S?bado, 18 de septiembre de 2021

Reflexión de josé Antonio Pagola  a las lecturas del domingo veinticinco del Tiempo Ordinario B.

25 Tiempo ordinario – B 

IMPORTANTES

Ciertamente, nuestros criterios no coinciden con los de Jesús. ¿A quién de nosotros se le ocurre hoy pensar que los hombres y mujeres más importantes son aquellos que viven al servicio de los demás? Para nosotros, importante es el hombre de prestigio, seguro de sí mismo, que ha alcanzado el éxito en algún campo de la vida, que ha logrado sobresalir sobre los demás y ser aplaudido por las gentes.

Esas personas cuyo rostro podemos ver constantemente en la televisión: líderes políticos, «premios Nobel», cantantes de moda, deportistas excepcionales… ¿Quién puede ser más importante que ellos? Según el criterio de Jesús, sencillamente esos miles y miles de hombres y mujeres anónimos, de rostro desconocido, a quienes nadie hará homenaje alguno, pero que se desviven en el servicio desinteresado a los demás. Personas que no viven para su éxito personal. Gentes que no piensan solo en satisfacer egoístamente sus deseos, sino que se preocupan de la felicidad de otros. Según Jesús, hay una grandeza en la vida de estas personas que no aciertan a ser felices sin la felicidad de los demás. Su vida es un misterio de entrega y desinterés. Saben poner su vida a disposición de otros.

Actúan movidos por su bondad. La solidaridad anima su trabajo, su quehacer diario, sus relaciones, su convivencia. No viven solo para trabajar ni para disfrutar. Su vida no se reduce a cumplir sus obligaciones profesionales o ejecutar diligentemente sus tareas. Su vida encierra algo más. Viven de manera creativa. Cada persona que encuentran en su camino, cada dolor que perciben a su alrededor, cada problema que surge junto a ellos es una llamada que les invita a actuar, servir y ayudar. Pueden parecer los «últimos», pero su vida es verdaderamente grande. Todos sabemos que una vida de amor y servicio desinteresado merece la pena, aunque no nos atrevamos a vivirla. Quizá tengamos que orar humildemente como hacía Teilhard de Chardin: «Señor, responderé a tu inspiración profunda que me ordena existir, teniendo cuidado de no ahogar ni desviar ni desperdiciar mi fuerza de amar y hacer el bien».

José Antonio  Pagola

(Marcos 9,30-37) Evangelio del 19 / Sept / 2021


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Viernes, 17 de septiembre de 2021

Reflexión a las lecturas del domingo veinticinco del Tiempo Ordinario b  ofrecida por el sacerdote Don Juan Manuel Pérez Piñero bajo el epígrafe "ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR"

Domingo 25º del T. Ordinario B

 

Lógico que los apóstoles se quedaran callados, “azorrados”, cuando Jesús les pregunta de qué discutían por el camino. Mientras Él les hablaba de sufrimientos, de cruz y de muerte, ellos discutían sobre su tema favorito: ¿quién era el más importante en el nuevo reino?

El Evangelio de este domingo nos dice, en efecto, que Jesús y sus discípulos atravesaban Galilea; no quería que nadie se enterase porque iba instruyendo a sus discípulos sobre su Pasión, Muerte y Resurrección; pero ellos no entendían nada y les daba miedo preguntarle. Por eso, dejan aquello y se dedican a discutir quién va a ser el más importante en el reino.

Pero Cristo no destruye aquel afán, aquel deseo, sino que les señala el verdadero camino para conseguirlo: “Quien quiera ser  el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos”.

¡Y esta enseñanza del Evangelio es siempre actual!

También hoy estamos envueltos por la mentalidad de ser gente importante en la vida social, económica y política; y también, tantas veces, en la vida de la Iglesia. E, incluso, en la vida familiar. “¡Que me sirvan!” podría ser el objetivo fundamental.

¡Parece que se ha instalado en todas partes la ley del más fuerte!

Jesucristo coge un niño, signo de lo pobre, débil y puro, lo coloca entre los discípulos, y lo abraza para enseñarnos el verdadero camino para ser grandes e importantes.

Y también es verdad que, a cada paso, encontramos a muchos hombres y mujeres, que han hecho de su vida un don, un servicio, por amor a Dios y a los hermanos.

¡Y, de algún modo, este espíritu siempre ha estado en el corazón de la Iglesia!

Recuerdo que, cuando era pequeño, nos enseñaban que si nos preguntaban nuestro nombre, teníamos que añadir: “para servirle a Dios y a usted”. Y también que cuando en una conversación, nos refiriésemos a nosotros mismos, no debíamos decir “yo” sino “un servidor”. Es la influencia del espíritu cristiano, que constatamos con frecuencia, en nuestra cultura y en nuestras costumbres.

¡Y esto está al alcance de todos!

Si nos dijeran que para ser grandes e importantes, “para ser el primero”, tendríamos que ser sabios, ricos o famosos, no todos podríamos aspirar a ese ideal. Pero si lo que se nos pide es servir, ¡ah!, eso puede aprenderse con cierta facilidad; especialmente, en un mundo, como el nuestro, lleno de necesidades de todo tipo. ¡Se trata de proponérselo con la ayuda de Dios!

Y Jesucristo es el prototipo de este estilo de vida: Él ha venido a servir y a dar su vida en rescate por todos.

¡Esto es difícil como actitud constante, pero llena el corazón de alegría!

La segunda lectura nos presenta el peligro que supone, para la vida de la comunidad cristiana el otro espíritu: “Donde hay envidia y rivalidad, hay turbulencia y toda clase de malas acciones…”

Ahora, que comienza el curso, qué importante sería que nos propusiéramos, como tarea aquel ideal: “El último de todos y el servidor de todos”. Éste era el lema episcopal de D. Damián Iguacen, uno de nuestros obispos.

Llegaríamos entonces hasta sentir vergüenza de pretender para nosotros un camino distinto del que eligió para sí  Jesucristo, Nuestro Señor y Salvador.

 

                                                                                                  ¡FELIZ DÍA DEL SEÑOR!


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DOMINGO 25º DEL TIEMPO ORDINARIO B       

MONICIONES

                                              

  

PRIMERA LECTURA

            La presencia del justo es incómoda, porque es una acusación continua para los malvados, que éstos no pueden soportar. Para que sus malas obras no sean puestas en evidencia, prefieren eliminar al inocente. Es lo que sucede con Jesucristo

  

SEGUNDA LECTURA

            La ambición y la codicia, el afán desordenado de tener y de ser más que los demás, es fuente de discordia y veneno que corroe a las personas, a las comunidades y a los grupos. Es el querer ser el más importante, que enemistaba a los discípulos y que Jesús quería corregir, tal como nos recordará el Evangelio que después escucharemos.

 

TERCERA LECTURA

            Acojamos la Palabra de Jesucristo en el Evangelio: Él no ha venido para que le sirvan sino para servir y dar su vida en rescate por todos.                                         Aclamémosle ahora con el canto del aleluya.

  

COMUNIÓN

            En la Comunión recibimos a Jesucristo, que ha renovado entre nosotros su entrega salvadora, su servicio supremo: su Pasión y Muerte en la Cruz.

            Que Él nos ayude a seguir su ejemplo de servicio y entrega al Padre y a los hermanos, especialmente, a los más necesitados.

 


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Martes, 14 de septiembre de 2021

Se ha recibido en esta parroquia para su difusión: Artículos de Hozana - Septiembre 2021

¡5 citaciones de santos para el regreso a clase! 

¡Es el regreso a clase! Este año, nada de propósitos insostenibles, nada de proyecciones imposibles que nos dejan decaídos y decepcionados unas semanas después.

No busquemos la perfección -Dios no quiso que fuéramos perfectos-, pero aceptemos un reto aún mayor: seamos nosotros mismos, como Dios quiso que fuéramos. Simplemente, plenamente nosotros mismos. Y vivamos con alegría nuestra vida tal y como es.

 

5 santos nos muestran que, aunque el camino hacia nosotros mismos no sea un camino hacia la perfección, ¡es en todo caso un camino hacia la santidad!

Florece donde Dios te ponga. San Francisco de Sales nos recuerda que nuestro resplandor empieza donde estamos, al interior de nuestra vida cotidiana, en nuestro trabajo, en nuestra familia, en nuestra comunidad. No hay lugar correcto o incorrecto, si estás lleno de Dios.

Sé quien Dios quiso que fueras y encenderás fuego al mundo! Santa Catalina de Siena nos exhorta a aceptar lo que somos. Dios tiene un plan para cada uno de nosotros, y ese plan -si estamos dispuestos a seguirlo- es de realización y felicidad.

No hacemos grandes cosas, sino sólo cosas pequeñas con gran amor. Dejemos de presionarnos: la Madre Teresa nos invita a repensar nuestras acciones. El verdadero éxito no está en el acto en sí, sino en el amor que lo impulsa.

●  Si insiste en caer a cualquier precio en la exageración, exagera siendo especialmente gentil, paciente, humilde y amable, entonces todo estará bien”. ¿Realmente necesitamos desafíos? San Felipe Néri nos aconseja, con humor, que los elijamos bien. Para no cansarnos ni cansar a los demás!

No te canses con cosas que causan prisa, problemas y aflicción. Sólo es necesaria una cosa: elevar el espíritu y amar a Dios. Por último, el Padre Pio nos ayuda a revisar nuestras prioridades. La vida eterna no espera...

Maxance AVRIALAssociation Hozana | Chargé de mission Webmarketing & Communication


Publicado por verdenaranja @ 18:49  | Pastoral Juvenil
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Se ha recibido en esta parroquia: "Artículo de Hozana - Septiembre 2021" 

Los arcángeles: con nosotros en los momentos decisivos

 

El 29 de septiembre, celebramos a los 3 arcángeles: San Miguel, San Gabriel y San Rafael. ¿Quiénes son? ¿Y por qué les rezamos? 

Los arcángeles son uno de los nueve coros de ángeles. Justo encima de los ángeles, son -como ellos- mensajeros celestiales, pero especialmente encargados de anunciar grandes acontecimientos.

Este fue el caso cuando el ángel Gabriel vino a anunciarle a María que esperaba al Mesías. Aunque varias tradiciones mencionan la existencia de 7 arcángeles, la Biblia menciona claramente sólo 3 nombres de arcángeles. 

- El Arcángel Miguel - ¿Quién es como Dios?” - aparece en la batalla final descrita por San Juan en el libro del Apocalipsis. Entonces se desató una batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron contra el dragón. Lucharon el dragón y sus ángeles, pero no pudieron vencer, y ya no hubo lugar para ellos en el cielo Apocalipsis 12, 7-8). A la vez protector del pueblo de Dios y defensor contra Satanás, a San Miguel se le puede rezar por nuestras luchas interiores personales, así como por intenciones más globales para la Iglesia o el mundo. 

- El Arcángel Gabriel - Fuerza de Dios es el ángel de la Anunciación y también le comunica a Zacarías el embarazo de su esposa Isabel. También se le menciona en el Antiguo Testamento, donde se le aparece al profeta Daniel: Mientras yo, Daniel, contemplaba esta visión y trataba de entender su interpretación, un ser parecido a un hombre vino y se puso delante de mí. Y oí una voz humana en medio del río Ulai que le gritaba: Gabriel, haz que éste entienda lo que ha visto (Daniel 8:15-16) 

- El Arcángel Rafael - Dios sana - es el que acompaña, vela por Tobit y le cura de su ceguera: Sepa, pues, esto: cuando oraste, Tobit, y Sara oró de su lado, fui yo quien presentó tu oración en la gloriosa presencia del Señor. También le presenté tus obras cuando estabas enterrando a los muertos (Tobit 12:12). Es el ángel sanador al que se dirigen muchas oraciones de curación, pero también el patrono de los viajeros.

Maxance AVRIAL (Association Hozana | Chargé de mission Webmarketing & Communication)


Publicado por verdenaranja @ 18:33  | Catequesis
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Viernes, 10 de septiembre de 2021

Reflexión de josé Antonio Pagola al evangelio del domingo veinticuatro del Tiempo Ordinario B. 

LO QUE ALGUNOS DICEN HOY

 

También en el nuevo milenio sigue resonando la pregunta de Jesús: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». No es para llevar a cabo un sondeo de opinión. Es una pregunta que nos sitúa a cada uno a un nivel más profundo: ¿quién es hoy Cristo para mí? ¿Qué sentido tiene realmente en mi vida? Las respuestas pueden ser muy diversas:

«No me interesa. Así de sencillo. No me dice nada; no cuento con él; sé que hay algunos a los que sigue interesando; yo me intereso por cosas más prácticas e inmediatas». Cristo ha desaparecido del horizonte real de estas personas.

«No tengo tiempo para eso. Bastante hago con enfrentarme a los problemas de cada día: vivo ocupado, con poco tiempo y humor para pensar en mucho más». En estas personas no hay un hueco para Cristo. No llegan a sospechar el estímulo y la fuerza que podría él aportar a sus vidas.

«Me resulta demasiado exigente. No quiero complicarme la vida. Se me hace incómodo pensar en Cristo. Y, además, luego viene todo eso de evitar el pecado, exigirme una vida virtuosa, las prácticas religiosas. Es demasiado». Estas personas desconocen a Cristo; no saben que podría introducir una libertad nueva en su existencia.

«Lo siento muy lejano. Todo lo que se refiere a Dios y a la religión me resulta teórico y lejano; son cosas de las que no se puede saber nada con seguridad; además, ¿qué puedo hacer para conocerlo mejor y entender de qué van las cosas?». Estas personas necesitan encontrar un camino que las lleve a una adhesión más viva con Cristo.

Este tipo de reacciones no son algo «inventado»: las he escuchado yo mismo en más de una ocasión. También conozco respuestas aparentemente más firmes: «soy agnóstico»; «adopto siempre posturas progresistas»; «solo creo en la ciencia». Estas afirmaciones me resultan inevitablemente artificiales, cuando no son resultado de una búsqueda personal y sincera.

Jesús sigue siendo un desconocido. Muchos no pueden ya intuir lo que es entender y vivir la vida desde él. Mientras tanto, ¿qué estamos haciendo sus seguidores?, ¿hablamos a alguien de Jesús?, ¿lo hacemos creíble con nuestra vida?, ¿hemos dejado de ser sus testigos?

José Antonio Pagola 

24 Tiempo ordinario – B (Marcos 8,27-35)

Evangelio del 12 / Sept / 2021

Publicado el 06/ Sep/ 2021

por Coordinador - Mario González Jurado

evangelioPagola


Publicado por verdenaranja @ 13:59  | Espiritualidad
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Reflexión a las lecturas del domingo veinticuatro del Tiempo Ordinario B ofrecida por el sacerdote Don Juan Manuel Pérez Piñero bajo el epígrafe "ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR"

Domingo 24º del T. Ordinario B

Por el camino hacia las aldeas de Cesarea de Filipo, se realiza este domingo una triple revelación: Que Jesús es el Mesías, que el Mesías tenía que padecer y que todo el que quiera seguirle, tiene que tomar el mismo camino.

Jesucristo comienza por preguntarle a los discípulos: “¿Quién dice la gente que soy yo?” “Y vosotros, ¿quién decís que soy?” Pedro le responde: “Tú eres el Mesías. ¡Asombrosa respuesta! El Mesías: ¡Ese personaje que los judíos esperaban y en quién tenían puestas todas sus esperanzas es Jesús de Nazaret! Lógico, que siguiendo el estilo de vida del Señor les “conminó a que no hablaran a nadie acerca de esto”. Y ahora viene otra sorprendente revelación: Que el Mesías tenía que padecer.

Dice el evangelista que se lo “explicaba con toda claridad”. Pero ¿quién podía entender, en todo Israel, que el Mesías tuviera que padecer? ¿El que venía a liberarles, según pensaban ellos, de la dominación de los romanos; el que iba a conducirles a un reino muy grande, jamás soñado, cómo iba a terminar condenado y ejecutado? Porque de lo de resucitar ellos no entendían nada.

Por tanto, es normal que Pedro se lo lleve aparte y se ponga a desaconsejarle todo aquello. Y Jesús se siente realmente tentado; y sabe que los demás discípulos piensan lo mismo. Por eso, de cara a los discípulos, dirige a Pedro unas palabras desconcertantes: “¡Quítate de mi vista, Satanás! Tú piensas como los hombres, no como Dios”.

Y ya sabemos lo que pensamos los hombres y lo que piensa Dios: Los hombres, ante todo, rehuimos no sólo la enfermedad y la muerte, sino también de todo tipo de sufrimiento y de sacrificio. ¿Cuánto nos cuesta afrontar el dolor, sobre todo, cuando es muy grande o muy prolongado? ¿Cuánto nos cuesta afrontar todo lo que lleve consigo sacrificio y esfuerzo? Y no sólo eso, sino que luchamos y nos esforzamos por vivir a tope y gozar lo más posible! ¿Y cómo piensa Dios?

El sufrimiento y la muerte nunca son para Dios el término de todo, nunca son fin en sí mismos sino que el sufrir es siempre camino, grano de trigo en el surco, paso, pascua. Dios no busca nunca hacernos sufrir porque sí, o amargarnos la vida. Todo lo contrario: ¡Dios quiere nuestro bien y nuestra felicidad! No sólo en el alma sino también en el cuerpo; no sólo en la vida futura sino también en la presente, en la medida que esto es posible aquí. ¡Y si nos pide o nos exige algo, es para hacerlo posible! Como un grano de trigo. Para convertirse en una espiga preciosa, tiene que morir, ser enterrado en el surco.

Por todo ello, viene ahora la tercera revelación: Jesús llama a la gente y a sus discípulos y les dice: “El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga”. ¡Estas son las condiciones de su seguimiento! ¡De ningún modo quiere engañarnos! En definitiva, se trata de ir por su mismo camino. Y añade: “El que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi y por el Evangelio, la salvará”. ¡Qué impresionante es todo esto! Estas palabras del Señor las “ha traducido” el Vaticano II, diciendo: “El hombre jamás logrará alcanzar su plenitud, mientras no entregue su vida como un don, al servicio de los demás” (G. et Sp. 24).

Nos cuesta entender y aceptar que hemos recibido la vida para entregarla; no para quemarla en la hoguera de nuestro egoísmo. Y la entregamos por entero a un hombre, a una mujer o a los hermanos por el Reino de Dios. Es lógico, por tanto, que, a los pocos días, Jesús se lleve a los tres predilectos a lo alto de una montaña, y se transfigure ante ellos. De este modo, entenderán, de algún modo, que “de acuerdo con la Ley y los Profetas, la pasión es el camino de la resurrección”.

Para el Señor y para cada uno de nosotros! Son cosas para reflexionar estos días junto al Santísimo Cristo de La Laguna o, si no podemos, junto a alguna imagen de nuestra especial devoción o, si lo preferimos, junto algún cuadro donde se contemple a cualquier hombre o mujer, desgarrado por el sufrimiento y que constituye, como dice el Papa Francisco, “la carne de Cristo”, que sigue sufriendo y muriendo por nosotros y por todos ¡FELIZ DÍA DEL SEÑOR!


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DOMINGO XXIV DEL TIEMPO ORDINARIO B             

MONICIONES  

 

PRIMERA LECTURA

                Escuchemos, en primer lugar, unas palabras del profeta Isaías. En ellas nos anuncia que el Mesías soportará sufrimientos e injurias con ánimo generoso y lleno de confianza en el Padre. 

 

SEGUNDA LECTURA

En la lectura apostólica, Santiago nos enseña que, sin obras, es decir, sin una verdadera práctica cristiana, no hay una fe auténtica.                 Escuchemos.

 

TERCERA LECTURA

                En el Evangelio, junto a la confesión de fe de Pedro, escucharemos el duro reproche que le hace el Señor, porque pretende separarle del camino de la Pasión y de la Cruz, que el Padre le ha señalado. 

 

COMUNIÓN

El camino de la cruz es duro y difícil. Por eso necesitamos acercarnos con frecuencia al Señor, verdadero Pan de vida, para no desfallecer por el camino.


Publicado por verdenaranja @ 12:32  | Liturgia
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Viernes, 03 de septiembre de 2021

Reflexión a las lecturas del domingo veintitrés del Tiempo Ordinario B ofrecida por el sacerdote Don Juan Manuel Pérez Piñero bajo el epígrafe "ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR"

Domingo 23º del T. Ordinario B 

 

¡Ser sordo, ser mudo o ser ciego…, es algo terrible! El Evangelio de hoy nos presenta la curación de un sordomudo: “Un sordo, que, además, apenas podía hablar”.

En la primera lectura, el profeta anuncia los tiempos del Mesías diciendo: “Entonces se despegarán los ojos de los ciegos, los oídos de los sordos se abrirán, entonces saltará como un ciervo el cojo, la lengua del mudo cantará”. Y algo de eso es lo que contemplamos en el Evangelio de hoy. San Marcos se detiene a contarnos cómo cura el Señor a un sordomudo. Era lógico que la gente, que estaba entusiasmada ante los signos del Señor, dijera: “¡Todo lo ha hecho bien: Hace oír a los sordos y hablar a los mudos!”.

Pero hay muchas clases de sordera. Ésta no es sólo física. Hay también, a veces, una sordera en la conducta. ¡Y también hay una sordera espiritual! ¿No será ésta la peor de todas las sorderas?

Somos sordos o nos hacemos el sordo muchas veces a la hora de relacionarnos con Dios, de escucharle y de hacer su voluntad.

Y si somos “sordos” para escuchar a Dios, seremos también “mudos” para hablar de Él. A veces, una madre lleva a su niño al médico porque ha pasado el tiempo necesario y no ha comenzado a hablar. El médico examina al niño y le dice a la madre: “El niño no es mudo sino sordo. Al no poder oír, no puede aprender a hablar. ¡Pero estamos a tiempo! ¡Ya verá vd. como el niño va a hablar!”

Si por el tiempo en que comienza el curso pastoral vamos por las parroquias, nos daremos cuenta de la cantidad de “sordos” que hay:

 Se expone a la comunidad la necesidad que existe de voluntarios para la catequesis, para atender a los pobres (cáritas), para la liturgia en sus diferentes aspectos, etc, y, por lo menos, en algunos lugares, qué pocos son los que se comprometen. ¡Y qué fácil es encontrar excusas!

Si todos los cristianos, lo fuéramos de verdad, nos comprometeríamos voluntaria y espontáneamente, como hacen muchos, y ya no estaríamos necesitados de muchos más.

El Señor no nos da el Espíritu con medida (Jn 3, 34), sino abundantemente, y no quiere que su Iglesia carezca de ningún don; pero, si no compartimos los dones que hemos recibido de Dios para nuestro servicio a la comunidad, los carismas, ésta no puede marchar bien, hará falta de todo.

Es, por tanto, urgente hacernos una “audiometría espiritual” para ver qué tal están nuestros oídos en la vida del espíritu, en nuestra relación con Dios y con los hermanos.

No podemos olvidar que el mismo Jesús que curó al sordomudo, nos puede curar también a nosotros de esa sordera tan mala.

Sin embargo, esto que comentamos, no puede oscurecer la realidad de tantas personas, jóvenes y mayores, incluso, niños y adolescentes, que trabajan en nuestras comunidades en la triple misión de la Iglesia: evangelización, culto y caridad.

Así, la organización eclesial de Cáritas se ha convertido en un referente en todo el país, también en este tiempo de epidemia, y han sido muchos los que se han entregado al servicio de los demás, al servicio de los hermanos, en estas circunstancias difíciles, aún con grave riesgo de sus vidas.

¡Demos gracias a Dios que a todos nos llama a trabajar en su viña! 

¡FELIZ DÍA DEL SEÑOR!


Publicado por verdenaranja @ 12:55  | Espiritualidad
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DOMINGO 23º DEL TIEMPO ORDINARIO B

MONICIONES 

 

PRIMERA LECTURA

            El mensaje del profeta Isaías nos recuerda que Dios viene a salvar a los más débiles del mundo. Lo que aquí se anuncia, Jesús lo hará realidad, como contemplamos en el Evangelio de hoy. 

 

SEGUNDA LECTURA

El texto del apóstol Santiago nos previene hoy de la “acepción de personas”, nuestra tendencia a las distinciones y preferencias hacia los más pudientes, humillando a los pobres. 

 

TERCERA LECTURA

            El Evangelio nos narra la curación de un sordomudo y la reacción que producen en la gente los milagros del Señor. 

 

COMUNIÓN

            En la Comunión recibimos al mismo Jesús que hemos contemplado en el Evangelio curando a un sordomudo. Pidámosle que nos libre de toda sordera en la vida espiritual, para que podamos acoger su Palabra y sus dones, y nos comprometamos en la hermosa tarea de  proclamar  por todas partes sus maravillas.


Publicado por verdenaranja @ 12:50  | Liturgia
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