Lunes, 02 de noviembre de 2015
Alocución de monseñor José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz para el domingo 31 de octubre de 2015. (AICA)
Solemnidad de todos los Santos y conmemoración de todos los fieles Difuntos

Dos celebraciones distintas, la Solemnidad de Todos los Santos y la Conmemoración de todos los fieles difuntos, pero que guardan un profundo significado y relación. Dios nos ha creado a “su imagen y semejanza” para hacernos partícipes de su vida ya desde este mundo. Pero también creemos que hemos sido creados para una vida que trasciende los límites de este mundo, somos peregrinos con destino de eternidad. Esta es la verdad plena del hombre. La santidad a la que estamos llamados es participar en la vida de Dios que es su fuente. La realidad de esta vida no es una utopía porque ya la comenzamos a vivir gracias a la venida y presencia de Jesucristo. El Concilio Vaticano II dedica un capítulo a la vocación universal a la santidad: “Por eso todos en la Iglesia, afirma, son llamados a la santidad, según lo dice el apóstol: “La voluntad de Dios es que sean santos (1 Tes. 4, 3)”. Esta es nuestra grandeza y vocación, no somos un elemento más de la naturaleza sino una obra única y personal de Dios con destino de eternidad.

En esta Solemnidad celebramos y nos alegramos por todos aquellos hermanos nuestros que hoy gozan de esa Vida plena en Dios. En ellos reconocemos la meta a la que estamos en camino y que ya la comenzamos a vivir en el encuentro con Jesucristo. La santidad no es algo futuro, sino una realidad presente que da sentido y gozo a nuestra vida. En las recientes Orientaciones Pastorales decíamos los obispos: “el fruto inmediato del encuentro con Cristo es la alegría de corazón. Esta fue la experiencia de los discípulos al estar junto al Señor Resucitado: los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor Jn. 20, 20, (n. 26)”. El culto a los Santos es, por lo tanto, un acto de fe en Dios y en Jesucristo como camino y vida. Así lo vivieron ellos. ¡Con cuánta alegría vive la gente y nuestro pueblo los procesos de beatificación y canonización que la Iglesia realiza para testimoniar la santidad de sus hijos!

Cuando celebramos la Conmemoración de los fieles difuntos también lo hacemos con la certeza de esa Vida plena a la que todos estamos llamados. Es un acto de fe en Dios que nos ha creado para hacernos partícipes de su vida, y de amor a nuestros queridos fieles difuntos. Celebramos desde la Pascua de Cristo el triunfo de la vida sobre la muerte, por ello creemos con la confianza de la fe en la Vida y la Misericordia de Dios para nuestros difuntos: “Porque nosotros creemos que Jesús murió y resucitó: de la misma manera, Dios llevará con Jesús a los que murieron con él” (1 Tes. 4, 14). Recordar este día, visitar el cementerio, elevar una oración son signos de fe y un acto muy humano de memoria y homenaje a nuestros queridos muertos.

Reciban de su obispo, junto a mi afecto y oraciones, mi bendición en el Señor.

Mons. José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz

Publicado por verdenaranja @ 21:30  | Hablan los obispos
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