Jueves, 09 de febrero de 2006
?Los movimientos apost?licos y las comunidades eclesiales. Su realidad en la di?cesis y sus perspectivas de actuaci?n?

1.- ?Qu? es un movimiento eclesial?

?El t?rmino se refiere con frecuencia a realidades diferentes entre s?, a veces, incluso por su configuraci?n can?nica. Si, por una parte, ?sta no puede ciertamente agotar ni fijar la riqueza de las formas suscitadas por la creatividad vivificante del Esp?ritu de Cristo, por otra indica una realidad eclesial concreta en la que participan principalmente laicos, un itinerario de fe y de testimonio cristiano que basa su m?todo pedag?gico en un carisma preciso otorgado a la persona del fundador en circunstancias y m?todos determinados? .
Ciertamente, un movimiento eclesial ?no es? meramente una agregaci?n; tampoco es, simplemente, un grupo. Incluso el t?rmino ?asociaci?n?, difiere de lo que un movimiento eclesial es y significa. Los movimientos a?aden a la asociaci?n un modo diverso de ser, un estilo, una din?mica interior y un carisma (elemento determinante y decisivo).
Lo singular de un movimiento laical en la Iglesia ser?a: 1) La referencia al carisma fundacional (o moci?n del Esp?ritu que dio origen al movimiento); 2) La vivencia de la participaci?n como adhesi?n vital al carisma recibido y compartido; 3) La intensidad de la vida comunitaria; 4) El itinerario pedag?gico de educaci?n de la fe y en la fe; 5) La clara conciencia de movimiento ?eclesial? (m?s que ?laical?); 6) Una peculiar sensibilidad por la misi?n ?ad gentes?.

2.- Su Estatuto teol?gico

La raz?n profunda que justifica y exige la asociaci?n de los fieles laicos es de orden teol?gico. El Bautismo llama a todos los fieles laicos a participar activamente en la comuni?n y misi?n de la Iglesia. El apostolado de los laicos surge as? como exigencia de su misma vocaci?n cristiana ; es m?s, todo laico, por el simple hecho de haber recibido unos dones, es a la vez testigo e instrumento vivo de la misi?n de la Iglesia ?seg?n la medida del don de Cristo? (Ef. 4,7).
?Los carismas reconocidos por la Iglesia representan caminos para profundizar en el conocimiento de Cristo y entregarse m?s generosamente a ?l, arraig?ndose, al mismo tiempo, cada vez m?s en la comuni?n con todo el pueblo cristiano? .
Las asociaciones y movimientos est?n al servicio de la unidad en la fe (a trav?s de los m?ltiples modos de expresarla y vivirla, seg?n los carismas que el Esp?ritu Santo suscita); nacen, por tanto, dentro de la comuni?n y, desde sus particularidades y acentos propios, est?n llamadas a fortalecerla y enriquecerla sin perder por ello sus caracter?sticas singulares. El estatuto de los movimientos y asociaciones en el seno de la comunidad eclesial es, fundamentalmente, de ?complementariedad?; de este modo queda patente que todo fiel en la Iglesia tiene la libertad de agruparse para vivir y anunciar, bajo la acci?n de un mismo Esp?ritu, con un determinado estilo, el ?nico Evangelio de Cristo.

3.- Criterios de eclesialidad

Toda la vida asociada est? llamada a ser reflejo del amor de Cristo del cual ha nacido y nace la Iglesia. La exhortaci?n apost?lica Christifideles Laici presenta la necesidad de unos criterios claros y precisos de discernimiento y reconocimiento de las asociaciones laicales, denominados tambi?n ?criterios de eclesialidad?, que deben ser comprendidos en la perspectiva de la comuni?n y misi?n de la Iglesia. Estos criterios fundamentales ser?an:
a) El primado de la vocaci?n de cada cristiano a la santidad, manifestado en el crecimiento hacia la plenitud de la vida cristiana y el perfeccionamiento de la caridad . Todas las asociaciones y movimientos laicales est?n llamados a ser instrumentos de santidad en la Iglesia, estimulando en sus miembros la coherencia fe-vida .
b) La responsabilidad de confesar la fe cat?lica, proclamando siempre y en todo lugar la verdad sobre Cristo, la Iglesia y el hombre. Para ello es necesario el conocimiento del Magisterio de la Iglesia con el que deben estar en comuni?n; de esta manera, cada asociaci?n de fieles laicos est? llamada a ser ese ?mbito en el que todos sus miembros puedan crecer en la propia fe a la vez que se van capacitando para anunciarla y testimoniarla en toda su integridad.
c) El testimonio de una comuni?n firme y convencida con la Iglesia, tambi?n con la Iglesia jer?rquica: con el Papa, centro visible de unidad de la Iglesia universal ; y con el obispo diocesano, principio y fundamento de unidad en la Iglesia local . Adem?s, la comuni?n aut?ntica implica una estima sincera de todas las formas de apostolado y de todos los carismas presentes en la Iglesia (aunque sean distintos al propio carisma); es decir, el reconocimiento de la pluralidad de asociaciones y movimientos y la disponibilidad a trabajar juntos y a colaborar en las mutuas necesidades. La comuni?n con la jerarqu?a implica la preocupaci?n por conocer y acoger sus ense?anzas doctrinales y sus orientaciones pastorales .
d) La conformidad y la participaci?n en el ?fin apost?lico de la Iglesia?, que no es otro, sino la evangelizaci?n y la santificaci?n de cada persona, de manera que experimente la urgencia de impregnar, a su vez, con el esp?ritu evang?lico, aquellas realidades y entornos en los cuales se desenvuelve y relaciona . Por ellos, es criterio de autenticidad de los movimientos y asociaciones laicales su ?mpetu y est?mulo misionero y su celo por evangelizar.
e) El compromiso por una ?presencia? en medio del mundo. Las asociaciones y movimientos est?n llamados a ser, en medio de la sociedad, promotoras de fraternidad y de defensa integral del hombre, sus derechos y su dignidad, de manera que su apuesta por crear unas condiciones de vida m?s justas y solidarias est? fuera de toda discusi?n.

4.- Oportunidad pastoral

Un estudio de la historia nos lleva a descubrir que los ?movimientos? (en cada ?poca) han sido los instrumentos elegidos por medio de los cuales la Providencia ha actuado en la vida de la Iglesia y del mundo, para hacer presente con mayor evidencia el acontecimiento Jesucristo .
?En nuestro mundo, frecuentemente dominado por una cultura secularizada que fomenta y propone modelos de vida sin Dios, la fe de muchos es puesta a dura prueba y no pocas veces sofocada y apagada. Se siente, entonces, con urgencia la necesidad de un anuncio fuerte y de una s?lida y profunda formaci?n cristiana. ?Cu?nta necesidad existe hoy de personalidades cristianas maduras, conscientes de su identidad bautismal, de su vocaci?n y misi?n en la Iglesia y en el mundo! ?Cu?nta necesidad de comunidades cristianas vivas! Y aqu? entran los movimientos y las nuevas comunidades eclesiales: son la respuesta, suscitada por el Esp?ritu Santo, a este dram?tico desaf?o del fin del milenio. Vosotros sois esta respuesta providencial? .
Concretamente, la participaci?n activa en la vida de un movimiento eclesial ofrece al creyente de hoy :
Primero: la posibilidad de personalizar la fe a trav?s del encuentro humano y mediante una forma concreta de ense?anza.
Segundo: un itinerario, un proceso de educaci?n en la fe y de ubicaci?n de ?sta como fuente y criterio de vida.
Tercero: la vivencia concreta, cercana, de lo que significa la unidad de la Iglesia (sin la abstracci?n y la distancia afectiva con que muchas veces se entiende la Iglesia como totalidad).
Cuarto: un impulso misionero.
?Los nuevos carismas, conformadores de los nuevos movimientos, vienen a responder a signos de los tiempos muy precisos como son todos los retos del Concilio Vaticano II: la necesidad de una vivencia espiritual comunitaria acorde con una renovada eclesiolog?a de comuni?n, la apertura a los complejos problemas del mundo moderno y, en este sentido, el ocaso de la humanidad y la ?autoconciencia planetaria? de la familia humana? .
Publicado por verdenaranja @ 21:38
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