Viernes, 30 de marzo de 2018

Hora Santa celebrada en la parroquia de Santa Úrsula Mártir de Santa Úrsula en Tenerife el Jueves Santo 2018, realizada por los jóvenes

Hoy no es una noche cualquiera. Ni ésta es una hora como las demás. Un misterio envuelve esta noche de jueves Santo. Es un misterio de fe y de amor vivido trágicamente en Getsemaní tras la Última Cena de Jesús con los discípulos. Evocamos en esta noche aquellos acontecimientos vividos en el monte de los Olivos, donde se consumó el drama de la entrega del Hijo de Dios. Aquella fue la hora de las tinieblas. Densas tinieblas tiñeron de oscuro el corazón de aquellos discípulos que, vencidos por el sueño, por el miedo y por la desesperanza, no fueron capaces de velar ni siquiera una hora. Hora en que la oración desgarrada de Cristo hacia Dios Padre mostraba al Cristo más humano, al que se sintió débil para afrontar la cruz, pero también al Cristo que acometió la voluntad del Padre. Por todo ello queremos estar una hora con Cristo, no tengamos prisas, necesitamos tiempo para estar, para estar en silencio pero sintiendo su presencia. Contemplemos a Cristo sacramentado en el Sagrario, al mismo Cristo de la Última Cena, al mismo que oró desconsolado en Getsemaní, el mismo que dio su vida por nosotros. 

Canto 

Silencio para la reflexión 

Señor Jesús: Venimos hasta ti, en esta noche, a acompañar tu soledad. Danos valor para ponernos a tus pies y olvidarnos de todo los demás, al menos por esta noche. Queremos derramar ante ti nuestro corazón herido, pecador y pobre:

-Por todo lo que nos hace llorar,

-Por todas las veces en que nos sentimos solos y no te hemos buscado estando tan cerca, -Por los momentos de desesperación, de fracaso, de inquietud, de zozobra, de duda, de humillación... y no hemos acudido a ti;

-Por las cosas en las que hemos fallado y ya no podemos cambiar,

-Por todas las heridas que no han llegado a cicatrizar y por las que ya están curadas. Todo. Lo ponemos todo a tus pies. Y, aquí, contemplando tu soledad, míranos y sentiremos que no hay reproche, ni paternalismo, ni indiferencia por tu parte, sino misericordia y amor. Solamente amor.

 

Lectura: Mt 26, 36-46. Jesús ora en Getsemaní

 

Reflexión + silencio meditación 

Getsemaní es el lugar de la duda, de la oración desesperada, de la tormenta. El lugar de la noche atravesada por la indecisión. El lugar del miedo, y de la soledad... En ese huerto Jesús siente debilidad y se pregunta: ¿Entregarse o no? ¿Todo esto ha sido un fracaso? ¿Huir o seguir hasta el final? ¿Qué sentido tiene? En ese huerto vemos a Jesús tan humano, y al tiempo tan pleno... Tan inseguro, y sin embargo capaz de buscar claridad en la oración, para al final afrontar una situación que le desborda. Tan solo... Descubrirle así, temblando, hace que lo veamos tan cercano... Pero también en el Huerto de los odivos Jesús nos mostró que en la debilidad yen la duda u oS se nace presente y nos da fuerzas para seguir en el camino.

 

Y a ti? ¿Qué te impide avanzar en el camino? ¿Cuáles son tus miedos y dudas?

Fe invitamos a que en un momento de silencio reflexiones sobre ello y hagas como Cristo, y las pongas ante Dios Padre. 

Canto

 

Lectura: Juan 12, 24-26.

 

"En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto. El que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la guardará para una vida eterna. Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará."

 

Reflexión: texto Cantalamessa

 

El grano de trigo es, ante todo, Jesús mismo. Como un grano de trigo, Él cayó en tierra en su pasión y muerte, ha reaparecido y ha dado fruto con su resurrección. Potencialmente, el "fruto" es toda la humanidad, porque Él murió por todos, todos han sido redimidos por Él, también quien aún no lo sabe. El pasaje evangélico concluye con estas significativas palabras de Jesús: "Yo, cuando sea elevado de la tierra, atraeré a todos hacia mí".

 

Después de haber hablado de trigo, Jesús añade: "El que ama su vida la pierde; y el que pierde su vida en este mundo la guardará para una vida eterna". Caer en tierra y morir no es, por lo tanto, sólo el camino para dar fruto, sino también para "salvar la propia vida", esto es, ¡para seguir viviendo! ¿Qué ocurre con el grano de trigo que rechaza caer en tierra? O viene algún pájaro y lo picotea, ose seca o enmohece en un rincón húmedo, o bien es molido en harina, comido y ahí termina todo. En cualquier caso, el grano, como tal, no ha continuado. Si en cambio es sembrado, reaparecerá y conocerá una nueva vida, como en esta estación vemos que ha sucedido con los granos de trigo sembrados en otoño.

 

Hay situaciones, ya en esta vida, sobre las cuales la parábola del grano de trigo arroja una luz tranquilizadora. Tienes un proyecto que te importa muchísimo; por él has trabajado, se había convertido en el principal objetivo en la vida, y he aquí que en poco tiempo lo ves como caído en tierra y muerto. Ha fracasado; o tal vez se te ha privado de él y se ha confiado a otro que recoge sus frutos. Acuérdate del grano de trigo y espera. Nuestros mejores proyectos y afectos (a veces el propio matrimonio de los esposos) deben pasar por esta fase de aparente oscuridad y de gélido invierno para renacer purificados y llenos de frutos. Si resisten a la prueba, son como el acero después de que ha sido sumergido en agua helada y ha salido "templado". Como siempre, constatamos que el Evangelio no está lejos, sino muy cerca de nuestra vida. También cuando nos habla con la historia de un pequeño grano de trigo.

 

Entrega símbolo (posible canto breve)

 

Reflexión: parábola del Sembrador por el Papa Francisco

Recordemos la parábola del sembrador. "Los primeros tres terrenos en los que cae la semilla son improductivos: a lo largo del camino, sobre el terreno pedregoso, yen medio de las zarzas. El cuarto tipo de terreno es el terreno bueno, y solamente ahí la semilla germina y da fruto".

"Jesús no se ha limitado a presentar la parábola, también lo ha explicado a sus discípulos. La primera semilla cae sobre el camino indica a cuantos escuchan el anuncio del Reino de Dios pero no lo reciben".

"La segunda es aquella de la semilla que cae sobre las piedras: representa a las personas que escuchan la Palabra de Dios y la reciben enseguida, pero superficialmente, porque no tiene raíces y son inconstantes; y cuando llegan las dificultades y las tribulaciones, estas personas se abaten enseguida".

El tercer caso, "es aquella de la semilla que cae entre las zarzas: Jesús explica que se refiere a las personas que escuchan la Palabra pero, a causa de las preocupaciones mundanas y de las seducciones de la riqueza, permanece sofocada. Finalmente, la semilla que cae en terreno fértil representa a cuantos escuchan la Palabra, la reciben, la cuidan y la comprenden, y esa da fruto. El modelo perfecto de esta tierra buena es la Virgen María".

"Esta parábola habla hoy a cada uno de nosotros, como hablaba a los oyentes de Jesús dos mil años atrás. Nos recuerda que nosotros somos el terreno donde el Señor echa incansablemente la semilla de su Palabra y de su Amor. ¿Con qué disposición la acogemos? Y podemos preguntarnos: ¿Cómo esta nuestro corazón? ¿A qué terreno se parece: a un camino, a un pedregal, a unas zarzas o es tierra buena?"

Canto

 

Peticiones

 

Padrenuestro + oración final

 

Que esta noche de Cáliz amargo, desde la Última Cena hasta lo que tuvo que pasar en los días siguientes, os sirva de ejemplo. Sólo les pido que se amen, que se amen unos a otros como yo lo he hecho.

No hacen falta otras leyes ni otros ritos, que se amen unos a otros, que multipliquéis los encuentros, las ternuras, los abrazos y los besos, y que pongáis en común lo que tenéis, lo que sois. Sólo quiero que se quieran, que se regalen gestos como signo de amistad y amor, así como yo hice con vosotros.

Sé que no es fácil, sé que es difícil mirar con limpio amor a aquellos que nos ofenden y nos hacen daño, pero ahí estaré yo para sosteneros cuando no podáis ni andar, para abrazaros cuando el dolor invada vuestros corazones, para escucharos cuando necesitéis desahogo. Ya os lo dije una vez, no temáis pues estaré con vosotros hasta el final de los tiempos.


Publicado por verdenaranja @ 0:02  | Espiritualidad
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