<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><!-- generator="FeedCreator 1.7.2-ppt (info@mypapit.net)" --><rdf:RDF    xmlns="http://purl.org/rss/1.0/"    xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#"    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/">    <channel rdf:about="http://6865.blogcindario.com/rss10.xml">        <title>Acontecer pastoral de una parroquia</title>        <description>Historia, horarios, fiestas y el acontecer pastoral de la parroquia de El Dulce Nombre de Jesús en La Guancha y de San José en San Juan de la Rambla, ambas en Tenerife, Islas Canarias, España; recopilación de noticias y artículos de interés.</description>        <link>http://6865.blogcindario.com/</link>       <dc:date>2009-11-20T22:42:23+01:00</dc:date>        <items>            <rdf:Seq>                <rdf:li rdf:resource="http://6865.blogcindario.com/2009/11/08052-benedicto-xvi-pablo-vi-el-papa-de-los-jovenes.html"/>                <rdf:li rdf:resource="http://6865.blogcindario.com/2009/11/08051-normas-complementarias-a-la-constitucion-apostolica-anglicanorum-coetibus.html"/>                <rdf:li rdf:resource="http://6865.blogcindario.com/2009/11/08050-constitucion-apostolica-sobre-la-institucion-de-ordinariatos-para-anglicanos.html"/>                <rdf:li rdf:resource="http://6865.blogcindario.com/2009/11/08049-santos-de-la-iglesia-maronita.html"/>                <rdf:li rdf:resource="http://6865.blogcindario.com/2009/11/08048-comentario-de-monsenor-jesus-sanz-montes-al-evangelio-en-la-fiesta-de-jesucristo-rey-del-universo.html"/>                <rdf:li rdf:resource="http://6865.blogcindario.com/2009/11/08047-alocucion-de-monsenor-hector-aguer-ante-la-ley-de-nocturnidad-recrear-otra-cultura-de-la-fiesta.html"/>                <rdf:li rdf:resource="http://6865.blogcindario.com/2009/11/08046-a-c-a-es-necesario-tutelar-el-bien-esencial-del-matrimonio.html"/>            </rdf:Seq>        </items>    </channel>    <item rdf:about="http://6865.blogcindario.com/2009/11/08052-benedicto-xvi-pablo-vi-el-papa-de-los-jovenes.html">        <dc:format>text/html</dc:format>        <dc:date>2009-11-20T22:41:59+01:00</dc:date>        <dc:creator>verdenaranja</dc:creator>        <title>BENEDICTO XVI: PABLO VI, EL PAPA DE LOS JÓVENES</title>        <link>http://6865.blogcindario.com/2009/11/08052-benedicto-xvi-pablo-vi-el-papa-de-los-jovenes.html</link>        <description>&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://http//www.zenit.org&quot;&gt;&lt;strong&gt;ZENIT&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt; nos ofrece el texto del discurso pronunciado&amp;nbsp;el&amp;nbsp;domingo, 9 de Noviembre de 2009,&amp;nbsp;por el Papa durante la inauguraci&amp;oacute;n de la nueva sede del Instituto Pablo VI, en el Auditorio &amp;ldquo;Vittorio Montini&amp;rdquo; de Concesio, durante su visita pastoral a Brescia.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Se&amp;ntilde;or cardenal,&lt;br /&gt;venerados hermanos obispos y sacerdotes,&lt;br /&gt;queridos amigos,&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;os agradezco cordialmente por haberme invitado a inaugurar la nueva sede del Instituto dedicado a Pablo VI, construida junto a su casa natal. Saludo a cada uno de vosotros con afecto, comenzando por los se&amp;ntilde;ores cardenales, los obispos, las Autoridades y las Personalidades presentes. Dirijo un saludo particular al presidente Giuseppe Camadini, agradecido por las corteses palabras que me ha dirigido, ilustrando los or&amp;iacute;genes, el objetivo y las actividades del Instituto. Tomo parte con agrado a la solemne ceremonia del &amp;ldquo;Premio internacional Pablo VI&amp;rdquo;, concedido este a&amp;ntilde;o a la colecci&amp;oacute;n francesa &quot;Sources Chr&amp;eacute;tiennes&quot;. Una elecci&amp;oacute;n dedicada al &amp;aacute;mbito educativo, que pretende poner de relieve &amp;ndash; como ha sido bien subrayado &amp;ndash; el gran empe&amp;ntilde;o de esta colecci&amp;oacute;n hist&amp;oacute;rica, fundada en 1942, entre otros, por Henri De Lubac y Jean Dani&amp;eacute;lou, por un renovado descubrimiento de las fuentes cristianas antiguas y medievales. Agradezco al director Bernard Meunier por el saludo que me ha dirigido. Aprovecho esta ocasi&amp;oacute;n propicia para animaros, queridos amigos, a sacar cada vez m&amp;aacute;s a la luz la personalidad y la doctrina de este gran Pont&amp;iacute;fice, no tanto desde el punto de vista hagiogr&amp;aacute;fico y celebrativo, sino m&amp;aacute;s bien &amp;ndash; y esto ha sido justamente subrayado &amp;ndash; en el signo de la investigaci&amp;oacute;n cient&amp;iacute;fica, para ofrecer una aportaci&amp;oacute;n al conocimiento de la verdad y a la comprensi&amp;oacute;n de la historia de la Iglesia y de los Pont&amp;iacute;fices del siglo XX. En la medida en que sea mejor conocido, el Siervo de Dios Pablo VI ser&amp;aacute; cada vez m&amp;aacute;s apreciado y amado. Me uni&amp;oacute; a &amp;eacute;l un v&amp;iacute;nculo de afecto y devoci&amp;oacute;n desde los a&amp;ntilde;os del Concilio Vaticano II. &amp;iquest;C&amp;oacute;mo no recordar que en 1977 fue precisamente PabloVI quien me confi&amp;oacute; el cuidado pastoral de la di&amp;oacute;cesis de M&amp;uuml;nich, cre&amp;aacute;ndome cardenal? Siento que debo dar a este gran Pont&amp;iacute;fice mucha gratitud por la estima que manifest&amp;oacute; hacia m&amp;iacute; en varias ocasiones.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Me gustar&amp;iacute;a, en esta sede, profundizar diversos aspectos de su personalidad; sin embargo, limitar&amp;eacute; mis consideraciones a un pasaje de su ense&amp;ntilde;anza, que me parece de gran actualidad y en sinton&amp;iacute;a con la motivaci&amp;oacute;n del Premio de este a&amp;ntilde;o, y es sobre su capacidad educativa. Vivimos en tiempos en los que se advierte una verdadera &amp;ldquo;emergencia educativa&amp;rdquo;. Formar a las j&amp;oacute;venes generaciones, de las que depende el futuro, nunca ha sido f&amp;aacute;cil, pero en este tiempo nuestro parece haberse vuelto a&amp;uacute;n m&amp;aacute;s complejo. Lo saben bien los padres, los profesores, los sacerdotes y aquellos que detentan responsabilidades educativas. Se est&amp;aacute;n difundiendo una atm&amp;oacute;sfera, una mentalidad y una forma de cultura que llevan a dudar del valor de la persona, del significado de la verdad y del bien, en &amp;uacute;ltimo t&amp;eacute;rmino, de la bondad de la vida. Y sin embargo se advierte con fuerza una difusa sed de certezas y de valores. Es necesario entonces transmitir a las futuras generaciones algo v&amp;aacute;lido, reglas s&amp;oacute;lidas de comportamiento, indicar objetivos altos hacia los que orientar con decisi&amp;oacute;n la propia existencia. Aumenta la demanda de una educaci&amp;oacute;n capaz de hacerse cargo de las esperanzas de la juventud; una educaci&amp;oacute;n que sea ante todo testimonio y, para el educador cristiano, testimonio de fe.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Me viene a la mente, a prop&amp;oacute;sito, esta incisiva frase program&amp;aacute;tica de Giovanni Battista Montini escrita en 1931: &quot;Quiero que mi vida sea un testimonio a la verdad... Entiendo por testimonio la custodia, la b&amp;uacute;squeda, la profesi&amp;oacute;n de la verdad&quot; (Spiritus veritatis, en Colloqui religiosi, Brescia 1981, p. 81). Este testimonio - anotaba Montini en 1933 &amp;ndash; se hizo urgente por la constataci&amp;oacute;n de que &amp;ldquo;en el campo profano, los hombres de pensamiento, quiz&amp;aacute;s especialmente en Italia, no piensan nada de Cristo. &amp;Eacute;l es un ignorado, un olvidado, un ausente, en gran parte de la cultura contempor&amp;aacute;nea&quot; (Introduzione allo studio di Cristo, Roma 1933, p. 23). El educador Montini, estudiante y sacerdote, obispo y Papa, advirti&amp;oacute; siempre la necesidad de una presencia cristiana cualificada en el mundo de la cultura, del arte y de lo social, una presencia enraizada en la verdad de Cristo y, al mismo tiempo, atenta al hombre y a sus exigencias vitales.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;He ah&amp;iacute; el porqu&amp;eacute; de la atenci&amp;oacute;n al problema educativo, la formaci&amp;oacute;n de los j&amp;oacute;venes, constituye una constante en el pensamiento y en la acci&amp;oacute;n de Montini, atenci&amp;oacute;n que le deriva tambi&amp;eacute;n del ambiente familiar. &amp;Eacute;l naci&amp;oacute; en una familia perteneciente al catolicismo bresciano de la &amp;eacute;poca, comprometido y ferviente en obras, y creci&amp;oacute; en la escuela del padre Giorgio, protagonista de importantes batallas por la afirmaci&amp;oacute;n de la libertad de los cat&amp;oacute;licos en la educaci&amp;oacute;n. En uno de sus primeros escritos dedicados a la escuela italiana, Giovanni Battista Montini observaba: &quot;No pedimos otra cosa que un poco de libertad para educar como queremos a esa juventud que viene al cristianismo atra&amp;iacute;da por la belleza de su fe y de sus tradiciones&amp;rdquo; (Per la nostra scuola: un libro del prof. Gentile, en Scritti giovanili, Brescia 1979, p. 73). Montini fue un sacerdote de gran fe y de amplia cultura, un gu&amp;iacute;a de almas, un agudo indagador del &quot;drama de la existencia humana&quot;. Generaciones de j&amp;oacute;venes universitarios encontraron en &amp;eacute;l, como asistente de la FUCI, un punto de referencia, un formador de conciencias, capaz de entusiasmar, de recordar el deber de ser testigos en cada momento de la vida, haciendo trasparentar la belleza de la existencia cristiana. Oy&amp;eacute;ndole hablar &amp;ndash; atestiguan los estudiantes de entonces &amp;ndash; se percib&amp;iacute;a el fuego interior que animaba sus palabras, en contraste con un f&amp;iacute;sico que parec&amp;iacute;a fr&amp;aacute;gil.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Uno de los fundamentos de la propuesta formativa de los c&amp;iacute;rculos universitarios de la FUCI guiados por &amp;eacute;l consist&amp;iacute;a en tender a la unidad espiritual de la personalidad de los j&amp;oacute;venes: &amp;ldquo;no compartimentos estancos separados del alma &amp;ndash; dec&amp;iacute;a &amp;ndash; cultura por una parte y fe por la otra; escuela de un lado, Iglesia del otro. La doctrina, como la vida, es &amp;uacute;nica&amp;rdquo; (Idee=Forze, en Studium 24 [1928], p. 343). En otras palabras, para Montini eran esenciales la plena armon&amp;iacute;a y la integraci&amp;oacute;n entre la dimensi&amp;oacute;n cultural y religiosa de la formaci&amp;oacute;n, con particular acento sobre el conocimiento de la doctrina cristiana, sus consecuencias pr&amp;aacute;cticas en la vida. Precismaente por esto, desde el principio de su actividad, en el c&amp;iacute;rculo romano de la FUCI, junto con un serio empe&amp;ntilde;o espiritual e intelectual, promovi&amp;oacute; para los universitarios iniciativas caritativas al servicio de los pobres, con la conferencia de San Vicente. No separaba nunca la que despu&amp;eacute;s definir&amp;aacute; como &amp;ldquo;caridad intelectual&amp;rdquo;, de la presencia social, del hacerse cargo de las necesidades de los &amp;uacute;ltimos. De esta forma, los estudiantes eran educados a descubrir la continuidad entre el riguroso deber del estudio y las misiones concretas entre los chabolistas. &amp;ldquo;creemos &amp;ndash; escrib&amp;iacute;a &amp;ndash; que el cat&amp;oacute;lico no es el atormentado por cien mil problemas sea incluso de orden espiritual... &amp;iexcl;No! El cat&amp;oacute;lico es el que tiene la fecundidad de la seguridad. Y es as&amp;iacute; que, fiel a su fe, puede mirar al mundo no como un abismo de perdici&amp;oacute;n, sino como un campo de mies&quot; (La distanza dal mondo, en Azione Fucina, 10 febrero 1929, p. 1).&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Giovanni Battista Montini insist&amp;iacute;a en la formaci&amp;oacute;n de los j&amp;oacute;venes, para hacerles capaces de entrar en relaci&amp;oacute;n con la modernidad, una relaci&amp;oacute;n, esta, dif&amp;iacute;cil y a menudo cr&amp;iacute;tica, pero siempre constructiva y dial&amp;oacute;gica. De la cultura moderna subrayaba algunas caracter&amp;iacute;sticas negativas, tanto en el campo del conocimiento como en el de la acci&amp;oacute;n, como el subjetivismo, el individualismo y la afirmaci&amp;oacute;n ilimitada del sujeto. Al mismo tiempo, sin embargo, consideraba necesario el di&amp;aacute;logo a partir siempre de una s&amp;oacute;lida formaci&amp;oacute;n doctrinal, cuyo principio unificador era la fe en Cristo; una &amp;ldquo;conciencia&amp;rdquo; cristiana madura, capaz por tanto de una confrontaci&amp;oacute;n con todos, pero sin ceder a las modas del tiempo. Como Pont&amp;iacute;fice, a los Rectores y directores de las Universidades de la Compa&amp;ntilde;&amp;iacute;a de Jes&amp;uacute;s les dijo que &amp;ldquo;el mimetismo doctrinal y moral no es ciertamente conforme al esp&amp;iacute;ritu del Evangelio&quot;. &quot;Por lo dem&amp;aacute;s aquellos que no comparten las posiciones de la Iglesia &amp;ndash; a&amp;ntilde;adi&amp;oacute; &amp;ndash; nos piden extrema claridad de posiciones, para poder establecer un di&amp;aacute;logo constructivo y leal&amp;rdquo;. Y por tanto el pluralismo cultural y el respeto no deben &amp;ldquo;nunca hacer perder de vista al cristiano su deber de servir a la verdad en la caridad, de seguir esa verdad de Cristo que, por s&amp;iacute; sola, da lla verdadera libertad&amp;rdquo; (cfr Insegnamenti XIII, [1975], 817).&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Para el Papa Montini el joven debe ser educado a juzgar el ambiente en el que vive y act&amp;uacute;a, a considerarse como persona y no un n&amp;uacute;mero en la masa: en una palabra, se le debe ayudar a tener un &amp;ldquo;pensamiento fuerte&amp;rdquo;, capaz de una &amp;ldquo;actuaci&amp;oacute;n fuerte&amp;rdquo;, evitando el peligro, que a veces se corre, de anteponer la acci&amp;oacute;n al pensamiento y de hacer de la experiencia la fuente de la verdad. Afirm&amp;oacute; a prop&amp;oacute;sito: &amp;ldquo;la acci&amp;oacute;n no puede ser luz de s&amp;iacute; misma. Si no quiere inclinar al hombre a pensar como act&amp;uacute;a, es necesario educarlo a actuar como piensa. Tambi&amp;eacute;n en el mundo cristiano, donde el amor, la caridad tiene importancia suprema, decisiva, no se puede prescindir de la luz de la verdad, que presenta al amor sus fines y sus motivos&amp;rdquo; (Insegnamenti II, [1964], 194).&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Queridos amigos, los a&amp;ntilde;os de la FUCI, dif&amp;iacute;ciles por el contexto pol&amp;iacute;tico de Italia, pero entusiasmantes para aquellos j&amp;oacute;venes que reconocieron en el Siervo de Dios un gu&amp;iacute;a y un educador, quedaron impresos en la personalidad de Pablo VI. En &amp;eacute;l, arzobispo de Mil&amp;aacute;n y despu&amp;eacute;s Sucesor del ap&amp;oacute;stol Pedro, nunca disminuyeron el anhelo y la preocupaci&amp;oacute;n por el tema de la educaci&amp;oacute;n. Lo atestiguan sus numerosas intervenciones dedicadas a las nuevas generaciones, en aquellos momentos borrascosos y llenos de problemas, como el 68. Con valor, indic&amp;oacute; el camino del encuentro con Cristo como experiencia educativa liberadora y &amp;uacute;nica respuesta a los deseos y las aspiraciones de los j&amp;oacute;venes, convertidos en v&amp;iacute;ctimas de la ideolog&amp;iacute;a. &amp;ldquo;Vosotros j&amp;oacute;venes de hoy &amp;ndash; repet&amp;iacute;a &amp;ndash; est&amp;aacute;is embrujados por un conformismo, que puede llegar a ser habitual, un conformismo que pliega inconscientemente vuestra libertad al dominio autom&amp;aacute;tico de corrientes externas de pensamiento, de opini&amp;oacute;n, de sentimiento, de acci&amp;oacute;n, de moda: y despu&amp;eacute;s, llevados por un gregarismo que os da la impresi&amp;oacute;n de ser fuertes, os convert&amp;iacute;s de vez en cuando en rebeldes en grupo, en masa, a menudo sin saber por qu&amp;eacute;&quot;. &quot;Pero despu&amp;eacute;s &amp;ndash; notaba una vez m&amp;aacute;s &amp;ndash; si adquir&amp;iacute;s conciencia de Cristo, y os adher&amp;iacute;s a &amp;eacute;l... sucede que llegar&amp;eacute;is a ser interiormente libres&amp;hellip; sabr&amp;eacute;is para qu&amp;eacute; y para qui&amp;eacute;n viv&amp;iacute;s... Y al mismo tiempo, cosa maravillosa, sentir&amp;eacute;is nacer en vosotros la ciencia de la amistad, de la socialidad, del amor. Ya no estar&amp;eacute;is aislados&amp;rdquo; (Insegnamenti VI, [1968], 117-118).&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Pbolo VI se defini&amp;oacute; a s&amp;iacute; mismo &quot;viejo amigo de los j&amp;oacute;venes&quot;: sab&amp;iacute;a reconocer y compartir su tormento cuando se debaten entre la voluntad de vivir, la necesidad de certeza, el anhelo del amor y el sentimiento de extrav&amp;iacute;o, la tentaci&amp;oacute;n del escepticismo, la experiencia de la desilusi&amp;oacute;n. Hab&amp;iacute;a aprendido a comprender su alma y recordaba que la indiferencia agn&amp;oacute;stica del pensamiento actual, el pesimismo cr&amp;iacute;tico, la ideolog&amp;iacute;a materialista del progreso social no bastan al esp&amp;iacute;ritu, abierto a bien distintos horizontes de verdad y de vida (cfr Insegnamenti XII, [1974], 642). Hoy, como entonces, surge en las nuevas generaciones una ineludible demanda de significado, una b&amp;uacute;squeda de relaciones humanas aut&amp;eacute;nticas. Dec&amp;iacute;a: el hombre contempor&amp;aacute;neo escucha m&amp;aacute;s a gusto a los testigos que a los maestros, o si escucha a los maestros, lo hace porque son testigos&quot; (Insegnamenti XIII, [1975], 1458-1459). Maestro de vida y testigo valiente de esperanza fue este venerado predecesor m&amp;iacute;o, no siempre comprendido, al contrario m&amp;aacute;s de alguna vez opuesto y aislado por movimientos culturales entonces dominantes. Pero, s&amp;oacute;lido aunque f&amp;iacute;sicamente fr&amp;aacute;gil, condujo sin titubeos a la Iglesia; no perdi&amp;oacute; nunca la confianza en los j&amp;oacute;venes, renov&amp;aacute;ndoles, y no s&amp;oacute;lo a ellos, la invitaci&amp;oacute;n a fiarse de Cristo y a seguirle en el camino del Evangelio.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Queridos amigos, una vez m&amp;aacute;s gracias por haberme dado la oportunidad de respirar, aqu&amp;iacute; en su pa&amp;iacute;s natal y en estos lugares llenos de recuerdos de su familia y de su infancia, el clima en el que se form&amp;oacute; el Siervo de Dios Pablo VI, el Papa del Concilio Vaticano II y del post Concilio. Aqu&amp;iacute; todo habla de la riqueza de su personalidad y de su vasta doctrina. Aqu&amp;iacute; hay tambi&amp;eacute;n significativas memorias de otros pastores y protagonistas de la historia de la Iglesia del siglo pasado, como por ejemplo el cardenal Bevilacqua, el obispo Carlo Manziana, monse&amp;ntilde;or Pasquale Macchi, su fiel secretario particular, Padre Paolo Caresana. Auguro de coraz&amp;oacute;n que el amor de este Papa por los j&amp;oacute;venes, el &amp;aacute;nimo constante a confiarse a Jesucristo &amp;ndash; invitaci&amp;oacute;n retomada por Juan Pablo II y que yo tambi&amp;eacute;n quise renovar precisamente al principio de mi Pontificado &amp;ndash; sea percibido por las nuevas generaciones. Por esto aseguro mi oraci&amp;oacute;n, mientras que os bendigo a todos vosotros aqu&amp;iacute; presentes, a vuestras familias, vuestro trabajo y las iniciativas del Instituto Pablo VI.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;[Traducci&amp;oacute;n del original italiano por Inma &amp;Aacute;lvarez&lt;br /&gt;&amp;copy;Libreria Editrice Vaticana]&lt;/p&gt;</description>    </item>    <item rdf:about="http://6865.blogcindario.com/2009/11/08051-normas-complementarias-a-la-constitucion-apostolica-anglicanorum-coetibus.html">        <dc:format>text/html</dc:format>        <dc:date>2009-11-20T22:36:38+01:00</dc:date>        <dc:creator>verdenaranja</dc:creator>        <title>NORMAS COMPLEMENTARIAS A LA CONSTITUCIÓN APOSTÓLICA ANGLICANORUM COETIBUS</title>        <link>http://6865.blogcindario.com/2009/11/08051-normas-complementarias-a-la-constitucion-apostolica-anglicanorum-coetibus.html</link>        <description>&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://http//www.zenit.org&quot;&gt;&lt;strong&gt;ZENIT&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt; publica las &quot;Normas complementarias&quot; a la constituci&amp;oacute;n apost&amp;oacute;lica &lt;/strong&gt;&lt;a href=&quot;http://www.zenit.org/article-33206?l=spanish&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;&lt;strong&gt;&quot;Anglicanorum coetibus&quot;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt; que ha emanado la Congregaci&amp;oacute;n para la Doctrina de la Fe al hacer p&amp;uacute;blico el documento de Benedicto XVI.&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #800000;&quot;&gt;&lt;strong&gt;Dependencia de la Santa Sede&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;strong&gt;Art&amp;iacute;culo 1&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Cada ordinariato depende de la Congregaci&amp;oacute;n para la Doctrina de la Fe. Mantiene relaciones cercanas con los dem&amp;aacute;s dicasterios romanos seg&amp;uacute;n sus competencias.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #800000;&quot;&gt;&lt;strong&gt;Relaciones con las conferencias episcopales y los obispos diocesanos&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;strong&gt;Art&amp;iacute;culo 2&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect;1. El ordinario da seguimiento a las directivas de las conferencias episcopales nacionales en la medida en que &amp;eacute;stas son consistentes con las normas contenidas en la constituci&amp;oacute;n apost&amp;oacute;lica &lt;a href=&quot;http://www.zenit.org/article-33206?l=spanish&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;&quot;Anglicanorum coetibus&quot;&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect;2. El ordinario es miembro de la respectiva conferencia episcopal. &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;strong&gt;Art&amp;iacute;culo 3&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;El ordinario, en el ejercicio de este oficio, debe mantener lazos cercanos de comuni&amp;oacute;n con el obispo de la di&amp;oacute;cesis en la que el ordinariato est&amp;aacute; presente, para coordinar su actividad pastoral con el programa pastoral de la di&amp;oacute;cesis.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #800000;&quot;&gt;&lt;strong&gt;El ordinario&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;strong&gt;Art&amp;iacute;culo 4&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect;1. El ordinario debe ser un obispo o un presb&amp;iacute;tero designado por el Romano Pont&amp;iacute;fice ad nutum Sanctae Sedis, basado en una terna presentada por el Consejo de Gobierno. Se aplican a &amp;eacute;l los c&amp;aacute;nones 383-388, 392-394, y 396-398 del C&amp;oacute;digo de Derecho Can&amp;oacute;nico.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect;2. El ordinario tiene la facultad de incardinar en el ordinariato a ex ministros anglicanos que hayan entrado en la plena comuni&amp;oacute;n con la Iglesia cat&amp;oacute;lica, as&amp;iacute; como a candidatos que pertenecen al ordinariato y son promovidos por &amp;eacute;l a las sagradas &amp;oacute;rdenes.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect;3. Despu&amp;eacute;s de haber consultado con la conferencia episcopal, y habiendo obtenido el consentimiento del Consejo de Gobierno y la aprobaci&amp;oacute;n de la Santa Sede, el ordinario puede erigir, seg&amp;uacute;n las necesidades, decanatos territoriales supervisados por un delegado del ordinario que vela por los fieles de las distintas parroquias personales.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #800000;&quot;&gt;&lt;strong&gt;Los fieles del ordinariato&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Art&amp;iacute;culo 5&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect;1. Los fieles laicos que originalmente eran de tradici&amp;oacute;n anglicana y desean pertenecer al ordinariato, despu&amp;eacute;s de haber hecho su profesi&amp;oacute;n de fe y recibido los sacramentos de iniciaci&amp;oacute;n, seg&amp;uacute;n contempla el canon 845, deben ser registrados en el pertinente registro del ordinariato. Aquellos que fueron previamente bautizados como cat&amp;oacute;licos fuera del ordinariato, ordinariamente no son elegibles como miembros, a no ser que sean miembros de una familia que pertenezca al ordinariato.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect;2. Los fieles laicos y los miembros de institutos de vida consagrada y sociedades de vida apost&amp;oacute;lica, cuando colaboran en actividades pastorales o caritativas, sean diocesanas o parroquiales, est&amp;aacute;n sometidos al obispo diocesano o al p&amp;aacute;rroco del lugar; por lo que en este caso, la potestad de estos &amp;uacute;ltimos es ejercida en modo conjunto con la del ordinario y la del p&amp;aacute;rroco del ordinariato.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #800000;&quot;&gt;&lt;strong&gt;El clero&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;strong&gt;Art&amp;iacute;culo 6&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect;1. Para admitir a los candidatos a las sagradas &amp;oacute;rdenes, el ordinario debe obtener el consentimiento del Consejo de Gobierno. En consideraci&amp;oacute;n de la tradici&amp;oacute;n eclesial y pr&amp;aacute;ctica anglicanas, el ordinario puede presentar al Santo Padre un pedido para la admisi&amp;oacute;n de hombres casados al presbiterado en el ordinariato, despu&amp;eacute;s de un proceso de discernimiento basado en criterios objetivos y en las necesidades del ordinariato. Estos criterios objetivos son determinados por el ordinario consultando a la conferencia episcopal local y deben ser aprobados por la Santa Sede.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect;2. Aquellos que han sido previamente ordenados en la Iglesia cat&amp;oacute;lica y posteriormente se han hecho anglicanos, no pueden ejercer el ministerio sagrado en el ordinariato. Los cl&amp;eacute;rigos anglicanos que est&amp;aacute;n en situaciones matrimoniales irregulares no pueden ser aceptados a las sagradas &amp;oacute;rdenes en el ordinariato.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect;3. Los presb&amp;iacute;teros incardinados en el ordinariato reciben las facultades necesarias de parte del ordinario.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;strong&gt;Art&amp;iacute;culo 7&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect;1. El ordinario debe asegurar que se retribuya al clero incardinado en el ordinariato la adecuada remuneraci&amp;oacute;n, y debe velar por sus necesidades en los casos de enfermedad, discapacidad y ancianidad.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect;2. El ordinario podr&amp;aacute; acordar con la conferencia episcopal los recursos y fondos disponibles para el cuidado del clero del ordinariato.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect;3. Cuando sea necesario, los sacerdotes, con el permiso del ordinario, pueden ejercer una profesi&amp;oacute;n secular compatible con el ejercicio del ministerio sacerdotal (cf. C&amp;oacute;digo de Derecho Can&amp;oacute;nico -CIC, por sus siglas en lat&amp;iacute;n--, canon 286).&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;strong&gt;Art&amp;iacute;culo 8&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect;1. Los presb&amp;iacute;teros que constituyen el presbiterio del ordinariato, son elegibles como miembros en el Consejo Presbiteral de la di&amp;oacute;cesis en la que ejercen la atenci&amp;oacute;n pastoral de los fieles del ordinariato (cf. CIC, canon 498, &amp;sect;2).&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect;2. Los sacerdotes y los di&amp;aacute;conos incardinados en el ordinariato pueden ser miembros del Consejo Pastoral de la di&amp;oacute;cesis en la que ejercen su ministerio, de acuerdo con la forma determinada por el obispo diocesano (cf. CIC, canon 512, &amp;sect;1).&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;strong&gt;Art&amp;iacute;culo 9&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect;1. Los cl&amp;eacute;rigos incardinados en el ordinariato deben estar disponibles para asistir a la di&amp;oacute;cesis en la que tienen domicilio o semi-domicilio cuando se considere apropiado para el cuidado pastoral de los fieles. En estos casos, est&amp;aacute;n sometidos al obispo diocesano en lo que pertenece al cargo pastoral u oficio que reciben.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect;2. Donde y cuando se considere apropiado, los cl&amp;eacute;rigos incardinados en una di&amp;oacute;cesis o en un instituto de vida consagrada o sociedad de vida apost&amp;oacute;lica, con el consentimiento escrito de sus respectivos obispos diocesanos o sus superiores, pueden colaborar en el trabajo pastoral del ordinariato. En tal caso, est&amp;aacute;n sometidos al ordinario en lo que pertenece al cargo pastoral u oficio que reciben.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect;3. En los casos tratados en los par&amp;aacute;grafos precedentes, debe darse un acuerdo escrito entre el ordinario y el obispo diocesano o el superior del instituto de vida consagrada o el moderador de la sociedad de vida apost&amp;oacute;lica, en el que queden claramente establecidos los t&amp;eacute;rminos de la colaboraci&amp;oacute;n y todo lo que se refiere a los medios de mantenimiento&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;strong&gt;Art&amp;iacute;culo 10&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect;1. La formaci&amp;oacute;n del clero del ordinariato debe cumplir dos objetivos: 1) una formaci&amp;oacute;n conjunta con los seminaristas diocesanos de acuerdo con las circunstancias locales; 2) una formaci&amp;oacute;n, en plena armon&amp;iacute;a con la tradici&amp;oacute;n cat&amp;oacute;lica, en aquellos aspectos del patrimonio anglicano que son de un valor particular.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect;2. Los candidatos para la ordenaci&amp;oacute;n sacerdotal recibir&amp;aacute;n su formaci&amp;oacute;n teol&amp;oacute;gica con otros seminaristas en un seminario o facultad de teolog&amp;iacute;a en conformidad con un acuerdo entre el ordinario y, respectivamente, el obispo diocesano o los obispos en cuesti&amp;oacute;n. Los candidatos pueden recibir otros aspectos de la formaci&amp;oacute;n sacerdotal seg&amp;uacute;n un programa espec&amp;iacute;fico del mismo seminario o en una casa de formaci&amp;oacute;n establecida, con el consentimiento del Consejo de Gobierno, expresamente con el prop&amp;oacute;sito de transmitir el patrimonio anglicano.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect;3. El ordinariato debe tener su proprio programa de formaci&amp;oacute;n sacerdotal, aprobado por la Santa Sede; cada casa de formaci&amp;oacute;n debe preparar su propia regla, aprobada por el ordinario (cf. CIC, canon 242, &amp;sect;1).&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect;4. El ordinario puede aceptar como seminaristas s&amp;oacute;lo a aquellos que pertenecen a una parroquia personal del ordinariato o a quienes fueron previamente anglicanos y han establecido plena comuni&amp;oacute;n con la Iglesia cat&amp;oacute;lica.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect;5. El ordinariato vela por la continuada formaci&amp;oacute;n de su clero, por medio de su participaci&amp;oacute;n en los programas locales provistos por la Conferencia Episcopal y el obispo diocesano.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #800000;&quot;&gt;&lt;strong&gt;Antiguos obispos anglicanos&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;strong&gt;Art&amp;iacute;culo 11&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect;1. Un antiguo obispo anglicano casado es elegible para ser designado ordinario. En tal caso, debe ser ordenado sacerdote en la Iglesia cat&amp;oacute;lica y luego ejercer el ministerio pastoral y sacramental dentro del ordinariato con plena autoridad jurisdiccional.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect;2. Un antiguo obispo anglicano que pertenezca al ordinariato puede ser convocado para asistir al ordinario en la administraci&amp;oacute;n del ordinariato.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect;3. Un antiguo obispo anglicano que pertenezca al ordinariato puede ser invitado a participar en las reuniones de la conferencia episcopal del respectivo territorio, con el status equivalente al de un obispo retirado.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect;4. Un antiguo obispo anglicano que pertenezca al ordinariato y que no ha sido ordenado como obispo en la Iglesia cat&amp;oacute;lica, puede pedir permiso a la Santa Sede para usar la insignia del oficio episcopal.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #800000;&quot;&gt;&lt;strong&gt;El Consejo de Gobierno&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;strong&gt;Art&amp;iacute;culo 12&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect; 1. El Consejo de Gobierno, de acuerdo con los estatutos aprobados por el ordinario, tiene los derechos y las competencias que, seg&amp;uacute;n el C&amp;oacute;digo de Derecho Can&amp;oacute;nico, son propios del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect; 2. Adem&amp;aacute;s de tales competencias, el ordinario necesita del consentimiento del Consejo de Gobierno para:&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;a. admitir a un candidato a las sagradas &amp;oacute;rdenes;&lt;br /&gt;b. erigir o suprimir una parroquia personal;&lt;br /&gt;c. erigir o suprimir una casa de formaci&amp;oacute;n;&lt;br /&gt;d. aprobar un programa formativo.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect; 3. El ordinario tambi&amp;eacute;n consulta al Consejo de Gobierno en lo concerniente a las actividades pastorales del ordinariato y los principios inspiradores de la formaci&amp;oacute;n de los cl&amp;eacute;rigos.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect; 4. El Consejo de Gobierno tiene voto deliberativo:&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;a. para formar la terna de nombres a enviar a la Santa Sede para el nombramiento del ordinario;&lt;br /&gt;b. en la elaboraci&amp;oacute;n de las propuestas de cambio de las Normas Complementarias del ordinariato para presentar a la Santa Sede;&lt;br /&gt;c. en la redacci&amp;oacute;n de los estatutos del Consejo de Gobierno, de los estatutos del Consejo Pastoral y del reglamento de las casas de formaci&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect; 5. El Consejo de Gobierno se regula seg&amp;uacute;n los estatutos del Consejo. La mitad de los miembros es elegida por los presb&amp;iacute;teros del ordinariato. &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #800000;&quot;&gt;&lt;strong&gt;El Consejo Pastoral&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;strong&gt;Art&amp;iacute;culo 13&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect; 1. El Consejo Pastoral, instituido por el ordinario, ofrece consejo sobre la actividad pastoral del ordinariato.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect; 2. El Consejo Pastoral, presidido por el ordinario, est&amp;aacute; regido por los estatutos aprobados por el ordinario.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #800000;&quot;&gt;&lt;strong&gt;Las parroquias personales&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;strong&gt;Art&amp;iacute;culo 14&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect; 1. El p&amp;aacute;rroco puede ser asistido en la atenci&amp;oacute;n pastoral de la parroquia por un vicario parroquial, nombrado por el ordinario; en la parroquia, debe ser constituido un Consejo Pastoral y un Consejo para los Asuntos Econ&amp;oacute;micos.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect; 2. Si no hay un vicario, en caso de ausencia, de impedimento o de muerte del p&amp;aacute;rroco, el p&amp;aacute;rroco del territorio en que se encuentra la iglesia de la parroquia personal puede ejercer, si es necesario, sus facultades de p&amp;aacute;rroco de modo suplementario.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect; 3. Para la atenci&amp;oacute;n pastoral de los fieles que se encuentran en el territorio de la di&amp;oacute;cesis en la que no ha sido erigida una parroquia personal, tras escuchar el parecer del obispo diocesano, el ordinario puede proveer con una cuasi-parroquia (cf. CIC, canon 516, &amp;sect; 1).&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;El Sumo Pont&amp;iacute;fice Benedicto XVI, en la audiencia concedida al suscrito cardenal prefecto, ha aprobado las presentes &quot;Normas complementarias&quot; a la constituci&amp;oacute;n apost&amp;oacute;lica &lt;a href=&quot;http://www.zenit.org/article-33206?l=spanish&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;&quot;Anglicanorum coetibus&quot;&lt;/a&gt;, decidida por la sesi&amp;oacute;n ordinaria de esta Congregaci&amp;oacute;n, y ha ordenado su publicaci&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Roma, en la Sede la Congregaci&amp;oacute;n para la Doctrina de la Fe, el 4 de noviembre de 2009, memoria de San Carlos Borromeo.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Cardenal William Levada &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prefecto&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;+ Luis. F. Ladaria, S.I. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arzobispo titular di Thibica &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Secretario&lt;/p&gt;</description>    </item>    <item rdf:about="http://6865.blogcindario.com/2009/11/08050-constitucion-apostolica-sobre-la-institucion-de-ordinariatos-para-anglicanos.html">        <dc:format>text/html</dc:format>        <dc:date>2009-11-20T22:26:52+01:00</dc:date>        <dc:creator>verdenaranja</dc:creator>        <title>CONSTITUCIÓN APOSTÓLICA SOBRE LA INSTITUCIÓN DE ORDINARIATOS PARA ANGLICANOS</title>        <link>http://6865.blogcindario.com/2009/11/08050-constitucion-apostolica-sobre-la-institucion-de-ordinariatos-para-anglicanos.html</link>        <description>&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;articulos.php?id=28111&amp;amp;config=modificar&amp;amp;art=6247#1&quot;&gt;&lt;strong&gt;ZENIT&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt; publica la constituci&amp;oacute;n apost&amp;oacute;lica &quot;Anglicanorum coetibus&quot; de Benedicto XVI sobre la instituci&amp;oacute;n de ordinariatos personales para los anglicanos que ingresan en la plena comuni&amp;oacute;n con la Iglesia cat&amp;oacute;lica. &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #800000;&quot;&gt;&lt;strong&gt;CONSTITUCI&amp;Oacute;N APOST&amp;Oacute;LICAANGLICANORUM COETIBUS&lt;br /&gt;DEL SUMO PONT&amp;Iacute;FICE BENEDICTO XVI&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;Sobre la instituci&amp;oacute;n de ordinariatos personales &lt;br /&gt;para los anglicanos que ingresan en la plena comuni&amp;oacute;n con la Iglesia cat&amp;oacute;lica&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;En estos &amp;uacute;ltimos tiempos el Esp&amp;iacute;ritu Santo ha empujado a grupos de anglicanos a pedir en varias ocasiones e insistentemente ser recibidos, incluso corporativamente, en la plena comuni&amp;oacute;n cat&amp;oacute;lica y esta Sede Apost&amp;oacute;lica ha acogido ben&amp;eacute;volamente su petici&amp;oacute;n. El sucesor de Pedro de hecho, que tiene del Se&amp;ntilde;or Jes&amp;uacute;s el mandato de garantizar la unidad del episcopado y de presidir y tutelar la comuni&amp;oacute;n universal de todas las Iglesias [1], no puede dejar de predisponer los medios para que este santo deseo pueda ser realizado. &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;La Iglesia, pueblo reunido en la unidad del Padre, del Hijo y del Esp&amp;iacute;ritu Santo [2], fue de hecho instituida por nuestro Se&amp;ntilde;or Jesucristo como &quot;un sacramento o se&amp;ntilde;al e instrumento de la &amp;iacute;ntima uni&amp;oacute;n con Dios y de la unidad de todo el g&amp;eacute;nero humano&quot; [3]. Toda divisi&amp;oacute;n entre los bautizados en Jesucristo es una herida a lo que la Iglesia es y a aquello para lo que la Iglesia existe; de hecho, &quot;abiertamente repugna a la voluntad de Cristo y es piedra de esc&amp;aacute;ndalo para el mundo y obst&amp;aacute;culo para la causa de la difusi&amp;oacute;n del Evangelio por todo el mundo&quot; [4]. Precisamente por esto, antes de derramar su sangre por la salvaci&amp;oacute;n del mundo, el Se&amp;ntilde;or Jes&amp;uacute;s rez&amp;oacute; al Padre por la unidad de sus disc&amp;iacute;pulos [5].&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;El Esp&amp;iacute;ritu Santo, principio de unidad, constituye a la Iglesia como comuni&amp;oacute;n [6]. &amp;Eacute;l es el principio de la unidad de los fieles en la ense&amp;ntilde;anza de los Ap&amp;oacute;stoles, en la fracci&amp;oacute;n del pan y en la oraci&amp;oacute;n [7]. Con todo la Iglesia, por analog&amp;iacute;a con el misterio del Verbo encarnado, no es s&amp;oacute;lo una comuni&amp;oacute;n invisible, espiritual, sino tambi&amp;eacute;n visible [8]; de hecho, &quot;la sociedad dotada de &amp;oacute;rganos jer&amp;aacute;rquicos, y el cuerpo m&amp;iacute;stico de Cristo, reuni&amp;oacute;n visible y comunidad espiritual, la Iglesia terrestre y la Iglesia dotada de bienes celestiales, no han de considerarse como dos cosas, porque forman una realidad compleja, constituida por un elemento humano y otro divino&quot; [9] La comuni&amp;oacute;n de los bautizados en la ense&amp;ntilde;anza de los Ap&amp;oacute;stoles y en la fracci&amp;oacute;n del pan eucar&amp;iacute;stico se manifiesta visiblemente en los v&amp;iacute;nculos de la profesi&amp;oacute;n de la integridad de la fe, de la celebraci&amp;oacute;n de todos los sacramentos instituidos por Cristo y del gobierno del Colegio de los obispos con su propia cabeza, el Romano Pont&amp;iacute;fice [10]. &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;La &amp;uacute;nica Iglesia de Cristo de hecho, que en el S&amp;iacute;mbolo profesamos una, santa, cat&amp;oacute;lica y apost&amp;oacute;lica, &quot;permanece en la Iglesia cat&amp;oacute;lica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los obispos en comuni&amp;oacute;n con &amp;eacute;l, aunque pueden encontrarse fuera de ella muchos elementos de santificaci&amp;oacute;n y de verdad que, como dones propios de la Iglesia de Cristo, inducen hacia la unidad cat&amp;oacute;lica&quot; [11].&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;A la luz de estos principios eclesiol&amp;oacute;gicos, con esta constituci&amp;oacute;n apost&amp;oacute;lica se ofrece una normativa general que regula la instituci&amp;oacute;n y la vida de los ordinariatos personales para aquellos fieles anglicanos que desean entrar corporativamente en plena comuni&amp;oacute;n con la Iglesia cat&amp;oacute;lica. Esta normativa est&amp;aacute; complementada por las &quot;Normas complementarias&quot; emanadas por la Sede Apost&amp;oacute;lica.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;I. &amp;sect; 1. Los ordinariatos personales para anglicanos que entran en la plena comuni&amp;oacute;n con la Iglesia cat&amp;oacute;lica son erigidos por la Congregaci&amp;oacute;n para la Doctrina de la Fe dentro de los confines territoriales de una determinada conferencia episcopal, despu&amp;eacute;s de haber consultado a la misma conferencia. &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect; 2. En el territorio de una conferencia de obispos, pueden ser erigidos uno o m&amp;aacute;s ordinariatos, seg&amp;uacute;n las necesidades. &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect; 3. Cada ordinariato ipso iure goza de personalidad jur&amp;iacute;dica p&amp;uacute;blica; es jur&amp;iacute;dicamente equiparable a una di&amp;oacute;cesis [12]. &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect; 4. El ordinariato est&amp;aacute; formado por fieles laicos, cl&amp;eacute;rigos y miembros de institutos de vida consagrada o de sociedades de vida apost&amp;oacute;lica, originariamente pertenecientes a la Comuni&amp;oacute;n Anglicana y ahora en plena comuni&amp;oacute;n con la Iglesia cat&amp;oacute;lica, o bien aquellos que reciben los sacramentos de la iniciaci&amp;oacute;n en la jurisdicci&amp;oacute;n del ordinariato mismo.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect; 5. El Catecismo de la Iglesia Cat&amp;oacute;lica es la expresi&amp;oacute;n aut&amp;eacute;ntica de la fe cat&amp;oacute;lica profesada por los miembros del ordinariato.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;II. El ordinariato personal se rige por las normas del derecho universal y de la presente constituci&amp;oacute;n apost&amp;oacute;lica y est&amp;aacute; sujeto a la Congregaci&amp;oacute;n para la Doctrina de la Fe y a los dem&amp;aacute;s dicasterios de la Curia Romana seg&amp;uacute;n sus competencias. Est&amp;aacute; tambi&amp;eacute;n regido por las &quot;Normas Complementarias&quot; y otras eventuales normas espec&amp;iacute;ficas dadas para cada ordinariato.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;III. Sin excluir las celebraciones lit&amp;uacute;rgicas seg&amp;uacute;n el Rito Romano, el ordinariato tiene la facultad de celebrar la Eucarist&amp;iacute;a y los otros sacramentos, la Liturgia de las Horas y las dem&amp;aacute;s acciones lit&amp;uacute;rgicas, seg&amp;uacute;n los libros lit&amp;uacute;rgicos propios de la tradici&amp;oacute;n anglicana aprobados por la Santa Sede, con el objetivo de mantener vivas en el interior de la Iglesia cat&amp;oacute;lica las tradiciones espirituales, lit&amp;uacute;rgicas y pastorales de la Comuni&amp;oacute;n Anglicana, como don precioso para alimentar la fe de sus miembros y riqueza que debe ser compartida.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;V. Un ordinariato personal se conf&amp;iacute;a al cuidado pastoral de un ordinario nombrado por el Romano Pont&amp;iacute;fice.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;V. La potestad (potestas) del ordinario es:&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;a. ordinaria: unida por el mismo derecho al oficio conferido por el Romano Pont&amp;iacute;fice, para el fuero interno y el fuero externo;&lt;br /&gt;b. vicaria: ejercida en nombre del Romano Pont&amp;iacute;fice;&lt;br /&gt;c. personal: ejercida sobre todos aquellos que pertenecen al ordinariato. &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;Eacute;sta es ejercida de manera conjunta con la del obispo diocesano local en los casos previstos por las &quot;Normas complementarias&quot;. &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;VI. &amp;sect; 1. Aquellos que han ejercido el ministerio de di&amp;aacute;conos, presb&amp;iacute;teros u obispos anglicanos, que responden a los requisitos establecidos por el derecho can&amp;oacute;nico [13] y no est&amp;aacute;n impedidos por irregularidades u otros impedimentos [14], pueden ser aceptados por el ordinario como candidatos para las sagradas &amp;oacute;rdenes en la Iglesia cat&amp;oacute;lica. Para los ministros casados, se han de observar las normas de la enc&amp;iacute;clica de Pablo VI Sacerdotalis Coelibatus, n. 42, [15] y de la declaraci&amp;oacute;n In June [16]. Los ministros no casados deben atenerse a la norma del celibato clerical seg&amp;uacute;n el can. 277, &amp;sect; 1.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect;2 El ordinario, en plena observancia de la disciplina del celibato clerical en la Iglesia latina, pro regula admitir&amp;aacute; s&amp;oacute;lo a hombres c&amp;eacute;libes al orden del presbiterado. Podr&amp;aacute; pedir al Romano Pont&amp;iacute;fice, como una derogaci&amp;oacute;n del canon 277, &amp;sect;1, admitir caso por caso al Orden Sagrado del presbiterado tambi&amp;eacute;n a hombres casados, seg&amp;uacute;n los criterios objetivos aprobados por la Santa Sede.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect; 3. La incardinaci&amp;oacute;n de los cl&amp;eacute;rigos estar&amp;aacute; regulada seg&amp;uacute;n las normas del derecho can&amp;oacute;nico.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect; 4. Los presb&amp;iacute;teros incardinados en un ordinariato, que constituyen su presbiterio, deben cultivar tambi&amp;eacute;n un v&amp;iacute;nculo de unidad con el presbiterio de la di&amp;oacute;cesis en cuyo territorio desarrollan su ministerio; deber&amp;aacute;n favorecer iniciativas y actividades pastorales y caritativas conjuntas, que podr&amp;aacute;n ser objeto de acuerdos estipulados entre el ordinario y el obispo diocesano local.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect; 5. Los candidatos a las sagradas &amp;oacute;rdenes en un ordinariato se formar&amp;aacute;n junto a los otros seminaristas, especialmente en los &amp;aacute;mbitos doctrinal y pastoral. Para tener en cuenta las necesidades particulares de los seminaristas del ordinariato y de su formaci&amp;oacute;n en el patrimonio anglicano, el ordinario puede establecer programas para desarrollar en el seminario o tambi&amp;eacute;n erigir casas de formaci&amp;oacute;n, unidas a facultades de teolog&amp;iacute;a ya existentes. &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;VII. El ordinario, con la aprobaci&amp;oacute;n de la Santa Sede, puede erigir nuevos institutos de vida consagrada y sociedades de vida apost&amp;oacute;lica y promover a los miembros a las sagradas &amp;oacute;rdenes, seg&amp;uacute;n las normas del derecho can&amp;oacute;nico. Institutos de vida consagrada provenientes del anglicanismo y ahora en plena comuni&amp;oacute;n con la Iglesia cat&amp;oacute;lica, pueden ser sometidos a la jurisdicci&amp;oacute;n del ordinario por mutuo acuerdo. &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;VIII. &amp;sect; 1. El ordinario, seg&amp;uacute;n la norma del derecho, despu&amp;eacute;s de haber o&amp;iacute;do el parecer del obispo diocesano del lugar, puede, con el consentimiento de la Santa Sede, erigir parroquias personales, para el cuidado pastoral de los fieles pertenecientes al ordinariato. &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect; 2. Los p&amp;aacute;rrocos del ordinariato gozan de todos los derechos y est&amp;aacute;n sujetos a todas las obligaciones previstas en el C&amp;oacute;digo de Derecho Can&amp;oacute;nico, que, en los casos establecidos en las &quot;Normas complementarias&quot;, son ejercidos en mutua ayuda pastoral con los p&amp;aacute;rrocos de la di&amp;oacute;cesis en cuyo territorio se encuentra la parroquia personal del ordinariato. &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;IX. Tanto los fieles laicos como los institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apost&amp;oacute;lica, que provienen del anglicanismo y desean formar parte del ordinariato personal, deben manifestar esta voluntad por escrito. &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;X. &amp;sect; 1. El ordinario es asistido en su gobierno por un Consejo de Gobierno, regulado por estatutos aprobados por el ordinario y confirmados por la Santa Sede. [17] &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect; 2. El Consejo de Gobierno, presidido por el ordinario, est&amp;aacute; compuesto por al menos seis sacerdotes y ejerce las funciones establecidas en el C&amp;oacute;digo de Derecho Can&amp;oacute;nico para el Consejo Presbiteral y el Colegio de Consultores y aquellas especificadas en las &quot;Normas complementarias&quot;. &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect; 3. El ordinario debe constituir un Consejo para los Asuntos Econ&amp;oacute;micos, seg&amp;uacute;n la norma del C&amp;oacute;digo de Derecho Can&amp;oacute;nico y con las funciones establecidas por &amp;eacute;ste. [18] &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;sect; 4. Para favorecer la consulta de los fieles, en el ordinariato debe ser constituido un Consejo Pastoral. [19] &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;XI. El ordinario debe ir a Roma cada cinco a&amp;ntilde;os para la visita ad limina Apostolorum y, a trav&amp;eacute;s de la Congregaci&amp;oacute;n para la Doctrina de la Fe, en comunicaci&amp;oacute;n tambi&amp;eacute;n con la Congregaci&amp;oacute;n para los Obispos y la Congregaci&amp;oacute;n para la Evangelizaci&amp;oacute;n de los Pueblos, debe presentar al Romano Pont&amp;iacute;fice un informe sobre el estado del ordinariato.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;XII. Para las causas judiciales, el tribunal competente es el de la di&amp;oacute;cesis en que tiene domicilio una de las partes, a no ser que el ordinariato haya constituido un tribunal propio, en cuyo caso el tribunal de segunda instancia ser&amp;aacute; el designado por el ordinariato y aprobado por la Santa Sede. &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;XIII. El decreto que erigir&amp;aacute; un ordinariato determinar&amp;aacute; el lugar de la sede del mismo ordinariato y, si lo considera oportuno, tambi&amp;eacute;n su iglesia principal.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Queremos que estas disposiciones y normas nuestras sean v&amp;aacute;lidas y eficaces ahora y en el futuro, no obstante, si fuese necesario, las constituciones y las ordenanzas apost&amp;oacute;licas emanadas por nuestros predecesores, y toda otra prescripci&amp;oacute;n, incluso las dignas de particular menci&amp;oacute;n y derogaci&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Dado en Roma, junto a San Pedro, el 4 de noviembre de 2009, memoria de san Carlos Borromeo.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;BENEDICTUS PP . XVI&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;NOTAS&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;[1] Cf. Concilio Ecum&amp;eacute;nico Vaticano II, constituci&amp;oacute;n dogm&amp;aacute;tica Lumen gentium, 23; Congregaci&amp;oacute;n per la Doctrina de la Fe, Carta Communionis notio, 12; 13.&lt;br /&gt;[2] Cf. Constituci&amp;oacute;n dogm&amp;aacute;tica. Lumen gentium, 4; Decr. Unitatis redintegratio, 2.&lt;br /&gt;[3] Constituci&amp;oacute;n dogm&amp;aacute;tica Lumen gentium 1.&lt;br /&gt;[4] Decreto Unitatis redintegratio, 1.&lt;br /&gt;[5] Cf. Juan 17,20-21; decreto Unitatis redintegratio, 2.&lt;br /&gt;[6] Cf. Constituci&amp;oacute;n dogm&amp;aacute;tica Lumen gentium, 13.&lt;br /&gt;[7] Cf. Ib&amp;iacute;dem; At 2,42.&lt;br /&gt;[8] Cf. Constituci&amp;oacute;n dogm&amp;aacute;tica Lumen gentium, 8; carta Communionis notio, 4.&lt;br /&gt;[9] Constituci&amp;oacute;n dogm&amp;aacute;tica Lumen gentium, 8.&lt;br /&gt;[10] Cf. C&amp;oacute;digo de Derecho Can&amp;oacute;nico (CIC por sus siglas en lat&amp;iacute;n), can. 205; constituci&amp;oacute;n dogm&amp;aacute;tica Lumen gentium, 13; 14; 21; 22; decreto Unitatis redintegratio, 2; 3; 4; 15; 20; decreto Christus Dominus, 4; decreto Ad gentes, 22.&lt;br /&gt;[11] Constituci&amp;oacute;n dogm&amp;aacute;tica Lumen gentium, 8; decreto Unitatis redintegratio, 1; 3; 4; Congregaci&amp;oacute;n per la Doctrina de Fe, Declaraci&amp;oacute;n. Dominus Iesus, 16.&lt;br /&gt;[12] Cf. Juan Pablo II, constituci&amp;oacute;n apost&amp;oacute;lica Spirituali militum curae, 21 de abril de 1986, I &amp;sect; 1.&lt;br /&gt;[13] Cf. CIC, c&amp;aacute;nones 1026-1032.&lt;br /&gt;[14]&amp;nbsp; Cf. CIC, c&amp;aacute;nones 1040-1049.&lt;br /&gt;[15]&amp;nbsp; Cf. Acta Apostolicae Sedis (AAS) 59 (1967) 674.&lt;br /&gt;[16]&amp;nbsp; Cf. Congregaci&amp;oacute;n para la Doctrina de la Fe, declaraci&amp;oacute;n del 1 de abril de1981, en Enchiridion Vaticanum 7, 1213.&lt;br /&gt;[17] Cf. CIC, c&amp;aacute;nones 495-502.&lt;br /&gt;[18] Cf. CIC, c&amp;aacute;nones 492-494.&lt;br /&gt;[19] Cf. CIC, canon 511.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;[Traducci&amp;oacute;n de Inma &amp;Aacute;lvarez y Jes&amp;uacute;s Colina&lt;br /&gt;&amp;copy; Librer&amp;iacute;a Editrice Vaticana]&lt;/p&gt;</description>    </item>    <item rdf:about="http://6865.blogcindario.com/2009/11/08049-santos-de-la-iglesia-maronita.html">        <dc:format>text/html</dc:format>        <dc:date>2009-11-20T22:16:22+01:00</dc:date>        <dc:creator>verdenaranja</dc:creator>        <title>SANTOS DE LA IGLESIA MARONITA</title>        <link>http://6865.blogcindario.com/2009/11/08049-santos-de-la-iglesia-maronita.html</link>        <description>&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;strong&gt;Santos de la Iglesia Maronita&lt;br /&gt;Buenos Aires, 9 Nov. 09 (&lt;/strong&gt;&lt;a href=&quot;http://www.aica.org/index.php?module=displaystory&amp;amp;story_id=19153&amp;amp;format=html&amp;amp;fech=2009-11-09&quot;&gt;&lt;strong&gt;AICA&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;)&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #800000;&quot;&gt;&lt;strong&gt;Santos m&amp;aacute;rtires maronitas&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;ldquo;La santidad de san Mar&amp;oacute;n, reflejada en la vida de sus seguidores, forj&amp;oacute; una espiritualidad profunda que marc&amp;oacute; la comunidad maronita en toda su historia ensangrentada y dio origen a un n&amp;uacute;mero considerable de santos cuyas virtudes heroicas enriquecieron el tesoro espiritual de la Iglesia por nobles figuras y maestros de perfecci&amp;oacute;n&amp;rdquo;, dice monse&amp;ntilde;or Charbel Merhi, obispo de la Eparqu&amp;iacute;a Maronita en la Argentina, en una comunicaci&amp;oacute;n dirigida a AICA en la que se refiere a los santos de la Iglesia maronita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &amp;nbsp;Y junto con la n&amp;oacute;mina de santos maronitas, el prelado agrega: &amp;ldquo;Aparte de un n&amp;uacute;mero ilimitado de fieles, hist&amp;oacute;ricamente ignorados, que lucharon durante 16 siglos para conservar su fidelidad al Evangelio y a Roma, y sin contar los millares de m&amp;aacute;rtires que derramaron su sangre para dar testimonio de su fe, la Iglesia maronita honra en los altares a muchos santos reconocidos, beatificados o canonizados por la Iglesia universal cuya memoria forma un tesoro espiritual invalorable&amp;rdquo;.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style=&quot;color: #800000;&quot;&gt;Los santos maronitas&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;strong&gt;&amp;nbsp; San Mar&amp;oacute;n&lt;/strong&gt;, fundador y patrono de los maronitas, un cenobita de la Iglesia de Antioqu&amp;iacute;a del siglo IV, cuya fiesta se celebra el 9 de febrero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;strong&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Los 350 M&amp;aacute;rtires&lt;/strong&gt;. En el a&amp;ntilde;o 517, los cristianos monofisitas que no aceptaron la fe cat&amp;oacute;lica definida en el Concilio Ecum&amp;eacute;nico de Calcedonia (451), mataron a 350 miembros del Convento de San Mar&amp;oacute;n que son conocidos como &amp;ldquo;M&amp;aacute;rtires, disc&amp;iacute;pulos de San Mar&amp;oacute;n&amp;rdquo;. El papa Hermes IV reconoci&amp;oacute; su martirio y as&amp;iacute; qued&amp;oacute; sellada la fe maronita con su sangre. Su fiesta se conmemora el 31 de julio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;strong&gt; Santos Liminaus, Santiago, Marina, Domnina y Cora&lt;/strong&gt;, todos disc&amp;iacute;pulos de San Mar&amp;oacute;n. Su fiesta se celebra el 17 de julio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;strong&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; San Juan Mar&amp;oacute;n&lt;/strong&gt;, monje del convento de san Mar&amp;oacute;n, obispo de Batrun y del Monte L&amp;iacute;bano, elegido y entronizado en el a&amp;ntilde;o 685 como primer patriarca de la Iglesia maronita y sexag&amp;eacute;simo sucesor de San Pedro en la sede de Antioqu&amp;iacute;a. Su fiesta el 2 de marzo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;strong&gt;Los m&amp;aacute;rtires Masabki&lt;/strong&gt;: Francisco, Abdel Moti y Rafael Masabki, tres hermanos de sangre, llamados m&amp;aacute;rtires de Damasco, que sufrieron el martirio junto a 10 franciscanos en la iglesia de los frailes de san Francisco en Damasco, el 10 de julio de 1864, a ra&amp;iacute;z de la masacre en 1860 de los cristianos del L&amp;iacute;bano. Su fiesta, el domingo despu&amp;eacute;s del 10 de julio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;strong&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; San Charbel Majluf&lt;/strong&gt;, monje ermita&amp;ntilde;o maronita liban&amp;eacute;s cuyos milagros suscitaron admiraci&amp;oacute;n. Canonizado el 9 de octubre de 1977 por Pablo VI. Muri&amp;oacute; el 24 de diciembre de 1898. Su fiesta es el tercer domingo de julio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;strong&gt;Santa Rafka&lt;/strong&gt;, monja de la Orden Libanesa Maronita, beatificada por Juan Pablo II el 17 de mayo de 1985 y canonizada el 10 de junio de 2001. Su fiesta se celebra el 23 de marzo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;strong&gt; San Nemtala El-Hardini&lt;/strong&gt;, monje liban&amp;eacute;s maronita, maestro espiritual y profesor de teolog&amp;iacute;a de San Charbel. Falleci&amp;oacute; en 1858 a los 50 a&amp;ntilde;os de edad. Fue beatificado por Juan Pablo II el 10 de mayo de 1998 y canonizado el 16 de mayo de 2004. Su fiesta se celebra el 14 de diciembre.+&lt;/p&gt;</description>    </item>    <item rdf:about="http://6865.blogcindario.com/2009/11/08048-comentario-de-monsenor-jesus-sanz-montes-al-evangelio-en-la-fiesta-de-jesucristo-rey-del-universo.html">        <dc:format>text/html</dc:format>        <dc:date>2009-11-20T21:39:40+01:00</dc:date>        <dc:creator>verdenaranja</dc:creator>        <title>COMENTARIO DE MONSEÑOR JESÚS SANZ MONTES AL EVANGELIO EN LA FIESTA DE JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO</title>        <link>http://6865.blogcindario.com/2009/11/08048-comentario-de-monsenor-jesus-sanz-montes-al-evangelio-en-la-fiesta-de-jesucristo-rey-del-universo.html</link>        <description>&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;Evangelio del domingo: El Rey de la Verdad&quot;&gt;&lt;strong&gt;ZENIT&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt; publica el comentario al Evangelio de este domingo XXXIV del tiempo ordinario, (Juan 18, 33-37), redactado por monse&amp;ntilde;or Jes&amp;uacute;s Sanz Montes, ofm, obispo de Huesca y de Jaca.&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;El ciclo lit&amp;uacute;rgico se cierra con esta fiesta de Cristo Rey en la que se nos presenta el c&amp;eacute;lebre di&amp;aacute;logo entre Pilato y Jes&amp;uacute;s. Curiosa o ir&amp;oacute;nicamente, el evangelista ha ido presentando el desenlace final de Jes&amp;uacute;s Rey casi describiendo el ceremonial de coronaci&amp;oacute;n de reyes en el Antiguo Testamento: entrada triunfal sobre una mula, aclamaciones populares, proclamaci&amp;oacute;n oficial por escrito, entronizaci&amp;oacute;n, coronaci&amp;oacute;n, unci&amp;oacute;n..., pero todo ello no en un modo apote&amp;oacute;sico, sino de una manera humilde. Y un Rey as&amp;iacute;, hablar&amp;aacute; con uno de los poderosos sobre algo fundamental para Jes&amp;uacute;s, que era meramente banal y curioso para Pilato: la verdad.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Detr&amp;aacute;s de este di&amp;aacute;logo encontramos la terrible soledad en la que muere el Se&amp;ntilde;or: abandonado por cuantos le tem&amp;iacute;an como peligroso rival de sus p&amp;uacute;lpitos o de sus tronos (los fariseos y Pilato); por quienes le depreciaban desencantados ante un Mes&amp;iacute;as demasiado poco pelel&amp;oacute;n y agresivo (zelotes); tambi&amp;eacute;n por quienes le segu&amp;iacute;an y amaban sinceramente, pero que acabar&amp;aacute;n huyendo, escondi&amp;eacute;ndose o renegando (disc&amp;iacute;pulos). &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;La Verdad de Jes&amp;uacute;s, la Verdad de Dios, tambi&amp;eacute;n ten&amp;iacute;a una precio duro e inc&amp;oacute;modo: la soledad. Pod&amp;iacute;a haber convocado una cumbre y recortar los presupuestos de su econom&amp;iacute;a de salvaci&amp;oacute;n, negociando con todos o con algunos de sus &amp;ldquo;abandonantes&amp;rdquo;. Pero Jes&amp;uacute;s no quiso m&amp;aacute;s que dar su vida por la obra del Padre Dios, de la cual vivi&amp;oacute; y por la cual se desvivi&amp;oacute;. &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;As&amp;iacute; lo dice ante Pilato: &amp;ldquo;para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para ser testigo de la verdad&amp;rdquo;. No se trata de una verdad abstracta y especulativa, ajena del todo a los que en la vida diaria acontece, sino de una verdad que tiene rostro, que tiene voz, que genera verdadera esperanza y gusto por la vida. El Semblante y la Palabra del Padre Dios es lo que Jes&amp;uacute;s testimonia, lo que &amp;Eacute;l nos da como verdad, como camino, como vida. Su Verdad es nuestra verdad, y no la que a veces nos inventamos nosotros o la que nos empe&amp;ntilde;amos en decidir en nuestras urnas interesadas.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;La verdad de la vida, la verdad del amor, la verdad de la justicia, la verdad de la paz, la verdad de Dios y la del hombre, tienen un &amp;uacute;nico rostro, una &amp;uacute;nica voz, un &amp;uacute;nico nombre: Jesucristo. Quiera &amp;Eacute;l ayudarnos a sentar esta verdad en nuestro trono personal y colectivo, y a abrazarla con todas nuestras fuerzas aunque ello nos pudiera ocasionar una peque&amp;ntilde;a o una grande soledad por los dominadores que usan y abusan de sus mentiras para seguir a toda costa en su poltrona de codicia, de lujuria y de poder. S&amp;oacute;lo la Verdad nos hace libres, s&amp;oacute;lo el reinado de Jesucristo nos permite desmontar toda esclavitud y vivir como hijos ante Dios y como hermanos ante los dem&amp;aacute;s. &lt;/p&gt;</description>    </item>    <item rdf:about="http://6865.blogcindario.com/2009/11/08047-alocucion-de-monsenor-hector-aguer-ante-la-ley-de-nocturnidad-recrear-otra-cultura-de-la-fiesta.html">        <dc:format>text/html</dc:format>        <dc:date>2009-11-19T22:47:20+01:00</dc:date>        <dc:creator>verdenaranja</dc:creator>        <title>ALOCUCIÓN DE MONSEÑOR HÉCTOR AGUER: ANTE LA LEY DE NOCTURNIDAD RECREAR OTRA CULTURA DE LA FIESTA</title>        <link>http://6865.blogcindario.com/2009/11/08047-alocucion-de-monsenor-hector-aguer-ante-la-ley-de-nocturnidad-recrear-otra-cultura-de-la-fiesta.html</link>        <description>&lt;p style=&quot;TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;strong&gt;Alocuci&amp;oacute;n televisiva de monse&amp;ntilde;or H&amp;eacute;ctor Aguer, arzobispo de La Plata en el programa &amp;ldquo;Claves para un mundo mejor&amp;rdquo;. (&lt;/strong&gt;&lt;a href=&quot;http://www.aica.org/index2.php?pag=aguer091107&quot;&gt;&lt;strong&gt;AICA&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;)&lt;br /&gt;(7 de noviembre de 2009)&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;color: #ff0000;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: medium;&quot;&gt;ANTE LA LEY DE NOCTURNIDAD RECREAR OTRA&lt;br /&gt;CULTURA DE LA FIESTA&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;ldquo;En la Provincia de Buenos Aires se acaba de aprobar y promulgar una ley que ha dado en llamarse &amp;ldquo;Ley de Nocturnidad&amp;rdquo; que establece un l&amp;iacute;mite a los horarios de apertura y cierre de los boliches nocturnos. En otras oportunidades hemos hablado ya sobre este tema&amp;rdquo; &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;ldquo;La medida es razonable y se quiere, de alg&amp;uacute;n modo, controlar los desbordes que se producen continuamente, que ocurren no s&amp;oacute;lo porque se vende alcohol, porque pasan incluso cosas peores que el alcohol en exceso y porque el contexto que rodea a ese modo de diversi&amp;oacute;n nocturna es un umbral de la violencia, del desorden&amp;rdquo;. &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;ldquo;En realidad esto intenta poner un cierto l&amp;iacute;mite. Ha costado mucho sacar esta ley sobre todo por la pertinaz resistencia de los empresarios de la noche. No quiero volver a calificar a esa gente como ya lo he hecho tambi&amp;eacute;n en otras oportunidades&amp;rdquo;. &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;ldquo;Pero esto no resuelve el problema. El problema es muy dif&amp;iacute;cil porque tiene que ver con una situaci&amp;oacute;n cultural y espiritual que no es f&amp;aacute;cil de revertir&amp;rdquo;. &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;ldquo;&amp;iquest;A qu&amp;eacute; me refiero? Por empezar se trata de una especie de moda que se ha convertido pr&amp;aacute;cticamente en man&amp;iacute;a de pasar toda la noche en vela en un boliche o en varios y comenzar esa jornada invertida &amp;ndash;por llamarla as&amp;iacute;- ya muy tarde o muy temprano porque se trata de la madrugada&amp;rdquo;. &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;ldquo;Nosotros somos mam&amp;iacute;feros superiores que seguimos un r&amp;eacute;gimen solar de tal manera que la noche es para dormir y ah&amp;iacute; est&amp;aacute; la cuesti&amp;oacute;n clave&amp;rdquo;. &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;ldquo;Dec&amp;iacute;a que es un problema cultural y espiritual porque hay que inducir otros modos de diversi&amp;oacute;n. Me pregunto &amp;iquest;qu&amp;eacute; queda del esp&amp;iacute;ritu aut&amp;eacute;ntico de la fiesta, del esp&amp;iacute;ritu humano de la fiesta en ese tipo de diversi&amp;oacute;n nocturna? Uno habla de diversi&amp;oacute;n con esos bailes, con esos ruidos, con esas luces, donde no se puede verificar un verdadero contacto interpersonal, un verdadero di&amp;aacute;logo&amp;rdquo;. &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;ldquo;Creo que hay que pensar el tema en sus ra&amp;iacute;ces. &amp;iquest;Qu&amp;eacute; es lo que lleva a esto?&amp;rdquo;. &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;ldquo;Nosotros hablamos de la responsabilidad de los dirigentes sociales, de la responsabilidad de los empresarios pero me parece que habr&amp;iacute;a que apuntar a la responsabilidad de los padres de familia y de los educadores. &amp;iquest;C&amp;oacute;mo se ha creado esta mentalidad o esto que yo llamo una verdadera man&amp;iacute;a? &amp;iquest;No es posible ofrecer alternativas de otro tipo diversi&amp;oacute;n? &amp;iquest;No puede comenzarse m&amp;aacute;s temprano por ejemplo a las ocho y media para terminar en la medianoche? &amp;iquest;Qu&amp;eacute; tiene de raro? &amp;iquest;No se podr&amp;iacute;an divertir tambi&amp;eacute;n a esa hora?&amp;rdquo;. &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;ldquo;Hay aqu&amp;iacute; algo que creo que tiene que ver con una especie de decadencia cultural y de vac&amp;iacute;o espiritual, porque me pregunto adem&amp;aacute;s &amp;iquest;qu&amp;eacute; queda de la aut&amp;eacute;ntica alegr&amp;iacute;a en esos modos de diversi&amp;oacute;n?&amp;rdquo;. &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;ldquo;A veces tengo que salir muy temprano un domingo a la ma&amp;ntilde;ana, por razones pastorales, y veo lo que son las calles de la Ciudad de La Plata y pienso que esto ocurre tambi&amp;eacute;n en Buenos Aires y tantas otras ciudades argentinas. Uno ve gente que deambula como zombies, chicas tiradas en una esquina borrachas y en condiciones realmente infrahumanas. Eso es el despojo de una noche de diversi&amp;oacute;n por no hablar, como dije antes, de los casos de violencia que surgen espont&amp;aacute;neamente cuando la gente ya no est&amp;aacute; en sus cabales&amp;rdquo;. &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;ldquo;&amp;iquest;No es posible que padres, educadores, organizaciones sociales ofrezcan a los j&amp;oacute;venes de hoy modos alternativos de diversi&amp;oacute;n? &amp;iquest;No es posible recrear otra cultura de la fiesta? Yo creo que s&amp;iacute; y hay que pensarlo bien. Hay que darse cuenta que por este camino no llegamos a una buena meta&amp;rdquo;. &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&amp;ldquo;Pensemos en el futuro de estos muchachos y chicas que hoy se divierten de esta manera. Pensemos tambi&amp;eacute;n como queda ajada prematuramente una juventud cuando la diversi&amp;oacute;n no resulta impostada de un contexto verdaderamente humano y que tienda a elevar el coraz&amp;oacute;n a las cosas m&amp;aacute;s nobles&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Mons. H&amp;eacute;ctor Aguer, arzobispo de La Plata&lt;/p&gt;</description>    </item>    <item rdf:about="http://6865.blogcindario.com/2009/11/08046-a-c-a-es-necesario-tutelar-el-bien-esencial-del-matrimonio.html">        <dc:format>text/html</dc:format>        <dc:date>2009-11-19T22:41:50+01:00</dc:date>        <dc:creator>verdenaranja</dc:creator>        <title>A.C.A.: ES NECESARIO TUTELAR EL BIEN ESENCIAL DEL MATRIMONIO</title>        <link>http://6865.blogcindario.com/2009/11/08046-a-c-a-es-necesario-tutelar-el-bien-esencial-del-matrimonio.html</link>        <description>&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;strong&gt;A.C.A.: Es necesario tutelar el bien esencial del matrimonio&lt;br /&gt;Buenos Aires, 9 Nov. 09 (&lt;/strong&gt;&lt;a href=&quot;http://www.aica.org/index.php?module=displaystory&amp;amp;story_id=19198&amp;amp;format=html&amp;amp;fech=2009-11-09&quot;&gt;&lt;strong&gt;AICA&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;)&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #800000;&quot;&gt;&lt;strong&gt;Acci&amp;oacute;n Cat&amp;oacute;lica Argentina&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Ante las iniciativas que se analizan en el Congreso de la Naci&amp;oacute;n para la posible reforma del art&amp;iacute;culo 172 del C&amp;oacute;digo Civil, que habilitar&amp;iacute;a a personas del mismo sexo a&amp;nbsp;llamar &quot;matrimonio&quot; a su convivencia, la Acci&amp;oacute;n Cat&amp;oacute;lica Argentina expres&amp;oacute; su &amp;ldquo;desacuerdo&amp;rdquo; con ese posible cambio legal, al reiterar su convicci&amp;oacute;n de que &amp;ldquo;no constituye un acto discriminatorio, si no la necesidad de tutelar un bien esencial de la sociedad como lo es el matrimonio&amp;rdquo;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Asimismo, exhorta a los diputados, que ma&amp;ntilde;ana analizar&amp;aacute;n los proyectos en comisi&amp;oacute;n, a &amp;ldquo;ser consistentes en la defensa de la dignidad de la vida humana y de la instituci&amp;oacute;n familiar, a dejar de lado intereses coyunturales,&amp;nbsp;a tener en cuenta las ra&amp;iacute;ces culturales de nuestro pueblo, y los valores permanentes en que se fundamenta la construcci&amp;oacute;n del Bien Com&amp;uacute;n de la Naci&amp;oacute;n&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; La declaraci&amp;oacute;n del Consejo Nacional de la Acci&amp;oacute;n Cat&amp;oacute;lica Argentina dice textualmente:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; El matrimonio como relaci&amp;oacute;n estable, se funda en el v&amp;iacute;nculo&amp;nbsp;entre el hombre y la mujer, que en su diversidad se complementan para la ayuda mutua, as&amp;iacute; como para la transmisi&amp;oacute;n y cuidado de la vida. Por lo tanto, no es un simple hecho privado o una opci&amp;oacute;n religiosa, sino que el mismo se constituye en un bien para el desarrollo de las personas y la sociedad. Reconocer la heterosexualidad como requisito del matrimonio es partir de una realidad objetiva, que es su presupuesto&amp;rdquo;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Las modificaciones propuestas al C&amp;oacute;digo Civil se basan en el argumento de la b&amp;uacute;squeda de protecci&amp;oacute;n social a las personas del mismo sexo que conviven constituyendo una pareja. En la actualidad existe un encuadre jur&amp;iacute;dico - administrativo para atender esta situaci&amp;oacute;n, sin que ello signifique la equiparaci&amp;oacute;n con el estatus matrimonial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; A su vez, algunas iniciativas incluyen la posibilidad de la adopci&amp;oacute;n de ni&amp;ntilde;os. Esto supone anteponer el inter&amp;eacute;s de los adultos al inter&amp;eacute;s superior de los ni&amp;ntilde;os, que se encuentra legislado en el&amp;nbsp;art&amp;iacute;culo 3&amp;ordm; de la Convenci&amp;oacute;n sobre los Derechos del Ni&amp;ntilde;o.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; La ley se constituye en un marco ejemplar para la sociedad y por lo tanto orientador de la misma, por lo cual su modificaci&amp;oacute;n, en el sentido antes mencionado, pretende una redefinici&amp;oacute;n del matrimonio, alterando su misma esencia. Equiparar ambas realidades significar&amp;iacute;a desconocer la naturaleza humana en la que el var&amp;oacute;n y la mujer buscan el uno en el otro, su reciprocidad y complementariedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; La Declaraci&amp;oacute;n Universal de los Derechos del Hombre, la cual exige &amp;ldquo;reconocer el derecho del hombre y de la mujer a contraer matrimonio y a formar una familia&amp;rdquo;; as&amp;iacute; como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol&amp;iacute;ticos,&amp;nbsp;Art. 23, inc. 2&amp;ordm;; la Convenci&amp;oacute;n Americana de Derechos Humanos, Art. 17 inc. 2; la Convenci&amp;oacute;n sobre la Eliminaci&amp;oacute;n de todas las Formas de Discriminaci&amp;oacute;n contra la Mujer, Art. 16, a;&amp;nbsp;reafirman la naturaleza matrimonial entre el var&amp;oacute;n y mujer. Estos Tratados Internacionales de Derechos Humanos tienen jerarqu&amp;iacute;a constitucional en los t&amp;eacute;rminos del Art. 75 inc. 22 de la Constituci&amp;oacute;n Nacional Argentina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Frente a esta realidad, apelamos a las se&amp;ntilde;oras y se&amp;ntilde;ores legisladores, a ser consistentes en la defensa de la dignidad de la vida humana y de la instituci&amp;oacute;n familiar, a dejar de lado intereses coyunturales,&amp;nbsp;a tener en cuenta las ra&amp;iacute;ces culturales de nuestro pueblo, y los valores permanentes en que se fundamenta la construcci&amp;oacute;n del Bien Com&amp;uacute;n de la Naci&amp;oacute;n.+&lt;/p&gt;</description>    </item></rdf:RDF>