S?bado, 08 de abril de 2017

Reflexión a las lecturas del domingo de Ramos A ofrecida por el sacerdote Don Juan Manuel Pérez Piñero bajo el epígrafe "ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR"

Domingo de Ramos

 

                   El Domingo de Ramos es el comienzo, el pórtico, de la Semana Santa, la Semana anhelada por todos los cristianos, especialmente, en el tiempo de Cuaresma; la Semana que culmina con el Triduo Pascual, la Muerte y la Resurrección del Señor.

                   ¡Cuántas gracias hemos de dar a Dios, nuestro Padre, que nos concede celebrar de nuevo, estos días que se llaman “santos”!

                   A primera vista, podríamos pensar que, en el  Domingo de Ramos, los textos de La Liturgia deberían centrarse en la Entrada de Cristo en Jerusalén nada más. Sin embargo, la Celebración de este domingo consta de dos partes: En la primera, recordamos y revivimos la Entrada de Jesús en Jerusalén, que se hace de un modo solemne, en la Misa principal, con la procesión de ramos y palmas, y, de una manera breve y sencilla, en el resto de las misas del domingo. Y enseguida, entramos en la segunda parte: “la Misa de la Pasión del Señor”. Incluso llamamos a este domingo “de Ramos en la Pasión del Señor”. ¿Por qué?

                   Porque la Iglesia, Madre y Maestra, quiere presentarnos este primer día de la Semana Santa, una visión de conjunto de todo lo que vamos a celebrar a lo largo de estos días. De este modo, la Semana Santa  queda colocada entre dos domingos con acento de triunfo, de fiesta y de alegría: El Domingo de Ramos y el Domingo de Resurrección.

                   La segunda lectura de este domingo, es una síntesis preciosa de la Semana Santa, más aún, de toda la vida del Señor: “Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso, Dios lo levantó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre…”  ¡Impresionante! 

                   Precisamente este día, los judíos adquirían el cordero para sacrificar en la Pascua, concretamente, el viernes, a la hora de nona, la hora en que Jesucristo muere en la Cruz. De esta forma, en la Entrada de Jesús en Jerusalén, contemplamos la llegada festiva del Cordero de la Pascua Nueva, que va a ser inmolado para nuestra liberación.

                   Termino con algunas indicaciones prácticas:

                   * Hemos de entrar en la Semana Santa con el mayor interés y alegría y con el deseo de aprovecharla al máximo. ¿Cómo?

                   * Participando en las celebraciones litúrgicas tan hermosas de estos días, que es lo más importante, lo fundamental.

                   * Recibiendo los Sacramentos. Y ayudando a los demás para que también los reciban.

                   * Asistiendo y participando también en las procesiones que, en algunos lugares, son numerosas y muy bellas. Pero no deben distraernos de lo más importante: Las celebraciones litúrgicas.

                   * Meditando la Pasión del Señor que es el centro de la Semana, como decía antes.

                   * Recordando, a cada paso,  lo que decía la segunda lectura: “Cristo, a pesar de su condición divina…” Porque el que sufre y muere no es un hombre bueno o un líder social o político. Es el Hijo de Dios hecho hombre y, por eso mismo, nos puede salvar.

                   * Dándonos cuenta que celebramos la Semana Santa como cristianos, es decir, como hombres y mujeres que han recibido y están recibiendo  los dones que vienen de la Muerte y Resurrección del Señor. De esta forma participaremos en las celebraciones con un especial acento de acción de gracias.

                                                                                         ¡FELIZ DÍA DEL SEÑOR!                                               


Publicado por verdenaranja @ 11:12  | Espiritualidad
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