Viernes, 31 de marzo de 2017

Reflexión a las lecturas del domingo quinto de Cuaresma A ofrecida por el sacerdote Don Juan Manuel Pérez Piñero bajo el epígrafe "ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR"

Domingo 5º de Cuaresma A

 

¡Cuánto nos preocupamos y afanamos por la vida! Y tiene que ser así, porque la vida es lo más valioso que tenemos. Se suele decir, incluso, que “mientras hay vida, hay esperanza”. Y la aspiración más importante de nuestro corazón es vivir… Y no cualquier tipo de vida, sino vivir bien,  vivir a tope; con “calidad de vida”, como dicen los médicos, y alejar lo más posible el “fantasma de la muerte”.

Este domingo de Cuaresma nos presenta a Jesucristo como el “Amigo de la vida”, el “Dueño de la vida y de la muerte”. Tanto Marta como María le dicen: “Si hubieras estado aquí, no hubiera muerto mi hermano”.

Resucitando a Lázaro, cuando llevaba ya cuatro días enterrado, Jesucristo manifiesta que Él es “la Resurrección y la Vida”.

En medio del tiempo de Cuaresma, se nos presenta este domingo a Jesucristo como aquél que “hoy extiende su compasión a todos los hombres y, por medio de sus sacramentos, los restaura a una vida nueva”. (Prefacio) En efecto, veníamos diciendo que estos domingos de Cuaresma nos presentan tres temas en relación con el Bautismo: El agua, la luz y la vida. Hoy llegamos al tercero, “la vida”.

¿Y de qué vida se trata? De la vida de Dios en nosotros. ¡Y se nos comunica en el Bautismo! Es decir, en el momento del Bautismo, Dios, por su infinita misericordia, infunde en nuestro interior, una participación creada de su ser, de su vida, de su naturaleza, y quedamos convertidos en “miembros de la familia de Dios”. (Ef 2,19). ¡Sí, algo divino pasa a nosotros! ¡Y eso es asombroso!

Y si tenemos la vida de Dios en nosotros, no podemos ignorarla ni olvidarla, de modo que se pierda o se quede raquítica y sin desarrollo. De ahí la gravedad de los padres y padrinos que no cumplen sus compromisos bautismales.

¡Cuánto nos preocupamos de la vida humana que, en verdad,  es grande y maravillosa, pero que, sin embargo, un día, más temprano que tarde, tendremos que dejar! ¿Y de la vida divina que recibimos en el Bautismo? ¿No es verdad que, con frecuencia, nos despistamos un poco? Como no se siente, ni duele, ni se queja, la dejamos abandonada, y parece que no pasa nada. Pero esta vida, como participación creada que es de la naturaleza divina, también se puede perder por el pecado grave, que por eso, se llama mortal.

              Y si se pierde, podemos recuperarla por el  Sacramento de la Reconciliación o Penitencia, que es como un “Segundo Bautismo” y, por  eso mismo, es algo muy propio del Tiempo de Cuaresma. “Porque es propio de la festividad pascual  -decía San León Magno- que toda la Iglesia goce del perdón de los pecados, no sólo aquellos que nacen en el sagrado Bautismo, sino también aquellos que, desde hace tiempo, se cuentan ya en el número de los hijos adoptivos”. (Serm. 6º Cuar.)

Este domingo 5º de Cuaresma, a la luz de la resurrección de Lázaro, y junto a la Cruz del Señor, el “Árbol de la Vida”, se nos presentan unos interrogantes muy importantes: ¿Te interesa la vida sobrenatural que Dios te ha dado? ¿Te interesa seguir a Jesucristo, el Dios de la Vida, la Resurrección y la Vida? ¿Te interesa el Bautismo, que recibiste, recién nacido? ¿Estás dispuesto a  seguir cuidando, conservando, desarrollando, recuperando, incluso, esa vida? ¿Serás capaz de renovar tu Bautismo, en la Noche Santa de la Pascua, como si te bautizaras de nuevo esa noche, y comenzaras de nuevo a tener la vida de Dios en ti?

¡Cuántas gracias hemos de darle al Señor por su bondad y su misericordia!

 

¡FELIZ DÍA DEL SEÑOR!

 


Publicado por verdenaranja @ 13:27  | Espiritualidad
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