Viernes, 20 de abril de 2018

PASCUA DEL ENFERMO (6 de mayo de 2018)

 

Monición de entrada 

En este VI domingo de Pascua la Iglesia española nos invita a celebrar la Pascua del Enfermo. Una celebración que pone fin a la Campaña del enfermo, iniciada el 11 de febrero con la Jornada Mundial.

El tema de esta Campaña es “Acompañar a la familia en la enfermedad”. Todos vivimos en el marco de una familia, y cuando un miembro enferma, enferma toda la familia.

En esta situación tan delicada y significativa la Iglesia tiene que estar volcada con la familia que sufre, especialmente con aquellas familias que forman parte de la comunidad parroquial, tratando de acompañar, aliviar, y crear las condiciones para que les resulte menos doloroso y difícil.

Pongamos hoy en nuestra oración a todas ellas, especialmente las que conocemos, y pidamos por los que –por tener que cuidar de sus enfermos- no pueden participar en esta Eucaristía.

Que Cristo Resucitado nos impulse en esta preciosa misión.

Con alegría y gozo, iniciamos esta celebración (y acogemos también en ella a los hermanos que van a recibir el Sacramento de la Unción).

  

Rito del Sacramento de la Unción 

Imposición de las manos

El sacerdote, en silencio, les impone las manos. Si el óleo está ya bendecido, dice sobre él la siguiente oración de acción de gracias:

 

Sacerdote: Bendito seas Dios, Padre todopoderoso, que por nosotros y por nuestra salvación enviaste a tu Hijo al mundo.

Todos: Bendito seas por siempre, Señor.

Sacerdote: Bendito seas Dios, Hijo unigénito, que te has rebajado haciéndote hombre como nosotros, para curar nuestras enfermedades.

Todos: Bendito seas por siempre, Señor.

Sacerdote: Bendito seas Dios, Espíritu Santo Defensor, que con tu poder fortaleces la debilidad de nuestro cuerpo.

Todos: Bendito seas por siempre, Señor.

 

Sacerdote: Mitiga, Señor, los dolores de estos hijos tuyos, a quienes ahora, llenos de fe, vamos a ungir con el óleo santo; haz que se sientan confortados en su enfermedad y aliviados en sus sufrimientos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Todos: Amén.

 

El sacerdote toma el santo óleo y unge al enfermo en la frente y en las manos, diciendo una sola vez:

 

Por esta santa Unción y por su bondadosa misericordia, te ayude el Señor con la gracia del Espíritu Santo.

(Cruz en la frente)

R. Amén.

Para que, libre de tus pecados, te conceda la salvación y te conforte en tu enfermedad.

(Cruz en la palma de las manos)

R. Amén. 

 

Después dice esta oración:

 

Oremos.

Te rogamos, Redentor nuestro, que por la gracia del Espíritu Santo, cures el dolor de estos enfermos, sanes sus heridas, perdones sus pecados, ahuyentes todo sufrimiento de su cuerpo y de su alma y les devuelvas la salud espiritual y corporal, para que, restablecidos por tu misericordia, se incorporen de nuevo a los quehaceres de su vida. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

 

ORACIÓN DE LOS FIELES

 

Elevemos nuestra oración a Dios Padre, en quien ponemos nuestra confianza. Lo hacemos por mediación de María, salud de los enfermos, respondiendo: 

R. Señor resucitado, escúchanos.

—    Por la Iglesia: para que acoja en su seno a todas las familias y a sus enfermos; y sea una verdadera familia para los que carecen de ella. Oremos.

—    Por nuestros hermanos enfermos: para que, experimentando el misterio del dolor, sientan también la presencia cercana y maternal de la Virgen. Oremos.

—    Por las familias de los enfermos, los profesionales, los voluntarios, y todos aquellos que les atienden y cuidan, para que reciban la fuerza de María y se conviertan para nosotros en un ejemplo de acompañamiento. Oremos.

—    Por todos los religiosos y religiosas, consagrados al servicio de los enfermos y pobres: para que su dedicación y entrega sea reflejo del rostro misericordioso del Padre para quien nos necesite. Oremos.

—    Por nuestra comunidad cristiana: para que se convierta en hogar y familia para todos, especialmente aquellos que están más solos o no tienen una familia a su lado. Oremos.

Escucha, Padre, nuestra oración y danos tu Espíritu de vida, para que nos mostremos siempre más atentos a las necesidades de nuestros hermanos que sufren y nos comprometamos, sin miedo, a acompañarles. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 

Después de la comunión se puede recitar la siguiente oración por la familia de los enfermos:

 

ORACIÓN POR LA FAMILIA DE LOS ENFERMOS

 

Señor, Tú nos bendices

con el don de la familia. 

Te damos gracias por el amor,

la fuerza y el consuelo

que las familias dan al enfermo.

Vuelve hacia ellas tu mirada

y protégelas cada día. 

Haz que este momento doloroso

sirva para unirlas,

para que sus miembros

se preocupen más unos de otros

y sean capaces de manifestar

más abiertamente su amor mutuo

y su fe en Ti. 

Señor, acompáñalas en su camino

y bendícelas con tu gracia

para que sientan tu cercanía y tu ayuda

mientras cuidan a sus enfermos,

y sufren y gozan con ellos.

Amén.


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