Martes, 07 de marzo de 2006
El Vicario General de la Di?cesis de Tenerife reflexiona sobre el loable papel que est?n relizando los catequistas en nuestra Di?cesis.

Antonio M. P?rez Morales
Vicario General

La consideraci?n social del servicio educativo de la Iglesia no es muy grande. L?breme Dios, nunca mejor dicho, de minusvalorar la obra socio-caritativa que realizamos desde la comunidad cristiana o la tarea misionera de la misma, en cualquier pa?s de los rincones m?s empobrecidos del planeta, pero lo cierto es que estas tareas gozan, por lo general, de un gran prestigio entre creyentes y no creyentes. Y eso es genial y justo.
Ahora bien, los tiempos cambian para la comunicaci?n de la fe en nuestras sociedades. El cristianismo, ayer mayoritario, sufre, en nuestro continente, un amplio descr?dito social. Este hecho no s?lo afecta a los sectores menos eclesiales sino que, incluso, hemos de reconocer que, dentro de los que se confiesan cat?licos, la valoraci?n de la tarea educativa de la Iglesia es, al menos, manifiestamente mejorable.
Por estos y otros m?ltiples factores, cuando pienso en los dos mil quinientos catequistas que, semanalmente, en las cuatro islas que componen nuestra di?cesis, se afanan en educar evangelizando y en evangelizar educando, no puedo menos de sorprenderme. Es verdaderamente milagroso que con tan escasa relevancia social, con tan pocos apoyos, con los crecientes desaf?os que plantea la vida familiar y laboral, con la nula remuneraci?n econ?mica, con la aparente p?rdida de tiempo ante los escasos resultados constatables?, sigan compartiendo, semana tras semana, a?o tras a?o, lo mejor de s? mismos para catequizar, para formarse, para aportar su granito de arena a la educaci?n en la fe de los adultos, j?venes y ni?os.
Brindo por ellas y ellos. Les saludo con gozo. Mi reconocimiento y admiraci?n m?s grande, a pesar de cualquier limitaci?n o necesaria mejora en su servicio pastoral.
Como he le?do recientemente, esta situaci?n social es un tiempo favorable para vivenciar que Jes?s realiz? su misi?n con la sola fuerza de la Palabra. No preconiz? el recurso a la presi?n del Estado, ni apel? a la fuerza de la ley o de la opini?n mayoritaria de la muchedumbre para obligar a hacerse disc?pulo suyo. Propuso, sin imponer nada. El nuevo dato social facilita nuestra vuelta a esa verdad: Dios no se impone, se busca y se desea, se propone.
Estos dos mil quinientos diocesanos son invitados a reunirse una vez al a?o en cita formativa y festiva. En esta ocasi?n, ser? en Icod de los Vinos. All?, ellos y nosotros, podremos compartir nuestras inquietudes, alegr?as y anhelos, a partir de las diez de la ma?ana del domingo 12 de marzo en la zona de La Centinela.
Por pura coincidencia con el mensaje del Papa para esta cuaresma, el lema que nos acompa?a este a?o en la catequesis nos invita a ?mirar con cari?o?, como Jes?s nos mira para anclar en nuestro coraz?n la convicci?n de que ?la primera contribuci?n que la Iglesia ofrece al desarrollo del ser humano y de los pueblos no se basa en medios materiales ni en soluciones t?cnicas, sino en el anuncio de la verdad de Cristo, que forma las conciencias y muestra la aut?ntica dignidad de la persona y del trabajo, promoviendo la creaci?n de una cultura que responda verdaderamente a todos los interrogantes de la persona. Como dec?a a menudo la beata Teresa de Calcuta: ?la primera pobreza de los pueblos es no conocer a Cristo?. Por esto es preciso ayudar a descubrir a Dios en el rostro misericordioso de Cristo: sin esta perspectiva, no se construye una civilizaci?n sobre bases s?lidas.
Al servicio de esta hermosa y gran tarea, est? la catequesis, la educaci?n en la fe, la tarea de ayudar a engendrar nuevos cristianos. A esta invitaci?n han respondido, generosa y milagrosamente, los incre?bles dos mil quinientos? catequistas.
Publicado por verdenaranja @ 22:42
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios