Martes, 06 de octubre de 2015
Homilía de monseñor Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas, para el domingo XXVII durante el año (4 de octubre de 2015) (AICA)
“Misión: un estilo de vida”

Este mes de octubre está especialmente dedicado a las misiones, a la oración y reflexión sobre la dimensión misionera que es la razón de ser de la Iglesia. El próximo fin de semana de octubre se realizara en Santiago del Estero un “Encuentro Nacional de Grupos Misioneros”. Desde nuestra Diócesis viajarán 90 personas, todos comprometidos de diversas maneras en los grupos y comunidades, sobre todo los jóvenes que salen a misionar en distintos lugares llevando “el Gozo del Evangelio”. El lema del encuentro será “Misión: un estilo de vida”, y tendrán como objetivo general animarse “a vivir e irradiar la alegría del Evangelio fomentando una Iglesia en salida misionera”.

Creo que el lema de este encuentro Nacional “Misión un estilo de vida”, es muy elocuente sobre la necesidad de asumir en concreto el mandato de evangelizar que la Iglesia siempre tuvo, y que en este tiempo el Espíritu Santo esta especialmente moviéndonos a que no sea una frase repetida, sino que realmente sea nuestro estilo de vida. Aparecida fue contundente en este llamado a que seamos discípulos y misioneros. También a proponernos que en el continente asumamos “una misión permanente”. Significando que todas las organizaciones eclesiales y obviamente nosotros vivamos esta dimensión misionera diariamente, cada uno desde su vocación en los lugares en que vivimos y estamos.

El documento de Aparecida nos señala el proceso que debemos asumir todos: “Esta firme decisión misionera debe impregnar todas las estructuras eclesiales y todos los planes pastorales de diócesis, parroquias, comunidades religiosas, movimientos y de cualquier institución de la Iglesia. Ninguna comunidad debe excusarse de entrar decididamente, con todas sus fuerzas, en los procesos constantes de renovación misionera, y de abandonar las estructuras caducas que ya no favorezcan la transmisión de la fe.

La conversión personal despierta la capacidad de someterlo todo al servicio de la instauración del Reino de vida. Obispos, presbíteros, diáconos permanentes, consagrados y consagradas, laicos y laicas, estamos llamados a asumir una actitud de permanente conversión pastoral, que implica escuchar con atención y discernir “lo que el Espíritu está diciendo a las Iglesias” (Ap 2,29) a través de los signos de los tiempos en los que Dios se manifiesta.

La conversión pastoral de nuestras comunidades exige que se pase de una pastoral de mera conservación a una pastoral decididamente misionera. Así será posible que “el único programa del Evangelio siga introduciéndose en la historia de cada comunidad eclesial”209 (NMI 12) con nuevo ardor misionero, haciendo que la Iglesia se manifieste como una madre que sale al encuentro, una casa acogedora, una escuela permanente de comunión misionera”
(DA 365,366,370).

Al leer, reflexionar y rezar con estos textos de Aparecida sentimos que nuestro Papa Francisco en todo su ministerio Pontificio, de diversas maneras va desplegando aquello que el mismo presidió, cuando fue elegido casi por unanimidad por los obispos en Aparecida, para timonear el “documento”, que fue fruto de aquel acontecimiento.

En mayo de 2007 las reflexiones del documento de Aparecida fueron asumidas en nuestro primer “Sínodo Diocesano”, que realizamos durante ese mismo año. Desde entonces hemos tratado de intensificar nuestra condición como iglesia particular de Posadas, de ser más discípulos y misioneros. Una Iglesia Samaritana, que testimonie sobre todo en la caridad, aquello que confesamos y creemos. Sin dudas percibimos con alegría la presencia cercana del Espíritu Santo en este tiempo que estamos viviendo y que nos motiva en la esperanza.

¡Un saludo cercano y hasta el próximo domingo!

Mons. Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas

Publicado por verdenaranja @ 22:45  | Hablan los obispos
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