Viernes, 10 de febrero de 2006
El Obispo de Tenerife Don Bernardo ?lvarez agradece todas las muestras de solidaridad de personas particulares e instituciones con motivo del incendio del edificio del obispado, al mismo tiempo que monifiesta que la vida sigue entrancando con la campa?a de Manos Unidas.


"Escribo estas l?neas bajo la conmoci?n de lo que estamos viviendo estos d?as tras el ?sinistro severo? que afect? a la sede de nuestro obispado. Mis palabras primeras quieren ser de gratitud a los bomberos, polic?as, otro personal de emergencias y del propio del obispado. Gratitud extendida a todas las instituciones p?blicas, que un?nime y coordinadamente, han y est?n actuando. No ser?a de bien nacidos no citar expl?citamente al ayuntamiento de La Laguna por la cesi?n de uso de la ?Casa Anchieta? para dependencias provisionales de nuestro obispado. Gracias mil mis hermanos los obispos, a particulares, empresas e instituciones por tantas muestras de solidaridad efectiva.

Como he declarado estos d?as, para el obispado Nivariense comienza ahora una nueva singladura. No hay que desesperar. Todos hemos perdido un bien particular. Los cat?licos, adem?s, hemos perdido uno de los pulmones y el motor principal de la di?cesis. Desde aqu? prest?bamos nuestros servicios a la entera sociedad de Tenerife, El Hierro, La Gomera y La Palma. Ahora nuestros medios materiales han sido reducidos a ceniza. La Iglesia necesita instituciones, pero no es lo fundamental. Lo m?s importante es tener cristianos, gentes de fe. Dios no nos ha dejado solos. Yo me siento llamado, y lo comparto con ustedes, a vivir un ?episcopado desde la pobreza?. Pong?monos todos a trabajar, seamos solidarios y mantengamos el esfuerzo, con fe y comuni?n, en los pr?ximos meses incluso a?os. ?sto comenz? en Bel?n y aqu? estamos. Con ?l nos repondremos.

Pero la vida sigue, y prueba de ello es la Campa?a de Manos Unidas. Bien nos viene, en estas circunstancias vivir bien la tragedia de otros seres humanos. Todo el a?o debemos estar sensibles y actuar eficazmente para erradicar el hambre, la miseria y el subdesarrollo que afecta a miles de millones de personas en todo el mundo. No obstante, en la segunda semana de febrero es cuando, en nuestra Di?cesis, m?s se intensifica la ?campa?a contra el hambre?, promovida por la conocida organizaci?n cat?lica ?Manos Unidas?, que este a?o reclama nuestra participaci?n con el lema: ?Otro mundo es posible. Depende de ti?.

Para cumplir su objetivo MANOS UNIDAS financia proyectos de desarrollo en los pa?ses m?s pobres, gracias al dinero recaudado en distintos ?mbitos de la sociedad espa?ola: socios y colaboradores particulares, empresas, herencias y legados, colegios, entidades religiosas, parroquias (incluyendo una colecta anual, en febrero, en todas las parroquias de Espa?a), aportaciones extraordinarias para emergencias. Tambi?n juega un importante papel el dinero recaudado en actividades de sensibilizaci?n que desarrollan las 71 Delegaciones de Manos Unidas de toda Espa?a que, con su trabajo y esfuerzo, son las autoras fundamentales de los buenos resultados de la recaudaci?n.

Estamos pues, una vez m?s, ante la Campa?a anual contra el Hambre en el Mundo. Y, como viene siendo habitual, el viernes 10 de febrero tendr? lugar la ?Jornada de Ayuno Voluntario?, en la que estamos llamados a privarnos por un d?a de todo lo que podamos (sin da?ar nuestra salud) y dedicar el valor de nuestras privaciones para ayudar a los hambrientos del mundo a trav?s de los Proyectos de MANOS uNIDAS. No se trata s?lo de comer lo m?nimo, sino sobre todo, de privarnos de aquellos gastos m?s superfluos o innecesarios: tabaco, golosinas, alcohol, espect?culos, diversiones, comer fuera, etc. y el dinero ahorrado destinarlo a esta finalidad.

Asimismo, en todas las misas del domingo siguiente (12 de febrero), se har? la colecta anual con el mismo destino. En nuestra Di?cesis, por este y otros conceptos, en los ?ltimos a?os MANOS UNIDAS viene recaudando algo m?s de 185.000 ?. Esperamos y deseamos que esta cantidad se vea aumentada en la colecta de este a?o con la generosidad de todos, sean cat?licos o no, porque en este asunto, ante la amplitud del drama y la urgencia de la obra que se ha de realizar, todos hemos de sentirnos responsables. Desgraciadamente, a casi cuarenta a?os de distancia, la llamada de Pablo VI tiene hoy incluso m?s vigencia que entonces: ?Ha sonado ya la hora de la acci?n: la supervivencia de tantos ni?os inocentes, el acceso a una condici?n humana de tantas familias desgraciadas, la paz del mundo, el porvenir de la civilizaci?n, est?n en juego. A todos los hombres y a los pueblos todos corresponde asumir sus responsabilidades? (Populorum Progressio, 80).

Particularmente, es mi deber, hacer un especial llamamiento a todos los diocesanos a ser consecuentes con nuestra fe cristiana, que tiene como principal se?al de identidad la inseparabilidad entre el amor a Dios y el amor al pr?jimo: ?Si alguno dice: ?Amo a Dios?, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve. Y hemos recibido de ?l este mandamiento: quien ama a Dios, ame tambi?n a su hermano? (1Jn. 4,20-21). Un amor al pr?jimo que deber ser ?afectivo? y ?efectivo?. Amor afectivo, es decir, entra?ablemente arraigado en nosotros (como fruto del Esp?ritu Santo que se nos ha dado, cf. Gal. 5,22). Amor efectivo, es decir, realizando las obras de misericordia: ?mediante las cuales ayudamos a nuestro pr?jimo en sus necesidades corporales y espirituales [...] Entre estas obras, la limosna hecha a los pobres es uno de los principales testimonios de la caridad fraterna? (Catecismo 2447).

Como nos ense?a San Juan en su primera carta: ?En esto hemos conocido lo que es el amor: en que Jesucristo dio su vida por nosotros. Tambi?n nosotros debemos dar la vida por los hermanos. Si alguno que posee bienes de la tierra, ve a su hermano padecer necesidad y le cierra su coraz?n, ?c?mo puede permanecer en ?l el amor de Dios? Hijos m?os, no amemos de palabra ni de boca, sino con obras y seg?n la verdad (1Jn. 3,16-18). Llama la atenci?n que, en lugar de decirnos ?como ser?a l?gico- que as? como Cristo dio la vida por nosotros, tambi?n nosotros debemos darla por El, San Juan nos diga en cambio que ?tambi?n nosotros debemos dar la vida por los hermanos?. Con lo cual no hace sino repetir la ense?anza del propio Jesucristo: ?En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos m?os m?s peque?os, a m? me lo hicisteis? (Mt. 25,40). A ning?n cristiano, por tanto, le es l?cito permanecer indiferente ante la suerte de tantas personas que todav?a yacen en la miseria. Nadie puede reservarse para uso exclusivo suyo lo que sobrepasa de sus necesidades, mientras que a los dem?s falta lo necesario. As? que, ante la pobreza de tantos hermanos nuestros en todo el mundo, con palabras de Pablo VI, pido a todos: ?A nuestros hijos cat?licos pertenecientes a los pa?ses m?s favorecidos, les pedimos que aporten su activa participaci?n en las organizaciones oficiales o privadas, civiles o religiosas, que se dedican a vencer las dificultades de las naciones en v?a de desarrollo? (Populorum Progressio, 81).

En efecto, ?Otro mundo es posible. Depende de ti?, como nos dice el lema de la Campa?a contra el Hambre de este a?o. Pongamos todos y cada uno la parte que nos toca. ?Muchos pocos?, cuando se unen en un proyecto com?n, ?hacen mucho?. No tengamos miedo a ser generosos, ni con las necesidades grandes de la di?cesis, ni con Manos Unidas. Con nuestras personas, fe, dinero y trabajo, ?otro mundo, otra realidad es posible".



? Bernardo ?lvarez Afonso

Obispo Nivariense
Publicado por verdenaranja @ 22:42
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