Viernes, 02 de febrero de 2018

Desde la Delegación Diocesana de Pastoral de la Salud nos envían el siguiente recurso litúrgico para la celebración de la Jornada Mundial del Enfermo que en nuestra diócesis de Tenrife se celebrará el 18 de Febrero 2018.

JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO

CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA

18 de febrero de 2018

MONICIÓN DE ENTRADA

 

Queridos hermanos: 

En este día la Iglesia nos invita a celebrar la Jornada Mundial del Enfermo. Una celebración que, en España da inicio a la Campaña que discurrirá hasta la Pascua del enfermo el VI domingo de Pascua.

El tema de esta Jornada es “Acompañar a la familia en la enfermedad”. Todos vivimos en el marco de una familia y cuando uno enferma, enferma toda la familia.

En la dura experiencia de la enfermedad, la Iglesia tiene que estar volcada con la familia que la sufre, tratando de acompañar, aliviar y crear las condiciones para que esta situación le afecte lo menos posible.

Que María, madre, nos impulse en esta preciosa misión.

 

ENVÍO DE AGENTES DE PASTORAL DE LA SALUD 

La misión de atender a los enfermos forma parte indispensable de la tarea encomendada por Jesús a su Iglesia, como cauce por el cual llega hasta ellos la Buena Noticia del Evangelio. Para llevar a cabo esta tarea, el Señor elige a miembros de su pueblo y los envía con esta misión a confortar, consolar y acompañar a quienes atraviesan por la circunstancia de la enfermedad propia o de un ser querido. 

Vamos a proceder a continuación a la presentación y envío de los miembros de nuestra parroquia que se sienten llamados por Dios a desempeñar este valioso servicio. 

(A continuación se nombra a los miembros del equipo de Pastoral de la Salud y se van colocando delante del altar)

 

Queridos hermanos: el vuestro es un servicio que nos corresponde realizar a todos los discípulos de Jesucristo, que hemos de descubrir la presencia del Señor en toda persona que sufre en su cuerpo o en su espíritu.

Sin embargo, vosotros, como miembros del equipo parroquial de Pastoral de la Salud, asumís este compromiso con una exigencia mayor. Vais a prestar una valiosa colaboración a la misión caritativa de la Iglesia y, en consecuencia, vais a trabajar en su nombre, abriendo a todos los hombres los caminos del amor cristiano y de la fraternidad universal.

Cuando realicéis vuestra tarea, procurad actuar siempre movidos por el Espíritu del Señor, es decir, por un verdadero amor de caridad sobrenatural. De este modo seréis reconocidos como auténticos discípulos de Cristo. 

(El sacerdote, con las manos extendidas sobre ellos, pronuncia la siguiente oración de bendición)

Oremos: 

Oh Dios, que derramas en nuestros corazones, por el Espíritu Santo, el don de la caridad, bendice + a estos hermanos nuestros, para que, practicando la caridad en la visita y atención de los enfermos, contribuyan a hacer presente a tu Iglesia en el mundo, como un sacramento de unidad y de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 

Ahora, queridos hermanos, para mostrar vuestra disponibilidad a prestar este servicio en nuestra comunidad parroquial, os invito a recitar juntos esta oración que tenéis en vuestras manos, pidiendo la ayuda de Dios para llevar a cabo la misión que habéis recibido.

 

(Todos juntos recitan en voz alta la siguiente oración) 

Señor, en mi vida me pregunto muchas veces

cómo actuarías Tú.

Te veo junto a los enfermos, cómo les ayudas

y cómo afrontas Tú el sufrimiento.

¡Cuánto me falta para parecerme a Ti!

Dame tu Espíritu, Señor.

Dame un corazón misericordioso como el tuyo.

Llénalo de esperanza cuando estoy enfermo

o cuando acompaño a quien lo está.

Ilumina mi mirada

para acercarme a los enfermos y sus familias

descubriendo sus necesidades,

pero también sus riquezas y recursos.

Y tú, María, que guardabas

todos los misterios de la vida en el corazón,

haz que yo guarde en el mío

las preciosas -y a veces dolorosas- experiencias

compartidas en medio del dolor y las transforme en vida.

(Terminada la oración, se retiran a su lugar y continúa la celebración con el Credo y la oración de los fieles)

 

ORACIÓN DE LOS FIELES

 

Elevemos nuestra oración a Dios Padre, en quien ponemos nuestra confianza. Lo hacemos por mediación de María, Salud de los enfermos, respondiendo: 

R. Padre, en Ti confiamos

—    Por la Iglesia: para que asuma su vocación maternal y así acoja en su seno a todas las familias y a sus enfermos, siendo una verdadera familia para los que carecen de ella. Oremos. 

—    Por nuestras familias, marcadas por el sufrimiento a causa de la enfermedad: para que descubran en el Cristo de la cruz un modelo para afrontar las dificultades. Oremos

—    Por nuestros hermanos enfermos: para que, experimentando el misterio del dolor, sientan también la presencia cercana y maternal de la Virgen. Oremos. 

—    Por las familias de los enfermos, los profesionales, los voluntarios y todos aquellos que les atienden y cuidan, para que reciban la fuerza de María y se conviertan para nosotros en un ejemplo de acompañamiento. Oremos. 

—    Por todos los religiosos y religiosas consagrados al servicio de los enfermos y pobres: para que su dedicación y entrega sea reflejo del rostro misericordioso del Padre para quien los necesite. Oremos.

—    Por nuestra comunidad cristiana: para que se muestre siempre cercana a las necesidades de las familias con miembros enfermos y sea un verdadero hogar de acogida, acompañamiento y servicio para ellas. Oremos.

 

Escucha, Padre, nuestra oración y danos un corazón compasivo como el de María, para que nos mostremos siempre atentos a las necesidades de nuestros hermanos que sufren y nos comprometamos, sin miedo, a acompañarles. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 

(Antes de terminar la celebración, después de la comunión, si se estima oportuno, se puede rezar la oración por las familias de los enfermos que viene a continuación)

 

ORACIÓN POR LAS FAMILIAS DE LOS ENFERMOS

 

Señor, Tú nos bendices con el don de la familia.

Te damos gracias por el amor, la fuerza y el consuelo que las familias dan al enfermo. Vuelve hacia ellas tu mirada y protégelas cada día.

Haz que este momento doloroso sirva para unirlas, para que sus miembros se preocupen más unos de otros y sean capaces de manifestar más abiertamente su amor mutuo y su fe en Ti.

Señor, acompáñalas en su camino y bendícelas con tu gracia para que sientan tu cercanía y tu ayuda mientras cuidan a sus enfermos, y sufren y gozan con ellos. Amén.

 


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