Lunes, 22 de junio de 2015
Alocución de monseñor José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz para el domingo 22 de junio de 2015.(AICA)

Día del Padre
 
Celebramos con gratitud el Día del Padre. Todos nos sentimos deudores en este día. Que importante que este día sirva, además, para valorar esta vocación única que integra dimensiones humanas, espirituales y sociales. Las acciones del hombre, en cuanto ser racional, espiritual y libre, tienen un significado que hacen de ella algo personal y creativo. Como a toda vocación hay que vivirla como un don que da fundamento, alegría y responsabilidad al desarrollo de una vida. La vocación no es una profesión para un tiempo que yo determino y manejo, sino que es ella la que orienta, compromete y da sentido mi vida.

La paternidad es un bien que la familia y la misma sociedad deben valorar y cuidar, en su propia y rica individualidad. Paternidad y maternidad forman una unidad que hay que saber distinguir en su riqueza, individualidad y complementariedad.

Creo importante que estos días del padre, de la madre, del niño o de los abuelos, no queden absorbidos por lo inmediato de un día y un regalo, con mucho de comercial, sino que sean días de gratitud, creatividad y docencia. Cada época vive como propia, en el hoy de su cultura, esta realidad siempre antigua y siempre nueva que es una verdad y un desafío, una tarea que debemos asumir y recrear. Esto nos debe llevar a tener en cuenta aquellos valores permanentes en el hoy de nuestra cultura. La ruptura es ajena a la creatividad. Lo nuevo reconoce raíces, lo novedoso ocupa un lugar efímero. Vivimos el peligro de una cultura de lo novedoso. ¡Qué triste, y cuánta orfandad va dejando esa mentalidad, cuando avanza sobre realidades fundantes en la vida de la humanidad!

Siempre recuerdo la sabia reflexión de Aparecida sobre La responsabilidad del varón y padre de familia: “El varón, desde su especificidad, está llamado por el Dios de la vida a ocupar un lugar original y necesario en la construcción de la sociedad, en la generación de la cultura y en la realización de la historia” (Ap. 459). Esto me lleva a decirles con respeto y estima a los padres de hoy, lo que san Juan Pablo II les decía a las familias acerca de su responsabilidad: Padre, sé lo que eres. Considero necesario, por ello, hablar de una escuela o formación permanente de padres. Pero también, qué importante que la familia, su familia, reconozca y valore su presencia. Uno mi gratitud, homenaje y oración por todos nuestros padres, muchos ya ausentes pero presentes en nuestra vida y afecto.

Reciban de su obispo, junto a mi afecto y oraciones, mi bendición en el Señor.

Mons. José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz

Publicado por verdenaranja @ 23:05  | Hablan los obispos
 | Enviar