Viernes, 20 de enero de 2017

Reflexión a las lecturas del domingo tercero del Tiempo Ordinario A ofrecida por el sacerdote Don Juan Manuel Pérez Piñero bajo el epígrafe " ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR"

Domingo 3º del  T. Ordinario A

 

 

Después de la Navidad, hemos venido contemplando a Jesucristo, el Señor, en los comienzos de su Vida Pública.  Podríamos decir que este domingo, se nos presenta el comienzo de la Vida Pública de Jesús, según San Mateo, el evangelista de este año.

Cuando leemos algunas páginas del Evangelio, quedamos admirados de la capacidad que tienen los evangelistas, inspirados, eso sí, por el Espíritu Santo, de presentar a Jesucristo de una manera tan atrayente, incluso para el hombre de hoy. Miremos cómo lo hace hoy S. Mateo: “Recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del Reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo”. ¡Precioso!

S. Mateo, que escribe su Evangelio para los judíos, siente el  deseo de ayudarles a comprender que Jesucristo es el Mesías que esperaban, porque en Él se cumple todo lo que habían anunciado los profetas. Y así, a cada paso, nos va señalando el cumplimiento de las profecías. Cuando quiere presentarnos  a Jesucristo iniciando su actividad en Galilea, recuerda lo anunciado por el profeta Isaías, que escuchamos hoy en la primera lectura: “País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas, vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló”.

Y ya conocemos el sentido de la oposición “luz - tinieblas” en la Sagrada Escritura.

Al mismo tiempo, nos transmite las primeras palabras de Jesús: “Convertíos, porque está cerca el Reino de los Cielos”.

¿Qué significa todo esto?  Sencillamente, que el Hijo de Dios ha venido a la tierra  a traernos el Reino de los Cielos. Es algo así como la forma de pensar y de vivir que hay en el Cielo. Por eso hay que convertirse. ¡El Cielo  debe ser tan diferente de la tierra!

Hay dos realidades concretas que hoy nos llaman a la conversión: El Octavario de Oración por la Unidad de los Cristianos, que estamos celebrando estos días, y la Jornada Misionera de los Niños, la Santa Infancia, que celebramos hoy. ¡Cuántas reflexiones podríamos hacer! ¡Qué necesidad sentimos de conversión!

Después, S. Mateo nos presenta a Jesús paseando junto al lago de Galilea. ¡Qué contemplación más hermosa podríamos hacer, que ésta de Jesucristo caminando por la orilla del mar!

Y comienza a llamar a los primeros discípulos: En primer lugar, a Pedro y a Andrés; más adelante, a Santiago y a Juan. Eran pescadores y estaban en su trabajo. Y lo dejan todo para ser “ser pescadores de hombres”. ¡Qué impresionante es todo esto!

¡Seguir a Jesús, entrar en el Reino de los Cielos, ser “pescadores de hombres”! He ahí la triple llamada, el reto, que nos presenta el Señor este domingo a todos nosotros.                               

¡FELIZ DÍA DEL SEÑOR!


Publicado por verdenaranja @ 16:25  | Espiritualidad
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