Lunes, 14 de diciembre de 2015

Oración personal para todos los días publicada por la Diócesis de Tenerife con motivo del Año de la Misericordia proclamado por el Papa Francisco desde el 8 de Diciembre de 2015 hasta el 20 de Noviwembre de 2016, solenmidad de Cristo Rey.


ORACIÓN PERSONAL PARA TODOS LOS DÍAS

 

Creo en ti, Señor, pero ayúdame a creer con firmeza;
espero en ti, Señor, pero ayúdame a esperar sin desconfianza;
te amo, Señor, pero ayúdame a demostrarte que te quiero;
 estoy arrepentido, pero ayúdame a no volver a ofenderte.

Te adoro, Señor, porque eres mi creador
y te anhelo porque eres mi fin;
te alabo, porque no te cansas de hacerme el bien,
y me refugio en ti, porque eres mi protector.

Que tu sabiduría, Señor, me dirija
y tu justicia me reprima ante el mal;
que tu misericordia me consuele y tu poder me defienda.

Te ofrezco, Señor, mis pensamientos, ayúdame a pensar en ti;
te ofrezco mi palabras, ayúdame a hablar de ti;
te ofrezco mis obras, ayúdame a cumplir tu voluntad;
te ofrezco mis penas, ayúdame a sufrir por ti.

Concédeme que todo aquello que quieres tú, Señor, lo quiera yo,
precisamente porque lo quieres tú,
como tú lo quieras y durante el tiempo que lo quieras.

Te pido, Señor, que ilumines mi entendimiento,
que fortalezcas mi voluntad,
que purifiques mi corazón y santifiques mi espíritu.
Hazme llorar, Señor, mis pecados, rechazar las tentaciones,
vencer mis inclinaciones al mal y cultivar las virtudes.

Dame tu gracia, Señor, para amarte y olvidarme de mí,
para buscar el bien de mi prójimo y despegarme de lo mundano.

Dame tu gracia para ser obediente a quienes me presiden,
comprensivo con los que están a mi cargo,
solícito con mis amigos y generoso con mis enemigos.

Ayúdame, Señor, a superar con mortificación la sensualidad,
con generosidad la avaricia, con amabilidad la ira,
con fervor la tibieza, con humildad la soberbia
y con caridad la envidia.

Que sepa yo tener prudencia, Señor, al aconsejar,
acierto en mis decisiones, valor en los peligros,
paciencia en las dificultades y sencillez en los éxitos.

Concédeme, Señor, atención al orar, sobriedad al comer,
responsabilidad en mi trabajo y firmeza en mis propósitos.

Ayúdame a conservar la pureza de alma,
a ser modesto en mis actitudes,
ejemplar en mi trato con el prójimo
y verdaderamente cristiano en mi conducta.

Concédeme tu ayuda para estar atento a dominar mis instintos,
a fomentar en mí tu vida de gracia,
a cumplir tus mandamientos y a obtener mi salvación.

Enséñame, Señor, a comprender la pequeñez de lo terreno,
la grandeza de lo divino, la firmeza de tu fidelidad,
la brevedad de esta vida y la eternidad de la futura.

Amén


(Adaptada de una oración de San Clemente XI)


Publicado por verdenaranja @ 21:04  | Oraciones
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