Domingo, 08 de noviembre de 2015

Por gentileza de Carlos Peinó Agrelo. Peregrino. Cursillista. Ex-Notario Adjunto Tribunal Eclesiástico (Archidiócesis de Madrid, España) Causa de Canonización de Manuel Aparici. Colaborador en la redacción de la Positio super virtutibus, Ex-Vice Postulador de su Causa, etc.

 

VERTEBRAR LA CRISTIANDAD 

 

La Revista Sí, cuyo Director Fundador es Mons. Jaime Capó en su número de Julio-Agosto 215, pp. 26 y 27,  del MCC de San Juan de Puerto Rico, trae un artículo sobre «Vertebración dela Cristiandad» que, por su interés, te facilito: 

«En la expresión "vertebrar la Cristiandad" Cursillos de Cristiandad encuentran la expresión genuina y exacta, su finalidad concreta y precisa, su campo de acción y sus posibilidades de eficacia, puesto que los Cursillos no tienden a aumentar el número de devotos practicantes (muchas veces 'practicones'), ni a convertir incrédulos o cretinos, ni a salvar almas perdidas, ni tampoco a aumentar los cuadros de las organizaciones existentes o a crear una nueva organización, sino a vertebrar Cristiandad a través de católicos prácticos que, con su vida, den la tónica cristiana a una vida que ha dejado de serlo.

»Vertebrar la Cristiandad no será otra cosa que poner los resortes de la vida humana al servicio de los divino, para que los criterios de Cristo penetren en la sociedad y 'su doctrina y su ley –como dice el Papa– la renueven y plasmen enteramente', consiguiendo de este modo, no que los hombres sean menos malos o simplemente buenos, sino 'un mundo mejor cual Dios lo quiere y al que es preciso 'rehacer desde sus cimientos'.

»Esta tarea de vertebrar la Cristiandad comprende dos trabajos fundamentales: buscar y troquelar las piezas necesarias e imprescindibles, y situarlas luego en su justo lugar y vincularlas orgánicamente entre sí para que rindan eficazmente.

»Ya el Pontífice San Pío X diseñó, con incomparable precisión, como deberían ser estos cristianos 'vivos y vivificadores' llamados a ser “vértebras” de esta Cristiandad en su ambiente respectivo: “Han de ser católicos macizos, convencidos de que fe, sólidamente instruidos en las cosas de la religión, sinceramente adictos a la Iglesia y en particular a esta Suprema Cátedra Apostólica y Vicario de Cristo en la tierra, personas de piedad genuina de varoniles virtudes, de costumbres puras, de vida intachable, que sean a todos eficaz ejemplo” [1].

»La primera tarea será, por tanto, la de buscar y troquelar, estos cristianos. “Estamos seguros de que no faltarán, ni en número ni en calidad, corazones generosos que se hagan eco de Nuestro llamamiento y realicen este Nuestro deseo. Hay almas fervientes que esperan ansiosamente que se les llame; señálese a su impaciente anhelo el vasto campo que hay que roturar. Hay otras soñolientas, que será preciso despertar; otras pusilánimes, que habrá que alentar, y otras desorientadas a las que habrá que guiar”. Esta tarea exigirá el empleo de métodos que aseguren una eficaz renovación en las almas, a fin de disponerlas para ser y actuar de cara a las urgentes necesidades actuales.

»La segunda tarea consistirá en saberlas emplear eficazmente. Este empleo exige que cada uno se sepa y se sienta en el lugar concreto donde mayor pueda ser su rendimiento, consciente de su responsabilidad en la parcela que el Señor le ha confiado y vinculado con los demás para hacer más eficaz su labor y vibrar al ritmo universal dela Santa Iglesia.“Se pide a todas que se encuadren hábilmente, que se empleen con acierto, que su ritmo de trabajo corresponda a la urgente necesidad de conquista y de positiva reconstrucción”.

»La finalidad por tanto, de los Cursillos, es la de “construir y vertebrar cristiandad”. Como base de esta vertebración, los Cursillos parten de la transformación sobrenatural, obra de la gracia efectuada en cada individuo, pero no para hacer de él una persona formada en el sentido peyorativo de la palabra, sino un católico vivo y militante, infundiéndole un concepto triunfal de Cristo y de su Iglesia, desde donde poder llegar a la transformación del ambiente. De ahí que los Cursillos encajen perfectamente con todos los que puedan ser piezas vivas en esta vertebración de la Cristiandad.

»“Un Cursillo sirve para sacar los quilates apostólicos al que los tenga y cuantos más tenga mejor. Un Cursillo es para todos los que sin ser retrasados mentales, están igualmente lejos de la fangosa ribera de la autosuficiencia. Todos, de lejos o de cerca, de ambientes favorables o desfavorables a la religión, desde las cumbres sociales o científicas hasta la vasta llanura del pensamiento popular desde el que comulga a diario hasta el que tiene por único y último punto de referencia la fecha de su “Primera Comunión”, desde el mejor al peor, todos porla Graciade Dios hecha a caer a torrentes por quienes cuidan de la intendencia espiritual del Cursillo, pueden ser sintonizados por un catolicismo vital que les actúe la gran verdad no sabida, olvidada, o no debidamente apreciada, de la amistad viva y personal con Jesucristo y la presencia jubilosa del Espíritu Santo en él y en todos los hermanos en gracia; y éste es el clima donde aflora lo mejor de cada uno. Sea cual fuere el punto de partida, al final del Cursillo, se encuentran todos situados, en hermandad viva, en la línea de vanguardia de una catolicidad que late al ritmo universal dela Santa Iglesia». 

HABRÁS OBSERVADO QUE HABLA DE vertebrar la cristiandad, NO de vertebrar la cristianía

Carlos Peinó Agrelo

Peregrino. Cursillista. Ex-Notario Adjunto Tribunal Eclesiástico (Archidiócesis de Madrid, España) Causa de Canonización de Manuel Aparici. Colaborador en la redacción de la Positio super virtutibus, Ex-Vice Postulador de su Causa, etc.



[1] «Reflexionar en estas palabras nos lleva a realizar un profundo examen de conciencia acerca de nuestra conducta. Aquellos que hemos escogido al Movimiento de Cursillos de Cristiandad como el instrumento apostólico para vivir plenamente nuestro ser cristiano ¿vivimos o luchamos por vivir como dice el Papa San Pió X? O, por el contrario, nos hemos convertido en personas cansadas y conformes con el estilo de vida de la sociedad moderna, aunque la misma niegue a Cristo y a su Iglesia. Si es la últimas nos hemos convertido en cristianos mediocres y uno que es mediocre no puede ser cristiano pues traiciona a Cristo y a su Iglesia».


Publicado por verdenaranja @ 21:19  | Espiritualidad
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