 25 de mayo de 2015

Información recibida de Carlos Peinó Agrelo. Peregrino. Cursillista. Ex-Notario Adjunto Tribunal Eclesiástico (Archidiócesis de Madrid, España) Causa de Canonización de Manuel Aparici. Colaborador en la redacción de la Positio super virtutibus, Ex-Vice Postulador de su Causa, etc

 

¿DÓNDE NACIERON LOS CURSILLOS DE CRISTIANDAD? 

 

Voces grandes del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, entre ellas la de Eduardo y Forteza, y otras muy autorizadas, nos dicen que los Cursillos de Cristiandad nacieron en el seno dela AcciónCatólica, en el seno del Consejo Diocesano de los Jóvenes de Acción Católica. 

            Uno de los miembros del Consejo Diocesano era el Consiliario. 

            «Terminemos –escribe el Padre Sebastián Gayá-España en “54 Temas sobre el MCC”, Ediciones Trípode, Venezuela 1991, p. 45- estas notas con aquel apasionante pensamiento de Mons. Hervás: El sacerdote-Asesor, Consiliario, Coordinador o Asistente es el alma de los Cursillos de Cristiandad». 

            «A ello –añade, p. 100- nos referimos en un anterior artículo sobre el Asesor del Movimiento de Cursillos, en el que, concluíamos, con Monseñor Hervás, que el Director Espiritual es el alma de los Cursillos de Cristiandad». 

            Por su parte, Eduardo y Don Miguel al escribir sobre “el sacerdote, director Espiritual y Consiliario” y la “función del sacerdote en el Cursillo”  en «El Cómo y el Porqué» dicen: 

            «El sacerdote es, en realidad, escribíamos hace muchos años en “Incunable” el corazón, el eje vivo de todo el Cursillo [...]». 

Siendo estudiante en la Universidad Pontificade Salamanca, Facultad de Teología, Manuel Aparici creó la Academia Sacerdotal–y redactó el texto de la misma–, en cuyo seno germinó la idea de INCUNABLE, «de la que fue promotor, según el Rvdo. Don Luis María Torrá Cuixart [1]. Sin embargo, según el Rvdo. Don Manuel Pérez Barreiro, fue creada por Manuel Aparici, si bien en otro momento dice que intervino en su creación [2]. Durante su estancia en Salamanca, Manuel Aparici publica en la revista una serie de artículos»[3]. 

            «Por la función de magisterio ha de “llevar a las conciencias la Palabra de Cristo y hacer  que las penetre y conquiste” [...]». 

«[...] Eduardo –escribe Forteza– planteó el tema en una entrevista personal con el Dr. Hervás a principios de 1952, indicándole que debía cambiarse ese nombre [“Cursillos de Conquista”] “porque a nadie le gusta ser conquistado”  y proponiéndole definir un nuevo nombre para el Movimiento, que indicase más claramente el contenido del método». 

«Los Asesores religiosos –dice Mons. Jaime Capó [4]–, a quienes se  les excluía del voto, estaban investidos de veto. Podíamos vetar cuanto se refiriera a la fe, moral o disciplina. Los reglamentos pertenecían a la disciplina eclesiástica» … «Prácticamente todo» … «Los reglamentos nacionales eran respetados con minuciosidad» [5] … «[…] El reglamento presentaba una trabazón orgánica perfecta. Todo estaba coordinado y todo estaba bajo control jerárquico […]. Se procedía de acuerdo a la aplicación estricta de los reglamentos […]» [6] 

«Ten en cuenta –le contesta Bonnín a Eduardo Suárez del Real en “Eduardo Bonnín un aprendiz de cristiano” (pp. 73 y 74)– que antes teníamos que apoyarnos en la jerarquía, ellos eran el derecho a la vida, sino nos mataban […]». 

          I.        PROA 

«Los Cursillos –escribe en su editorial de Noviembre de 1954, Núm. 192, unos meses antes de que se empezasen a publicar los artículos de “El Cómo y el Porqué”– han entrado en su mayoría de edad. Lo que nació impulsado por “el esfuerzo rudo de los que en 1.949 regíanla Unión Diocesana […]». 

            II.       EDUARDO BONNÍN 

          «[...] Nuestro Movimiento –le dice al Padre Cesáreo el 2 de Enero de 1991– surgió de la Acción Católica [...]» [7] 

            «[...] Los Cursillos [...] –le dice a Eduardo Suárez del Real– […] fueron ideados, pensados,  rezados  y  estudiados  por  los jóvenes  que  en  aquellas  fechas ocupaban los  puestos  dirigentes en lo que se llamaba Rama de los Jóvenes de Acción Católica [...]» [8]. 

            III.     EDUARDO BONNÍN Y DON MIGUEL FERNÁNDEZ 

                    «Retrocediendo algunos años, si analizamos la actuación de la Juventud de Acción Católica de Mallorca –escriben en «El Cómo y el Porqué»– nacieron en el seno del Consejo Diocesano de los Jóvenes […]».

 

IV.      MONS. HERVÁS 

En Septiembre de 1957, en su Carta Pastoral sobre los Cursillos de Cristiandad,  «Los  Cursillos de Cristiandad instrumento de renovación Cristiana», dice lo mismo que escribieran antes Eduardo y Don Miguel: «Los  Cursillos de Cristiandad –dice– nacieron en el seno del Consejo Diocesano de los Jóvenes [...]» … «Primero habían sido netamente de Acción Católica» [9]. 

            Más adelante escribe: 

«Los Cursillos son una obra de apostolado seglar. Nacieron en el seno  de la  Acción Católica, se nutrieron y han seguido siempre nutriéndose de su espíritu y la benefician, primaria y principalmente, aunque no de modo exclusivo.

»A nuestro entender, los Cursillos de Cristiandad son uno de los más hermoso frutos del apostolado seglar […]» [10]. 

Hablar de apostolado seglar en aquellos años es hablar de Manuel Aparici. 

«[…] Te confieso –le decía la Rvda. MadreCarmen Teresa de Jesús, testigo en la Causade Canonización de Manuel Aparici a éste– que, en  el  orden  de  la  penetración  sobre  el  apostolado seglar, nadie os ha superado a Herrera [luego Cardenal] y a ti […]» [11].

 

          V.       FRANCISCO FORTEZA 

«[...] La Escuelade Dirigentes fue uno de los resortes clave en el alumbramiento de Cursillos» [12] «Esta Escuela [la de Dirigentes de los Jóvenes de Acción Católica, del Consejo Diocesano] fue considerada  institucionalmente  como el núcleo fundacional de los Cursillos [...]» [13]. 

«El Padre Seguí –escribe– […] había sido un testigo muy cualificado del nacimiento de Cursillos, y uno de los escasos sacerdotes que había ayudado realmente al “parto” entre 1944 y 1949, junto a Don Sebastián Gayá y Don José Dameto responsabilizándose de muy diversas sesiones de la Escuelade Dirigentes de Acción Católica donde se fraguaba el nuevo espíritu» [14].

 

          VI.      GUILLERMO BIBILONI 

«Recordemos que el MCC nació en el seno de una Escuela, de cuyos dirigentes recibió la forma y el impulso para crecer y perfeccionarse. La Escuelaes, pues, anterior a los Cursillos, ya que en sus entrañas se gestaron, en ella se nutrieron y desde ella perseveran y se difunden como movimiento de Iglesia [...]. El nuevo método de Cursillos se alumbró en la Escuelade Dirigentes, considerada como el núcleo fundacional, entre los años 1944 y 1948 [...]» [15]. 

«[...] El nombre viene heredado  de aquella primera Escuela de Dirigentes de la Juventud Masculinade Acción Católica de Mallorca, donde en realidad se incubaron los Cursillos [...]» [16]. 

            «[…] Era Asesor de la Escuelael Padre Gabriel Seguí […]» y «entre los seglares que integraron aquella primera Escuela de Dirigentes –aparte de Eduardo Bonnín, José Ferragut y Juan Mir– figuran Jaime Riutor, Guillermo Estarellas, etc. […]» [17]. 

 

El nuevo método de Cursillos –AFIRMA también Bibiloni– se alumbró enla Escuela de Dirigentes. El nombre –escribe en otro momento– viene heredado de aquella primera Escuela de Dirigentes dela Juventud Masculina de Acción Católica de Mallorca, donde en realidad se incubaron. 

La Escuela–según Bibiloni– nació en 1945, en la VII Asambleade la Juventud Masculinade Acción Católica, que tuvo lugar en Noviembre. Escribe: «Nacida en la Asamblea VIIde  la  Juventud  Masculina  de  Acción Católica, que tuvo lugar en Noviembre de 1945, fue uno  de  los  resortes  clave  en el alumbramiento de Cursillos [...]» [18]. «[...]  Fue,  repetimos,  en  esa  Escuela de Dirigentes de la Juventud Masculina de Acción Católica de Mallorca, donde en realidad se incubaron los Cursillos de Cristiandad [...]» [19]. 

Si el nuevo método de Cursillos se alumbró enla Escuelade Dirigentes y ésta nació en Noviembre de 1945, los Cursillos de Cristiandad no pudieron nacer, con palabras de Bibiloni, en Agosto de 1944. Ya estábamos casi en 1946. 

Mientras que Bibiloni y Forteza dicen que los Cursillos de Cristiandad se alumbraron enla Escuelade Dirigentes Mons. Sáiz Meneses sostiene en el Prólogo de “Etapas de un Peregrinar”, como veremos, que fue dela Escuelade Propagandistas donde nacieron [la de los Jóvenes de Acción Católica, la del Consejo Diocesano].

 

  1. VII.       MONS. JAIME CAPÓ           

«Cursillos nació de […] la Acción Católica[…]» [20]. «Los Cursillos, en su inicio, dependían del Consejo Diocesano de los Jóvenes de Acción Católica. De hecho y derecho estaban en manos del Presidente de dicho Consejo. El Presidente era Eduardo Bonnín. Esta circunstancia atenuaba su predisposición a independizar del Consejo los dirigentes de Cursillos. Cuando pasó a ser Vocal de Cursillos, las cosas cambiaron. El mismo debía subordinarse a las normas que el Consejo, como tal, estableciera […]» [21] . 

            Unas páginas más adelante escribe de nuevo: 

            «El otro paso se dio en 1954. Mons. Hervás [...] constituyó un Secretariado de Cursillos diferenciado del Consejo de Acción Católica […].

            »El valor relevante de este Secretariado es el hecho de que Mons. Hervás consumó la plena separación entre el Movimiento de Cursillos y la Acción CatólicaOficial» [22]. 

            «Mons. Hervás «consideraba que el MCC estaba inserto plenamente en la línea de la AcciónCatólicay, lo apreciaba como fruto de la AcciónCatólicae instrumento apostólica de la misma. Los Cursillos de Cristiandad habían nacido en el seno de la AcciónCatólica; los dirigentes y responsables eran los Consejeros Diocesanos de la Acción Católica; los directores espirituales del MCC, eran los Consiliarios de la Acción Católica» [23]. 

«Muchos elementos accidentales que hay en los Cursillos de Cristiandad son residuos de la dependencia que tuvieron […] de la AcciónCatólica.Baste señalar las estructuras de los Secretariados; los nombre de los cargos (vocales); la dependencia estricta en los nombramientos de los altos cargos dirigentes seglares y sacerdotes; los rollos, en su forma original, y el Trípode –Piedad, Estudio y Acción– presentado en el rollo de Piedad, era el lema propio de la JAC[Juventud de Acción Católica]» [24].

 

          VIII.   ETAPAS DE UN PEREGRINAR. FRUTOS DEL ESPÍRITU

                    SEBASTÁN GAYÁ RIERA

 

            El libro está prologado por Mons. José Ángel Saiz Meneses, Obispo de Terrasa. 

            En la última página se lee: «[…] En 1944 fundóla Escuelade Propagandistas del Consejo Diocesano de los Jóvenes de Acción Católica, en cuyo seno se gestó, por un pequeño grupo de sacerdotes y seglares, encabezados éstos por Eduardo Bonnín Aguiló, lo que sería el Movimiento de Cursillos de Cristiandad […]». 

            En el Prólogo el Obispo escribe: «El 12 de Octubre de 1944 fundóla Escuelade Propagandistas del Consejo Diocesano de los Jóvenes de Acción Católica de Mallorca, de la que más tarde nacerían los Cursillos de Cristiandad […]». 

Estos son los hechos. No se trata de apreciaciones subjetivas, sino de hechos probados, incuestionables expuestos por los citados. Están en los libros. 

«Nadie debe tenerle miedo a la verdad –decía el entonces Alcalde de Madrid (España), Excmo. Sr. Don Alberto Ruiz-Gallardón–, si es la que ellos nos han contado. Si alguno está preocupado será aquel que ... » [25].

Carlos Peinó Agrelo

Peregrino. Cursillista. Ex-Notario Adjunto Tribunal Eclesiástico (Archidiócesis de Madrid, España) Causa de Canonización de Manuel Aparici. Colaborador en la redacción de la Positio super virtutibus, Ex-Vice Postulador de su Causa, etc


[1]  Sus cartas de fechas 20 de junio de 1994 y 24 de agosto de 1993, respectivamente.

[2]  Su testimonio de fecha 24 de agosto de 1993.

[3]  Biografía publicada en la página web de www. peregrinosdelaiglesia.org

[4]  «Cursillos de Cristiandad. El mensaje, el origen, una experiencia», pp. 14 y 15 (en adelante CC).

[5]  CC p. 66.

[6]  CC p. 69.

[7]  «Historia de los Cursillos de Cristiandad. Mallorca, 1944-2001». Colección: CURSILLOS DE CRISTIANDAD. Dirección: Jesús R. Valls. Fundación Cursillos de Cristiandad. LIBROSLIBRES. Primera edición: Abril 2002, p. 172 (en adelante HCC) e «Historia de un Carisma», p. 83, por ejemplo.

[8]  Escrito de Eduardo de fecha 15 de Agosto de 1996, Palma de Mallorca, a los Secretariados Nacionales que integran el G.E.T. «Referencia: NO a “el Porqué y el para qué de los Cursillos Mixtos”» y «Eduardo Bonnín un aprendiz de cristiano». Colección: CURSILLOS DE CRISTIANDAD. Dirección: Jesús R. Valls. Fundación Cursillos de Cristiandad. LIBROSLIBRES. Segunda edición revisada: Marzo de 2002, p. 50, por ejemplo.

[9]  «Los Cursillos de Cristiandad instrumento de renovación cristiana». EURAMERICA, S,A., Madrid (España) 1970. Octava Edición), p 39 (en adelante CCIRC).

[10]  CCIRC p. 395.

[11]  Desde Donamaría (Navarra), en carta sin fecha (por su contenido ya próxima a la muerte de Manuel Aparici: 1964 (C.P. pp. 8596-8599).

[12]  Primera edición, Febrero del 1992, edición digital, Agosto 2000, puesta en Internet por el MCC de Valparaíso: http://www.iglesia.cl/CURSILLOSCRISTIANDADVALPARAISO/historia%20, con la que he trabajado, y desde Marzo de 2002 (primera edición) forma parte dela Colección: CURSILLOS DE CRISTIANDAD. Dirección: Jesús R. Valls. Fundación Cursillos de Cristiandad. LIBROSLIBRES, p  17 (en adelante HYMCC).

[12]  HYMC p. 17.

[13]  HYMC p. 11.

[14]  HYMC p. 88.

[15]  HCC P. 89.

[16]  HCC p. 92.

[17]  HCC p. 93.

[18]  HCC pp. 91 y 230.

[19]  HCC p. 92.

[20]  CC p. 14.

[21]  CC p. 102.

[22]  CC p. 151.

[23]  CC pp. 103 y 104.

[24]  CC p. 33.

[25]  Sara Medialdea en ABC, diario español de tirada nacional, de fecha 18 de Junio de 2011, p. 18.


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 La fuerza del Espíritu Por Mons. Enrique Díaz Díaz. San Cristóbal de las Casas,21 de mayo de 2015 (ZENIT.org)

Domingo de Pentecostés

Hechos 2, 1-11: “Todos quedaron llenos del Espíritu y empezaron a hablar”. Salmo 103: “Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra. Aleluya”. I Corintios 12, 3-7. 12-13: “Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo”. San Juan 20, 19-23: “Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo: reciban el Espíritu Santo”.

“Parece una muñeca de trapo. Nos dijeron los doctores que es una enfermedad muy rara y que a pocas personas les ha dado. Pero nuestra hija se está muriendo y no podemos hacer nada… la cuidamos, la atendemos pero no se mejora nada. Sus huesos no la aguantan. No se puede levantar, no se sostiene… parece de trapo, como si no tuviera espíritu”. Los padres de la chica con dolor contemplan a su niña adolescente tirada en su catre en medio de la pobreza y la desolación, y resuenan sus palabras: “No se sostiene… como si fuera de trapo”. El Papa Francisco ha hablado de cristianos que parecerían de trapo y no se sostienen como si no tuvieran espíritu: “Cuando se dice que algo tiene «espíritu», esto suele indicar unos móviles interiores que impulsan, motivan, alientan y dan sentido a la acción personal y comunitaria. ¡Cómo quisiera encontrar las palabras para alentar una etapa evangelizadora más fervorosa, alegre, generosa, audaz, llena de amor hasta el fin y de vida contagiosa! Pero sé que ninguna motivación será suficiente si no arde en los corazones el fuego del Espíritu”.

Truenos, vientos fuertes, llamas de fuego, entusiasmo y dinamismo son las señales que emplea San Lucas para indicarnos esa fuerza incontenible del Espíritu que irrumpe en el corazón y en la vida de los Apóstoles. Pentecostés es el cumplimiento de las promesas, es la claridad de la nueva vida, es irrupción de una nueva fuerza que sacude, clarifica y da nuevos impulsos. Pentecostés es novedad que sacude las conciencias, que disipa los miedos, que lanza a la aventura con el corazón henchido de amor. Muchos son los signos con los que la Escritura ha buscado describir esta fuerza del Espíritu y cada uno de estos signos encierra una gran enseñanza y nos habla, aunque parcialmente, de su actividad: el fuego, el viento y el rocío; el agua o la lluvia, la paloma y la nube, la lengua que todos entienden. Pero el Espíritu es mucho más y no puede ser encerrado en lo que es un símbolo para representarlo. Quizás en diferentes etapas de nuestra vida y en diversas circunstancias nos llama más la atención una figura en especial. En estos días me he estado preguntando por qué se aparecerá con frecuencia bajo el signo del viento.

Quizás para nosotros la palabra “espíritu” no suene tan dinámica y tan llena de vida porque más bien tiene como un sentido metafísico, designando “un ser no material”. Pero ya desde el Antiguo Testamento la palabra que se usa en hebreo para designarlo, “ruaj”, tiene más el significado de “aliento de vida”, y de un modo especial su manifestación en la respiración, el hálito, el resuello, que manifiesta toda esa vitalidad interior que tiene una persona. Viento, vendaval, brisa, aire, aura, son expresiones que se quedan cortas cuando queremos expresar todo lo que es el Espíritu. Es una fuerza que arrastra, palpable y evidente, aunque los ojos no puedan ver más que sus efectos. Es el “soplo” de Dios, su propio aliento, que infundido en la figura de barro la transforma en una persona a su imagen y semejanza. Es el viento poderoso que hace surgir a los jueces y los profetas. Es la brisa suave y silenciosa que manifiesta la presencia de Dios.

La fuerza del Espíritu es el viento que sopla en Jesús, que se ve impulsado, “ungido por el Espíritu”, para realizar su misión: anunciar Buena Nueva, proclamar liberación, abrir los ojos y anunciar un año de gracia. Jesús es el hombre arrastrado por el Espíritu. Y en este día también se nos presentan los discípulos, aquella pequeña y desamparada comunidad, que sienten el mismo viento de Jesús. Viento poderoso capaz de hacerles cambiar de vida, de mentalidad y de religión. Los que antes estaban asustados, apocados y escondidos que no pensaban más que en escapar de una muerte semejante a la de su Maestro, ahora se transforman en audaces misioneros capaces de enfrentarse al Sanedrín, de abrir fronteras, de expresarse en nuevos lenguajes, de dejar la seguridad del Cenáculo para explorar nuevos espacios donde resuene la Buena Nueva. En el pasaje evangélico, con el “soplo” de Jesús y las palabras de envío, reciben la misma misión de Jesús, con todos sus compromisos y obligaciones, con todas sus manifestaciones, una de las cuales será el perdón y la reconciliación.

A veces como cristianos damos la impresión de ser una barca que no quiere que la toque el viento y que permanece inmóvil, con apariencia de ser fiel, que no se deja impulsar, que no despliega sus velas porque tiene miedo a descubrir nuevos horizontes. No son los grandes vientos los que más nos amenazan, sino la pasividad, la calma chicha, lo cotidiano, lo cómodo y la indiferencia. Permanecemos como aguas estancadas que al no removerse se contaminan y se pudren. Permanecemos asustados e indiferentes ante un mundo en cambio, nos instalamos en nuestros miedos y preocupaciones personales y no somos capaces de abrirnos al soplo del Espíritu. A veces en nuestro conformismo, nos dejamos llevar por vientos nocivos, destructores, con tal de seguir la corriente del mundo y su cultura de muerte.

Es tan fuerte el impulso de este “Espíritu” que es capaz de hacernos hablar nuevas lenguas. Hoy debemos experimentar este “viento”. Hace falta que levantemos la cabeza y aspiremos profundo para que nos interiorice y haga brotar nuestra fuente profunda. Hoy hay viento, hay rumbo, hay destino, hay misión. Hoy es un día muy especial para entrar un momento en nuestro interior y escuchar, más allá de lo cotidiano, lo acostumbrado y lo trivial, la voz de Dios y el viento, suave y poderoso, capaz de empujar nuestra nave a buenos puertos. Es día de pedir para cada uno de nosotros y para nuestra Iglesia, el “viento” de Jesús. Hoy es día para anunciar nueva reconciliación, nuevo lenguaje de paz, capaz de superar barreras y divisiones. Hoy es día de nuevas actitudes frente al hermano. Es día para dejar escuchar dentro de nosotros al Espíritu de justicia y de verdad ¿Le abriremos nuestro corazón?

Ven, Dios Espíritu Santo y envíanos desde el cielo tu luz, para iluminarnos, porque sin tu divina inspiración nada podemos. Ven.


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Texto completo de la catequesis del Papa en la audiencia del miércoles 20 de mayo  de 2015 (ZENIT.org)


Hoy, queridos hermanos y hermanas, quiero daros la bienvenida porque he visto entre vosotros muchas familias. ¡Buenos días a todas las familias!

Y continuamos reflexionando sobre la familia y hoy de una característica esencial de la familia, o sea, de su vocación natural a educar a los hijos para que crezcan en la responsabilidad de sí y de los otros. Lo que hemos escuchado del apóstol Pablo al inicio es muy bonito, muy bonito. Vosotros hijos obedeced a los padres en todo, eso agrada al Señor. Y vosotros padres, no exasperéis a los hijos, para que no se desanimen. Esto es una regla sabia, el hijo que es educado en escuchar a los padres, obedecer a los padres que buscan no mandar de una forma fea para no desanimar a los hijos. Los hijos deben crecer sin desanimarse, paso a paso. Si vosotros, una familia, padres, decís a los hijos ‘subamos esa escalera y les lleváis de la mano paso a paso, les hacéis subir, las cosas irán bien’. Pero si les decís ‘vé allí, vé arriba’, ‘no puedo’, ‘vé’. Esto se llama exasperar a los hijos, pedir a los hijos cosas que no son capaces de hacer. Y por eso, esta relación entre padres e hijos es de una sabiduría, debe ser de una sabiduría, de un equilibrio grande. Hijos obedeced a los padres, eso gusta a Dios.

Y vosotros padres, no exasperéis a los hijos pidiendo cosas que no pueden hacer. ¿Entendido? Y eso se hace para que los hijos crezcan en la responsabilidad de los otros, parecería una constatación obvia, incluso también en nuestros tiempos no faltan las dificultades. Es difícil educar para los padres que ven a los hijos solo por la noche, cuando vuelven a casa cansados. Los que tienen la suerte de tener trabajo. Y más difícil aún para los padres separados, con la carga de esta condición.  Es muy difícil educar pero pobres, han tenido dificultades, se han separado y muchas veces el hijo es tomado como rehén, el padre le habla mal de la madre, la madre le habla mal del padre. Y se hace mucho mal. Yo os digo, matrimonios separados, nunca, nunca, nunca, tomar al hijo como rehén. Vosotros os habéis separado por muchas dificultades y motivos, la vida os ha dado esta prueba, pero que los hijos no sean los que lleven el peso de esta separación. Que los hijos no sean usados como rehén contra el otro cónyuge. Que los hijos crezcan escuchando que la madre habla bien del padre, aunque no estén juntos. Y que el padre habla bien de la madre. Para los matrimonios separados esto es muy importante, es muy difícil pero podéis hacerlo.

Pero, sobre todo, esta es la pregunta, ¿cómo educar? ¿Qué tradición tenemos hoy para transmitir a nuestros hijos?

Intelectuales “críticos” de todo tipo han acallado a los padres de mil manera, para defender a las jóvenes generaciones de los daños  --reales o presuntos-- de la educación familiar. La familia ha sido acusada, entre otras cosas, de autoritarismo, de favoritismo, de conformismo, de represión afectiva que genera conflictos.

De hecho, se ha abierto una fractura entre la familia y la sociedad. Entre familia y escuela. El pacto educativo hoy se ha roto. Y así, la alianza educativa de la sociedad con la familia ha entrado en crisis porque ha sido socavada la confianza recíproca. Los síntomas son muchos. Por ejemplo, en la escuela se han erosionado las relaciones entre los padres y los profesores. A veces hay tensiones y desconfianza recíproca; y las consecuencias naturalmente recaen en los hijos. Por otro lado, se han multiplicado los llamados “expertos” que han ocupado el rol de los padres también en los aspectos más íntimos de la educación. Sobre la vida afectiva, la personalidad y el desarrollo, sobre los derechos y los deberes, los “expertos” saben todo; objetivos, motivaciones, técnicas. Y los padres deben solo escuchar, aprender y adecuarse. Privados de su rol, se convierten a menudo en excesivamente cargantes y posesivos en lo relacionado con los hijos, hasta no corregirles nunca. ¡Pero tú no puedes corregir al hijo! Tienden a confiar cada vez más a los ‘expertos’, también para los aspectos más delicados y personales de su vida, dejándoles en la esquina solos; y así los padres corren el riesgo de autoexcluirse de la vida de sus hijos. ¡Y esto es gravísimo!  Hoy no, pensemos, hay casos no digo que sucede siempre pero hay casos. La maestra en la escuela, regaña al niño y hace un escrito a los padres. Yo recuerdo una anécdota personal, yo una vez cuando estaba en cuarto de primaria dije una palabra fea a la profesora. Y la profesora, buena mujer, hizo llamar a mi madre. Mi madre vino al día siguiente, han hablado entre ellas y luego me llamaron. Y mi madre, delante de la profesora me explicó que lo que había hecho era algo feo, que no se debe hacer, pero con mucha dulzura lo ha hecho mamá. Y me dijo que pidiera perdón a la maestra. Yo lo hice y después me quedé  contento porque pensé, ha terminado bien la historia. Pero ese era el primer capítulo. Cuando volví a casa, comenzó el segundo capítulo. Imaginadlo vosotros. Hoy, la maestra, hace una cosa como esta y el día siguiente, uno de los padres o los dos van a regañar a la profesora porque los técnicos dicen que a los niños no hay que regañarles así. ¡Han cambiado las cosas! Los padres no deben autoexcluirse de la educación de los hijos.

Es evidente que este enfoque no es bueno: no es armónico, no es dialógico, y en vez de favorecer la colaboración entre la familia y las otras agencias educativas, las escuelas, los gimnasios, tantas agencias educativas, las contrapone.

¿Cómo hemos llegado a este punto? No hay duda de que los padres, o mejor, ciertos modelos educativos del pasado, tenían algunos límites. ¡No hay duda! Pero es verdad que hay errores que solo los padres están autorizados a hacer, porque pueden compensarles de una forma que es imposible para otros. Por otro lado, lo sabemos bien, la vida nos ha dejado poco tiempo para hablar, reflexionar, debatir.  Muchos padres están “secuestrados” por el trabajo, papá y mamá deben trabajar, y por otras preocupaciones, avergonzados por las nuevas exigencias de los hijos y de la complejidad de la vida actual, que es así, debemos aceptarla como es, y se encuentran como paralizados por el miedo a equivocarse. El problema no es solo hablar. Es más, un “dialogismo” superficial no lleva a un verdadero encuentro de la mente y del corazón. Preguntémonos más bien: ¿tratamos de entender ‘donde’ los hijos están realmente en su camino? ¿Dónde está realmente su alma, lo sabemos? Y sobre todo ¿lo queremos saber? ¿Estamos convencidos que ellos, en realidad, no esperan otra cosa?

Las comunidades cristianas están llamadas a ofrecer apoyo a la misión educativa de las familias, y lo hacen sobre todo a la luz de la Palabra de Dios. El apóstol Pablo recuerda la reciprocidad de los deberes entre padres e hijos: “Vosotros, hijos, obedeced a los padres en todos; eso agrada al Señor. Vosotros, padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desanimen”. En la base de todo está el amor, lo que Dios nos dona, que “no falta el respeto, no falta el propio interés, no se enfada, no tiene en cuenta el mal recibido… todo lo perdona, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”. ¡También en las mejores familias es necesario aguantarse y es necesaria mucha paciencia! El mismo Jesús ha pasado a través de la educación familiar.

También en este caso, la gracia del amor de Cristo lleva a cumplir lo que está inscrito en la naturaleza humana. ¡Cuántos ejemplos buenos tenemos de padres cristianos llenos de sabiduría humana! Ellos muestran que la buena educación familiar es la columna vertebral del humanismo. Su irradiación social es el recurso que consiente compensar las lagunas, las heridas, los votos de paternidad y maternidad que tocan a los hijos menos afortunados. Esta irradiación puede hacer auténticos milagros. ¡Y en la Iglesia suceden cada día estos milagros!

Deseo que el Señor done a las familias cristianas la fe, la libertad y la valentía necesarias para su misión. Si la educación familiar encuentra el orgullo de su protagonismo, muchas cosas cambiarán a mejor, para los padres inciertos y los hijos desilusionados. Es hora de que los padres y las madres vuelvan de su exilio, porque se han autoexiliado de la educación de sus hijos, que vuelvan de su exilio y asuman plenamente su rol educativo. Esperemos que el Señor nos dé esta gracia de no autoexiliarse en la educación de los hijos. Y esto solamente pueda hacerlo el amor, la ternura y la paciencia. 


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Viernes, 22 de mayo de 2015

Comentario a la liturgia dominical por el P. Antonio Rivero, L.C. Doctor en Teología Espiritual, profesor y director espiritual en el seminario diocesano Maria Mater Ecclesiae de são Paulo (Brasil). Roma,19 de mayo de 2015 (ZENIT.org)

Solemnidad de Pentecostés

Ciclo B

Textos: Hech 2, 1-11; 1 Co 12, 3b-7.12-13; Jn 20, 19-23

 

Idea principal: Yo creo en el Espíritu Santo, que es Dios.

Síntesis del mensaje: Creo en el Espíritu Santo, Señor y Dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas y conduce la Iglesia hacia la verdad completa, y a las almas de los hombres hacia la santidad, siempre y cuando le hayan abierto la puerta y dado posada como Huésped divino.

Puntos de la idea principal:

En primer lugar, un poco de historia del dogma sobre el Espíritu Santo. De mayo a julio del año 381, el emperador Teodosio I reunió en Constantinopla a 185 obispos de Oriente y Occidente. 185 obispos: 150 a favor y 36 en contra del Espíritu Santo. Los 36 decían: el Espíritu Santo no es Dios. Los 150: es Dios. El concilio dijo: el Espíritu Santo “cum Patre et Filio simul adoratur et conglorificatur” (“reciba una misma adoración y gloria”) y, por tanto, es Dios que procede del Padre y del Hijo. Dicho concilio condenó y excomulgó, y el emperador desterró y expropió templos e impuso al imperio el Credo nicenoconstantinopolitano, el mismo que hoy rezamos en las iglesias desde hace 1.400 años. ¡Tantas luchas y concilios costaba fundar el linaje de los cristianos, tantas herejías y condenas, montar pieza a pieza, dogma a dogma, el Credo en que vivimos, rezamos y morimos!

 En segundo lugar, el Espíritu Santo tiene larga biografía en el Antiguo y Nuevo Testamento. Desde la primera página del Génesis ya se nos dice de la existencia eterna del Espíritu que “aleteaba sobre las aguas”.  Él fue quien equipó de fe al patriarca Abraham y le envió de misionero a tierras idolátricas; equipó de fuerza a Sansón, de astucia a Judit. El Espíritu Santo hizo visionario de futuros a Isaías que anunció la encarnación de Dios; el que ungió a David como rey; el que inspiró a Ezequiel la promesa de Dios de quitarnos el corazón de piedra y ponernos un corazón espiritual. Y digamos algunos episodios del Nuevo Testamento para no hacerlo largo: el Espíritu Santo convence a María de Nazaret a que sea madre de Dios; y conduce a Jesús al desierto; el que contagia y reviste a los apóstoles de osadía y fuerza para ir por todo el mundo a predicar el evangelio, testimoniando su fe con su sangre. ¿Habría mártires sin el Espíritu Santo? ¿Habría vírgenes que se consagrarían a Cristo en cuerpo y alma? ¿Habría hombres que dejarían todo para configurarse con Cristo, Cabeza y Pastor? ¿Habría laicos bien comprometidos con la causa de la Iglesia y de la evangelización sin el Espíritu Santo? Por tanto, el Espíritu Santo es el protagonista de la historia sagrada y eclesial. El Espíritu Santo dirige los destinos de la Iglesia por los siglos y siglos.

Finalmente, por eso, yo hoy en este día de Pentecostés quiero reafirmar mi fe profunda y sólida en el Espíritu Santo, que es el Espíritu de Cristo: espíritu de justicia, dignidad, verdad, santidad, gracia. Y porque lo necesito, yo creo en el Espíritu de la Iglesia con su programa de amor contra el egoísmo campante, avasallador y pagano; de la verdad eterna contra el error vocinglero y ensordecedor; de la virtud contra el pecado demoledor y camuflado. Yo creo en el Espíritu de Dios, que cada mañana habla con mi espíritu de hombre y le aconseja, le corrige, le insinúa, le manda, le prohíbe, le tonifica, le enseña a tasar y discernir bien estas cosas del corazón, el cuerpo, las lágrimas y las risas, de los estados terminales del alma, la gloria, la eternidad y Dios.

Para reflexionar: ¿cómo es mi relación con el Espíritu Santo en mi día a día? ¿Inspira mis pensamientos, purifica mi corazón, fortalece mi voluntad? ¿Me lanza a predicar a Cristo sin vergüenza y con audacia y alegría?


Para rezar:

Oh Espíritu Santo,
Amor del Padre, y del Hijo,
Inspírame siempre
lo que debo pensar,
lo que debo decir,
cómo debo decirlo,
lo que debo callar,
cómo debo actuar,
lo que debo hacer,
para gloria de Dios,
bien de las almas
y mi propia Santificación.
Espíritu Santo,
Dame agudeza para entender,
capacidad para retener,
método y facultad para aprender,
sutileza para interpretar,
gracia y eficacia para hablar.
Dame acierto al empezar
dirección al progresar
y perfección al acabar.
Amén.

 

Cualquier sugerencia o duda pueden comunicarse con el padre Antonio a este email: arivero@legionaries.org


Publicado por verdenaranja @ 14:01  | Espiritualidad
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ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR

Domingo de Pentecostés B

 

En el Evangelio de la Vigilia de Pentecostés, leemos que Jesús estaba enseñando en el templo, y, en pie, gritaba: “El que tenga sed, que venga a mí; el que cree en mí, que beba. Como dice la Escritura: de sus entrañas manarán torrentes de agua viva”. Y S. Juan comenta: “Decía esto refiriéndose al Espíritu que habían de recibir los que creyeran en Él. Todavía no se había dado el Espíritu, porque Jesús no había sido glorificado” (Jn 7, 37-40).

Jesucristo, por su Muerte y Resurrección, realiza la salvación del mundo,  nos obtiene del Padre el Don de su Espíritu y purifica la tierra entera, para que el Espíritu de la santificación pueda entrar en ella a realizar su obra. Por eso dijo Jesús a los discípulos: “Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Defensor. En cambio, si me voy, os lo enviaré” (Jn 16, 7). Y Cristo Resucitado se convierte en el Dador del Espíritu. El Evangelio de hoy nos dice que el mismo día de la Resurrección, al atardecer, Jesús entra en el Cenáculo y, exhalando su aliento sobre los discípulos, les dice: “Recibid el Espíritu Santo”. Es como si tuviera prisa por darlo a los suyos. Y antes de subir al Cielo, les advierte: “No os alejéis de Jerusalén; aguardad la promesa del Padre, de la que os he hablado”(Hch 1, 4). Y también: “Cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los confines del mundo”(Hch 1, 8).Y el Libro de los Hechos se estructura como el cumplimiento de estas palabras del Señor.

              La primera lectura nos narra el acontecimiento de Pentecostés y la transformación de los apóstoles, por la acción del Espíritu Santo. San Pedro lo interpreta como el cumplimiento de la Profecía de Joel: “Derramaré mi espíritu sobre toda carne: profetizarán vuestros hijos e hijas, vuestros ancianos soñarán sueños y vuestros jóvenes verán visiones” (Hch 2, 17).

              Los apóstoles, además, recibieron del Señor la misión de dar su Espíritu a todos. Y cuánto interés mostraban en hacerlo, como constatamos en el mismo Libro de Los Hechos.

El Espíritu del Señor viene a nosotros en dos sacramentos: en el Bautismo, de un modo inicial, y en la Confirmación, de un modo pleno. El obispo, en efecto, dice al que se confirma: “N. recibe por esta señal el Don del Espíritu Santo”. Y el confirmando responde: Amén. Y es importante renovar y revivir el Don del Espíritu que, un día recibimos y que habita en nosotros.

¡También recibimos el Espíritu del Señor cuando lo invocamos!

              Es preocupante la crisis del Sacramento de la Confirmación. En un futuro inmediato, tendremos unas comunidades cristianas en las que la mayoría de sus miembros carecerá del Don del Espíritu Divino, que se recibe en este Sacramento. Y sabemos que recibir el Espíritu Santo es algo muy importante y necesario. Como dice la segunda lectura, sin el Espíritu Santo no podemos decir ni hacer nada en el orden sobrenatural. Ni siquiera podemos decir lo fundamental: “Jesús es Señor”

En la Secuencia le decimos al Espíritu Santo:  “Mira el vacío del hombre si tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento”.

Y en la oración colecta de este domingo, decimos al Señor: “Y no dejes de realizar hoy, en el corazón de tus fieles, aquellas mismas maravillas que obraste en los comienzos de la predicación evangélica”.                          

¡FELIZ DÍA DEL SEÑOR!


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Invocacion al Espíritu Santo de  José Antonio Pagola al evangelio del domingo de Pentecostés 

 

INVOCACIÓN AL ESPÍRITU

Ven, Espíritu Santo. Despierta nuestra fe débil, pequeña y vacilante. Enséñanos a vivir confiando en el amor insondable de Dios, nuestro Padre, a todos sus hijos e hijas, estén dentro o fuera de tu Iglesia. Si se apaga esta fe en nuestros corazones, pronto morirá también en nuestras comunidades e iglesias.

Ven, Espíritu Santo. Haz que Jesús ocupe el centro de tu Iglesia. Que nada ni nadie lo suplante ni oscurezca. No vivas entre nosotros sin atraernos hacia su Evangelio y sin convertirnos a su seguimiento. Que no huyamos de su Palabra, ni nos desviemos de su mandato del amor. Que no se pierda en el mundo su memoria.

Ven, Espíritu Santo. Abre nuestros oídos para escuchar tus llamadas, las que nos llegan hoy, desde los interrogantes, sufrimientos, conflictos y contradicciones de los hombres y mujeres de nuestros días. Haznos vivir abiertos a tu poder para engendrar la fe nueva que necesita esta sociedad nueva. Que, en tu Iglesia, vivamos más atentos a lo que nace que a lo que muere, con el corazón sostenido por la esperanza y no minado por la nostalgia.

Ven, Espíritu Santo. Purifica el corazón de tu Iglesia. Pon verdad entre nosotros. Enséñanos a reconocer nuestros pecados y limitaciones. Recuérdanos que somos como todos: frágiles, mediocres y pecadores. Libéranos de nuestra arrogancia y falsa seguridad. Haz que aprendamos a caminar entre los hombres con más verdad y humildad.

Ven, Espíritu Santo. Enséñanos a mirar de manera nueva la vida, el mundo y, sobre todo, las personas. Que aprendamos a mirar como Jesús miraba a los que sufren, los que lloran, los que caen, los que viven solos y olvidados. Si cambia nuestra mirada, cambiará también el corazón y el rostro de tu Iglesia. Los discípulos de Jesús irradiaremos mejor su cercanía, su comprensión y solidaridad hacia los más necesitados. Nos pareceremos más a nuestro Maestro y Señor.

Ven, Espíritu Santo. Haz de nosotros una Iglesia de puertas abiertas, corazón compasivo y esperanza contagiosa. Que nada ni nadie nos distraiga o desvíe del proyecto de Jesús: hacer un mundo más justo y digno, más amable y dichoso, abriendo caminos al reino de Dios.

José Antonio Pagola

Pentecostés – B (Juan 20,19-23)
Evangelio del 24/05/15
Publicado el 18/ may/ 2015
por Coordinador Grupos de Jesús


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DOMINGO DE PENTECOSTÉS   

  MONICIONES

 

PRIMERA LECTURA

Escuchemos ahora, con espíritu de fe y devoción, la narración de la Venida del Espíritu Santo y el impacto que produce en Jerusalén. Y pidamos al Señor que “no deje de realizar hoy, en el corazón de sus fieles, aquellas mismas maravillas que obró en los comienzos de la predicación evangélica”.

 

SALMO

          Uniéndonos a las palabras del salmo, pidamos al Señor que envíe sobre nosotros, sobre la Iglesia y sobre el mundo, el don de su Espíritu.

 

SEGUNDA LECTURA

La segunda lectura nos presenta unas enseñanzas de S. Pablo sobre la acción del Espíritu del Señor en nosotros y en la Iglesia, Cuerpo de Cristo, que tiene variedad de ministerios pero una única misión: anunciar la Redención de Cristo a todos los pueblos, en todos los tiempos, hasta su Vuelta.           

 

SECUENCIA

          Leemos hoy, antes de escuchar el Evangelio, una antigua plegaria al Espíritu Santo -la Secuencia-. Unámonos a ella desde el fondo de nuestro corazón, pidiéndole al Espíritu Divino que venga a nosotros, nos renueve y nos acompañe.

 

EVANGELIO

          En el Evangelio se nos narra la primera aparición de Jesucristo Resucitado a los discípulos, su envío al mundo y la donación del Espíritu Santo.

Aclamemos al Señor con el canto del aleluya.

 

COMUNION

"Nadie puede decir Jesús es Señor si no es bajo la acción del Espíritu Santo", hemos escuchado en la segunda lectura. Realmente, sin Él no podemos ser ni hacer nada.

          Pidamos a Jesucristo que renueve en nuestro interior el don de su Espíritu, para que sostenga y acreciente nuestra fe en su presencia en la Eucaristía, nos impulse a recibirle con frecuencia y debidamente preparados en la Comunión y a dar el fruto que exige la recepción de este Sacramento.


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Mi?rcoles, 20 de mayo de 2015

Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de las Comunicaciones que este año se celebra el domingo 17 de mayo. El texto fue dado a conocer el 23 de enero de 2015. 17 de mayo de 2015 (ZENIT.org)

 

Texto del mensaje

"El tema de la familia está en el centro de una profunda reflexión eclesial y de un proceso sinodal que prevé dos sínodos, uno extraordinario –apenas celebrado– y otro ordinario, convocado para el próximo mes de octubre. En este contexto, he considerado oportuno que el tema de la próxima Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales tuviera como punto de referencia la familia. En efecto, la familia es el primer lugar donde aprendemos a comunicar. Volver a este momento originario nos puede ayudar, tanto a comunicar de modo más auténtico y humano, como a observar la familia desde un nuevo punto de vista.

Podemos dejarnos inspirar por el episodio evangélico de la visita de María a Isabel (cf. Lc 1,39-56). «En cuanto Isabel oyó el saludo de María, la criatura saltó en su vientre, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó a voz en grito: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!”» (vv. 41-42).

Este episodio nos muestra ante todo la comunicación como un diálogo que se entrelaza con el lenguaje del cuerpo. En efecto, la primera respuesta al saludo de María la da el niño saltando gozosamente en el vientre de Isabel. Exultar por la alegría del encuentro es, en cierto sentido, el arquetipo y el símbolo de cualquier otra comunicación que aprendemos incluso antes de venir al mundo. El seno materno que nos acoge es la primera «escuela» de comunicación, hecha de escucha y de contacto corpóreo, donde comenzamos a familiarizarnos con el mundo externo en un ambiente protegido y con el sonido tranquilizador del palpitar del corazón de la mamá.

Este encuentro entre dos seres a la vez tan íntimos, aunque todavía tan extraños uno de otro, es un encuentro lleno de promesas, es nuestra primera experiencia de comunicación. Y es una experiencia que nos acomuna a todos, porque todos nosotros hemos nacido de una madre.

Después de llegar al mundo, permanecemos en un «seno», que es la familia. Un seno hecho de personas diversas en relación; la familia es el «lugar donde se aprende a convivir en la diferencia» (Exort. ap. Evangelii gaudium, 66): diferencias de géneros y de generaciones, que comunican antes que nada porque se acogen mutuamente, porque entre ellos existe un vínculo. Y cuanto más amplio es el abanico de estas relaciones y más diversas son las edades, más rico es nuestro ambiente de vida. Es el vínculo el que fundamenta la palabra, que a su vez fortalece el vínculo. Nosotros no inventamos las palabras: las podemos usar porque las hemos recibido.

En la familia se aprende a hablar la lengua materna, es decir, la lengua de nuestros antepasados (cf. 2 M 7,25.27). En la familia se percibe que otros nos han precedido, y nos han puesto en condiciones de existir y de poder, también nosotros, generar vida y hacer algo bueno y hermoso. Podemos dar porque hemos recibido, y este círculo virtuoso está en el corazón de la capacidad de la familia de comunicarse y de comunicar; y, más en general, es el paradigma de toda comunicación.

La experiencia del vínculo que nos «precede» hace que la familia sea también el contexto en el que se transmite esa forma fundamental de comunicación que es la oración. Cuando la mamá y el papá acuestan para dormir a sus niños recién nacidos, a menudo los confían a Dios para que vele por ellos; y cuando los niños son un poco más mayores, recitan junto a ellos oraciones simples, recordando con afecto a otras personas: a los abuelos y otros familiares, a los enfermos y los que sufren, a todos aquellos que más necesitan de la ayuda de Dios. Así, la mayor parte de nosotros ha aprendido en la familia la dimensión religiosa de la comunicación, que en el cristianismo está impregnada de amor, el amor de Dios que se nos da y que nosotros ofrecemos a los demás.

Lo que nos hace entender en la familia lo que es verdaderamente la comunicación como descubrimiento y construcción de proximidad es la capacidad de abrazarse, sostenerse, acompañarse, descifrar las miradas y los silencios, reír y llorar juntos, entre personas que no se han elegido y que, sin embargo, son tan importantes las unas para las otras. Reducir las distancias, saliendo los unos al encuentro de los otros y acogiéndose, es motivo de gratitud y alegría: del saludo de María y del salto del niño brota la bendición de Isabel, a la que sigue el bellísimo canto del Magnificat, en el que María alaba el plan de amor de Dios sobre ella y su pueblo.

De un «sí» pronunciado con fe, surgen consecuencias que van mucho más allá de nosotros mismos y se expanden por el mundo. «Visitar» comporta abrir las puertas, no encerrarse en uno mismo, salir, ir hacia el otro. También la familia está viva si respira abriéndose más allá de sí misma, y las familias que hacen esto pueden comunicar su mensaje de vida y de comunión, pueden dar consuelo y esperanza a las familias más heridas, y hacer crecer la Iglesia misma, que es familia de familias.

La familia es, más que ningún otro, el lugar en el que, viviendo juntos la cotidianidad, se experimentan los límites propios y ajenos, los pequeños y grandes problemas de la convivencia, del ponerse de acuerdo. No existe la familia perfecta, pero no hay que tener miedo a la imperfección, a la fragilidad, ni siquiera a los conflictos; hay que aprender a afrontarlos de manera constructiva. Por eso, la familia en la que, con los propios límites y pecados, todos se quieren, se convierte en una escuela de perdón.

El perdón es una dinámica de comunicación: una comunicación que se desgasta, se rompe y que, mediante el arrepentimiento expresado y acogido, se puede reanudar y acrecentar. Un niño que aprende en la familia a escuchar a los demás, a hablar de modo respetuoso, expresando su propio punto de vista sin negar el de los demás, será un constructor de diálogo y reconciliación en la sociedad.

A propósito de límites y comunicación, tienen mucho que enseñarnos las familias con hijos afectados por una o más discapacidades.

El déficit en el movimiento, los sentidos o el intelecto supone siempre una tentación de encerrarse; pero puede convertirse, gracias al amor de los padres, de los hermanos y de otras personas amigas, en un estímulo para abrirse, compartir, comunicar de modo inclusivo; y puede ayudar a la escuela, la parroquia, las asociaciones, a que sean más acogedoras con todos, a que no excluyan a nadie.

Además, en un mundo donde tan a menudo se maldice, se habla mal, se siembra cizaña, se contamina nuestro ambiente humano con las habladurías, la familia puede ser una escuela de comunicación como bendición. Y esto también allí donde parece que prevalece inevitablemente el odio y la violencia, cuando las familias están separadas entre ellas por muros de piedra o por los muros no menos impenetrables del prejuicio y del resentimiento, cuando parece que hay buenas razones para decir «ahora basta»; el único modo para romper la espiral del mal, para testimoniar que el bien es siempre posible, para educar a los hijos en la fraternidad, es en realidad bendecir en lugar de maldecir, visitar en vez de rechazar, acoger en lugar de combatir.

Hoy, los medios de comunicación más modernos, que son irrenunciables sobre todo para los más jóvenes, pueden tanto obstaculizar como ayudar a la comunicación en la familia y entre familias. La pueden obstaculizar si se convierten en un modo de sustraerse a la escucha, de aislarse de la presencia de los otros, de saturar cualquier momento de silencio y de espera, olvidando que «el silencio es parte integrante de la comunicación y sin él no existen palabras con densidad de contenido» (Benedicto XVI, Mensaje para la XLVI Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 24 enero 2012).

La pueden favorecer si ayudan a contar y compartir, a permanecer en contacto con quienes están lejos, a agradecer y a pedir perdón, a hacer posible una y otra vez el encuentro. Redescubriendo cotidianamente este centro vital que es el encuentro, este «inicio vivo», sabremos orientar nuestra relación con las tecnologías, en lugar de ser guiados por ellas. También en este campo, los padres son los primeros educadores. Pero no hay que dejarlos solos; la comunidad cristiana está llamada a ayudarles para vivir en el mundo de la comunicación según los criterios de la dignidad de la persona humana y del bien común.

El desafío que hoy se nos propone es, por tanto, volver a aprender a narrar, no simplemente a producir y consumir información. Esta es la dirección hacia la que nos empujan los potentes y valiosos medios de la comunicación contemporánea. La información es importante pero no basta, porque a menudo simplifica, contrapone las diferencias y las visiones distintas, invitando a ponerse de una u otra parte, en lugar de favorecer una visión de conjunto.

La familia, en conclusión, no es un campo en el que se comunican opiniones, o un terreno en el que se combaten batallas ideológicas, sino un ambiente en el que se aprende a comunicar en la proximidad y un sujeto que comunica, una «comunidad comunicante». Una comunidad que sabe acompañar, festejar y fructificar. En este sentido, es posible restablecer una mirada capaz de reconocer que la familia sigue siendo un gran recurso, y no sólo un problema o una institución en crisis.

Los medios de comunicación tienden en ocasiones a presentar la familia como si fuera un modelo abstracto que hay que defender o atacar, en lugar de una realidad concreta que se ha de vivir; o como si fuera una ideología de uno contra la de algún otro, en lugar del espacio donde todos aprendemos lo que significa comunicar en el amor recibido y entregado. Narrar significa más bien comprender que nuestras vidas están entrelazadas en una trama unitaria, que las voces son múltiples y que cada una es insustituible.

La familia más hermosa, protagonista y no problema, es la que sabe comunicar, partiendo del testimonio, la belleza y la riqueza de la relación entre hombre y mujer, y entre padres e hijos. No luchamos para defender el pasado, sino que trabajamos con paciencia y confianza, en todos los ambientes en que vivimos cotidianamente, para construir el futuro. 

(Texto distribuido por la Sala de Prensa del Vaticano © Copyright - Libreria Editrice Vaticana) 


Publicado por verdenaranja @ 18:00  | Habla el Papa
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El papa Francisco presidió este domingo 17 de mayo de 2015 la misa celebrada delante de la basílica de San Pedro. Allí fue la ceremonia de canonización de cuatro religiosas: sor Mariam Baouardy; María Alfonsina Danil Ghattas que son las primeras santas palestinas, además de la francesa Jeanne Emilie de Villeneuve y de la italiana María Cristina de la Inmaculada Brando. 17 de mayo de 2015 (ZENIT.org)

 
A continuación el texto completo de la homilía

"Los Hechos de los Apóstoles nos presentan a la Iglesia naciente en el momento en el que elije a quien Dios ha llamado a tomar el lugar de Judas en el Colegio Apostólico. No se trata de tomar un cargo sino un servicio. De hecho Matías, sobre quien la elección recayó, recibe una misión que Pedro define así: "Es necesario que alguien [...] se vuelva junto con nosotros, testigo de su resurrección" - la resurrección de Cristo (Hechos 1: 21-22).

Con estas palabras él resume lo que significa ser parte de los Doce: significa ser testigo de la resurrección de Jesús. El hecho de que diga "con nosotros" hace entender que la misión de proclamar a Cristo resucitado no es una tarea individual: sino que es vivir como una comunidad, con el colegio apostólico y con la comunidad.

Los Apóstoles tuvieron la experiencia directa y maravillosa resurrección; son testigos oculares de este evento. Gracias a su testimonio creíble muchos creyeron; y de la fe en Cristo resucitado nacieron y nacen continuamente comunidades cristianas.

También nosotros, hoy basamos nuestra fe en la resurrección del Señor de la que dieron testimonio los Apóstoles, el cual nos llegó por la misión de la Iglesia. Nuestra fe está sólidamente ligada a su testimonio como a una cadena ininterrumpida que se ha ampliado durante los siglos, no sólo por los sucesores de los Apóstoles, sino por generaciones y generaciones de cristianos.

A imitación de los Apóstoles, de hecho, todo discípulo de Cristo está llamado a ser testigo de su resurrección, especialmente en los ambientes humanos donde es más fuerte el olvido de Dios y la confusión humana.

Para que esto suceda, debemos permanecer en Cristo resucitado y en su amor, como hemos recordado la primera carta de Juan: "El que permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él" (1 Jn 4, , 16). Jesús lo repitió en diversas ocasiones a sus seguidores: "Permaneced en mí ... Permaneced en mi amor" (Jn 15: 4,9).

Este es el secreto de los santos: permanecer en Cristo, unidos a Él como el sarmiento a la vid, para dar mucho fruto (cf. Jn 15, 1-8). Y este fruto no es otro que el amor. Este amor brilla en el testimonio de la hermana Jeanne Emilie de Villeneuve, quien dedicó su vida a Dios ya los pobres, los enfermos, los presos, explotados, convirtiéndose para ellos y para todos signo concreto del amor misericordioso del Señor.

La relación con Jesús resucitado es la "atmósfera" en la cual vive el cristiano y en la que se encuentra la fuerza para permanecer fiel al Evangelio, incluso en medio de obstáculos e incomprensiones.

"Permanecer en el amor": Sor María Cristina Brando también lo hizo. Ella fue completamente conquistada por el amor ardiente del Señor; y de la oración, del encuentro corazón a corazón con Jesús resucitado, presente en la Eucaristía. De allí recibió la fuerza para soportar el sufrimiento y donarse como pan partido a muchas personas lejanas de Dios y hambrientas del amor verdadero .

Un aspecto esencial del testimonio del Señor Resucitado es la unidad entre nosotros, sus discípulos, como la que existe entre Él y el Padre. Y la oración de Jesús en la víspera de su pasión ha resonado hoy en el Evangelio: "Que sean una sola cosa como nosotros" (Jn 17, 11).

De este eterno amor entre el Padre y el Hijo, que se extiende en nosotros por el Espíritu Santo (cf. Rm 5, 5), toma fuerza nuestra misión y nuestra comunión fraterna; de allí nace siempre nuevamente la alegría de seguir al Señor en el camino de su pobreza, de su virginidad y obediencia; y ese mismo amor llama a cultivar la oración contemplativa.

Sor Marie Baouardy lo ha experimentado de manera eminente, y aunque humilde y analfabeta, sabía cómo dar consejos y explicaciones teológicas con gran claridad, fruto del diálogo continuo con el Espíritu Santo. La docilidad al Espíritu Santo la ha convertido en instrumento de encuentro y comunión con el mundo musulmán. Así también Sor María Alphonsine Danil Ghattas ha entendido bien lo que significa irradiar el amor de Dios en el apostolado, convirtiéndose en testigo de mansedumbre y unidad. Ella nos ofrece un claro ejemplo de la importancia de volvernos responsables los unos de los otros, de vivir uno al servicio de los otros.

Permanecer en Dios y en su amor, para anunciar con la palabra y con la vida la resurrección de Jesús, siendo testigos de unidad entre nosotros y de caridad hacia todos. Esto hicieron las cuatro santas hoy proclamadas.

Su brillante ejemplo también nos interroga sobre nuestra vida cristiana: ¿Cómo soy testigo del Cristo resucitado?, es una pregunta que debemos hacernos. ¿Cómo permanezco en él, ¿cómo vivo en su amor?, ¿soy capaz de "sembrar" en la familia, en el trabajo, en mi comunidad, la semilla de esta unidad que él nos dio, haciéndonos participar en la vida trinitaria?

Al regresar a casa, llevemos con nosotros la alegría de este encuentro con el Señor resucitado; cultivemos en el corazón el compromiso de permanecer en el amor de Dios, permaneciendo unidos a Él y entre nosotros, y siguiendo los pasos de estas cuatro mujeres, modelos de santidad, que la Iglesia nos invita a imitar.

(Traducido por ZENIT)


Publicado por verdenaranja @ 17:56  | Habla el Papa
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El sacerdote Luigi Caburlotto ha sido elevado este sábado a la dignidad de beato, en una ceremonia que se realizó en Venencia, en la famosa plaza de San Marcos. El rito y la santa misa fueron presididos por el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación vaticana de la Causa de los Santos y delegado por el papa Francisco; acompañado por el patriarca de Venecia, Francesco Moraglia y por el cardenal brasileño Odilo Scherer, arzobispo de Sao Paolo.

Don Caburlotto, fundador del Istituto religioso de las Hijas de San José, es el segundo párroco veneciano a ser beatificado y a la ceremonia participaron más de 5 mil personas con delegaciones provenientes de diversos países en donde trabaja el Instituto. En la plaza se encontraban presentes también los gondoleros con su piquete de honor, para recordar al beato que provenía de una familia de gondolero. Madrid,16 de mayo de 2015 (ZENIT.org)

 

Biografía:

El 30 de junio de 1999 Juan Pablo II se dirigía a las hijas espirituales de Luigi Caburlotto animándolas a seguir la estela de su fundador, al tiempo que les recordaba cómo «en tiempos difíciles sintió la llamada evangélica a convertirse en educador y en padre de niños y jóvenes afligidos por la pobreza y el abandono. La experiencia le había enseñado cuán importantes son la educación y la instrucción escolar, también con vistas a la evangelización. Por eso, se dedicó con incansable celo a la fundación de escuelas populares e institutos de formación, sin descuidar la colaboración con las instituciones públicas».

Y como Dios Padre siempre premia la entrega indeclinable de sus hijos, quiso bendecir por su mediación a una mujer que padecía una grave discapacidad que le impedía caminar, milagro que ha sido determinante para que Luigi sea beatificado por el cardenal Amato, como Delegado del papa Francisco, hoy día 16 de mayo de 2015, en la plaza de San Marcos de Venecia, ciudad de la que fue oriundo este fundador, primer sacerdote veneciano que sube a los altares.

Luigi, que nació el 17 de junio de 1817, había pasado su niñez en un hogar impregnado de genuinas tradiciones enmarcadas por los bellísimos canales que su padre surcaba con su góndola mientras transmitiría a los viajeros las leyendas que envuelven los suntuosos palacios. Un rudo contraste con la realidad cotidiana de muchas familias que ni siquiera poseían un trabajo, como su padre, y que por fuerza debió quedar apresada en las pupilas del muchacho. Una importante huella dejarían también en su corazón los hermanos sacerdotes Antonangelo y Marco Cavanis, ambos venerables, en la escuela de su propiedad en la que recibió formación. Prueba de ello es que ingresó en el seminario poco después de salir de este centro, siendo ordenado en 1842.

Desempeñó su primera labor pastoral en Santiago del Orio, en un ambiente marcado por las carencias materiales y morales. Desde el principio su objetivo fueron los jóvenes, aunque todos vivieron el zarpazo de la Guerra de la Independencia que como siempre se cebó especialmente en los débiles. En 1850 con dos catequistas puso en marcha una escuela dirigida a niños sin recursos que fue la base para la fundación de las Hijas de san José, su obra magna. Junto con las autoridades eclesiásticas abordó nuevas vías de acción apostólica. También, y entre otras misiones, en 1869 se ocupó de reorganizar el Instituto Manin masculino de artes y oficios. Poco a poco, sin dejar su labor pastoral al frente de la parroquia, abrió nuevas casas y otros espacios para la educación de niños y de niñas, hasta que en 1872, viéndose con la salud mermada, decidió centrarse exclusivamente en el Instituto que había erigido, al tiempo que asumía nuevas responsabilidades.

Mantuvo las puertas abiertas a todos, convencido plenamente de que había que dar siempre una oportunidad a cualquiera, dejándose guiar por la consigna de que siempre reporta mayor riqueza el trato bondadoso que el que va revestido de dureza; por eso aconsejaba que no se tuviese miedo a ser demasiado indulgente. Fue un hombre sencillo y humilde, con una espiritualidad de gran fuerza, que como alguien ha dicho estaba «envuelta en el silencio». Tenía claro, y así lo manifestaba, que lo que realmente le agrada a Dios «es que la oración, aunque sea breve, esté realizada con fervor, simplicidad del corazón y confianza». Solo «los que viven en la presencia de Dios, aprenden a sentir y actuar en conformidad de acuerdo con su corazón». Sabía que «el ser humano es muy débil, pero que todo lo puede cuando pervive en él el amor de Dios. Entonces no debe temer a nada. «La santidad, hacía notar también por experiencia, es un camino que debe reemprenderse todos los días».

Fue un gran predicador y reclamado conferenciante, impartió retiros a sacerdotes, religiosos y laicos. A veces incomprendido en su labor, a la que muchos se oponían, pero siempre firme en sus objetivos de dar a todos los niños y jóvenes una educación sustentada en la fe que les permitiera ocupar un lugar digno en la sociedad. Murió pronunciando el nombre de María el 9 de julio de 1897, ante la presencia del patriarca Giuseppe Sarto (san Pío X).


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Subir como Jesús.- Por Mons. Enrique Díaz Díaz. San Cristóbal de las Casas,15 de mayo de 2015 (ZENIT.org)

La Ascensión del Señor

Hechos de los Apóstoles 1, 1-11: “Se fue elevando a la vista de sus apóstoles”.
Salmo 46: “Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono”.
Efesios 4, 1-13: “Hasta que alcancemos en todas sus dimensiones la plenitud de Cristo”.
San Marcos 16, 15-20: “Subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios”.

Durante toda la noche es un ambiente desbordante y tiene de todo pues es “el sabadito alegre”. Después de esa noche loca de sábado, con música ensordecedora, con gritos y pleitos, con risas y canciones, con llantos y desencuentros, en pleno centro de San Cristóbal sin ningún control y sin ningún orden… entre siete y ocho de la mañana, van saliendo los últimos jóvenes aturdidos, embrutecidos por el alcohol, descontrolados por la juerga… Sus pláticas es imposible no escucharlas… Uno de ellos a gritos e insultos exige a punto de tomar el volante: “Pásame el GPS porque no sé dónde madres estoy”. Y con palabras altisonantes continúa exigiendo: “Sin GPS no sé dónde estoy. Estoy bien perdido”. ¡Como si un GPS o un localizador telefónico pudiera decirle dónde se encuentra su vida! Con su ascensión Cristo nos enseña de dónde venimos, dónde estamos, hacia dónde vamos y el camino para lograrlo.

Cuando era pequeño imaginaba la ascensión de Jesús como un irse elevando hasta perderse en medio de las nubes y terminar sentado en las alturas. Poco a poco he ido entendiendo que el cielo no tiene por qué estar arriba, junto a las estrellas, que hay mucho más que materia en ese nuevo mundo y que este “cielo” de Jesús está lejos de los viajes espaciales y más allá de las galaxias. El “cielo” del que nos habla Jesús está más allá del tiempo, de las medidas, de las distancias y de los espacios. El cielo del que nos habla Jesús se resume en un habitar en el amor del Padre y en moradas de amor eterno junto a la Santísima Trinidad. Es el lugar del que venimos y el lugar al que estamos destinados. La forma en que se nos describe la ascensión de Jesús a los cielos tiene la finalidad de dar el reconocimiento y la exaltación a Jesús Resucitado. Se confiesa así la inmortalidad de Cristo y su influencia y poder en la historia humana como Hijo del Hombre. Es confirmar que el mismo Cristo, que se abajó para hacerse uno de nosotros, ahora es reconocido y adorado como Hijo de Dios y que nos invita a participar de esa vida y plenitud. Así también se nos describe el modo cómo nosotros podemos alcanzar nuestro destino.

Pero no pensemos que la ascensión es alejamiento, sino el comienzo de un nuevo modo de presencia del Señor que está vinculada al comienzo de la actividad evangelizadora universal de los discípulos. Ascensión y misión aparecen estrechamente unidas porque el Señor exaltado participa, coopera y trabaja activamente en la nueva evangelización. El triunfo del Señor conlleva el aliento para evangelizar: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura”. Mandamiento que ha de ser entendido no tanto como una consigna que pasa por encima de las situaciones históricas, sino como una fuerza de vida que brota de la comunidad creyente al unirse a su pastor. Evangelizar es llenarse del mismo espíritu de Cristo que humaniza, acompaña, escucha, alienta y da vida. No estamos solos en el camino.

Salimos del Padre para volver al Padre acompañados de Jesús. Ésta es su misión y hoy la comparte a sus discípulos. Esta misión tiene como tarea primera hacer más humana y digna la vida de las personas. Busca transformar las estructuras injustas y opresoras, en servicio y convivencia fraterna. Por eso está muy claro el primer mandato y señal que nos propone Jesús: “arrojar demonios en su nombre”. De la misma forma que lo hizo Jesús, sus discípulos deberán expulsar de su vida y de la vida de la comunidad, los demonios que oprimen el corazón y hacen vivir en la miseria humana. Hoy, al igual que ayer, el anuncio de la buena noticia de que somos hijos de Dios, va acompañado de signos liberadores. Si no hay signos que nos hagan sentir y experimentar realmente el Evangelio, éste pierde su identidad, se desvirtúa y deja de ser noticia. Es imprescindible experimentar en nosotros la liberación para transmitir a otros el anuncio de Jesús. Y demonios hay, y muchos, en nuestro mundo: la corrupción, la venta de personas, la mentira, el engaño, la ambición, la injusticia, el hambre y la extrema pobreza. Son demonios contra los que tendrá que luchar todo cristiano. No nos quedamos durmiendo tranquilamente con estos demonios en la conciencia.

La ascensión de Jesús implica ponernos a meditar y profundizar la grandeza del triunfo del Señor, pero no debe propiciar un encerrarse en uno mismo y crear una relación sólo y exclusivamente con Dios, pues el Señor nos invita siempre a salir. Tenemos el mandato de abrir el corazón y las puertas, de darnos cuenta de todo lo que hay a nuestro alrededor. Salir de nosotros y mirar nuestro mundo como lo miraría Jesús. Encontrar a todos los que claman, gritan y luchan por una nueva forma de vivir y ofrecerles la esperanza que nos ha dado Jesús. Mirarlo y recorrerlo todo, contemplar el mundo con sus silencios y sus gemidos angustiosos, con sus decepciones y sus caídas, con sus anhelos no cumplidos y proponer la Buena Nueva. Ser portadores de Evangelio. Hablar el nuevo lenguaje que hemos aprendido de Jesús. Un lenguaje que vaya más allá del egoísmo y del autoritarismo, un lenguaje que hable de servicio y esperanza. Un lenguaje que hable sobre todo de amor. Entonces no temeremos ni serpientes ni venenos, ni oposiciones ni discriminaciones, porque el Señor Jesús supera todas las barreras y acerca a todos los distantes.

La ascensión del Señor es una nueva presencia de Jesús en medio de nosotros que nos ayuda a encontrar el verdadero sentido de la vida y despierta la esperanza. Nos lanza a una activa construcción del Reino Nuevo pues para participar de la vida divina debemos alcanzar la plenitud de la vida humana, de todo el hombre y de todos los hombres. Es sentir la presencia de Jesús que en medio de nosotros continúa actuando, construyendo y amando. La tierra es el único camino para llegar al cielo ¿Cómo estamos cumpliendo el mandato de Jesús?

Llena, Señor, nuestro corazón de gratitud y de alegría por la gloriosa ascensión de tu Hijo, ya que su triunfo es también nuestra victoria, pues a donde llegó Él, nuestra cabeza, tenemos la esperanza cierta de llegar nosotros, que somos su cuerpo. Amén.


Publicado por verdenaranja @ 17:49  | Espiritualidad
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Carta semanal del obispo de Córdoba, Mons. Demetrio Fernández. "No hagamos víctimas a estos niños de una sociedad de consumo que nos asfixia". Córdoba,15 de mayo de 2015 (ZENIT.org)

Niños de primera comunión

Los niños y niñas de primera comunión tienen siempre la misma edad, los que vamos pasando somos nosotros, sobre los que va recayendo el peso de los años. Pero los niños de primera comunión representan esa eterna infancia llena de inocencia, de ternura, de alegría, presente en el rostro de tantos niños y niñas, que vemos estos días vestidos de primera comunión.

Se trata de un momento feliz en la vida de cada uno de los cristianos, por otra parte inolvidable, como otras experiencias fuertes que vivimos en la infancia. El momento de la primera comunión, con sus antecedentes y consiguientes, es un momento de gracia especial por parte de Dios en la edad temprana de nuestra vida. Podemos decir que Dios se vuelca sobre cada uno de estos niños y niñas para hacerles entender que Él siempre nos ama, que es bueno con nosotros, que está siempre dispuesto a perdonarnos, que nos quiere hacer felices en la vida terrena y en el cielo para siempre.

Los niños lo viven y lo creen sin especiales dificultades. Es de mayores cuando surgen las dificultades y cuando incluso pueden oscurecerse estas vivencias. Pero la referencia a aquella experiencia feliz de la primera comunión ha redimido a muchas personas a lo largo de su vida de adultos. De ahí la importancia de vivir bien esa experiencia de la primera comunión.

A lo largo de mi vida pastoral he encontrado con casos muy llamativos de personas que habían dejado casi totalmente toda práctica religiosa a lo largo de su vida y que incluso habían mostrado su actitud contraria a lo religioso, y ante una enfermedad inesperada o ante una desgracia de cualquier tipo, han reaccionado conectando con aquella experiencia de la primera comunión, reseteando su vida y centrándola en lo verdaderamente importante. Fueron felices con Dios, conocieron a Jesús, se sintieron hijos de su buena Madre, y, llegada la hora de la verdad, quieren conectar con aquella felicidad vivida en la primera comunión, que nadie pudo darles nunca.

Por eso es importante que los mayores, sobre todo los padres, los catequistas, los sacerdotes y todos los que rodeamos a los niños de primera comunión les ayudemos a vivir una experiencia feliz centrada en Jesucristo, como el mejor de los amigos, que nos introduce en la vida de Dios para siempre. En primer lugar, dejándonos evangelizar por estos niños y niñas. Es verdad lo que ellos sienten, es verdad que Dios es amigo, es verdad que Jesús me quiere, es verdad que María nuestra madre cuida de nosotros. No hemos de vivir en el entorno de estos niños “como si” todo eso fuera verdad, sino vivirlo de verdad, como lo viven ellos. Sin prejuicios, sin ideologías que matan nuestra inocencia, sin pretextos que retardan nuestra respuesta.

Por otra parte, no hemos de convertir la primera comunión en una simple fiesta social o de familia. Es bueno encontrarse, compartir esa alegría entre toda la familia. Pero la mejor manera de ayudar a estos niños es entrar en la verdad de lo que celebramos. Es decir, el mejor regalo para estos niños es que sus padres y todos los que acuden a la primera comunión comulguen el Cuerpo del Señor, habiendo hecho una sincera confesión fruto de una sincera conversión. Los adultos hemos de evitar atiborrar a los niños con regalos, que incluso a ellos no les interesan. El mejor regalo, el único insustituible es Jesús y ninguna otra cosa debiera distraer en este día la atención de los niños. Vendrán otras ocasiones en que podremos tener algún detalle, pero no hagamos víctimas a estos niños de una sociedad de consumo que nos asfixia y puede asfixiar en ellos la preciosa experiencia de la primera comunión. Y, por último, enseñemos a estos niños a compartir: a compartir su fe en Jesús con otros niños, de manera que se hagan misioneros (no proselitistas) ya desde la infancia; a compartir su alegría con otros niños que viven en condiciones de pobreza extrema, y a veces no lejos de nosotros. A los niños no se les hace difícil todo esto, hagamos un esfuerzo los mayores para entrar en la órbita feliz de los niños de primera comunión. Dios quiere que la primera comunión de un niño o niña sea una ocasión de gracia para todos los que le rodean.

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba


Publicado por verdenaranja @ 17:45  | Hablan los obispos
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Martes, 19 de mayo de 2015

La Conferencia Episcopal Española nos invita a dedicar una semana completa de oración por los cristianos perseguidos desde el 17 de mayo, domingo de la Ascensión, al 24 de mayo, Solemnidad de Pentecostés. A  continuación  ”VIGILIA DE ORACIÓN por los cristianos perseguidos”, publicado por  la fundación “AYUDA a la iglesia necesitada

VIGILIA DE ORACIÓN POR LOS CRISTIANOS PERSEGUIDOS


Exposición del Santísimo (opcional).

Canto:

“Nada nos separará

Nada nos separará

Nada nos separará

Del amor de Dios”.


Primera lectura (Rom 8,35-39):

¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?; como está escrito: Por tu causa nos degüellan cada día, nos tratan como a ovejas de matanza. Pero en todo esto vencemos de sobra gracias a Aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presentes, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni ninguna otra criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor.

Salmo 102:

Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti; no me escondas tu rostro el día de la desgracia.

Inclina tu oído hacia mi; cuando te invoco, escúchame enseguida.

Que mis días se desvanecen como humo, mis huesos queman como brasas; mi corazón está agostado como hierba, me olvido de comer mi pan; con la violencia de mis quejidos se me pega la piel a los huesos.

Estoy como la lechuza en la estepa,

Como búho entre ruinas;

Estoy desvelado, gimiendo,

Como pájaro sin pareja en el tejado.

Mis enemigos me insultan sin descanso;

Furiosos contra mí, me maldicen.

En vez de pan, como ceniza,

Mezclo mi bebida con llanto,

Por tu cólera y tu indignación,

Porque me alzaste en vilo y me tiraste;

Mis días son una sombra que se alarga,

Me voy secando como la hierba.

Tú, en cambio, permaneces para siempre,

Y tu nombre de generación en generación.

Levántate y ten misericordia de Sión,

Que ya es hora y tiempo de misericordia.

Tus siervos aman sus piedras, Se compadecen de sus ruinas;

Los gentiles temerán tu nombre; Los reyes del mundo, tu gloria.

Cuando el Señor reconstruya Sión,

Y aparezca en su gloria,

Y se vuelva a las súplicas de los indefensos,

Y no desprecie sus peticiones.

Quede esto escrito para la generación futura,

Y el pueblo que será creado alabará al Señor.

Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,

Desde el cielo se ha fijado en la tierra, Para escuchar los gemidos de los cautivos

Y librar a los condenados a muerte.

Para anunciar en Sión el nombre del Señor,

Y su alabanza en Jerusalén,

Cuando se reúnan unánimes los pueblos

Y los reyes para dar culto al Señor.

Evangelio (Juan 15,18-20):

Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya; pero como no sois del mundo, por eso el mundo os odia. Recordad lo que os dije: “No es el siervo más que su amo”. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán: si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.

Canto:  

“Como el Padre me amó

Yo os he amado.

Permaneced en mi amor

Permaneced en mi amor.

Si guardáis mis palabras

Y como hermanos os amáis

Compartiréis con alegría

El don de la fraternidad.

Si os ponéis en camino,

Sirviendo siempre a la Verdad,

Fruto daréis en abundancia,

Mi amor se manifestará.

Como el Padre me amó

Yo os he amado

Permaneced en mi amor

Permaneced en mi amor”.

Testimonios de cristianos perseguidos en Irak:

En Erbil, Irak, hay cientos de rostros, pero una historia, un testimonio, un destino, que une a todos: fugitivos condenados a muerte por ser cristianos.

El 6 de Agosto se retiró la milicia kurda – la “peshmerga” - que defendía la zona cristiana al norte de Mosul. La primera bomba cayó en la casa de los Alyias en Qaraqosh, mató dos niños, David y Mirat, primos entre ellos que jugaban en el jardín e hirió a un tercero gravemente. De ahí se dio la alarma por toda la ciudad, “el ISIS está a las puertas, la pershmerga ya no nos defiende, toma a tu familia y huye”. 50 000 habitantes tenía Qaraqosh, ciudad cristiana desde hace siglos, todos ellos salieron con lo que llevaban puesto. Solo quedaron aquellos que no podían moverse de sus casas, ancianos enfermos. A Qaraqosh se unieron otras ciudades más pequeñas de los alrededores como Bartella o Karemlesh.

Se calculan un total de 100 000 cristianos que dejaron en esos días sus casas de la zona de Nínive en un éxodo apocalíptico hacia Duhok, Zahko y Erbil. Cuesta entender el pánico que se debe tener dentro para irse sin mirar atrás, sin llevarse nada más que lo puesto. Pero no lo es para los que conocen y han vivido rodeados, asfixiados, atacados por ese fundamentalismo musulmán durante años. Muchos todavía tienen en sus huesos el trauma del 10 de junio cuando ISIS tomó en pocas horas Mosul sin que nadie los defendiera; sus políticos, su ejército, nadie movió un dedo.

Sólo en la ciudad de Mosul se calcula que más de 1000 personas han sido asesinadas por su fe desde que Sadam fue derrocado. Cada familia esconde una tragedia, un drama; todos tienen parientes asesinados, masacrados: “Este es mi hermano Salman, tenía 43 años, le pegaron tres tiros en la cabeza, fue en Mosul hace cinco años.” A su lado su madre con lentitud saca la foto y la sostiene entre sus manos, hay mucho dolor es ese gesto y en esos ojos. Huyeron de Mosul y se refugiaron en un pueblo cerca del antiguo Monasterio de Mar Mattai (san Mateo) donde tenían familia, se creían seguros, volvía a renacer una esperanza de vida.

Pero el avance del Estado Islámico les llevó a la fuga de nuevo. A unos kilómetros de allí Yacoub, también refugiado, enseña su pierna lisiada y llena de cicatrices de una bomba que explotó en el 2008 en una iglesia de Mosul. Cuando los yihadistas lanzaron el ultimátum a los cristianos de Mosul en Junio, Yacoub huyó con sus cuatro hijas a Al Qosh, de ahí salió en un segundo éxodo hace dos semanas para el norte de Duhok. Ha perdido su tierra, su casa, todo lo que tenía. Ha sufrido las secuelas de la destrucción en su propia piel, pero las cicatrices de la pierna no le preocupan; el gran dolor de Yacoub es el futuro de sus cuatro hijas.

“Salvamos la vida, el honor de nuestras mujeres e hijas y nuestra fe”: estas son las tres razones claves de su precipitada huida. Y esa rapidez de acción les libró de seguir la suerte de la comunidad yazidi, que fue masacrada, violada y esclavizada.

Sin embargo a los cristianos del Nínive, de Qaraqosh, Al Qosh, Telfek y otros tantos sitios les ha robado algo más que lo puramente material: la esperanza. “No puedo seguir viviendo aquí” gime el padre de David, uno de los niños asesinados por la bomba de ISIS en Qaraqosh, “este país está lleno de sangre”. La madre, joven, vestida toda de luto, con su rostro oculto entre las manos, llora. No tienen papeles, ni pasaporte. No saben cómo hacer para pedir un visado, pero repiten una y otra vez que se quieren ir, les da igual a dónde, fuera de ese país de dolor. Aquí no hay personal especializado para ayudarles en su trauma y su tragedia, están junto con todos los demás refugiados en un colegio de Ankawa.

Su hermano Adeeb era trabajador de la presa de Mosul, en un inglés cortado pero claro pregunta: “¿Por qué a los musulmanes que vienen de fuera se le reconocen sus derechos en los países europeos y aquí a nosotros nos tratan como perros, en nuestro caso ni siquiera venimos de fuera, éste es nuestro país?” Adeeb habla de las raíces bíblicas de Nínive, de la tierra del Tigris y el Éufrates, de la presencia de cristianos en Mosul desde el siglo V, del monasterio de San Mateo, del arameo la lengua (de) materna de Cristo, de los sirios y caldeos católicos, de las comunidades cristianas ortodoxas y de todo un pasado religioso y cultural centenario, herido de muerte. Pasado que es también presente real y activo: los sacerdotes, las religiosas, los obispos intentan ayudar en lo que pueden, se multiplican, llaman, organizan, piden, escuchan, consuelan, rezan. ¿Qué sería de ellos si la iglesia no estuviera aquí? ¿Quién cuidaría de ellos?

En Erbil como en Duhok, donde también unos 60 000 refugiados cristianos están diseminados por pueblos y villas del norte de la ciudad, algunos ya en la frontera con Turquía, la labor de la iglesia es extraordinaria. Padre Samir es sacerdote caldeo y párroco en uno de estos pueblos al norte de Duhok. Cuenta el shock del primer día, cuando de la noche a la mañana llego ese éxodo incontable de gente, que estaba en las calles, durmiendo en los coches, en las aceras. Sólo en el centro parroquial para catequesis se alojan ahora 77 familias sirio ortodoxas, 321 personas, de ellos 35 niños.

En estos días afloran la iglesia sufriente y la iglesia heroica que vive el evangelio. Una iglesia que necesita el apoyo, las oraciones y la solidaridad de los hermanos cristianos de todo el mundo. En Erbil, Duhok y Zahko, en todo Iraq se ven muchos rostros de dolor y muchas lágrimas, queda poca esperanza: “Únicamente la de un cristiano cuando la meramente humana ha desaparecido”. Y se escucha un grito unánime: “Ayúdanos, no podemos seguir así. Los cristianos de Iraq somos náufragos que extienden la mano para que alguien los salve de la muerte”.

Esperan que la comunidad internacional reaccione y no sea la Iglesia la única que venga a socorrerlos. Se trata de algo más que simple y mera caridad cristiana, se trata de salvar el presente, el pasado y el futuro de una cultura y una religión ancestral. Por eso piden una ayuda inmediata para salir de esos campos improvisados, de esas tiendas ardientes al sol, pero también una ayuda duradera: protección y seguridad, el derecho a vivir su fe, que es para los iraquíes cristianos cultura e identidad, y la quieren vivir en su tierra, la que fue de sus padres y sus abuelos.

Oración de los fieles (del cuaderno litúrgico)

Oración en silencio – 10 min.

Padre nuestro y oración a la Virgen por los cristianos perseguidos:

“Dios nuestro, que en tu misteriosa Providencia has querido asociar a tu Iglesia a los sufrimientos de tu Hijo, concede a los fieles que sufren persecución a causa de tu Nombre el don de la paciencia y de la caridad, para que puedan dar testimonio fiel y creíble de tus promesas. Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén”.

Canto:

“Cantemos al Amor de los amores,

Cantemos al Señor. Dios está aquí,

Venid, adoradores, adoremos

A Cristo Redentor.

Gloria a Cristo Jesús.

Cielos y tierra, bendecid al Señor.

Honor y gloria a ti, Rey de la Gloria.

Amor por siempre a ti, Dios del Amor”. Ayuda

Bendición del Santísimo (opcional).

Ayuda a la Iglesia Necesitada ayudaalaiglesianecesitada.org


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La Conferencia Episcopal Española nos invita a dedicar una semana completa de oración por los cristianos perseguidos desde el 17 de mayo, domingo de la Ascensión, al 24 de mayo, Solemnidad de Pentecostés. A  continuación  ”VIA MATRIS por los cristianos perseguidos”, publicado por  la fundación “AYUDA a la iglesia necesitada

VIA MATRIS POR LOS CRISTIANOS PERSEGUIDOS


ORACIÓN PREPARATORIA

Señor, tú has querido que la Madre compartiera los dolores del Hijo al pie de la Cruz; haz que la Iglesia, asociándose a la Pasión de Cristo, merezca participar de su resurrección.

Por Jesucristo Nuestro Señor.

Amén.

RITOS INTRODUCTIVOS

En el lugar donde se pretende celebrar el Via Matris se prepara una imagen de la Santísima Virgen María y un ramo de flores, símbolo de la vida.

V: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo

R: Amén

SALUDO

V: Contemplamos el dolor de Santa María

R: Para seguir a Cristo su Hijo en el camino de la fe


I ESTACIÓN: María recibe con fe la profecía de Simeón

Jesús, signo de contradicción

V: Por ti, Virgen María, recibimos al Salvador

R: Del misterio de Cristo, obtenemos la salvación

Lector 1 - Palabra de Dios

Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: «Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción, –y a ti misma una espada te traspasará el alma– para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones» (Lc 2, 34-35).

Lector 2 - La fe de la Iglesia

La Presentación de Jesús en el templo (cf. Lc 2, 22-39) lo muestra como el Primogénito que pertenece al Señor (cf. Ex 13,2.12-13). Con Simeón y Ana toda la expectación de Israel es la que viene al Encuentro de su Salvador (la tradición bizantina llama así a Ayuda a la Iglesia este acontecimiento). Jesús es reconocido como el Mesías tan esperado, «luz de las naciones» y «gloria de Israel», pero también «signo de contradicción». La espada de dolor predicha a María anuncia otra oblación, perfecta y única, la de la Cruz que dará la salvación que Dios ha preparado «ante todos los pueblos». Catecismo de la Iglesia Católica, 529

Presidente - Meditación

Madre, tú sabes lo que es que te digan que lo más bello te lo arrebatarán, y que nada te pertenece. Mira a nuestros hermanos recién bautizados, los que con amor acaban de entrar en la Iglesia, y cuida de ellos, porque nos los están quitando aquellos que no quieren entender la verdad del amor que trae la libertad.

V: Oremos por los cristianos de China, por Jesucristo nuestro Señor

R: Amén


II ESTACIÓN: María huye a Egipto con Jesús y José

Jesús perseguido por Herodes

V: Por ti, Virgen María, recibimos al Salvador

R: Del misterio de Cristo, obtenemos la salvación

Lector 1 - Palabra de Dios

Cuando ellos se retiraron, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo:

«Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo». José se levantó, tomó al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto (Mt 2, 13-14).

Lector 2 - La fe de la Iglesia

La Huida a Egipto y la matanza de los inocentes (cf. Mt 2, 13-18) manifiestan la oposición de las tinieblas a la luz: «Vino a su Casa, y los suyos no lo recibieron» (Jn 1, 11). Toda la vida de Cristo estará bajo el signo de la persecución. Los suyos la comparten con él (cf. Jn 15, 20). Su vuelta de Egipto (cf. Mt 2, 15) recuerda el Éxodo (cf. Os 11, 1) y presenta a Jesús como el liberador definitivo. Catecismo de la Iglesia Católica, 530

Presidente - Meditación

Madre, tú que sabes lo que es tener que escapar, lo que es sentirte despojada y al mismo tiempo segura de que tu marido te cuida y tu Hijo te protege, mira con amor a nuestros hermanos que se ven obligados a salir de sus casas, a huir de su tierra, intercede por ellos ante tu Hijo Jesucristo y pide a San José que les acompañe.

V: Oremos por los cristianos de Irak, por Jesucristo nuestro Señor

R: Amén

 

III ESTACIÓN: María busca a Jesús perdido en Jerusalén

Jesús vino a cumplir la voluntad del Padre

V: Por ti, Virgen María, recibimos al Salvador

R: Del misterio de Cristo, obtenemos la salvación

Lector 1 - Palabra de Dios

«Y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo» (Lc 2, 43-45).

Lector 2 - La fe de la Iglesia

El hallazgo de Jesús en el Templo (cf. Lc 2, 41-52) es el único suceso que rompe el silencio de los Evangelios sobre los años ocultos de Jesús. Jesús deja entrever en ello el misterio de su consagración total a una misión derivada de su filiación divina: « ¿No sabíais que me debo a los asuntos de mi Padre?» María y José «no comprendieron » esta palabra, pero la acogieron en la fe, y María «conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón», a lo largo de todos los años en que Jesús permaneció oculto en el silencio de una vida ordinaria. Catecismo de la Iglesia Católica, 534

Presidente - Meditación

Madre, tú que sabes escuchar con el corazón, mira a los misioneros que están con los enfermos, los que no abandonan a sus hermanos, los que saben dar preferencia a las cosas del Padre, y enséñanos a leer las bienaventuranzas con la brisa del Espíritu.

Petición

V: Oremos por los cristianos de Kenia, por Jesucristo nuestro Señor

R: Amén


IV ESTACIÓN: María encuentra a Jesús en el camino del Calvario

Jesús, siervo de Dios, Varón de Dolores

V: Por ti, Virgen María, recibimos al Salvador

R: Del misterio de Cristo, obtenemos la salvación

Lector 1 - Palabra de Dios

«Mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz, para que la llevase detrás de Jesús. Lo seguía un gran gentío del pueblo, y de mujeres que se golpeaban el pecho y lanzaban lamentos por él» (Lc 23, 26-27)

Lector 2 - La fe de la Iglesia

Este designio divino de salvación a través de la muerte del «Siervo, el Justo» (Is 53, 11; cf. Hch 3, 14) había sido anunciado antes en la Escritura como un misterio de redención universal, es decir, de rescate que libera a los hombres de la esclavitud del pecado (cf. Is 53, 11-12; Jn 8, 34-36). S. Pablo profesa en una confesión de fe que dice haber «recibido» (1 Co 15, 3) que «Cristo ha muerto por nuestros pecados según las Escrituras» (ibidem: cf. también Hch 3, 18; 7, 52; 13, 29; 26, 22-23). La muerte redentora de Jesús cumple, en particular, la profecía del Siervo doliente (cf. Is 53, 7- 8 y Hch 8, 32-35). Jesús mismo presentó el sentido de su vida y de su muerte a la luz del Siervo doliente (cf. Mt 20, 28). Después de su Resurrección dio esta interpretación de las Escrituras a los discípulos de Emaús (cf. Lc 24, 25-27), luego a los propios apóstoles (cf. Lc 24, 44-45). Catecismo de la Iglesia Católica, 601

Presidente - Meditación

Madre, tú que has mirado a la cara del dolor y has sabido acompañarle, ayúdanos a mirar a Jesucristo cuando violentan a nuestros hermanos, a no esperar que nuestras solas fuerzas puedan con el odio, a descansar en el amor de Dios.

Petición

V: Oremos por los cristianos de Nigeria, por Jesucristo nuestro Señor

R: Amén


V ESTACIÓN: María permanece junto a la Cruz del Hijo

Jesús, cordero levantado en la cruz

V: Por ti, Virgen María, recibimos al Salvador

R: Del misterio de Cristo, obtenemos la salvación

Lector 1 - Palabra de Dios

«Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Luego, dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio» (Jn 19, 25-27).

Lector 2 - La fe de la Iglesia

Jesús es el Hijo único de María. Pero la maternidad espiritual de María se extiende (cf. Jn 19, 26-27; Ap 12, 17) a todos los hombres a los cuales Él vino a salvar: «Dio a luz al Hijo, al que Dios constituyó el mayor de muchos hermanos (Rom 8, 29), es decir, de los creyentes, a cuyo nacimiento y educación colabora con amor de madre» (LG 63). Catecismo de la Iglesia Católica, 501

Presidente - Meditación

Madre, tú que acompañaste a tu Hijo al pie de la cruz, enséñanos a querer de verdad a nuestros hermanos que sufren el sinsentido de la guerra y el odio, y a comprender que nuestras oraciones son tan poderosas que les llevarán consuelo; ayúdanos a no caer en la aceptación de las fatalidades, sino a esperar el triunfo del amor.

Petición

V: Oremos por los cristianos de Siria, por Jesucristo nuestro Señor

R: Amén


VI ESTACIÓN: María acoge en su seno al Jesús que fue bajado de la cruz

Jesús, Salvador rechazado por su propio pueblo

V: Por ti, Virgen María, recibimos al Salvador

R: Del misterio de Cristo, obtenemos la salvación

Lector 1 - Palabra de Dios

«Al anochecer llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era también discípulo de Jesús. Este acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y Pilato mandó que se lo entregaran» (Mt 27, 57-58) (Cfr. Jn 1,11; Lc 2,7; 4, 28.39; Mt 26, 47-56).

Lector 2 - La fe de la Iglesia

En Cristo, y por medio de su voluntad humana, la voluntad del Padre fue cumplida perfectamente y de una vez por todas. Jesús dijo al entrar en el mundo: «He aquí que yo vengo [...] oh Dios, a hacer tu voluntad» (Hb 10, 7; Sal 40, 8-9). Sólo Jesús puede decir: «Yo hago siempre lo que le agrada a Él» (Jn 8, 29).

En la oración de su agonía, acoge totalmente esta Voluntad: «No se haga mi voluntad sino la tuya» (Lc 22, 42; cf Jn 4, 34; 5, 30; 6, 38). He aquí por qué Jesús «se entregó a sí mismo por nuestros pecados [...] según la voluntad de Dios» (Ga 1, 4). «Y en virtud de esta voluntad somos santificados, merced a la oblación de una vez para siempre del cuerpo de Jesucristo» (Hb 10, 10). Catecismo de la Iglesia Católica, 2284

Presidente - Meditación

Madre, tú que recogiste en tus brazos el dolor y lo sumaste al que ya estaba en tu corazón, enséñanos a tener fe, a esperar sin flaqueza y a querer sin límites.

Petición

V: Oremos por los cristianos de India, por Jesucristo nuestro Señor

R: Amén


VII ESTACIÓN: María acompaña a la sepultura del cuerpo de Jesús, en espera de la resurreción

Jesús, primicia de los resucitados

V: Por ti, Virgen María, recibimos al Salvador

R: Del misterio de Cristo, obtenemos la salvación

Lector 1 - Palabra de Dios

«Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en los lienzos con los aromas, según se acostumbra a enterrar entre los judíos. Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto, un sepulcro nuevo donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos era el día de , y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús» (Jn 19, 40-42).

Lector 2 - La fe de la Iglesia

La permanencia de Cristo en el sepulcro constituye el vínculo real entre el estado pasible de Cristo antes de Pascua y su actual estado glorioso de resucitado. Es la misma persona de «El que vive» que puede decir: «estuve muerto, pero ahora estoy vivo por los siglos de los siglos» (Ap 1, 18): Dios [el Hijo] no impidió a la muerte separar el alma del cuerpo, según el orden necesario de la naturaleza pero los reunió de nuevo, uno con otro, por medio de la Resurrección, a fin de ser El mismo en persona el punto de encuentro de la muerte y de la vida deteniendo en él la descomposición de la naturaleza que produce la muerte y resultando él mismo el principio de reunión de las partes separadas (S. Gregorio Niceno, or. catech. 16). Catecismo de la Iglesia Católica, 625

Presidente - Meditación

Madre, tú que supiste convertir las lágrimas en fuente de confianza, enséñanos a aceptar la voluntad de Dios y a comprender que no estamos solos, que nunca estaremos abandonados, que siempre nos miras cuando miras a tu Hijo.

Petición

V: Oremos por los cristianos de Pakistán, por Jesucristo nuestro Señor

R: Amén

DESPEDIDA

V: La cruz de Cristo sea consuelo en nuestro camino, para que siguiendo las huellas de la Virgen Madre y compartiendo la pasión de su Hijo, lleguemos a la gloria del Reino.

R: Amén.

Si quien preside es un presbítero o un diácono, bendice a los fieles diciendo:

V: Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.

R: Amén.

V: Nos proteja Santa María, y nos guíe benignamente por el camino de la vida.

R: Amén.

Ayuda a la Iglesia Necesitada ayudaalaiglesianecesitada.org Texto: Jaime


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La Conferencia Episcopal Española nos invita a dedicar una semana completa de oración por los cristianos perseguidos desde el 17 de mayo, domingo de la Ascensión, al 24 de mayo, Solemnidad de Pentecostés. A  continuación  ”VIA CRUCIS por los cristianos perseguidos”, publicado por  la fundación “AYUDA a la iglesia necesitada


I ESTACIÓN: Jesús es condenado a muerte

V: Te adoramos. Señor Jesucristo, y te bendecimos,

R: Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

“Pilato mandó sacar a Jesús y dijo a los judíos: “Aquí tenéis a vuestro rey”. Pero ellos le gritaban: “¡Fuera, fuera, crucifícalo!” Pilato les dice: Pero ¿cómo he de crucificar a vuestro rey?” Respondieron los príncipes de los sacerdotes: “Nosotros no tenemos más rey que al César”. Entonces se los entregó para que fuera crucificado” (Juan 19, 13-16).

Señor, a ti también te acusaron falsamente. Tu vida valía solo 30 denarios… (Silencio)

Gloria…

II ESTACIÓN: Jesús carga con la cruz

V: Te adoramos. Señor Jesucristo, y te bendecimos,

R: Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

“Los judíos tomaron a Jesús y cargándole la cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario” (Juan 19, 17).

Señor, cuántas personas tienen que cargar con la cruz de la guerra y la violencia… (Silencio)

Gloria…

III ESTACIÓN: Jesús cae por primera vez

V: Te adoramos. Señor Jesucristo, y te bendecimos,

R: Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

“He ofrecido mi espalda a los que me golpeaban, y mis mejillas a los que me arrancaban la barba; no aparté la cara ni los ultrajes ni de las salivas que me echaban” (Isaías 50,6).

Señor, aumenta mi fe en los momentos más difíciles de mi vida. (Silencio)

Gloria…

IV ESTACIÓN: Jesús encuentra a su Madre

V: Te adoramos. Señor Jesucristo, y te bendecimos,

R: Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

”Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: "Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! - a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones" (Lucas 2, 33-35).

María, Madre de Jesús, mira las lágrimas de tantas madres que pierden a sus hijos por la violencia, guerra, discriminación e intolerancia… (Silencio)

Gloria…

V ESTACIÓN: El Cireneo ayuda a Jesús a llevar la cruz

V: Te adoramos. Señor Jesucristo, y te bendecimos,

R: Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

“Cuando llevaban a Jesús al calvario, detuvieron a un cierto Simón el Cirene, que volvía del campo, y lo cargaron con la cruz, para llevarla, detrás de Jesús” (Lucas 23,26).

Señor, hoy el mundo necesita más que nunca a “los cireneos” como Simón. Manda santos sacerdotes, misioneros y misioneras a los hambrientos de pan y de ti… (Silencio)

Gloria…

VI ESTACIÓN: La Verónica limpia el rostro de Jesús

V: Te adoramos. Señor Jesucristo, y te bendecimos,

R: Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Muchos se horrorizaban al verlo, tan desfigurado estaba su semblante que no tenía ya aspecto de hombre (Isaías 52,14).

Señor, abre mis ojos y permíteme ver tu rostro en los más miserables, olvidados y no deseados. Hazme instrumento de tu amor… (Silencio)

Gloria…

VII ESTACIÓN: Jesús cae por segunda vez

V: Te adoramos. Señor Jesucristo, y te bendecimos,

R: Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Eran nuestros sufrimientos los que llevaba, nuestros dolores los que le pesaban… Ha sido traspasado por nuestros pecados, deshecho por nuestras iniquidades… (Isaías 53, 4).

Señor, en los momentos de oscuridad dame la esperanza y levántame de mis caídas… (Silencio)

Gloria…

VIII ESTACIÓN: Jesús consuela a las mujeres

V: Te adoramos. Señor Jesucristo, y te bendecimos,

R: Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Le seguía una gran multitud del pueblo y de mujeres, que se lamentaban y lloraban por Él. Vuelto hacia ellas les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad más bien por vosotras mismas y por vuestros hijos (Lc 23, 27-28).

Señor, ante tanto dolor que hay en el mundo, más que sentir la pena que actúe con valentía y generosidad… (Silencio)

Gloria…

IX ESTACIÓN: Jesús cae por tercera vez

Te adoramos. Señor Jesucristo, y te bendecimos,

Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

“Venid a mí todos los que estáis cansados y oprimidos y os aliviaré. Cargad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas” (Mateo 11, 28-29).

Señor, permíteme valorar tu Palabra, conocerte a través de las hojas de la Santa Escritura… (Silencio)  

Gloria…

X ESTACIÓN: Jesús es despojado de sus vestiduras

Te adoramos. Señor Jesucristo, y te bendecimos,

Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Llegados al lugar llamado Gólgota le dieron a beber a Jesús vino mezclado con hiel, pero él, habiéndolo probado, no quiso beber. Los que lo crucificaron se repartieron sus vestidos a suertes (Mateo 27,33).

Señor, que no me avergüence jamás de tu cruz que es signo de tu amor y salvación … (Silencio)

Gloria…

XI ESTACIÓN: Jesús es clavado en la cruz

Te adoramos. Señor Jesucristo, y te bendecimos,

Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

“Cuando llegaron al lugar llamado Calvario, crucificaron allí a Jesús y a dos malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda” (Lucas 23, 34).

Señor, enséñame a perdonar y pedir perdón…

(Silencio)

Gloria…

XII ESTACIÓN: Jesús muere en la cruz

Te adoramos. Señor Jesucristo, y te bendecimos,

Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Hacía la sexta hora, las tinieblas cubrieron la tierra hasta la hora nona. El sol se eclipsó y el velo del templo se rasgó por medio. Y Jesús, con fuerte voz dijo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Y al decir esto, expiró (Lucas 23, 44-46).

Señor, que los mártires de nuestros tiempos, gocen de tu gloria en el cielo…

(Silencio)

Gloria…  

XIII ESTACIÓN: Jesús es bajado de la cruz

Te adoramos. Señor Jesucristo, y te bendecimos,

Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Un hombre llamado José, el cual era del Consejo, hombre bueno y justo, quien esperaba también el reino de Dios, que no había estado de acuerdo con la resolución de ellos, en sus actos, fue a ver a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Después lo bajó, y lo amortajó en una sabana (Lucas 23, 50-53).

Señor, dales esperanza a los que tienen que alabarte a escondidas…

(Silencio)

Gloria…

XIV ESTACIÓN: Jesús es sepultado

Te adoramos. Señor Jesucristo, y te bendecimos,

Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

“José tomó el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, y lo depositó en su propio sepulcro nuevo, que había hecho cavar en la roca. Hizo rodar una piedra grande a la puerta del sepulcro y se retiró” (Mateo 27, 59-60).

Señor, que cada cristiano, pueda practicar su fe en verdadera paz, en un sitio digno y respetuoso. Que los perseguidos por tu nombre puedan salir de sus sepulcros y catacumbas y con gozo alabar tu Santo Nombre…

(Silencio)

Gloria…

Oración final:

Dios nuestro, que en tu misteriosa providencia has querido asociar tu Iglesia a los sufrimientos de tu Hijo, concede a los fieles que sufren persecución a causa de tu nombre, el don de la paciencia y de la caridad, para que puedan dar testimonio fiel y creíble de tus promesas. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Padre nuestro…

Dios te salve…  

Gloria al Padre…


Ayuda a la Iglesia Necesitada ayudaalaiglesianecesitada.org Texto: Dominik Kustra


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Lunes, 18 de mayo de 2015

Texto completo de la catequesis del Papa en la audiencia del miércoles 13 de mayo de 2015 (ZENIT.org)

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
La catequesis de hoy es como una puerta de entrada para una serie de reflexiones sobre la vida de la familia, su vida real, con sus tiempos y sus circunstancias. Sobre esta puerta de entrada están escritas tres palabras, que ya he utilizado varias veces. Y estas palabras son: permiso, gracias, perdón. De hecho, estas palabras abren el camino para vivir bien en la familia. Son palabras sencillas, pero no tan sencillas para poner en práctica. Encierran una gran fuerza: la fuerza de cuidar la casa, también a través de miles de dificultades y pruebas; sin embargo su falta, poco a poco abre grietas que pueden incluso hacerla caer.

Nosotros las entendemos normalmente como las palabras de la “buena educación”. Está bien. Una persona bien educada pide permiso, da las gracias y pide perdón si se equivoca. Porque la buena educación es muy importante. Un gran obispo, san Francisco de Sales, solía decir que “la buena educación es ya mitad de santidad”. Pero, atención, en la historia hemos conocido también un formalismo de las buenas maneras que se puede convertir en máscara que esconde la aridez del alma y el desinterés por el otro. Se suele decir: "Detrás de muchas buenas maneras se esconden malas costumbres”. Ni siquiera la religión es inmune a este riesgo, que desliza el cumplimiento formal en la mundanidad espiritual.  

El diablo que tienta a Jesús ostenta buenas maneras --pero es realmente un señor, un caballero-- y cita las Sagradas Escrituras, parece un teólogo. Su estilo parece correcto,  pero su intento es desviar de la verdad del amor de Dios. Nosotros sin embargo entendemos la buena educación en sus términos auténticos, donde el estilo de las buenas relaciones está firmemente arraigado en el amor del bien y en el respeto del otro. La familia vive de esta finura del querer bien.

La primera palabra es permiso. Cuando nos preocupamos por pedir gentilmente eso que quizá creemos que merecemos, ponemos una defensa real en el espíritu de la convivencia matrimonial y familiar. Entrar en la vida del otro, también cuando forma parte de nuestra vida, pide la delicadeza de una actitud no invasiva, que renueva la confianza y el respeto. La confianza no autoriza a dar todo por descontado. Y el amor, cuanto más íntimo y profundo es, más exige el respeto de la libertad y la capacidad de esperar que el otro abra la puerta de su corazón. A propósito de esto, recordamos esa palabra de Jesús en el libro del apocalipsis: "Mira que estoy en la puerta y llamo. Si alguno escucha mi voz y me abre la puerta, yo iré con él, cenaré con él y él conmigo". ¡También el Señor pide permiso para entrar! No lo olvidemos. Antes de hacer algo en la familia, ¿permiso? ¿puedo hacerlo? ¿te gusta que lo haga así? Ese lenguaje verdaderamente educado, pero lleno de amor. Y esto hace mucho bien a las familias.

La segunda palabra es gracias. Muchas veces podemos pensar que nos estamos convirtiendo en una civilización de malas maneras y malas palabras, como si fuera un signo de emancipación. Las escuchamos decir muchas veces también públicamente. La gentileza y la capacidad de dar las gracias son vistas como un signo de debilidad, a veces suscitan incluso desconfianza.

Esta tendencia se contrasta en el mismo seno de la familia. Debemos ser intransigentes sobre la educación en la gratitud, en el reconocimiento: la dignidad de las personas y la justicia social pasan ambas por aquí. Si la vida familiar descuida este estilo, también la vida social lo perderá. La gratitud, además, para un creyente, está en el corazón mismo de la fe: un cristiano que no sabe dar las gracias es uno que se ha olvidado del lenguaje de Dios. ¡Escuchad bien eh! Un cristiano que no sabe agradecer es uno que ha olvidado del lenguaje de Dios. ¡Es feo esto, eh!

Recordamos la pregunta de Jesús cuando sanó diez leprosos y solo uno de ellos volvió para darle las gracias. Una vez escuché de una persona anciana, muy sabia, muy buena, sencilla, pero con esa sabiduría de la piedad, de la vida… “La gratitud es una planta que crece solamente en la tierra de las almas nobles”. Esa nobleza del alma, esa gracia de Dios en el alma que empuja a decir: Gracias a la gratitud. Es la flor de un alma noble. Ésta es una algo bonito.

Y la tercera palabra es “perdón”. Palabra difícil, sí, pero también necesaria. Cuando falta, pequeñas grietas se engrandecen ---aún sin quererlo-- hasta convertirse en fosas profundas.

No por nada, en la oración enseñada por Jesús, el “Padre nuestro” que resume todas las preguntas esenciales de nuestra vida, encontramos esta expresión: "Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden". Reconocer haber faltado, y estar deseoso de restituir lo que se ha quitado --respeto, sinceridad, amor-- nos hace dignos del perdón. Y así se para la infección. Si no tenemos capacidad de pedir perdón, quiere decir que tampoco somos capaces de perdonar. En la casa donde no se pide perdón empieza a faltar el aire, las aguas se estancan. Muchas heridas de los afectos, muchas laceraciones en las familias comienzan con la pérdida de esta palabra preciosa: perdón. En la vida matrimonial se pelea muchas veces, también “vuelan los platos”, pero doy un consejo: no terminen el día sin hacer las paces. Escuchad bien. ¿Habéis peleado marido y mujer? ¿Hijos con padres? ¿Habéis peleado fuerte? No está bien pero no es el problema: el problema es que este sentimiento no esté al día siguiente. Por eso, si han peleado, no hay que terminar nunca el día sin hacer las paces en familia. ¿Y cómo debo hacer las paces? ¿Ponerme de rodillas? ¡No! Solamente un pequeño gesto, una cosita así. ¡Y la armonía familiar vuelve, eh! ¡Basta una caricia! Sin palabras. Pero nunca terminar el día en familia sin hacer las paces. ¿Entendido? ¡No es fácil, eh! Pero se debe hacer. Y con esto la vida será más bella.

Estas tres palabras-clave de la familia son palabras sencillas, y quizá en un primer momento nos hacen sonreír. Pero cuando las olvidamos, no hay nada de que reír ¿verdad? Nuestra educación, quizás, las descuida demasiado. El Señor nos ayude a volverlas a poner en el lugar exacto, en nuestro corazón, en nuestra casa, y también en nuestra convivencia civil. Y ahora invito a repetir todos juntos estas tres palabras: “permiso, gracias, perdón”… ¡todos juntos! “permiso, gracias, perdón”. Son tres palabras para entrar realmente en el amor de la familia, para que la familia quede bien. Ahora, repetir ese consejo que he dado, todos juntos: nunca terminar la jornada sin hacer las paces. Todos. “Nunca terminar la jornada sin hacer las paces”. Gracias.

(Texto traducido y transcrito desde el audio por ZENIT)


Publicado por verdenaranja @ 18:14  | Habla el Papa
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S?bado, 16 de mayo de 2015

La Conferencia Episcopal Española nos invita a dedicar una semana completa de oración por los cristianos perseguidos desde el 17 de mayo, domingo de la Ascensión, al 24 de mayo, Solemnidad de Pentecostés. A  continuación  ”Oración por los cristianos perseguidos”, publicado por  la fundación “AYUDA a la iglesia necesitada".


Oración:

Padre nuestro, Padre misericordioso y lleno de amor,

mira a tus hijos e hijas que a causa de la fe en tu Santo Nombre

sufren la persecución y discriminación en Irak, Siria y tantos lugares del mundo.

Que tu Santo Espíritu les colme con su fuerza

en los momentos más difíciles de perseverar en la fe.

Que les haga capaces de perdonar a los que les oprimen.

Que les llene de esperanza para que puedan vivir su fe en alegría y libertad.

Que María, Auxiliadora y Reina de la Paz

interceda por ellos y les guíe por el camino de santidad.

Padre Celestial, que el ejemplo de nuestros hermanos perseguidos

aumente nuestro compromiso cristiano,

que nos haga más fervorosos y agradecidos por el don de la fe.

Abre, Señor, nuestros corazones para que con generosidad

sepamos llevarles el apoyo y mostrarles nuestra solidaridad.

Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Para meditar:

“Bienaventurados vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y os proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el Cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas” (Lucas 6, 22-23).

“Si el mundo os odia, sabed que antes me ha odiado a mí. Si vosotros fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya. Pero como no sois del mundo, sino que yo os elegí y os saqué de él, el mundo os odia. Acordaos de lo que os dije: el servidor no es más grande que su señor. Si me persiguieron a mí, también os perseguirán a vosotros…” (Juan 15, 18-20).

“Para encontrar mártires no necesitamos ir a las catacumbas o al Coliseo romano. Hoy en día tenemos mártires en muchos países. Los cristianos están perseguidos por su fe. En muchos países no pueden cargar con la cruz: están sancionados por ello. Hoy, en el siglo XXI, nuestra Iglesia es una iglesia de mártires” (Papa Francisco).

"Los cristianos perseguidos están siendo probados en la Fe, nosotros estamos siendo probados en el Amor. Nuestros hermanos perseguidos son la élite de la Iglesia, y ser solidarios con ellos es una obligación que la honra nos impone. Los perseguidos de hoy son los santos de mañana" (P. Werenfried van Straaten).

“Nosotros también rezamos mucho por vosotros, porque nos preocupa que Europa se aleje de Cristo y no viva según los valores evangélicos” (Cristianos refugiados de Irak).

“Hacemos una llamada a todos los cristianos del mundo para rezar por nosotros, que el Señor nos ayude a no sufrir más y a vivir en paz como el resto del mundo. No queremos que el sufrimiento que hemos pasado nosotros suceda a ningún cristiano en el mundo. Ayuda a la Iglesia Necesitada ayudaalaiglesianecesitada.org

 

Por eso recemos juntos para que este sufrimiento cese en nuestras carnes, y en los cristianos de todo el mundo” (Mubarack y Agnese, ancianos de Irak).

“¡No nos dejéis solos, necesitamos vuestra ayuda urgente. Las familias están desesperadas… Estamos cansados, a veces perdemos la esperanza, lloramos a Dios. Pero con vuestra ayuda, estáis llevando la cruz con nosotros. La Iglesia de Siria es muy valiente, permanece al lado de los que están sufriendo esta guerra: es un padre y una madre para todos los que están sufriendo (Gregorio III, Patriarca GrecoMalaquita de Siria).

Peticiones:

Oremos por la Santa Iglesia universal, para que siempre sea fiel a Cristo a pesar de la persecución y discriminación.  

Oremos por los misioneros que trabajan en las zonas de conflicto, para que el Amor de Cristo y la solidaridad de los hermanos les mueva a ser la esperanza y el consuelo de los que sufren.  

Oremos por aquellos que no conocen a Cristo Jesús y por los que siembran odio y violencia, para que puedan llegar un día a descubrir el gran tesoro de la fe.  

Oremos por los perseguidos, torturados, rechazados y discriminados a causa de la fe en Cristo. Que el Señor les conceda paciencia y valor para continuar siendo testigos de fe y esperanza, y les conceda la gracia del perdón a sus enemigos.  

Oremos por los cristianos de Occidente, para que el encuentro con Cristo en la cruz nos mueva a ayudar a los que no pueden profesar su fe en libertad.


Publicado por verdenaranja @ 12:57  | Oraciones
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La Conferencia Episcopal Española nos invita a  dedicar una semana completa de oración por los cristianos perseguidos desde el 17 de mayo, domingo de la Ascensión, al 24 de mayo, Solemnidad de Pentecostés. A  continuación ”Liturgia para la Misa”, publicada por  la fundación “AYUDA a la iglesia necesitada

 

Liturgia para la misa

Antífona de entrada

Piensa, Señor, en tu alianza; no olvides sin remedio la vida de tus pobres. Levántate, oh Dios, defiende tu causa; no olvides las voces de los que te buscan.

O bien

Mientras Pedro estaba en la cárcel bien custodiado, la Iglesia oraba insistentemente a Dios por él.

Oración colecta

Señor Dios, que en tu providencia misteriosa asocias la Iglesia a los dolores de tu Hijo, concede a los fieles, que sufren por tu nombre, espíritu de paciencia y caridad, para que manifiesten siempre testigos verdaderos y fieles de tus promesas. Por nuestro Señor Jesucristo. 

Formulario para la oración universal

Hermanos y hermanas, dirijamos nuestras súplicas a Dios Padre, que ha enviado al mundo a su Hijo para traer la paz que no tiene fin.

V: Para que conceda a la Iglesia la libertad y la paz

R: Kyrie eleison

V: Para que cuantos sufren persecución por el Nombre del Señor vean aumentada su paciencia y abreviada su prueba

R: Kyrie eleison

V: Para que se digne establecer y conservar la justicia en (N.) y en todas las naciones

R: Kyrie eleison

V: Para que perdone a los pecadores, proteja a los justos, sostenga a los necesitados y dé la salud a los enfermos

R: Kyrie eleison

V: Para que despierte en nosotros el deseo del Reino de Dios

R: Kyrie eleison

Dios de inmensa bondad, que escuchas siempre la voz de tus hijos, apóyanos en nuestro difícil camino con la fuerza de tu Espíritu, para que resplandezca en nuestras obras la vida nueva que nos dio Cristo, tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Recibe, Señor, nuestras oraciones y ofrendas, y haz que todos aquellos que sufren persecución de los hombres por su fidelidad y servicio se gocen de verse asociados al sacrificio de Jesucristo, tu Hijo, y sientan la alegría de saber que sus nombres ya están escritos en el cielo. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de comunión

Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan por mi causa -dice el Señor-. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.

O bien:

Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo -dice el Señor.

Oración después de la comunión

Señor, por la eficacia de este sacramento, confirma en la verdad a tus siervos, y concede a cuantos se hallan en tribulación que, llevando la cruz en pos a tu Hijo, puedan gloriarse, entre tantos peligros, de seguir llamándose cristianos. Por Jesucristo nuestro Señor.


Publicado por verdenaranja @ 12:33  | Liturgia
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Viernes, 15 de mayo de 2015

Comentario a la liturgia dominical por el P. Antonio Rivero, L.C. Doctor en Teología Espiritual, profesor y director espiritual en el seminario diocesano Maria Mater Ecclesiae de são Paulo (Brasil). Brasil,12 de mayo de 2015 (ZENIT.org)

Solemnidad de la Ascensión del Señor Ciclo B  

Textos: Hech 1, 1-11; Ef 1, 17-23; Marcos 16, 15-20

Idea principal: El misterio de la Ascensión del Señor al cielo.

Síntesis del mensaje: La Ascensión confirma lo que las apariciones del resucitado demuestran: que Jesús es el único Señor y Creador resucitado de entre los muertos, y que asciende para recibir su Reino (san Ireneo). Cuarenta días después de la Resurrección -según el libro de los Hechos de los Apóstoles-, Jesús asciende al Cielo, o sea retorna al Padre que lo había enviado al mundo. En muchos países este misterio se celebra no el jueves, sino hoy, el domingo siguiente. La Ascensión del Señor marca el cumplimiento de la salvación iniciada con la Encarnación. 

Puntos de la idea principal:

En primer lugar, ¿quién asciende al cielo? El mismo que vino en carne mortal, Jesús. Vino a la tierra para excitar con su presencia nuestro amor. Y después se ha ido para que lo busquemos con nostalgia, como un imán necesita tomar distancia para poder atraer hacia sí. Asciende Cristo que es Cabeza de la Iglesia y con Él asciende una parte de nosotros, la humanidad que Él nos “robó”. Asciende con el mismo cuerpo que en su vida terrena, pero ahora glorioso. Nuestra pobre naturaleza humana se eleva sobre los ángeles al cielo con Él, al trono de Dios. También nosotros ascenderemos. Por eso este misterio glorioso es motivo de un gran gozo interior, que nos hace más llevadera la vida con sus dolores y sufrimientos. San León Magno explica que con este misterio “se proclama no solamente la inmortalidad del alma sino también la de la carne. Hoy de hecho no solamente estamos confirmados como poseedores del paraíso, sino también hemos penetrado en Cristo en las alturas de los cielos” (De Ascensione Domini, Tractatus 73, 2.4). La Ascensión nos dice que en Cristo nuestra humanidad es llevada a las alturas de Dios; así cada vez que rezamos, la tierra se une con el Cielo. Y como el incienso cuando se quema hace subir hacia lo alto su humo suave y perfumado, así cuando elevamos al Señor nuestra fervorosa oración llena de confianza a Cristo, esta atraviesa los cielos y alcanza el Trono de Dios, y es por Él escuchada y satisfecha

En segundo lugar, ¿por qué y para qué asciende? Porque ya cumplió su misión en la tierra y ahora, comienza su misión de mediador sentado a la diestra de su Padre Dios. Dios Padre lo entronizó como Rey para que presida la historia desde el trono celestial. Sentado está, como símbolo del guerrero que descansa después de su victoria. No se fue para alejarse de nuestra pequeñez, sino para que pusiéramos nuestra esperanza en llegar, como miembros suyos, a donde él, nuestra cabeza y principio, nos ha precedido. La Ascensión no es anuncio de una “ausencia”, sino de una “presencia”. Como dice el prefacio I de la Ascensión: “No se ha ido para desentenderse de este mundo”. Sigue presente, con una presencia misteriosa e invisible, más real incluso que la física o geográfica que tenía antes de su Pascua. Está presente también con otro protagonista, también invisible, el Espíritu Santo, a quien Jesús ha prometido enviar como “fuerza de lo alto” y cuya venida sobre la Iglesia celebraremos de un modo especial el domingo que viene.

Finalmente, ¿qué tarea nos deja a nosotros? Si por una parte dejó tristes a los apóstoles y a nosotros, pues ya no lo veremos con los ojos corporales, por otra, nos dejó una tarea bien concreta. La tarea que nos encomendó fue: “Id por todo el mundo, anunciad el evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará. El que no crea se condenará”. Por tanto, el misterio de la Ascensión trae consigo el mandato de la evangelización, es decir, ir por todo el mundo anunciando su evangelio de salvación. Por tanto, aunque Cristo está sentado a la diestra del Padre, la Iglesia está en pie, de misión, con el Evangelio y la Eucaristía en las manos. No podemos quedarnos mirando el cielo, como aquellos varones galileos. Este misterio de la evangelización va desde el misterio de la Ascensión a la Parusía, es decir, hasta cuando vuelva de nuevo en su gloria, en la segunda venida. ¿Que nuestra predicación provoque expulsión de los demonios, el don de las nuevas lenguas, la invulnerabilidad a peligros físicos? Jesús nos lo prometió en el evangelio de hoy. Y yo lo creo. ¡Cuántos demonios salen gritando del alma a quienes predicamos! ¡Cuántos nos entienden al ir a lugares inhóspitos donde hablan otras lenguas! ¡De cuántos peligros nos salva el Señor a quienes somos sus evangelizadores!

 

Para reflexionar: ¿Anhelo el cielo o la tierra? ¿Pienso más en el cielo o en la tierra? ¿Lucho por llegar a ese cielo prometido donde me está esperando Cristo? ¿Me interesa que todos lleguen a ese cielo o me es indiferente que haya gente a quien no le interesa mirar hacia arriba?
Para rezar: Señor, gracias por abrirnos las puertas del cielo y haber entrado con tu humanidad. Espérame a la puerta cuando también yo resucite. Que mis ojos miren siempre hacia el cielo, pero con mis pies calzados y firmes en la tierra, para llevar tu mensaje de salvación.

Cualquier sugerencia o duda pueden comunicarse con el padre Antonio a este email: arivero@legionaries.org


Publicado por verdenaranja @ 18:05  | Espiritualidad
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Reflexión a las lecturas de la solemnidad de la Ascensión del Señor - B ofrecida  por el sacerdote Don Juan Manuel Pérez Piñero bajo el epígrafe "ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR"

LA ASCENSIÓN  (B)

 

Hace ya algún tiempo que venimos escuchando textos de la Última Cena.

Esta es la verdadera despedida del Señor a la hora de volver al Padre. Porque Jesús se va a entregar a su Pasión. Y, después de su Resurrección, ya no está con los discípulos como antes. Entonces pertenece al Cielo. Y se les va apareciendo durante cuarenta días para hablarles del Reino de Dios, nos dice la primera lectura.

Hemos venido comentando distintas cosas de aquella Cena memorable. De todas formas, Jesús quiso tener una despedida especial en el momento mismo en que se va  definitivamente al Cielo. El libro de los Hechos nos dice que “lo vieron levantarse hasta que una nube se lo quitó de la vista”.

¡Qué hermosa es esta solemnidad de la Ascensión! Cuántas cosas nos dice, nos grita, a  nosotros, que vivimos tantas veces como “encandilados” por las cosas de la tierra y un tanto olvidados de las realidades del Cielo, que deben iluminar y guiar nuestra peregrinación terrena.

Modernamente, se habla de la necesidad de cuidar en nuestras islas la iluminación de las ciudades de noche, no sea que se impida observar el cielo con esos potentes instrumentos que tienen en  el Astrofísico del Teide y en La Palma. ¡De eso se trata también aquí!

La segunda lectura es una oración de S. Pablo, en la que pide al Señor que ilumine los ojos de nuestro corazón para que comprendamos cuál es la esperanza a la que nos llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos y cuál es la extraordinaria grandeza de su poder para nosotros, los que creemos…

Pero Jesús, antes de subir al Cielo, les dice a los discípulos: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la Creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado”.

Y un poco más adelante dice: “Ellos fueron por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaban la Palabra con los signos que les acompañaban”. Y de esta forma, termina el Evangelio de S. Marcos.

“Ellos fueron…” nos dice el texto. Así, muy pronto, se extiende la Buena Noticia de la salvación hasta los confines del mundo entonces conocido. Todavía se conserva en España el término “Finisterre”, fin de la tierra.

“Ellos fueron…” ¡He ahí la cuestión fundamental! Porque el Señor no deja de “actuar y confirmar la Palabra”, pero hace falta dar el primer paso: “ir”. Y si no a los confines de la tierra, por lo menos, a la habitación del niño, antes de descansar, para ayudarle a rezar y  hablarle algo de Dios, o a la vecina, que no va sino a las misas de difuntos o al otro, que no se ha confirmado, y a…  ¡Y es que queda tanto por hacer...!

“Ellos fueron”. ¡Pero son tantos los que no van..!

Si hay algo claro es que necesitamos una “Nueva Evangelización”.

Y por eso y para eso, imploramos estos días el Don del Espíritu Santo. En efecto, es costumbre de la piedad cristiana que los días que van de la Ascensión a Pentecostés, se conviertan en un tiempo de oración y de preparación para celebrar Pentecostés, la Venida del Espíritu Santo. Él es el agente principal e imprescindible de la Nueva Evangelización, mientras aguardamos la Venida Gloriosa del Señor.

 

¡FELIZ DÍA DEL SEÑOR!

 


Publicado por verdenaranja @ 16:46  | Espiritualidad
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  SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN

MONICIONES 

 

PRIMERA LECTURA

La Ascensión del Señor y la venida del Espíritu Santo constituyen el comienzo de la misión que se confía a los apóstoles y a todos los cristianos. Es también el comienzo de una esperanza: "El Señor volverá". Escuchemos con atención. 

 

SEGUNDA LECTURA

He aquí, en la segunda lectura,  una oración de San Pablo. El Apóstol pide que tengamos una comprensión de la grandeza maravillosa que nos espera en el Cielo. 

 

EVANGELIO

          En el Evangelio, Jesús, antes de subir al Cielo, envía solemnemente a los apóstoles a anunciar por toda la tierra, la Buena Noticia, y les asegura su presencia y su ayuda constante. 

 

COMUNIÓN

          En la Comunión recibimos al mismo Cristo, que está en el Cielo, a la derecha del Padre. Por eso la Eucaristía es como un Cielo anticipado. En ella “pregustamos y tomamos parte” de los bienes de allá arriba, de nuestra Patria definitiva, y recibimos el alimento y la fuerza que necesitamos para no desfallecer por el camino.

 


Publicado por verdenaranja @ 16:41  | Liturgia
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Jueves, 14 de mayo de 2015

 Reflexión  de josé Antonio Pagola al evangelio del domingo de la Ascensión del señor

CONFIANZA Y RESPONSABILIDAD

 

Al evangelio original de Marcos se le añadió en algún momento un apéndice donde se recoge este mandato final de Jesús: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación». El Evangelio no ha de quedar en el interior del pequeño grupo de sus discípulos. Han de salir y desplazarse para alcanzar al «mundo entero» y llevar la Buena Noticia a todas las gentes, a «toda la creación».

Sin duda, estas palabras eran escuchadas con entusiasmo cuando los cristianos estaban en plena expansión y sus comunidades se multiplicaban por todo el Imperio, pero ¿cómo escucharlas hoy cuando nos vemos impotentes para retener a quienes abandonan nuestras iglesias porque no sienten ya necesidad de nuestra religión?

Lo primero es vivir desde la confianza absoluta en la acción de Dios. Nos lo ha enseñado Jesús. Dios sigue trabajando con amor infinito el corazón y la conciencia de todos sus hijos e hijas, aunque nosotros los consideremos «ovejas perdidas». Dios no está bloqueado por ninguna crisis.

No está esperando a que desde la Iglesia pongamos en marcha nuestros planes de restauración o nuestros proyectos de innovación. Él sigue actuando en la Iglesia y fuera de la Iglesia. Nadie vive abandonado por Dios, aunque no haya oído nunca hablar del Evangelio de Jesús.

Pero todo esto no nos dispensa de nuestra responsabilidad. Hemos de empezar a hacernos nuevas preguntas: ¿Por qué caminos anda buscando Dios a los hombres y mujeres de la cultura moderna? ¿Cómo quiere hacer presente al hombre y a la mujer de nuestros días la Buena Noticia de Jesús?

Hemos de preguntarnos todavía algo más: ¿Qué llamadas nos está haciendo Dios para transformar nuestra forma tradicional de pensar, expresar, celebrar y encarnar la fe cristiana de manera que propiciemos la acción de Dios en el interior de la cultura moderna? ¿No corremos el riesgo de convertirnos, con nuestra inercia e inmovilismo, en freno y obstáculo cultural para que el Evangelio se encarne en la sociedad contemporánea?

Nadie sabe cómo será la fe cristiana en el mundo nuevo que está emergiendo, pero, difícilmente será «clonación» del pasado. El Evangelio tiene fuerza para inaugurar un cristianismo nuevo.

José Antonio Pagola 

Ascensión del Señor – B (Marcos 16,15-20)

Evangelio del 17/05/15

Publicado el 11/ may/ 2015

por Coordinador Grupos de Jesús


Publicado por verdenaranja @ 23:12  | Espiritualidad
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Mi?rcoles, 13 de mayo de 2015
Reflexión de monseñor Rubén Oscar Frassia, obispo de Avellaneda-Lanús, en el programa radial Compartiendo el Evangelio (6º Domingo de Pascua, 10 de mayo de 2015) (AICA)
 
Nuestra vocación y proyecto de vida es amar a dios en nuestros hermanos
Durante la Última Cena, Jesús dijo a sus discípulos: «Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto. Este es mi mandamiento: ámense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre. No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá. Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.» (San Juan 15,9-17)


Este mandato de amor de Cristo es universal, y el hecho de ser universal no significa que sea abstracto sino que es concreto ya que nosotros tenemos que amar a todos. Ahora bien, Dios no hace diferencias con nadie, independientemente de la raza, la procedencia, la religión: Dios respeta a todos y por lo tanto nosotros también tenemos que respetar a todos.

En estos últimos tiempos hay algo que se está aniquilando, aplastando, como decíamos los Obispos en esta última Asamblea Plenaria, “en este contexto de conflictos extendidos y persistentes, queremos llamar la atención sobre un aspecto de especial preocupación: la creciente e inadmisible violación del derecho a la libertad religiosa. La misma ha sido proclamada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos y garantizada por diversas convenciones internacionales tanto universales como regionales, obligando a los Estados a asegurarla para todas las personas, enseñada con tanta claridad en el Concilio Vaticano II”.

Luego, al tomar el tema de la libertad religiosa, decimos: “hay manifestaciones violentas que producen especial estupor y reclaman una fuerte condena. Nos referimos a lo que ocurre en zonas de Siria e Irak donde los cristianos -ciudadanos de esos países y presentes en esas tierras desde hace más de dos mil años- están siendo asesinados u obligados a dejar sus casas y ciudades sin poder llevar consigo más que la ropa que tienen puesta, además de la destrucción de templos y monumentos culturales que son patrimonio de la humanidad. También señalamos lo que acontece en Nigeria, Sudán y Pakistán, donde es corriente el secuestro –especialmente de mujeres y niñas- y las conversiones forzadas bajo pena de muerte.” Esto quiere decir que ‘te convertís o sos persona muerta’. Pero ¿dónde está el respeto a la libertad religiosa, a la persona humana? , el documento de los Obispos sigue diciendo: “sabemos, no obstante, que la gran mayoría de los musulmanes no se reconoce en estas atrocidades y las rechaza.”

El amor es universal y no tenemos derecho a usar el nombre de Dios falsamente, para aplastar a la otra persona que piensa distinto de nosotros. ¡Es una barbaridad! El tremendo desafío de este mundo es haber perdido su vocación, su centro; su amor y su centro es el amor a Dios en al amor al hermano. Esta es una tarea que hay que concretarla, encarnarla, vivirla, traducirla y expresarla.

Hermanos, el Señor nos ha dado TODO en la cruz, hoy pidámosle que nos de esa fuerza para vivir el amor a Dios en el amor a nuestros hermanos. Él nos eligió y nos destinó para que demos frutos permanentes, duraderos, no de un solo momento, o de una foto, o una situación nomás. Dice Jesús: “así, todo lo que pidan al Padre, Él se los concederá; y lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros”. Esa es nuestra vocación y nuestro proyecto de vida. ¿También es el de ustedes?, ¿su vocación?, ¿su proyecto? Entonces, si es así, ¡a vivirlo!

Les dejo mi bendición: en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Mons. Rubén Oscar Frassia, obispo de Avellaneda-Lanúss

Publicado por verdenaranja @ 23:10  | Hablan los obispos
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Martes, 12 de mayo de 2015

Información recibida de Carlos Peinó Agrelo. Peregrino. Cursillista. Ex-Notario Adjunto Tribunal Eclesiástico (Archidiócesis de Madrid, España) Causa de Canonización de Manuel Aparici. Colaborador en la redacción de la Positio super virtutibus, Ex-Vice Postulador de su Causa, etc. 


PROFUNDIZAR EN LAS RAÍCES DEL MOVIMIENTO DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD 

 

            «En todo árbol, por grande que sea –escribe Mons. Jaime Capó–, hay que buscar las raíces escondidas […]» [1].  

«[…] Porque los vi nacer y a ellos he dedicado toda mi vida ministerial […]» [2] … «Toda mi vida, aún antes de ser ordenado sacerdote, ha estado vinculada al MCC. También lo estuvo la vida, destino y muerte de mi hermano Juan [Capó] […]» [3]. 

«[…] Un fenómeno –dice Francisco Forteza [4]– sólo puede entenderse –escribe Luis Reyes Larios– de manera plena, cuando se comprenden sus orígenes», porque como decía un tal Ellermeier –al que Eduardo cita en la contestación que le da a Mons. Cordes– «un fenómeno histórico puede ser captado adecuadamente sólo cuando se hace la luz sobre sus inicios» [5]. Sin embargo, en «Carisma Fundacional del Movimiento de Cursillos», Corea 30 de Septiembre-5 de Octubre de 1997, se lee: «Un fenómeno histórico puede captarse adecuadamente sólo cuando se iluminan sus comienzos». 

            Sin embargo, en la entrevista que Bonnín mantiene con Eduardo Suárez del Real, por ejemplo, NO cita a Ellermeier con las mismas palabras que le dice a Mons. Cordes. Lo hace con las mismas palabras que se leen en «Carisma Fundacional»: «Un fenómeno histórico puede captarse adecuadamente sólo cuando se iluminan sus comienzos» [6]. Esta es la cita literal de Ellermeier [7]

«Cristo, la Iglesiay el Papa –se lee en “Bebiendo en las Fuentes” de Alberto Monteagudo, p. 112– nos exhortan a todo Movimiento y Asociación a profundizar en las fuerzas espirituales que surgen del Carisma iniciador depositado en los fundadores. Hemos de considerar que el MCC habiendo iniciado una búsqueda de sus raíces, al mismo tiempo bebe en las Fuentes, que con la Gracia de Dios de por medio, ha de proporcionarnos un justo reconocimiento al estudio y pensamiento del fundador de los Cursillos de Cristiandad, Don Eduardo Bonnín». 

De «justo reconocimiento al estudio y pensamiento del fundador de los Cursillos de Cristiandad, Don Eduardo Bonnín», escribe Alberto.

Siento mucho tener que volver sobre este particular, pero ante tanta insistencia por parte de algunos hermanos, no cabe más que, al igual que ellos, ofrecer, una vez más, lo que dicen voces autorizadas. 

Aunque este punto lo trataré, amplia y documentadamente, en otro documento de la mano de voces grandes y otras muy autorizadas, Mons. Cordes por su carta de fecha 29 de Septiembre de 2009 me decía: 

«[…] A propósito de la polémica sobre su persona y las afirmaciones que he realizado en mi libro "Segni di speranza" quisiera  precisar lo siguiente:

»No he pretendido en mi libro afrontar la realidad de los nuevos movimientos de manera histórico-empírica; mis preguntas a las personas que conforman el texto de mi libro son, en la mayoría de los casos, una búsqueda de comprensión de los diversos carismas que el Señor ha regalado a su Iglesia en los últimos tiempos. El texto de los Estatuto, tiene por su misma naturaleza, un carácter mucho más preciso, ya que ha sido redactado por la Santa Sede, consultando las personas responsables del Movimiento.

»Cuando hablo en italiano de "fondatore di Cursillos de Cristiandad", no digo "il fondatore". Esta diferencia en la lengua italiana es importante. Considere asimismo, que otros de los entrevistados en mi libro, son llamados fundadores siendo, en algunos casos, co-fundadores, como es el caso de Kiko Arguello. Mi libro no tiene la pretensión de ser un tratado científico de cada realidad eclesial. Este trabajo corresponde a ustedes, que, con sincera reflexión, deberán escribir la historia de los Cursillos.

»El mismo Don Eduardo Bonín, con gran humildad, en la página 63 de mi libro, a una pregunta mía sobre "su carisma", me contesta que "el carisma", como todos los dones que Dios da a su Iglesia, no es suyo, sino del Espíritu Santo. Nunca, en nuestros diálogos, se refirió a sí mismo como fundador exclusivo […]». 

Años antes, al prologar el libro de Eduardo Suárez del Real «Eduardo Bonnín un aprendiz de cristiano», Segunda Edición revisada: Marzo de 2002, p. 13, escribía. «[…] Bonnín ha sido uno de los fundadores de los Cursillos de Cristiandad […]». 

Por su parte Mons. Clemens, Secretario del Pontificio Consejo para los Laicos, en su carta de fecha 25 de Octubre de 2013 (1113/13/AIC-104) a Ia Sra. Carrigan, entonces Presidenta del OMCC, que puedes consultar en las páginas Web reseñadas a pide de página [8] le decía, entre otras cosas:  

«Esta formulación corresponde a los estudios del propio Dicasterio acerca de los orígenes del Movimiento, y esos estudios indican que la visión alternativa a que te refieres en tu carta -la de un único fundador- no se sostiene.

»Es por esa razón que la misma formulación fue adoptada en el Decreto de Reconocimiento en 2004, el texto del cual, como tu correctamente interpretas, no puede ser cambiado.

»Conforme indicado en la carta anterior de este Dicasterio, cualquier borrador de Ideas Fundamentales deberá reflejar la posición estatutaria establecida». 

La carta anterior a que se refiere Mons. Clemens no la he encontrado en la red. Si tú la tienes, te agradecería me facilitases una fotocopia. 

            «[…] Descubrid vuestras raíces cristianas –decía Juan Pablo II–, aprended la historia de la Iglesia, profundizad en el conocimiento de la herencia espiritual que os ha sido transmitido, seguid a los testigos y a los maestros que os han precedido» [9].

 

            Podríamos decir que una de las constantes de Juan Pablo II durante su Pontificado fue su permanente petición a los diferentes movimientos que volvieran a sus raíces. Benedicto XVI también ha hablado en repetidas ocasiones de volver a las raíces. 

            El Presidente de la Asociación Católicade Propagandistas, a la que pertenecía Manuel Aparici en su etapa de seglar, afirmó que «lo que hoy en día es la AsociaciónCatólicade Propagandistas y lo que podremos llegar a ser en el fututo lo alcanzaremos únicamente si no perdemos nuestras raíces» [10]; palabras éstas, que, en mi opinión, son aplicables también en su integra totalidad al Movimiento de Cursillos de Cristiandad. 

El Padre Luis Martino S.D.B. en el Prólogo al libro de Alberto Monteagudo, «Volviendo a las Fuentes», 1997, p. 14, nos recuerda que «[…] los orígenes no pueden olvidarse. Como las organizaciones de otras órdenes, hay que saber como han nacido y con qué firmeza y detalles  especializados se engalanaron». Por su parte, Alberto, en el Apartado «Secretariados» del libro, p. 79, escribe que hay que «[…] profundizar en las raíces del Movimiento […]». 

En el Facebook de su Editorial De Colores hay un trabajo de Manuel (Meme) Roque, Martes 16 de Febrero de 2010, titulado «Los Cursillos de Cristiandad en el Mundo de hoy», extraído de la Revista OLCC (Abril/99), Boletín Secretariado Nacional MCC Canadá, Enero 2010, en el que se lee: «[…] Cómo puede un dirigente joven [o un cursillista o un dirigente no tan joven, me pregunto yo] entender el MCC y su mentalidad si no conoce el ABC de su origen […]». 

Por su parte, Osvaldo Meloni en “Apuntes de las Terceras Conversaciones de Cala Figuera. Cursillos de Cristiandad, que tuvieron lugar en Mallorca en Mayo de 2011, escribe: «Es importante que los dirigentes nacionales y diocesanos, estudien y profundicen en las raíces del carisma [regresen a las fuentes]» [11]

«Nuestro Movimiento –dice Carlos E. Muñoz, Laval , Quebec, Canadá, cuando presenta el libro de Alberto Monteagudo “Bebiendo en las Fuentes”, p. 11– necesita dirigentes que piensen, que estudien, que reflexionen, que compartan con otros […]». 

De regresar a las fuentes habla también, por ejemplo, Juan Ruiz en el Boletín del OMCC de Mayo de 2008 cuando era su Presidente: 

«Es de las fuentes de donde se ha de beber.

»Volver a las fuentes es beber del manantial del que brota el agua.

»Beber de las fuentes es "renacer" con cada sorbo de agua pura original.

»La génesis de las cosas nos ilustra acerca de su naturaleza y para comprender bien la naturaleza de cualquier concepto nada mejor que comenzar investigando su origen, el mejor método de investigación es estudiar las cosas en el proceso de su desarrollo desde el comienzo».

 

«En los Cursillos –se lee en el Boletín del OMCC, Australia, de Mayo/Junio 2011– volvemos a nuestras raíces –nos volvemos hacia la fuente– para beber y alimentar nuestra comprensión de nuestro Carisma». 

«Permitidme en primer lugar recordar –escribe Mons. Sáiz Meneses– cuan importante es conocer y valorar los orígenes, la propia historia, las raíces. Conocer la historia de la familia que se transmite de generación en generación. El álbum familiar que se pasa de padres a hijos. Es éste un aspecto que se cuida sobremanera en determinadas instituciones eclesiales pero que se descuida un tanto en el MCC [...]» [12]

            «Bonnín comenta que para comprender la esencia del Movimiento de Cursillos de Cristiandad es necesario poner la vista en sus orígenes» [13], es decir, volver a las raíces del Movimiento. 

            «En la historia de Cursillos –escribe Francisco Forteza– tenemos que hacer una autocrítica muchas veces […]» [14] 

            El OMCC, Brasil, escribe en su Carta de Febrero 2003: «Toda vez que “volver a las fuentes” signifique realizar cosas solamente porque son tradicionales o porque “siempre fueron así”, ¿creen ustedes que el sólo uso de esas expresiones estarían dando legitimidad a ciertas acciones, de modo que todo el MCC tuviera que aceptarlas so pena de ser considerados infieles a los que tengan una opinión diferente?». 

«Una  historia  –escribe  Rodolfo  Letona  en  «Razón de ser», Noviembre 2010, p. 40–, pero no concebida en términos de fechas y personas, sino cómo exposición de aquellas ideas, actitudes vitales y opciones pastorales que en el tiempo dieron origen al Movimiento de Cursillos» (emplea las mismas palabras que «Ideas Fundamentales», Su porqué histórico, Primera edición 1974, p. 17). 

¿Historia pero no términos de fechas y personas sino como exposición de … ? 

«Historia: Magistra Vitae» escribe el Rvdo. Don Celso Pérez Carnero, Canónigo Emérito de La Catedral Basílicade Orense, España. La palabra «historia» significa, según el Diccionario dela Lengua Española, en su quinta acepción, «conjunto de los acontecimientos ocurridos a alguien a lo largo de su vida o en un periodo de ella». 

«[…] El diccionario nos dice –escribe Eduardo en “Puntualizaciones sobre el método de Cursillos” [15]– lo que la palabra significa […]» … «[…] Cuando una generación pierde las palabras para nombrar las cosas, cree que ha perdido las cosas […]», escribe, por su parte, Don Olegario González de Cardedal [16].
 

La palabra «definido», participio del verbo definir,  significa, según el Diccionario de la Lengua Española, «cosa sobre la que versa toda definición», en tanto que la palabra «definición» significa «preposición que expone con claridad y exactitud los caracteres genéricos y diferenciales de algo material o inmaterial» 

Según el Diccionario Filosófico-XTEC «definición» «es manifestar lo que una cosa es: deslindar o señalar los límites conceptuales de algo». En la definición, según Aristóteles, se expresa el género próximo y la diferencia específica. 

«La palabra [historia] deriva del griego […], (léase historia, traducible por “investigación” o “información”, conocimiento adquirido por “investigación” o “información”), del verbo […] (“investigar”]» (Wikipedia). Historia en lenguaje usual es la narración de cualquier suceso, hechos concretos acaecidos que dieron lugar al inicio, en nuestro caso, de los Cursillos de Cristiandad, antecedentes, fechas, etc. 

«Los antecedentes son siempre necesarios en toda clase de Obras. Enseñan la evolución de las instituciones, facilitando la comprensión de la situación actual. El conocimiento de la historia evita incurrir en errores, ahora fracasos, permite el progreso» … «Los jóvenes somos propicios a olvidarnos de la historia. A veces enjuiciamos injustamente el esfuerzo anterior, olvidándonos de que sin las generaciones anteriores, las que abrieron camino, no seríamos lo que somos» [17]. 

«La historia –escribe Mons. Jaime Capó– desvirtúa la leyenda. Pero es cometido necesario poner de manifiesto las virtudes y los errores del pasado para enseñanza del presente» [18]. 

Si respetar la cronología es siempre obligado en el estudio de la historia, en el tema de los Cursillos de Cristiandad también lo es para conocer lo que pasó, cuándo, cómo y por qué pasó. ¿No crees que la historia ha de escribirse con todo detalle y precisión? 

Siempre se ha dicho que cuando tengamos que escribir sobre algo venimos obligados a documentarnos. También se ha dicho que cuando no se quiere creer porque no nos conviene, no se cree. Muchísima gente prefiere creer a saber. Les da miedo el saber. 

«Hay cristianos que opinan –y tranquilizan así sus conciencias– que pueden vivir al margen de la historia de la Iglesia, porque la historia es algo que los supera como personas […]». ¿No Crees que estas palabras de Mons. Justo Mullor García —entonces en la Nunciatura Apostólica de Bruselas– en «La Nueva Cristiandad. Apuntes para una teología de nuestro tiempo», Segunda Edición, p. 8, son de aplicación a nosotros, los cursillistas? [19]. 

«La historia de la vida de Eduardo Bonnín –escribe Eduardo Suárez del Real en «Eduardo Bonnín un aprendiz de cristiano», p. 18– se va desenvolviendo, a través de sus respuestas, a lo largo de diez conversaciones/capítulos que siguen un orden lógico pero no cronológico. Al principio de cada entrevista hay una entradilla que simplemente pretende contextualizarla y servir como hilo conductor del relato [...]». 

Al optar por un orden lógico y no cronológico, –orden cronológico que viene impuesto por la unidad biográfica o autobiográfica– priva al lector de poder conocer y comprender los hechos en el momento en que sucedieron, por qué sucedieron y cómo sucedieron. Comprendo que se trata de una entrevista ¿«biográfica» o «autobiográfica»? y  no de una historia, pero ...  son datos de sumo interés que se hurtan al lector y a la historia.
 

            A mí, y supongo que a ti te gusta tener siempre muy presente nuestra historia y nuestras raíces porque los pueblos sin memoria están condenados a morir o dicho con palabras del filósofo Santayana: «la persona que ignora la historia está condenada a repetirla».           

Arsenio Pachón, Secretariado Diocesano de Cursillos de Cristiandad de Mallorca, cuando habla del «Estudio del Ambiente», considera «que es preciso y necesario extraer del  archivo  de  la  memoria  histórica  lo  que  significó  la  expresión  física de “lo primero”» [20]. 

                              1.             Al «Estudio del Ambiente» le dedico otro documento de la mano de voces grandes y otras autorizadas. 

2.            «Uno de  los peligros evidentes de los jóvenes de hoy –escribe Miguel García de Madariaga, testigo en la Causa de Canonización de Manuel Aparici–, y no tan jóvenes, es la crisis de la memoria histórica. Es muy juvenil y creo que no es bueno, el creer que la historia empieza con nosotros» [21]. 

Yo no he extraído nada de la memoria histórica, sino que he acudido a esas voces grandes del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, entre ellas la de Eduardo, Francisco Forteza, etc. de las que habla Arsenio Pachón, y a otras muy autorizadas. 

Amalia González (Vigo) y Guillermo J. Morado (Mondariz) en carta a «Alfa y Omega»  Núm. 608, de fecha 25 de Septiembre de 2008 empleaban esta expresión: «[…] En nombre de la mal llamada Memoria Histórica […]». Y terminaban así la carta: «Como recordaba el gran Mingote [dibujante humorista en ABC, diario español de tirada nacional], “lo malo de tener memoria histórica es que no todos recordamos lo mismo”». 

Días antes,  Xavier Pericay, Escritos, en la tercera página de ABC, Viernes 19 de Septiembre de 2008, escribía:  «Como  la memoria es muy traicionera –y no sólo la llamada “memoria histórica”– […]». 

Por su parte, Fernando García de Cortázar, jesuita bilbaíno, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Deusto y miembro de la Real Academia de la Historia, escribía en ese mismo Diario: «[…] Es que no existe la memoria histórica, la memoria hace referencia a algo subjetivo, mientras que la historia tiene pretensión científica. Muchas veces este intento de creación suena a intoxicación de […]» [22]. 

            No se trata, pues, de hablar muy alto, sino de hablar muy claro, «porque los hechos no dejan de existir por el sólo hecho de que los ignores [los ignoremos] (Aldo Huxley)», Y muy claro hablan, en este trabajo las voces grandes del Movimiento y otras muy autorizadas.  

Estos son los hechos. No se trata de apreciaciones subjetivas, sino de hechos probados, incuestionables expuestos por los citados. Están en los libros. 

Ahora es tu turno. ¿Tú que opinas? La hora de las voces grandes y otras  autorizadas ya ha pasado. Pero antes permíteme decirte, por si te puede ayudar en tu toma de decisiones, que en todos mis trabajos siempre he seguido los consejos de Eduardo. 

«Nunca había admitido ciegamente lo que se me decía. Yo siempre he dicho –le dice a Eduardo  Suárez del Real-, y  no me cansaré de repetir, que no quiero creer lo que puedo saber» [23] …«[...] Si queremos ser cristianos en ejercicio –escribe Bonnín en "Vivir la Verdad y de la Verdad", tan sólo estamos obligados a creer lo que no podemos saber [...]», que recoge Alberto Monteagudo («serio investigador de las fuentes y del desarrollo del espíritu y criterio de la comunidad», se lee en Catholic.net [24]) en «Volviendo a las Fuentes», de Alberto Monteagudo, en el Apartado Secretariado de Eduardo Bonnín y Francisco Forteza, p. 88. 

«[…] Es elemental –escribe Alberto en “Bebiendo en las Fuentes», Junio de 2009, p. 183 , al hablar del Carisma del Movimiento– que cada uno busque por sí mismo. Ni siquiera porque lo diga Eduardo Bonnín hay que aceptarlo de una». 

            Yo hago mías las palabras de Carlos Mántica en «Para caminar en Cursillos de Cristiandad», Secretariado Nacional de Cursillos de Cristiandad, Madrid, 1981, con Prólogo de Sebastián Gayá: «Nos adentramos en el tema –escribe– sin prejuicios, sin argumentos a favor o en contra, dejando que el lector saque sus propias conclusiones […]», p. 36. 

La respuesta, por tanto, la has de buscar tú y ello sin tener miedo a la verdad. 

«Nadie debe tenerle miedo a la verdad –decía el entonces Alcalde de Madrid (España) Excmo. Sr. Don Alberto Ruiz-Gallardón–,  si es la que ellos nos han contado. Si alguno está preocupado será aquel que ... » [25]

«[…] El saber el “por qué” de las cosas, le da más significado y vida a todo lo que podemos hacer, no sólo en el Movimiento, sino en todas las fases de nuestra vida  –escribe Juan Ruiz en el Boletín de Febrero de 2007–». 

 

Carlos Peinó Agrelo

Peregrino. Cursillista. Ex-Notario Adjunto Tribunal Eclesiástico (Archidiócesis de Madrid, España) Causa de Canonización de Manuel Aparici. Colaborador en la redacción de la Positio super virtutibus, Ex-Vice Postulador de su Causa, etc. 



[1]  «Cursillos de Cristiandad. El mensaje, el origen, una experiencia», p. 125 (en adelante CC).

[2]  «Llorad sobre vuestros hijos. L. 23,28. I Los Movimientos y Comunidades Eclesiales (Específicamente Cursillos de Cristiandad» (en adelante LLSVH).

[3]  CC.p. 296.

[4]  «Carisma Fundacional e Ideas Fundamentales del MCC. Contrastes y Coincidencias», p. 14.

[5]  «Signos de Esperanza. Retrato de siete movimientos eclesiales». Ediciones San Pablo.1998. España, p. 54  (esta edición está descatalogada como también lo estála Edición Italiana).

Guillermo Bibiloni, por ejemplo, hace también referencia a Ellermeier pero no lo hace con las mismas palabras. Escribe: «Un fenómeno histórico sólo puede ser captado adecuadamente cuando se hace luz sobre los inicios» («Historia de los Cursillos de Cristiandad. Mallorca, 1944-2001». Colección: CURSILLOS DE CRISTIANDAD. Dirección: Jesús R. Valls. Fundación Eduardo Bonnín Aguiló. Cursillos de Cristiandad. LIBROSLIBRES. Primera edición: Abril 2002, p. 32.

Tampoco lo hace Osvaldo Meloni en «Apuntes de las Terceras Conversaciones de Cala Figuera, Cursillos de Cristiandad», Mallorca 2011. Escribe: «[…] Como cuando Ellermeyer (lo escribe así) dijo: “un evento histórico importante sólo puede entenderse propiamente si se iluminan sus principios”» (Catholic.net).

[6]  «Eduardo Bonnín un aprendiz de cristiano». Colección: CURSILLOS DE CRISTIANDAD. Dirección: Jesús R. Valls. Fundación Cursillos de Cristiandad. LIBROSLIBRES. Segunda edición revisada: Marzo de 2002, p. 47 (en adelante EBAC).

[7]  «Isaís. Jeremías» escrito por Luis Alonso Schökel, José Luis Sucre, Stanislas Breton, E. Zurro. Ante-cedentes. 1. Culturas Circundantes. Ediciones Cristiandad, S.L. Segunda Edición 1987, p. 30.

[8]  https://www.google.es/. PDF OCR  Document-Movimiento de Cursillos de Cristiandad Arequipa

www.mcc-arequipa.org/Documentos%20PonenciasVII%20Encuent …y

PDF Ver Pontificium Consilium Pro Laicis-MCC Argentina www.argentinamcc.com.ar/encuentros/plenario 1113/pontificium.pdf

[9]  De su Mensaje para las VXII Jornada Mundial dela Juventud. En Castelgandolfo el 25 de Julio de 2001.

[10] «Alfa y Omega» . Semanario Católico de Información editado por la Fundación San Agustín, Arzobispado de Madrid, España, de fecha 1 de Mayo de 2014, p. 26 (en adelante «Alfa y Omega»).

[11]  Catholic.net.

Cita como ponentes al Rvdo. Don Antonio Pérez Ramos, Consiliario Diocesano de Cursillos de Cristiandad de Mallorca, Juan Ruiz, Bartolomé Arrom, Ramón Armengol, Antonio Punyed, Presidente del Secretariado Nacional del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de San Salvador, Jesús Valls y al Padre Bernardo Varga.

[12]  Conferencia pronunciada en Córdoba por Mons. Saiz Meneses el 10 de Noviembre de 2005 con ocasión de la celebración por parte dela Diócesis de las Bodas de Oro del MCC. Edición EDIBESA. Madrid 2006, pp. 232-272.

[13]  Página Web de Editorial De Colores. Videos de charlas de Eduardo Bonnín. Volver a las Raíces del MCC. FEBA – 22 sec – 20 Marzo 2006 y página Web «Cursillos de Cristiandad. Secretariado Nacional de Chile. Volver a las raíces del Movimiento de Cursillos de Cristiandad». Google videos de fecha 16 de Abril de 2011.

[14]  «I Conversaciones de Cala Figuera», 19-21 de Agosto de 1994, p. 28.

[15]  «El pensamiento de Eduardo Bonnín y del Secretariado Diocesano de Mallorca. Colección: Volviendo a las Fuentes. A partir del IV Encuentro Mundial del MCC. Cursillos de Cristiandad. Mallorca».

[16]  «Cristianismo sin … » publicado en El PAÍS, diario español de tirada nacional, de fecha 6 de Noviembre de 1999.

[17]  «Historia de la Juventud de Acción Católica». (Texto mecanografiado sin fecha ni firma, si bien, por su estilo, contenido, etc. puede afirmarse que es de Manuel Aparici, Carpeta 4).

[18]  CC p. 213.

[19]  «Biblioteca de Autores Cristianos (BAC)». Madrid-1968.

[20]  «Cursillo de Cristiandad. “Luz y Sal en el Mundo”. Ultreya Regional USA: Región 11 (California-Nevada-Hawai), 9 de Octubre de 2004. 60º Aniversario. “Carisma Fundacional”».

[21]  SIGNO de fecha 5 de Enero de 1965.

[22]  ABC, diario español de tirada nacional, de fecha 28 de Octubre de 2008, p. 67 (en adelante ABC).

[23]  EBAC p. 32.

[24]  http://es.catholic.net/laicos/744/2326/artículophp?id=42848

[25]  Sara Medialdea en ABC de fecha 18 de Junio de 2011, p. 18.


Publicado por verdenaranja @ 23:35  | Movimientos
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El domingo, 10 de mayo de 2015, el papa Francisco rezó la oración del Regina Coeli desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico, ante una multitud que le atendía en la Plaza de San Pedro. Dirigiéndose a los fieles y peregrinos venidos de todo el mundo, que le acogieron con un largo y caluroso aplauso, el Pontífice argentino les dijo: (ZENIT.org)

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El Evangelio de hoy --Juan, capítulo 15-- nos conduce al Cenáculo, donde escuchamos el mandamiento nuevo de Jesús, dice así: “Este es mi mandamiento, que os améis los unos a los otros como yo os he amado”. Y, pensando en el sacrificio de la cruz ya inminente, añade: “Nadie tiene un amor más grande que éste: dar la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando”. Estas palabras, pronunciadas durante la Última Cena, resumen todo el mensaje de Jesús; es más, resumen todo lo que Él ha hecho: Jesús dio la vida por sus amigos. Amigos que no le habían entendido, que en el momento crucial le abandonaron, traicionaron y renegaron. Esto nos dice que Él nos ama, a pesar de no merecer su amor. Así nos ama Jesús.

De esta manera, Jesús nos muestra el camino para seguirle, el camino del amor. Su mandamiento no es un simple precepto, que siempre es algo abstracto o ajeno a la vida. El mandamiento de Cristo es nuevo porque Él fue el primero en realizarlo, le dio carne, y así la ley del amor se escribe una vez y para siempre en el corazón del hombre. Y ¿cómo está escrita? Está escrita con el fuego del Espíritu Santo. Y con este mismo Espíritu, que Jesús nos da, también podemos caminar nosotros por este camino.

Es un camino concreto, un camino que nos lleva a ir más allá de nosotros mismos para llegar a los demás. Jesús nos enseñó que el amor de Dios se realiza en el amor al prójimo. Los dos van juntos. Las páginas del Evangelio están llenos de este amor: adultos y niños, cultos e ignorantes, ricos y pobres, justos y pecadores, todos han tenido acogida en el corazón de Cristo.

Por lo tanto, esta Palabra de Dios nos llama a amarnos los unos a los otros, aunque no siempre nos entendamos, no siempre estemos de acuerdo... pero es precisamente ahí donde se ve el amor cristiano. Una amor que se manifiesta aunque haya diferencias de opinión o de carácter, pero el amor es más grande que estas diferencias. Y este es el amor que nos enseñó Jesús. Es un amor nuevo, porque está renovado por Jesús y su Espíritu. Es un amor redimido, liberado del egoísmo. Un amor que da alegría a nuestro corazón, como Jesús mismo dice: “Os he dicho estas cosas para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea completo”.

Es precisamente el amor de Cristo, que el Espíritu Santo derrama en nuestros corazones, el que cumple cada día prodigios en la Iglesia y en el mundo. Son muchos pequeños y grandes gestos que obedecen el mandamiento del Señor: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”. Gestos pequeños, de cada día, gestos de cercanía a un anciano, a un niño, a un enfermo, a una persona sola y en dificultad, sin hogar, sin trabajo, inmigrante, refugiada... Gracias a la fuerza de esta Palabra de Cristo, cada uno de nosotros puede ser cercano al hermano y a la hermana que se encuentra. Gestos de cercanía, de proximidad. En estos gestos se manifiesta el amor que Cristo nos enseñó.

Que nuestra Madre Santísima nos ayude, para que en la vida cotidiana de cada uno de nosotros el amor a Dios y el amor al prójimo siempre estén unidos.

Al término de estas palabras, el Santo Padre rezó la oración del Regina Coeli. Y al concluir la plegaria mariana, llegó el turno de los saludos que tradicionalmente realiza el Papa:

Queridos hermanos y hermanas,

Saludo a todos ustedes, familias, grupos religiosos, asociaciones y peregrinos provenientes de Italia y de muchas partes del mundo, en particular de Madrid, de Puerto Rico y de Croacia. Saludo a los fieles de Guidonia y Portici; a los grupos escolares de Carrara, Bitonto y Lecco. Un pensamiento especial para los jóvenes de la diócesis de Orvieto-Todi, acompañados por su pastor, monseñor Tuzia: ¡sean cristianos valientes y testigos de esperanza!

Saludo al Cuerpo Forestal del Estado, que organiza la fiesta nacional de las Reservas Naturales para el redescubrimiento y el respeto de las bellezas de la creación; a los participantes en el congreso promovido por la Conferencia Episcopal Italiana en apoyo de una escuela de calidad y abierta a las familias; a la delegación de mujeres de la “Komen Italia”, una asociación para la lucha contra los tumores del pecho; y a cuantos han participado en la iniciativa a favor de la vida que tuvo lugar esta mañana en Roma: es importante colaborar juntos para defender y promover la vida.

Francisco también quiso dedicar unas palabras de gratitud y afecto a todas las madres:  

Y, hablando de vida, hoy en muchos países se celebra el día de la madre. Recordamos con gratitud y afecto a todas las madres. Ahora me dirijo a las madres que están aquí en la Plaza. ¿Hay? ¿Sí? ¿Hay madres? ¡Un aplauso para ellas, para las madres que están en la Plaza! Y que este aplauso abrace a todas las madres, a todas nuestras queridas madres: aquellas que viven con nosotros físicamente, y también aquellas que viven con nosotros espiritualmente. Que el Señor las bendiga a todas, y que la Virgen, a quien está dedicado este mes, las custodie.  

Como de costumbre, el Pontífice concluyó su intervención diciendo:

Les deseo a todos un buen domingo, un poco caluroso... Y por favor, no se olviden de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta pronto!

(Texto traducido y transcrito del audio por ZENIT)

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(IDV)


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Reflexión de monseñor Héctor Aguer, arzobispo de La Plata, en el programa "Claves para un Mundo Mejor" (9 de mayo de 2015) (AICA)
Del genocidio armenio al genocidio del siglo XXI

Es un gran gusto para mí, queridos amigos, estar con ustedes todos los sábados mediante estas cámaras de “Claves para un Mundo Mejor”. Quiero hablarles de un tema muy serio, de especial gravedad, me refiero al genocidio armenio, porque hace pocos días se ha cumplido el centenario de esta tragedia.

La palabra genocidio asusta un poco. Todos hablamos de la Shoá como el genocidio de los judíos eliminados por el régimen de Hitler, pero ha habido otros genocidios. El Papa Francisco ha usado esa palabra precisamente refiriéndose a ese caso y ha celebrado en la Basílica de San Pedro junto con los obispos armenios.

¿Qué es un genocidio? Si ustedes buscan en el Diccionario de la Real Academia Española se encuentran con que genocidio está definido como la eliminación de un gran número de personas por razones étnicas, políticas o religiosas. Este es un caso de persecución religiosa, porque el pueblo armenio es masivamente cristiano, católico u ortodoxo; es una nación cristiana. A propósito, cuando Jesús se despedía de los Apóstoles les dice “hagan que todos los pueblos sean discípulos míos”: el pueblo armenio es originalmente cristiano.

¿En que ha consistido este genocidio? El Imperio Otomano, durante la Primera Guerra Mundial, arrasó con el pueblo armenio. Hubo un millón quinientos mil muertos. Fueron eliminados por su fe cristiana y por el propósito del Imperio de ampliar su territorio. El Imperio Otomano era oficialmente musulmán; todos sabemos que ha pasado a lo largo de la Historia, antes y después.

Además, también en estos días, se cumplía el aniversario del Genocidio Sirio, contemporáneamente ya que fue en 1915. De éste, lamentablemente, se habla mucho menos. Yo he participado de la Pascua en la Iglesia Sirio Ortodoxa de Antioquia aquí en La Plata y hemos hecho un homenaje, junto con el Obispo Ortodoxo, a los mártires de Siria, que también fueron cerca de un millón.

El Santo Padre Francisco ha dicho que el armenio ha sido el primer genocidio del Siglo XX. Hoy día, en el Siglo XXI está ocurriendo otro genocidio en Medio Oriente. En Siria otra vez, en Irak, en el norte de Libia, y otros lugares donde el extremismo islámico está eliminando a los cristianos, poniéndolos en esta disyuntiva: o abdican de su fe o reniegan de su fe cristiana o mueren, o son desterrados, etc.

Ustedes, amigos televidentes, se habrán enterado de lo que pasa en las costas de Libia donde hay una guerra civil en curso y bandas que trafican personas; les hacen pagar miles de dólares para embarcarlos en un “gomón”, algunos son más seguros y otros pequeños e inestables, con miles de personas que han terminado ahogadas en el Mar Mediterráneo. Recientemente he leído que en uno de esos “gomones” un grupo de musulmanes tiró a doce cristianos al mar.

En el sur de Italia están recibiendo generosamente a toda esa gente, pero son miles y miles. La Unión Europea calla, las Naciones Unidas calla. ¿Quién habla? Nosotros, habla la Iglesia, como siempre, y está muy bien porque estas cosas hay que denunciarlas. ¡Ocurre cuando se habla tanto de los derechos humanos!

Nosotros no podemos hacer nada desde acá, pero sí podemos rezar, rezar por estos nuevos mártires y por las poblaciones que están sometidas al terror. La Iglesia está teniendo mártires, como a lo largo de toda su historia, y nosotros no los podemos abandonar. Si bien materialmente no podemos hacer nada, podemos rezar por ellos y además en cierto modo alegrarnos, aunque parezca mentira, de que existan los mártires, hermanos que confiesan la fe hasta dar la propia sangre.

Pienso en ellos, y veo que nosotros somos a veces tan “ligeritos” en la fe que nos da vergüenza, nos da miedo decir que somos católicos y decirlo en esta sociedad donde reina la indiferencia y el egoísmo. No tenemos que achicarnos, no podemos encerrarnos en un ghetto, debemos decir que somos cristianos, que creemos en Jesús y que esta es la fe verdadera. Que todos se enteren de lo que les está pasando a tantos cristianos como nosotros. Tengámoslo en cuenta.

Mons. Héctor Aguer, arzobispo de La Plata

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Lunes, 11 de mayo de 2015

VI Domingo de Pascua por Mons. Enrique Díaz Díaz. San Cristóbal de las Casas,08 de mayo de 2015 (ZENIT.org)

Aprendiendo a amar

 

Hechos de los Apóstoles 10, 25-26. 34-35, 44-48: “El don del Espíritu también se ha derramado sobre los paganos”. Salmo 97: “El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad. Aleluya”. I San Juan 4, 7-10: “Dios es amor”. San Juan 15, 9-17: “Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos”.

¿Qué es lo más importante para ti en la vida? Como una cascada se suscitan miles de respuestas da acuerdo a las prioridades y valores de cada uno, pero de una u otra forma aparece el amor como motor del actuar y de la vida de todas las personas. Sin embargo una cosa es decir y otra muy diferente el hacer. Cuando se amplía un poco más la encuesta y se ponen otros parámetros, se descubre que el amor, que se decía tan importante, va quedando muy lejos de los principales valores. Las lecturas de este domingo quieren llevarnos a reflexionar sobre las bases importantes de un discípulo de Jesús y sus motivaciones para seguirlo. En los pocos versículos que leemos de la carta de San Juan, descubrimos la grandeza y profundidad del amor, pero de un amor que “no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó primero y nos envió a su Hijo”. Así cambia radicalmente la visión de quien ama como por obligación, la gran noticia es descubrirnos amados por Dios y como consecuencia de esa bella experiencia brota el amor a nuestros prójimos.

Como si nos hubiera dejado un tiempo para meditar el evangelio del domingo pasado, hoy retorna Jesús a profundizar la bella imagen de la vid. Cada elemento de esta comparación nos ayuda para la vida diaria y para mostrar nuestro crecimiento espiritual, pero se ha clavado en mi mente la expresión de Jesús: “Permanezcan en Mí”, porque se repite como un estribillo. Mentalmente contemplo las ramas de una vid y me imagino toda la vida y dinamismo que llevan por dentro. Exteriormente parecen impasibles e inmóviles, poco se puede detectar su crecimiento; pero en su interior ¡cuánta vida tienen! ¡Cómo reciben la savia que brota de la raíz, se alimentan de ella y la hacen circular para generar nueva vida! Pero a su vez también reciben energía desde sus ramas y de sus hojas. Un incesante movimiento desde el tronco hasta la última ramita y viceversa. Y sin embargo parece que no pasa nada, no hay escándalo, no hay ruido, pero sí una actividad que da mucha vida. Es el ejemplo más bello para el verdadero discípulo de Jesús: recibir su vida, fortalecerse, llenarse de ella y siempre continuar transmitiéndola. Así, frente a los hermanos se puede adoptar la bella actitud de dar y recibir al igual que se hace de Jesús. ¿Cómo es mi “permanecer” con Jesús? ¿Un estático y cómodo situarme en la Iglesia, en la sociedad y en la comunidad? ¿Recibo y doy vida?

La unidad y el servicio como distintivo del cristiano ya llenarían la vida, pero Jesús quiere cimentar bien a sus discípulos, amplía mucho más nuestro horizonte y nos lanza en una nueva perspectiva: el amor. Pero, ¿qué es el amor? En días de devaluación de muchas cosas, hay una que sobresale por su gran caída y confusión: el amor. Está tan devaluado que a cualquier cosa se le llama amor, aunque no tenga nada que ver con un verdadero amor: al sexo, al compañerismo, a la atracción, a la necesidad, etc. Jesús nos enseña lo que es el verdadero amor: “dar la vida por sus amigos”. No es solamente el sentirse a gusto, que en un momento pasa; no es la atracción, que puede convertirse en hastío; no es la necesidad de alguien o el miedo a la soledad. Es buscar la felicidad del otro.

Frente a modelos que caducan o son muy limitados, Jesús se nos propone como el único modelo: “ámense como Yo los he amado” y nos ha amado cuando aún no lo conocíamos, y nos ha amado cuando vivíamos en pecado y nos ha amado a pesar de nuestras traiciones e infidelidades. No es el amor condicionado de padres o novios: “Si de veras me quieres, tienes que hacer mi capricho…” o “Si no haces lo que yo digo, ya no te quiero…” No, es amar a la otra persona y buscar su felicidad. Si de verdad amáramos, no se terminarían tantas amistades por un simple enojo; no se dividirían las familias porque los hijos se sienten solos o sus padres no saben cómo acercarse a ellos; no se divorciarían tan fácil las parejas tan sólo porque no es el otro como ellos esperaban. El verdadero amor va mucho más allá y Jesús nos enseña todo el valor que tiene. Es el primer, principal y único mandamiento. ¿Cómo lo estamos cumpliendo? ¿Nos distinguimos los cristianos por saber amar?

Las palabras que hoy escuchamos de Jesús son de fuerte inspiración y presentan no sólo su programa de vida y una motivación para cada uno de nosotros, sino nos explican toda su actividad, sus palabras, su abajamiento, su cruz y su resurrección: “Como el Padre me ama, así los amo Yo”. Este texto nos devela el secreto y motivo último que ha impulsado y guiado toda su vida. Es como un gran circuito que comienza con el amor del Padre, que continúa con el mismo Jesús, nos abraza a nosotros con su amor, nos impulsa a amarnos los unos a los otros y nuevamente vuelve al ámbito amoroso del Padre. Es mandamiento, es cierto, pero mucho más que mandamiento es la experiencia de sentirse amado y no poder ahogar dentro de nosotros mismos esa fuerza que inspira y da el mismo Jesús. Muy lejos de los amores egoístas e interesados en que nos movemos ordinariamente los humanos. Pero debemos experimentar este gran amor, que no crea servidores, que no esclaviza, que libera y da vida.

Dos últimas características de este amor de Jesús que mucho ha destacado el Papa Francisco: nos lleva a una alegría plena y nos ha elegido gratuitamente. Quizás los cristianos hemos pensado muy poco en la alegría de Jesús, pero es una de las señales de su presencia en nosotros. La alegría es la sonrisa de Dios en nuestras vidas. Es muy triste que a veces se identifique a los cristianos con rostros marchitos, personas aburridas y aguafiestas. El cristiano debe tener la mayor alegría en su corazón al reconocerse amado por Jesús. Pero este amor, no es en base a sus propios méritos, Jesús nos lo otorga gratuitamente y Él nos ha elegido a nosotros. Somos sus preferidos. Por eso la extensión de ese amor debería nacer espontánea: el amor a los hermanos. Y no el amor color de rosa, sino el amor del compromiso y de la entrega, el amor fiel. Es bellísimo este pasaje y ojalá, más que estudiarlo, en este día lo viviéramos en presencia de Jesús. Lo dialogáramos en íntimo coloquio con Él. Abriéramos nuestro corazón y nos dejáramos amar. Así aprenderíamos a amar.

Dios, Padre nuestro, que en Jesús de Nazaret, nuestro hermano, nos has manifestado tu amor, gratuito y universal, concédenos experimentar este gran amor y hacerlo vida a favor de nuestros hermanos. Amén.


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Fiesta de la Virgen del Rosario de Fátima, patrona de la diócesis de San Francisco

Carta de monseñor Sergio O. Buenanueva, obispo de San Francisco, para ser leída en las Misas del fin de semana del 9 y 10 de mayo de 2015

A todos los fieles y comunidades católicas de la Diócesis de San Francisco
Queridos hermanos y hermanas:


El próximo miércoles 13 de mayo celebramos a nuestra patrona: la Virgen del Rosario de Fátima.

Conocemos la historia: en 1917 -plena guerra mundial- la Virgen se aparece a tres niños pastores en un rincón olvidado de Portugal.

María buscó las periferias del mundo, porque desde allí -al decir del papa Francisco- se ve mejor la realidad. Se la ve con los ojos de los pobres, que son también los ojos de Dios. Desde allí, María ofreció al mundo un mensaje de reconciliación y de fraternidad en nombre de Jesucristo.

Es bueno recordar estas cosas para motivarnos a vivir esta fiesta de nuestra Iglesia diocesana como un momento fuerte para dejarnos también nosotros sorprender por el Evangelio que resplandece en el rostro de Nuestra Señora.

La celebración diocesana central tendrá lugar en San Francisco, a partir de las 19:00 hs con la llegada de la cruz de “San Damián” a la parroquia “Cristo Rey”, bendecida por el papa en la JMJ de Río y confiada a los jóvenes argentinos. Desde allí iremos en caravana hasta la catedral donde celebraremos la Eucaristía a partir de las 20:00 hs.

Invito a todos los fieles de la diócesis a participar, en la medida de sus posibilidades. De manera especial, a las comunidades de la ciudad de San Francisco.

Es una fiesta de toda la diócesis. Por eso, en cada parroquia, la celebración eucarística, el rezo del Rosario y la misma Liturgia de las Horas nos podrán ayudar a expresar visiblemente nuestro ser Iglesia diocesana en comunión, viva y misionera.

En este año en el que queremos mirar con gratitud la siembra de Dios en el campo de nuestra diócesis, que la Virgen del Rosario de Fátima nos ayude a tener sus mismos sentimientos, para repasar en el corazón la obra de Dios.

Recemos unos por otros. Que la Virgen los guarde.

Mons. Sergio O. Buenanueva, obispo de San Francisco


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Domingo, 10 de mayo de 2015

Texto completo de la catequesis del Papa en la audiencia del miércoles 6 de mayo de 2015 (ZENIT.org)

¡Queridos hermanos y hermanas!

En nuestro camino de catequesis sobre la familia tocamos hoy directamente la belleza del matrimonio cristiano. Esto no es simplemente una ceremonia que se hace en la iglesia, con las flores, el vestido, las fotos... El matrimonio cristiano es un sacramento que tiene lugar en la Iglesia, y que también hace la Iglesia, dando inicio a una nueva comunidad familiar.

Es lo que el apóstol Pablo resume en su célebre expresión: «Este es un gran misterio: y yo digo que se refiere a Cristo y a la Iglesia». Inspirado por el Espíritu Santo, Pablo afirma que el amor entre los cónyuges es imagen del amor entre Cristo y la Iglesia. ¡Una dignidad impensable! Pero en realidad está inscrita en el diseño creador de Dios, y con la gracia de Cristo innumerables parejas cristianas, aún con sus límites, sus pecados, lo han realizado.

San Pablo, hablando de la nueva vida en Cristo, dice que los cristianos –todos— están llamados a amarse como Cristo los ha amado, es decir, “sometidos los unos a los otros”, que significa al servicio los unos de los otros. Y aquí introduce la analogía entre las parejas marido-mujer y la de Cristo-Iglesia. Está claro que se trata de una analogía imperfecta, pero debemos comprender el sentido espiritual que es altísimo y revolucionario, y al mismo tiempo sencillo, a la mano de cada hombre y mujer que se encomienda a la gracia de Dios.

El marido –dice Pablo— debe amar a la mujer “como al propio cuerpo”; amarla como Cristo “ha amado a la Iglesia y se ha dado a sí mismo por ella”. ¿Pero maridos que estáis aquí presentes, entendéis esto? Amar a la propia mujer como Cristo ama a la Iglesia. ¡Esto no es broma, es serio! El efecto de este radicalismo de la dedicación pedida al hombre, por el amor y la dignidad de la mujer, sobre el ejemplo de Cristo, debe haber sido enorme, en la misma comunidad cristiana.

Esta semilla de la novedad evangélica, que restablece la reciprocidad originaria de la dedicación y del respeto, ha madurado lentamente en la historia, pero al final ha prevalecido.

El sacramento del matrimonio es un gran acto de fe y de amor: testimonia la valentía de creer en la belleza del acto creador de Dios y de vivir ese amor que empuja para ir siempre más allá, más allá de sí mismo y también más allá de la familia. La vocación cristiana a amar sin reservas y sin medida es lo que está en la base también del libre consentimiento que constituye el matrimonio.

La Iglesia está plenamente implicada en la historia de cada matrimonio cristiano: se edifica en sus logros y sufre en sus fracasos. Pero debemos interrogarnos con seriedad: ¿aceptamos hasta el fondo, nosotros mismos, como creyentes y como pastores también, esta unión indisoluble de la historia de Cristo y de la Iglesia con la historia del matrimonio y de la familia humana? ¿Estamos dispuestos a asumir seriamente esta responsabilidad, es decir, que todo matrimonio va en el camino del amor que Cristo tiene a la Iglesia? ¡Esto es grande!

En esta profundidad del misterio de criaturas, reconocido y restablecido en su pureza, se abre un segundo gran horizonte que caracteriza el sacramento del matrimonio. La decisión de “casarse en el Señor”, contiene también una dimensión misionera, que significa tener en el corazón la disponibilidad para hacerse transmisor de la bendición de Dios y de la gracia del Señor para todos. De hecho, los esposos cristianos participan en cuanto esposos a la misión de la Iglesia. ¡Y se necesita valentía para eso, eh! Por esto cuando yo saludo a los recién casados, digo: “¡He aquí los valientes!” Porque se necesita valentía para amarse así, como Cristo ama a la Iglesia.

La celebración del sacramento no puede dejar fuera esta corresponsabilidad de la vida familiar en lo relacionado con la gran misión de amor de la Iglesia. Y así la vida de la Iglesia se enriquece cada vez más de la belleza de esta alianza matrimonial, como también se empobrece cada vez que es desfigurada. ¡La Iglesia, para ofrecer a todos los dones de la fe, del amor y de la esperanza, necesita también de la valiente fidelidad de los esposos a la gracia del sacramento! El pueblo de Dios necesita de su camino cotidiano en la fe, en el amor y en la esperanza, con todas las alegría y las fatigas que este camino implica en un matrimonio y en una familia.

La ruta está marcada así siempre, es la ruta del amor: se ama como ama Dios, para siempre. Cristo no cesa de cuidar a la Iglesia, la ama siempre, la cuida siempre, como a sí mismo. Cristo no cesa de quitar del rostro humano las manchas y las arrugas de cualquier tipo. Es co_nMovedora y muy bonita esta irradiación de la fuerza y de la ternura de Dios que se transmite de pareja a pareja, de familia a familia. Tiene razón san Pablo: ¡esto es precisamente un misterio grande! Hombres y mujeres, lo bastante valientes como para llevar este tesoro en los vasos de barro de nuestra humanidad, estos hombres y mujeres que son un recurso esencial para la Iglesia, también para todo el mundo.

¡Dios les bendiga mil veces por esto! Gracias.

Texto traducido y desde el audio transcrito por ZENIT

(RL) (IDV)


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S?bado, 09 de mayo de 2015

Información recibida de Carlos Peinó Agrelo, Peregrino. Cursillista. Ex-Notario Adjunto Tribunal Eclesiástico (Archidiócesis de Madrid, España) Causa de Canonización de Manuel Aparici. Colaborador en la redacción de la Positio super virtutibus, Ex-Vice Postulador de su Causa, etc.


LOS JÓVENES OBREROS OCUPABAN EN EL CORAZÓN DE MANUEL APARICI UN LUGAR MUY QUERIDO 

 

  1. I.            CONSTITUCIÓN DEL SECRETARIADO DE LAS JUVENTUDES OBRERAS 

            «La II AsambleaNacional celebrada en Zaragoza en octubre de 1930, entre los días 8 y 11, se dividió en tres secciones dedicadas por separado a la Piedad, Estudio y Acción. En la Secciónde Estudio se acordó la constitución de Secretariados independientes para la dirección de las Juventudes campesinas, obreras y marineras, dependientes del Consejo Central. Se ratificó con esto la unidad de la Obra» [1]. 

          II.       MANUEL APARICI Y EL APOSTOLADO OBRERO 

            «Otra de las grandes preocupaciones del Vicepresidente [del Consejo Superior de los Jóvenes de Acción Católica Manuel Aparici en 1933] –declara Manuel Martínez Pereiro– fue la de atender el apostolado obrero, sobre la base de mantener hasta el máximo posible la unidad dela Juventud Católica, sin perjuicio de adaptarse también a las particularidades del mundo social en que se viviese. Se consideraba muy conveniente insistir sobre la idea de unidad, más entre los jóvenes, dada la inclinación nacional a la división. En la realidad teníamos Centros Mineros en Asturias y Palencia, y Marineros en Galicia.

            »Fuera dela Juventud Católicaexistían Juventudes Obreras, unas fundadas por el P. Feliz S.J. y otras dentro de Asociaciones Obreras Católicas, como en Valencia, y que en total, creo que no llegaban a la decena. Se les invitó para que se incorporaran a la organización general respetándoles las banderas y las insignias, pero el intento no llegó a buen fin.

            »Manuel Aparici no cejó en su empeñó e intentó formar un grupo presidido por un linotipista de EL DEBATE: Eligio Gómez Ríos, pero fue fusilado en 1936 igual que otros trabajadores de aquella empresa.

            »El deseo de Manuel Aparici de evitar en lo posible la prematura desunión de los españoles y procurar una mayor armonía entre ellos le movió a enviar un representante al Congreso de Padres de Familia celebrado en Covadonga en 1934 para proponerles que tratasen de evitar la creación, que se había iniciado, de asociaciones juveniles y hasta infantiles de carácter político, procurando orientarlas hacia otras de tipo apostólico».

 

          III.     ELIGIO GÓMEZ RÍOS, VOCAL OBRERO DEL CONSEJO SUPERIOR Y MÁRTIR. FUE QUIEN INICIO EL MOVIMIENTO OBRERISTA EN   LA ACCIÓN CATÓLICA

 

            «Casi un obrero, un muchacho sencillo, con una excelente preparación técnica, con una estupenda capacidad de trabajo y al mismo tiempo con una ardorosa inquietud apostólica, fue Eligio Gómez Ríos –escribe SIGNO de fecha 3 de Mayo de 1951–. Se había educado en el Colegio de Huérfanos del Sagrado Corazón de Jesús y trabajaba en Madrid como linotipista de “El Debate” –aquel monumento del periodismo español–. En la empresa se distinguía por su excelente rendimiento. Pero Eligio no quería conformarse con una vida fácil y silenciosa. Él conocía como nadie los problemas de la clase trabajadora, y a su solución quiso consagrarse. Para ello comenzó asistiendo a los cursos del Instituto Social Obrero, de la Asociación CatólicaNacional de Propagandistas. Y cuando se hubo formado en los conocimientos teóricos indispensables, comprendió la urgente necesidad de acudir en socorro de aquella juventud obrera que aprendía a blasfemar en las calles y en los talleres. Eligio fue quien inició el movimiento obrerista en nuestra Obra. Vocal Obrero del Consejo Superior, la actual J.O.A.C. es posible, en gran parte, gracias a sus desvelos» [2].

 

          IV.      DEL APOSTOLADO DE MANUEL APARICI CON LOS OBREROS

                    DICEN LOS TESTIGOS EN SU CAUSA DE CANONIZACIÓN

 

*          «Manuel Aparici, desde el Centro juvenil de la Parroquia de San Jeróni-mo [año 1928], donde abundaban jóvenes de la alta sociedad madrileña –declara José Ángel Ayala Galán–, tuvo especial empeño en incorporar a muchachos de humildísima condición, que empezando por participar en las escuelas nocturnas, los iba integrando poco a poco en la plena vida del Centro, tanto en los actos litúrgicos como los Círculos de Estudio de un cualificado nivel cultural. Procuraba proporcionarles y conseguirles una mejor situación social y económica con la colaboración de quienes podían hacerlo.

»Insistía mucho en que la Fesin obras no tiene valor ninguno, no es verdadera, por lo que estoy convencido de que su entrega a los demás lo hacía por un profundo amor a Dios y al prójimo porque en él veía a Dios hecho hombre; lo manifestaba con estas palabras: “El que no ve en el sufrimiento del hombre el sufrimiento de Cristo, no ve a Cristo”» [3]. 

            *          «Una de aquellas noches en que salíamos a pasear con Manolo por el Cantón Grande deLa Coruña –afirma José Luis López Mosteiro–, nos hablaba del Apostolado Obrero, regañándonos, amorosamente, porque –decía– teníamos enLa Coruña un poco abandonado esta parcela. Alguien, creo que fui yo mismo, le dijo: ¡Es muy difícil trabajar en este campo aquí, en que no está muy clara la capacidad obrera deLa Coruña!

            »Sonrió, Manolo. Aspiró, un poco, su gesto y sus palabras, y nos dijo: «No inventéis disculpas. Es cosa del corazón. Hay que amar fuertemente, a todos. Si os flaquea el corazón, en algún momento, pedidle prestado su corazón a Cristo y os inundaréis de amor».

            »Y remataba “el quite”: “Para amar como Cristo hay que ser como Cristo. Caminad en la Caridad, a ejemplo de Cristo”» [4].

 

            *         «Yo –asegura Carlos Rey Aparicio Cf.– he sido testigo de su preocupación por la formación religiosa y porque los jóvenes se empleasen [...] en conocer y aplicar la doctrina social, basándose en las Encíclicas de los Papas, para elevar la dignidad de la clase obrera: se puede comprobar en sus artículos de la revista LA FLECHA, ya desde 1933. Sus temas concretos los titulaba: “Estampas naturales”, preocupándose de los diversos estamentos de la clase obrera, como los mineros, trabajadores de la siderurgia y demás profesiones de la clase obrera [...]. Estoy plenamente convencido que esto lo hizo por amor a Dios y porque veía a Cristo presente en los demás [...]» [5]. 

            *          «Por mi experiencia personal –dice Salvador Sánchez Terán, Presidente Nacional de la Juventudde Acción Católica cuando Manuel Aparici era Consiliario Nacional– puedo anticipar que no he conocido a nadie con mayor santidad que la que vi en D. Manuel [...]. Cuando volvió a la Juventudde Acción Católica como Consiliario [en 1950] entendió que había que buscar nuevas formas de apostolado, porque la Juventudde Acción Católica había entrado en una crisis o anquilosamiento, y se dedicó apasionadamente a reconstruir la Juventudde Acción Católica. Descubrió que, por un lado, debía apoyar y potenciar los Movimientos especializados, y para ello promovió el nombramiento de D. Mauro Rubio y de D. Miguel Benzo para las Juventudes Obreras y Universitarias [...]» [6].

 

          V.       LOS JÓVENES OBREROS EN SU DIARIO ESPIRITUAL 

*         «Comí. Ordené papeles y a las 6 salí para entrevistarme con Llanos [Manuel y sus hermanos]. Hablamos del proyecto de evangelización de los obreros ... » (23-X-1931). 

            *         «Después fui a Manuel Silvela al Círculo de Obreros; hemos charlado. Llanos hizo el gasto tratando el tema “Concepto cristiano del trabajo”. He salido muy bien impresionado, pues parecen interesarse por esas cuestiones y además Jesús nos ayudará. Ahora voy a ver si medito la media hora a que me comprometí» (13-XI-1931). 

            *         «En la cruz, nadie quiere clavarse contigo; en el Sagrario, estás sólo; en los pobres, los enfermos, los pobres, los obreros, los niños, los jóvenes, los pecadores, nadie va a ti en ellos para sanarles» (7-III-1940). 

            *         «Únicamente he visto que obedecer es unirse al Padre, que Jesús quiso ser artesano para que amara en los jóvenes obreros a Él y que debo clamar como el ciego de Jericó: ¡Hijo de David ten compasión de mí! para que me haga ver, puesto que si en la Juventud de Acción Católica se está hasta los 30 años y su vida oculta fue hasta esa edad, es mucho lo que me debe interesar conocer para enseñar a los jóvenes. Además que así podré verle mejor por Él en ellos ... ». 

            *         «Luego fijé mi mirada interior en Él y le pedí que me mirara. Vi unos ojos llenos de amor, de misericordia y de bondad, pero también de tristeza y amargura porque se le pierden los jóvenes de todas las clases sociales y especialmente los obreros como Él» (11-III-1941). 

            *          «Día de mi despedida [cesaba como Presidente Nacional de los Jóvenes de Acción Católica para ingresar en el Seminario].

            »El Señor nos metió a todos en su Corazón. Comulgamos y nos abrazó y puso fuego en el alma.

            »Después el acto público. Señor, ¡cómo me amas! Eras tú y sólo tu quien hablaba por ellos. No hice nada, nada y me amas tanto.

            »Ah sí, les di las gracias desde lo más hondo del alma porque me ayudaron a buscarte jóvenes y los amé con toda mi alma.

            »Luego con los soldados; más tarde con los obreros. Día de despedida de la Juventud (19-X-1941). 

*         «¡Qué jóvenes más formidables estos chiquitos obreros! ¡Cuántos cómo éstos habrá en España que serían de Cristo con un poco de amor. Sin embargo, yo no estoy a la altura de mi misión; llevo cinco días y medio con ellos y no he vivido siquiera uno crucificado» (8-VIII-1942).

 

            VI.       CARTA DE MANUEL APARICI, CONSILIARIO NACIONAL, A LOS CONSILIARIOS DE LOS CONSEJOS DIOCESANOS DE LOS JÓVENES DE ACCIÓN CATÓLICA EL 28 DE MAYO DE 1953

 

            «Querido hermano en el Sacerdocio: 

            »Unas líneas en relación con las próximas Jornadas de Consiliarios: fecha de celebración de los santos Ejercicios del 30 de Junio al 6 de Julio; las Jornadas del 6 al 9 de Julio; lugar: tengo en gestión el Colegio de Alfonso XII del Escorial, aún no tengo contestación definitiva. Temas: 1º. Bajo espíritu apostólico de los miembros de la Obra: discriminación de las causas y posibles remedios. A mi modesto entender es el punto fundamental; me viene preocupando desde antes de hacerme cargo de la Consiliaría, y además creo que es mucho más propio que los Consiliarios estudiemos a la luz de la teología los problemas de fondo de la Obra que no módulos organizativos y de actuación cuya responsabilidad ejecutiva corresponde a los jóvenes; 2º: Posible estructuración organizativa de la Asociación de los Jóvenes de Acción Católica en relación con los apostolados especializados obreros. Creo que en conciencia debemos estudiar a fondo este problema pues las soluciones ambiguas no sirven para nada más que para enfriar las relaciones entre los distintos miembros de la Juventud, y así poder elevar un informe a los Revenderísimos Metropolitanos que les sirva para tomar las decisiones oportunas; 3º: Informe sobre la Ruta Mariana.

            »Como todos los temas son de interés para todos los sacerdotes y Consiliarios, creo conveniente que asistan también y en modo especial los que como Asesores o Consiliarios de las Comisiones Diocesanas de la Juventud Obrera de Acción Católica (J.O.A.C.) nos ayudan. Le ruego que les trasmita mi invitación tanto a los Ejercicios como a las Jornadas.

            »Le agradeceré me comunique lo antes que pueda si podré contar con su asistencia tanto a Ejercicios como a Jornadas, si a ambas cosas o sólo a Jornadas. Como los años anteriores los gastos de asistencia tanto de Ejercicios como de Jornadas correrán a cargo de la Consiliaría Nacional y de la Dirección Central.

            »Rogándole que con toda libertad me exponga su parecer sobre los temas cuyo anticipo de ponencia y elementos de trabajo le envío, queda suyo affmo. en Xto.

 

          VII.     EL DÍA DESPUÉS DE SU MUERTE

 

            El día después de su muerte, acaecida el 28 de agosto de 1964, Antonio García–Pablos, entonces ex-Presidente Nacional de los Jóvenes de Acción Católica, que había sucedido a Manuel Aparici enla Presidencia Nacional, escribía lo siguiente en el Diario YA, bajo el título “GUIA Y EJEMPLO DE UNA GENERACION”: 

            «Manuel Aparici ha muerto. Con él se nos va uno de los hombres que más profunda huella ha dejado enla Acción Católicay enla Iglesiade España durante los últimos treinta años.

            »Siete años de Presidente Nacional de los Jóvenes de Acción Católica, vividos con una plena dedicación apostólica, le ponen en el candelero como ejemplo y guía de una promoción juvenil de más de seis mil muchachos que convencidos de haber participado en una Cruzada, entran en Seminarios y Noviciados dispuestos a entregarse al Señor por la renovación de la vida cristiana en España. Y muchos millares más, procedentes de ambas zonas, formados en el Ideal que Aparici y sus colaboradores habían propuesto y defendido en el periodo del 33 al 40, se asoman a las nuevas responsabilidades familiares, profesionales, sociales y políticas con el firme propósito de dar en todos los ambientes un vivo testimonio apostólico. El trabajo incansable, las dotes de organización, pero, sobre todo, la fidelidad al pensamiento pontificio y a las directrices dela Jerarquíay la profundidad de su vida sobrenatural hacen de Aparici el hermano mayor, el Capitán de Peregrinos, el jefe indiscutible de una generación de jóvenes que han dado a España Obispos, ministros, profesionales destacados, militantes obreros y rurales, sacerdotes y religiosos, dirigentes apostólicos que hoy actúan en primera fila en todos los sectores de la vida nacional [...]». 

 

Carlos Peinó Agrelo

Peregrino. Cursillista. Ex-Notario Adjunto Tribunal Eclesiástico (Archidiócesis de Madrid, España) Causa de Canonización de Manuel Aparici. Colaborador en la redacción de la Positio super virtutibus, Ex-Vice Postulador de su Causa, etc.



[1]  Guía dela Iglesia y dela Acción Católica Española. Año 1943.

[2]  «En 1946 [Manuel Aparici era seminarista] deciden la creación de la HOAC, como especialización obrera de los Hombres de Acción Católica» (Ecclesia de fecha 2 de Agosto de 2003) ... «Desde el Consejo Superior de los Hombres de Acción Católica, en nombre de la Jerarquía, se le confía que ponga en marcha la H.O.A.C. Rovirosa acepta con la condición de poder vivir y vestir como un obrero» (Rafael Serrano Castro en «Alfa y Omega», Semanario Católico de Información editado porla Fundación San Agustín, Arzobispado de Madrid (España) de fecha 10 de Julio de 2003).

[3]  Copia Pública, pp. 95-116 (en adelante C.P.).

[4]  C.P. pp. 406-420.

[5]  C.P. pp. 432-445.

[6]  C.P. pp. 269-282.

 


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Reflexiones del obispo de San Cristóbal de Las Casas. San Cristóbal de las Casas,07 de mayo de 2015 (ZENIT.org)

Contra la violencia, familia

Por Mons. Felipe Arizmendi Esquivel

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Vemos con asombro las últimas rachas de violencia provocadas por organizaciones criminales, para demostrar su poder ante las autoridades que les persiguen e intentan desarticularles. Bloquean calles y carreteras, incendiando vehículos de todo tipo; queman gasolineras, tiendas comerciales, locales públicos y privados. Con su poderoso armamento, derriban un helicóptero y se enfrentan al ejército. No les importa matar y destruir, con tal de conservar su poder delincuencial, sea para el tráfico de drogas, sea para extorsionar a la gente.

Reacciones violentas hay en muchas partes: jóvenes que quieren obtener puestos de trabajo en forma automática sin examen, maestros inconformes contra el gobierno y contra diversas autoridades, grupos y comunidades que reclaman atención a sus carencias, organizaciones sociales que pelean por lo que consideran sus derechos, guerras internas en pueblos por un pedazo de tierra.

Violencia también hay en el hogar, en la escuela, entre seguidores de un equipo deportivo, entre partidos políticos.

Nos preguntamos el origen, el motivo y la posible explicación de por qué suceden estas cosas, de por qué se llega a estos extremos tan violentos, que tanto dañan a la comunidad. Desde luego que hay varias razones, de tipo económico, político, social y estructural, sobre todo por el sistema imperante, que privilegia a unos y excluye a otros. Sin embargo, considero que una de las causas más importantes es la degradación de la familia, la ausencia de padres que en verdad formen personas, la falta de valores humanos y cristianos en la educación familiar.

PENSAR

Dice el Papa Francisco: “Cada niño marginado, abandonado, que vive en la calle mendigando y con todo tipo de expedientes, sin escuela, sin atenciones médicas, es un grito que se eleva a Dios y que acusa al sistema que nosotros adultos hemos construido. Y, lamentablemente, esos niños son presa de los delincuentes, que los explotan para vergonzosos tráficos o comercios, o adiestrándolos para la guerra y la violencia. También en los países así llamados ricos, muchos niños viven dramas que los marcan de modo significativo, a causa de la crisis de la familia, de los vacíos educativos y de condiciones de vida a veces inhumanas. En cada caso son infancias violadas en el cuerpo y en el alma. ¡Pero a ninguno de estos niños los olvida el Padre que está en los cielos.

Con demasiada frecuencia caen sobre los niños las consecuencias de vidas desgastadas por un trabajo precario y mal pagado, por horarios insostenibles, por transportes ineficientes. Pero los niños pagan también el precio de uniones inmaduras y de separaciones irresponsables: ellos son las primeras víctimas, sufren los resultados de la cultura de los derechos subjetivos agudizados, y se convierten luego en los hijos más precoces. A menudo absorben violencias que no son capaces de digerir, y ante los ojos de los grandes se ven obligados a acostumbrarse a la degradación” (8-IV-2015).

Los obispos mexicanos, en el documento Que en Cristo, nuestra paz, México tenga vida digna (15-II-2009), decíamos: “Las relaciones familiares también explican la predisposición a una personalidad violenta. Las familias que influyen para ello son las que tienen una comunicación deficiente; en las que predominan actitudes defensivas y sus miembros no se apoyan entre sí; en las que no hay actividades familiares que propicien la participación; en las que las relaciones de los padres suelen ser conflictivas y violentas, y en las que las relaciones paterno-filiales se caracterizan por actitudes hostiles. La violencia intrafamiliar es escuela de resentimiento y odio en las relaciones humanas básicas” (No. 67).

ACTUAR

Si queremos tener una patria en paz y sin violencia, que las autoridades cumplan su responsabilidad, cierto, pero formemos familias que eduquen en valores como respeto, trabajo, honestidad, justicia, verdad, perdón, fraternidad, ayuda a los demás. Que los esposos no rompan su matrimonio ante los problemas; que se mantengan fieles y se sobrelleven con paciencia, por amor a los hijos.


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Viernes, 08 de mayo de 2015

Reflexión a las lecturas del domingo sexto de Pascua B ofrecida por el sacerdote Don Juan Manuel Pérez Piñero bajo el epígrafe "ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR"

Domingo 6º de Pascua B

 

“Permaneced en mi amor”. Es el encargo del Señor en su despedida. Lo escuchamos y meditamos el domingo pasado.

Y el amor tiene sus normas, sus leyes; por eso continúa diciendo: “si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor”.

Nos ha puesto “el listón” muy alto el Señor: “Como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor”.

¡Cuánto se habla de amor! ¡Pero se entiende de modo tan diverso por unos y otros!

Dicen que los primeros cristianos, cuando tuvieron que buscar una palabra que tradujera lo que es el amor cristiano, escogieron una, que se usaba muy poco en el lenguaje común: “agapé”, amor de donación.

Recuerdo que en los libros en latín que usábamos en el Seminario Mayor, había, al principio de cada tema, esta expresión: “Explicatio terminorum”.  De esta forma, se trataba de precisar el sentido de cada palabra, de cada concepto.

Me parece que, en nuestra época, sería también necesario hacer algo parecido. Por ejemplo con la palabra “amor”. De hecho, el Papa Benedicto hizo algo de eso al comienzo de su primera Encíclica: “Deus Charitas est”.

Creo que el Apóstol S. Juan nos da la clave cuando escribe: “En esto hemos conocido el amor: En que Él dio su vida por nosotros”. Y añade: “También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos”. (1Jn 3, 16). Y también: “Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor”. Lo escuchamos en la segunda lectura.

Y esto no es cosa sólo para los cristianos o, incluso, para algunos cristianos un poco más “cultivados”, sino que vale también para toda persona que busque el verdadero amor.

Por tanto, todo cristiano, más aún, todo hombre o mujer, puede decir o gritar:  “¡Lo hemos encontrado! Sí, ¡Hemos encontrado el verdadero amor! ¡Es el amor que consiste en dar, hasta la vida!”

Y si tenemos que dar la vida, qué importa dar esto ahora y aquello, después.

Todo esto puede llevarnos a planteamientos muy exigentes. Es el camino que conduce a las “virtudes heroicas” que practicaron los santos.

En este tiempo de Pascua contemplamos a Cristo Resucitado como el prototipo  del  amor auténtico, del verdadero amor: Él ha entregado su vida por nosotros y ha resucitado para ayudarnos a comprender que “el amor siempre triunfa”.

No es, por tanto, cuestión de palabras, sentimientos, vivencias…, que también importan. Se trata de algo mucho más grande: el amor de donación, el amor que busca el bien del otro...  Y este amor “ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado” (Rom, 5, 5).

¡El amor, es por tanto, algo que viene de Dios, algo divino!

Y no hay alegría más grande que la de amar y sentirse amado. Y nos dice el Señor que nos ha hablado de esto “para que mi alegría esté en vosotros y vuestra alegría llegue a plenitud”.

Es la verdadera alegría, que se vuelve intensa y desbordante, especialmente, en este Tiempo de Pascua.

Me gusta repetir lo que decía S. Ignacio de Loyola en el Libro de Los Ejercicios: “No el mucho saber es lo que harta y satisface el alma, sino el sentir y gustar de las cosas internamente”.   

¡FELIZ DÍA DEL SEÑOR!


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DOMINGO VI DE PASCUA B

MONICIONES

  

PRIMERA LECTURA

          Es necesario que subrayemos bien que para Dios no hay distinciones: ama a todos, llama a todos a su Iglesia y a todos da el don del Espíritu Santo. Escuchemos con atención. 

SALMO

          Como respuesta a la Palabra de Dios que hemos escuchado, proclamemos ahora, en el salmo, el maravilloso designio de Dios de que  su salvación llegue a todos los hombres y mujeres del mundo. 

SEGUNDA LECTURA

          La segunda Lectura es breve pero densa en contenido. No se pueden decir más cosas con menos palabras: Dios es amor, el Padre ha llegado al extremo de darnos a su Hijo y debemos amarnos unos a otros. 

TERCERA LECTURA

En sus palabras de despedida, Jesús nos invita a permanecer en su amor y a amar a los hermanos como Él nos amó.

Pero antes de escuchar el Evangelio, cantemos con alegría el aleluya. 

COMUNIÓN

          Al acercarnos a Jesucristo en la Comunión, recordemos su recomendación de despedida: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”. “Permaneced en mi amor”.

          Que este amor se traduzca en la atención a nuestros hermanos, especialmente, a los enfermos y a todos los que sufren, por cualquier causa. 


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Desde el obispado de Tenerife nos envían los materiales para la celebración de la Pascua del Enfermo 2015 y dentyro de ellos  "LA LITURGIA DE LA PASCUA DEL ENFERMOS"


MONICIÓN DE ENTRADA 

En este VI domingo de Pascua la Iglesia española celebra la Pascua del enfermo.

El tema de este año es “Salud y sabiduría del corazón”, que remite a la recuperación de la mirada hacia la persona que sufre y la necesidad del compromiso de la fe viviendo las actitudes compasivas del corazón del Padre y del mismo Cristo con los enfermos.

El salmista nos ayudará a descubrir las maravillas que sigue actuando el Señor cada día en tantas personas. En especial cuando contemplamos al Dios Amor y cómo –amándonos- transforma nuestro corazón con una sabiduría compasiva que nos hace capaces de ver quién está sufriendo a nuestro lado y comprometernos con su mismo amor y su mismo corazón.

Con alegría y gozo, iniciamos esta celebración.  

 

CELEBRACIÓN COMUNITARIA DE LA UNCIÓN DE ENFERMOS 

(Terminada la homilía, si se juzga oportuno, tiene lugar la celebración comunitaria del sacramento de la Unción de enfermos, que se desarrolla siguiendo el esquema propuesto a continuación)

 

Queridos hermanos: En el Evangelio leemos que nuestro Señor Jesucristo curaba a los enfermos, que acudían a Él en busca de salud. Él mismo, que durante su vida sufrió tanto por los hombres, está ahora presente en medio de nosotros, reunidos en su nombre, y nos dice por medio del apóstol Santiago: “¿Está enfermo alguno de vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, y que recen sobre él, después de ungirlo con óleo, en nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo curará, y, si ha cometido pecado, lo perdonará”.

Pongamos, pues, a nuestros hermanos enfermos en manos de Cristo, que los ama y puede curarlos, para que les conceda alivio y salud. 

(En este momento el sacerdote, en silencio, impone las manos sobre la cabeza de cada uno de los enfermos. A continuación, se dice la siguiente oración de acción de gracias sobre el Óleo de los enfermos.)

 

  • Bendito seas, Dios, Padre todopoderoso, que por nosotros y por nuestra salvación enviaste tu Hijo al mundo.

    Bendito seas por siempre, Señor. 

  • Bendito seas, Dios, Hijo unigénito, que te has rebajado haciéndote hombre como nosotros, para curar nuestras enfermedades.

    Bendito seas por siempre, Señor. 

  • Bendito seas, Dios, Espíritu Santo Defensor, que con tu poder fortaleces la debilidad de nuestro cuerpo.

    Bendito seas por siempre, Señor.

     

    Mitiga, Señor, los dolores de estos hijos tuyos, a quienes ahora, llenos de fe, vamos a ungir con el óleo santo; haz que se sientan confortados en su enfermedad y aliviados en sus sufrimientos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

     

    (El sacerdote toma el óleo y unge a los enfermos en la frente y en las manos, diciendo la siguiente oración)

     

    Por esta santa Unción y por su bondadosa misericordia, te ayude el Señor con la gracia del Espíritu Santo. Amén.

    Para que, libre de tus pecados, te conceda la salvación y te conforte en tu enfermedad. Amén. 

    (Una vez finalizada la unción, se recita la Oración de los Fieles de la manera que se indica a continuación)

    ORACIÓN DE LOS FIELES  

    Invocamos a Dios nuestro Padre, que resucitó a Jesucristo después de dar la vida por sus amigos, y le presentamos nuestras intenciones y las de todo el mundo. Respondemos: Danos, Señor, la sabiduría del corazón. 

  • Por la Iglesia: para que todas las personas puedan experimentar en ella la fuerza del corazón misericordioso y acogedor del Padre. Oremos. 

  • Por nuestro mundo, marcado por el sufrimiento en sus distintas formas, para que Tú, Padre, lo transformes y pongas en su corazón la sabiduría y el Amor de tu Hijo Jesús. Oremos

  • Por nuestros hermanos enfermos: para que, experimentando el misterio de la cruz, sientan también la presencia cercana y fortalecedora del Resucitado. Oremos. 

  • Por las familias, los profesionales sanitarios, los voluntarios y todos aquellos que atienden y cuidan al enfermo, tantas veces preciosos iconos de la sabiduría de Dios al lado del que sufre, para que su ejemplo sea luz para todos. Oremos. 

  • Por todos los religiosos y religiosas consagrados al servicio de los enfermos y los pobres: para que sean imagen de la solicitud de Cristo por los hermanos que nos necesiten. Oremos. 

  • Por nuestra comunidad cristiana: para que tenga siempre unos ojos atentos y un corazón sensible a las necesidades de quien sufre, y se convierta en encarnación de tu Corazón misericordioso. Oremos. 

    Escucha, Padre, nuestra oración y danos un corazón compasivo para que nos mostremos cada vez más atentos a las necesidades de nuestros hermanos que sufren. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

     


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Jueves, 07 de mayo de 2015

Reflexión de José Antonio Pagola al evangelio del domingo sexto de Pascua - B 

NO DESVIARNOS DEL AMOR 

El evangelista Juan pone en boca de Jesús un largo discurso de despedida en el que se recogen, con una intensidad especial, algunos rasgos fundamentales que han de recordar sus discípulos a lo largo de los tiempos para ser fieles a su persona y a su proyecto. También en nuestros días.

«Permaneced en mi amor». Es lo primero. No se trata solo de vivir en una religión, sino de vivir en el amor con que nos ama Jesús, el amor que recibe del Padre. Ser cristiano no es en primer lugar un asunto doctrinal, sino una cuestión de amor. A lo largo de los siglos, los discípulos conocerán incertidumbres, conflictos y dificultades de todo orden. Lo importante será siempre no desviarse del amor.

Permanecer en el amor de Jesús no es algo teórico ni vacío de contenido. Consiste en «guardar sus mandamientos», que él mismo resume enseguida en el mandato del amor fraterno: «Este es mi mandamiento; que os améis unos a otros como yo os he amado». El cristiano encuentra en su religión muchos mandamientos. Su origen, su naturaleza y su importancia son diversos y desiguales. Con el paso del tiempo, las normas se multiplican. Solo del mandato del amor dice Jesús: «Este mandato es el mío». En cualquier época y situación, lo decisivo para el cristianismo es no salirse del amor fraterno.

Jesús no presenta este mandato del amor como una ley que ha de regir nuestra vida haciéndola más dura y pesada, sino como una fuente de alegría: «Os hablo de esto para que mi alegría esté en vosotros y vuestra alegría llegue a plenitud». Cuando entre nosotros falta verdadero amor, se crea un vacío que nada ni nadie puede llenar de alegría.

Sin amor no es posible dar pasos hacia un cristianismo más abierto, cordial, alegre, sencillo y amable donde podamos vivir como «amigos» de Jesús, según la expresión evangélica. No sabremos cómo generar alegría. Aún sin quererlo, seguiremos cultivando un cristianismo triste, lleno de quejas, resentimientos, lamentos y desazón.

A nuestro cristianismo le falta, con frecuencia, la alegría de lo que se hace y se vive con amor. A nuestro seguimiento a Jesucristo le falta el entusiasmo de la innovación, y le sobra la tristeza de lo que se repite sin la convicción de estar reproduciendo lo que Jesús quería de nosotros.

José Antonio Pagola

 

6 Pascua – B (Juan 15,9-17)

Evangelio del 10/05/15

Publicado el 04/ may/ 2015

por Coordinador Grupos de Jesús


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Mi?rcoles, 06 de mayo de 2015

Comentarios a la liturgia dominical Por el padre Antonio Rivero, L.C. Doctor en Teología Espiritual, profesor y director espiritual en el seminario diocesano Maria Mater Ecclesiae de são Paulo (Brasil). (ZENIT.org)

Domingo 6 de Pascua - Ciclo B

Textos: Hech 10, 25-26. 34-35. 44-48; 1 Jn 4, 7-10; Jn 15, 9-17

Idea principal: Vivencia de la caridad.

Síntesis del mensaje: El mandamiento nuevo que Cristo nos dejó es éste: “Amaos los unos a los otros, como Yo os he amado”. Es un imperativo, no una opción. No hay límites ni exclusión (1ª lectura). Y la medida está clara: como Cristo (evangelio).

Puntos de la idea principal:

En primer lugar, consideremos la caridad y el amor que nos ha tenido y nos tiene Dios. Características: amor sin frontera, universal, eterno, infinito, sin arrepentimientos y gratuito. Manifestaciones: nos creó por amor; nos conserva por amor; nos cuida con su providencia por amor. Me atrevo a encararme con este Dios rico en misericordia, para que no caiga en ingenuidad y abusemos de él. Tú, oh Dios, ¿es posible que creas que tu amor hace mella en el hombre y en la mujer de estos tiempos? En el pasado más creyente, piadoso y practicante, ¡vaya! Pero, ¿no te equivocaste de calendario, con perdón? Yo, como un nuevo Abraham (cf. Gen 18) vuelvo a preguntar a Dios infinito en su amor: Dios, ¿tu amor hace feliz al hombre y a la mujer de hoy, enfrascado en otras cosas más importantes de la vida que en estar mirando hacia arriba? Si esto fuera el paraíso terrenal, ¡pase! Oh, Dios, ¿te interesa tu amor a los hombres de esta sociedad, gobierno y Estado laicos? Si los ciudadanos fuéramos ángeles, los políticos arcángeles, el gobierno un querubín y el presidente un serafín, ¡vaya! Pero….Pues sí, a pesar de esas preguntas casi blasfemas tenemos que decir: sí, Dios nos quiere a su estilo eterno, glorioso, infinito; es decir, como Dios manda, como Dios es. Nadie puede dudar del amor de Dios para con nosotros, sus criaturas, sus hijos, sus amigos.

En segundo lugar, consideremos la caridad que nos ha manifestado Cristo Jesús. Características: amor personal, apasionado, misericordioso, paciente. El Hijo de Dios por amor dejó el cielo sereno y bajó a esta tierra que no lo recibió y lo trató con desprecio. Por amor pasó haciendo el bien por nuestro mundo, predicando, sanando, enseñando, derramando la ternura de Dios. Por amor afrontó los sufrimientos sin cuento y sin cuenta durante las horas de su amarga Pasión. Por amor nos hizo estos regalos el día del Jueves Santo: la Eucaristía, el Sacerdocio y el Mandamiento de la caridad. Y el Viernes Santo abrió su costado y nos ofreció el perdón, su madre Santísima, la fundación de la Iglesia y los sacramentos. Por amor, ya resucitado, nos envía el día de Pentecostés su Santo Espíritu que nos explicará todo con paciencia y bondad, y nos santificará. Y desde el cielo, por amor, será nuestro eterno intercesor y mediador ante el Padre para que todos nos salvemos. Cristo fue, es y será la caridad visible del Padre eterno e invisible. Cristo nos marcó la medida de la caridad: como Él nos amó. Por tanto, sin medida. Y no dejó una opción, sino un imperativo: “Amaos unos a otros”.

Finalmente, consideremos la caridad que nos debemos tener entre nosotros. En esto demostramos que somos cristianos, seguidores de Cristo. Con la caridad y el amor elevaríamos este mundo. Con este amor divino metido en nuestro corazón construiríamos familias espléndidas, comunidades unidas. Acabarían las guerras y las hambres y los crímenes y los odios y las venganzas. Y habría paz, alegría, convivencia. No, este amor del que hablamos no es el amor que cacarean algunos de los enamorados desde el palo más alto del gallinero de sus ingenuidades. No es el amor del niño que para conseguir sus dulces y pasteles le dice a papá que lo ama. No es el amor que susurran a veces algunos maridos para conseguir las relaciones íntimas y sagradas –a veces sin el verdadero amor- con su esposa que sí esperaba algo más que eso. No es el amor del que da para recibir a cambio. No. El amor cristiano es otra cosa y tiene unas características bien precisas enunciadas por san Pablo en su primera carta a los Corintios en el capítulo 13: amor paciente, servicial, sin envidia ni apariencias, sin orgullo ni bajeza, sin ira y sin interés de por medio; amor que todo lo perdona, que no se alegra con el mal del prójimo y siempre disfruta con el triunfo del otro. Amor que todo lo aguanta, lo cree, lo espera, lo soporta.

Para reflexionar: Si es verdad que al final de la vida seré juzgado de cómo viví la caridad con Dios y mis hermanos, ¿voy desde ahora preparando ese examen final? ¿Cómo es mi amor con los hermanos: universal, delicado, paciente, misericordioso? ¿Tengo “ghettos” en mi corazón, es decir, grupos cerrados donde no pueden entrar otras personas? ¿A quién no ha alcanzado todavía mi caridad cristiana? ¿Por qué?

Para rezar: Señor, dilata mi corazón para que pueda amar con las mismas entrañas con que Tú amas. Señor, perdóname tanto egoísmo y cerrazón de corazón. Señor, dame tu caridad y eso me basta.

Cualquier sugerencia o duda pueden comunicarse con el padre Antonio a este email: arivero@legionaries.org


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Reflexión de monseñor Rubén Oscar Frassia, obispo de Avellaneda-Lanús, en el programa radial Compartiendo el Evangelio (5º Domingo de Pascua, 3 de mayo de 2015) (AICA)

Estar unidos a Cristo y permanecer en Él
 
Durante la última cena, Jesús dijo a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía. Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié. Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer. Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde. Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán. La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos». (San Juan 15,1-8)

Por cierto que Cristo está unido al Padre y son una misma realidad. Él hace lo que el Padre le ha pedido, está unido y por eso dio abundantes frutos. Frutos eternos: liberarnos del pecado y de la muerte. Este Cristo también nos dice que si somos sus discípulos, tenemos que estar unidos a Él y en Él, así daremos, con Él y como Él, frutos abundantes. El discípulo tendrá que estar unido, permanecer.

Unido no es simplemente una situación de continuidad, de cercanía física, es una adhesión totalmente de convicción: pertenecemos a Cristo y esa es nuestra identidad. Permanecer significa no escaparse de las crisis, de los desafíos, no escaparse ante las adversidades, sino hay que permanecer, quedarse en Él, estar con Él y ser fiel a Él.

Esta unión también nos hace pasar por la poda y el discípulo va a sufrir por ser fiel, por ser honesto, por no ser corrupto, por tener bondad, por ser bueno. Pero esta adversidad, que es parte de una purificación, nos hace crecer y madurar en Él.

El que está unido a Cristo, por esa unidad y permanencia, lo que uno le pida a Cristo y al Padre, nos lo va a conceder porque, como hacemos su voluntad, Él nos concede lo que nosotros sabiamente le pedimos. “Pidan lo que quieran y lo obtendrán”

Vamos a pedir al Señor que, como fruto de esta Pascua, estemos unidos realmente a Él, permanecer y dar frutos en abundancia. Pero si nos separamos, nos vamos a superficializar, nos vamos a desgastar, nos vamos a licuar, nos vamos a oscurecer.

Que Cristo, el resucitado, esté muy presente en nosotros y que nosotros estemos muy presentes en Él para dar frutos en abundancia

Les dejo mi bendición: en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Mons. Rubén Oscar Frassia, obispo de Avellaneda-Lanús

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Reflexión de monseñor Héctor Aguer, arzobispo de La Plata, en el programa "Claves para un Mundo Mejor" (2 de mayo de 2015)

La dignidad del hombre exige que tenga trabajo
 
Queridos amigos ayer se celebró el Día Internacional del Trabajo. Con un leve retraso hoy quiero hablarles de ese tema, porque el trabajo es una realidad humana fundamental.

Basta asomarse a la fenomenología y la historia de las culturas, para ver que el hombre ha trabajado desde el principio. En las primeras páginas de la Biblia vemos que Adán trabajaba, porque el Dios Creador lo puso en la tierra y le encomendó que la cuidara y la cultivase. Desde entonces podemos decir que el hombre siempre ha trabajado.

Es verdad que hay gente fiaca, avivada, coimera, ha habido siempre ricachones que no necesitan trabajar, pero normalmente la mayoría de la gente trabaja. ¡Y vaya si trabaja! Hay gente que se desloma trabajando. Y a cuántos, hoy día, les falta trabajo.

No me voy a extender en la historia, porque me llevaría mucho tiempo. Quiero hablarles del trabajo en la actualidad. Falta trabajo genuino, eso lo sabe todo el mundo, y hay mucha gente pidiendo trabajo. A mí mismo, en el Arzobispado, continuamente viene a verme gente a pedirme ayuda para conseguir trabajo; me escriben cartas y hasta le escriben al Papa Francisco. Llegan pobres, gente humilde y de la clase media, que un día se encuentran con que necesitan trabajar y no tienen dónde, no saben dónde. En el Estado siempre hay trabajo, pero la cuestión es el trabajo genuino y no siempre pueden encontrarlo.

¿Porqué yo señalo esta realidad? Porque, como decía al principio, el trabajo tiene que ver con la dignidad humana y por eso la Iglesia se ha ocupado de esto; sobre todo desde que comenzó la Revolución Industrial y el consiguiente problema obrero, la discriminación contra la clase obrera, la injusticia que se cometía con ella y que hoy día se sigue cometiendo. ¿Cuánta gente hoy trabaja en negro? Y tienen que trabajar en negro por necesidad. Se habla también de la “mano de obra esclava.

La Iglesia ha hablado claramente de la dignidad del trabajador. Detrás mío pueden ver el busto del Papa León XIII que, a fin del siglo XIX, escribió una encíclica que empieza con las palabras “Rerum Novarum”. Probablemente muchos de ustedes la habrán leído, o habrán oído hablar de ella: allí se hace una definición perfecta de lo que es el trabajo en la vida humana y de la dignidad propia del trabajador, que debe ser respetada.

Ahora hablamos mucho de los derechos humanos. Muy bien, y un derecho fundamental es este: que la gente tenga lo necesario para vivir y que lo consiga a través del trabajo. Subrayo: esto tiene que ver con la dignidad humana.

Por eso conviene que el Día Internacional del Trabajo sea recordado. Voy a añadir algo más, un dato claramente cristiano: además de Adán el nuevo Adán que es Jesucristo, trabajó. Todos sabemos que San José era carpintero, pero el Evangelio dice además que Jesús aprendió ese oficio y ejerció ese oficio y esto tiene que ver con el admirable misterio de la Encarnación. Dios, el Hijo, se hace hombre para compartir el destino de los hombres y realizar la salvación desde dentro, renovando la vida humana y por eso Él la asumió plenamente, y por eso trabajó.

De allí viene la ocupación de la Iglesia para reivindicar la dignidad de los trabajadores. Y la primera dignidad que se le debe a cada uno es que tenga trabajo.

Ni ustedes ni yo podemos resolver esto, pero es bueno que se diga, que de esto se hable. No es este un problema exclusivo de donde reina el capitalismo furioso, sino que ocurre actualmente en muchos países. Es un problema de la sociedad en muchos países y también lo sufrimos nosotros.

Hagamos lo posible, según la capacidad de cada uno, para recrear una verdadera cultura del trabajo. Pero para que ese propósito se cumpla, es imprescindible crear trabajo.

Mons. Héctor Aguer, arzobispo de La Plata

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Martes, 05 de mayo de 2015

Mensaje de la Comisión Justicia y Paz por el día del trabajador. Crear trabajo verdadero para superar los subsidios paliativos. ROMA, 03 de mayo de 2015 (Zenit.org)


Convocados a recrear una cultura del trabajo

Con motivo del Día del Trabajo, queremos celebrarlo junto con todos nuestros hermanos, agradeciendo por tantos ejemplos que conocemos de quienes trabajan para sostener y contribuir al desarrollo de sus familias y de nuestra Patria, pidiendo al Señor una bendición especial para todos los trabajadores y sus familias.

Queremos también hacernos eco de la voz de quienes son explotados en trabajos indignos y mal remunerados, trabajan “en negro”, carentes de los derechos que la ley les otorga, y de quienes no tienen trabajo, en particular de los muchísimos jóvenes a los que estamos marginando porque, por diversas razones, nuestra sociedad los hace competir muy desventajosamente para acceder al mercado laboral, con un saldo de desempleados que triplica las cifras del también lamentable desempleo y subempleo adulto.

El trabajo decente es fundamental para la dignidad y desarrollo integral de las personas. Por eso, destacamos, junto a nuestros obispos, que la generación de fuentes de trabajo debe ser uno de los objetivos compartidos por todas las fuerzas políticas en el actual debate electoral, y alentamos a que se constituya como una de las anheladas políticas de Estado.

En esta línea, con humildad pero con el convencimiento de la importancia que tiene el trabajo para nuestra sociedad, proponemos:

A los trabajadores, cualquiera sea su rol y jerarquía: honremos la tarea que nos ha sido encomendada aportando nuestros dones para hacer “las cosas bien”, obrando con fidelidad y responsabilidad, respetando a subalternos, compañeros y jefes, promoviendo el diálogo, la armonía y la solidaridad en el ambiente de trabajo, respetando y haciendo respetar nuestros derechos y los ajenos, conscientes de que el bien común se construye también desde cada uno y cada día;

A los dirigentes sindicales: representar fielmente los genuinos intereses de los trabajadores, deponiendo intereses y cuestiones personales en pos del bien común del movimiento obrero, utilizando el poder que otorga la negociación colectiva para la defensa de la remuneración justa y condiciones y seguridad laborales, contribuyendo a cuidar las fuentes de trabajo con visión de largo plazo y desarrollando demandas y negociaciones honestas y siempre en el marco de la ley;

A los empresarios: desarrollar con energía y creatividad su vocación emprendedora, generando puestos de trabajo con salarios justos y plena vigencia de las leyes laborales, anteponiendo el bien de las personas al lucro y comprendiendo el sentido solidario de su actividad,como una misión de ofrecer los dones recibidos para bien de los demás;

A los gobernantes, legisladores y líderes políticos: priorizar las acciones tendientes a generar empleo genuino, productivo y de calidad, incentivando a los emprendedores a crear, invertir y tomar riesgos, promoviendo la competitividad de las empresas, facilitando su crecimiento y desarrollo, y velando por la abolición del trabajo esclavo y “en negro”.  En particular, otorgar prioridad al empleo de los jóvenes y crear las condiciones para superar la prolongada etapa de los subsidios paliativos del desempleo, y posibilitar el acceso a fuentes de trabajo auténticas que dignifiquen plenamente a las personas.

A los jóvenes: capacitarse y prepararse para asumir una tarea creativa y valiosa para la comunidad, asumiendo el trabajo como verdadera vocación, evitando la tentación de esperar que todo les sea dado; y

A los educadores: que con su palabra y testimonio contribuyan a recrear la cultura del trabajo, preparando a niños y jóvenes para asumir responsabilidades y aportar sus dones a las comunidades a las que pertenecen.

Que esta nueva conmemoración del Día del Trabajo nos aliente a responder a la tarea que nos compete para poder celebrar el próximo aniversario con más trabajo de calidad, con menos desempleo y trabajo “en negro”, con mejores salarios y condiciones de trabajo más adecuadas, sin trabajo esclavo, con más oportunidades para los jóvenes y, en consecuencia, con una sociedad más justa.

Ponemos estas intenciones a los pies de San Cayetano, permanente depositario de la fe de nuestro pueblo trabajador, y de San José Obrero en su fiesta.

Comisión Nacional de Justicia y Paz

(HSM)


Publicado por verdenaranja @ 21:13  | Hablan los obispos
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El papa Francisco rezó el V domingo de Pascua,  03 de mayo de 2015, la oración del Regina Coeli, desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico. (Zenit.org)

A continuación las palabras del Santo Padre:

«El evangelio de hoy nos presenta a Jesús durante la Última Cena en cuando sabe que la muerte está ya cerca. Ha llegado su hora. Por la última vez Él está con sus discípulos, y entonces quiere imprimir bien en su mente una verdad fundamental: también cuando Él no estará más físicamente en medio de ellos, los apóstoles podrán quedarse aún unidos a Él de un modo nuevo, y así traer mucho fruto. Y todos podemos estar unidos a Jesús en un modo nuevo. ¿Y cómo es este modo nuevo?

Por el contrario si uno perdiera la comunión con Él, se volvería estéril, o peor, dañino para la comunidad. ¿Cuál es el modo nuevo?

Y para expresar esta realidad, Jesús usa la imagen de la vid y de los sarmientos. Y dice así: “Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos”. (Gv 15, 4-5).

Y con esta figura nos enseña cómo quedarnos en Él, aunque no esté físicamente presente. Jesús es la vid y a través de Él --como la linfa en el árbol-- hace llegar a los sarmientos el amor mismo de Dios, el Espíritu Santo. Es así: nosotros somos los sarmientos, y a través de esta parábola, Jesús nos quiere hacer entender la importancia de estar unidos con Él.

Los sarmientos no son autosuficientes, sino que dependen totalmente de la vid, en la cual se encuentra el manantial de la vida de ellos. Así es para nosotros los cristianos. Insertados con el bautismo en Cristo, hemos recibido de Él gratuitamente el don de la vida nueva y podemos quedarnos en comunión vital con Cristo.

Es necesario mantenerse fieles al bautismo y crecer en la intimidad con el Señor mediante la oración, la escucha y la docilidad a su palabra, la participación a los sacramentos, especialmente la eucaristía y la reconciliación.

Si uno está íntimamente unido a Jesús, se beneficia de los dones del Espíritu Santo que --como dice San Pablo-- son 'amor, alegría, paz, magnanimidad, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí'. (Gal 5,22). Y estos son los dones que nos vienen si permanecemos unidos a Jesús. Y como consecuencia una persona que así unida hace tanto bien al prójimo y a la sociedad, es una persona cristiana. De estas actitudes, de hecho se reconoce que uno es cristiano, como de los frutos se reconoce el árbol.

Los frutos de esta unión con Jesús son maravillosos: toda nuestra persona es transformada por la gracia del Espíritu: alma, inteligencia, voluntad, afectos, y también el cuerpo, porque nosotros somos una unidad de espíritu y cuerpo.

Recibimos un nuevo modo de ser, la vida de Cristo se vuelve también la nuestra: podemos pensar como Él, actuar como Él, ver el mundo y las cosas con los ojos de Jesús. Como consecuencia, podemos amar a nuestros hermanos, a partir de los más pobres y sufridores, como él lo ha hecho, y amarlos con su corazón y llevar así al mundo frutos de bondad, de caridad y de paz.

Cada uno de nosotros es un sarmiento de la única vid, y todos juntos estamos llamados a llevar los frutos de este pertenencia común a Cristo y a su Iglesia.

Confiémonos a la intercesión de la Virgen María, para que podamos ser sarmientos vivos en la Iglesia y dar testimonio de manera coherente de nuestra fe, coherencia de vida y de pensamiento, de vida y de fe; conscientes de que todos, de acuerdo a nuestra vocación particular, participamos a la única misión salvadora de Jesucristo, el Señor».  

Oración del Regina Coeli.

Después de la oración el Papa saludó a los peregrinos presentes. Recordó que ayer sábado “en Turín fue proclamado santo el beato Luigi Bodrino, laico consagrado de la Congregación de San José Benedetto Cottolengo, quien dedicó su vida a las personas enfermas y sufridoras, y se dedicó sin detenerse hacia los más pobres, medicando y lavando sus llagas. Agradezcamos al Señor por este humilde y generoso discípulo”.

Envió un saludo especial a la Asociación Meter, en la Jornada de los niños víctimas de la violencia. Les agradezco por el empeño con el que se dedican para prevenir estos crímenes. Todos tenemos que empeñarnos para que cada persona humana, especialmente los niños, sean siempre defendidos y protegidos”.

Saludó también “a todos los peregrinos presentes, que realmente son tantos para nombrar a cada grupo”. Entre ellos nombró a los provenientes de Madrid y Lugo. A las asociaciones y escuelas y a los jóvenes que han recibido o recibirán la Confirmación. 

“A todos les deseo un buen domingo. Por favor no se olviden de rezar por mi”. Y concluyó con su conocido: 'Buon pranzo e arrivederci'.


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A continuación el texto completo de la homilía del papa Francisco en el Pontificio Colegio Norteamericano sobre Fray Junípero. ROMA, 02 de mayo de 2015 (Zenit.org)


“Te he puesto para ser luz de los pueblos, para que tu lleves la salvación hasta la extremidad de la Tierra”.

Estas palabras del Señor en el párrafo de los Actos de los Apóstoles que ha sido apenas leído, nos hace ver la misionaridad de la Iglesia que ha sido enviada por Jesus a predicar el evangelio. Para los discípulos sucede esto desde el primer momento en el cual inició la persecución, salieron de Jerusalén.

Esto vale también para la multitud de los misioneros que llevaron en evangelio al Nuevo Mundo, y al mismo tiempo defendieron a los indígenas contra los abusos de los colonizadores.

Entre ellos estaba también fray Junípero. Su obra de evangelización nos trae a la memoria a los primeros “12 apóstoles franciscanos” que fueron los pioneros de la fe cristiana en México.

Él fue protagonista de una nueva primavera evangelizadora en aquellas tierras lejanas que, habían sido alcanzadas ya doscientos años antes por misioneros provenientes desde España, desde Florida hasta California. Mucho tiempo antes que llegaran los peregrinos de Mayflower al litoral del Atlántico norte.

La vida de fray junípero evidencia tres aspectos: el empuje misionero, su devoción mariana y su testimonio de santidad.

En primer lugar fue un incansable misionero. ¿Qué le llevó a fray Junípero a abandonar su patria, su tierra, su familia, la cátedra universitaria, su comunidad franciscana en Mayorca, para ir hacia los extremos de la tierra?

Sin dudas el deseo de anunciar el evangelio a los pueblos, o sea el ímpetu del corazón que quiere compartir con los más lejanos el don del encuentro con Cristo: el don que él mismo había antes recibido y sentido en su plenitud de verdad y belleza. Como Pablo y Bernabé, como los discípulos en Antioquía y en toda la Judea, él estuvo lleno de alegría y del Espíritu Santo cuando difundía la palabra del Señor.

Un tal celo nos provoca: ¡Es para nosotros un gran desafío! Estos discípulos-misioneros, que han encontrado a Jesús, Hijo de Dios; que a través de Él han conocido al Padre misericordioso, y que movidos por la gracia del Espíritu Santo se han proyectado hacia todas las periferias geográficas, sociales y existenciales, para dar testimonio de la caridad, ¡nos desafían!

A veces nos detenemos para examinar escrupulosamente sus cualidades y sobre todo sus límites y sus miserias. Pero me pregunto, si somos hoy capaces de responder con la misma generosidad y coraje a la llamada de Dios, que nos invita a dejar todo para adorarlo, seguirlo, encontrarlo en el rostro de los pobres, para anunciarlo a quienes no han conocido a Cristo, y por lo tanto no se han sentido abrazados por la misericordia. El testimonio de fray Junípero nos llama a dejarnos involucrar, en primera persona en la misión continental, que encuentra las propias raíces en el 'Evangelii gaudium'.

En segundo lugar, fray junípero confió su empeño misionero a la Santísima Virgen María. Sabemos que antes de partir hacia California, quiso ir a entregar su vida a Nuestra Señora de Guadalupe y a pedirle para la misión que estaba emprendiendo, la gracia de abrir el corazón de los colonizadores y de los indígenas. En este implorar podemos aún ver a este humilde fraile arrodillado delante de la 'Madre del mismo Dios', la 'Morenita' que llevó a su hijo hacia el nuevo mundo.

La imagen de Nuestra Señora de Guadalupe estaba presente -o al menos lo estuvo- en las veintiuna misiones que fray Junípero fundó a lo largo de la costa californiana. Desde entonces, Nuestra Señora se volvió, de hecho, la patrona de todo el continente americano. No es posible separarla del corazón del pueblo americano. Ella de hecho constituye la raíz común de este continente.

Más aún, la actual misión continental se confía a Ella que es la primera discípula-misionera, presencia y manantial de confort y esperanza. A Ella que está siempre escuchando para cuidar a sus hijos americanos.

En tercer lugar, hermanos y hermanas, contemplamos el testimonio de santidad de fray Junípero -uno de los padres fundadores de Estados Unidos, santo de la catolicidad y especial protector de los hispanos del país-, de manera que todo el pueblo americano descubra la propia dignidad, consolidando siempre más la propia pertenencia a Cristo y a su Iglesia.

En la comunión universal de los santos y en particular, en la corona de los santos estadounidenses, nos acompañe fray Junípero Serra e interceda junto a nosotros, junto a tantos otros santos y santas que se han distinguido con diversos carismas:

- Contemplativas como Rosa de Lima, Mariana de Quito y Teresita de los Andes;
- pastores que desprendían el perfume de Cristo y el olor de ovejas, como Toribio de Mogrovejo, Francois de Laval, Rafael Guizar Valencia;
- humildes obreros de la viña del Señor, como Juan Diego y Kateri Tekakwhita;
- servidores sufridos de los marginados, como Pedro Claver, Martín de Porres, Damián de Lolokai; Alberto Hurtado y Rose Philippine Duchesne;
- Fundadoras de comunidades consagradas al servicio de Dios y de los más pobres, como Francesca Cabrini, Elisabeth Ann Seaton y Catalina Drexel;
- Misioneros incansables como fray Francisco Solano, José de Anchieta, Alonso de Barzana, María Antonia de Paz y Figueroa, José Gabriel del Rosario Brochero;
- Mártires como Roque González, Miguel Pró y Oscar Arnulfo Romero; y tantos otros santos y mártires que no enumero ahora, pero que rezan delante del Señor por sus hermanos y hermanas que aún son peregrinos en esta tierra.

Un impetuoso viento de santidad recorra en toda America, en el próximo Jubileo Extraordinario de la Misericordia. Confiados en la promesa que nos hizo Jesús, y que hemos escuchado hoy en el evangelio, pedimos a Dios esta particular efusión del Espíritu Santo.

Pidamos a Jesús Resucitado, Señor de la historia, que la vida de nuestro continente americano se radique cada vez más en el evangelio que ha recibido; que Cristo esté cada vez más presente en la vida de las pesonas, de las familias, de los pueblos y de las naciones, para la mayor gloria de Dios.

Que esta gloria se manifieste en la cultura de la vida, en la hermandad, en la solidaridad, en la paz y en la justicia, con efectivo amor preferencial por los más pobres, a través del testimonio de los cristianos de las diversas comunidades y confesiones, de los creyentes de otras tradiciones religiosas, y de los hombres de recta conciencia y buena voluntad. Oh Señor Jesús, nosotros somos solamente tus discípulos misioneros, tus humildes cooperadores para que venga tu Reino.

Con esta invocación en el corazón pido por la intercesión de Nuestra Señora de Guadalupe, y también de fray Junípero y de los otros santos y santas de América, para que me conduzcan y me guíen en mis próximos viajes apostólicos en el Sur de América y en el Norte de América. Por esto les pido a todos que no dejen de rezar por mi. Amen.

(Texto traducido por ZENIT)


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Lunes, 04 de mayo de 2015

Carta pastoral del arzobispo de Madrid, Mons. Carlos Osoro Sierra. 'Escuchando a los pequeños seguro que nos acercarán lo que el Señor quiere de nosotros'. MADRID, 29 de abril de 2015 (Zenit.org)

Los niños también nos anuncian a Jesucristo

Por Mons. Carlos Osoro

 

El sábado pasado tuve un encuentro muy especial y os diría que muy importante: estuve con los niños de Acción Católica General. Participaban en una convivencia de fin de semana más de trescientos niños y niñas. Una vez más entendí aún mejor aquellas palabras del Señor: “dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis, pues de los que son como ellos es el reino de Dios” (Mc 10, 14). Los niños tienen una capacidad especial para descubrir y sentir fascinación por la belleza de Dios manifestada en Jesucristo, por su verdad perfecta. Los niños tienen una capacidad singular de absorber el “amor más grande”, que es el que nos regala Dios mismo. Los niños son los mejores para entrar en esta escuela del amor a la que se abren con alegría, y que ellos saben traducir hacia los que tienen a su lado en generosidad, servicio, entrega y ayuda. Los niños fácilmente son y les gusta ser como los santos que tan profundamente siguieron los pasos de Jesús. Con ellos voy a hacer lo que desde hace años vengo realizando donde he estado de diversas formas: el Foro de Niños de nuestra Archidiócesis de Madrid. Escuchándoles seguro que nos acercarán lo que el Señor quiere de nosotros.

¡Cómo tenemos que valorar la vida de los niños! Todo ser humano tiene valor en sí mismo, porque ha sido creado a imagen de Dios. A sus ojos es tanto más valioso cuanto más débil aparece a la mirada del hombre. El niño por edad es débil; quizá por eso Jesús nos dice cuál debe ser la actitud de respeto y acogida con la que hay que tratar a los niños. ¿Dónde lo descubrimos? Dios se hizo Niño. Se hizo dependiente y débil, necesitado de nuestro amor. En cada niño que viene a este mundo de alguna manera está presente el Niño de Belén. Y cada niño reclama nuestro amor. Pensemos en los niños a los que se les niega el amor: a quienes no se les recibe en este mundo, a los que están en la calle y no tienen un hogar, a los que son utilizados como soldados y convertidos en instrumentos de violencia, a quienes no se les da la oportunidad de recibir esa sabiduría del corazón para aportar a este mundo reconciliación y paz, a los heridos en lo más profundo de su ser por todas las formas abominables de abuso que puedan recibir.

Por eso, Jesús en Belén, Niño como todos nosotros lo hemos sido y como  muchos lo siguen siendo hoy, se convierte en una llamada urgente que Él nos dirige para que termine toda clase de tribulación en la infancia, y también para hacer un nuevo reconocimiento de la dignidad que tiene el niño desde que inicia la vida en el vientre de su madre. ¿Damos valor a la infancia, como lo hizo Jesús?  Ellos no tienen prejuicios. Son capaces de relacionarse con todos. De entablar juntos una conversación con otros de cualquier latitud de la tierra. Poner a los niños en relación no es cuestión secundaria, sino fundamental, en este mundo globalizado, para hacer global lo más importante: vivir en el amor de Dios hacia todos los hombres. Ellos pueden hacer un mundo diferente. Por eso, contar con ellos no es secundario.

En este encuentro, hubo algo que me impactó: todos los niños, según el programa de trabajo que tenían, iban a recibir una catequesis sobre la parábola del Buen Samaritano. En el inicio de la misma, estuve con todos (cfr. Lc 10, 25-37). Después me reuní con un grupo: el presidente de la infancia de Acción Católica General, Ramón y representantes de todas las parroquias que estaban en la convivencia. Para esta reunión habían hecho un cuestionario sobre la parábola del Buen Samaritano. Las preguntas eran estas: 1) en la parábola del Buen Samaritano hay personas que pasan de largo. ¿Crees que esta situación de pasar de largo ante el que sufre se repite hoy? ¿Quiénes pueden ser esas personas? ¿Podemos llegar a ser nosotros?; 2) el Buen Samaritano se acerca, se compadece, le cura las heridas y se sigue preocupando de él hasta que puede regresar a su casa. ¿Cómo podemos nosotros ser “buenos samaritanos” de nuestro prójimo en nuestro día a día en nuestra casa, en el barrio, en el colegio, en la parroquia…?. Os aseguro que, desde el comienzo de la reunión, en las diversas intervenciones que tuvieron los niños, me impresionaron sus respuestas y sus planteamientos. Descubrí la belleza de la infancia y la predilección que Jesucristo manifiesta hacia ellos. ¡Cuánto pueden enseñarnos! ¡Qué sabiduría les regala el Señor! Los escuché con inmensa atención, y pude experimentar que los niños son el futuro y la esperanza de la humanidad. ¡Qué importancia tiene lo que les damos para crecer como personas!

En el coloquio, que fue un compartir desde lo profundo de su corazón, caló en mí de modo especial la intervención de Adrián, enriquecida por los demás. Nos contó la experiencia que vivía cuando iba de viaje al país de origen de su padre, viendo niños víctimas de diversos sufrimientos, en la calle, no amados, no acogidos, no respetados, sin presente ni futuro. Nos decía Adrián que él tenía siempre en su pensamiento a aquellos niños, no le dejaban tranquilo; tanto es así que, incluso cuando iba a descansar por la noche, tardaba en dormirse, porque no podía retirar lo que habían visto sus ojos. Le venían preguntas como ésta: ¿podría haber sido yo uno de esos niños? Y la reflexión continuaba: sí que podemos ser buenos samaritanos, entre otras cosas, haciendo posible que algo de lo nuestro les llegue a ellos.

En las diversas intervenciones que tuvieron, casi todos coincidían en esto: acoger a Jesús en nuestro corazón, llenarnos de su alegría, acogerlo todos los días entre los juegos y las tareas, en la oración cuando nos pide la amistad con Él y una generosidad como la de Él, cuando nos habla siempre del “amor más grande”, ese que es capaz de una entrega y una ayuda sin límites a quien me encuentre en el camino, de acercar siempre la paz, la salud y la incorporación de todos a las tareas de la construcción de un mundo que sea cada día mejor. Otro expresó algo muy importante: desde pequeños respetar al otro y amarle teniendo el mismo corazón de Jesús, también cuando es diferente a nosotros. En aquellos rostros de los niños descubrí que son un reflejo de la visión de Dios sobre el mundo. ¿Por qué apagar su sonrisa cuando la necesitamos? ¿Por qué envenenar su corazón cuando pueden hacer obras maravillosas? ¿Por qué no acercarles la vida de Jesucristo, que no solamente nos lanza a hacer el Bien, sino que crea en nosotros un corazón para el Bien? Este encuentro me hizo ver la importancia que tiene escuchar a los niños tal y como lo hizo el Señor: “dejad que los niños se acerquen a mí, no se lo impidáis”.

La Iglesia, siempre, se ha tomado muy en serio la llamada que el Señor nos hace en el Evangelio. A lo largo de los siglos han surgido instituciones, asociaciones, proyectos muy diversos, que han querido cuidar a los niños con el mismo amor de Jesucristo. Daremos pasos para hacer el “Foro de Niños” de nuestra Archidiócesis de Madrid, para que nos evangelicen. ¿Cómo?: 1) Haciendo de sus encuentros espacios de escucha y comunión; 2) percibiendo en sus encuentros la urgencia de vivir con el título más grande del ser humano que nos dio el Señor: “hijos de Dios” y, por ello, “hermanos de todos los hombres”; 3) descubriendo lo que ofrecemos: dispuestos a dar la vida como Jesucristo, a conocer y ser amigos de los hombres, saliendo en búsqueda de todos, estén donde estén.

Con gran afecto, os bendice:

+Carlos, Arzobispo de Madrid


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Texto completo de la catequesis del Papa en la audiencia del miércoles 29 de abril de 2015 (Zenit.org)

 
Queridos hermanos y hermanas,

nuestra reflexión sobre el diseño originario de Dios sobre la pareja hombre-mujer, después de haber considerado las dos narraciones del Libro del Génesis, se dirige ahora directamente a Jesús.

El evangelista Juan, al inicio de su Evangelio, narra el episodio de las bodas de Caná, donde estaban presentes la Virgen María y Jesús, con sus primeros discípulos. Jesús no solo participó en ese matrimonio, sino que “salvó la fiesta” con el milagro del vino. Por tanto, el primero de sus signos prodigiosos, con el que Él revela su gloria, lo cumplió en el contexto de un matrimonio, y fue un gesto de gran simpatía para esa familia naciente, solicitado por el cuidado maternal de María. Y esto nos hace recordar el libro del Génesis, cuando Dios terminó la obra de la creación y hace su obra maestra; la obra maestra es el hombre y la mujer. Y aquí precisamente Jesús comienza sus milagros, con esta obra maestra, en un matrimonio, en una fiesta de bodas: un hombre y una mujer. Así Jesús nos enseña que la obra maestra de la sociedad es la familia: ¡el hombre y la mujer que se aman! ¡Ésta es la obra maestra!

Desde los tiempos de las bodas de Caná, muchas cosas han cambiado, pero ese “signo” de Cristo contiene un mensaje siempre válido.

Hoy no parece fácil hablar del matrimonio como de una fiesta que se renueva con el tiempo, en las distintas etapas de toda la vida de los cónyuges. Es un hecho que las personas que se casan son cada vez menos. Esto es un hecho: los jóvenes no quieren casarse. En muchos países aumentan sin embargo el número de las separaciones, mientras que disminuye el número de los hijos. La dificultad de permanecer juntos --tanto como pareja y como familia-- lleva a romper las uniones con mayor frecuencia y rapidez cada vez, y precisamente los hijos son los primeros que sufren las consecuencias. Pero pensemos que las primeras víctimas, las víctimas más importantes, las víctimas que sufren más en una separación son los hijos. Si se experimenta desde pequeños que el matrimonio es una unión “con tiempo determinado” inconscientemente se querrá así. De hecho, muchos jóvenes han sido llevados a renunciar al proyecto mismo de una unión irrevocable y de una familia duradera. Creo que debemos reflexionar con gran seriedad sobre el por qué tantos jóvenes “no quieren” casarse. Está la cultura de lo provisional, todo es provisional, no hay nada definitivo.

Esta es una de las preocupaciones que surgen a día de hoy: ¿por qué los jóvenes no quieren casarse?, ¿por qué a menudo prefieren una convivencia, y muchas veces “con responsabilidad limitada”?, ¿por qué muchos -- también entre los bautizados-- tienen poca confianza en el matrimonio y en la familia? Es importante tratar de entender, si queremos que los jóvenes puedan encontrar el camino justo a recorrer. ¿Por qué tienen poca confianza en la familia?

Las dificultades no son solo de carácter económico, si bien estas sean realmente serias. Muchos creen que el cambio sucedido en estos últimos decenios se ha puesto en marcha por la emancipación de la mujer. Pero tampoco es válido este argumento. ¡Pero esta es también una injuria! ¡No, no es verdad! Es una forma de machismo, que siempre quiere dominar a la mujer. Hacemos el papelón que hizo Adán, cuando Dios le dijo: “¿Pero por qué has comido la fruta?” Y él: “Ella me la dio”. Es culpa de la mujer. ¡Pobre mujer! ¡Debemos defender a las mujeres, eh!

En realidad, casi todos los hombres y las mujeres quisieran una seguridad afectiva estable, un matrimonio sólido y una familia feliz. La familia está en la cima de todos los niveles de satisfacción entre los jóvenes; pero, por miedo a equivocarse, muchos no quieren ni siquiera pensarlo; aún siendo cristianos, no piensan en el matrimonio sacramental, signo único e irrepetible de la alianza, que se convierte en testimonio de la fe. Quizá precisamente este miedo de equivocarse es el obstáculo más grande para acoger la palabra de Cristo, que promete su gracia a la unión conyugal y a la familia.

El testimonio más persuasivo de la bendición del matrimonio cristiano es la vida buena de los esposos cristianos y de la familia. ¡No hay mejor forma para mostrar la belleza del sacramento! El matrimonio consagrado a Dios cuida esa unión entre el hombre y la mujer que Dios ha bendecido desde la creación del hombre; y es fuente de paz y de bien para toda la vida conyugal y familiar. Por ejemplo, en los primeros tiempos del cristianismo, esta gran dignidad de la unión entre el hombre y la mujer derrotó un abuso que hasta entonces era normal, es decir, el derecho de los maridos de repudiar a las mujeres, también con los motivos más engañosos y humillantes. El evangelio de la familia, el evangelio que anuncia este sacramento ha vencido esta cultura de repudio habitual.

La semilla cristiana de la igualdad radical entre los cónyuges debe hoy llevar nuevos frutos. El testimonio de la dignidad social del matrimonio se hará persuasivo precisamente por este camino, el camino del testimonio que atrae, de la reciprocidad del hombre y complementariedad en el hombre.

Por esto como cristianos, debemos hacernos más exigentes al respecto. Por ejemplo: apoyar con decisión el derecho a la igual retribución por el igual trabajo. ¿Por qué se da por hecho que las mujeres deben ganar menos? No. ¡El mismo derecho! ¡La disparidad es un escándalo! Al mismo tiempo, reconocer como riqueza siempre válida la maternidad de la mujer y la paternidad de los hombres, a beneficio sobre todo de los niños. Igualmente la virtud de la hospitalidad de las familias cristianas reviste hoy una importancia crucial, especialmente en las situaciones de pobreza, de degradación, de violencia familiar.

Queridos hermanos y hermanas, ¡no tengamos miedo de invitar a Jesús a la fiesta de la boda! ¡Y también a su Madre María! Los cristianos, cuando se casan “en el Señor”, son transformados en un signo eficaz del amor de Dios. Los cristianos no se casan solo por sí mismos: se casan en el Señor en favor de toda la comunidad, de toda la sociedad.

De esta bella vocación del matrimonio cristiano, hablaré también en la próxima catequesis.

(Texto traducido y transcrito por ZENIT)


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Reflexiones del obispo de San Cristobal de las Casas. SAN CRISTóBAL DE LAS CASAS, 30 de abril de 2015 (Zenit.org)

Inequidad anti-democrática

Por Felipe Arizmendi Esquivel

VER

Está poniéndose álgido el proceso electoral en nuestro país, pues en varios Estados han de elegirse, el 7 de junio, gobernador, diputados federales y locales, más presidentes municipales. En Chiapas, en esa fecha sólo diputados federales; al poco tiempo, también locales y alcaldes.

Es lamentable lo que está pasando. La publicidad de los partidos es muy agresiva. La pertenencia a un partido ha pasado a un segundo lugar; lo que importa es ser nominado por cualquier partido, aunque nunca se haya pertenecido a él. Se crean nuevos partidos sólo por estrategia electoral. Se reparte dinero por todas partes y se regalan cosas no por amor a los pobres, sino para atraer electores. Lo más doloroso es que, con amenazas de cárcel o de muerte, se haga desistir a legítimos candidatos, que tienen opciones reales de triunfar.

Un párroco me escribe:Le comparto mi preocupación por el ambiente enrarecido que se vive con motivo de las elecciones y que de ninguna manera abona en favor de  la equidad y sana alternancia democrática.

De x candidato se tiene presunción de vínculos con el narcotráfico; reparte miles de pesos a diestra y siniestra y viene con un equipo de camionetas del año. En su campaña hace un culto religioso. Aunque se dice católico, se comporta como pastor protestante y le acompañan varios pastores en su campaña, quienes siempre están haciendo oración por él. Reparten biblias en formato protestante.

Las campañas son de tal tamaño, con reparto de despensas y vales, bardas pintadas de color x, que no habrá fuerza política que pueda competir con tal derroche de recursos. Lo más preocupante es que con todos sus partidos satélites buscan mermar la fuerza de los pobres y no paran en derroches y promesas. El objetivo es dividir la fuerza de los pobres. Cada día vemos cómo se cierran los caminos a la equidad electoral. Los hermanos campesinos han puesto su confianza en un proyecto de las comunidades que no cuenta con recursos económicos, pero sí con la voluntad decidida de hacer las cosas con transparencia”.

PENSAR

No faltará quien diga: ¿Qué sabe el obispo de democracia, si su Iglesia no es democrática, sino jerárquica? ¿Por qué habla de esto, que no es de su competencia? ¿No está violando el laicismo y nuestras leyes civiles? Nada de eso. No soy quien para dar lecciones partidistas electorales, pero sí para defender los principios éticos que proceden del Evangelio. No me compete calificar las elecciones, pero sí ofrecer criterios morales, para que haya paz y justicia social.

El Papa Francisco, cuando le preguntaron unos paisanos suyos:¿Hay algo que quiera sugerirle a los gobernantes argentinos en un año de elecciones?, respondió: Primero,  una plataforma electoral clara.  Que cada uno diga: nosotros, si somos gobierno, vamos a hacer esto. Bien concreto. La plataforma electoral es muy sana, y ayuda a la gente a ver lo que piensa cada uno. Un candidato tiene que presentarse a la sociedad con una plataforma electoral clara, bien estudiada, diciendo explícitamente: Si yo salgo elegido diputado, intendente, gobernador,  voy a hacer esto, porque pienso que esto es lo que hay que hacer.

Segundo, honestidad en la presentación de la propia postura. Y tercero –es una de las cosas que tenemos que lograr, ojalá la podamos lograr- una campaña electoral de tipo gratuito, no financiada. Porque en las financiaciones de las campañas electorales entran muchos intereses que después te pasan factura. Entonces, hay que ser independientes de cualquiera que me pueda financiar una campaña electoral. Es un ideal, evidentemente, porque siempre hace falta dinero para los afiches, para la televisión. Pero en todo caso que la financiación sea pública. De este modo yo, ciudadano, sé que financio a este candidato con esta determinada cantidad de dinero. Que sea todo transparente y limpio” (10-III-2015).

ACTUAR

Partidos y candidatos: respétense unos a otros; ojalá llegaran a amarse, y no odiarse ni excluirse.

Ciudadanos: No nos dejemos engañar por la propaganda, ni comprar por los regalos. Analicemos personas y propuestas, antes de decidir nuestro voto.


Publicado por verdenaranja @ 23:04  | Hablan los obispos
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S?bado, 02 de mayo de 2015

Reflexión a las lecturas del quinto domingo de pascua - b ofrecida por el sacerdote Don Juan Manuel Pérez Piñero bajo el epígrafe "ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR"

Domingo 5º de Pascua B

 

El Evangelio de este domingo nos sitúa en la Última Cena. Es el momento de la despedida; y en las despedidas, especialmente la de la muerte, se hacen los encargos, las recomendaciones más importantes que no se olvidan nunca.

Una de las preocupaciones fundamentales de Jesucristo es que los discípulos se olviden de Él y lo dejen todo, que, en su ausencia, se vaya enfriando el amor.  Por eso, les dice: “Permaneced en mí y yo en vosotros”.

En un texto tan breve como éste, Jesús emplea cinco veces esta misma idea.

Es normal que ahora, en el Tiempo de Pascua, recordemos y revivamos lo que se llama “el testamento espiritual de Jesús”.

Para explicarnos la necesidad de permanecer en Él, Jesucristo se vale de una comparación muy hermosa: la que existe entre la vid y los sarmientos: la vid -la cepa diríamos nosotros- es Cristo, el Padre es el labrador, los sarmientos somos nosotros.

Con esta comparación, se entiende todo perfectamente: el sarmiento que no está unido a la cepa, ni tiene vida ni puede dar fruto. Y para el agricultor lo fundamental es  que la viña dé fruto, más fruto, mejor fruto. El Señor nos dice: “A todo sarmiento que no da fruto,  lo arranca, y a todo el que da fruto, lo poda para que dé más fruto”. Y también: “Al que no permanece en mí lo tiran fuera como al sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego y arden”. Y es que el agricultor es paciente pero, al mismo tiempo, muy exigente: si no da fruto, se abandona la viña.

El Bautismo es el sacramento que nos une a Cristo, como un sarmiento a la cepa. Es el sacramento que nos da la vida de Dios, que es como la savia, que da vida a la viña. Y luego vienen los demás alimentos de la vida de Dios en nosotros: la oración, la Palabra de Dios, los demás sacramentos, especialmente, la Eucaristía, y las buenas obras. El Señor nos lo explica todo con mucha claridad: “El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada”. Y termina el texto diciendo: “Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos”. Por tanto, la cuestión fundamental es ésta: ¿Estoy dando fruto? ¿Qué fruto? ¿Cuánto fruto? ¿Estoy como un sarmiento vivo, unido a la vid?

Me parece que la segunda lectura nos da la clave, cuando dice S. Juan: “Hijos míos no amemos de palabra y de boca, sino con obras y según la verdad”. Y precisa más  cuando  habla de guardar sus mandamientos y hacer lo que le agrada. Y añade: “Y éste es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo y que nos amemos unos a otros tal como nos lo mandó”.

Y  todo esto, ¿por qué? ¿para qué?

“Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y mi alegría llegue a plenitud”. ¡De ahí, la alegría desbordante de la Pascua! Es lo que sucedía en la Iglesia primitiva, según nos la presenta la primera lectura: “Entretanto, la Iglesia gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría. Se iba construyendo y progresaba en la fidelidad al Señor y se multiplicaba animada por el Espíritu Santo”.

 

¡FELIZ PASCUA! ¡FELIZ DÍA DEL SEÑOR!


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DOMINGO 5º DE PASCUA B

 MONICIONES

 

 

PRIMERA LECTURA

          La lectura que vamos a escuchar, trata de la llegada de San Pablo a Jerusalén, donde es presentado por Bernabé, a los apóstoles, y el progreso gozoso de la Iglesia naciente.

 

SEGUNDA LECTURA

          Continuamos la lectura de la primera Carta de S. Juan, que venimos haciendo estos domingos de Pascua. En ella nos exhorta a guardar los mandamientos de Dios y a hacer lo que a Él le agrada: que creamos en su Hijo Jesucristo y que nos amemos unos a otros, como nos  mandó.

 

TERCERA LECTURA

          Los cristianos debemos estar unidos a Jesucristo como los sarmientos a la vid, nos dirá el Señor en el Evangelio; de lo contrario, no podremos dar fruto.

Aclamémosle ahora con gozo pascual cantando el aleluya

 

COMUNIÓN

          En la Comunión el Señor, la vid verdadera, nos alimenta con su Cuerpo para que permanezcamos unidos a Él y demos fruto abundante. Tenemos que dar cada vez más fruto.


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Viernes, 01 de mayo de 2015

Reflexión de José Antonio Pagola al evangelio del domingo quinto de Pascua - B

NO DESVIARNOS DE JESÚS

La imagen es sencilla y de gran fuerza expresiva. Jesús es la «vid verdadera», llena de vida; los discípulos son «sarmientos» que viven de la savia que les llega de Jesús; el Padre es el «viñador» que cuida personalmente la viña para que dé fruto abundante. Lo único importante es que se vaya haciendo realidad su proyecto de un mundo más humano y feliz para todos.

La imagen pone de relieve dónde está el problema. Hay sarmientos secos por los que no circula la savia de Jesús. Discípulos que no dan frutos porque no corre por sus venas el Espíritu del Resucitado. Comunidades cristianas que languidecen desconectadas de su persona.

Por eso se hace una afirmación cargada de intensidad: «el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid»: la vida de los discípulos es estéril «si no permanecen» en Jesús. Sus palabras son categóricas: «Sin mí no podéis hacer nada». ¿No se nos está desvelando aquí la verdadera raíz de la crisis de nuestro cristianismo, el factor interno que resquebraja sus cimientos como ningún otro?

La forma en que viven su religión muchos cristianos, sin una unión vital con Jesucristo, no subsistirá por mucho tiempo: quedará reducida a «folklore» anacrónico que no aportará a nadie la Buena Noticia del Evangelio. La Iglesia no podrá llevar a cabo su misión en el mundo contemporáneo, si los que nos decimos «cristianos» no nos convertimos en discípulos de Jesús, animados por su espíritu y su pasión por un mundo más humano.

Ser cristiano exige hoy una experiencia vital de Jesucristo, un conocimiento interior de su persona y una pasión por su proyecto, que no se requerían para ser practicante dentro de una sociedad de cristiandad. Si no aprendemos a vivir de un contacto más inmediato y apasionado con Jesús, la decadencia de nuestro cristianismo se puede convertir en una enfermedad mortal.

Los cristianos vivimos hoy preocupados y distraídos por muchas cuestiones. No puede ser de otra manera. Pero no hemos de olvidar lo esencial. Todos somos «sarmientos». Solo Jesús es «la verdadera vid». Lo decisivo en estos momentos es «permanecer en él»: aplicar toda nuestra atención al Evangelio; alimentar en nuestros grupos, redes, comunidades y parroquias el contacto vivo con él; no desviarnos de su proyecto.

José Antonio Pagola


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Mensaje de los Obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral
Pascua del Enfermo, 10 de Mayo de 2015

 

SALUD Y SABIDURÍA DEL CORAZÓN

Otra mirada es posible con un corazón nuevo” 

 

  1. Quien vive la Pastoral de la Salud sabe que su lenguaje propio es el del corazón. Vivir el sufrimiento o acompañarlo toca el corazón. Esta Campaña de Pastoral de la Salud 2015 nos invita precisamente a contemplar el corazón de Cristo ante quien sufre, y su vivencia del sufrimiento. Si nos dejamos empapar por sus actitudes cambiará también nuestra mirada sobre el enfermo, y transformará nuestro corazón con esa sabiduría de Dios que está “llena de compasión” (Sant.3,17).
  2. Esa misericordia y compasión que contemplamos encarnada en Jesús, nos llama a romper la indiferencia ante quien sufre, como Él, y -acogiendo el Mensaje de esta Cuaresma- “fortalecer nuestros corazones” preguntándonos dónde está nuestro hermano enfermo.
  3. Necesitamos dejar que nuestro corazón se conmueva ante el hermano herido y enfermo. Éste debe ser el estilo de cada cristiano pero también el de cada una de nuestras parroquias, pues la gran mayoría de los enfermos hoy están en sus casas o en centros socio-sanitarios de nuestro entorno parroquial. Esta tarea pastoral es la que nos hará creíbles. No podemos predicar el Evangelio y quedarnos en casa esperando que alguien nos llame. La llamada es a salir, a encontrarnos con Cristo allí donde Él nos ha mostrado que está presente (Mt.25); a ser una parroquia y una Iglesia ‘hospital de campaña’, que se presenta corriendo allí donde hay una necesidad.
  4. Un lugar privilegiado de presencia junto al enfermo es también el hospital. Por él pasan al año un número incalculable de enfermos y familias, frecuentemente en situaciones de mucho sufrimiento y con una necesidad enorme de ser acompañados. Para el cristiano puede ser también un momento significativo de confrontación con el Dios de la Vida. Por ello, la atención a la calidad de los Servicios religiosos es una prioridad para nuestra Iglesia que, con corazón de Madre, los pone a vuestro alcance y os invita a aprovecharlos.
  5. En la liturgia de la Pascua del Enfermo escucharemos las palabras de Jesús: “Que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (Jn.15,12-13). Este mandato se sigue realizando plenamente hoy en muchos familiares que aman y dan su vida y salud por servir a su ser querido que está enfermo. Deseamos valorar y agradecer ese enorme testimonio de amor que no sólo le alcanza a él sino que es semilla de Evangelio para todos los que lo contemplan.
  6. En esta perspectiva de testimonio de entrega también queremos resaltar el servicio que ofrecen tantas órdenes religiosas que se dedican al cuidado de los enfermos y la promoción de la salud. Concretamente este pasado año 2014 hemos asistido a la muerte de varios religiosos y religiosas que han dado la vida por cuidar y curar a los enfermos de Ébola. En el año dedicado a la Vida consagrada vaya desde aquí nuestra gratitud y reconocimiento.
  7. Además, tenemos también presente el testimonio que en primera persona nos dan tantos enfermos que hacen de su vivencia del dolor, del sufrimiento o de la muerte una oportunidad para ser testigos vivos de “una fe que permite habitar el mismo sufrimiento” (P. Francisco, Mensaje Jornada Mundial del Enfermo 2015, p.5). ¡Que pocas veces nos dejamos evangelizar por el Cristo crucificado que nos habla desde el enfermo!
  8. Al mismo tiempo, queremos valorar y agradecer el inmenso esfuerzo y generosidad que tantos profesionales y voluntarios están haciendo. Su servicio es expresión de ese don de la sabiduría que el Espíritu Santo les otorga para comprender el valor del acompañamiento, con frecuencia silencioso, que les lleva a dedicar tiempo a los hermanos enfermos para mostrar que incluso las vidas más gravemente afligidas son siempre dignas de ser vividas (cf. Mensaje JME 2015, p.3).
  9. La Celebración del Sínodo de la Familia es un momento de gracia que nos permite tener presente la realidad de la enfermedad, tan profundamente existencial que marca la vida de toda persona, pero también de cada familia.
  10. Al igual que en el Mensaje del año pasado queremos seguir insistiendo en que la sabiduría del corazón también nos reclama un compromiso socio-político. No se puede nunca anteponer la economía a la salud. Se deben hacer los esfuerzos necesarios para una buena gestión y utilización de los recursos escasos sin que ello vaya en detrimento de la salud o la vida de los enfermos más vulnerables.
  11. Finalmente, contemplamos cómo María guardaba el misterio del sufrimiento en su corazón y cómo lo vivió junto a la cruz y, como intercesora, le confiamos la vida de todos los enfermos y sus familias. 

Los Obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral

 

Sebastià Taltavull Anglada, Obispo Auxiliar de Barcelona

José Vilaplana Blasco, Obispo de Huelva

Francesc Pardo Artigas, Obispo de Girona

Juan Antonio Menéndez Fernández, Obispo Auxiliar de Oviedo

Jesús Fernández González, Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela


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Salud y sabiduría del Corazón 

Yo era ojos para el ciego, yo fui pies para los cojos

  

(Job.     29,15)

Como en años anteriores, un mismo tema nos une para realizar la Campaña del Enfermo desde la Jornada Mundial, 11 de febrero, hasta la Pascua el 10 de mayo, VI domingo de Pascua: “Salud y sabiduría del corazón”.

Cuando el Consejo Pontificio nos propone este tema pretende hacernos descubrir que en este tiempo nuestro, en el que sólo cuenta lo que ‘reluce’ y lo efímero, la sabiduría del corazón consiste en la recuperación de la mirada hacia el hombre doliente con actitud contemplativa.

De ello se sigue, además, la toma y re-visionado del sentido del sufrimiento y de la oración según la Sabiduría de Dios. Y nos llama a revisar nuestra mirada y nuestras motivaciones-actitudes de los agentes de pastoral a la luz del corazón compasivo de Cristo.

Ofrecemos estas sencillas “ORIENTACIONES” como material que puede ayudar a una necesaria preparación y celebración en los diferentes ámbitos –nacional, interdiocesano, diocesano y local– a las Delegaciones Diocesanas y, por ello, a cuantos deseen colaborar activamente para lograr que la Campaña sea una realidad pastoral fecunda en nuestra Iglesia. 

Madrid, octubre de 2014

RAzones PARA ELEGIR el tema y ENFOQUE DE LA CAMPAÑA

 

Al tema central de la Campaña de este año “Salud y sabiduría del corazón” el equipo nacional hemos pensado añadirle un lema “Otra mirada es posible con un corazón nuevo”, que de alguna manera recoge la concreción del mismo. La mirada de Dios y su Hijo sobre el enfermo y quien sufre, es una mirada distinta a la de la sociedad en general. Mirada que nace de un corazón nuevo y proyecta a un cambio de actitudes que transformen también nuestro corazón desde esa sabiduría del Padre. A continuación indicamos las razones del tema y el posible enfoque:

  1. El sentido de Iglesia y vivencia de comunión uniéndonos a la propuesta del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud al ofrecer como tema para la Jornada Mundial del Enfermo 2015: Salud y sabiduría del corazón, con el lema: “Yo era ojos para el ciego, yo fui pies para los cojos”.
  2. En continuidad con la Evangelii Gaudium. En este momento de la Iglesia en que el Papa Francisco nos invita a volver a Jesús, necesitamos recuperar sus mismas actitudes. La Exhortación nos invita a hacer una reflexión sobre nuestras tentaciones como evangelizadores, y a anunciar el Evangelio con nuevas actitudes y lenguajes. Llamada a abrir nuestros ojos para descubrir donde están hoy los enfermos, cómo están siendo acompañados y visibilizados en nuestra sociedad e Iglesia, y transformar el corazón de las mismas para que los pongamos al centro de nuestras preocupaciones y atenciones, como hizo Jesús.
  3. Porque hoy los enfermos y ancianos continúan estando poco visibilizados en nuestra sociedad. El mismo Papa Francisco ha alertado en varias ocasiones sobre el ‘descarte’ de enfermos y ancianos.
  4. Somos invitados a dejarnos llenar y llevar por la sabiduría de Dios: “La amé y la busqué desde mi juventud y la pretendí como esposa. Así pues, decidí hacerla compañera de mi vida, sabiendo que sería mi consejera en la dicha y mi consuelo en las preocupaciones y la tristeza. Pero, al comprender que no la alcanzaría, si Dios no me la daba, acudí al Señor y le supliqué, diciéndole de todo corazón: «Dios de los padres y Señor de la misericordia, dame la sabiduría» (Sab. 8,2.9.21; 9,1.4). Conscientes de que si nosotros no la tenemos no podemos transmitirla.
  5. Tenemos necesidad de abrir nuestra mirada también a la sabiduría que nace de Dios hacia quien sufre. Sabiduría pastoralmostrada y reflexionada en la Campaña 2013 bajo el icono del Buen Samaritano: al enfermo lo ve, se para, se inclina hacia él, se hace cargo de su necesidad y su problema, carga con él, y encarga a otros la tarea de continuar su cuidado.
    1. Llamados a vivir el compromiso social. «Desde el corazón del Evangelio reconocemos la íntima conexión que existe entre evangelización y promoción humana, que necesariamente debe expresarse y desarrollarse en toda acción evangelizadora. La aceptación del primer anuncio, que invita a dejarse amar por Dios y a amarlo con el amor que Él mismo nos comunica, provoca en la vida de la persona y en sus acciones una primera y fundamental reacción: desear, buscar y cuidar el bien de los demás» (E.G.178). Por tanto, el creyente y toda comunidad cristiana no pueden escapar a esta llamada: comprometerse activamente en el cuidado integral, promoción y defensa del enfermo y de la salud.
    2. Cada Campaña del Enfermo es, o ha de ser, una nueva oportunidad evangelizadora. Evangelización marcada por la Alegría: «La persona que viva en profundidad la alegría del Evangelio adquiere mayor sensibilidad ante las necesidades de los demás» (E.G.9). «El mundo de la salud y de la enfermedad es hoy, igual que ayer, lugar privilegiado para la nueva Evangelización: Jesús anuncia el Evangelio del Reino curando, y confía a sus discípulos la misión de curar» (Mt 10,1) (Congreso Iglesia y Salud).
    3. El cartel de la Campaña 2015 trata de mostrar estas ideas. Partiendo de saber que va a estar presente en hospitales, residencias y otros lugares de evangelización misionera, hemos querido resaltar en él: un niño-joven portando un corazón nuevo, la fragilidad de las personas que llevamos en nuestras manos, la prioridad de la atención a los más frágiles. Estamos llamados a mirar de una forma nueva a las personas –al estilo de Jesús- y cuidarles desde las claves de la sabiduría divina.
    4. Es también el Año de la Vida religiosa. En él deseamos contemplar, aprender y enriquecernos con el testimonio de tantos consagrados; agradecer la inmensa labor que han hecho con los enfermos, también de las vidas entregadas en este servicio. Y animar y fortalecer la ilusión de nuestras comunidades religiosas para que sigan siendo motor de atención y respuesta esperanzada a tantos retos que se nos plantean cada día en el mundo de la salud.
    5. Celebramos, además, los 50 años de la Conclusión del Concilio Vaticano II (1965). Es una llamada a retomar sus líneas pastorales básicas: Iglesia como Pueblo de Dios (LG), que escuche y acompañe los sufrimientos y los gozos de la gente (GS); el valor central de la Palabra de Dios en la vida del enfermo y de los agentes pastorales (DV); profundizar en la Liturgia (SC) especialmente en los sacramentos propios de la enfermedad; una llamada a la Misión ‘ad gentes’ (AG), a salir al encuentro de las gentes más necesitadas; y el papel fundamental del laicado en toda ella (AA).
    6. El Papa nos recordará en su Mensaje que la Sabiduría del corazón es servir al hermano, es estar con él, es salir de sí hacia el hermano y ser solidarios con él sin juzgarlo.
    7. La familia. ¡Qué gran papel el suyo! y ¡qué difícil a veces! Debemos reconocer y valorar siempre su entrega, su testimonio, pero también cuidarles pues muchas veces necesitan apoyo, cercanía, escucha y ayuda para vivir de manera más sana, humana y cristiana la enfermedad de su ser querido. Ellos son el rostro diario de la caridad junto al enfermo, pero necesitan también sentirse amados por Dios y por la comunidad de fe.
    8. Los Religiosos y Religiosas. En este año de la Vida Consagrada retomamos la llamada que se nos hace desde la Iglesia: “Cuidar a los enfermos en nombre de la Iglesia, como testigos de la compasión y ternura del Señor, es el carisma propio de las comunidades religiosas” (RUPE, 57). Resaltar su testimonio de entrega, incluso a veces con la donación de la propia vida, es también un deber en nuestras comunidades en esta Campaña. Así como revitalizar la presencia de los religiosos en el servicio a los enfermos, no sólo en los centros propios, sino en las comunidades parroquiales y en las casas.
    9. Los Profesionales Sanitarios y los Voluntarios. Estas experiencias se extienden a todos los que ejercen de manera desinteresada el propio servicio al prójimo que sufre. (Salvifici Doloris, 29). Vosotros sois «reservas de amor», que lleváis serenidad y esperanza a los que sufren. También vuestro testimonio de amor es signo de otra mirada distinta que lleva en su interior corazones nuevos y renovados por el Espíritu.
    10. Los Obispos y Sacerdotes. «Aunque se deben a todos, de modo particular, sin embargo, se les encomiendan los pobres y los más débiles... tengan la mayor solicitud por los enfermos y moribundos, visitándolos y confortándolos en el Señor» (PO, 6). En una cultura de la indiferencia, “tengan el valor de ir contracorriente (…) contemplando, adorando y abrazando a Cristo en el encuentro cotidiano con él en la eucaristía y en las personas más necesitadas”. (Papa Francisco en la Misa con los obispos, sacerdotes, religiosos y seminaristas. JMJ 2013).
    11. Las comunidades. Requiere en todos los cristianos una conversión de mente, corazón y obras para conformarse a la sabiduría de Dios. Porque la atención a los enfermos no es “monopolio de nadie, sino deber y responsabilidad de todos” (Evangelium Vitae, 90).

 

OBJETIVOS DE LA CAMPAÑA

  1. 1.     Sensibilizara los creyentes sobre la necesidad de contemplar a los que sufren y a la sanidad con ojos nuevos. Y a la sociedad entera sobre la necesidad de romper con la cultura de la indiferencia ante el sufrimiento y los que sufren hoy; de descubrir su situación y sus causas, y comprometernos activamente.
    1. 2.     Iluminar, revisar y purificar nuestras actitudes y comportamientos con los enfermos y los que sufren a la luz de Jesús y de su Corazón misericordioso hacia ellos.
    2. 3.     Mostrar la labor evangelizadora, entre los enfermos, de las Comunidades religiosas y de tantos consagrados.
    3. 4.     Promover el compromiso de la comunidad cristiana y de la sociedad con los que sufren, que se traduzca en acciones realistas y creativas, individuales y colectivas, de atención a los mismos.
    4. 5.     Celebrar la fe junto a enfermos, familias, profesionales, instituciones, voluntariado, etc., y difundir, apoyar y agradecer su tarea y entrega.

 

Destinatarios de la Campaña

  • Los enfermos y sus familias.
  • Los Profesionales de la Salud.
  • Los servicios de asistencia religiosa de los hospitales.
  • Las instituciones sanitarias y sociosanitarias, especialmente las de la Iglesia.
  • La jerarquía de la Iglesia, los Organismos de promoción y decisión pastoral y las Instituciones docentes de la Iglesia en el campo de la Pastoral.
  • Las comunidades cristianas y equipos de pastoral de la salud.
  • Las congregaciones religiosas: educación, sanidad y vida contemplativa.
  • La sociedad en general.

 

Materiales de la Campaña

  • Cartel.
  • Estampa/oración.
  • Mensaje      del Papa para la Jornada Mundial del Enfermo.
  • Mensaje      de los Obispos de la CE Pastoral.
  • Guión de      la Liturgia del Día.
  • Catequesis.
  • Número      monográfico de Labor Hospitalaria.

Actividades para el desarrollo de la Campaña

1. En el ámbito nacional

  • Dedicar al tema las XXXIX Jornadas Nacionales de Pastoral de la Salud (Septiembre 2014)
  • Abordar el tema en las Jornadas o Encuentros que organizan las Comisiones del Departamento.
  • Difundir el tema en los medios de comunicación social de ámbito estatal (prensa, radio y televisión).
  • Evaluar al final la marcha y los resultados de la campaña.
    • Elaborar el “Proyecto concreto de la Campaña en la diócesis”.
    • Implicar en el desarrollo de la Campaña a todos los Sectores de la Delegación.
    • Interesar a las comunidades cristianas de la diócesis, empezando por sus pastores, e implicar a todos en las actividades de la Campaña.
    • Motivar sobre la importancia y los objetivos de la campaña a los Servicios de Asistencia Religiosa de los hospitales y a las comunidades parroquiales y ofrecerles sugerencias prácticas sobre actividades para desarrollarla en su medio.
    • Dedicar al tema las Jornadas Diocesanas (e Interdiocesanas) de Pastoral de la Salud.
    • Organizar un encuentro de oración.
    • Difundir el tema en los medios de comunicación social de ámbito diocesano (prensa, radio y televisión).

2. En el ámbito Diocesano e Interdiocesano 

Nota importante. La Campaña del Enfermo en la Iglesia española comprende la celebración de la Jornada Mundial del Enfermo (11 de febrero) y la celebración de la Pascua del Enfermo el VI domingo de Pascua (10 de mayo).

 

CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA

COMISIÓN EPISCOPAL DE PASTORAL   

DEPARTAMENTO DE PASTORAL DE LA SALUD


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MONICIÓN DE ENTRADA

 

En este VI domingo de Pascua la Iglesia española celebra la Pascua del enfermo.

El tema de este año es “Salud y sabiduría del corazón”, que remite a la recuperación de la mirada hacia la persona que sufre y la necesidad del compromiso de la fe viviendo las actitudes compasivas del corazón del Padre y del mismo Cristo con los enfermos.

El salmista nos ayudará a descubrir las maravillas que sigue actuando el Señor cada día en tantas personas. En especial cuando contemplamos al Dios Amor y cómo –amándonos- transforma nuestro corazón con una sabiduría compasiva que nos hace capaces de ver quién está sufriendo a nuestro lado y comprometernos con su mismo amor y su mismo corazón.

Con alegría y gozo, iniciamos esta celebración. 

 

CELEBRACIÓN COMUNITARIA DE LA UNCIÓN DE ENFERMOS 

(Terminada la homilía, si se juzga oportuno, tiene lugar la celebración comunitaria del sacramento de la Unción de enfermos, que se desarrolla siguiendo el esquema propuesto a continuación)

 

Queridos hermanos: En el Evangelio leemos que nuestro Señor Jesucristo curaba a los enfermos, que acudían a Él en busca de salud. Él mismo, que durante su vida sufrió tanto por los hombres, está ahora presente en medio de nosotros, reunidos en su nombre, y nos dice por medio del apóstol Santiago: “¿Está enfermo alguno de vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, y que recen sobre él, después de ungirlo con óleo, en nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo curará, y, si ha cometido pecado, lo perdonará”.

Pongamos, pues, a nuestros hermanos enfermos en manos de Cristo, que los ama y puede curarlos, para que les conceda alivio y salud. 

(En este momento el sacerdote, en silencio, impone las manos sobre la cabeza de cada uno de los enfermos. A continuación, se dice la siguiente oración de acción de gracias sobre el Óleo de los enfermos.) 

-        Bendito seas, Dios, Padre todopoderoso, que por nosotros y por nuestra salvación enviaste tu Hijo al mundo.

Bendito seas por siempre, Señor. 

-        Bendito seas, Dios, Hijo unigénito, que te has rebajado haciéndote hombre como nosotros, para curar nuestras enfermedades.

Bendito seas por siempre, Señor. 

-        Bendito seas, Dios, Espíritu Santo Defensor, que con tu poder fortaleces la debilidad de nuestro cuerpo.

Bendito seas por siempre, Señor.

 

Mitiga, Señor, los dolores de estos hijos tuyos, a quienes ahora, llenos de fe, vamos a ungir con el óleo santo; haz que se sientan confortados en su enfermedad y aliviados en sus sufrimientos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 

(El sacerdote toma el óleo y unge a los enfermos en la frente y en las manos, diciendo la siguiente oración)

 

Por esta santa Unción y por su bondadosa misericordia, te ayude el Señor con la gracia del Espíritu Santo. Amén.

Para que, libre de tus pecados, te conceda la salvación y te conforte en tu enfermedad. Amén.

 

(Una vez finalizada la unción, se recita la Oración de los Fieles de la manera que se indica a continuación)

ORACIÓN DE LOS FIELES  

Invocamos a Dios nuestro Padre, que resucitó a Jesucristo después de dar la vida por sus amigos, y le presentamos nuestras intenciones y las de todo el mundo. Respondemos: Danos, Señor, la sabiduría del corazón. 

—   Por la Iglesia: para que todas las personas puedan experimentar en ella la fuerza del corazón misericordioso y acogedor del Padre. Oremos. 

—   Por nuestro mundo, marcado por el sufrimiento en sus distintas formas, para que Tú, Padre, lo transformes y pongas en su corazón la sabiduría y el Amor de tu Hijo Jesús. Oremos

—   Por nuestros hermanos enfermos: para que, experimentando el misterio de la cruz, sientan también la presencia cercana y fortalecedora del Resucitado. Oremos. 

—   Por las familias, los profesionales sanitarios, los voluntarios y todos aquellos que atienden y cuidan al enfermo, tantas veces preciosos iconos de la sabiduría de Dios al lado del que sufre, para que su ejemplo sea luz para todos. Oremos. 

—   Por todos los religiosos y religiosas consagrados al servicio de los enfermos y los pobres: para que sean imagen de la solicitud de Cristo por los hermanos que nos necesiten. Oremos. 

—   Por nuestra comunidad cristiana: para que tenga siempre unos ojos atentos y un corazón sensible a las necesidades de quien sufre, y se convierta en encarnación de tu Corazón misericordioso. Oremos. 

Escucha, Padre, nuestra oración y danos un corazón compasivo para que nos mostremos cada vez más atentos a las necesidades de nuestros hermanos que sufren. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Publicado por verdenaranja @ 21:59  | Liturgia
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