S?bado, 12 de marzo de 2016

Reflexión a las lecturas del domingo quinto de Cuaresma C ofrecida por el sacerdote Don Juan Manuel Pérez Piñero bajo el epígrafe "ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR"

 Domingo 5º de Cuaresma C  

El Evangelio de Jesucristo es un mensaje y un camino de liberación verdadera, como contemplamos en la Liturgia de este domingo.

         ¡Una mujer sorprendida en adulterio!

         Según la Ley de Moisés tenía que morir apedreada.

         Y los fariseos y escribas aprovechan la ocasión para tender una trampa al Señor: “La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras. ¿Tú qué dices?”

         Ante su insistencia responde: “El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra”.

         Entonces “se fueron escabullendo uno a uno, comenzando por los más viejos”.

         ¡Son sinceros! ¡Se reconocen pecadores y comienzan a marcharse!

         Pero los cristianos que dicen hoy que no tienen pecados, ¿qué harían? ¿Le tirarían la primera piedra? ¡Es para pensarlo!    

Cuando se han marchado todos, se queda Jesús solo con la mujer.

         ¡Jesús es el único que puede tirar la primera piedra a aquella mujer porque Él sí que está libre de pecado! Pero Él le dice: “Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante, no peques más”.

         Jesús no niega el pecado de aquella mujer. Sólo que no la condena. Por eso, su liberación es verdadera y no falsa, como sucede tantas veces. La libera del pecado y la reintegra en la vida social y religiosa de Israel.

Y la mujer recobra la dignidad perdida y vuelve a su casa perdonada y dignificada.

Algo parecido contemplábamos el domingo pasado, cuando el padre de la parábola mandaba que a su hijo, que vuelve arrepentido, le vistan con el mejor traje, le pongan un anillo en la mano y sandalias en los pies.

La primera lectura de hoy es un mensaje de liberación del pueblo de Dios, desterrado en Babilonia. La segunda, nos presenta el testimonio de un liberado por Cristo, San Pablo, que nos dice: “por Él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo y existir en Él…”

Lógico que en el salmo proclamemos todos: “¡El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres!”

 

                                      ¡FELIZ DÍA DEL SEÑOR!


Publicado por verdenaranja @ 12:43  | Espiritualidad
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