Viernes, 25 de diciembre de 2015

Reflexión a las lecturas de la Fiesta de la Sagrada Familia C ofrecida por el sacerdote Don Juan Manuel Pérez PIÑERO BAJO EL EPÍGRAFE "ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR"

Domingo de la Sagrada Familia

 

Es un misterio sobre el que nunca reflexionaremos bastante: El Hijo de Dios vive en familia la mayor parte de su vida.

En Navidad lo contemplamos así a cada paso: en Belén, en el destierro de Egipto y, sobre todo, en Nazaret.

Con todo, dedicamos un día de Navidad a celebrar  la Fiesta de la Sagrada Familia.

La Navidad se celebra en familia y conscientes de que pertenecemos a la gran familia de los hijos de Dios, que es la Iglesia.

La Jornada de hoy centra nuestra  atención en la familia y en la vida.

A mí me gusta siempre hablar del “secreto del Hogar de Nazaret”.

¡Y es la presencia del Señor allí! Porque Jesús no sólo estaba  físicamente presente, sino también, en el corazón de la Virgen María y de S. José.

Me parece que es esta una gran lección para nuestras familias en el ambiente en que vivimos. Y también para la Iglesia: ¡Jesús en el corazón de cada uno!

Y en el matrimonio cristiano esta presencia viene garantizada por un sacramento. En la introducción que hace el sacerdote al consentimiento matrimonial, dice: “… Cristo bendice copiosamente vuestro amor conyugal. Y Él, que os consagró un día con el santo Bautismo, os enriquece hoy y os da fuerza con un sacramento peculiar para que os guardéis mutua y perpetua fidelidad y podáis cumplir las demás obligaciones del Matrimonio”.

¡Cristo bendice, enriquece y da fuerza! ¿Qué más se puede pedir?

“Nuestra capacidad viene de Dios”, decía S. Pablo (2Co 3,5). Y esto lo podemos aplicar al matrimonio.

Como aprendemos siempre en la Palabra de Dios, el éxito en la vida depende de Dios. Y Él lo quiere dar a todos.

En una ocasión, hace ya mucho tiempo, oí que un matrimonio contraído en el Nuevo Testamento, de suyo, no puede fracasar.

¡Es normal que sea así! Se cuenta con la ayuda poderosa de Dios, que se comunica por el sacramento. Por todo ello,  dice el salmo: “Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos” (127, 1-2).

Hoy  es un día apropiado para recordar y renovar el “Credo de la Familia y de la Vida”. Recordarlo y renovarlo, especialmente, cuando desciende el número de matrimonios por la Iglesia y nos invade un cierto pesimismo ante la realidad misma del matrimonio cristiano en el futuro.

Y siempre me sorprende constatar cómo el Señor no libera a la Sagrada Familia de ningún problema. ¡Sólo les acompaña y les ayuda! Lo contemplamos en el Evangelio de hoy, cuando se pierde el Niño y sus padres lo andan buscando tres días, y lo encuentran después en el templo, escuchando y haciendo preguntas a los maestros de Israel.

La familia es fuente y guardiana de la vida. Que sepamos guardarla y respetarla desde su concepción hasta su término natural.  

 

¡FELIZ DÍA DEL SEÑOR! ¡FELIZ NAVIDAD!      


Publicado por verdenaranja @ 22:50  | Espiritualidad
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